Y al fin EL FIN. Espero que les haya gustado y que el final llene sus expectativas. Para mí fue un gusto compartir con ustedes. Hasta la próxima.
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El timbre suena por tercera vez. Nadie sale a recibir a Booth. La preocupación se asoma al mismo tiempo que su mano apresta su arma y lo predispone a derribar la puerta. El ruido de la cerradura y la voz de Ángela cortan todos los movimientos.
- Ya dije que voy. ¿Acaso ya no se puede tomar una ducha? –al ver la sonrisa de Booth detrás de la puerta disminuye su enojo- Hola, ¿qué haces aquí? Deberías estar con…
- Despertó y me dijo que viniera a verte inmediatamente.
- ¿En serio? ¿Y cómo está? ¿A verme? ¿Por qué?
- Eh… pues aún no estoy muy seguro del porqué, pero estaba muy angustiada y quería que comprobara que estás bien.
- Ahora mismo me visto y vuelvo al hospital. Espérame aquí un momento.
Ángela se dirige a su habitación dejando a Booth en el umbral. Un ruido a sus espaldas lo pone en alerta. Cuando trata de sacar su arma recibe un disparo en la mano. El segundo ataque llega enseguida. Un golpe en la cabeza y otro contra la pared lo dejan tumbado en el suelo. El agresor entra al departamento con tranquilidad pasando sobre el cuerpo de Booth que se encuentra aturdido por los repetidos golpes en la cabeza. Lo último que ve es la puerta cerrándose lentamente.
Brennan despierta sobresaltada. Sigue viendo sangre en sus pesadillas. Nunca un caso la había atormentado de esa manera. Hodgins acude a reconfortarla al lado de la cama.
- Tranquila, sólo fue una pesadilla.
- Sí, eso creo.
- Booth me llamó. Dijo que tenía algo que resolver y que no quería dejarte sola. Cam está como loca en el laboratorio, prácticamente lo está cargando en hombros.
- ¿Sabes algo de Ángela?
- No. ¿Por qué?
- Por nada –pensó que tal vez no convendría alarmarlo por unas pesadillas. Luego se le viene a la mente cierto titular de periódico- Hodgins… ¿tienes problemas en el Cantilever?
- ¿Cómo lo sabes?
- ¿En serio tienes problemas?
- Bueno… sí. Un par de viejos codiciosos quieren hacerme a un lado alegando que ya padezco de esquizofrenia paranoide, pero me las estoy arreglando con Sweets para resolver eso.
- Entonces no son simples pesadillas.
En ese momento siente que la ansiedad la está desbordando. Las máquinas indican que su pulso se acelera. Hodgins también se muestra preocupado por esta situación.
- ¿Qué ocurre? ¿Llamo a la enfermera?
- No. Mejor llama a Booth o a Ángela.
- De acuerdo.
Toma su celular y marca ambos números de manera alterna. Comienza a inquietarse al no percibir ningún resultado.
- No sé qué pasa, ninguno de los dos contesta ¿Qué me estás ocultando?
Ella no le responde. Enseguida comienza a quitarse los electrodos y hace todo el esfuerzo posible para levantarse.
- ¿Qué estás haciendo? No deberías…
- Booth y Ángela están en peligro. El asesino está tras ellos.
- Algo me decía que debía traer a la pelirroja. Vamos llegué a tiempo la última vez, puedo hacerlo de nuevo.
Logran evadir a todos los controles del hospital. Aunque ella está muy débil, hay algo que la impulsa a moverse rápido. Sin embargo, le parece que el auto de Hodgins va muy lento o que la distancia al departamento de Ángela es demasiado larga. Ella toma el celular y continúa llamando. Sin contestación.
- Deja de llamarlos. Mejor marca 911
- No puedo. No sé qué decirles…
- ¿Qué no sabes qué?
Las sirenas de una ambulancia distraen su atención. Se ven obligados a cederle el paso y también a las patrullas. Luego siguen su ruta lo más rápido que se puede.
