Unbroken

Sinopsis: Lila había cumplido su propósito; los amigos de Marinette le habían dado la espalda a su compañera, ahora ella se encontraba sola, o esa era lo que pensaba; Adrien jamás creyó en la mentira de Lila y ahora estaba dispuesto a no dejar sola a Marinette… pero… jamás pensó que la azabache aceptaría en cambiarse a otra escuela. Nuevas amistades, nuevos comienzos y nuevas aventuras harán que el alma de la heroína sea inquebrantable.

Hola mis ladies y mis lords.

He aquí el capítulo que todos han estado esperando.

Sé que la noticia es vieja y que todos ya saben de las buenas nuevas, pero aún así quiero desahogar todo mi emoción, OMG! Aún no puedo superar sobre los nuevos spoilers de los capítulos de esta tercera temporada de MLB! Hay algunos capítulos en lo que estoy esperando con tantas ansias; por ejemplo; Silencer, Onichan, Ikari Gozen, Chat Blanc, Félix, y Ladybug.

Al final del capítulo daré algunos detalles sobre las curiosidades que tengo en mente sobre los episodios de la serie, y bueno tambien sobre las publicaciones de mi historia.

Ahora sí ya no les quito más tiempo de su lectura.

Que lo disfruten ;D


Los Problemas Nunca Terminan

A la mañana siguiente Marinette se había levantado temprano, había tomado su desayuno tranquilamente y luego su madre fue a dejarla a la entrada de la escuela. En su nueva rutina en la escuela aun le era algo exagerado en tener que dejar que los guardias revisen las mochilas; luego pasar al detector de metales y por ultimo pasar su tarjeta de identificación incluyendo su huella para pasar libremente al instituto.

Una vez que la azabache llegó a su clase ahí mismo se encontraban tres de los cinco chicos junto a Kagami.

La primera en notarlo fue Alba quien muy animadamente la saludo.

– ¡Que hubo Marinette!

– Hola Marinette. – saludo Minerva.

– ¿Cómo estás Mari-Mari? – dijo Jennifer.

– Hola Alba, Minerva, Jennifer, Kagami. Estoy bien. – saludó la Dupain-Cheng dejando sus cosas en su pupitre. – ¿Y Orestes y Dominique?

– Orestes probablemente llegue en cinco minutos. – dijo despreocupada la latina. – Y en cuanto a Dominique no les des muchas esperanzas, él siempre llega tarde a las clases.

A esto Marinette la sorprendió.

– ¿Y eso?

– Ah, el zopenco siempre se desvela jugando a ese nuevo juego de ¿For You?, ¿For Me?, ¿For We?

– Es Fornite, Alba. – dijo Minerva corrigiendo a su amiga.

– Como se diga esa madre, la verdad no sé qué tanto le ven a ese estúpido juego los chicos de ahora. – comentó la latina con una voz molesta e irritada.

– Algo me dice que no estas de buen humor. – habló Kagami.

– Y acertaste Ami. – suspiró cansada. – Anoche Roger no me dejo dormir por culpa de ese estúpido juego. Por Dios un día de estos, juro que algún día voy a romper ese maldito aparato de su consola. –Marinette ya comenzaba a ponerse incomoda con la situación que estaba viendo en ese momento con sus nuevas compañeras, bueno en realidad más con Alba. – Bueno olvidémonos del tema. Oye Marinette, ¿Y ate inscribiste al taller de Diseño de Modas?

La Dupain-Cheng se golpeó la frente.

– Se me olvido por completo. Iré en este momento a la dirección.

– ¿Quieres que te compañeros? – preguntó Jennifer.

– Gracias. Pero no quiero molestar. – dijo Marinette. – Quiero hacerlo por mí misma. Les agradezco mucho por su apoyo.

– Para lo que necesites Marinette. – dijo Minerva. – Aquí estaremos.

Mientras que Marinette iba a la dirección, Kagami no pudo evitar entrecerrar sus ojos. Algo dentro de la japonesa le decía que algo no cuadraba bien en Marinette.

– Oh, oh. Conozco esa cara. – dijo Alba mientras miraba algo divertida a su amiga. – ¿En qué estás pensando Kagami?

– Hay algo que me cuadra con Marinette. – confesó Kagami. – Siento que está ocultando algo.

– ¿Por qué lo dices? – preguntó Jennifer.

– No lo sé, pero voy a tener que averiguarlo.

– ¿No crees que exageras Mimí? – dijo Minerva.

– No exagero. Sólo digo la verdad cuando lo veo. Aquí entre nos, yo sé que Marinette oculta algo; ella estudiaba en una escuela de bien y se me hace bastante raro que ella se cambie de escuela aun cuando tiene a sus amigos ahí. – explicó la Tsurugi.

Las tres amigas se miraron indecisas, conocen a Kagami muy bien desde hace meses y ellas saben cuándo algo le molesta a la japonesa.

– Dale tiempo. – habló Alba. – Tal vez Marinette no se siente a gusto de estar en otra escuela, cuando la vi; la note afligida, como si estuviera perdida en sus pensamientos. Ella ha de tener sus razones por las que se cambió de escuela, quién sabe, tal vez algún día ella nos cuente su propósito el haberse cambiado aquí.

– Sabias palabras Alba. – sonrió la Callaghan.

Kagami suspiró. Odiaba admitirlo, su amiga latina tenía toda la razón aunque su orgullo se lo impidiese decírselo.

– Tal vez. Pero aun así está ocultando algo.

– No la presiones Mimí. – dijo la Ratzinger. – No quiero que ella piense que eres una mala persona. –la japonesa la miró seriamente. – No me mires con esa cara, y te lo digo por tu bien, porque ayer cuando Mari-Mari te vio se dio un buen susto de su vida.

– Hola chicas. – una voz detrás de ellas las saludo con buen humor. – ¿Qué tanto cuentan?

– Hola Orestes. – lo saludaron las tres integrantes mientras que la Tsurugi simplemente lo saludo con la mano.

– Cosas de chicas. – dijo la española-irlandesa.

Orestes se sorprendió que se rápidamente tomó asiento junto a las chicas.

– Si es sobre la menstruación o sobre el sexo, entonces no es mi tema. – bromeó el argentino.

– ¡Qué asqueroso eres Orestes! – exclamaron Kagami, Jennifer y Minerva mientras que Alba soltó una carcajada divertida.

– Ya chicas no le hagan caso, todas aquí sabemos que él y su padre son los dos únicos gallos en un gallinero. – esta vez fue quien se burló Alba de su compañero.

– Cállate Alba. – dijo Orestes con un sonrojo en sus mejillas.

– El que se lleva se aguanta. A propósito, espero que hayas estudiado para el examen rápido de Algebra I.

– A la mierda con el Algebra y el examen. Es pura pérdida de tiempo. – el chico se colocó sus enormes audífonos mientras se disponía a escuchar su música a todo volumen.

Las clases comenzaron y el tiempo se pasó volando.

Marinette ya se había inscrito al taller de costura, se encontraba en el quinto periodo de clases pero el profesor tuvo una emergencia que tuvo que cancelar por ese único día su clase; lo cual esto fue el más grande agrado para el grupo ya que con esta clase cancelada tendrían una hora extra de libertad antes de salir a la cafetería. Algunos alumnos se decidieron en darse un poco de libertad en el patio de la escuela mientras que otros se dieron el lujo de quedarse ahí en el salón a ver videos en sus Tablet.

La Dupain-Cheng comenzó a garabatear en su cuaderno de diseños algún que otro diseño para seguir continuando lo que había dejado pendiente hacia algunas semanas atrás. Al estar tan concentrada en sus diseños, la azabache no se había dado cuenta que sus compañeros la estaban llamando, Alba fue la primera que la hizo reaccionar sacudiéndole ligeramente del hombro.

– ¿Marinette?

– Alba, ¿Qué pasa?

– Te hemos estado llamando pero parecías no reaccionar. – dijo la latina.

– Oh, lo siento. Estaba concentrada en mis diseños. – respondió Marinette.

Alba y sus amigos miraron el cuaderno de la azabache y quedaron tan maravillados por uno de los diseños de la chica.

– ¡Wow, son sorprendentes! – exclamó Jennifer. – ¡Qué gran talento tienes Marinette!

– Gracias. – agradeció algo apenada. - Aunque siento que me falta más por aprender.

