Capítulo VII
Quiso llegar a tiempo para ver si Sasuke o su hijo necesitaban algo y de ser posible tener esa charla con el Uchiha, pero vio con desilusión que la casa estaba en penumbras.
Se acercó a la recámara del moreno y llamó a la puerta, probablemente estaría descansando, pero no recibió respuesta. Lo mismo pasó en la habitación del jovencito. Se llevó las manos a la cintura, mientras muchos pensamientos rondaban su mente.
¿A dónde estaban? ¿Porqué aún no habían llegado?
Se preocupó un poco y se dispuso a guardar los alimentos que había preparado con anterioridad en la nevera. Entonces se alejó a buscar al niño, con la esperanza de que estuviera en la mansión Hyūga en compañía de su padre o Hanabi.
Caminó con prisa por las desoladas calles con el fin de verlo lo más pronto posible, ya que lo había extrañado.
Cuál fue su sorpresa al ver a Sasuke padre venir en dirección contraria a la de ella. Las lámparas iluminaban tenuemente el sendero, pero podía asegurar sin temor a equivocarse de que se trataba de él.
—Hola, Sasuke— Saludó al tenerlo cerca, pero no recibió ninguna respuesta de su parte. Lo siguió hasta la entrada de la casa y ansiosa comenzó a hacerle cuestionamientos a los que era ignorada deliberadamente.
—¿Qué ocurre? ¿Porqué no me respondes? ¡Tengo mucho tiempo tratando de hablarte y no me haces caso!— Hinata se acercó y le tiró del poncho con fuerza. La sala estaba completamente iluminada y se dio cuenta de que el moreno estaba tenso.
—Suéltame...— Le habló con molestia remarcando las palabras. Por instinto ella se apartó.
—Sasuke...— Murmuró su nombre angustiada.
—¿Estás feliz, no es así?—
—Y-Yo...—
—¿Sabes? Creí que...— Inclinó el rostro a un lado avergonzado para después confrontar a la ojiperla. Con lentitud se acercó a su persona, haciendo que ella retrocediera asustada y pegara su espalda contra una de las paredes de la sala. Recordaba que lo mismo hizo aquella vez en que se fuera de la aldea y le pareció un poco extraño.
—Dime, ¿qué es lo que está pasando?— Cuestionó al joven un tanto preocupada y tratando de escabullirse, más él la había aprisionado con ambos brazos, haciéndole imposible escapar.
Sasuke por su parte la observaba fijamente, sin dejar de notar que sus mejillas estaban rojas.
—Quieres a Itachi. Siempre lo supe, desde que éramos pequeños y ese enamoramiento me enfermaba... Porque yo...— Cerró los ojos y sonrío con ironía.
—Si, lo quiero...— La confesión le dio de lleno. Tal vez sus absurdas ideas de ser feliz con ella solo habían sido producto de su imaginación, aunado a su soledad. Él deseaba tener una familia para sentirse completo. En su boca se formó una mueca a modo de sonrisa, en verdad que se había vuelto un romántico cursi.
—Discúlpame...— Dijo apartándose de la chica y alejándose de nueva cuenta por la puerta.
—¿Dónde está Sasuke-kun?—
—Esta en casa de tu padre, deberías ir por él...— Le sugirió cerrando la puerta de golpe. Ella se mostró perturbada, ni siquiera tuvo la oportunidad de hablar con él de sus sentimientos. Tenía tanto que decirle, pero su cercanía le había puesto tan nerviosa, que le fue imposible hacerlo. Se quedó unos instantes de pie frente al acceso principal de la casa, cuestionándose la curiosa actitud de aquel hombre.
Deambuló por las oscuras callejuelas de Konoha, hasta que llego al hospital. Sabía de sobra que la habitación de Itachi estaba siendo custodiada pero posiblemente podría acceder sin ningún problema por la ventana. Hablaría de una vez por todas con él, aunque deseaba matarlo pero algo se lo impedía. Tal vez fuera el lazo de sangre que compartieran, tal vez el amor que sentía por su hijo y Hinata.
Hinata.
¿Cómo podía haberse enamorado de esa chica, tan sencilla y tan tímida?
Y ese compromiso, como olvidarlo, si hasta le parecía que había sido ayer cuando aquellos patriarcas se habían reunido en el decimo cumpleaños de su hermano mayor. Y allí la conoció, cabello corto, muy pequeñita, de ojos grandes aperlados y esas chapitas de color rosa enmarcadas en su rostro. No se movía ni un ápice y estaba siempre detrás de su madre, Hikari Hyūga. Nunca se le acercó ni le hablo y a él se le figuro tan Inocente y tan bonita.
Volvió de pronto a sus sentidos debido a una pareja que pasó a su lado, así que sin pensarlo o meditarlo un poco, se aventuró en aquel lugar.