Cuando llegan, el edificio se encuentra rodeado. Hay una intensa circulación de gente, en especial de paramédicos y policías. Les niegan el paso como al resto de los curiosos.
- Somos del Laboratorio Legal del Instituto Jeffersonian. Ella es la doctora Brennan y yo el doctor Hodgins. Trabajamos con las personas involucradas.
Ven como llevan a Ángela hacia una de las ambulancias sentada en una de las camillas. Ambos hacen a un lado al policía para correr hacia ella. En cuanto la ve, abraza a Brennan llorando.
- Estoy contigo y Hodgins también. ¿Estás bien? ¿Ángela?
Continúa en shock hasta que Hodgins la hace reaccionar con sus abrazos y besos.
- ¿Estás bien?
- Yo estoy bien. Hod, estuvo tan cerca. Le disparó a la cerradura…
- Ya pasó. No pienses más en eso.
- ¿Dónde está Booth?
- No sé. No lo vi. ¡Dios! –dice suspirando.
Los tres fijan su mirada en una camilla en la que trasportan una bolsa cerrada. Brennan acude para ver de quién se trata. Siente que todo su cuerpo está por estallar, pero sigue moviéndose. Se acerca a los médicos y trata de preguntarles. No consigue articular palabra.
- ¡Huesos! –escucha su voz a sus espaldas.
Se vuelve para verlo. Viene caminando hacia ella lentamente, cansado y cubierto de manchas de sangre.
- No querrás verlo. Está terrible.
Brennan lo abraza y Booth también la estrecha. Están juntos tanto tiempo que pueden sentir el cansancio del otro.
- Hiciste una tontería. Te dije que confiarás en mí.
- Sí, tienes razón. No pude resistirme.
Casi obligados los tres van a parar de vuelta al hospital por exámenes de rutina y otros tedios formales. Desde ese momento Brennan pierde de vista a Booth y se sumerge en todo el papeleo del caso. En cuanto a las pesadillas que tuvo, prefiere echarlas al olvido.
- Ya es casi medianoche. ¿No deberías tomarte un descanso después de todo lo que pasaste? –le dice Ángela en la puerta de su oficina
- ¿Y tú?
- Hodgins me está preparando algo rico en su casa. Por ahora no quiero pisar los 50 metros cuadrados que rodean a la mía.
- Deberías estar con él y olvidarte de todo esto.
Ángela toma su mano y la mira a los ojos. Eso consigue desarmarla por completo.
- Eres mi mejor amiga, me salvaste la vida con ayuda de Booth. Y lo estoy sintiendo aquí adentro que ambos no quedaron bien después de todo esto. ¿Qué ocurre?
- No tengo idea. Mientras estuve en coma tuve sueños muy extraños…
Casi sin pensarlo le relata detalle a detalle todo lo que "vivió" en aquellos sueños.
- Te daré mi opinión a pesar de que sacarás tu propia conclusión racional acerca de eso. Creo que fue una señal, más específicamente de tu madre. En ambos sueños estaba viva, cerca o lejos de ti, pero te advirtió sobre cosas que iban a suceder y sobre cosas que tienes que hacer en tu vida.
- ¿Cómo qué?
- Booth
- Lo estás tomando de nuevo como excusa. Esos sueños eran sólo eso. Mis neuronas afectadas por el disparo crearon una serie de ilusiones. Una expresión de mi deseo de estar con mi madre, de justificar sus decisiones, de mi repulsión a la maternidad, de mis remordimientos sobre lo de Zack, de mis preocupaciones por el caso, de mi temor hacia ese asesino…
- Y a tener una relación con Booth. No me mires así, sabes que ya no puedes negarlo. Además si fue sólo un sueño cómo explicas que hayas acertado en que me eligiera como su próxima víctima.
- Tal vez fue algo que vi en su escondite y que no logré asimilarlo hasta ese momento.
