Capítulo 7: Impronta

El concepto de "monstruo" es relativo. Para un canario, un gato es un monstruo. Pasa que nos acostumbramos a ser el gato.

- Henry Wu, Jurassic World

Finalmente la tenían. Peridot le había dado demasiados problemas ya a Steven y las Crystal Gems. Sin embargo, al electrificar el látigo de Amatista, que sujetaba uno de sus pies, se liberó.

Antes de eso, la Gem verde se había sorprendido sobremanera de ver como sus enemigos traían consigo a un Gemsaur.

- Oh, una de esas patéticas cosas…- dijo con desdén.

- No sé quién seas, pero voy a hacer que te tragues eso…- dijo Jade.

Garnet llegó demasiado tarde.

- ¡Mejor suerte la próxima vez, tontas de cristal! – exclamó Peridot huyendo, con uno de sus brazos robot convertido en una suerte de helicóptero. Pero, justo cuando estaba por elevarse, sintió algo golpeándola. Jade arremetió contra ella en su forma natural. Olvidó por un instante los refinados golpes que había aprendido con Perla, y se entregó por completo a un ataque a su modo. Mordió el brazo mecánico de Peridot, arrancándolo.

- ¡Quítenme esta cosa de encima! – exclamaba Peridot.

- ¡Es nuestra, es nuestra! – dijo Amatista.

-¡Suéltame! – chilló Peridot. Entonces, Jade logró aplastarla con sus brazos, y abrió sus fauces de tal forma que casi parecía que iba a dislocarlas al estilo de una víbora para devorar a la Gem enemiga.

- ¡Jade, es suficiente! – exclamó Perla. Jade volteó a mirarla, e hizo una especie de trino distorsionado. Peridot estaba asustada. Garnet procedió a levantar a Peridot una vez que Perla consiguió que el Gemsaur se apartara.

Tras algunos incidentes posteriores, la nueva residencia de Peridot resultó ser el baño de la casa. Ahora, Jade y el león no le quitaban la vista de encima. El gran felino dejó de ser tan inquisitivo con el Gemsaur, y lo trataba más como a un compañero de armas. Jade estuvo ahí cuando Peridot se las arregló para explicarles a las Gems la amenaza del Cluster. Poco después, Jade se quedó mirando el cielo un momento, y luego pensó en voz alta.

- El…"cluster"…quizá su presencia en el planeta ya comenzó a hacer estragos…-.

- ¿Lo dices por…?- dijo Steven.

- El clima se hace más raro cada año que pasa, se supone que la tierra atraviesa periodos de cambio climático cada cierto tiempo, lo que ustedes llaman…mmm…-.

- ¿Glaciación de Wisconsin? – agregó Connie.

- Exacto…eso fue hace más de diez mil años, y siguió un curso natural, en cambio, parece que el planeta completo se dirige a otro gran cambio brusco, mucho antes de tiempo…si esa cosa tiene razón, quizá el Cluster ha alterado el campo magnético del planeta.

- Suena interesante…- dijo Steven.

- Se nota que tu especie estuvo aquí por mucho, mucho tiempo…- dijo Connie, asombrada.

Después de eso, una vez que Connie se fue, Steven fue al cuarto de baño para comentarle las palabras de Jade a Peridot. A Steven le sorprendía que Jade tuviera un conocimiento competente de la materia, a pesar de ser…un dinosaurio.

- Jajajaja…en serio…¿en serio le crees a ese experimento inútil? – dijo Peridot con desdén.

- No hacía falta que fueras tan ruda…-.

- Él es sólo un soldado reemplazable…yo soy una científica certificada, con lo cual…te hago una pregunta…-.

- Dime…-.

- ¿Por qué estoy encerrada aquí?-.

- Eh…tú…tú eres la que no quiere salir…como sea…voy a dormir, espero estés de mejor humor mañana…adiós…- contestó Steven antes de desaparecer.

En los días siguientes, la relación entre las Gems y Peridot se manifestaba como verdaderamente tensa, siendo Steven el único intermediario. Aquel día en que Perla y Peridot se batieron a esa especie de duelo de destrezas, Jade contempló con odio y silencio como Peridot venció a su querida Crystal Gem. Sin embargo, las palabras de Steven parecieron poner un punto final a la discusión…hasta que el hijo de Rose vio como Jade sólo se quedó en su forma natural, con la mirada hacia abajo, varios minutos.

