Hola lectoras (asumiendo que mi pequeño público es de mujeres únicamente jajaja si hay hombres van a tener que comentar :P )! Después de mucho tiempo de estudiar pro fin logré actualizar este capítulo con mucha acción, pero no de la acción que ustedes están pensando. Espero lo disfruten :)
Disclaimer: Los personajes no son mío, pertenecen a Takao Aoki; y Sin City tampoco es mío, la idea pertenece a Frank Miller. Ahora bien, cualquier diferencia con sus ideas originales no es de ellos, es totalmente mía.
Advertencias: gore, solamente eso.
Aclaraciones: Las palabras o frases en kursiva son pensamientos concretos del protagonista/narrador.
Extras: -
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Capítulo VI: Siete vidas
Un aire gélido golpeó contra mis mejillas, el cambio de temperatura había sido muy drástico. No recuerdo que en Sin City las cosas fueran tan frías de noche, aún así me pregunto si las prostitutas de esta calle no sienten frío. Sus minifaldas dejan ver mucho más de lo deseado y sus escotes son prominentes. Sin embargo, su rostro duro y frío, inmutado por el paso del tiempo y por la crudeza de su realidad, demostraba que ellas no sentían el mínimo frío, al contrario de mí, que me tomó un par de cuadras aclimatarme a ese tiempo tan helado. El aliento que salía de mi boca era humo que se difuminaba por el viento y se perdía lentamente.
Las estrellas no se ven en esta noche, aunque yo no recuerdo haber visto nunca estrellas. Las nubes de contaminación cubren el cielo de esta ciudad, inclusive siendo la que menos fábricas tiene. Long Night no es más que un basurero despreciable e inmundo de ratas que se arrastran por un pedazo de pan o por unos míseros billetes. Es patético, pero no soy quién para juzgar de ese modo. Después de todo yo mismo nací aquí, mis amores han pertenecido o pertenecen a este lugar e inclusive he sido una de esas ratas inmundas que se arrastran y aguantan con rudeza la realidad por los míseros billetes. No todo es color de rosa en ningún lugar de este despreciable país, pero admito que este distrito es lo peor de todo. Lo odio, y mi odio se deja traslucir en mí andar.
Ninguna prostituta se me acerca, ningún prostituto me mira siquiera, nadie a mi alrededor se digna a regresar la cabeza para verme. Quizá mi mirada está comenzando a ser la que era antes del reencuentro con Hitoshi y la que era mucho antes del encuentro con Max. Las personas de mi pasado habían logrado ablandar mi corazón lo suficiente como para hacerme débil, pero ahora las cosas han vuelto a ser como siempre debieron ser. No puedo dejarme ablandar si deseo salvar la vida de la persona que amo, y del resto de seres queridos que aún pueda tener en este basurero. Afortunadamente, comienzo a creer que muchas de las personas que realmente quise se han marchado o no están en esta ciudad y mucho menos en este distrito. Gracias a la entidad suprema que me ha dejado nacer como monstruo, ellos lograron escapar del infierno.
Mientras caminaba por la calle tuve que doblar por un callejón y adentrarme en un angosto pasillo, pues ese es el camino más corto hacia la dichosa Iglesia de Santa Quiteria. Es curioso que justamente en esta ciudad poblada por el pecado, se venere a una virgen mártir. Quizá la clave está en otras características y atribuciones de la Santa, pues según la historia le cortaron la cabeza por no querer contraer matrimonio con un noble pero fue ella misma la que cargó su cabeza hasta su tumba, supongo que ese no es más que otro hecho ilógico que la religión explica con "es un milagro de la fe". Claro. Por esa razón es que su imagen es la de una mujer, típicamente hermosa como se esculpe a las vírgenes santas, con su cabeza en una bandeja. Un poco grotesca la imagen que ofrece la iglesia, pero es mejor que otras interpretaciones. Además se le atribuyen milagros curativos, dicen que es capaza de curar cualquier enfermedad, por esa razón es que algunas prostitutas y prostitutos concurren a la iglesia.
Después de dar un par de pasos por el callejón vi como una silueta femenina se acercaba a mí, su presencia no me generó ninguna alerta, por lo que supuse era una mujer que yo ya conocía. Así mismo fue, pues una vez la pude ver, entendí que sólo se trataba de Julia. La muchacha llevaba su sable al hombro y caminaba con mucha tranquilidad. Una vez no topamos de frente, intercambiamos miradas y ella ladeo la cabeza, al parecer no me recuerda. Simplemente la miré y vi como tragaba saliva antes de finalmente guardar su arma debajo de sus ropas. Eso explica porqué es ella la única prostituta que lleva una falda larga y un poco más de ropa que las demás. Aunque eso no quiere decir que no se vea hermosa o provocadora, sé apreciar la verdadera belleza y fortaleza de una mujer.
Nos quedamos unos minutos más mirándonos hasta que le dije un simple y vago "hola Julia" y fue en ese instante que ella exclamó con cierto asombro y sonrió ampliamente mientras dejaba salir una pequeña risilla. Al parecer me acaba de recordar y realmente se sorprende de verme, lo cual no me sorprende realmente, después de todo ella me conoció como un prisionero que iba a la cárcel de Sin City.
—Veo que lo lograste, Kai Hiwatari —dijo ella y sonreí con bastante orgullo. —Con razón Hitomi tenía tanta fe en ti.