- Como quieras. Pero sólo te diré una cosa más. Logré recordar, después de todo, lo que ocurrió esa noche. Aquel hombre era una bestia. Booth luchó con él de la manera más brutal que he visto. Le golpeó, le apuñaló y le disparo. El animal no se rindió hasta que murió desangrado sobre él. Sabes cómo se siente cada vez que mata alguien. Debe estar derrumbado y te necesita.
- Cuando me sienta mejor, hablaré con él.
Poco después de que Ángela se va, decide dejar el Jeffersonian ella también. Al llegar a su departamento, justo antes de meter la llave en la cerradura, siente un escalofrío, como si alguien la estuviera observando.
- Tengo un arma. Quien quiera que sea salga de allí.
- Me rindo, por favor, no dispares. -Booth se acerca desde las escaleras con los brazos en alto.
- ¿Sabes que hora es?
- Tú acabas de llegar.
- Pasa
Lo nota bastante agotado. Le ofrece cerveza, pero el prefiere agua. En realidad debe estar muy apesadumbrado. Se sienta a su lado en el sofá mientras el bebe.
- Ángela me contó lo que pasó.
- Perdí todo un traje. La camisa, los pantalones, el saco, una linda corbata, incluso el cinturón. Cómo voy a extrañar ese cinturón.
- Estabas salvándole la vida a mi amiga y el era... un psicópata que ya hizo bastante daño.
- Lo dejé destrozado. Y lo que más me inquieta es que no sé si lo hice porque me estaba atacando sin parar, o si fue por...
- Ira. Es normal. Ángela también es una persona cercana a ti. Conocías su modus operandi, lo que trataba de hacerle. El sistema nervioso obra a veces de manera automática en esas situaciones.
- No era por Ángela. Bueno, sí la estaba defendiendo pero sentía rabia por otra cosa.
- ¿Por qué?
- Casi te alejó de mí.
Se quedan mirándose entonces Brennan decide cortar el paso de cualquier cosa que esté pasando.
- Ya estoy bien. Todos estamos bien. Acabamos con el malo, y el caso también... acabó.
- Sí. Sólo hay una cosa más. ¿Cómo supiste que sería Ángela?
- La explicación es simple. Hay algo en su patrón de crímenes que señala quién sería su próxima víctima. Además en su "guarida" habían ciertas pistas. Estaba desafiando nuestras capacidades, igual que lo hacía Epps. En el momento, no descubrí nada, pero después del disparo, mi cerebro debío calcular y de manera inconsciente salió esa conclusión.
Booth se queda aturdido y luego mueve la cabeza.
- Pienso que la explicación más simple y más creíble sería que viste una señal cuando estuviste del otro lado.
- Ya te dije que un paro cardio respiratorio no significa muerte inmediata.
- Te cuesta tanto admitirlo. ¿Sabes? Me alegra que estés de vuelta.
Él le sonríe, y ella no puede evitar tomar su mano.
- Si quieres puedes quedarte aquí esta noche.
- ¿Dormir aquí contigo? Digo. Aquí en el sofá... sí en el sofá está bien.
- Yo también me quedaré aquí.
- ¿En serio?
- Si tienes pesadillas te despertaré.
- Ah, ok.
Parece que Booth todavía no lo cree. Brennan entonces trae un par de almohadas y se acomoda en un lado del sofá.
- Buenas noches.
Ella cierra los ojos y puede sentir que él coloca la almohada en su regazo y se acuesta allí.
- ¿Qué estás haciendo?
- Si tengo pesadillas, te darás cuenta enseguida. ¿No te molesta?
- No.
- Buenas noches, Huesos.
- Buenas noches, Booth.
Lo ve cerrar los ojos. Al poco rato ya está completamente relajado. Ella apoya la mano en su pecho, siente su respiración tranquila y cierra los ojos también. Tal vez no debería hacer eso, porque estaría generado malentendidos, o creando falsas ilusiones, o abriendo una oportunidad. Ahora no importa. Ya mañana verá lo que tenga que suceder.