- ¿Jade? – dijo, antes de ver como el Gemsaur saltó más de un metro por encima suyo, y se abalanzó sobre Peridot.

- ¡Jade, ya basta! – gritó Perla, testigo del salvaje ataque del dinosaurio viviente. Peridot lo pateó para quitárselo de encima, pero Jade logró sujetarla con sus manos de la cabeza, y la derribó, para luego arrojarla contra al granero.

- ¡Auxilio! – exclamaba Peridot. Entonces escuchó la voz distorsionada de Jade.

- Sin tu tecnología no eres nada…sólo…eres mi presa…-.

Amatista intentó sujetar a Jade con su látigo, pero su arma fue esquivada. Cuando Jade tentó un nuevo ataque, Perla se interpuso entre él y su presa.

- Perla…¡te atacó! ¡debe morir!-.

- Jade…no…ya fue suficiente…-.

Cuando Perla terminó de hablar, Garnet sujetó a Jade del cuello.

- Gemsaur…ya basta…Peridot ya entendió su lección…nadie va a matar a nadie aquí…¿te quedó claro?-.

- Sí…- contestó renuentemente Jade.

- Gracias…fusión – dijo Peridot – si no intervenías a tiempo, ese bicho me hubiera devorado…-.

- No creo que pudiera – dijo Garnet – y deja de referirte a él así…-.

A medida que siguieron los planes para detener la amenaza latente del Cluster, hasta Jade colaboró, asistiendo principalmente a Perla. Amatista veía con algo de gracia como "P" como la llamaba había aprendido a sonreír ante la incondicional presencia de Jade. Sin embargo, cuando este se cruzó con Peridot, ambos se dirigieron miradas de fastidio. En eso, el Gemsaur le dirigió unas palabras entre dientes a la Gem verde.

- No siempre estará ahí Garnet para protegerte. Cuando no esté, te regresaré a tu Gema, y luego te comeré…asumiendo que tengas algo, monstruo…-.

Peridot se quedó pensativa. Para el Gemsaur, el monstruo era ella. Interesante, supuso la Gem.

En algún punto de la tierra, una masa compuesta por brazos y piernas, de manera relativamente armónica, y con una especie de boca dentada, asomaba de una zona del subsuelo. Esta gran criatura permitió el paso a otras algo más pequeñas, pero similares. Emitían chillidos escalofriantes. Unas personas que pasaban cerca de ahí las vieron, y salieron despavoridas. Desgraciadamente, uno de los testigos fue alcanzado y devorado en cuestión de minutos.

La criatura más grande de esas se detuvo cerca a un río, y parecía convulsionar. De su cuerpo, emergieron luces que tomaban forma de las Gems destruidas cuyos fragmentos habían sido utilizados para producir tales experimentos. Sus gritos eran desesperantes, y aunque las otras criaturas no sufrieron este trance, retrocedían espantadas instintivamente

..

- Papá, él es Jade, lleva viviendo un tiempo con nosotros…es un…amigo de las Gems…- dijo Steven. Aunque el mitad Gem había insistido, Jade decidió no asumir su forma real delante de Greg, pues sabía el temor ancestral que despertaban los grandes saurios en los humanos.

- Oh, no sabía que tuvieran más conocidos por ahí…un gusto – dijo Greg amigablemente.

- De igual forma…- dijo Jade. Luego de una tarde agradable en la que Greg vio como Jade comía a una velocidad tremenda, se sentaron un momento a contemplar el mar. Greg puso uno de sus discos.

- Excelente…- dijo Jade- veo que también le gusta la música…-. El gemsaur sacó un mp4.

- Oh…un melómano…- dijo Greg. Steven sonrió.

- Cuando puedas, descárgate estos álbumes – dijo Greg – pero, ¿sabes algo? Nada se compara a oírlos directamente del tocadiscos. Tiene una magia que nada puede replicar…-.

Entonces el padre de Steven puso uno de sus discos. La música era excelente, a oídos de Jade.

