Love Live!

Wild stars

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: ¡Hola crayola! XD Ya es sábado de Sanshain! Aunque tristemente es el último. Mi vida quedará muy vacía esos fines de semana y tendré que buscar algo nuevo por hacer. Al menos se vienen los estrenos de otoño y espero con ansias la nueva temporada de Hibike! Euphonium.

Bueno, lo prometido es deuda y aquí tengo el capitulo RinPanna. Smut, lindo y hermoso smut. Vamos a ver que tal queda y si es bueno o no ustedes juzgaran. Se hace el esfuerzo y dado que es el primero que hago, de esa extensión, espero quede decente. Deseo que el próximo, que es NicoMaki, quede aun mejor. Tenemos que echarle ganas, yo y mi otro yo, para que sean mejores cada vez. Aunque al final de cuentas sigue siendo basura, pero como digo, es mi basura.

nanofate assault, debo confesar que aunque intente ver Nanoha, jamás pude hacerlo. Ni aun con la insistencia de mi novia. No era para mi. Ojala que te guste este cap y disfrutes el pequeño smut.

GabyMarie, amor, es indecencia-chan, nadie puede contra ella. El RinPanna queda profanado XD

Nicocchi17, se viene más NicoMaki y aunque no es mi pareja favorita, prefiero el HonoMaki, le vamos a poner enjundia pues es un ship bastante popular y exigente. Tenía la idea, bueno, tengo la idea de hacer una pequeña historia de Rin y su vida triste antes de toparse con Tsubasa, tal vez más adelante la incluya en la trama general.

Y07, No te creas fue un poco complicado hacerlas hacer todas esas coshinadas pero las hicieron, cruzo dedos para que haya quedado decente. Lo de Tsuba, en parte es culpa y hará algunas cosas que nadie pensaría que haría por culpa de esa culpa. En próximos capítulos voy a contar de donde es que viene y lo que tuvo que pasar para volverse como es.

DeadPanther, gracias por leerme, el omegaverse es un universo tan interesante y salvaje que te atrapa sin remedio. Uno que es de carne débil y el chiquillo que es chillón y uno dándole sus trancazos. Espero sigas por aqui y te siga gustando esta historia.

Siari55, jajajaja entiendo, cuando el sueño lo domina a uno a veces termina escribiendo cada cosa. Kotori me da cosita, aunque no es tan blanca paloma, esta pajarita quiere que se la desplumen y Umi no se va a resistir mucho a sus encantos de princesa.

Tenshi Everdeen, madre mía, que pedazo de review. En serio me haces casi llorar cuando los leo. Son excelentes, muy detallados y veo que pones atención en esos detalles que dejó en la historia. Eso me hace ponerme las pilas para no tener tantos espacios lagunosos y cosas sacadas de la manga (que bueno esas siempre las voy a tener). Tus suposiciones son bastante acertadas, Sora y Nan son las que nos quedan y entre ellas está la autora material de los hechos. De las motivaciones, si, fueron esas dos, los celos y el miedo. Celos de ver que Emi se había enamorado y había cedido a ese sentimiento cuando las demas habian tenido que contenerse a pesar de sentir amor de igual manera por otras personas pero no hacer uso de esos sentimientos por el miedo a perder su puesto como musas. Con respecto a los otro, el amor nunca es cosa fácil y van a aprenderlo a golpes de la vida. En este capi dejo una pequeña escena TsubaHono y como es que van a ir interaccionando poco a poco entre ellas. Nozomi juega a tres bandas, la del Rey, la de las Sonodas hijas y la de ella. Sin duda va a desarrollar su amor por Eli, pero va a sufrir puesto que tendrá que hacer cosas que la van a lastimar pero todo es por un bien mayor o eso es lo que ella piensa. Hubo una tragedia, de ella se deriva todo. Lo del pergamino, of course que está relacionado, de hecho son cinco. Uno a uno irán siendo rotos y con ellos deberá venir el fin de la maldición que cayó sobre las musas. Creo que ya spoilee mucho, pero es que me emociono.

Antes de dejarlos ya con el capitulo, solo me resta decir una cosa más. Por allí vi que hay otro fic con el mismo nombre que el mio, eso me resulta molesto. Pués de haber sabido que tenía ese nombre ocupado hubiera buscado otro. Por lo que quizás cambie el titulo para que no haya confusiones de cual es cual, aunque las historias son muy diferentes.

Este capítulo viene hasta ustedes auspiciado por Futari Happiness de Lily White, dedicada especialmente para este RinPanna.

— o —

Rin andaba a toda carrera por los pasillos del castillo de Otonokizaka buscando a cierta chica de cabello oliva y ojos amatista. Llevaba la sonrisa más grande que jamás hubiera podido tener y las mayores esperanzas que su pequeño pecho podía contener. Estaba feliz y sólo quería ir con la razón de su felicidad y hacerlo oficial. Reclamarle, hacerla suya y formar una familia a su lado.

La buscó por todos los rincones hasta encontrar el rastro de su aroma cerca de la habitación de Honoka-san. Fue hasta allí casi dando de brincos de felicidad para encontrarla. Asomó la cabeza abriendo ligeramente la puerta y la encontró en el interior platicando animadamente con Honoka-san quien estaba acompañada a cierta distancia de Tsubasa-san. Tsubasa estaba sentada en el sofá comiendo uvas como acostumbraba usualmente viendo a la nada pero poniendo atención a la plática de las dos omegas. Rin se escabulló dentro pasando desapercibida para ellas pero no para Tsubasa que sonrió de medio lado al sentir la presencia de la niña gato.

