¡Me sorprende el número de follow y favoritos que tiene esta historia! Pueden ser pocos, pero para mí son realmente importantes, no tengo nada más que agradecerles de todo corazón.

Lamento mi inminente salida, solo tengo una explicación para esto "Exámenes" Pero ahora estoy de regreso con el capítulo No. 7 de esa historia.

Muchísimas gracias por tomar parte de su tiempo para leer y comentar :D

Ojala y este capítulo sea de su agrado.

Sin más, me despido.

Cuídense, disfruten la lectura, les mando un fuerte abrazo.

Bye.


Capitulo VII.

El amor en los tiempos de guerra.

El agua tranquilizaba su cuerpo, lo desprendia de la tensión. Rápidamente se tornó de un color grisáceo, mezclado con carmín. Coloco un trapo húmedo sobre su rostro, realmente ansiaba de un momento así.

Aromas como menta y violetas invadía la tienda, sofocándolo con el vapor que desprendía la tina. Las delicadas manos de Sakura recorrían su pecho, acariciaban, miraba con curiosidad los moretones que adornaban la blanquecina piel de Sasuke, causados por diversos golpes.

Sasuke disfrutaba las caricias de la peli-rosa, le hacían relajarse, entrar a una zona de confort, tranquilidad, donde la paz reinaba.

Momentos íntimos como ese, perdurarían en sus memorias por siempre. Los lazos que tejían se volvían cada vez más fuertes, nunca se doblegarían y nunca se romperían.

— ¿Has pensado un nombre?— Pregunto Sasuke, rompiendo con el silencio que les acompañaba.

—Sí, pero no estoy muy segura al respecto. — Respondió Sakura, prosiguiendo con su labor. —

— ¿Cuáles son?— Cuestión de nueva cuenta, posando sus orbes negras sobre los ojos esmeralda de Sakura.

—Si es niño, me gustaría que se llamara Kalyan, "Afortunado". — Sentencio. Sasuke repitió el nombre del pequeño varias veces en su mente "Kalyan Uchiha" Le gustaba, un nombre digno para un futuro guerrero. — ¿Qué dices?— Pregunto.

—Hn. — Respondió con su característico monosílabo.

—Y si se trata de una pequeña princesa… — Ningun nombre para la heredera llego a su mente rapidamente, queria algo fuerte pero a la vez delicado para alguien tan pequeño.

—Lavanya Uchiha. — Espeto Sasuke, un nombre para una princesa, si todo marchaba bien en algunos meses, conocería la dicha de convertirse en padre. Sakura no podía otorgarle nada más que felicidad.

—O—

La peli rosa ayudaba a las mujeres que se encontraban en el campamento, ellas, se encargaban de curar a los heridos, proveerles agua, vino y comida.

Caminaba de un lado a otro por la tienda. Algunas, le dedicaban miradas llenas de rencor, furia y odio contenidos, realizando comentarios ofensivos hacia su persona.

—Sera la perdición del rey. —

—Ni que lo digas. Tiene una maldición, arrastrara al reino hacia el infierno. — Sakura no prestaba demasiada atención a las charlas negativas que se mantenían en su presencia.

—Mi señora. — Interrumpió una joven dama. — Es un placer tenerla aquí con nosotras. — Saludo de manera amable, realizando una reverencia como parte del protocolo.

—Lamento causar molestias aquí.— Respondió Sakura, encogiéndose de hombros y dedicándole una sonrisa tímida a la chica.— Simplemente quería salir de la tienda del rey, dice que el campo de batalla no es para una dama.— Conto.— Pero no soy una dama convencional.— La chica no pudo estar más de acuerdo con el comentario de su reina.

—El rey debe tener presente eso. — Espeto. — ¿Qué es lo que está preparando?— Pregunto, curiosa, mirando la mezcla que realizaba con tanta dedicación la reina.

— ¿Te refieres a esto?— Respondió Sakura. — Es la mezcla de un té para apaciguar el dolor, muy conocido en Esca. — Murmuro. — No causa efectos secundarios como lo hace Daphne. —

—Me sorprende su conocimiento. Su majestad ¿puedo preguntarle de donde es que usted sabe tanto?— Sakura sonrió.