Ya habían pasado varias horas desde el encuentro con su hermano, sabía que de un momento a otro haría acto de presencia. Cerró los ojos un instante y al hacerlo percibió una ligera ventisca. Los volvió a abrir y ahí estaba él.
Se quedó viendo al recién llegado sin atinar a decir ninguna palabra.
Una capa de color oscuro le cubría el cuerpo y sus ojos negros, estaban carentes de brillo.
Pudo suponerlo, estaba muy enojado.
—Sasuke— La última vez que se vieran fue cuando tuvieron aquella lucha casi a muerte.
—¿A qué has regresado ahora?— Le cuestionó a su hermano mayor, quien aún estaba recostado sobre la cama.
—He venido... Por un asunto importante...— Parafraseó restándole importancia al asunto.
—¿Importante?—
—Tal vez si pudieras comprender...—
—¿Comprender? ¿Comprender qué? ¡Mataste a nuestros padres! ¡Destruiste a nuestro clan! ¿Eso quieres que comprenda?—
—El Hokage tenía razón, eres muy predecible...— Sasuke chasqueó la lengua con enfado, le irritaba la tranquilidad con la que le hablaba.
—Ese usuratonkachi, es un blando...—
—¿Blando? ¿Acaso no perdono tu vida? Sasuke, lo vuelvo a repetir, hay algo que...—
—¡Cállate! No quiero escuchar que has venido por ella...—
—¿Por ella? ¡Sasuke!— El menor de los Uchihas no le dio tiempo de decirle el motivo verdadero de su regreso ya que este se había largado, así como llegó. Suspiró cansinamente, faltaba muy poco para su meta pero esperaba que Sasuke no cometiera algún disparate.
Y luego Hinata.
¿Quién era ella después de todo?
¿En realidad la quiso alguna vez?
¿O solo era que debía sacar partido de su enamoramiento para lograr su cometido?
Naruto no estuvo de acuerdo con utilizarla pero todo era para sanar el alma de su joven hermano y recibir aquel perdón que tanto ansiaba su ser.
Se sentía egoísta y más por aprovecharse de aquella joven, si no tuviera que usar su Kekkei Genkai seguro que no tendría ningún problema en quererla pero pensaba luego en Izumi, a quien realmente amaba.
Afuera de su habitación y en la explanada del hospital, estaban varios ANBU haciendo guardia y tuvo que reconocer que su hermano había superado sus expectativas, ya que no entendía cómo fue que había burlado la vigilancia de esos ninjas. Pero no huiría, tenía que limpiar su nombre antes de la hora esperada. Ya habían pasado muchos años, y por fin estaría de vuelta en aquel lugar, acompañado de la Hyūga y ser, de alguna forma, otra vez felices.
Sasuke se encontraba demasiado triste. No podía creer que su mamá se había besado con el hermano de su padre. Eso le rompió el corazón en pedazos. Porque a pesar de tener poco tiempo de conocerlo, le había tomado mucho cariño y creía que ella lo quería también.
Estaba en la sala de la casa de los Hyūga, frente a un poco de té que le había traído Hanabi.
—Desde que llegaste estás muy pensativo ¿ocurre algo?— Le cuestionó la joven de cabellos castaños y ojos perlas.
—N-No...— Murmuró y bajo la vista, apretando los puños que descansaban sobre sus piernas.
—Sasuke-kun, desde aquel día en que te trajo mi hermana, te comenzamos a querer muchísimo. Tu abuelo se encariño tanto que poco a poco comenzó a ceder a tus encantos y travesuras. Tú hiciste que nuestra forma de pensar de tu madre, cambiará para bien. Y debo confesar que te cuide un sinfín de veces. A lo que voy, te conozco y sé que estás triste y preocupado. ¿Tiene algo que ver con el regreso de tu tío?— El observó a la muchacha un poco consternado.
—¿Porqué se fue de aquí? ¿Porqué mi mamá lo quiere?—
—Bueno...— Las preguntas del chiquillo la tomaron por sorpresa, por lo que se contuvo un poco antes de responderle.
—Tía...—
—Itachi y tú madre están comprometidos desde antes de que... De que...—No sabía cómo decirle las cosas, ya que la había puesto en una situación difícil. Vio el semblante del niño que cambiaba ligeramente. Pronto se puso de pie y se alejó de ahí.
—Nos vemos luego...— Solo había algo en su mente en ese momento y era encontrar a su progenitor.
Durante el trayecto se topó con la ojiperla. Ella se aproximó a su persona y le abrazó con mucho cariño, pero él no le correspondió, sin en cambio se incomodó al sentir la calidad de esa mujer.
—Vamos a casa...— Le pidió y ella se separó de su persona.
—V-Vamos...— Dijo al fin la joven.