Ella era muy buena escondiendo su aura, pero el olfato de Tsubasa era muy bueno y distinguió su olor característico aún con el camuflaje que llevaba. La dejó acercarse lo suficiente hasta tenerla a una distancia prudente y levantándose del sofá haciendo la finta de que sólo iría a tomar otro aperitivo de los diferentes que había llevado Hanayo y que había dejado sobre la mesa, fue así como la atrapó jalandola del cuello de su camisa y tirándola al suelo para dejarla en evidencia.

—Te tengo pequeña niña gato —dijo al tiempo que la sometió contra el piso.

—¡Nyaaaaaa! —fue el grito que pegó Rin al caer sobre su espalda con un gran estruendo.

—¡Tsubasa-chan! —ahora fue Honoka quien le llamó la atención por su exceso de rudeza con la chica, aún no había olvidado el incidente con el cual irrumpieron las dos en la cena de bienvenida.

—Sigues sin ser tan buena, aún puedo encontrarte aunque te escondas —Rin se revolvió para ponerse en pie de nuevo y contraatacó enroscandose alrededor de Tsubasa hasta tirarla al suelo haciendo una llave con su cuerpo.

—Nya~ la ama Tsubasa-san es buena pero aún así no podrá con Rin-chan —laa dos forcejeaban en el suelo ante el desconcierto de Hanayo y Honoka que no sabían qué hacer.

—¡Basta! ¡Basta! ¡Sepárense ahora! —Honoka intervino al fin jalando de las orejas a Tsubasa que dejó a Rin-chan por la paz.

La niña gato fue a cubrirse detrás del cuerpo de Hanayo que se sonrojo al sentir a la chica tocando su trasero.

—¡Rin-chan! —le dijo y ella solo la envolvió con sus brazos besando su mejilla poniéndola aún más roja.

—Solo estamos jugando —se defendió Tsubasa actuando como un niño pequeño que es regañado por su madre.

—No deben jugar así de pesado, podrían lastimarse —dijo poniéndose seria pero no duró mucho tiempo en esa pose—. Deja de verme así —le cerró los ojos a Tsubasa con sus manos pues la chica estaba haciendo una cara de ternura que Honoka no podía con ella.

—No le crea Honoka-san, Tsubasa-san es una embustera —Rin le echo tierra y Tsubasa sacó la lengua.

—Portate bien —le dió la espalda y Tsubasa aprovechó para atraparla pegándose a su trasero del mismo modo que Rin lo hacía con Hanayo.

—Es más divertido si me porto mal —le dijo al oído y Honoka se estremeció.

—Jajaja es divertido ver a Tsubasa-san de esa manera —Rin las interrumpió riéndose de lo cursi que se veía su ama.

—¡Calla! —le aventó una uva que tomó de la mesa y Rin atrapó con la boca comiéndosela—. Mejor dime, ¿a qué has venido?

La chica las miró a las dos y apretó más su abrazo alrededor de la cintura de Hanayo que seguía sonrojada. Ambas las vieron sin entender del todo.

—He venido por Kayo-chin —beso la mejilla de la joven—. La voy a hacer mi compañera —eso tomó por sorpresa a las dos chicas.

Honoka se llevó las manos a la boca conteniendo un grito de emoción al verlas, saltando de la emoción. Tsubasa por el contrario sólo alzó las cejas incrédula a lo que oía, fue allí cuando se dio cuenta que Rin no llevaba su collar al cuello y eso le alegró.

—¿En verdad? —la cuestionó incrédula—. Rin-chan encontró una compañera antes que yo —dijo y Honoka le picó las costillas ofendida—. Bueno, quiero decir, estamos comprometidas pero aún no hemos consumado… ¿Quieres hacerlo ahora? —Tsubasa comenzó a desabotonarse la camisa y Honoka la detuvo poniéndose colorada.

—¡Tsubasa-chan! ¡No! —comenzó a reírse nerviosa y la chica se detuvo haciendo un mohín.

—Está bien —dijo de mala gana y mejor se giró a hablar con Rin—. Tú, disfruta de este momento y no le des tregua —hizo un movimiento obsceno con las manos que provocó que las dos omegas se ruborizaran con escándalo—. Dale hasta por... —Honoka le tapó la boca para que dejara de decir esas cosas tan penosas que sólo ponían más nerviosa a Hanayo.

—Nos alegramos por las dos, jeje —Tsubasa la rodeo con sus brazos levantándola del suelo un poco apretándola contra ella, era pequeña pero bastante fuerte—. ¡Kyaaaa! ¡Bájame! —pataleo y Tsubasa la volvió a poner en el suelo.

—Bueno y, ¿a dónde irán? —quiso saber la caballero dejando de lado sus juegos con Honoka pero sin soltarla.

—Pues… no lo sé —Rin volteó a ver a Hanayo—. No lo había pensado —sacó la lengua al darse cuenta de ese descuido.

Hanayo no dijo nada, ya estaba de por sí bastante avergonzada de tener que estar hablando de ese tema delante de las otras chicas que no supo qué decir. Seguía sin creer que iba a ser reclamada y verse unida a un alfa tan pronto en su vida. No es que no lo quisiera, es que todo parecía tan rápido que la abrumaba un poco. Además de que Rin-chan actuaba como si fuera lo más natural del mundo, eso la ponía aún más nerviosa.