– ¿Más por aprender? – dijo Dominique. – Marinette pareces toda una profesional, y mira que yo no soy un experto en modas y todas esas cosas que los diseñadores ambos sexos hacen, pero este trabajo que estás haciendo es una obra maestra.

– Tienes mucho talento. – dijo Minerva con una sonrisa.

– ¿Y ustedes? ¿En qué talleres están? – preguntó la Dupain-Cheng.

– Yo estoy en el taller de literatura y de escritura. – dijo Alba. – Mi sueño es ser escritora.

– Taller de cocina. – dijo Jennifer.

– Taller de diseño gráfico. – dijo Orestes.

– Taller de música. – dijo Dominique.

Kagami fue la única que no hablo. Y ante la curiosidad de Marinette le preguntó.

– ¿Y tú Kagami? ¿En qué taller estás?

– No estoy en ningún taller en esta escuela. – respondió sin emoción la japonesa.

Marinette mordió su cachete mientras tragaba grueso.

– ¿Cuándo comenzarás las clase de costuras Marinette? – preguntó la Muñes.

– Mañana mismo. – respondió con tranquilidad la franco-china. – Hoy tengo que ayudarles a mis padres en la panadería.

– ¿Panadería? ¿Tienes una panadería? – preguntó sorprendida Alba, Jennifer y Dominique.

– Oh, Dios. – suspiró Orestes.

– Aquí vamos de nuevo. – dijo Minerva.

– Sí. – afirmó la azabache.

– ¡Cool! – dijeron los tres amigos mientras le preguntaban a Marinette un sinfín de preguntas a la vez.

– Suficiente los tres. – habló Kagami quien jalo a sus tres amigos del cuello del saco. – Se están poniendo en ridículo, compórtense.

– Pero Kagami. Marinette vive en una casa que tiene una panadería. – dijeron entre Jennifer y Dominique.

– Sí. No cualquiera tiene el lujo de vivir en un paraíso como ese. – agregó Alba.

– Dejen a la pobre tomarse un respiro. Mírenla como la dejaron. – señaló el Villagrán ala Dupain-Cheng, quien tenía una cara incomoda y apenada.

– A mí no me molesta en que me pregunten, enserio. – dijo Marinette.

– Deberías. – comentó Minerva. – Si les permites a estos tres chiflados en que te hagan más preguntas no podrás quitártelos de encima. Créeme lo digo por experiencia.

Marinette rió nerviosa pero también algo divertida.

Ella veía con tanta claridad la relación que todos se llevaban entre ellos, nuevamente aquel dolor punzante sintió Marinette al recordar su amistad con sus antiguos compañeros; una amistad que se fue a la basura por culpa de las mentiras de Lila. La azabache sacudió la cabeza y borro aquellos absurdos pensamientos, debía dejar de una vez y por todas aquellas cosas en el pasado y ver hacia el presente que ahora mismo estaba.

– Saben, si quieren para mañana traigo algunos pastelillos para el grupo. – al decir eso los amigos de Kagami y ella misma la miraron; Alba, Jennifer y Dominique la miraron asombrados y con un brillo en sus rostros.

– ¿Enserio? – preguntaron los tres chiflados.

– Sí.

En el transcurso de ese periodo Marinette comenzó a entablar una conversación amena, aunque aún ella no se sentía del todo confiable no podía ser injusta con aquellos chicos quienes la recibieron con los brazos abiertos, la azabache escuchaba a cada uno de sus compañeros sobre sus vidas, sus pasatiempos, sus familias y sobre todo sus sueños; Kagami era la única reservada de ese grupo de vez en cuando decía algo sobre ella y luego se quedaba callada. A esto para Marinette se le hacía algo complicado estar junto a la japonesa, hasta pensaba que la Tsurugi tenía resentimiento hacia a ella por aquella vez que le dio crédito a Adrien de ser el vencedor cuando se enfrentó a Kagami; cuando en realidad la Dupain-Cheng no tenía nada de experiencia en aquel deporte.

– ¿Qué hay de ti Marinette? ¿Qué tienes que contarnos sobre tu vida? – preguntó Jennifer con una sonrisa en su rostro.

– Pues… ¿Qué puedo decir? Ustedes saben que vivo en un edificio y debajo de este mi familia posee una panadería, que mis sueños es convertirme en una diseñadora de modas y que soy hija única. – respondió lo más sencillo la azabache.

– Bueno sí. – habló Orestes. – Pero queremos saber, ¿Qué es lo que te trajo aquí?

– Umm… es algo difícil de explicar. – respondió nerviosa la Portadora de la Mariquita.

– Si no quieres contarnos, está bien, lo entendemos. – dijo Alba comprensiva que Marinette trataba de evitar el tema.

– No me incomoda en absoluto. Sólo puedo decir que me ofrecieron la oportunidad de estudiar aquí por mi talento en el diseño de modas y también por mis calificaciones. – dijo en parte verdad y mentira Marinette.

Los chicos se sorprendieron al escuchar eso, pues, sabiendo muy bien que esa escuela donde estudiaban sólo aceptaban a los hijos de personas importantes de dinero en vez del talento o de las buenas notas. Todos ellos comenzaron a alagar a Marinette que hasta la felicitaron por eso, pero, sólo una persona sabía que algo no cuadraba bien en esa imagen de la franco-china. Kagami no era tanto, se podría decir que para su corta edad ella tenía una enorme experiencia con las personas que ocultaban algo; llámenlo intuición o desconfianza, pero Kagami Tsurugi era una chica bastante observadora que hasta podía ver a kilómetros de distancia cuando una persona no cuadraba bien en su status quo. Tenía que averiguar que ocultaba Marinette, aunque a sabiendas que sus amigos ya comenzaban a tenerle cariño así de rápido a la franco-china sería un problema bastante mayor para ella; no era como si la japonesa desconfiara de la Portadora de la Mariquita o que la odiara, es sólo que aquel sexto sentido que ella tenía le alertaba que algo no andaba bien. Y más ahora porque Kagami tenía una pregunta sin respuesta que le rondaba por su mente.

"¿Por qué Marinette Dupain-Cheng dejaría a todos sus amigos de la escuela sólo por ser aceptada por el colegio privado más prestigioso de todo París?"

Tenía que investigar que ocultaba Marinette, aun sabiendo la japonesa que eso de meterse en la vida privada de los demás no era de su incumbencia tenía que hacerlo, y sólo había una persona que conocía bastante a Marinette; Adrien.

Hoy le tocaba esgrima así que podría preguntarle a Adrien sobre el cambio de escuela de Marinette, claro sin verse sospechosa.

La campana sonó anunciando la hora del almuerzo, Marinette y sus compañeros fueron hacia la cafetería a disfrutar de un delicioso almuerzo. Cuando todos llegaron a la cafetería cada quien tomó su almuerzo y se fue a sentar en su mesa, todo andaba bien los chicos hablaron de sus planes para salir el viernes después de clases hasta que Marinette vio algo que no le pareció bastante agradable.

Eran aquellas tres chicas de ayer, ellas se encontraban molestando a un chico quien apenas se iba a sentar con su grupo. La expresión de aquel chico parecía frustrado y cansado que en cualquier momento iba a desmayarse, y se podía ver en sus ojos unas ojeras.

– Ahora vuelvo chicos. – dijo Marinette mientras se levantaba de su lugar.

– ¿Marinette a dónde vas? – preguntó Dominique.

– Oh, no. – jadeó Minerva.

– ¿Qué pasa Mine? – preguntó Jennifer.

– Será mejor detener a Marinette antes de que sea atacada por esas tres gorgonas. – dijo la Callaghan alertando a los chicos.

Entre tanto cuando Marinette llegó a la escena donde se encontraban las tres chicas y el chico, la chica alcanzó a escuchar a esa chica llamada Romina amenazando al pobre chico.

– Escúchame bien Kevin, quieras o no nos harás el maldito proyecto si no quieres pasarla un mal rato.

– Romina… por favor… estoy muy cansando. – suplicó el chico.

– Me vale un bledo si estás cansado. Nos harás ese proyecto o sino ya sabes sufrirás las consecuencias. – volvió a amenazar la chica.

– Oye tú. – la voz de Marinette hizo reaccionar a las tres chicas. – ¿Por qué no te metes con alguien de tu tamaño?

