Hola!
Diría regresé pero la verdad es que nunca me fui. Sí, tardé bastante en subir el siguiente capitulo y detesto eso u.u pero no había podido actualizar antes. Por eso vengo hoy con el capítulo 7 que es bien largo. Jamás abandono mis fics, sólo tardo muxo y lo sé. Espero que me perdonen pero a veces hago tantas cosas que las horas del día no me alcanzan o.o es extraño.
Sé que no lo merezco pero un review me haría muy feliz. Hace a penas 2 días me gradué del colegio n.n y estoy increiblemente feliz. Me gustaría actualizar mas seguido pero aun no estoy segura de nada. Lo intentaré. De antemano, muxas gracias a todas y todos los que me leen. Y millones de gracias por los rr de la ultima actualización
Todo mi cariño
Liz Malfoy
Disclaimer: todo lo que reconozcan no me pertenece.
Nota: Las escenas del pasado que Draco y Hermione vean las pondré letra cursiva
Capítulo 7: De recuerdos y peleas.
Un fuerte sonido, como el de una explosión, retumbó en sus oídos y lo siguiente que Hermione supo es que estaba tirada sobre algo muy duro; abrió los ojos asustada, el viaje había terminado. Se encontraba con la espalda contra el suelo, Draco a su lado y la oficina del director a su alrededor; la misma que acababa de abandonar pero ahora llena de vida, como ella la recordaba, con el sol entrando por las ventanas, con los mil y un aparatos extraños de Dumbledore, el ave Fénix descansando y los cuadros de los antiguos directores manteniendo ligeras platicas. Al parecer no habían notado la llegada de los chicos.
Draco se incorporó mientras miraba alerta a su alrededor; los mortífagos ya no estaban al igual que Ginny y Luna.
-¿Estás bien? –preguntó el rubio a Hermione que aun no se levantaba, parecía en shock. – ¿Granger…?
Pasaron algunos segundos antes de que ella respondiera con un débil si.
Draco iba a ponerse en pie cuando notó que aun llevaba alrededor del cuello la correa del Tempus Fly, se la quitó y al instante Hermione desapareció ante sus ojos y los cuadros profirieron exclamación de alarma y asombro. El chico, al haber dejado de tener el pequeño aparato, se había vuelto visible a ojos de todos y Hermione invisible para él.
-¿Granger? ¿Dónde estas? –dijo con una, a penas audible, nota de angustia en su voz.
-Aquí –respondió ella de forma obvia mientras se incorporaba.
-No puedo verte
-Como que no… –dijo Hermione observando al rubio que miraba hacia donde ella estaba pero realmente parecía no ver nada. Entonces recordó lo que Ginny le había dicho… –Quien porte el Tempus Fly será invisible – y para que ambos fueran invisibles, ella debía tocarlo…
Draco extendió los brazos con intención de encontrar el lugar donde la castaña se encontraba y ella, poniendo cara de 'ya qué…', le tomó las manos, suaves al contacto le produjeron una extraña sensación en la garganta. Él pudo verla y los cuadros volvieron a exclamar alarmados.
-Así está mejor –dijo el rubio –y ahora, ¿en qué fecha estamos?
-¿Por qué habría yo de saberlo? –respondió Hermione con hostilidad y él recordó que eran enemigos, que sus sentimientos eran ajenos para la chica y que se suponía que la odiaba. Se sintió estúpido por haber pensado que ella lo trataría diferente o mejor y por haber olvidado, sólo un momento, el inmenso odio que ella le profesaba y que se fundamentaba en todos los años de insultos en el colegio y por la vida que él había elegido después de Hogwarts…
-Por que tú llevas el Tempus Fly, y allí puedes verlo –dijo Draco comenzando a destilar desprecio en su voz, aunque ese desprecio no era hacia la propia Hermione sino hacia el sentimiento de odio que debía existir entre ellos. La chica, por su parte, se enojó más y quiso soltarle las manos pero él mantuvo una de las de ella fuertemente aferrada. –Si me sueltas, no podré verte –aclaró
-Que suerte para ti, ¿no? –se resignó Hermione a mantener el contacto –¿Y cómo esperas que vea en que fecha estamos si sólo puedo usar una mano?