—De tomas maneras no fue tarea sencilla —comenté simplemente para acotar algo a la plática que estábamos teniendo. E hice otro comentario bastante banal sobre la prisión causando la risa en la muchacha. Al poco tiempo nos volvimos a quedar en silencio y ella tomó una pose un poco más coqueta que antes, tal vez está entrando en confianza. Muchas de las prostitutas son de entrar en confianza cuando necesitan dinero, y eso no es algo que no sepa.
—A todo esto… ¿Qué te trae por aquí? —comentó con una mirada muy extraña, creo que me equivoqué al describirla como coqueta. Le contesté la pregunta con sutileza…
—Estoy buscando un lugar y este callejón es un atajo para llegar allí —, sin dar muchos detalles y a la vez explicándole justamente.
—Interesante —respondió y elevó la cabeza hacia el cielo, como si contemplara las nubes espantosas que se dibujaban allí. —Ten cuidado, ignora el muerto y olvida que me viste —me dijo aun mirando al cielo y después pasó a mi lado. Pude sentir su cabello rozando contra mi mejilla y oler un aroma parecido a la manzana. Las mujeres y su gusto por las frutas.
—Que tengas una muy buena noche —le desee bajito, casi como un agradecimiento por su advertencia.
—Que tu noche sea exitosa —respondió antes de perderse completamente de mi vista.
Sin más que decir seguí por el callejón con las palabras de Julia en mente, y efectivamente es verdad lo que me dijo. Sí, a los pocos pasos que di vi el cadáver de un hombre. Juzgando por la posición y el estado del cuerpo, fue asesinado por Julia. Quizá fue uno de esos malos clientes que corrieron con la mala suerte de comportarse de manera inadecuada. No conozco las reglas que les permiten matar a hombres dentro de la ciudad, pero sí sé que hay que tener cuidado. Pobre diablo desafortunado. Tenía un corte que atravesaba todo su cuello, un sable con perfecto filo podría haber realizado eso, mas no lo degolló. La muchacha le permitió conservar un poco de su dignidad.
Una vez salí del callejón, pues sí tiene salida hacia otra calle, pude sentir en el aire un olor extraño pero conocido. Es olor a muerte. Olor nauseabundo y denso, acompañado de la pesadez que se materializa en la ausencia de gente en esa calle. No hay prostitutas, no hay prostitutos, no hay clientes; hay un silencio que congela los huesos y que hiela la sangre. Una sinfonía de voces silenciosas que no expresan más que la crudeza, la crueldad, la amargura, es una atmósfera que no le deseo conocer a nadie, pero que yo reconozco con facilidad.
Entiendo lo que está pasando, reconozco esto como si lo hubiera vivido ayer, pero la realidad es que lo he vivido tantos años que ya lo comprendo con facilidad. Es el olor y la atmósfera que dejan ellos, esos demonios que no saben hacer las cosas de manera encubierta y sin despertar sospechas. Recuerdo que esas fueron las razones por las que rechacé de antemano pertenecer a ese grupo de idiotas. Tal vez por referirme a ellos de manera tan despectiva es que me odian y seguro van a disfrutar de intentar matarme.
Observé la calle y al final de ella se elevaba la imponente iglesia. Poseía dos torres bastante altas, una gran puerta que se contemplaba desde mi posición y una ventada circular, de muchos colores, al parecer es un vitro. Nunca he sido bueno en otros artes que no sean la muerte y la guerra. Lo sé, mi mete es sumamente estrecha para varias cosas de la vida y mi alma muy acotada a determinadas emociones. A veces pienso que soy un ser vacío, pero a veces se me ocurre que un monstruo es un ser tan simple como complejo, lo cual lo lleva a ser justamente un vacío. La intersección de los elementos totalmente opuestos, donde ninguno tiene que ver con el otro, como lo es lo simple y lo complejo, llevan al vacío. Debe ser algún principio matemático aplicable a alguna resolución y que se aplica a mí mismo también.
Di apenas dos pasos por la calle cuando sentí de nuevo la oleada de fétido olor a muerte. Está más cerca de lo que pienso, y estoy muy preparado para enfrentarlo. Si a ellos les divierte la idea de intentar matarme, a mí me divierte más el asesinarlos como debí haber hecho hace muchos años. Esto será divertido, pero no pan comido como muchas personas pueden llegar a considerar. Si bien los Dark Bladers son unos completos desprolijos, idiotas, frívolos, y demás calificativos negativos, son unos asesinos. El simple hecho de haber sido contratados por la mafia los hace de los sicarios más fuertes del país, sino es que del mundo. No obstante, yo también fui contratado por la mafia y a una muy temprana edad, lo que me vuelve muy superior a todos ellos juntos –argumento que me sirve para elevar mi ego y mi confianza–.
Detuve mi andar y volteé rápidamente, sólo para encontrar nada detrás de mí. Pero yo lo siento, yo sé que está aquí y lo desolado de la calle se debe a su presencia. Las prostitutas ni los prostitutos no son estúpidos como para estar en un área con esta densidad.
— ¡Sé que estás cerca! —grité a la nada, pero sabiendo que él me escuchaba. — ¡Zomb! Da la cara…
Una vez dicha esa frase me volteé nuevamente para encontrarme de frente, y a algunos metros de distancia, con una figura masculina muy corpulenta, sumamente alto y de un extraño cabello verde que se podía ver únicamente porque la capa marrón, característica de estos tipos; tenía la capucha colgando en vez de estar sobre su cabeza. Era él, era Zomb.
Lo observé a los ojos, como hago con cada ser con el que me topo, y pude ver que tenía la mirada más perdida que lo normal. Está sumamente volado o, usando un término menos callejero, está más drogado que lo usual. Él sabe que esta será una pelea difícil, entiende que es contra mí esta batalla, entiendo que haya sido tan precavido como lo está siendo ahora y no lo culpo. Yo también estaría aterrado con sólo pensar que me enfrentaría a mí mismo.