—Hummm, ¿por qué no usan una cámara de calor de las que hay en el castillo? —sugirió Honoka y Hanayo se escandalizó.

—¡No! ¡Eso sería demasiado! ¿Es que acaso lo vamos a hacer tan pronto? —se sintió aterrorizada de la idea de dejar de ser un cachorro—. ¿Podríamos esperar un poco? ¿Quizás para cuando entre mi calor?

—Esta alfa necesita hacerlo pronto y algo me dice que tú también lo vas a necesitar —Tsubasa hizo una cara graciosa—. Soy de buen olfato y puedo decir que pronto vas a entrar en calor —eso hizo sonreír a Rin con entusiasmo.

—¿En serio? Tsubasa-san no se suele equivocar, ella es buena conociendo a las omegas —la chica atacó a Hanayo a besos en sus mejillas y sus labios.

—¡Rin-chan! —trató de pararla pero no estaba haciendo un buen trabajo pues sus manos se enredaron en el cabello naranja aumentando el contacto.

—Será mejor que se vayan a su cuarto enseguida —las interrumpió Tsubasa ya que estaban poniéndose un tanto físicas las chicas.

Como pudo las empujó para sacarlas de la habitación y cerró la puerta tras ellas. Se giró para ver a Honoka que se veía divertida conteniendo una gran sonrisa en su rostro.

—¿En verdad puedes saber cuándo una omega entrará en calor? —le preguntó algo escéptica.

—¿La verdad? No —contestó y eso le produjo confusión a Honoka.

—Pero entonces… —Tsubasa se encogió de hombros restándole importancia.

—Solo hay que ser perceptivos —empezó a explicarle—. Son dos cachorros que se han encontrado en el momento oportuno. En ocasiones sucede que si uno de ellos está muy entusiasmado puede entrar en calor con la cercanía de una potencial pareja y eso a su vez provocar que el otro lo haga —Honoka se quedó pensativa.

—Eso me recuerda cuando entre a mi primer calor —se fue a sentar al sofá y Tsubasa la siguió recostando su cabeza en su regazo, la chica comenzaba a adquirir cierta predilecta por hacer aquello—. Kotori y yo lo tuvimos al mismo tiempo, las dos nacimos el mismo día, pero nuestro calor afectó a nuestra hermana menor, Maki, y ella también tuvo su primer celo —Honoka empezó a jugar con el cabello castaño de la alfa.

—A veces se hacen como una reacción en cadena —atrapó su mano para dejar un beso en el dorso—. ¿Cuando fue tu último calor? Tal vez podría adelantarse —se alzó levemente atrayendo a Honoka para darle un beso.

La joven princesa se había tensado ligeramente, al notarlo Tsubasa cambió su destino de sus labios a su mejilla. Ella también se había detenido apenas un poco al ver la expresión en sus ojos. Eso le provocó un resquemor al recordar ciertas cosas que deseaba dejar lejos pero no podía evitar que vinieran a ella cada vez que miraba esos ojos azules reflejando angustia. Fue entonces que decidió que no iba a permitir que sucediera lo mismo. Haría todo lo posible para mantener intacta esa sonrisa como pago a la muerte de aquel hombre.

—Me portare bien —le dijo retirándose de su regazo yendo hacia la puerta—. Nos vemos después —dejó sola a una desconcertada Honoka que no entendió el porqué del cambio de humor de la caballero.

— o —

—¡Chotto matte Rin-chan! —Hanayo trataba en vano de detener a la niña gato que la llevaba de la mano a ningún lugar del castillo—. No es por allí.

—¿Entonces? —se detuvo de golpe girándose para recibir la indicación de la chica.

—Es… es por allá —le señaló otra dirección y Rin volvió a la carga llevándola a rastras.

Los nervios los tenía a flor de piel para cuando llegaron al área apartada del castillo donde se encontraban las cámaras de calor. Era un lugar diseñado para dar privacidad y no importunar al resto de los habitantes con los aromas que se desprendían durante el celo. La última vez que había estado allí fue cuando se encargó de poner orden a las cámaras después de los calores que habían llegado a las princesas, pero eso ya hacía algunos meses. Aunque constantemente se les daba mantenimiento.

—Espera Rin-chan —la detuvo delante de la puerta antes de entrar—, ¿vamos a hacer esto tan pronto? —aún se sentía algo dudosa.

—Es lo que más deseo —la niña gato la miró con intensidad poniendo unos hermosos ojos de súplica que ablandaron su corazón. Hanayo no podía mantenerse centrada si la veía de esa forma, ella también deseaba eso solo que no era tan honesta como la otra chica.

—De… de… de acuerdo Rin-chan, sólo se amable —le dijo y la niña la abrazó con fuerza prácticamente levantandola en el aire para depositarla de nuevo con gran felicidad frente a la puerta.

El pesado cerrojo cedió a las manos de Rin que lo empujaron para abrir. La puerta chirrió de un espantoso modo que puso los vellos de Kayo-chin de punta. Rin se asomó con cautela y vio que el interior estaba propiamente arreglado. Hanayo la siguió detrás dando pequeños pasos presa del pánico por los nervios.