-Yo te ayudaré
La chica suspiró y luego tomó con su mano libre el temporizador. Draco procedió a tocarlo con la varita mientras murmuraba Tempus Fly. De inmediato el aparato se extendió en toda su longitud y ambos observaron el círculo central marcando una fecha que hizo que la sangre se acumulara en las mejillas de los dos rostros y que los recuerdos acudieran a sus mentes.
-Creo que será mejor que salgamos de aquí –dijo Hermione con la vista fija en la puerta y halando levemente a Draco. Éste asintió y ambos, tomados de la mano para permanecer invisibles, abandonaron el despacho del director. En cuanto llegaron al pasillo vieron a los alumnos caminar de un lado a otro, riendo, platicando, algunos practicando movimientos de varita que acababan de aprender en clases. La castaña sonrió, que gratos día habían sido aquellos.
"¿Qué pensará Malfoy al ver esto?" se preguntó mentalmente la chica. Se volvió para ver al rubio y en sus ojos no vio nada de lo que ella sentía, sólo encontró un atisbo de angustia; entonces dirigió su mirada hacia donde la de él estaba dirigida. Se encontró mirándose a si misma, mucho mas joven claro está, acompañada de sus amigos y, por lo que Hermione pudo deducir, se dirigían a clase de Cuidado de Criaturas Mágicas.
La castaña y el rubio, juntos, sin cruzar palabra, los siguieron. Ambos sabían lo que había pasado aquel día, ambos sabían lo que sucedería después y, por alguna razón, ambos querían revivir aquel momento. Caminaron lentamente para llegar en el momento exacto.
En los terrenos donde solían recibir la Clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, ambos se detuvieron al ver lo que acontecía.
Hagrid parecía conmocionado por el veredicto.
—Todo fue culpa mía. Me quedé petrificado. Estaban todos allí con sus togas negras, y a mí se me caían continuamente las notas y se me olvidaron todas las fechas que me habías buscado, Hermione. Y entonces se levantó Lucius Malfoy, soltó su discurso y la Comisión hizo exactamente lo que él dijo...
—¡Todavía podemos apelar! —dijo Ron con entusiasmo—. ¡No tires la toalla! ¡Estamos trabajando en ello!
Volvían al castillo con el resto de la clase. Delante podían ver a Malfoy, que iba con Crabbe y Goyle, y miraba hacia atrás de vez en cuando, riéndose.
—No servirá de mucho, Ron —le dijo Hagrid con tristeza, al llegar a las escaleras del castillo—. Lucius Malfoy tiene a la Comisión en el bolsillo. Sólo me aseguraré de que el tiempo que le queda a Buckbeak sea el más feliz de su vida. Se lo debo...
Hagrid dio media vuelta y volvió a la cabaña, cubriéndose el rostro con el pañuelo.
—¡Mírenlo cómo llora! –Malfoy, Crabbe y Goyle habían estado escuchando en la puerta.—¿Habían visto alguna vez algo tan patético? —dijo Malfoy—. ¡Y pensar que es profesor nuestro!
Harry y Ron fueron hacia ellos, pero Hermione llegó antes:
¡PLAF!
Dio a Malfoy una bofetada con todas sus fuerzas. Malfoy se tambaleó. Harry; Ron, Crabbe y Goyle se quedaron atónitos en el momento en que Hermione volvió a levantar la mano.
—¡No te atrevas a llamar «patético» a Hagrid, so puerco... so malvado...!
—¡Hermione! —dijo Ron con voz débil, intentando sujetarle la mano.
—Suéltame, Ron.
Hermione sacó la varita. Malfoy se echó hacia atrás. Crabbe y Goyle lo miraron atónitos, sin saber qué hacer.
—Vámonos —musitó Malfoy. Y en un instante, los tres desaparecieron por el pasadizo que conducía a las mazmorras.
—¡Hermione! —dijo Ron de nuevo, atónito por la sorpresa.
—¡Harry, espero que le ganes en la final de quidditch! —dijo Hermione chillando—. ¡Espero que ganes, porque si gana Slytherin no podré soportarlo!
—Hay que ir a Encantamientos —dijo Ron, mirando todavía a Hermione con los ojos como platos.