—Me gusta ayudar a las personas, se un poco sobre los métodos curativos, no solamente en hierbas, también he estudiado sobre síntomas, enfermedades y todo esto que nos asecha. — Espeto. —

—O—

—Como siempre, me mantendré en la vanguardia. Utilizare un grupo conformado por 1000 hombres. Necesito a un valiente guerrero que los incite a luchar. — Sasuke posaba sus ojos negros sobre el mapa, examinándolo una y otra y otra vez. Como si este les diera las respuestas a todas sus interrogantes. Nadie en la tienda podía negar que el Uchiha menor era un estratega excepcional, inclusive se decía que superaba a su hermano y padre.

—No tardaran en llegar. El ejército contrario tendrá una estrategia clara y concisa para eliminarnos. — Musito un hombre en tono pesimista.

—Esa es la razón por la cual necesito a 1000 hombres. — Respondió Sasuke, con tono fuerte como el mismísimo hierro. —

— ¿Ha pensado unirse a los Senju?— Si las miradas tuvieran el poder de asesinar a la gente, la de Sasuke, habría terminado con la vida de todos los ahí presentes.

—No. No pienso hacerlo. Le dieron la espalda a mi pueblo cuando más lo necesitábamos. Pueden pudrirse en el infierno. — Dijo entre dientes. — Necesito la guardia de 50 hombres. Llevaran a Sakura al bosque. — Ordeno. — Se encargaran de protegerla. — Cambio el tema de manera rotunda.

—O—

Escuchaba con claridad el correr del rio sobre un lecho rocoso, los caballos relinchando, aplastando con sus patas la naturaleza muerta, algunos hombres realizaban bromas nerviosas, Sakura, solo escuchaba aquello como sonidos ahogados.

Su guardia se conformaba por 50 hombres leales a su marido, dispuestos a sacrificar su vida para el bienestar de la peli rosa.

Estrujaba con fuerza las riendas del caballo. El gélido aire chocaba con sus mejillas, ondeaba su cabello a los mismos compas, la luna iluminaba con intensidad el claro donde se resguardaba.

—Pronto llegara, mi señora. — Palabras de aliento, un impulso a mantener vivía la esperanza en su interior. Se perderían muchas vidas esa noche, tal vez la de muchos soldados…la de Sasuke o incluso la de ella.

—Tiempo al tiempo. — Sentencio Sakura en un susurro. El sonido de los arboles la tranquilizaba. Acaricio su vientre con temor, anhelaba con toda su alma ver a Sasuke sano y salvo. Llevaba ahí toda la noche, pronto, aparecería el sol, dejando al descubierto los errores realizados a la luz de la luna.

Escuchaba con claridad la batalla, el sonido de las lanzas, el chocar de las espadas, gritos de batalla y dolor. Su corazón palpitaba más rápido de lo normal. No podía negarse que la reina tenía miedo.

Resonaron los cascos de los caballos en un eco sonoro, inundando en lugar, activando los sentidos de alerta de los ahí presentes, desenvainaron sus espadas otros sujetaron con fuerza sus lanzas, rodeando firmemente a la peli rosa.

Sakura se percató de la presencia del ejército de Sasuke, sus estandartes se movían al compás de la brisa matutina. Busco entre los rostros a Sasuke, no había rastro alguno, había desaparecido como la larga noche.

Había hombres por doquier, sucios, algunos poseían heridas, otros con armaduras magulladas por los golpes recibidos en la batalla, reían y bromeaban, lanzaban suspiros, sollozaban por la muerte de algún compañero. Se paralizaron al ver a la chica de hebras rosas frente a ellos.

— ¿Dónde está?— Cuestión de manera demandante, en forma de orden, deseaba saber el paradero de su esposo, ninguno tuvo el valor de contestar a la pregunta. — ¿Dónde está?— Pregunto de nueva cuenta, esta vez, las lágrimas amenazaban con salir. Los pasos lentos de Sasuke rompieron con el silencio, de inmediato, bajo del caballo y corrió hacia el para abrazarlo con fuerza.

Su rostro tenia manchas de tierra, sangre y sudor mezclados. Sus ojos esmeraldas se posaron sobre una parte de su brazo, la cual, estaba teñida de rojo carmín.

— ¿Estas herido?— Su preocupación era más que evidente. Sasuke, negó, solamente era sangre enemiga.