Va el mar,

Siempre tan azul,

Y la luna brilla para ti…

- ¿Qué haces? – dijo Lapis a Topace, quien intentaba atrapar a unos peces.

- Un bocadillo a media tarde no viene mal…- respondió el Gemsaur.

- Nunca he intentado comer…supongo que debe sentirse bien…-.

- ¿Quiere un poco? – dijo Topace alcanzándole una de sus presas.

- No gracias…no me imagino comiéndome un habitante del mar, jajaja…-.

- Bueno…-.

- ¿Sabes? Ambos somos un poco raros…creo que por eso vivimos aquí…-.

- Porque aquí estamos solos, ¿verdad?-.

- Porque estamos juntos y nada más…no pensé que diría esto, pero…llevaba tiempo sin tener un amigo, y luego apareces tú…creo…creo que el mundo terrestre no es para mí…no sé si pienses lo mismo…aunque a veces extraño a Steven…lo conocí poco, pero tenía un gran corazón…-.

Algún día

Tal vez tú y yo,

Seremos felices

Pero no hoy…

- Yo iré a donde vayas…- contestó gentilmente Topace. El Gemsaur acuático calló en ese momento que él también extrañaba a su hermano Jade. Pero así como él había hecho su elección, él sentía que tal vez había elegido también un camino.

- No siempre debes seguirme…comprendo…si en algún momento decides irte…-.

- No. Yo…ya no tengo a donde ir…igual que tú…creo…que es mejor así…-.

Olas van,

Como nuestra pena,

Olas van,

Pintándonos en azul…

Un árbol derribado. Jasper había ido a parar a una zona boscosa, luego de varar en una playa deshabitada. Sabía porque estaba justo en ese lugar.

- Esa mentecata haría falta aquí…- pensó, recordando los conocimientos científicos de Peridot. Reconocía los símbolos del lugar. Agradeció que las "traidoras" como llamaba ella no hubiesen descubierto aquella base. La puerta que custodiaba el almacen estaba tan deteriorada que, al fallar con la codificación que recordaba muy vagamente, no fue difícil hacerla ceder a golpes. Jasper ingresó a una especie de base subterránea, que sin embargo no presentaba cosas de mayor interés para ella, hasta que dio con un compartimento donde pudo ver una especie de desestabilizador de gema más grande, y que podía ser utilizado directamente como espada. Sonrío. Tomó otras cosas, y abandonó el lugar.

En el camino, pudo ver unos huesos humanos. Habían muerto recientemente. Jasper los aplastó con supremo desdén.

Garnet miró no muy sorprendida más tarde, a Steven, Amatista, Perla y Jade sentados viendo la televisión. Amatista estaba dormida, dando fuertes ronquidos, igual que Steven. Sólo Perla seguía despierta, con Jade, que estaba comenzando a dormirse. El Gemsaur finalmente no pudo más, y recostó su cabeza sobre el hombro de Perla. Ella se sonrojó un poco, y más cuando notó que Garnet los miraba a ambos.

- ¿Esto es raro, verdad? – dijo Perla.

- No…- contestó Garnet con una sonrisa – el piensa que eres fuerte…no, no lo piensa, sabe que lo eres…-.

Garnet se retiró dejando a Perla entre sorprendida y halagada. Recordó algo curioso. Cuando Jade vio por primera vez a Sardonyx, notó en sus ojos una mezcla de admiración y tristeza de no poder igualar esa comunión con Perla…y cuando se enteraron de los engaños de esta, se dio cuenta de que el propio Jade lucía decepcionado. Pero, cosa increíble, cuando Garnet reprendió severamente a Perla, el Gemsaur, aun sin atreverse a atacar a la gema fusión, no dudo en sisear enseñándole los dientes.

- No creo que esa mentalidad sea simplemente la de un servidor – pensaba Garnet.

Hace 50 años…

Rose y las Crystal Gems habían tenido otro combate con una de las Gemas corruptas que dejó la batalla de hacía milenios. Esta vez había adquirido un aspecto similar al de un rinoceronte con dos extremidades, y una larga cola. A pesar de lo duro del combate, las acciones combinadas del látigo de Amatista, la lanza de Perla, los puños de Garnet y la espada y escudo de Rose lograron derrotar al monstruo. Rose intentó sanar la gema dañada que convirtió a aquella Gem, independientemente de su alineación durante la Rebelión, en un ser apenas consciente de sí mismo.