La habitación estaba compuesta por un enorme espacio que contenía lo esencial para pasar unos días recluidos sin distracciones. Los sirvientes se encargaban de tenerlo en excelentes condiciones si se llegaba a necesitar de su uso en algún momento imprevisto. Este era uno de esos casos. En un extremo de la habitación había una gran y enorme cama, la visión de aquel mueble sonrojo a Hanayo que se imaginó todo lo que podía pasar encima de ese lugar, sus piernas temblaron con la expectación. En el otro extremo había una tina de buenas proporciones donde se podía dar limpieza al cuerpo después de la rutina de apareamiento, en ocasiones podía llegar a ser bastante lioso. A donde quiera que miraba, la pobre chica sólo podía sentirse desfallecer de vergüenza con lo fácil que su mente divagaba pensando en todo lo que podía pasar allí y lo que podía esperar para ella.

Había algunos otros muebles por el lugar, básicamente un par de sofás, unas mesas, sillas y nada más. No había ventanas, sólo la puerta de acceso. Aún podía percibirse un cierto aroma que le erizó la nuca. Quizás algún resabio de anteriores calores. Pudo percibir una cierta incomodidad debido a la humedad que comenzaba a formarse en la parte baja de su pelvis.

Con cautela Hanayo camino hasta el medio de la habitación, Rin iba corriendo mirando todo, inspeccionando cada rincón con mucho entusiasmo y fascinación. Al fin, regreso a la entrada y cerró la puerta con cierta dificultad y puso el pesado cerrojo. Ahora solo estaban las dos solas sin ningún lugar a donde ir. Hasta ese momento Rin sintió el peso de lo que estaba por pasar. Se giró con las manos sudadas por el nerviosismo y contempló a la omega que tenía su aura bastante irregular, ella era un manojo de muchas emociones.

Los segundos pasaron sin que ninguna dijera nada o hiciera nada. Las dos estaban ruborizadas de forma escandalosa. El ímpetu y la seguridad de Rin parecían haberse esfumado sólo era un gran latido descontrolado de corazón en ese instante. Sacudió su cabeza con fuerza para centrarse y agarrar valor y con grandes zancadas avanzó hasta su hermosa Kayo-chin parándose de frente a ella.

La chica brinco al ver la extraña determinación en la otra y tembló cuando Rin estuvo a nada de ella a solo un palmo de distancia. Claramente podía escuchar el golpeteo de su corazón y el de Rin llenando toda la habitación junto con sus respiraciones que se estaban volviendo más aceleradas.

—Rin-chan... —susurro su nombre y se vio en esos ojos amarillos que la miraban con cierta incertidumbre.

Ella sólo sonrió y eso fue lo que necesitaba Rin para ganar de nuevo su seguridad. Se inclinó hacia adelante y con firmeza beso los delegados labios de Kayo-chin que la recibieron con un leve tremor. El agitado aliento de ambas se combinó en ese tierno beso que las ayudó a ir rompiendo la tensión y los nervios que habían creado alrededor. No había nada que temer si ambas estaban plenamente seguras y deseosas de lo que pretendían hacer.

Hanayo rodeo con sus manos el cuello de Rin haciendo que el beso se hiciera más profundo y Rin la tomó de la cintura descansando sobre sus caderas. Se separaron al poco ya más tranquilas en apariencia, pues sus corazones aún seguían latiendo de forma irregular. Con cuidado Rin deshizo el elaborado moño que enmarcaba su cuello tirándolo a un lado para que no estorbara en su camino a los botones que sujetaban su camisa.

Se miraron con intensidad una vez más y Hanayo la atrajo para darle otro beso en los labios. Le gustaba la manera en que Rin la hacía sentir. Todo era tan impredecible con ella de un modo que podía volverla loca por su tan ordenada forma de vivir. Siempre siguiendo las reglas, acatando las normas al pie y obedeciendo sin cuestionar. Con Rin nada tenía sentido, la chica actuaba por impulso y ella se dejaba arrastrar por ese impulso. Estar la una cerca de la otra calentaba su alma y su cuerpo también, no podía negar que le encantaba la forma de sus labios, él como la besaba y la manera en que podía ser tierna pero descuidada a la vez. Porque Hanayo simplemente se dejaba hacer, era una hoja en blanco en los brazos de Rin que dibujaba sus trazos sobre su piel.

El beso se fue haciendo más íntimo, más profundo, cuando entreabrió sus labios para dejar el paso a una exploradora lengua que rozó cada ángulo para después adentrarse en el interior de su boca. Rin sabía a jengibre, tenía ese adusto sabor que pensó quizás se debiera al color de su cabello naranja. Esa podría ser una buena teoría. Era un sabor que le provocaba un ligero ardor de calor en su estómago y que podía sentir como iba creciendo poco a poco mientras más bebía de los labios de la otra. No pudo evitar gemir y Rin sonrió satisfecha con ese sonido.

Sus manos ya se habían hecho cargo de su ropa y buena parte de ella ya estaba fuera de su cuerpo. Hanayo se había perdido en las sensaciones del beso que no se dio cuenta del momento en que había perdido toda decencia y su ropa incluida. Solo que no le importó con tal de seguir probando ese delicioso sabor refrescante. Únicamente tenía su ropa interior puesta y Rin seguía en una sola pieza sin descubrir su cuerpo. Tenía que hacer algo al respecto.

La separó con un pequeño empujón y Rin interpretó eso como su deseo de desnudarla cuando sus manos temblorosas fueron hasta el frente de su cintura para tratar de levantar su camisa y quitarla de enmedio. Solo que un par de manos que salieron de detrás suyo la detuvieron. Una copia de Rin mantenía prisioneras sus manos mordiéndole además el lóbulo de su oreja. La Rin que tenía al frente sonrió de forma lasciva y bajo entre sus piernas arrodillándose para ver mejor el tesoro que había detrás de su pantaleta.