Antes siquiera de decir o pensar algo más, Zomb corrió hacia mí. En una milésima de segundo lo tenía en frente y con un golpe certero en el estómago, el cual me dejó sin aire, me hizo retroceder no uno ni dos pasos, sino varios metros hacia la derecha, provocando que choque contra la pared de uno de los edificios. Quedé sin aire por unos instantes, el muy cabrón no me había dado tiempo de reaccionar rápidamente, mas también admito que fue un error mío el no haber elevado la guardia desde un principio. Las cosas van en serio, pero sé que van más en serio de lo que pensaba cuando el sujeto se colocó frente a mí y sentí un fuerte dolor en el hombro, como si varias cuchillas se clavaran en él y lo desgarraran por completo. Zomb se había acercado a mí nuevamente y había mordido una parte de mi hombro, intentado arrancar un trozo de carne, como buen zombie. Con un movimiento fuerte y veloz, coloqué una patada en su pecho, haciendo que me librara de su agarre. Luego lo tomé de un brazo y con la mayor fuerza que tuve lo lancé hacia el edificio que estaba frente.
Sí, Zomb tiene justamente ese apodo porque se comporta como un zombie, a pesar de no serlo. Es un ser humano con una fuerza sobrenatural dotada por drogas modificadas en laboratorios. Si bien existe la droga popular que recibe el nombre de "sales de baño", que posee un efecto tan poderoso que hace que quien la consuma tenga lapsos de paranoia tales que se vuelve un caníbal, sus efectos son más que sólo eso.
Investigué por mi cuenta, y las "sales de baño" una droga sintética que contiene catoninas, su consumo tiene muchos efectos tales como la violencia extrema, llegando al punto del canibalismo, paranoia, alucinaciones, una mayor tolerancia al dolor, así como otros efectos mucho más negativos como la insuficiencia renal, insuficiencia hepática, ataques cardíacos y deshidratación. Los doctores que trabajan para la mafia tomaron esta droga y la modificaron aún más, provocando que los últimos efectos no se hagan presentes sino hasta una dosis demasiado elevada, tanto que se necesitaría tener más droga que sangre en las venas. A su vez agregaron nuevos efectos, como una fuerza descomunal, casi comparándose con la mía y la menor pérdida de conciencia, disminuyendo el nivel de la paranoia y las alucinaciones, para que así sea un asesino más preciso y no mate a cualquier persona.
De esta manera es que hicieron que esta droga, demasiado impredecible e incontrolable, se volviera controlable por el usuario que la consumiera. El problema era que no cualquier usuario tendría la fortaleza y la valentía de consumirla, sabiendo que podría morir y que se volvería un adicto de por vida, además de que sería usado como asesino por la mafia. El único que fue capaz de cumplir con todos los requisitos fue un ex boxeador, un hombre que después de tener problemas en la vista tuvo que dejar su pasión y la única fuente de trabajo y de vida que tenía. Sé que Zomb ya estaba decidido a morir cuando la mafia lo contrató, y éste aceptó viendo en ello la única posibilidad de salir adelante. La droga funcionó en él y lo que tengo ante mí es el resultado de muchas "sales de baño" y un entrenamiento agotador diario. Nunca supe su nombre verdadero, pero Zomb le queda muy bien.
Vi como su cuerpo había quedado semi-incrustado en la pared, pero con su alta resistencia al dolor imagino que no debió sentir ni un rasguño. Tampoco siente el dolor de las quebraduras, es un zombie que razona únicamente para matar a su objetivo, quizá eso sea lo que lo haga más peligroso aún. Se quitó de la pared y me miró con más odio, me preparé para un ataque donde busque devorarme, pero mi hombro sangra demasiado en este momento. Mi brazo derecho tiene una movilidad un poco reducida ahora, pero aún puedo derrotarlo con un brazo y medio. En el momento en que lo vi avanzar, y tal parece que han hecho nuevas modificaciones a las drogas dándole una velocidad superior, avancé yo también. Llegamos a colisionar nuestro puños con tal fuerza que los cuerpos de ambos fueron lanzados para estamparse contra las paredes nuevamente.
Sentí como el brazo se dislocó con ese solo acto, mas me tomará un par de minutos colocarlo en su lugar. Minutos con los que no cuento, dado que en cuestión de instantes tuve al zombie frente a mí de nuevo, intentando morderme y devorarme, cual caníbal. Lo esquivé como pude y en eso pude darle un golpe en la cara que causo que su cabeza diera un giro de casi noventa grados y una patada que nuevamente lo alejó de mí. Una vez lo vi lejos, me volteé y corrí hacia la pared de uno de los edificios contiguos, la razón era simple: es de la ladrillo. Me fue fácil escalar, entre los dolores, el desangrado e insultos por esa pared de ladrillo y llegar a la techo del mismo. Desde la cima me sentí en la confianza de contemplar el suelo.
—Con que tienes problemas para subir, ¿eh? —dije con una sonrisa a modo de burla, viendo como el sujeto no podía subir con la misma rapidez con la que corría. Quizá su cuerpo aún es muy pesado y su fuerza no lograr soportar su propio peso, eso explica porqué es capaz de lanzarme y manipularme con facilidad, pues soy mucho más liviano que él. Con la diferencia de que yo sí puedo cargar con facilidad hasta diez veces mi propio peso, quizá en un futuro llegue a levantar los 500kg, mas no es momento de pensar eso.