Y los tres chicos se fueron. La Hermione que vino del futuro no pudo evitar sonreír.
-No le veo lo gracioso –dijo Draco con una mirada asesina y con evidente rubor en sus mejillas, aquel había sido un momento muy vergonzoso. La castaña se ruborizó de inmediato sin saber muy bien por qué.
-Tu nos provocaste… –se justificó la chica –Hagrid estaba sufriendo mucho en aquel momento y tú…
-No me importa –cortó tajante. Hermione frunció el ceño.
-Como ahora. Tú siempre con tu forma tan ruin de ser nos molestabas.
-Podrían… –Draco pensó un poco antes de continuar –…haberme ignorado.
La Gryffindor abrió la boca de forma exagerada y entrecerró los ojos – ¿Ignorarte? –preguntó – ¡¿Ignorarte?! En primer lugar no tendrías porque habernos molestado –exclamó exaltada –Jamás hicimos nada para provocarte –agitó las manos airada y se golpeó con el Tempus Fly que aun se encontraba en toda su extensión; lo tomó y frunció los labios mirándolo –Cosa tonta
-Es mi forma de ser. Acostúmbrate.
Los colores subieron a la cara de la chica demostrando la furia que las palabras de el chico le habían causado, apretó los dientes y dijo –Si no fuera por tu maldita forma de ser no me molestaría tanto estar aquí, y en el pasado no habríamos tenido tantas PELEAS… –lo último prácticamente lo gritó y al momento de decirlo apretó con fuerza el Tempus Fly. Cerró la boca en el acto. Todo a su alrededor comenzó a moverse y la sensación de que bajaba en una montaña rusa en picada y a toda velocidad, se apoderó de su estómago.
Había apretado el temporizador con tanta fuerza que, sin querer, había activado el único de los relojes que no necesitaba varita para funcionar el ignotum temporis y que estaba formado por dos agujas y signos de interrogación en lugar de números. Hermione se aferró con mayor fuerza a la mano de Draco, no entendía lo que estaba pasando y lo único que quería era que todo parara.
Y así fue. Pronto todo se detuvo y era silencio. Tímidamente, la chica abrió los ojos y se encontró con lo último que hubiera imaginado. Sintió como Draco le presionaba la mano. Se encontraban en un cuarto circular que tendría unos cuatro metros de diámetro, el techo estaba a tres metros de altura aproximadamente. Todo era blanco, el suelo y el techo tenían el mismo tipo de blanco, pero la pared que se extendía a su alrededor era de otro tipo… De pronto la pared cambió, el blanco fue sustituido por cuatro imágenes distintas que la cubrían en toda su extensión, desde el suelo hasta el techo; y éstas comenzaron a moverse cómo si de clips de películas se trataran. Para Hermione era como estar en el cine, pero con cuatro pantallas gigantes a su alrededor que cubrían toda la pared. Y las "películas" que estaba viendo, no eran desconocidas para sus ojos, ni para los de Draco. Era cuatro diferentes momentos en los que Draco y Hermione mantenían una acalorada discusión. El ruido que hacían era asombroso.
La castaña miraba fijamente la pantalla que estaba frente a ella y prestaba atención a ésta únicamente; en dicha pantalla podía apreciarse a si misma vestida con el uniforme y la túnica, dentro del expreso de Hogwarts, discutiendo con Draco. No contaría con más 14 años pero la mueca de odio en su cara la hacía parecer mayor. El rubio con una expresión de desprecio articulaba –Definitivamente eres la compañía perfecta para Potter. Siendo una Sangre sucia y ratón de biblioteca ¿Quién más te querría? –allí terminaba la discusión pues Harry y Ron intervenían. La pantalla frente a ella se quedó en blanco sólo unos segundos para luego correr un clip distinto donde una nueva discusión entre Draco y Hermione se desarrollaba.
Todas las pantallas mostraban momentos de peleas entre el Slytherin y la Gryffindor. Hacia donde el rubio dirigiera su mirada se veía a si mismo escupiendo palabras hirientes y haciendo sufrir a la chica que se encontraba con él en aquella habitación. Claro que en cada clip Hermione le respondía y trataba de contraatacar las cosas que Draco le decía pero siempre era ella quien sufría más. Y él se sentía extrañamente arrepentido, como si una parte de sí realmente lo sintiera, pero otra no lo lamentaba en absoluto.