No trato de luchar, sabía que era una lucha en vano, aunque eso no lo hacía menos excitante de alguna manera. Verse atrapada en medio de las dos versiones de su nueva compañera era algo perverso que no pensó llegar a experimentar jamás. La idea de ser poseida por dos alfas era bastante atractiva y simplemente se dejó llevar. Sus piernas temblaron cuando las ansiosas manos de Rin tomaron sus muslos moviendolos para tener un mejor acceso a su entrepierna.

La joven de ojos amarillos aspiró con fuerza llenando sus fosas nasales con el embriagante aroma de la excitación de Hanayo. Ya se podía distinguir una leve mancha de humedad que se derramaba sobre la tela. Rin dejó vagar sus dedos sobre los tersos y lechosos muslos de la omega haciendo que el toque provocará espasmos y gimoteos de ella. Eso le gustaba, ver cómo cada caricia podía hacer que su compañera se excitara de esa manera.

Hanayo sentía que sus piernas no iban a soportar mucho tiempo el contacto de las manos de Rin y con el constante paso de los labios de la que tenía detrás suyo sobre su oreja y cuello terminaría cayendo al suelo presa del placer que le estaban proporcionando. La chica le ordenó a su copia con una mirada que la sostuviera con fuerza para evitar que perdiera la bella imagen de su pelvis y el ansiado gusto que anhelaba saborear.

Con precaución llevó sus pulgares hasta el borde de su pantaleta y los metió debajo tocando el hueso de sus caderas delineando con la yema de sus dedos el contorno. Hanayo gimió con fuerza y se revolvió a punto de caer pero las manos alrededor suyo se lo impidieron. Rin bajó de un tirón el pedazo de tela dejando al descubierto el perfecto triángulo de vello que brillaba con la humedad que emanaba de él. Ahora sin el filtro de la tela el olor era aún más fuerte y deliciosamente embriagador.

Sintió el cambio en el ambiente debido al incremento del aura de la omega. Pudo percibir un aumento en la temperatura del cuerpo de la chica y el enrojecimiento de su pálida piel. Sus pezones estaban erectos y se veían tan duros contra la tela del brasier. Hanayo estaba entrando en calor. Sonrió para sí, Tsubasa-san había tenido razón. La cercanía de las dos y su deseo había desencadenado la venida de su celo que ahora las rodeaba a las dos pidiendo a gritos su satisfacción.

Un tirón poderoso jaló su chi pidiéndole que cambiará para ella, pero aún no quería hacerlo, antes de eso deseaba probar el sabor de Kayo-chin y el líquido que se derramaba entre sus muslos. Se estaba lubricado en demasía con solo la expectación de lo que venía a continuación. Rin pegó su mentón a sus labios vaginales y probó el penetrante sabor con su lengua y boca. Trato de llenarse con la resbaladiza humedad salada y recorrió de arriba a abajo acaparando toda la extensión. Hanayo gimió con fuerza mordiendose la boca tratando de contener los vergonsozos sonidos que salían de su garganta, solo que era en vano, los embates de Rin no le daban descanso y su voz aguda se oía por toda la habitación pidiendo más de aquel sentimiento de gozo. El botón rosado que surgía de la parte superior estaba tan hinchado que al sentir el contacto de la nariz de Rin provocó que un nuevo flujo surgiera de su interior. Rin bebió con ganas saboreando cada gota que llegó a su paladar. El sabor era increíble y su aroma la hacía perder la razón. Un solo pensamiento acaparó toda su mente, el poseer a la omega.

La boca de Hanayo había sido callada con un salvaje beso de la otra Rin, la que estaba a sus espaldas, dejando que sus afectados sollozos de placer se amortiguaran en la boca que la besaba. Hanayo llevo sus brazos hacia arriba para sostenerse del cuello de su besadora ya que esta la había dejado libre para poner sus manos sobre sus duros pechos. Los dedos se cerraron con fuerza contra la suave y mullida piel y pellizcando sus pezones la despojo de la última prenda que la cubría. Gimoteo con el contacto de sus dedos atrapando sus rosados e hinchados pezones pidiendo más.

El cambio se llevó a cabo. Un gran bulto se levantó debajo de los pantalones de Rin y se frotaba con insistencia contra su trasero enviando señales de dolor a su centro que pedía con urgencia ser atendida por la alfa. Abrió los ojos ampliamente por la necesidad que surgió dentro de ella para ser llenada con toda esa extensión. Ante ella apareció una tercera chica de cabello naranja que la miraba con sus ojos inyectados de deseo mientras presionaba con insistencia por encima de sus ropas el prominente paquete de sus pantalones. Hanayo pudo ver lo grande que era. Aún por encima de la tela podía apreciar lo grueso y firme que se veía. Su boca se hizo agua queriendo poseer el gran bulto que veía en sus pantalones.

Era un deseo ininteligible e incomprensible que se había apoderado de ella. Ver a Rin masturbarse enfrente suyo mientras otra la besaba y acariciaba sus senos y una más le prodigaba atenciones a su clítoris arrodillada a sus pies la volvían loca de deseo. Aquello le parecía demasiado y tan poco al mismo tiempo. La lengua rugosa de la chica entre sus piernas se movía con rapidez provocándole oleadas de calor y placer que subían por su columna para morir en los labios de la otra.