Mientras caminaba a lo largo del tejado y reacomodaba mi brazo, evitando así que se siguiera dislocando, analizaba la situación. La iglesia definitivamente no podía ser mi meta ahora, debía de pensar en otro lugar, uno que me diera mayor ventaja. Podría ser una pelea en las alturas, pero no sé qué tan fuertes sean sus saltos como para moverse pos los tejados con mi misma facilidad. En la tierra claramente me supera en velocidad, y mi hombro sigue sangrando, el muy maldito casi me lo arranca. En medio de mi cavilación pude ver una de sus manos asomándose, y decidí saltar al edificio contiguo. Desde esa perspectiva pude ver una gran humareda a varias cuadras de donde nosotros nos encontrábamos, pero no las suficientes como para no sobrevivir al trayecto.
El basurero de Sin City, donde también se envían los residuos tóxicos. No entiendo cómo es que no lo había pensado.
El basurero está rodeado de edificios, me dará ventaja una pelea en ese sitio, así como los residuos tóxicos que son depositados en enormes tanques que no pueden ser corroídos. Sin City no es sólo el basurero de sí misma, sino que en él se encuentran los residuos y la basura de todas las demás ciudades que no cuentan con las plantas adecuadas para tratar los residuos tóxicos. Sin embargo, a mi entender, las demás ciudades no malgastan el dinero en eso sabiendo que existe esta ciudad destrozada donde pueden desechar su basura. Malditos aprovechados de las miserias ajenas, no los puedo culpar por tener tan buen plan estratégico puesto que es una de las estrategias principales para vencer: aprovecharse de la debilidad del más débil y exalta la debilidad del más fuerte.
Habiendo decidido mis procedimientos decidí comenzar el avance, no sin antes asegurarme de que Zomb me siguiera. Es por esa razón que mientras formulaba la ruta que debía de seguir, observaba de reojo como el sujeto estaba escalando y lograba finalmente subir al tejado. Nos miramos por unos minutos cuando lo vi de pie en el edificio de en frente, contemplé sus ojos y no pude ver otra cosa sino al mismo sujeto que ha había conocido con anterioridad. Sí, así es. Zomb en realidad nunca fue un buen asesino, nunca tuvo la misma sed de sangre que se apodera de mí en el momento de las cacerías. Siempre prefirió las muertes rápidas e indoloras, a diferencia de mí que siempre buscaba las muertes lentas, dolorosas, casi agónicas. Nuestros motivos eran diferentes, yo era asesino porque estaba en mi naturaleza monstruosa ser así, él era asesino por el dinero que necesitaba para mantener a su familia. Somos diferentes, siempre lo fuimos.
A pesar de todo ello, cuando Zomb tenía una misión debía de utilizar las "sales de baño" para poder realizarla, otra contraindicación que poseía era que cuando las dosis eran normales el efecto tenía poca duración en su cuerpo. Por esa razón, los ojos que observaba no eran los ojos del zombie paranoico y caníbal que había aparecido para matarme y devorarme en el proceso. Ahora los efectos habían disminuidos y su rostro deformado por la paranoia y las órdenes casi mecánicas que debía seguir, se tornaban en los de la persona más tranquila, pacífica y buena que pudiera existir dentro de una organización criminal como la mafia.
—Kai —comenzó a hablar cuando notó que lo estaba observando sin atacarlo, —esto no es nada personal y lo sabes —me habló a lo que yo asentí, dándole pie para que siga. —Pero las cosas han cambiado, si te asesino podré obtener el dinero suficiente para pagar la operación de mi hija… Es por ella que no podré dejarte con vida, así eso implicara mi muerte —. Una vez dicho eso sacó de entre sus ropas una jeringa, supongo que de la droga modificada, y la inyectó en su brazo.
Teniendo en cuenta su estado anterior debió haber inyectado mucha droga en su sistema antes de llegar a este lugar, más la nueva dosis que se acaba de inyectar, equivale a una extrema sobredosis. Cualquier persona ya habría muerto en sus condiciones, pero Zomb es fuerte, porque su corazón es fuerte. El amor que él siente por su familia lo ha llevado a este extremo, es tal ese sentimiento que está dispuesto a arriesgar doblemente su vida, luchando contra mí y consumiendo esa droga en cantidades exorbitantes. A partir de este momento, la pelea se tornará mucho más seria y complicada.
—Lo siento pero no puedo dejar que me mates —le dije mientras sacaba el arma que había guardado por si alguno de los Dark Bladers aparecía. Demostrándole que voy a luchar con todas mis fuerzas, así como él se preparaba para luchar también con toda su fuerza. Sin embargo mientras le apuntaba con el arma, lo miré nuevamente a sus ojos y pude contemplar la determinación que poseía en ellos. En medio de ese pensamiento se me cruzaron los ojos de Judy Mizuhara, sus ojos de monstruo mutaban sólo con el amor que sentía por su hijo.
Me detuve un momento y bajé levemente el arma, ante la mirada de sorpresa de Zomb. Nos miramos nuevamente y fui yo quien emitió un suspiro. El sentimiento de amor hacia un hijo… Lamentablemente es algo que entiendo muy bien, que Judy entendió muy bien y que Zomb vive a la perfección. Con la imagen mi hijo en la cabeza no fui capaz de disparar hasta intercambiar un par de palabras más con el sujeto.
— ¿Qué le ocurre a tu hija?