– ¿Y a ti quién te llamó becada? – siseó Rebecca.

– Ya me oyeron. Dejen al chico en paz. Además ustedes deben hacer su trabajo no él. – ignoró la azabache a Rebecca.

– Tú no eres nadie para darme órdenes. – siseó con frialdad Romina.

– Ni tu tampoco las tienes. – se defendió la azabache.

– Ten cuidado con lo que dices, no sabes con quien te estas metiendo. – finalmente habló Georgina.

– Ni ustedes tampoco. – dijo Marinette poniéndose más brava que nunca. – Es más no me importa quienes son o que tan importantes son, he lidiado con personas más fastidiosas como ustedes, y para asegurarles una cosa que no les tengo miedo a ustedes a sus amenazas. Así que háganme el bendito favor de dejar de molestar a este chico a todos los demás de esta escuela.

Tanto las tres chicas como los amigos de Marinette se quedaron impactados por el bárbaro carácter de la franco-china.

Con los enormes aires de grandes al igual que su ego Romina chasqueó rápidamente sus dedos y les ordenó a sus compinches de retirarse de ahí; no sin antes de dedicarle a la Dupain-Cheng una mirada ponzoñosa y amenazante al igual de un claro mensaje.

– No sabes de lo que te metiste, te vas a arrepentir becada. – y se fueron las tres brujas.

– ¿Estás bien? – preguntó Marinette al chico.

– Uh… sí… estoy bien. Gracias, por defenderme. – dijo el chico.

– Por nada. – sonrió amigablemente la Dupain-Cheng. – No deberías ser tratado mal por esas chicas. ¿Por qué no te defiendes?

– ¿Y tener un enorme problema con esas tres? Paso. Romina y sus dos amigas son las hijas de las personas más importantes de toda Europa, si alguien se mete en problemas con ellas despídete de tu vida tranquila. – dijo algo temeroso el muchacho. – ¿No te da miedo de lo que te puedan hacer?

– ¿Debería? – preguntó la azabache haciendo que el chico asintiera. – Pues, a decir verdad, no sería lo correcto en que alguien controlará mi vida porque así lo quieren los demás. Yo soy dueña de mi propia vida y de mis decisiones, así igual que la tuya; tú eres dueño de tu vida y no debes de temer de alguien quien quiera controlarte.

El muchacho la miró incrédulo mientras que todo aquel miedo se esfumó.

– Vaya, eres muy valiente al decir todas esas cosas. – mencionó él. – Por cierto, mi nombre es Kevin McKeint.

– Marinette Dupain-Cheng.

– Ah, ya me acorde eres la chica nueva. Pues, que grosero de mi parte, bienvenida al Colegio Privado Notre Dame Épée Sacrée.

– Muchas gracias, Kevin. – agradeció Marinette.

Ambos chicos se despidieron mientras que cada quien iba a con su grupo de amigos, sorpresivamente para Marinette encontró a sus nuevos amigos con una cara de satisfacción, orgullo y felicitación. Alba fue la primera en aplaudirle a la azabache por su heroísmo, mientras que los demás le seguían a su paso. Kagami fue la única quien no aplaudió, pero eso no significaba que ella miró a su nueva compañera con felicitación y orgullo mientras que una pequeña sonrisa decoró los labios de la japonesa.

El grupo de amigos comenzaron a alabar a la Dupain-Cheng por su extrema valentía, no cabía duda que ellos al ver esa carita dulce e inocente se encontraban una chica llena de valentía y sin miedos.

Marinette escuchaba con atención cada plática que decían sus compañeros, y ahí fue cuando ella entendió que ese día les daría su amistad a esos chicos.

Las clases habían terminado y los alumnos se fueron directamente a sus limosinas, Marinette se despidió de sus compañeros mientras cada quien iba por su lado; ellos a sus talleres y ella en la parada del autobús.

Entre tanto, Kagami ya se encontraba dentro de su auto; hoy era su práctica de esgrima en el Colegio François-Dupont, aprovecharía en entablar una plática con Adrien sobre Marinette y su cambio de escuela. Aunque aun sabiendo que ella no debía meterse en la vida de otros algo dentro de ella le decía que algo no cuadraba bien con la azabache, ella recordaba las conversaciones que tenía con Adrien sobre la unión que tenía con sus amigos e incluso hasta recordaba que el rubio le había comentado que la Dupain-Cheng había rechazado en irse de viaje a Nueva York con la madre de Chloe sólo para quedarse a París por su familia y amigos.

– Señorita Tsurugi, ya llegamos al Colegio François-Dupont. – la voz del chofer hizo volver en sí a la japonesa.

– Gracias Hitoshi. – Kagami salió del auto.

La cajuela se abrió y de ahí ella sacó su bolso de deporte y su sable, mientras tomaba rumbo a hacia los vestidores. Buscó con la mirada a Adrien para aprovechar los pocos minutos que le quedaban antes de irse a cambiar, pero al no verlo se decidió que ella hablaría con él más tarde. Al llegar a los vestidores la japonesa se cambió de atuendo y luego salió al patio de la escuela donde algunos alumnos ya se encontraban ahí incluyendo a Adrien.

– Adrien. – llamó Kagami al modelo.

– Oh, hola Kagami. ¿Lista para el entrenamiento? – preguntó animado el rubio.

– Yo siempre estoy lista, y ni creas que te voy a dejar a vencer. – dijo con superioridad la japonesa pero en su tono se podía decir que había una pisca de diversión en ella. – Pero antes… necesito hablar contigo.

– Claro. ¿De qué quieres hablar Kagami? – preguntó con inocencia el rubio sin saber de lo que le contaría después Kagami sobre Marinette.

– Es sobre de…

– Muy bien jóvenes todos tomen sus lugares, comenzaremos con el entrenamiento. – interrumpió Monsieur D'Argencourt a Kagami.

Todos tomaron sus posiciones y tomaron a su compañero, al igual que Kagami y Adrien.

– ¿Sobre qué iba a hablar Kagami? – volvió a preguntar el rubio.

– Hablemos luego de esto. – dijo la Tsurugi mientras se ponía la careta. – En guarde. – la japonesa tomó la posición de en guardia esperando a que Adrien tomara la iniciativa.

El modelo sonrió divertido, se puso la careta y dio el primer ataque hacia la Tsurugi.

Pasando casi una hora la clase de esgrima había terminado.

Los estudiantes avanzaron hacia las duchas mientras que Kagami y Adrien se habían quedado sentados en una de las gradas a tomarse un respiro después de una larga competencia. Fue en ese momento cuando el Portador del Gato Negro se acordó de lo que su amiga le iba a platicarle.

– Oye Kagami, me ibas a decirme algo antes de que comenzara las clases, ¿Qué era eso?

La japonesa hizo una pequeña pausa.

Pensó en preguntarle sobre el cambio de escuela que hizo Marinette, pero luego de meditarlo decidió en no meterse en la vida de la franco-china. Así que ella decidió en preguntarle otra cosa.

– No he visto a Marinette hoy en el entrenamiento. ¿Le sucedió algo?

Aquello hizo estremecer al Agreste.

– ¿Marinette? Ah, bueno, ella… veras… umm…

¿Acaso él sabe algo? – pensó la japonesa. – Descuida, sólo se me hacía raro que ella no viniera a clases.

– De hecho. – habló Adrien con una voz baja. – Marinette ya no asistirá más a las clases de esgrima.

Kagami alzó una ceja y le preguntó.

– ¿Y eso?

– Veras. Es algo delicado y complicado de decir. – el chico rascó su nuca con nerviosismo, mientras que la azabache sabía que algo le estaba ocultando él. – Marinette… ella… pues… se cambió de escuela.

Kagami vio en la mirada de Adrien tristeza y nostalgia, aquella tristeza le recordaba sobre aquel día cuando él le confesó que la chica que tanto estaba enamorado siempre lo rechazaba.

– ¿Y sabes por qué lo hizo? – preguntó la chica. Él simplemente suspiro y sonrió levemente.

– Lo sé, pero es algo que no quiero contarlo porque le prometí no hacerlo.

– Entiendo. – asintió la japonesa. – ¿Sabías qué Marinette estudia en el mismo colegio en el que yo estoy asistiendo?

Aquello alarmo a Adrien quien por instinto él cubrió la boca de la chica con sus manos, haciendo que la Tsurugi lo mirara sorprendida.