- Es una verdadera lástima…- dijo Rose – no importa que tanto lo intente…algunas heridas no sanan…-.

- No te desanimes aún…- le dijo Perla – aún hay tanto por hacer…-.

Mientras recorrían el lugar en busca de otras gems corruptas, Perla tomó un desvío. Vio una especie de edificación reducida a ruinas. Sin avisar al resto, e invadida por una inusual curiosidad, se fijó en una especie de atril. Sobre este, habían varios huevos. Todos destruidos, excepto uno. Se acercó a inspeccionar, pero de pronto, vio el huevo moverse. Retrocedió espantada. Luego, tentó otro acercamiento. El huevo seguía moviéndose. De pronto, la cáscara se abrió lentamente. Perla se acercó todavía más.

-¡Rose! – llamó, sin obtener respuesta. Otro pedazo de cáscara se desprendió, revelando una pequeña mano con garras, y un ojo grande, con pupila vertical, que se abría…y se enfocó en Perla. La Crystal Gem estaba entre sorprendida e incómoda. El ser que nacía emitió un leve gruñido, al ver a Perla, y poco a poco siguió saliendo del cascarón, apartándolo con sus dientes y uñas.

- ¡Perla! – llamó Amatista. La Crystal Gem dirigió una mirada a la criatura, que ya había nacido, y estaba intentando ponerse en pie. Se veía como un lagarto con un cuerno sobre la nariz, de color verde limón. Perla y esa criatura recién nacida se miraron fijo una última vez, antes de regresar con el equipo.

- ¿Alguna novedad? – dijo Rose. Todas las Gems respondieron negativamente. Perla estaba por decir algo, pero de pronto, a la distancia, se escuchó un horroroso graznido metálico.

- Es mejor que nos vayamos – sentenció Rose. Sabía que era lo que estaba emitiendo ese sonido. No era como si esa criatura que llegaba pudiera ser rival para ella y sus Gems. Sin embargo, consideraba que no tenía sentido pretender luchar contra aquella maltratada especie. Suspiró, y con sus amigas y seguidoras, regresó de vuelta a la playa que habían tomado por morada.

La presencia a lo lejos se hacía más grande. Sus alas gigantescas, y un gran pico como de ave, eran su carta de presentación. Una gran bestia voladora, similar a un pterosaurio, con un fragmento de gema de Citrino en la espalda. Cuando aterrizó, se dirigió hacia el lugar del nacimiento del pequeño Gemsaur. Se acercó a él, caminando de una forma que parecía una mezcla de andar humano con el de uno de los grandes cóndores de América del Sur, y con su curiosa mezcla de alas y manos humanoides, alzó al recién nacido.

- Mmm, gema de Jade…interesante…- dijo en voz alta. Abrió su inmenso pico, y disparó una llamarada contra el techo, destruyéndolo. El pesar en su mirada por ver que sólo una cría había nacido era evidente, pero a la vez le reconfortaba saber que al menos, uno más podría incorporarse a sus filas.

Extendió las alas, y tomando con las garras de sus patas traseras al gemsaur bebé, se dirigió a otro lugar, muy lejos de ahí.

- He localizado a otro más…- dijo mentalmente a otra presencia que lo esperaba a kilómetros.

Una gran Gemsaur, adornada con hojas y ramas, y que se veía como una Styracosaurus antropomórfica, esperaba, acompañada de decenas de Gemsaurs juveniles y crías…

Nota: la canción que puse entre algunas líneas está vagamente basada en "The Blue", de David Gilmour, si gustan, pueden buscarla en youtube, y darse una idea de cómo suena. No es una traducción, aunque por momentos se parezca vagamente la temática. Curiosamente, pienso que esta canción le queda bien a Lapis Lazuli, porque hace alusión al mar como sinónimo de tristeza (Blue en inglés no sólo se refiere al color azul, sino también a la melancolía).