Sus ojos devoraban la imagen de Rin enfrente de ella que se retiró la camisa dejando a la vista los bien definidos y esculpidos cuadros de su abdomen y su pequeño pecho que tenía erectos sus pezones. Quiso poder tocarlos y pasar su boca por todos ellos para saber si eran tan fuertes como parecían. Desabrochó su pantalón dejando libre el contenido debajo de ellos.

Un grueso y ancho pedazo de carne surgió completamente ergido apuntando con majestuosidad al cielo. La mano de Rin se pasó por toda la longitud haciéndola gruñir por el contacto. Un pequeño montón de vellos naranjas se asomaron en la base y el olor de su excitación llegó hasta Hanayo que jadeo con las ganas de poder saborear las pequeñas gotas que empezaban a surgir de la punta. La joven alfa estaba en celo también.

—Yo también quiero probar —dijo con una afectada voz la Rin a sus espaldas a la que estaba de rodillas.

De pronto se vio siendo prácticamente arrastrada a la cama donde fue sentada con las piernas abiertas y expuesta a las dos Rines que se peleaban por degustar su centro. Una de ellas ganó y hundió su cara en el medio de sus muslos tocando con bastante entusiasmo. El enérgico tacto la hizo respingar y su cadera dio un brinco cuando la lengua se metió más profundo en sus pliegues. La Rin que había estado previamente allí subió hasta tenerla de frente y la beso probando de ella el sabor de su propio fluido. Estaba completamente excitada que ya no le importaba si lo que hacía era decente o no, aunque hace mucho había dejado de ser algo tierno, ahora era solo pasión.

Fue un largo beso el que se dieron que involucró mucha saliva y bastante deseo. Un hilo de transparente saliva las unió cuando Rin se retiró al ser quitada por la otra chica que sin aviso puso delante de su cara su pene. Su mano seguía bombeado de arriba a abajo sacando algunos chorros de viscoso líquido que se esparció por su barbilla antes de que sus labios tocaran la cabeza de su miembro con desesperación de tomar todo lo que salía sin control de ella. Colocó su boca alrededor cubriendo todo el contorno y llevándolo al interior para no dejar escapar más de aquel líquido caliente.

Pulsos de semen se regaron por su lengua en cada pasada por todo la longitud. Rin gruñia de una forma poderosamente posesiva a sus otras copias reclamando por poseer los labios de la chica. Todo aquello la estaba haciendo llegar a su primer orgasmo y las primeras contracciones de sus paredes aparecieron celosas de querer recibir todo ese líquido en su interior.

Un par de dedos se inmiscuyeron en su intimidad y el aumento de la frecuencia de los lengüetazos y las acciones sobre su botón la tenían al borde. Una oleada de flujo descendió de su interior y su espalda se arqueó cuando Rin rozó la rugosidad interna de sus paredes y los espasmos de su vagina se volvieron más intensos que se rompió en un primer instante de infinita felicidad. Solo que no duró mucho. Rin se retiró de su lugar o más bien fue quitada de allí por la fuerza cuando su copia buscó hacerse del control y recibir atención en su falo por parte de la omega.

Con rapidez se ubicó entre sus piernas apuntando con su pene a la entrada y con ímpetu empujó su cadera al frente penetrando toda su longitud con suma facilidad. Hanayo gritó por lo inesperado del movimiento y por el dolor que le produjo lo brusco que fue. Lo grueso que era la hacía sentir que se desgarraba por dentro. Se aferró a la espalda de Rin clavando sus dedos con fuerza dejando unas ligeras marcas. La sensación de que se iba a partir por la mitad con lo salvaje que de pronto había sido su compañera la hicieron gritar de dolor y cuando esta comenzó a moverse en su interior con furia aumentaron sus quejidos. Aún no se había acostumbrado al grosor y cada empuje le resultaba doloroso. Unas lágrimas escurrieron de sus ojos.

Sin embargo poco a poco el dolor fue sustituido por olas de placer. Las embestidas se fueron haciendo más satisfactorias y el miembro de Rin se sentía tan bien dentro de ella. Como si ese fuera el único lugar al que debía pertenecer. Sus gimoteos por el dolor fueron reemplazados por gemidos de gozo que llenaron la habitación con su voz. Sus piernas se envolvieron alrededor de las caderas de Rin queriendola mantener dentro lo más que pudiera, no quería perderla.

—Te sientes tan bien, Kayo-chin —le habló al oído—. Estas tan estrecha y me aprietas tan rico que no voy a soportar mucho más.

—Yo quiero sentirla también —oyó otra voz salir de alguna parte.

—Déjame probar a mi también —una tercera apareció.

Solo que la Rin que tenía encima no estaba por la labor de dejar su preferencial sitio y eso produjo una pequeña disputa con las otras dos que la intentaron apartar. A Hanayo no le importaba mucho quién de las tres la tomaba, siempre que alguna lo hiciera, al final de cuentas las tres eran una sola aunque parecían comportarse como entes diferentes.

Con fuerza la Rin encima suyo fue quitada con algo de violencia. Quedando las tres frente a Hanayo que deseaba seguir siendo llenada por todo ese espesor que se balanceaba de las tres alfas delante de ella.

—Es mi turno ahora ~nya —dijo una.

—No, es el mío ~nya, tú ya estuviste dentro —la detuvo la otra.

—¡Rin-chan, te necesito! —se quejó con lastimera voz Hanayo por su urgencia, quería a una de ellas, ya.

—Tú y tú, basta, yo soy la principal ~nya y es mío su primer nudo —la última Rin habló—. Elijan entre ustedes quien es la siguiente o si tanto lo quieren una la tomara por detrás.