– No lo digas tan alto por favor. – susurró Adrien.

Kagami lo miró confundida pero asintió como quiera.

El Agreste retiró cuidadosamente sus manos de la boca de su amiga.

– Lo siento. – se disculpó. – Verás nadie sabe en qué escuela está Marinette.

– ¿Por qué?

– Como lo dije antes. Es algo difícil de hablarlo y además que le prometí a Mari que no se lo diría a nadie.

– Descuida. Respeto lo que haces. – sonrió levemente la azabache.

– ¿Cómo está ella? – preguntó el rubio.

– Está bien. Digamos que ella se hizo amiga de mis compañeros de clase, y, claro se ve que ella no le teme en meterse en problemas.

– ¿Le pasó algo a Marinette? – preguntó alarmado Adrien.

– No le pasó nada eso es algo bueno. Simplemente ella hace las cosas que les parece correctas, hoy defendió a un muchacho de tres chicas que sólo buscaban pleito.

– Pff, eso suena a Marinette.

– Es una chica valiente. – dijo Kagami.

– Sí, lo es. – sonrió el rubio. – Kagami, ¿Puedo pedirte un favor?

– Dependiendo de qué sea.

– Podrías… tú… bueno… ¿Podrías cuidar de Marinette?

– ¿Cuidar de Marinette? – alzó una ceja la japonesa. – No crees que ella es lo suficiente grande para cuidarse de sí misma.

– Sí, lo sé. Pero. Como ella está en una nueva escuela de seguro se siente incómoda. – Kagami frunció un poco el ceño mientras recordaba como su compañera no se sentía para nada incomoda cuando se divertía con sus amigos e incluso hasta participaba en clases. – Sé que es mucho pedir, pero, me preocupa mucho Marinette.

Si había algo que a Kagami Tsurugi le molestaba eran aquellas personas quienes ponían su carita de perrito abandonado.

– De acuerdo. Me aseguraré que Marinette no le pase nada.

– Gracias Kagami, eres la mejor. – sin medir su emoción Adrien abrazó a la chica quien se puso rígida en su lugar.

– Adrien, está invadiendo mi espacio personal. – dijo ella con una voz neutra.

– Oh, lo siento mucho Kagami. – se disculpó él. – Enserio te lo agradezco mucho.

– Sí, sí. ¿Cuánto tiempo tengo que hacerle de niñera? – preguntó Kagami.

– Hasta que Marinette se sienta bien. – respondió con inocencia el rubio.

– De acuerdo. Así será.

Finalmente ambos amigos se despidieron y cada quien se fue a su coche.

Kagami aún tenía cierta duda sobre el extraño comportamiento de Adrien y Marinette.

– No es asunto mío. No es asunto mío. – se repitió ella misma aquella frase mientras observaba el camino directo a su casa. – En que lío te has metido Kagami.

Dos semanas después…

Marinette jamás se había sentido feliz en su vida, aquella sensación de tristeza y rechazo en su pecho que tenía hace un par de semanas atrás había desaparecido por completo; era como si ella hubiera sido liberada de aquello que la mantenía sofocada en un vaso de agua. Chat Noir había tenido toda la razón, en darles esa oportunidad a los amigos de Kagami y a ella misma había cambiado por completo. Aunque bueno Kagami seguía siendo Kagami.

Alba aunque era una chica comprensible, divertida, tierna, vale gorro, y alocada; dentro de ella se escondía una chica bastante peligrosa y de temer.

Jennifer era la voz de la razón ya que si había algún problema ella quería solucionarlo con palabras y no con golpes, algo que los chicos siempre intentaban solucionar; a excepción de Dominique.

Minerva era casi como la misma diosa dela sabiduría, era tranquila, sabia, y no le gustaba mucho la violencia. Pero al igual que Alba, ella también tenía un límite para que esa tranquilidad se termine y libere a la bestia dormida.

Orestes aunque él era un chico rudo, grosero, mal educado, y presumido; dentro de él se encontraba un chico agradable y que sólo se preocupa por los demás.

Dominique… bueno él seguía siendo Dominique, un chico relajado, despreocupado y chistoso.

Y por último Kagami, al principio Marinette pensó que la japonesa le molestaba su presencia al estar dentro de su grupo. Llegó hasta un día a preguntarle a Alba, quien era más unida a la japonesa que cualquiera de sus amigos, sí Kagami tenía algo en contra de ella; a lo que la latina le respondió que no se lo tomara tan apecho, pues, la esgrimista era una chica dulce y cálida que lo ocultaba detrás de esa faceta ruda y orgullosa. Alba jamás le dijo la razón a Marinette por qué Kagami era así, pero que tal vez con el tiempo la japonesa pueda tener la confianza de decirle a la franco-china su verdadera razón del por qué es así.

La Portadora de la Mariquita había llegado a la escuela con una radiante sonrisa en su rostro. Cuando ella entró a su salón vio a sus amigos con una expresión preocupada mientras hablaban con voz mortificada, confundida la azabache llegó hasta a ellos y con una voz tranquila les preguntó.

– Buenos días chicos, ¿Qué ocurre?

Ellos miraron a su compañera y ella notó la extrema preocupación en su mirada, al igual que Kagami también lo estaba.

– Alba está internada en el hospital, Marinette. – dijo con voz temblorosa y preocupada Orestes. Aquello le hizo temblar a la Dupain-Cheng.

– ¿Cómo? ¿Qué le paso a Alba? – preguntó Marinette exaltada.

– No lo sabemos. – dijo esta vez Kagami, aunque ella mostraba seriedad y tranquilidad en su voz su mirada decía todo lo contrario.

– Ay no. Espero que no sea grave. – la mortificación de la azabache aumentaba cada vez más por la situación de su amiga.

– Después de clases iremos a visitarla, así sabremos lo que le ocurrió a Alba. ¿Quieres venir con nosotros Marinette? – dijo Dominique.

– Sí. – afirmó la chica.

Los chicos estuvieron planeando sobre su visita al hospital, todos estaban angustiados por la salud de su amiga Alba que hasta pensaron en lo peor.

La campana había sonado dando aviso que las clases ya comenzaron, todos tomaron sus lugares mientras observaron el lugar donde la latina se sentaba completamente vacío.

Espero que Alba este bien y que su situación no sea grave. – fue lo único que pensó Marinette antes de tomar sus clases. Aunque sabía que sería algo difícil.

Colegio François-Dupont

Pasadas las semanas en el salón donde asistía Marinette todos se habían olvidado de ella y enfocándose más en Lila y de sus mentiras, a excepción de dos personas; Chloe y Adrien.

El modelo aún seguía sentándose en el último lugar de la fila, dejando a Lila en lo que alguna vez había sido su lugar, muchos de sus compañeros le habían insistido en cambiarse y acompañar a la italiana para que no se quedara sola; en cambio él sólo les decía que ya se había acostumbrado al lugar donde se había sentado por última vez Marinette.

Adrien observaba con atención a la ventana que mostraba el parque, era un hermoso día y el clima era tan agradable; esa mañana antes de llegar a la escuela Marinette le había enviado un mensaje positivo de buenos días y que la pasara tranquilo en su día; aquello le había robado una sonrisa al rubio que hasta incluso él mismo recordaba los días que visitaba a la azabache después de la escuela o cuando la invitaba a que pasara un rato con él en su sesión de fotos.

Todo parecía normal en su torno que parecía que nada malo lo arruinaría. Hasta que escuchó una fuerte exclamación por parte de Alix.

– ¡Maldita Marinette! ¡Ya vieron lo que ella publicó en su cuenta de Facebook!

Aquello había alarmado a Adrien y a sus compañeros.

– ¿Qué público? – preguntó Max confundido por la reacción de Alix.

– ¡Míralo por ustedes mismo! – gritó esta vez colérica la peli-rosada mientras les mostraba a sus compañeros su teléfono.

Todos se habían amontonado, a excepción de Adrien y Chloe, mientras que en ese momento ellos mostraron una expresión de cólera y rabia en sus rostros.

– ¡Maldita hipócrita descarada! – gritó llena de cólera Alya mientras había golpeado con brutalidad la mesa. – ¡No sabe con quién se mete! ¡Pero ya vera! ¡Lo va a lamentar!