—Diles a todos que regresen al campamento. — Susurro el pelinegro a uno de sus más fieles acompañantes.

— ¡Todos!— Llamo su atención en un estruendoso grito. — ¡Regresen al campamento, son órdenes del rey!— La voz del Uchiha apenas era audible para Sakura, dar órdenes a gritos dejaba consecuencias en el cuerpo del rey halcón.

La peli rosa se alejó lentamente de él, aprecio su rostro, perfectamente enmarcado por los mechones negros que caían sobre su frente, facciones finas, esos orbes negros que penetraban su interior en busca de su alma o tal vez de algo más.

Sasuke solo encontraba el refugio necesario en los brazos de Sakura. Con la mirada indico que partieran hacia la tienda. Ambos se adentraron en esta, Sasuke dejo el yelmo sobre una pequeña mesita de madera, se despojó poco a poco de las partes más pesadas de su armadura. Lanzo un largo suspiro, sirvió un poco de vino y lo bebió de golpe.

—Esto es un acto suicida, Sasuke. — Espeto Sakura, mirando con atención cada pieza en el mapa, cada ubicación. — ¿Estás seguro de esto?—

—Aun no…debo conseguir aliados fuertes, con los cuales pueda llegar a derrotar a Kaguya…y conquistar su reino. — Contó.

—Lo único que se encuentra entre el castillo y tu ejército, es el mar. — Señalo. — ¿Cómo piensas asediarlo?— Pregunto. — Si llega a enviar refuerzos desde la capital…terminarían muertos. — Sentencio.

—Solo con un ejército lo bastante poderoso podre derrotarla. — Musito. Sería imposible persuadirlo a abandonar la lucha, peleaba por vengar a su padre y hermano, salvar su tierra, proteger sus vidas. Sasuke encontró en la mirada de Sakura reproche y preocupación, se acercó a ella y coloco una mano en su vientre. No era un hombre cariñoso, al contrario, solamente tenía pequeñas muestras de afecto con su esposa cuando se encontraban en esa tienda fuera de ella tomaba la postura de un rey. — No lo hago solo por la venganza. — Susurro. — Lo hago por nosotros…si pierdo en el campo de batalla, mis soldados mueren…mi madre muere, nosotros, morimos. — Sentencio con voz grave. —

—Eso lo hace más razonable. — Sonrió de manera nerviosa. Habían tenido esa charla no solo una vez, sino, incontables. Sakura no pudo resistirlo más. Rodeo su nuca con sus delgados brazos, lo miro y acerco sus labios contra los suyos, rozándolos en un apasionado beso.

—Mi señor. — Interrumpió un soldado, su incomodidad era evidente al ver al rey y reina en un momento tan íntimo. —

— ¿Ahora que sucede?— Pregunto Sasuke con evidente frustración. —

—El rey…—Titubeo. — El rey de Thadica ha llegado. — Sasuke se alejó rápidamente de la peli rosa, camino con rapidez a las afueras de la tienda. Era cierto, Uzumaki Naruto se posaba frente a sus narices, como una súplica del cielo. Monto su caballo y cabalgo para encontrarse con el rubio. Se miraron durante largos segundos, la rivalidad que existía entre ellos se remontaba cuando ambos solo eran unos niños, esta vez, dejarían todo eso de lado, se unirían para luchar contra el enemigo.

—Naruto. — Llamo sin título alguno, como los viejos amigos que eran.

—Sasuke. — Respondió el rubio, sujetando con fuerza las riendas de su caballo. — Hace tiempo que nos veíamos. — Le recordó.

—Hn. — Respondió Sasuke. — Vayamos a la tienda, que tus hombres se instalen. — Naruto siguió las órdenes del pelinegro, para después, partir hacia la tienda del rey. No charlarían sobre sus vidas, al contrario, hablarían de estrategias de guerra, sus roles habían cambiado drásticamente. Sakura yacía sentada sobre el borde de la cama, se puso de pie al ver como ambos chicos ingresaban al lugar.

—Ella es mi esposa, Sakura. — La susodicha se aproximó hacia el rubio, realizo una reverencia cordial, con una tierna sonrisa en su rostro. —

—Mi señor. — Saludó.

—Mi señora. — Devolvió una respuesta inmediata, tomando su cálida mano y depositando un beso sobre esta.