Las pequeñas escenas que los chicos veían a su alrededor iban en un orden ascendente. Comenzando con las de sus primeros años en Hogwarts y así evolucionando a medida que ellos crecían. Tantas peleas habían sucedido que algunas hasta estaban ya olvidadas. Y ambos chicos lo comprobaban cuando veían una situación que efectivamente había sucedido pero sus memorias no habían preservado.
A simple vista, todas las peleas parecían ser iguales, en el sentido que se ofendían mutuamente al punto de palpar el odio entre ellos; pero Hermione, amante y fiel observadora de los detalles, notó que no era así. A medida que los años pasaban y en ambos se notaba el cambio de edad, el clima de las peleas era distinto. Las palabras de Draco no eran mas fuertes sino al contrario mas… ¿suaves? Podía observar como, a veces, Draco retrocedía en su posición o sus expresiones no eran más que intentos de odio, no era como si en verdad sintiera lo que decía. Comparando lo que había visto al principio, en sus primeros años, con lo que veía en aquel momento, su séptimo curso, era más evidente que Draco había… ¿dejado de odiarla?... Hermione sacudió la cabeza "no, no" pensó "tal ves simplemente se aburrió de mí y… y ya no quería discutir. Pero, si se aburrió de mí, ¿por qué me siguió provocando?" Las escenas de las peleas continuaban pero, en todas las de su último año, Draco era diferente.
¿Qué había pasado?
Hermione se sorprendió; no entendía que había pasado en sus últimos años en el colegio y por qué no lo notó en aquel entonces.
De repente, tres de las cuatro pantallas dejaron de rodar las escenas de su vida y se quedaron en blanco, justo como al principio. La única que no se quedó en blanco, mostraba el campo de Quidditch del Colegio de Hogwarts. Atraída por la curiosidad, Hermione quiso acercarse a la pantalla, es que se veía tan real…
Haló a Draco con ella. Éste, que aun se encontraba estupefacto por las escenas anteriores, la siguió sin más. La castaña se acercó con la mano extendida, quería tocar la pantalla, y cuando la alcanzó fue como si una fuerza la succionara. En cuestión de segundos se encontraba, con el rubio casi tan sorprendido como ella, en las tarimas del campo de Quidditch, observando en vivo y en directo, el juego que se desarrollaba en aquel instante.
Estaban, de nuevo en el pasado, y Hermione lanzó miradas a su alrededor buscando a alguien conocido para saber en que año se encontraban, pero por mas que buscó, no encontró a nadie familiar. Todos los que se encontraban allí llevaban los colores: azules de Ravenclaw o verdes de Slytherin. ¿Qué hacían, Draco y ella, allí entonces? Es decir, si Gryffindor no estaba jugando, Hermione evidentemente no estaría allí pues…
La castaña abrió los ojos de forma desmesurada y sintió su corazón latir en su garganta, su memoria arrojó a su mente consciente ese recuerdo y pronto le quedó claro que hacían allí. La Gryffindor recordó ese juego, recordó ese momento, recordó todo lo que había pasado y ahora lo iba a vivir nuevamente.
Draco, por su parte, se encontraba bastante confundido cuando aparecieron en aquel campo, pero al darse cuenta del lugar en el que estaba y que era él mismo, sólo que más joven, quien estaba jugando Quidditch en el campo, los recuerdos no tardaron en llegar. En su mente estaba grabado aquel día memorable, aquel día en que Hermione y él habían tenido una pelea pero de forma distinta, pues en aquella única pelea se encontraban en el mismo bando.
La multitud rugía cada vez que alguno de los jugadores anotaba un punto. Ravenclaw llevaba la delantera con cuarenta puntos, pero bastaba que Slytherin tomara la snitch para ganar el partido. Las tribunas de ambos equipos rebosaban de alumnos emocionados que entonaban canciones de apoyo a sus equipos. Claramente se podía observar a los de Slytherin como una masa de color verde y a los Ravenclaw, una de color azul. Pero en medio de aquella multitud azul, se encontraba un motita roja de cabello castaño que respondía al nombre de Hermione Granger.