—Tuvo un accidente de tránsito y quedó paralítica, no puede mover sus piernas… Su sueño es bailar, e ir al campeonato de baile en dos años… Los médicos nos dieron la oportunidad de colocarle prótesis que le permitan caminar y bailar de nuevo, pero son muy costosas. Necesito el dinero para que ella cumpla su sueño, no puedo dejar que mi hija no cumpla su sueño por la ineptitud de su padre.
Me quedé un par de segundos pensando. Pensando y notando que yo haría lo mismo estando en la situación de Zomb. No puedo criticarlo, ni siquiera soy quién para hacer eso.
— ¿Cómo se llama tu hija?
—Aleyda Penz, de 11 años —respondió con sequedad.
—No puedo morir, debo matarte —sentencié, mas después decidí hacer algo por esa pobre niña: —Si te mato en esta batalla, yo pagaré las prótesis para tu hija —respondí a lo que él abrió los ojos como platos.
—Aunque no lo creas… —comencé a decirle a modo de explicación. —También tengo corazón y también tengo una familia, y el único ser por el que daría la vida es mi hijo.
—Gra … —comenzó a decir, pero se interrumpió puesto que comenzó a balbucear y llevó sus manos a su cabeza. La droga está haciendo efecto y al parecer será un efecto muy violento, debo estar preparado. Tomé posición de batalla sabiendo que a partir de este momento me enfrentaría a Zomb, no a la verdadera persona detrás del asesino. —Gracias Kai —alcanzó a decir antes de volver a tener su mirada perdida y a mirarme con las vivas intenciones de devorarme.
Le dije un "de nada" en mi mente y pude ver como el sujeto, completamente perdido, se abalanzaba sobre mí, dando un salto bastante importante y cruzando así los tejados de los edificios. Al menos ahora sé que puede saltar distancias bastantes considerables, teniendo en cuenta su tamaño. Puede que sea un estado o un efecto adverso de la aplicación de una gran dosis de "sales de baño", pero lamentablemente no me puedo detener a realizar este análisis. No alcancé a esquivar el ataque, por lo que tuve que usar el arma como una suerte de escudo, logrado que Zomb mordiera el cañón de la pistola. Acto seguido pude dar un salto y acertar una patada lo suficientemente fuerte como para que el sujeto quedara a sólo centímetros de caer.
Pude contemplarlo unos breves segundos, viendo como sus ojos eran los de una fiera –ya no razonaba bajo ningún punto de vista–, antes de efectuar un disparo. Pese a que hice mi mejor esfuerzo, el maldito se movió con velocidad por lo que el disparo alcanzó su pantorrilla. No pude ver si fue la derecha o la izquierda, dado que comencé a correr en el mismo segundo que vi que había fallado el tiro. Salté el primer edificio, redirigiendo mi rumbo hacia el basurero, siendo seguido con suma velocidad por Zomb, quien al no sentir dolor por efecto de las drogas, puede correr con tanta facilidad como si no hubiera recibido ningún disparo.
Me volteé y efectué nuevamente un disparo, intentando esta vez dar en el pecho, pero no soy tan buen tirador como debería serlo, por lo que al parecer le di en el hombro. Luego de ello, decidí saltar del techo, con la suficiente agilidad como para caer de pie y continuar con la carrera en el suelo. Sólo faltan siete cuadras, siete cuadras para poder llegar a mi objetivo y debo llegar con vida para poder asesinarlo, o si es posible matarlo antes de llegar pero es algo complicado desde mi posición. Sobre los techos, Zomb me observaba como esperando mi siguiente movimiento, quizá piensa que podrá percibir el recorrido que voy a tomar desde esa altura, aún piensa o quizá su instinto casi animal le indica lo que hacer. No me interesa lo que piense, sólo me interesa matarlo.
Saqué un cuchillo que siempre guardo para emergencias y me lo coloqué en la boca, luego desvié mi recorrido doblando por un callejón, tomando esa ruta las cuadras se reducen un poco, pero no lo suficiente. Nada más dar un par de pasos, adentrándome en la siguiente cuadra, pude escuchar el ruido de un objeto pesado cayendo detrás. No pasó ni un segundo que vi de reojo la figura de Zomb a mi lado y sentí nuevamente una mordida, que no fue en mi cuello porque usé mi brazo libre como bloqueo, haciendo que parte de mi antebrazo fuera mordido con ferocidad. Sin dudarlo, aprovechando la cercanía, logré dar un disparo contra su cabeza, por lo que soltó completamente mi antebrazo arrancando una buena parte de piel consigo. Acto seguido, usando el cuchillo, pude acertar un corte en su pecho, buscando aumentar los daños.
Vi como el cuerpo del hombre cayó al suelo, en un charco de sangre. Pensé que lo había matado, pues sé que el disparo dio perfectamente en la cabeza, una persona normal habría muerto en el acto, mas como estoy seguro de que no es una persona normal, le hice el corte esperando asesinarlo sin contratiempos. Sorpresa fue ver como se levantaba lentamente y, con la mirada perdida, se acomodaba el cuello. No es humano, no es un ser vivo, es lo más cercano a un zombie que haya visto en mi vida. El nombre le queda como anillo al dedo.
Continué corriendo por la misma cuadra por donde venía corriendo hacía unos minutos, para poder seguir con la carrera contra el tiempo que había emprendido. De reojo veía como Zomb me seguía y el rastro de sangre que ambos dejábamos a nuestro paso. Lo que podía notar es que su velocidad había disminuido considerablemente, comparándola con su velocidad al principio, al parecer la pérdida de sangre y los efectos de la sobredosis de droga están surtiendo efecto. En eso sigue siendo humano. La pérdida de sangre lo debilita, puede que lo esté matando lentamente, no es la muerte que busco ahora pero es la más cercana a mis posibilidades.