Al llegar, el Uchiha mayor ya estaba en casa. Lo supo porque encontró su poncho sobre una de las sillas de la cocina.
—Me voy a dormir... Deberías regresar a tu casa—
—P-Pero..—
—Estaremos bien, yo cuidaré de mi papá.— Le dejo saber con toda la naturalidad del mundo.
Ella no supo qué hacer, pero lo mejor sería no importunarlos ya que no podía deducir con claridad que les pasaba a los dos varones. Se estaban comportando de una forma por demás rara.
—Me quedaré aquí...— Le hizo saber su decisión. Él no dijo más y se fue a su cuarto cerrando la puerta tras de sí. La joven se puso un poco triste debido a que sentía que estaba perdiendo a su niño. Ya no era afectuoso con ella y eso la lastimaba en gran manera. Desde que supo que no era la mujer que le había dado la vida y desde que su padre regresará, no era el mismo.
Poco a poco el pequeño se alejaba de ella, no era tonta para no darse cuenta y era mucho más de lo que podía soportar.
Los días siguieron su curso, Sasuke se ausentaba de la aldea seguido y la mayoría del tiempo acompañado de su hijo y ahora más desde que Naruto hubo perdonado la vida de aquel criminal de rango S y lo peor, que había estado en el libro Bingo.
Pero Itachi poco a poco se ganó el respeto y la confianza de los ciudadanos, no ocasionaba problemas y siempre estaba presto a ayudar a quien lo necesitara.
Hinata y él pasaban mucho tiempo juntos, además de que el Hokage les daba misiones en pareja haciéndoles ver a todos que aquel hombre no tenía nada que ver con la mala fama que lo envolvía. Pero aún quedaba por resolver el por qué 'asesino y extermino' casi por completo a su clan.
Solo Naruto y el Uchiha sabían la verdad.
Los dos jóvenes regresaban de una misión sencilla en Suna, por lo que se dispusieron a descansar un poco cuando ya estaban en los territorios del País del Fuego.
—Esto es delicioso...— El Uchiha comía el onigiri relleno de champiñones y frutos secos. —Nunca había escuchado de un relleno así, pero eres una excelente cocinera, Hinata...— Le alabó con honestidad.
—Muchas gracias, siempre me ha gustado la cocina...—
—Cuéntame del pequeño Sasuke, ¿es un buen chico?— Cuestionó para después beber un poco del té verde que estaba en el recipiente.
—Oh, sí que lo es... Lo echo de menos, siento mucho que tu hermano no quiera que lo conozcas y él, bueno, tampoco muestra interés en hacerlo...—
—¿Crees que está celoso?—
—No, no lo creo. ¿Eres su hermano, no?—
—No me refería a Sasuke sino al niño...— Esto lo tomó por sorpresa pero no le dio importancia.
—Hinata...—
—Dime Itachi-san—
—¿Te casarías conmigo?—
—Y-Yo... ¿No crees que es muy pronto para una proposición así?— Le preguntó un tanto incrédula. Aunque lo que le dijo le ocasionó nerviosismo, hizo aplomo de su fortaleza para no dejar notar sus sentimientos.
—¿Muy pronto?—
—Tal vez deberíamos esperar...—
—No te amo, si te lo has llegado a preguntar, solo necesito el anillo que te di y tu ayuda, no puedo posponer esto por más tiempo...— Le dijo asiéndola fuerte del brazo. Le había confesado parte de su plan. Y se había quedado petrificada al escucharlo decir: 'No te amo'. Se sintió tonta ya que ella a punto estuvo de destruir su buena reputación e incluso perder su vida por ir a buscarle, ¿pero que ocurría con ese hombre?
—¡Itachi!— Los dedos del moreno se aferraron de su extremidad como garfios y le hacían daño.
—Hablaremos con el Hokage de nuestra decisión al llegar a Konoha ¿Te parece?—
Sasuke y su hijo habían llegado a la ciudad una semana después, y lo que la gente hablaba les sorprendió en demasía.
—¡Itachi y Hinata se van a casar! ¿No les parece grandioso?— Ino realmente era una idiota al darles tan terrible noticia. ¿Qué acaso no comprendía que tal nueva podía dañar más al pequeño?
Lo vio de reojo pero el chiquillo no demostraba sus sentimientos. Era tan parecido a él, a cuando era niño.
—Deberíamos irnos de esta aldea, padre. Ella tomó su decisión y sé que será feliz...— Le soltó con total despreocupación, como si no le importará.
—Hablaremos con Naruto y después nos iremos para construir una nueva vida, si deseas acompañarme...—
—Si papá...— El corazón de Sasuke hijo se estaba llenando de ira y rencor hacia aquella mujer. No deseaba verla y tan pronto como hablaran con el Hokage se irían de allí para no volver jamás.