¿Por qué se encontraba allí? Sinceramente, ni ella misma lo sabía. A sus amigos les había dicho que quería acompañar a Luna y ver la derrota de los Slytherin. A si misma se había dicho que "sentía curiosidad" por ver como jugaba Malfoy y así poder darle consejos a Harry…. Mentirse así, no era algo que disfrutaba pero no supo dar otra respuesta a las ganas que sintió de asistir a aquel partido.
Ravenclaw llevaba la delantera, Draco lo sabía, así como estaba seguro de que dependía de él que su casa ganara ese juego. Maldita snitch, tenía que ser tan pequeña. Detuvo su vuelo, se acomodó sobre la escoba y escudriñó su alrededor con los ojos entrecerrados… tenía que encontrar esa pequeña pelota alada, antes de que el buscador contrario lo hiciera. Mientras buscaba, sus ojos se posaron en la tribuna de Slytherin que esperaba ansiosa ser la vencedora, sonrió; sus pupilas se fijaron luego en la tribuna de Ravenclaw, iba a hacer una mueca justo cuando observó, en medio de la multitud azul, aquella motita roja que reconoció de inmediato… su expresión cambió a total sorpresa
¿Qué estaba haciendo ella allí?
¿Había venido a verlo…a él?
Imposible.
Las alas doradas brillaron en una de las esquinas del campo de Quidditch, y en la velocidad de un parpadeo, Draco se dirigió hacia allí. El otro buscador, al notar el movimiento brusco del rubio, se decidió a seguirlo y observó la snitch que revoloteaba unos metros más allá. El Slytherin sólo tendría que acercarse un poco más, extender la mano y la tendría; pero el otro buscador estaba igual de cerca, volaba a su lado e intentaba rebasarlo. Draco no lo permitiría, no porque ella estaba allí, y aunque no estuviera por él seguramente lo vería si él tomaba la snitch primero. Tenía que ganar, por ella.
Hermione, con los ojos fijos en el único jugador que le interesaba, rogaba porque Malfoy cogiera la snitch primero. Con su mente intentaba empujarlo para que fuera mas rápido… no sabía porque quería que él ganara, pero así lo quería. Hacía a penas 5 días ellos habían tenido una de sus tantas peleas, y ahora estaba Hermione allí para darle apoyo de forma anónima. Ni siquiera sabía por que estaba haciéndolo... Vaya chica más extraña.
Intentando alcanzar la mayor velocidad posible, siendo consciente de la presencia de la castaña entre el público, Draco extendió la mano y con una exclamación triunfal la tomó. Los de la casa de Slytherin estallaron en vítores y gritos de júbilo. El juego había terminado, las serpientes habían ganado y todo gracias a su buscador Draco Malfoy.
Los abucheos de los Ravenclaw quedaron totalmente apagados ante los gritos de alegría de sus contrarios. Los primeros se retiraron decepcionados y los Slytherin descendieron al campo a celebrar con su equipo vencedor. Hermione se mordió el labio indecisa, algo en ella quería bajar a felicitar al rubio, pero no había ninguna razón o motivo lo suficientemente fuerte en su cabeza que le dijera que debía bajar. Comenzó a caminar sin pensarlo y en instantes se encontraba en el campo de Quidditch, a sólo unos metros de la turba de Slytherin. Se acercó tímida pero con valentía. Pudo observar que eran mas chicos que chicas, ellos formaban grupos mientras hablaban. Hermione no tenía ni la menor idea de donde se podía encontrar el rubio, así que al instante desistió, mejor era no buscarlo… pues no estaba muy segura de querer encontrarlo.
Se dio la vuelta, dispuesta a irse, cuando un Slytherin se percató de su presencia y se acercó a ella con una mirada maligna, se colocó frente a la chica impidiéndole el paso.
-¿Qué haces aquí, leoncita? –preguntó, con tono empalagoso, el chico que era una cabeza mas alto que la castaña.
-Me iba –respondió ella cortante e intentó pasar a un lado. Él se movió impidiéndoselo.