Corrí a la pared para poder dar un salto en ella y así disparar con más certeza hacia el hombro o cualquier zona del cuerpo de mi contrincante, mas la pérdida de sangre también me está debilitando a mí. Fallé y no logré darle a ningún miembro de su cuerpo, pero me hizo perder tiempo y que me alcanzara rápidamente. Tomó mi hombro ya muy dañado, causando que emitiera un fuerte grito y que una mueca de dolor se dibujara en mi rostro. Cuando vi como su boca se acercaba a mi cuello, buscaba matarme de una sola mordida mortal y quizá devorarme después, es como una animal salvaje guiándose por instinto. No iba a permitir que me asesinara de esta manera, no soy una presa, mas un cazador tampoco. Junté fuerzas y con el cuchillo logré cortar gran parte de su muñeca, cortando seguramente muchos de los tendones que controlan la mano. Su mano quedó completamente inmovilizada, razón por la cual logré escapar y con el mismo cuchillo me decidí la cortar también sus piernas.
Un descuido, hizo que sólo pudiera cortar una de sus piernas, no obstante no fue un corte tan profundo por lo que el tipo no cayó al suelo. La gran pérdida de sangre hace que mis movimientos sean torpes, no tengo certeza en ninguno de ellos, pero conservo mi fuerza sobrehumana, aún puedo matarlo estando en mis condiciones. Continuamos en una pelea, donde él buscaba atacarme y yo buscaba esquivarlo únicamente, no permitiría que más partes de mi cuerpo sean mutiladas y/o devoradas. Necesito un plan que me permita ganar tiempo y que mi cuerpo no ceda ante tantas exigencias.
Nos mantuvimos así por un par de cuadras, hasta que pude ver una escalera de emergencias, de esas que se encuentran fuera de los edificios. Sin pensarlo me dirigí a ella, no sin antes apartar a Zomb con un último disparo, pues lamentablemente tengo la mala costumbre de no traer ni balas ni las pistolas cargadas completamente. Subí rápidamente una parte de la escalera y usando mi fuerza la quebré y la destrocé haciendo que cayera, impidiéndole seguirme. Subí a ese tejado y desde arriba lo contemplé, como me miraba como si yo fuese una presa, con esas ansias de devorarme, con ese odio salvaje patente en sus pupilas. Luego fijé mi vista en el frente, tres cuadras, sólo tres y habré llegado a mi meta, mas en ese momento sentí una especie de mareo y mi vista se nubló. Estoy perdiendo sangre, debo darme prisa o tendré un ataque cardíaco y moriré antes que Zomb.
Corrí por el tejado buscando que me siguiera desde el suelo, siguiendo mi olor o su instinto o lo que le plazca pero que me siguiera. Las primeras dos cuadras fueron las más fáciles, las salté con facilidad y el maldito no pudo escalar ni hizo el intento de hacerlo, por lo que me siguió como estaba previsto en mi plan. Fue el final, en el último edificio, la puta distancia fue demasiado larga para mis piernas cansadas y un poco dañadas por las peleas de hace un rato, por lo que no llegué a la otra orilla y caí. Aunque fue una caída sin previo aviso, me las arreglé para caer de pie, viendo como mi oponente se acercaba a mí, razón por la cual me decidí a saltar y usar su hombro como una suerte de apoyo para hacer mi salto más largo. Escapé de él con facilidad, quizá también está cansado.
Pero he cumplido mi objetivo después de tanta lucha. Me adentré en el basural, montañas de mugre se alzaban a mí alrededor, pilas de escombro y basura de la ciudad y de todo el país me rodeaban. El silencio que se hizo me puso algo nervioso y mi vista estaba nublando aún más, si iba a hacer algo debía hacerlo ahora. Sé que Zomb está cerca, no me iba a dejar escapar, menos en el estado en que estaba la última vez que lo vi, o sea, hace un par de minutos. Encontré la chimenea de humo que salía de uno de los galpones cercanos, seguramente ahí es donde se queman los desperdicios que se pueden quemar, según los protocolos nacionales. Sólo hay un galpón en este horrendo basurero de esta maldita ciudad, por lo que los residuos tóxicos deben estar allí también. Caminé hacia él, con cuidado y prestando atención a mí alrededor, el silencio es mucho más sospechoso a medida que me acerco a ese gigante galpón.
Una vez en la pared de afuera del galpón, escuché ruidos detrás de mí, como si fueran pasos. Elevé la guardia, contemplando y esperando a que apareciera, a que hiciera su acto de presencia. No tengo la paciencia necesaria para esperar a que se digne a aparecer y enfrentarse a mí. Sólo espero se decida rápido para hacer su siguiente movimiento, mi cuerpo se siente muy débil y ya no puedo sentir los brazos, mas sé que los puedo mover porque efectivamente los muevo, no hay otra razón más que esa. No puedo morir ahora.
— ¡Zomb! ¡Maldito cobarde! ¡Aparece! —grité con todas mis fuerzas y sentí la sensación de estar siendo observado. Un grito atronador me taladró los tímpanos y vi al cabrón encima del galpón, y cómo se lanzaba hacia mí. Empuñé el cuchillo y salté con mi mayor fuerza, logrando apuñalarlo en el aire, mas él me golpeó estrellándome contra el muro del galpón con la suficiente fuerza que me llevó a quedarme sin aire y a sentir un fuerte dolor en pecho.
