Bien aquí esta otro capítulo. No he puesto el disclaimer en los capítulos anteriores porque me da flojera, además todos saben que YYH no me pertenece, no creí necesario repetirlo tanto.

Kurama´s POV

Los siguientes dos días pasaron con demasiada rapidez, la lluvia, que no había parado en ese tiempo, le daba un aspecto deprimente a todo y la temperatura había bajado considerablemente. En ese par de días, ni Hiei ni yo dejamos la casa.

Yo estaba preocupado por saber cómo iban las cosas, pues no habíamos tenido noticias por parte de Koenma ni de los chicos.

Para mi alivio, Yuusuke fue a comer a la casa después de su guardia, y gracias a algunas llamadas que hizo Kuwabara, nos enteramos de que por el momento, todo estaba en orden. La chica estaba a salvo y no había ninguna señal de peligro.

El tercer día, Hiei tuvo su guardia. Yo quería acompañarlo, pero él se negó a dejarme ir con la excusa de que aun necesitaba descansar.

Era el tercer día lluvioso seguido que había, pero sabía que Hiei estaría bien, así que trate de hacer caso a lo que decía de descansar, aunque yo no sintiera que fuera necesario.

Me quede en la cama hasta bastante tarde, después me prepare algo sencillo para desayunar y vi la televisión por un rato, hasta que me sentí demasiado aburrido. Comencé a leer un libro que había comprado hace poco, pero eso no era suficiente para distraerme en ese momento.

No me incomodaba estar solo en la casa, pero en esos pocos días me había acostumbrado a la presencia de Hiei, y me parecía extraño que él no estuviera, además, me preocupaba que algo malo pudiera sucederle si esa criatura aparecía nuevamente.

Varias veces estuve tentado a ir a acompañarlo, pero no quería que se molestara conmigo, entonces solo me quedaba seguir sentado, esperando.

Cerca de la hora de la comida, alguien llamo a la puerta. Sin mucho ánimo fui a abrir, para encontrarme con Yuusuke y Kuwabara, completamente empapados.

Me aparte para dejarles entrar y fui a buscar unas toallas para que pudieran secarse.

-Gracias Kurama, por un momento creímos que no estarías en casa-

Los chicos dejaron las toallas mojadas sobre el sillón, y luego Yuusuke siguió hablando.

-Hey, pensé que no te importaría que viniera a comer otra vez, después de todo hoy no está Hiei, así que también pensé que tendrías comida de sobra. Ah y encontré a Kuwabara en el camino, así que también lo traje-

Después de asegurarles que no había problema alguno, y limpiar el rastro de agua que habían dejado desde la entrada a la sala, me senté con ellos en la sala. Ellos se pusieron a discutir de varias cosas, como siempre, mientras yo los escuchaba. Aunque no participara en la conversación, me agradaba tener algo de compañía, además, con personas como ellos era casi imposible estar aburrido, uno nunca sabe con qué cosa saldrán.

Estaban tan entretenidos, que no notaron cuando me fui a la cocina por algo de comer. Era algo extraño que ellos vinieran de visita, era agradable que durante esos días estuvieran pasando más seguido.

Había sobrado comida de los días anteriores, y había suficiente para tres. En cuanto les serví su porción, ellos la comieron rápidamente.

-En verdad me has ayudado mucho Kurama. Por culpa de Urameshi me he quedado sin dinero para lo que queda de la semana y mi hermana está furiosa conmigo. Pensé en ir al templo de Genkai, pero no quise molestar a mi linda Yukina pidiéndole comida, aunque esa hubiera sido una buena excusa para verla…-

No pude evitar sonreír con sus comentarios. No importaba cuanto tiempo hubiera pasado desde que nos conocimos, sus personalidades tampoco habían cambiando.

Estuvieron haciéndome compañía durante un rato mas, en el que siguieron platicando, esta vez yo también me uní a su conversación.

Apenas estaba atardeciendo, cuando la lluvia paro un poco. Aprovechando esto, Yuusuke y Kuwabara decidieron irse.

Me puse a leer mi libro por un rato más, hasta que el cielo se encontraba ya totalmente negro.

Ya sin nada más que hacer, fui a mi habitación dispuesto a dormir, ya que la noche siguiente no tendría esa oportunidad. Como estos últimos días me había estado quedando dormido, coloque una alarma para despertarme temprano y tener tiempo de dejar algunas cosas listas.

La lluvia había parado completamente y las nubes se habían disipado, permitiéndome ver el cielo estrellado a través de la ventana.

Con un último pensamiento sobre Hiei, me quede profundamente dormido.