-No lo creo. Aun no nos divertimos –sonrió de forma asquerosamente maliciosa e hizo señas a otros chicos. Antes de que Hermione se diera cuenta, tenía a 4 chicos, todos enormes, a su alrededor.
-Miren a la linda leoncita que me encontré –dijo a los demás y todos rieron de forma idiota. Uno de los chicos se acercó a Hermione para oler su cabello en una inspiración profunda. Hermione se apartó asqueada.
-Como vuelvas a hacer eso… -dijo de forma amenazante la Gryffindor.
-Y la leoncita tiene garras. Esto será aun más interesante –siseó otro acercándose mucho. Hermione metió la mano en la túnica, buscando su varita. Estaba punto de agarrarla cuando el primer chico que la había molestado, le tomó el brazo de forma brusca y la acercó a si. –Vamos a jugar –susurró con voz que a Hermione le pareció repugnante. La castaña comenzó a forcejar, tenía que liberarse para poder tomar su varita, tenía que huir, no estaba segura de lo que esos tipos eran capaces de hacerle. La fuerza del Slytherin era, evidentemente, mayor que la de Hermione; y al sentir que no podía soltarse comenzó a entrar en pánico.
-¿Quieres jugar? – dijo de pronto una voz cargada de odio desde atrás. Una voz que no era de ninguno de los cuatro Slytherin que mantenían presa a Hermione –Juguemos entonces –el recién llegado sacó su varita y la presionó contra la espalda del que mantenía agarrada a Hermione –Dejala ir, Kovacs–susurró con los dientes apretados, era evidente que estaba furioso.
Ryan Kovacs se dio la vuelta con lentitud y una sonrisa de fastidio adornó su rostro, no soltó a Hermione, al contrario empeoró el agarre –¿Por qué? –preguntó mientras miraba la varita del otro apuntándole.
-Por que yo lo digo –respondió el chico. Hermione que había estado concentrada intentando zafarse alzó el rostro hacia aquella voz. Alguien la estaba salvando, y ese alguien no era cualquier persona.
-¿Para que la quieres Malfoy? Es una Gryffindor, tú dijiste que despreciabas a todos los de esa casa.
-Lo que yo piense o diga no es de tu incumbencia. Así que suéltala –apretaba la varita con tanta fuerza que sus nudillos se habían puesto blancos. La genuina mirada de ira y odio que Draco le regalaba a Kovacs, terminó por asustar al segundo. Aflojó el agarre y Hermione pudo liberarse. Sin pensarlo dos veces se colocó al lado izquierdo de Draco, quien mantenía la varita en alto con la mano derecha. Ella se sobaba el lugar donde Kovacs la había tenido agarrada. La castaña iba a buscar su varita para darle su merecido al desgraciado ese cuando Draco, sorprendiendo a Hermione, puso su brazo izquierdo alrededor de ella y suavemente la empujó para colocarla tras suyo y protegerla con su cuerpo.
Ryan Kovacs entrecerró los ojos –Esa leoncita será mía. Lo quieras o no –aseguró.
-Quiero verte intentarlo –respondió Hermione dispuesta a luchar.
-Fregotego –conjuró Draco y al momento comenzaron a salir burbujas de jabón de la boca de Kovacs –Vuelves a repetir esas palabras y le irá peor a tu boca.
El Slytherin, con jabón en la boca, comenzó a atragantarse en su lucha por no tragar todo el jabón. Sus amigos arrancaron a reír –¡Cállense idiotas! –los otros se tragaron la risa como pudieron –Y tú me las pagaras Malfoy –dijo escupiendo jabón por todos lados.
-¿No te enseñaron que es de mala educación hablar con la boca llena? –preguntó Draco con un tono indescifrable y Hermione rió suavemente detrás de él. Ryan Kovacs le dedicó una mirada asesina y luego se fue dando grandes zancadas, seguido por sus amigos que intentaban ahogar la risa.
El rubio bajo la varita y la guardó en su bolsillo. El campo estaba quedando vacío y Hermione no sabía que decirle. Era la primera vez en su vida que alguien la defendía de esa forma y que ese alguien era Draco Malfoy. Ambos se quedaron parados en silencio. Draco viendo hacia el frente y Hermione tras él. No era un silencio incomodo, sólo era un silencio en que no se sabe como articular las palabras pero se tiene la certeza de que están allí.