Antes de caer al suelo, clavé el cuchillo en el muro y de un solo golpe, usando la mayor cantidad de fuerza que fui capaz de reunir, hice un hueco por el cual me adentré en el galpón. Dentro constaba de dos maquinarias. Por un lado estaba un gran tanque con desechos tóxicos, lo cuales parecían hervir, o recibir un tratamiento especial para destruirlos que los hacían lucir como si estuvieran hirviendo. Del otro lado había una especie de horno gigante donde iban cayendo varias partes de basuras que eran transportadas por cintas hacia el mismo. El humo que logré ver desde la distancia provenía del horno, efectivamente.
En la parte superior del galpón habían varios pasillos que permitían el acceso a los diferencias sitios del lugar, en caso de algún problema con el funcionamiento de las máquinas. No tuve tiempo de pensar nuevamente mis planes, porque por el mismo agujero que hice en la pared, Zomb logró ingresar al galpón. Si bien está en una posición que yo hubiera deseado, en mi estado y sin un curso de acción me siento en desventaja. Nada más atiné a moverme para evitar sus ataques y mordidas, pero mis ojos me traicionan y logro ligar algunos mordiscos y golpes por su parte, pero no me quedaré atrás. Pude dar un par de golpes y rasguños con el cuchillo, sin lograr detenerlo pero haciendo aún más torpes sus movimientos.
Cuando logré hacerlo caer momentáneamente contemplé el lugar y vi el pasillo correcto por el cual debería hacerlo pasar y pude calcular en menos de unos minutos el plan adecuado que podría seguir a partir de ahora. En medio de este pensamiento estaba cuando escuché un grito y sentí un golpe en mi nuca que casi me deja desmayado, pero no iba a vencerme así. He llegado ya demasiado lejos como para que me asesinen de esta manera. Provocándolo con palabras nefastas e insultos burdos logré hacer que me siguiera por los pasillos, en mi mano tenía fuertemente empuñado el cuchillo, que iba a ser mi llave a la victoria. Una vez colocado sobre el pasillo adecuado me detuve y comenzamos nuevamente la pelea.
Más sangre, más dolor y más gritos se vieron en una de las batallas que más me está costando ganar. Nunca había perdido tanta sangre y nunca había estado en tal situación, pero aún tengo fe de ganar, yo sé que aún puedo con ello y sé que este tipo no me vencerá. No por él, no por alguien tan débil. Con esas palabras en mi mente, logré asestar un golpe fuerte en su estómago que lo dejó sin aire casi por completo y, aprovechando su confusión, destruí finalmente los tendones de sus piernas, haciendo que cayera de rodillas en medio de un grito, señal de que hacía mucho el efecto de las drogas no fue suficiente para opacar el dolor, y clavé el cuchillo en sus piernas, buscando dejarlo completamente fijado al suelo.
Me alejé un par de metros y lo vi a los ojos por última vez, está comenzando a ser el Zomb que conocí al principio de mi estadía en la mafia. Pero mi corazón ya no siente nada, ya no está la compasión con la que evité matarlo en la charla que mantuvimos en el comienzo de la batalla. Mi corazón está dura de nuevo, nuevamente siento que soy el asesino perfecto que la mafia buscaba. No pude evitar esbozar una sonrisa, una gran y amplia sonrisa por predecir su muerte y conducirlo hacia su final.
—Adiós Zomb —le dije, pero en ese momento no pude olvidar mi promesa. —Tu hija volverá a bailar. —Después de eso y con todas mis fuerzas, que no sé de dónde las saqué, destruí el pasillo con puente y todo, causando que el peso de mi contrincante no fuera soportado por el "puente".
Así fue como logré que Zomb cayera, casi deslizándose, hasta el enorme tanque de desechos tóxicos. Con un fuerte grito pude cerrar los ojos y disfrutar de su muerte, de escuchar cómo su cuerpo se carcomía por las toxinas, cómo sus gritos se fundían y apagaban con el sonido de hervor que producían los residuos. Fueron segundos, segundos donde su vida se apagó, segundos donde mi cuerpo y mis músculos se relajaron lo suficiente como para poder caminar hasta la escalera del enorme galpón, y bajar hasta la única planta. Mis pies apenas respondían y mi vista se nublaba demasiado como para poder ver hacia dónde iba.
Caminé un par de metros en el piso, sin saber con seguridad hacia dónde me dirigía. Por un momento no supe a dónde estaba caminando, no pude distinguir en qué sector del enorme galpón me encontraba, sino hasta que llegué a lo que parecía una pared. Por mi mente pasó la imagen de Hitomi, ella me espera hoy, debería de poder ir, debería de poder verla y hablar con ella. Ella me hizo un espacio en su agenda para mí y yo aquí, agonizando como un idiota. No moriré, estoy seguro de no morir, pero ahora… mi cuerpo… no soporta más…
—Hitomi… Tachibana…
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— ¡Tú y tu adicción a hacerlo en este lugar! —gritaba un chico con las mejillas sonrojadas, la respiración agitada y un rostro claramente indignado.
—Pero que sea público lo hace más excitante, además vi que también te gustó —se justificaba el otro notando que lo estaban atacando por una de sus ideas favoritas. Además de cuestionar sus gustos y costumbres, a él, que siempre habían gozado de ser bueno en lo que quisiera ser.
Los dos iban caminando por el galpón del basurero de Sin City, discutiendo a los gritos mientras aprovechaban que no había nadie que los escuchara. Uno de ellos era rubio y tenía un par de ojos que traslucían sus ideas pervertidas y el otro chico, un poco más bajo en estatura, tenía un extraño color verde en su cabello y estaba vestido muy elegantemente, a comparación con el otro muchacho. Parecían ser dos personas muy diferentes, pero que compartían mucho y se ensamblaban a la perfección, una pareja muy despareja.