– ¡Tu no le vas a hacer nada a Marinette, Alya! – el grito de Adrien hizo que todos lo miraran incrédulos y molestos.

– ¡¿Acaso no has visto lo que esa faldera escribió de nosotros Adrien?! – gruñó molesto Kim, esto hizo molestar aún más al rubio.

– ¡Cuidado con lo que dices Kim! ¡No querrás a volver a tener el labio partido! ¡Cierto! – siseó con frialdad el modelo, haciendo callar al atleta. – Y para su información, Marinette sería incapaz de escribir tantas obscenidades sobre ustedes.

– ¡Ella escribió sobre ti Agreste! – gritó Nathaniel completamente colérico.

– Velo por ti mismo, Adrien. – dijo Max entregándole el celular de Alix.

Cuando Adrien lo tomó comenzó a revisarlo, casi sintió un vuelco en su interior sobre las crueles y nefastas palabras de lo que su amiga había escrito de ellos y de él también.

En la cuenta de la franco-china había tantas publicaciones de ellos mismos en una fotografía que a su vez describían tantas obscenidades y groserías sobre ellos.

A Alya la habían mencionado mal de ella sobre su persona y su pésimo talento como "reportera" al igual que su Ladyblog.

A Nino de tener ningún talento como Dj y que su música era tan barata y aburrida que ninguna disquera lo contraria.

A Juleka, bueno, sobre su gustos hacia las mujeres.

A Rose de lo mismo y de ser una niña demasiado empalagosa y aburrida.

A Alix la describían de su forma de vestir y de su complejo de marimacha.

A Nathaniel de ser un bicho raro y que su arte era pura basura.

A Chloe, bueno, ella seguía siendo Chloe; la hija del alcalde.

A Sabrina de ser una lame botas y el perrito faldero de Chloe.

A Max de ser un fracasado y a la vez de que siempre se copiaba en los exámenes.

A Kim de tomar esteroides y ser un tonto y fracasado en todo lo que hace.

A Adrien de ser un niño de papá y que todo el mundo lo quiere por su dinero y fama que a nadie le interesa ser su amigo.

Y por último Lila de ser una engreída, falsa y mentirosa que sólo quiere llamar la atención de todos.

Y así la lista continuaba.

Casi el Agreste estuvo a punto de caer en lo que sus compañeros le decían, pero, de pronto vio algo. Algo que ni sus compañeros habían notado, la forma de la redacción de esa cuenta era muy diferente a la que Marinette escribía.

– ¡Está cuenta es falsa! – dijo con voz ruda y clara el modelo, pero sus amigos no le creyeron.

– ¡Oh, por favor! ¡Deja de defender a esa escoria! – refunfuñó Alya.

– ¿Escoria? ¡¿Escoria?! ¡Marinette no es ninguna escoria! ¡Escoria es la persona quien escribió esta maldita cuenta! – el rostro de Adrien comenzó a ponerse rojo del coraje y de la rabia.

– ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué están gritando? – en ese momento todos dirigieron sus miradas hacia Lila, quien mostraba esa asquerosa faceta de niña inocente y confundida.

– ¡Nada! ¡Es sólo que descubrimos que clase de persona es Adrien Agreste al defender al enemigo! – gruñó molesto Nathaniel.

– ¿Adrien? ¿Qué hizo él? – jadeó la italiana con sorpresa.

– Lo que pasa es que él está defendiendo a la basura de Marinette sobre lo que publicó en su cuenta de Facebook. – dijo Alix arrebatándole su celular de las manos del rubio.

– ¿Qué publicó? – volvió a preguntar.

– Es mejor que no enteres de eso Lila, son publicaciones muy fuertes que no queremos que salgas lastimada. – comentó Juleka mientras se dirigía a la castaña.

– ¿Tan malo es?

– Sí, Marinette es una persona horrible. – dijo Rose con una voz quebrada. – Dijo cosas horrendas sobre nosotros.

– Oh, cielos. – Lila colocó sus manos sobre su pecho mientras ponía una expresión dolida y angustiada. – ¿Enserio hizo eso?

Todos en el grupo comenzaron a maldecir a la Dupain-Cheng haciendo que al Agreste le comenzará a hervirle la sangre, no además era por las crueles y grotescas palabras de sus compañeros sino porque también él vio como Lila tenía una pequeña sonrisa de satisfacción en sus labios. Estuvo a punto de gritar un "basta" cuando el profesor de historia entró al aula y calló a todos sus alumnos mandándolos después a que se sentaran.

Alix rápidamente escribió un texto en el grupo de WhatsApp a sus compañeros, los cuales ellos rápidamente leyeron antes de que el profesor iniciara con la clase.

Adrien también lo había recibido. Y grande había sido su sorpresa cuando leyó el texto.

"A la hora de la salida iremos a la casa de Marinette a rendir cuentas con ella. ¿Están conmigo?"

El modelo palideció ante esto, debía asegurarse de que Marinette llegará con bien a su casa antes de que sus compañeros osaran con hacerle daño.

Lo que nadie no sabía era que Lila sonreía oscura y malévolamente, mientras reía fríamente en sus adentros al recordar lo que ella había hecho esa madrugada.

Hacer una cuenta falsa en Facebook y colocar una fotografía de Marinette había sido sencillo, tal como aquellos comentarios obscenos y llenos de odio hacia sus compañeros que ella tanto odiaba. Vaya que eran estúpidos para creer todo ese mitote de aquella mitómana. Se sentía poderosa y no se rendiría ante nada hasta ver destruir completamente a Marinette y verla sola en el mundo.

Las clases habían terminado, y todo el grupo de Adrien tomó sus cosas y se fueron lo más rápido posible hasta la panadería Dupain-Cheng. El Agreste temeroso le había enviado un mensaje a Marinette si ella iba a quedarse o no hasta más tarde a su taller de diseño de moda, a lo que ella le respondió que sí; que se quedaría hasta más tarde en la escuela y que luego saldría con sus amigos a merendar algo antes de llegar a su casa.

Adrien se sintió aliviado por eso. Mientras que Marinette estuviera a salvo y rodeada de gente que la protegería era más que suficiente que él tendría el alma tranquila, pero, aun así él seguiría velando su seguridad con y sin antifaz.

El grupo de jóvenes habían llegado al hogar de su ex-compañera esperando a que ella llegará de la escuela y así poder lidiar con ella por todos los malos tratos que ella les hizo a través de Facebook. Pero ellos jamás contarían que Sabine y Tom se encontrarían justo en la entrada de la panadería. Aquel sexto sentido de madre alarmó a Madame Cheng, sin perder la compostura se dirigió hacia la entrada y al abrir la puerta ella les preguntó a los chicos.

– ¿Se les ofrece algo chicos?

– ¿Dónde está Marinette? – preguntó con una voz ruda y grosera Alya.

– Ella no se encuentra aquí. ¿Para qué la quieren? – replicó Sabine en un tono tranquilo, pero por dentro la mujer aún tenía algo de rencor hacia la bloguera igual por los antiguos compañeros de su hija.

– Queremos rendir cuentas con ella. – dijo Alix mientras que sus compañeros asintieron.

Nuevamente aquel instinto de madre hizo alertar aún más a Madame Cheng.

– ¿Rendir cuentas? ¿Qué quieren decir con eso? – la voz de la mujer ya no sonaba nada tranquila sino más bien era autoritaria.

– No queremos ser groseros Sra. Cheng, sólo queremos saber dónde se encuentra Marinette y ya. – dijo Nathaniel quien recibió por parte de la mujer una severa mirada de seriedad y molestia.

– Largo de aquí. – siseó Sabine.

– No nos iremos hasta saber dónde está la descarada de Marinette. – escupió venenosamente Kim.

La mujer sintió hervir su sangre al escuchar aquella grosería sobre su hija.

– Largo de aquí. – siseó Sabine.

– O si no qué. ¿Llamará a la policía? ¿O a nuestros padres? Adelante no le tenemos miedo. – dijo esta vez Iván.

Antes de que Sabine pudiera decir algo una voz familiar interrumpió la discusión entre ella y los jóvenes.

– ¿Qué tus padres no te enseñaron a respetar a tus mayores? Debería darte vergüenza.

– ¡Chat Noir! – exclamaron los civiles.

–Ese soy yo. Ahora díganme, ¿Qué es lo que sucede aquí? – preguntó el héroe.

