¡Hola! Uff, hace tiempo que no me pasaba por aquí, y la verdad de hecho dudaba en pasarme justo ahora. Como algunos ya saben el período de clases comenzó éste lunes y... ¡Dios mío, cómo me han dejado de tarea! Y para colmo son leyes, ¡odio las leyes! D:

En fin, muchas gracias a todas ésas personitas que se asoman a leer y producen hits y a los que dejan reviews. Los espero en el siguiente capítulo. ¡Nos vemos!

*Nota: son cerca de las 3 de la mañana...


~Cenizas Doradas~

Chapter 7

–¡Señorita Layla!– gritó Sora, entrando abruptamente en el camerino de la mujer. Layla se volvió a verla, extrañada por el repentino grito de su compañera

–¿Sí, qué sucede?– le inquirió. Naegino se paralizó, palideciendo al mismo tiempo, realmente no había pensado en qué decirle una vez que la encontrara

–Err… bu-bueno, es que sus clases se suspendieron y… me extrañó verla aquí– balbuceó, con los ojos orbitándole. La rubia pestañeó, tornándose seria en vez de confundida

–¿De qué hablas, Sora?– la interrogó –Entraste aquí gritando mi nombre porque sabías que estaba, entonces no digas cosas como: "me extrañó verla"–

–Sí… tiene razón– aceptó, avergonzada –Um, ¿señorita?– la llamó, mirándola indecisa

–¿Qué pasa?–

–Bien… no quiero parecer entrometida, pero… ¿le sucedió algo con el joven Yuri?–

–¿Por qué la pregunta?–

–Me lo topé hace poco y… lucía triste–

–¿Yuri?– repitió –No, no lo creo, ¿segura que viste bien?–

–Sí, segura– le afirmó. La rubia desvió la mirada, suspirando

–La verdad le dije que lo desconocía por ser tan… amable–

–Perdóneme por decirle esto, Señorita– se disculpó, haciéndole una reverencia –El joven Yuri ha cambiado mucho, y estoy segura que él sólo quería hacerla sentir feliz, por eso cuando usted le dijo eso se sintió de alguna manera decepcionado–

–Sora…– musitó, asombrada por la extrema seriedad que le demostraba –¿E-En verdad crees eso?–

–Sí, por eso… pienso que debería ofrecerle una disculpa– le aconsejó. Hamilton quedó callada, pensando en las palabras de su compañera, pensándolo bien… tal vez tenía razón. Pero en ése momento prefirió quedarse callada y dejar que el rubio se fuera por su lado tan pronto entraron en Kaleido

–Tal vez lo haga…– le comentó, casi en susurro –¿Sabes dónde está ahora?–

–¿A-Ahora mismo?– repitió, un tanto nerviosa –Err… n-no, ¡pe-pero no se preocupe!, después de la función sé dónde lo puede ver–

–Entiendo, te lo agradezco–

Sora le sonrió antes de salir del camerino, una vez afuera y cuidando de que nadie la viera, suspiró largamente. En serio que ser un "Cupido" y cuidar su fiesta a la vez era algo complicado

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

Mia y Anna sonrieron satisfechas, dejándose caer la una al lado de la otra, por fin habían terminado con el decorado. Ambas, y los demás que habían ayudado, ya casi podían escuchar un coro angelical dirigido sólo a ellos, aunque… era un extraño coro con zancadas de fondo

–¿Qué es eso?– cuestionó la comediante. May se levantó en seco, acercándose un poco a la puerta cerrada

–¡Alguien viene!– los alertó

Todos se incorporaron de inmediato, corriendo en círculos en su desesperación. Sora había dicho: "¡mientras menos gente se entere, la sorpresa será mejor!", y de alguna forma debían de cumplir, para que después la pelirosa no estuviese con un bajo ánimo. Los pasos resonaron más fuerte, y en seguida la puerta se abrió

–¡N-No entres!– le ordenó la china, lanzándole una manta directo al rostro

–¿Qué diablos crees que haces?– la interrogaron, con una voz sombría, quitándose la manta. May en serio que perdió su color, mientras sus ojos orbitaban

–¡L-Le-León!– chilló, señalándolo sin creérsela –¡L-Lo siento mucho!–

Oswald bufó, ordenándose su larga melena. Las demás, porque Jean desde hacía rato las había dejado para ajustar escenografía y trapecios, lo miraron, sin moverse

–¿Dónde rayos está Sora?– les exigió saber

–Fue a buscar a Layla– le respondió Anna, provocando que suspirara

–¡Mia!– la llamó de sorpresa. La pelinaranja dio un respingo por el susto, lo último que quería enfrentar era la exigencia de León Oswald