El rubio siempre tenía la idea de invitar a su compañero de vida a tener sexo en lugares extraños, públicos o privados. Siempre buscaba innovar en todo, en posiciones, lugares, frases, horarios y cuanta cosa se les pueda ocurrir, pero su novio, si es que se le podría decir novio, no era así. El de cabellos verdes era un poco cerrado y tímido, pero con el tiempo se fue acostumbrando y agarrándole el gusto a los gustos particulares de su "novio". Son "novios" porque la exclusividad entre ellos no existe, es una relación completamente abierta, es por esa razón que ninguno está de acuerdo en utilizar esa palabra para describir su relación, prefieren que se les llame compañeros de vida.
Ellos siguieron discutiendo entre sonrojos y uno que otro chiste hasta que pasaron junto a una de las paredes cercanas a la salida. Hoy había sido el día de las cosas extrañas, primeramente el gran olor a cadáver que salía de los residuos tóxicos, la falta de delicadeza del rubio que siempre le trataba bien y que hoy le había hecho dar ganas de golpearlo y ahora un hombre "muerto" tirado en el suelo junto a una de las paredes del dichoso galpón. Esto no podría ir peor al pobre chico de verdes cabellos. Los dos se acercaron, como dos curiosos que buscan responder a sus preguntas.
— ¿Estará vivo, Enrique? —preguntó el muchacho de cabellos verdes.
— ¿Y yo qué sé, Oliver? —le respondió el rubio poniéndose en cuclillas junto al pobre sujeto. —Tiene un color de cabello muy extraño… —estaba comentando mientras estiraba su mano y le sujetaba el pelo extrañamente bicolor, pero en cuanto lo tocó, una de las manos del tipo le sujetó por la muñeca.
Ante el susto que causó esto en Enrique, Oliver desenfundó su espada en caso de que el sujeto se tornase peligroso o los atacara. No obstante eso, lo que el tipo hizo fue elevar la cabeza y contemplarlos a los dos, sin fuerzas para poder reaccionar ante la pose de ataque del de pelo verde, simplemente negó con la cabeza y trató de hablar, pero no tenía fuerzas ni para eso.
—Ayuda… —dijo con sus pocas fuerzas.
— ¿Qué te ocurrió? —preguntó Oliver mucho más atemorizado que su compañero.
—Hitomi… —. Los dos chicos se miraron entre ellos y pensaron que estaría en medio de un delirio, mas después siguió hablando: —Los… Majestics… —y dicho esto volvió a caer inconsciente y a soltar la mano del joven rubio.
— ¿Él dijo… Majestics? —comentó sorprendido Enrique.
—Sí, yo también lo escuché —acotó el otro enfundando su espada y acercándose al rubio muchacho. —Esto sujeto parece que nos ha estado buscando, pero no conozco a ninguna tal Hitomi.
—Quizá Aleksandra la conozca —acotó el otro mientras se acercaba más al cuerpo y lo tomaba en brazos, listo para llevarlo consigo.
— ¡Espera! ¡¿Qué estás haciendo?! ¡No sabemos quién es!
—No parece un mal tipo y tiene las marcas de colmillos —respondió el otro haciéndole notar las marcas como colmillos en las mejillas del hombre, —además nos estaba buscando a nosotros, tendremos las precauciones necesarias…
El joven rubio salió del galpón llevando consigo al joven que habían encontrado con heridas tan graves que lo habían dejado al borde de la muerte, consideraron un milagro que siguiera vivo. Mientras que el otro muchacho le seguía de atrás con grandes dudas sobre si lo que hacían estaba bien o no. Se podría decir que ese chico de cabello de dos tonos de azul no le parecía una buena persona, pero si Enrique consideraba que era buena idea llevarlo consigo, supuso que lo mejor sería hacerle caso, él nunca se equivocaba. Simplemente usó su celular para llamar a su líder y reportarle de los hechos, para que tomara las precauciones necesarias.
Nuevamente se había salvado y había resultado victorioso, pese a que él es un demonio, un monstruo que asesina a sangre fría, debe tener una suerte de ángel que le cuida y una gran suerte que le acompaña. Kai Hiwatari no es más que un hombre afortunadamente desafortunado, un hombre que ha padecido toda su vida las consecuencias de ser un monstruo pero que a su vez esto le ha otorgado una bendición. Su corazón, tan frío y duro como la roca, es capaz de ablandarse con el sólo hecho de pensar en su hijo, en el amor de su vida y en el amor fraterno que le generan sus seres queridos. No es algo menor, si bien se ha salvado cual gato con siete vidas, ha padecido toda una vida la capacidad de no morir fácilmente.
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Nota final: Muchas gracias por leer y mil y un gracias si comentan :D Espero les haya gustado el capítulo, no sé si seré buena describiendo escenas de batallas, espero no haber aburrido demasiado y que se haya entendido correctamente. Como habrán visto, Kai tiene un corazón que lucha constantemente para endurecerse o ablandarse en cada ocasión, algún día entenderá que no toda la vida pasa por ahí jajaja
PD: Aleksandra es un personaje propio que ya ha aparecido en otras historias de mi autoría, oajalá les caiga bien :)
PD2: nuevamente gracias y les pido comentarios constructivos y no destructivos!
Kitty fuera, paz! Y no se vuelvan zombies de la tecnología! ;)