Los chicos junto a Sabine comenzaron a hablar al mismo tiempo haciendo que el héroe de París comenzara a lastimarle sus orejas y a su vez a marearse de lo que tanto decían.

– Uno a la vez por favor. Necesito que me digan todo con calma, una persona a la vez. – dijo el felino.

– Lo que pasa es que la Sra. Cheng no nos quiere decir dónde se encuentra Marinette. – dijo Rose en un tono desesperado.

– ¿Y eso? – miró atentamente Chat a sus compañeros de escuela y a la madre de su amiga.

– Queremos justicia. Es lo único que todos queremos. – dijo Max.

– ¿Justicia? ¿Qué tiene que ver con Marinette y la justicia? – se hizo el desentendido el héroe.

– Lo que pasa es que Marinette comenzó a publicar en su red social insultos hacia nosotros. – dijo Alya quien le mostro al héroe su celular y la "cuenta" de su ex-amiga.

El héroe tomó el celular y comenzó a ver cada comentario que Marinette había "publicado" horas atrás.

– ¿Están seguros que es la misma Marinette de quien estamos hablando?

– Sí. – dijeron al unisonó los chicos a la pregunta del felino.

– Perdona la interrupción Chat Noir. Pero aquí estos jóvenes intentan atacar a mi hija cuando ella no les hizo nada. – interrumpió Sabine.

– ¿Qué no nos hizo nada? Véalo usted misma Sra. Cheng. Vea lo descarada y basura que es su hija por todo lo que ha publicado sobre nosotros. – gruñó con rabia Kim mostrándole también su celular a la mujer, cuando la Sra. Cheng estaba a punto de reprender al atleta; Chat Noir se le había adelantado.

– Cuidado con ese lenguaje Kim, no te permito que te dirijas de esa forma hacia Madame Cheng, ni mucho menos trates mal así a su hija. – la voz neutra del héroe había impactado a su grupo.

– ¿Prefieres defender a esa criminal en vez de nosotros? – grito Max. – Nosotros somos las víctimas aquí, ya viste lo que Marinette ha estado publicando sobre nosotros.

– Por lo que veo, esta cuenta es totalmente falsa. – dijo Chat Noir.

– Así que tú también piensas lo mismo. – dijo esta vez Nino, sorprendiendo mucho al rubio. – Ya veo, con que así son las cosas. Prefieres defender a Marinette de sus crimines sólo porque ella y su familia te sobornan con pastelillos y otras cosas de sus tienda. Qué vergüenza. ¿Qué pensaría Ladybug respecto a esto? ¿Qué su compañero de peleas prefiere defenderá una cobarde buscapleitos en vez de hacer justicia hacia las personas, como nosotros, que sufrimos de bullying?

Todos se quedaron callados en ese momento.

Las palabras de Nino habían hecho más que suficiente para encarar al héroe de traje de gato de cuero.

– Vámonos chicos, estamos perdiendo nuestro tiempo con estas personas que no valen la pena. – dijo el Lahiffe.

– Pero Nino, ¿Qué no quieres hacerle frente a Marinette por lo que mencionó sobre ti? – preguntó Juleka.

– Por supuesto que sí, pero al ver que Chat Noir no quiere ayudarnos con este problema entonces no tiene caso en quedarnos aquí. Total ya vimos que clase de "héroe" es este sujeto. – aquellas palabras eran como cuchillas para el rubio, ser insultado por su mejor amigo era más doloroso que los golpes que recibía en las peleas contra los akumas. – Sugiero que busquemos a Ladybug, tal vez ella si pueda ayudarnos con este problema y hacer que ella misma haga justicia que todos merecemos tener.

Dicho esto Nino junto con sus amigos se fueron sin ver atrás. Era más que claro que tarde o temprano que el grupo de Adrien rendirían cuentas con Marinette y sobre sus supuestas "publicaciones".

Al quedarse solos, Sabine y Chat Noir soltaron un respiro de alivio, pero eso no significaba que se sentían tranquilos. Pues la situación con aquellos jóvenes era muy grave que eso podría causarle a Marinette graves consecuencias de las cuales no terminarían nada bien; ese era el más grande temor tanto para Sabine como para Chat Noir.

– Chat Noir. – llamó la mujer al héroe. – Gracias. Gracias por defenderme a mí y a mi hija.

– No tiene nada que agradecer Sra. Cheng. Es mi trabajo después de todo, proteger a los inocentes. – dijo el héroe de París.

– Chat Noir, mi hija sería incapaz de escribir toda esas cosas hacia sus antiguos compañeros. Ella no es rencorosa, es una niña buena y de un corazón tan grande y bondadoso. – dijo la mujer con el corazón en la mano, aquello conmovió al felino héroe.

– Y le creo Sra. Cheng, Marinette nos ha ayudado a Ladybug y a mí a vencer algunos akumas. E incluso ella se preocupa mucho por el bienestar de los demás.

– Lamento mucho que tuvieras problemas debido a mi conflicto con esos chicos Chat Noir. Si tan sólo los hubiera ignorado probablemente tú…

Chat la detuvo antes de que ella siguiera hablando.

– Sra. Cheng no sea ruda consigo misma, y no se preocupe por mí, las palabras de esos chicos no me afectan. Lo más importante aquí es que usted y su hija se encuentren bien.

– Eres un gran héroe Chat Noir, París debería ver tus buenas acciones y tu preocupación hacia otros tal como lo hacen con Ladybug. – el rubio no pudo evitar sonreír con el gesto de la mujer. - Te agradezco mucho por todo lo que has hecho por Marinette.

– Y hablando de ella, ¿Ella se encuentra dentro de su casa? – preguntó preocupado a lo que Sabine lo negó.

– En este momento ella no se encuentra aquí. Ella se encuentra en este momento en la escuela.

– Entiendo. – asintió aliviado el héroe. – Sra. Cheng, quiero sugerirle algo.

– ¿Cuál es Chat Noir?

– Que Marinette no se entere nada de esto. – Sabine lo miró incrédula y con la boca abierta. – Como vera si Marinette se entera de lo que paso aquí probablemente esto hará que ella trate de quedarse en casa con usted y el Sr. Dupain para evitar que esos chicos vuelvan a hacerles daño a ustedes.

– Yo… yo nunca le he ocultado nada a mi hija.

– Lo sé, pero, me preocupa mucho el bienestar de ustedes y la de Marinette que si Hawkmoth se aprovecha de esto… él… – al Portador del Gato Negro se le hizo un nudo en la garganta cuando se imaginó al vil villano akumatizar al matrimonio o a Marinette.

– Entiendo a lo que piensas y dices Chat Noir. – la mujer colocó su mano sobre la mejilla del joven, mientras lo miraba con calidez y asentimiento. – Sólo por esta vez haré caso de tus palabras.

– Se lo agradezco mucho Sra. Cheng. Y le juro con mi vida que yo velaré por la seguridad de Marinette hasta que todo este complot sea resulto. – dijo Chat Noir colocando una mano sobre su pecho mientras que la otra la levantaba al aire. – Palabra de héroe y de gato.

Aquello hizo que a Sabine le robara una sonrisa junto a una risa divertida.

– Ladybug es muy afortunada de tener a un buen compañero como tú, Chat Noir. – dijo ella.

– No Sra. Cheng, al contrario. Yo soy más bien el afortunado.

– Sabes. Mi esposo está preparando unos deliciosos croissants de chocolate. ¿Quisieras ser el primero en probarlos? – dijo Sabine, el rostro de Chat Noir se le ilumino mientras se imaginaba el delicioso sabor del pan recién horneado, pero luego las palabras de Nino recayeron sobre de él haciendo que el héroe sintiera una tristeza en sí mismo.

– Le agradezco mucho la invitación Sra. Cheng. Pero en estos momentos no podre aceptarlo, tengo que volver a mi trabajo, usted sabe cosas que hacen los superhéroes. – dijo el Portador del Gato Negro.

Pero Sabine no era tonta, ella sabía perfectamente que aquella discusión que dijo el antiguo amigo de su hija había herido los sentimientos del héroe.

– Sea cual sea tu decisión Chat Noir lo respetaré. Pero aun así te daré los croissants para que te los lleves, y quien sabe, tal vez te encuentres por casualidad a Ladybug patrullando por la ciudad y así puedas compartirle tus bocadillos recién hechos. – dijo Sabine mientras le guiñaba el ojo divertidamente al muchacho. – Puedes pasar si quieres mientras te guardo los croissants.