–¡¿S-Sí?– chilló

–Llama al resto a escena, la función casi va a empezar–

–¡Cómo diga!– le respondió, poniéndose recta y haciendo saludo militar

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

La función, como era de esperarse siendo Sora Naegino la estrella principal, resultó siendo un éxito. Todos sus fans en primera fila se levantaron, aplaudiendo el acto del "ángel del escenario", la acróbata les sonrió, despidiéndose con la mano en alto de todos a la vez que se adentraba tras bambalinas. La japonesa miró a todos los del staff, con la respiración entrecortada, cuestionándolos con la mirada

–Estuviste grandiosa, Sora– la felicitó Ken

–¡Gracias…!– le agradeció, tomando grandes bocanas de aire. Detrás de ella el resto del elenco comenzó a entrar, riendo y conversando acerca de sus acrobacias y los ligeros errores que habían cometido

–Por hoy ya fue suficiente, todos váyanse a descansar– les ordenó Kalos

–Wah, el jefe sigue siendo demasiado frío con nosotros– sonrió uno de los acróbatas, caminando al lado de sus compañeros más cercanos. Los demás los imitaron, dirigiéndose a la salida para de allí ir directo a los dormitorios. Kalos los miró en silencio, devolviendo su mirada al frente al ver a un pequeño grupo parado

–¿Ustedes no se piensan ir?– los cuestionó, arrepintiéndose de su pregunta de inmediato. La aparentemente líder del grupo sonrió ampliamente

–¡Claro que no, aún no terminamos!–

–Me lo temía…– se lamentó, golpeándose la frente con resignación –Hagan lo que tengan que hacer y después váyanse a los dormitorios, ¿entendido?–

–¡¿Eh, pero no se quiere quedar con nosotros?– lo cuestionaron. El mayor los miró por encima del hombro con desconfianza, frunciendo ligeramente el ceño –¡Prometemos no hacer nada malo!– le añadió

–No, no quiero…– les respondió, en un tono serio pero gracioso a la vez

–¡Ándale, Kalos!– le presionó la cantante del escenario, tomándolo por uno de los brazos –¡Sólo será un rato, ¿sí, sí, sí?– le rogó. El mencionado suspiró largamente, no pudiendo negarse ante tanta insistencia por parte de su pareja

–Cómo quieras, Sarah…–

–¡Sí, ahora va la siguiente fase del plan!– exclamó Sora, alzando el puño con determinación –¡Anna, Mia, Rosetta, Marion, ustedes siguen!– les indicó. Todas las mencionadas asintieron, imitándola con el puño al aire

–¿Saben?... antes de hacer cualquier cosa primero deberían quitarse los disfraces– le comentó May, mirándola de pies a cabeza

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

La segunda fase del plan "el maravilloso cumpleaños para la señorita Layla" comenzó. Tanto Mia y Anna se dirigieron a donde sabían Layla se mantendría ocupada practicando sus acrobacias en la cuerda, barra o trampolín, como Rosetta y Marion se dirigieron a la oficina de Yuri donde él estaría ocupado con papeleo. Layla medianamente sabía que Sora la ayudaría a ofrecerle una disculpa a su compañero, por lo que en cuanto escuchó de Anna y Mia que la japonesa la esperaba dejó de lado sus prácticas, yéndose con ellas después de haberse cambiado de ropas apropiadamente. Por su lado Yuri tardó en decidirse, ¿ir o no a la celebración de su compañera, qué debía escoger?

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

Hamilton avanzó por el camino que le indicaban, sin darse cuenta que poco a poco las dos chicas a sus lados iban disminuyendo su velocidad. Miró la puerta cerrada al frente suyo, notando que ésta se encontraba en penumbras al no ver colarse luz por debajo, aunque sin duda… lo más desconcertante eran los murmullos dentro y después el tétrico silencio en la que quedaba sumida

Frunció el ceño con ligera molestia, abriéndola con rapidez e impaciencia, ¿qué demonios era lo que pasaba ahí? La luz se prendió de inmediato mientras que varios confetis y brillantina le caían encima

–¡HAPPY BIRTHDAY, LAYLA!–

Ella parpadeó confundida, mirando a todos los presentes que la miraban con una sonrisa, por supuesto y debió de adivinarlo, Sora se encontraba en medio de todo. Pasó saliva con nerviosismo, la última vez que le habían celebrado su reacción no había sido buena