-Gracias –susurró Hermione alzando la mano, con intención de tocar la espalada del rubio y mostrarle de alguna manera lo que significaba para ella, el que le hubiera ayudado. Aunque alzó la mano, no se decidía a tocarlo.
-Debes tener mas cuidado. Los Slytherin pueden ser mas peligrosos de lo que crees –respondió el bajando la mirada. ¿Decía aquello por si mismo o por los otros de su casa?
-Lo sé. Yo sólo quería… -Movió la mano indecisa, ¿Quería tocarlo, podía hacerlo, debía hacerlo?
-¿Por qué haz venido? –preguntó él con esperanzas. No quería que aquella conversación acabara, era la primera vez que hablaban como debía de ser, sin pelear.
Hermione se ruborizó, no sabía como responder a aquello así que dijo lo primero que vino a su mente –Luna me invitó y…la acompañé –dijo con inseguridad, que él no notó, y ella bajó la mano.
-¡Oh! –exclamó él un poco decepcionado – ¿Te haz divertido?
-¡Si! –dijo la castaña alzando la mano nuevamente –han jugado muy bien.
Draco se sorprendió a si mismo sonriendo –No ha sido para tanto –agregó quitándole importancia.
-Si lo fue. Jugaste muy bien. ¡Felicidades! –sonrió Hermione y tocó la espalda de Draco. Él se sorprendió, tanto por lo que la chica había dicho como por su tacto y no supo que más decir. La castaña se volvió a ruborizar. "Hablé demás" pensó y aunque no se arrepentía, pensaba que tal ves Malfoy se había molestado por lo dicho. Lo mejor era que se fuera… sí… porque en primer lugar no tendría ni que haber estado allí –…Gracias… –susurró a forma de despedida mientras su mano ascendía por la espalada del chico y en una rápida caricia se perdía en el cabello de Draco.
Unos, dos, tres, cuatro segundos sintió aquella mano acariciando y luego ella se fue sin más. No se vieron a la cara, y mejor de esa forma pues el Slytherin habría quedado completamente al descubierto de haberla visto a los ojos. Lentamente, Draco, se dio la vuelta y sólo observó una motita roja con cabello castaño, corriendo lejos de él.
Fue la única pelea donde Draco y Hermione participaron pero estando en el mismo bando y que terminó con aquella dulce conversación que ninguno de los dos había olvidado.
Ambos chicos lo observaron, de principio a final y con sus corazones latiendo con fuerza sorprendente. Pero en cuanto todo terminó se desvaneció y estaban de nuevo en el cuarto circular con pantallas por paredes, sin embargo ahora eran negras y de la nada comenzaron a rotar cada vez mas rápido hasta que, Draco y Hermione, se vieron obligados a cerrar los ojos pues aquello mareaba. Sin previo aviso la sensación de vértigo llegó a ambos estómagos e instantáneamente supieron que estaban viajando con el poder del Tempus Fly.
"Tendré que acostumbrarme a esto" pensó Hermione mientras sentía que su estómago hacía piruetas.
Todo se detuvo y abrieron los ojos. De nuevo estaban en los terrenos del Colegio, Draco miró hacia un lado y encontró a Harry, Ron y Hermione de 3º año abandonando el lugar. Justo donde se habían quedado antes de ese precipitado viaje a sus recuerdos de peleas.
Hermione dirigió su mirada hasta el temporizador, las agujas del ignotum temporis disminuían su velocidad hasta detenerse. La castaña suspiró –Debemos tener mas cuidado con esto
Draco abrió la boca sin saber que decir, así que la volvió a cerrar. No estaba seguro de cómo actuar con la castaña después de lo que habían visto.
He estado pensando que estoy muy lejos de las personas que me leen. He de parecerles una completa desconocido y eso no me gusta. Es dificil porq no actualizo muy frecuentemente pero de ahora en adelante si les responderé sus reviews. So, yo les tengo una pregunta
¿Cómo creen que actuará Draco despues de lo visto¿Será Hermione menos dura con él?
Espero sus respuestas n.n besuuuus!