– Uh… gracias Sra. Cheng. – dijo Chat Noir tímidamente.

Entrando los dos a la panadería el dulce aroma del pan recién horneado golpeó las fosas nasales del chico, ocasionándole a él agua a la boca y maravillándose con el deleite sabor que aparentaban tener los pastelillos y dulces del local.

– Sra. Cheng.

– ¿Sí?

– Si no le molesta, yo, tal vez me quede sólo por unos minutos aquí a disfrutar de los croissants.

Madame Cheng sonrió y asintió.

– Siéntate como en tu casa, le diré a mi esposo que el gran héroe de París está aquí a probar sus deliciosos croissants. – dijo la mujer.

Chat Noir asintió mientras era guiado por la madre de su compañera hacia la segunda planta del edificio.

Hospital de la Pitié-Salpêtrière

Dentro del edificio tal y como acordaron los amigos de Marinette corrieron con la primera enfermera mientras que Orestes le había preguntado sobre el paradero de Alba, la joven enfermera primero lo que hizo antes de darles la información al grupo de jóvenes fue en llamarles la atención de guardar silencio y no corres despavoridos por los pasillos del hospital; muy apenados se disculparon, pero la enfermera al ver los rostros preocupados de los jóvenes se le hablando el corazón, no era la primera vez que veía una situación como esa en los visitantes que recibían una llamada o se enteraban de la situación de la salud del paciente cuando era internado en algún hospital.

Después de que la enfermera les diera el número de la habitación donde se encontraba Alba, el grupo de amigos se le agradecieron y fueron rápidamente hacia el lugar donde se encontraba la latina. Una vez que llegaron a la habitación abrieron cuidadosamente la puerta mientras que todos ellos se asomaron por la pequeña abertura de ésta. Ahí mismo el grupo de amigos les dio un vuelco en sus corazones al ver a su amiga recostada y casi inmóvil en la cama mientras que algunas catetes habían sido insertados en el dorso de la mano derecha de la chica y que a través de este el suero le era suministrado.

– Hola Alba. – Kagami fue la primera en saludarla.

– ¿Chicos? ¿Qué hacen aquí? – preguntó confundida la latina. – ¿No deberían estar en la escuela? ¿En sus talleres?

– Pedimos permiso de ausentarnos por hoy. – dijo Orestes. – ¿Cómo te sientes?

– Aparte de estar postrada en una cama de hospital y estar casi drogada por los medicamentos, estoy bien. – comentó Alba en un tono burlón.

– ¿Qué te ocurrió Alba? – preguntó Marinette preocupada.

– Me visitó Andrés, Marinette, y debido a su culpa estoy aquí internada. – dijo la latina con una voz débil mientras que unos fuertes espasmos comenzó a tener la chica haciendo que sus amigos se preocuparan a muerte.

– ¿Alba? – llamó la Tsurugi a la Muñes.

– No se preocupen… sólo… sólo tengo frío eso es todo. – sonrió con debilidad. – No te alarmes Mari-Mari, esto me pasa cada vez cuando me viene el periodo.

La Dupain-Cheng se quedó pasmada por aquella revelación de su amiga.

La franco-china sabía lo horrible cuando a ella le llegaba el periodo, pero, jamás en su vida había visto o escuchado casos de chicas o mujeres que llegasen a ser internadas por la menstruación.

En ese momento, las miradas de los jóvenes se dilataron mientras que una expresión de preocupación adornó sus rostros cuando vieron a Alba ponerse muy pero muy pálida y a la vez a tener fuertes ataques de espasmos.

– ¡Alba! – gritó Dominique.

– ¿Qué te sucede? – preguntó casi gritando Jennifer.

– Balde. – dijo casi en un susurro la latina que nadie le entiendo a lo que decía.

– ¿Qué?

– ¡Balde! ¡Denme un balde! – gritó con desespero la chica.

Rápidamente Dominique le pasó un bote de basura que se encontraba a un lado de la mesita de noche, al momento en que se lo dio Alba comenzó a vomitar repetidas veces. Minerva le sobó la espalda a su amiga mientras que Kagami le servía en un vaso agua para luego pasárselo a la latina una vez que había terminado de vomitar.

Alba tomó unos cuantos sorbos al vaso y se lo entregó a Kagami. Luego ella se recostó de nuevo a la cama junto a una expresión dolida y llena de asco.

– Soy asco de humano, ¿Verdad? – dijo con cansancio la chica.

– No digas eso. Sólo estas pasando un mal momento es todo. – dijo el americano mientras acariciaba tiernamente la cabeza de su pequeña amiga. – Ya verás que te pondrás bien, volverás a ser la misma de siempre; la chica vale gorro que le importa todo un comino lo que le digan los demás.

– Eso es bueno de escuchar. Dios porque me pasa esto. Odio ser mujer y tener que sufrir con este dolor y ascos. – comenzó a decir la latina a quienes saco una risa a sus amigos, incluyendo a Kagami, cosa que para Marinette la sorprendió. – ¿Alguien trajo un dulce o chocolate para este asco sabor a vomito?

– Yo tengo algunas galletas de chispas de chocolate. – dijo Marinette mientras sacaba de su bolso tres galletas.

– Gracias Marinette, eres ángel. – agradeció la latina mientras agarró las galletas, con algo de fuerza que le quedaba dio un pequeño mordisco a la galleta, en ese momento ella sintió un cosquilleo en su paladar. – Wow, son las mejores galletas que he probado en mi vida. Son deliciosas.

En ese momento alguien toco la puerta, rápidamente Alba le dijo a Marinette que ocultara la evidencia de lo que estaba comiendo, pues, las reglas del hospital eran muy estrictas que la latina no quería que sacaran a sus amigos a patadas del lugar por su culpa. Una vez que la franco-china había ocultado la evidencia Alba dejo entrar a la persona detrás de la puerta.

Era su doctor junto a una enfermera.

– Hola Alba, ¿Cómo se encuentra mi paciente favorita? – preguntó amigablemente el buen hombre de 30's años de edad.

– Estoy bien. – dijo la latina. – Algo dragado y asqueada, pero bien.

– Veo que aún no perdiste tu sentido del humor. – rió el hombre. – Bien, venimos a aplicarte el hierro.

– Orestes será mejor que te vayas amigo, no te vayas a desmayar. – se burló Dominique mientras que el argentino lo miró molesto.

– Vete a la mierda Dominique. – dijo él, a lo que hizo que el doctor y la enfermera carraspearan.

– Nada de groserías aquí jovencito, ni mucho menos delante de la paciente. – regañó la enfermera, quien no aparentaba tener más allá de sus 50's años de edad, al muchacho.

– A mí no me molesta, es más, ya estoy acostumbrada a que esos se digan de cosas. – dijo despreocupadamente Alba. – Bien Doc., haga lo suyo.

La morena se volteó a un costado mientras que el doctor y la enfermera comenzaron a quitarle las sábanas, la latina se retiró a un lado la bata y el calzón mientras esperaba a que le colocarán la inyección.

Mientras que el hombre y la enfermera prepararon la jeringa, Orestes al ver el tamaño de la aguja puso los ojos como huevo hervido mientras decía un "Ay Dios" antes de caer desmayado al suelo.

– ¡Orestes! – gritaron Dominique, Marinette y Jennifer mientras que Kagami y Minerva lo miraron con pena ajena.

– Debilucho. – dijeron las dos.

– ¿Qué paso? – preguntó Alba.

– Orestes se desmayó. – dijo la franco-china.

– Ay, idiota. – susurró la latina.

– ¿Doctor quiere que llame a alguien a que ponga al muchacho en otra habitación mientras llamo a sus padres? – preguntó la mujer algo preocupada.

– No necesita llevarlo a ninguna habitación, enfermera, es algo normal que el amigo de la Srta. Muñes se desmaye al ver una jeringa. – dijo el doctor algo burlón y despreocupado. – Pero si quiere llamar a sus padres será mejor hacerlo.

Después de haberle colocado a Alba la inyección, el doctor y la enfermera se retiraron no sin antes de hacer despertar al argentino con un algodón que contenía alcohol.