–¿Q-Qué…?– les soltó

–Tal vez haya sido mucha osadía por parte de nosotros al hacerle una fiesta sorpresa, ¡pero pienso que el cumpleaños de una persona es muy importante porque marca los años que ha pasado con nosotros, Señorita Layla!– comenzó Sora, dando un paso al frente en nombre de todos. La rubia torció la boca en una sonrisa, casi tímida al parecer de todos

–No, al contrario, gracias por hacerlo–

Inmediatamente de agradecerles May fue la primera en lanzársele en un abrazo efusivo, algo incómoda correspondió, dando paso a que todos la felicitaran de igual forma mientras le entregaba sus humildes obsequios. Ya una vez lista dio inicio a todo: la música sonó dándole ambiente, Anna contaba chistes haciendo reír a sus pupilas y a Jonathan de paso, Sarah obligaba a Kalos a por lo menos intentar bailar con ella, Mia y Jean conversaban amenamente sobre las funciones que tenían en puerta, León se mantenía en silencio sólo observando, y así varios más

–Sora– le llamó la ex-estrella, mirando a todos lados del salón –¿Dónde está él?– la cuestionó. La pelirosa se puso tensa, notando la ausencia del rubio

–Es raro… mandé a Rosetta y Marion por el Joven Yuri– le comentó, con unas cuantas de sudor frío pasando por su frente. La puerta se abrió un poco más, captando la atención de ambas, la belga asomó la cabeza a los pocos segundos, guiñándole un ojo. Sora sonrió ampliamente con alivio

–¡Ya todo está listo!– le sonrió

Layla soltó en silencio el aire que sostenía en sus pulmones, caminando hacia la puerta donde Sora le había señalado. Por su lado pasaron Marion y Rosetta, sonriéndole también. Ella asintió, correspondiéndoles con nervio hasta salir de la habitación. Allí parado, a unos cuantos metros, estaba él…

–Yuri…– le llamó sutilmente, deteniéndose a un metro aproximadamente. Él la miró

–Parece que ésta vez reaccionaste mejor que en años pasados con lo de la fiesta sorpresa– le comentó, manteniéndose estoico

–Sí, en ése entonces mi forma de pensar era diferente– asintió

–También la mía…– la apoyó, alzando la vista al techo –Aunque parece ser que algunos todavía no lo creen así–

–Tienes dificultades todavía con quienes conformaron el elenco de Freedom Live, ¿verdad?– lo cuestionó, posándose a su lado

–Sí…– le respondió

–Suficiente– decretó, frunciendo el ceño con molestia e incomodidad –Lo que realmente quiero decirte es que… cuando dije que te desconocía no lo hice con la intención de ofenderte, simplemente quise decir que… me parece algo sorprendente tu cambio–

–Ya lo sé, Rosetta terminó contándomelo– le sonrió, dirigiendo su mirada a ella. Layla lo miró, cuestionándolo con la mirada –Simplemente quería escucharlo de ti, no sueles disculparte a menudo, ¿cierto?–

–Sigues siendo un tramposo– se rió ella, ignorando la pregunta que le había hecho

–De igual, aunque no te hubieras disculpado, quisiera darte tu obsequio–

–¿En serio compraste algo?–

–No, no te compré nada– le negó con tranquilidad

–¿Entonces qué?–

–Dirígete al estacionamiento, cerca de mi auto hay algo que seguro te gustará– le explicó, pasando por su lado para entrar en el salón. La ojiazul lo miró adentrarse con detenimiento, en definitiva había cambiado…

O-o-o-o-o-o-o-o-o-O

Ella miró el automóvil rojo brillante, el cual era de los pocos aún aparcados en el estacionamiento de personal, el otro era un blanco de Kalos y uno color negro en el que León se transportaba. Se acercó a los vehículos, buscando cualquier cosa que se considerara "su regalo", pero no había nada fuera de lo común

–¿Qué se supone que tengo que buscar entonces?– se preguntó

–Layla– la llamaron por detrás. Ésta se paralizó, aquella voz no pertenecía a ninguno de los miembros de Kaleido, lentamente comenzó a voltearse, mirando al hombre ya mayor pero de porte elegante parado justo frente a ella

–Padre… ¿qué ha-…?– comenzó

–Digamos que ése chico Killian es bastante obstinado cuando se lo propone– se explicó, a modo de respuesta –Además es mejor que un correo electrónico o un fax, ¿no crees?–

–Entonces su regalo es…– sonrió. Hamilton asintió

–Feliz cumpleaños, Layla–