—Debió ser un largo viaje, el transcurso de Thadica hacia aquí debió llevarle al menos una semana de viaje ¿no es así?— Cuestionó.

—Ni lo diga, nos enfrentamos a muchas adversidades en el camino, pero nada que pudiera detenernos. Acudimos a su llamado de ayuda. —

—Comprendo todo. — Susurro Sasuke. — Comenzaba a preguntarme el porqué de tu presencia, nunca la solicite. — Espeto.

—No tienes por qué molestarte con Sakura.— Sentencio Naruto, al notar como miraba a la peli rosa.— Simplemente cumplía sus deberes como una reina.— Murmuro.— Además, necesitas mi ayuda tanto como yo necesito la tuya.—

— ¿Y con eso podremos derrotar a Kaguya? Por favor Naruto, estamos pelando una guerra, no jugando en una. — La tensión entre ambos era más que notoria.

—Lo sé, rece tantas veces para que este día no llegara, pero parecía inevitable. No eres el único rey que está pasando por situaciones complejas. Thadica se encuentra en peligro tanto como Salitrium. Kaguya intento asediarlo no hace más de un mes. — Conto. — Perdí a unos cuantos soldados, causó estragos en los barrios bajos. —

—Esta situación va más allá de nuestros límites. — Agrego el pelinegro. — Kaguya aprovechara el contra golpe, su ejército se incrementa más y más. — Miraron el mapa como las incontables veces que lo habían hecho.

—Explotara todos los recursos necesarios para terminar con nosotros de una vez. Desea que nos rindamos ante ella, formando un nuevo mundo. — Sentencio. — Si perdemos…las causas por las que luchamos morirán con nosotros en el campo de batalla. — Dijo Naruto, preocupado por la alarmante situación. —

—Con tu ejército y el mío apenas somos 80,000 mil hombres, el ejército de la reina nos supera por 20,000. — Sentencio Sasuke.

—Un hombre de Thadica vale por diez del ejército de Kaguya. — Dijo Naruto, orgulloso de su proceder.

—Di eso en el campo de batalla. — Susurro Sasuke. — El enemigo utilizara garras y dientes para rendirnos ante ella. —

—Lo sé, es por eso que estoy aquí, solo para ayudarte. — Sentención el rubio, la confianza que ambos se proveían les sería de gran ayuda, tanto dentro como fuera. Sakura podría retirarse tranquilamente a Salitrium. — Mi reina, quiero hacer una petición solamente a usted. —

—Si está dentro de mis posibilidades la cumpliré con mucho gusto. — Respondió la oji-esmeralda.

—Me gustaría llevar a este joven a beber. Creo que necesita relajarse, festejar sus victorias. — Sakura miro de nueva cuenta a Sasuke, la mirada del pelinegro detonaba suplica, se sentía demasiado cansado para salir a festejar, solo deseaba pasar tiempo a lado de su bella esposa, acariciando su cuerpo desnudo, degustar sus labios una y otra vez.

—Por supuesto. — Respondió de manera sonriente, sin negarse a la petición del rubio.

—Vamos, Sasuke. — Lo tomo por el cuello y lo llevo a rastras hacia la zona del festejo.

—O—

Se escuchaban las bromas de algunos soldados, otros cantaban de alegría, creaban historias sobre el "joven halcón" honoraban su presencia. Ambos chicos se encontraban sentados uno frente al otro, bebiendo cerveza de un tarro.

—Es linda. — Interrumpió Naruto. Sasuke bebió otro sorbo.

—Hn. — Sentencio. No hablaría sobre Sakura.

—Lo entiendo… ¿matrimonio arreglado, no es así?— Naruto vivió la misma situación que Sasuke. No hacía mucho tiempo tuvo que casarse con Hinata Hyuga, una chica hermosa, llena de vida, proveniente de un pequeño pero poderoso pueblo llamado Thadias.— Pase lo mismo…ahora puedo decirte que Hinata se ha convertido en lo más importante de mi vida.— Sonrió.— ¿Amas a Sakura?—

—Aun no comprendo el significado de esa palabra. —Volvió a beber, Naruto lanzo un suspiro, conocía a Sasuke como la palma de su mano, no admitiría que quería a Sakura, era demasiado orgulloso para hacerlo.

Continuara.