Haciendo un piedra, papel o tijeras tomaron la decisión. La ganadora dijo que no quería esperar y tomaría a Kayo-chin por atrás. La omega no le tomo importancia, ella solo deseaba ser satisfecha en su lastimero suplicio.

La Rin principal se sentó en el borde de la cama y tomando el cuerpo de una Hanayo que se estremecía con tan solo el tacto de sus manos la puso encima sobre su regazo. Guió sus caderas para ubicarla sobre ella y con cuidado puso su pene en la entrada de su centro. Kayo-chin se mordió los labios mientras descendía con lentitud acostumbrandose de nuevo a tenerla dentro de ella. Esta vez no le costó tanto trabajo y dolor. Pudo bajar hasta la base dejando escapar un fuerte gemido de satisfacción por la plenitud que la llenaba.

—Eres tan hermosa Kayo-chin ~nya, me gusta oírte así —se aferró a su cintura dejando enterrado hasta el fondo toda su extensión.

Hanayo se echó hacia adelante dejando que uno de sus pezones fuera atrapado por los dientes de Rin que empezó a chupar con entusiasmo. Tenía unos pechos bastante grandes que la tentaban a querer estar pegada de ellos todo el tiempo. Dejó que sus dientes se arrastrarán por el duro pezón mordiendo con un poco de presión y luego pasando su lengua para aliviar las marcas que dejaba en ella. Sus caderas comenzaron a menearse en una rutina de vaivén que le resultaba placentera a las dos.

Sintió en su espalda los labios de la otra alfa que dibujaban la línea de su columna y sus manos masajeaban sus nalgas jugando con la hendidura buscando el interior de sus glúteos. Aunque estaba concentrada dejándose coger por la Rin debajo de ella, no pasaron desapercibidos los avances a su espalda y sobre todo en su trasero. El miembro de la copia de Rin se frotaba con insistencia en el medio de sus nalgas yendo poco a poco hasta el agujero al centro de ellas. La cabeza del pene empujó firme tratando de hacerse un espacio en cada ir y venir de sus caderas sobre el otro pene que la penetraba.

La estimulación que estaba recibiendo por ambos lados la tenía cerca de llegar a su segundo orgasmo y la Rin entre sus piernas parecía sentir su proximidad ya que sus paredes se convulsionaban apretando su miembro de una manera terriblemente agradable que tenía a la niña gato conteniendose a nada de explotar y dejar salir toda su venida.

—¡Rin-chan! ¡Onegai! —suplico y sus embestidas aumentaron el ritmo, Hanayo deseaba tanto ser llenada hasta el tope por su compañera y con más ganas movía sus caderas estrujando para obtener todo de ella.

Su cabello oliva fue tomado por una mano que la levantó levemente para hacerla besar a la tercera Rin que no había renunciado a tener aunque fuera una parte de ella. Sus lenguas se enzarzaron una con la otra distrayendola de la opresión que crecía en su trasero y se inmiscuia en él. La Rin a sus espaldas estaba introduciendo su pene casi por completo. Su alto estado de excitación le estaba permitiendo tomar a las dos alfas al mismo tiempo.

La sensación al frente y por detrás en ritmos desiguales la hacían crepitar. La dilatación iba en aumento y con ella el pene de Rin que en cada pasada entraba más profundo cada vez. Pronto se vio llena por ambos lados. Sus paredes se estremecieron, el fuego la estaba consumiendo y pronto no quedaría nada más que una masa temblorosa deseosa de más placer.

Rin rompió el beso y Hanayo chilló con la pérdida de su boca buscando tener más de ella, sólo que no duró mucho tiempo su sollozo. La cama se ladeó bajo el peso de la chica que se subió quedando de pie frente a Hanayo bamboleando su pene frente a su cara golpeando su mejilla para después llevarlo hasta la comisura de sus labios y la omega la atrajo rodeándola con su boca. Rin tomó su nuca empujando su pelvis para que su miembro recibiera la atención que deseaba.

Un nuevo flujo de humedad se resbaló de su interior mojando sus muslos y el abdomen de la alfa debajo suyo. La penetración se realizaba con tanta facilidad como si deslizarse un cuchillo caliente sobre mantequilla a pesar de la resistencia por las contracciones espasmódicas de su interior. Rin ya no podía aguantar más, ninguna de las tres. La estimulación había desencadenado la formación de su nudo que comenzaba a ancharse en la base de su falo. La hinchazón presionaba de manera descomunalmente deliciosa su vagina, ano y boca. Un potente chorro de caliente fluido golpeó su garganta, la que tenía detrás suyo se aferró a sus caderas quedándose tensa apretando con fuerza y derramando su contenido cálido en el interior de su culo. Los chorros pulsantes la llenaron calmando parte de su ardiente ansiedad, pero ninguno de ellos se comparó a la sensación de plenitud y saciedad que experimentó al correrse Rin en su vagina.

La niña gato viendo próxima su venida busco el hueco de su cuello que estaba expuesto y con frenesí hundió sus dientes en la pálida carne, asiéndose de ella para reclamar su lugar y su posición como su compañera alfa. Dio un tirón de sus caderas llevando hasta el fondo su gruesa empuñadura y liberó todo su contenido en un largo y pulsante chorro. A pesar de lo estrecho que era, algunas gotas se escaparon esparciendose entre ellas. Su cuerpo era un lío completo de fluidos de gloriosa liberación.

Fue tal la fuerza y energía que necesito Rin para alcanzar su clímax que no pudo mantener más tiempo su triplicidad y sus copias volvieron a unirse a ella enviando un nuevo flujo de líquido que salía a borbotones de la cabeza de su pene. Hanayo echó de menos la estimulación que recibía de las otras dos pero pronto la olvido cuando la nueva corrida inundó su interior haciéndola convulsionar de dichoso placer.

La mordida de Rin se afianzó en su cuello y con el nudo formado conteniendo todo entre sus paredes se llevó a cabo la reclamación de la omega.

Los gemidos de ambas fueron menguando hasta ser sólo pesados susurros de sus pechos. Kayo-chin cayó sobre la niña gato vencida por todo el esfuerzo llevado a cabo y por el momento se sentía feliz y completa. La sensación de plenitud, su abdomen rebosante y el agudo dolor en su trasero la tenían absolutamente satisfecha. Rin acarició sus mechones de cabello y la acunó entre sus brazos permitiendo que el cansancio las venciera a las dos juntas.

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¡Pile-chan! ¡Uchii-chan! —exclamó Riho al verlas llegar.

Corrió hacia ellas para ayudar a Pile a sostener a la otra chica que venía cojeando. Con cuidado la subieron a la barca sentandola en uno de los bancos. Yurika esperó a que alguna de las dos recién llegadas hablará pero estaban aún bastante agitadas.

¿Qué es lo que ha pasado? ¿Dónde está Emi? —las cuestionó a pesar de estar aún recuperándose.

Emi se escapó, Kussun fue tras ella —le respondió Pile que miraba a su alrededor preocupada—. ¿Dónde está Sora? —dijo intranquila—. Se suponía que debía estar aquí esperando con ustedes —alzó la voz presa del pánico.

Ella se fue —Riho fue quien habló—, dijo que tenía que irse, que debía ir a buscarlas y detener a Emi y Megu.

¿Por qué? Nan-chan fue clara en lo que debíamos hacer cada una —la chica estaba visiblemente alterada, algo en su interior le decía que las cosas estaban saliendo muy mal.

Salió con Nanjou —Yurika le informó—. Sora fue con ella para ayudarla en su tarea, pero me dejó esto para ti, dijo que tú sabrías —le entregó la funda de un puñal y el color dejó su rostro.

No puede ser, que va a hacer esa idiota —con premura dejó la barca a pesar de los reclamos de las chicas y salió corriendo perdiéndose en el bosque detrás de la playa.

Shika-chan, ¿qué vamos a hacer ahora? —Riho se giró a ver a su amiga que le devolvió la vista con una profunda cara de preocupación.

Debemos esperar Rippi, no podemos hacer más —la abrazó para darle consuelo y Uchii se apretó el corazón temiendo por la seguridad de Mimo.

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Ella viene, tienes que irte ya Shika-chan —Riho la empujo hasta subirla a la barca, las dos estaban en el muelle de la isla de las musas.

La tarde estaba cayendo y pronto la oscuridad de la noche envolverla todo el cielo, por ahora el horizonte se pintaba de un profundo color naranja rojizo que hizo temblar a la menor de las dos. Ambas temblaban después de lo que acababan de presenciar.

¿Cómo pudo hacer eso? —Riho sollozo en el pecho de la mayor—. ¿Hemos sido tan malas? —Yurika secó las lágrimas que escurrian por sus mejillas y las beso.

No lo sé, pero aún debemos huir, ven conmigo Rippi —le suplicó pero la chica se negó separándose de ella.

No, si lo hacemos las dos no podremos sobrevivir —le hizo ver muy a su pesar—. Debo quedarme y detenerla, al menos darte algo de tiempo para que huyas —retiró el bolso que llevaba sobre su hombro y se lo entregó—. Debes irte y proteger el legado. No podemos permitir que ella o eso en lo que se ha convertido lo tenga.

Me niego a dejarte —se aferró a Riho pero esta la separó con mucha dificultad.

Nos volveremos a encontrar ~nya —le dio una sonrisa triste—. Debes hacer lo posible por reparar este error.

¡No te dejaré! —sujeto sus manos de su cuello jalandola contra ella rompiendo a llorar, se negaba a dejarla atrás.

¡Shika-chan! —su rostro también se llenó de lágrimas pero su prioridad era mantener con vida a su amiga incluso por sobre la suya—. Te prometo que volveremos a vernos —no se contuvo más y tomando su rostro besó su boca.

Las dos lloraron por unos segundos mientras sus labios se mantenían unidos en aquel amargo beso de despedida, el primero y el último que se darían en esa vida.

¡Te amo Rippi! —dijo en un susurro mientras la chica se separaba empujando la barca para que emprendiera su camino por las aguas del mar.

¡Te amo Shika! —espero un poco a que la barca estuviera adentrándose más en el horizonte y dándose la vuelta abandonó el muelle.

Esa seria la ultima vez que la vería con vida.

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—Nishikino-san —Minami entró en su habitación llamando a su esposa que la esperaba de pie con el pesado libro entre sus manos—, es tiempo de… —la mujer asintió y fue con ella entregando el legado.

—¿Quién lo recibirá? —preguntó ofreciendolo pero sin soltarlo y Minami-san le dio de vuelta el pergamino que había recibido antes.

—Sonoda Umi y Ayase Kotori —dijo y Nishikino leyó el contenido del pergamino soltando un grito mudo al ver que su mayor temor había llegado por fin.

El primer sello había sido roto.

Debían actuar rápido para evitar que ella regresara de nuevo a terminar su tarea de destrucción.

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