Al despertar de su desmayo los chicos comenzaron a tener una plática amena con la chica que hasta se les olvido la noción de tiempo. Pasada más de l de la tarde todos comenzaron a retirarse, los chicos se ofrecieron a llevar a Marinette a su casa pero ella se negó, ya que ella no quería que sus amigos llegarán más tarde a sus hogares, cuando todos se fueron a sus respectivas casas Marinette se ocultó en un callejón y se transformó en Ladybug mientras se dirigía a su casa. Una vez que ella llegó ahí rompió su transformación y entró a la panadería donde había sido recibida por sus progenitores quienes la recibieron con un fuerte abrazo y beso.

Marinette había tenido un maravilloso día, pero, lo que ella nunca sabría era de aquel fuerte enfrentamiento de sus ex-compañeros que tuvieron con su madre aquella tarde. Y aún más por lo que estaba a punto de venir.


Y aquí concluimos el capítulo de hoy.

¿Qué les pareció?

¿Ustedes creen que Chloe haya caido también en la trampa de Lila?

¿Marinette sabrá sobre la cuenta falsa?

Si creyeron que odiaron este capítulo y a los ex-amigos de Marinette esperen a lo que sucedera en el próximo capítulo, y por los que están por llegar; necesitarán más que unas pelotas antiestrés.

Ahora sí a lo acordado.

Empezaremos por la parte de la historia de Alba, la verdad es que eso paso en la vida real, osea conmigo. Aunque bueno destacando los detalles sobre la hospitalización, la verdad es que yo sufró mucho cuando me viene el periodo; hubo un día en el que casi ya iba a dar al hospital por culpa de la menstruación. Sé qué a muchos no les importa pero sólo quiero compartir esa horrible experiancia que me da cada vez que me viene el mes. Y también sé que hay algunas mujeres y chicas que padecen y sufrecen de esto.

Cambiando de tema; esta vez ahora hablaré sobre las publicaciones y del por qué me tardo mucho en subir los capítulos.

La verdad es que yo ya me he estado independizando que hasta tengo trabajo, el cual es muy bueno y el horario también lo es; la cosa aquí es que llegó muy cansada pues en ese trabajo tengo que estar todo el día parada sin descanso, bueno tampoco hay que exagerar ya que a la hora de la comida ahi disfruto lo que puedo en descansar mis piernas, pero sí llego muy cansada a casa y lo unico que quiero es dormir. O de vez en cuando ahí le avanzo a mi historia ya que en el trabajo me inspiro más con la imaginación que andar sin hacer nada en la casa.

NOTA: No sé cuánto me vaya a tardar en publicar mis historias, haré todo lo posible con tal de no tardarme más del mes o del año XD.

Ahora las teorías sobre los episodios de MLB S3.

Silence: Aquí se habla sobre la primera akumatización de Luka, según mi teoría es que Luka quiere estar, posiblemente, a solas y en silencio componiendo alguna canción al aire libre en La Liberte, pero, como vive en una ciudad bastante ruidosa esto hace que él se desconcentre a cada segundo o minuto que lo hace enfurecer o a estresar por no avanzar en su canción; ahí es cuando entra Hawkmoth, quien obviamente se aprovecha de los sentimientos de nuestro guitarrista y le concede los poderes de hacer silenciar a cualquier persona u objeto que lo haga molestar. (La verdad si yo tuviera los poderes de Luka lo disgrutaría al máximo ya que yo no tolero mucho el escandoloso ruido.)

Onichan: Ok, se que a muchos fans del fandom no tolera a Kagami y aún más cuando en la sinopsis se dice que ella esta "celosa" de Lila, porque supuestamente nuestra esgrimista esta "enamorada" de Adrien (lo cual por cierto yo ni me lo creo), a mi parecer probablemente Lila le haya dicho a Kagami algo ofensivo y tóxico que la haya hecho enojar. Lo más probable sea es que no sean celos sobre Adrien sino más bien algo que realmente la haya hecho poner furiosa que esto hizo su akumatización; Kagami sólo quiere proteger a Adrien de Lila para que él no caiga en sus malas acciones y más sobre todo en sus mentiras. (Si fuera Ladybug yo dejaría que Kagami le diera caza a la zorra esa y luego ya al final volvería todo a la normalidad sin importarme los daños psicológicos que Kagami le haya hecho a la zorra inmunda).

Ikari Gozen: Dios mío, esta sería la primera vez que veremos a la madre de Kagami. Tal vez ustedes hayan leído fics o se hayan imaginado cómo sería la madre de Kagami; en mi fic "Luka July" yo siempre he puesto a la mamá de Kagami como una mujer bastante estricta y perfecta que quiere que su hija sea igual que ella. Mi teoría es que probablemente Kagami hizo algo que le haya disgustado con su madre, por ejemplo, tal vez Kagami la desobedeió en algo que verdaderamente le haya disgustado a la mujer (recordemos que también tenemos de ejemplo a Adrien, ya que su padre en algunas ocasiones éste no le permite a su hijo en hacer algo que le disguste, por ejemplo, lo de hacer una fiesta de cumpleaños, o en celebrar la navidad, o en ir a una salida con sus amigos. Tal vez esto sería un claro ejemplo sobre la madre de nuestra esgrimista sobre ella) que hizo que Hawkmoth la akumatizará y así en darle una buena lección a su hija en desobedecerla en algo "inapropiado". También tengo otra suposición de que Kagami vaya a recibir un miraculous en este episodio, posiblemente el dragón.

Chat Blanc: Ok esto sería muy el tipico cliché de todos los fanfics, qué Chat Noir/Adrien es akumatizado por su propio padre por dos obvias razones: 1) por un cruel rechazo de su Lady. 2) que él haya descubierto a su padre de ser el tirano villano Hawkmoth. La verdad no sé que vaya a venir siendo el caso de su akumatización, pero, mi teoría es que Adrien/Chat Noir no vaya a ser akumatizado, probablemente vaya a ser otra persona akumatizada que tenga el sobrenombre de Chat Blanc para engañar a Marinette/Ladybug (tal como el episodio "Copigato" de la primera temporada) y quitarle sus prodigios. Tal vez sería Félix quien tome ese papel de Chat Blanc, ahí les explicaré la siguiente teoría en "Félix".

Félix: Aquí es cuando todo el fandom estará ardiendo. Thomas Astruc lo hizo de nuevo, poner a un nuevo personaje en el mundo de MLB; pero no es un personaje cualquiera, no, estamos hablando de Félix; quien tomará el papel de el primo mayor o menor de Adrien. Ok, aquí comienza mi teoría, puede que sea algo larga o corta. Según en el episodio "Chris Master" casi al final del episodio pudimos escuchar a Hawkmoth/Gabriel decir sobre de conseguir los prodigios de nuestros heroés como regalo de navidad o de cumpleaños. Exacto tal como lo leyeron CUMPLEAÑOS. Posiblemente veremos a Félix en cumpleaños de Gabriel y aquí se nos vendrían algunos problemas en la serie; tal vez aquí es cuando Hawkmoth akumatice a su porpio sobrino en Chat Blanc, aun no sé con detalle el por qué de su akumatización. Esto causaría que él tome a las tres amigas de Marinette como sus compinches para que así tomen los miraculous de Ladybug y Chat Noir. Tal vez en "Chat Blanc" él se transforme en el títere de Hawkmoth posiblemente para engañar a Marinette/Ladybug y hacerle creer que por culpa suya fue akumatizado que esto le hará complicar a nuestra heroína en luchar contra su "compañero", pero aquí probablemente Chat Noir hace su entrada heroíca y venzcan a Félix. Es por eso que en este posible capítulo "Félix" vuelva a transformase de nuevo en Chat Blanc. Quién sabe, la mente de Thomas es realmente brillante y díficil de averiguar.

Ladybug: Finalmente llegamos a la última conclusión, y está sería la teoría del millón. Probablemente Lila o Chloe harían de las suyas con meter a Marinette en problemas que esto haría su suspención de la escuela; Lila por sus malditas mentiras o Chloe por ser la reina del drama y chantajista. Lo de que Marinette ve a Ladybug segun Feri es uno de las ilusiones de Mayura, lo cual para mi no tendría ninguna lógica pero bueno es su palabra contra la mía, yo opino que sería una víctima más de Hawkmoth, probablemente él la haya otorgado de hacerse parecer a Ladybug (sin nada que ver con los poderes de Caméleon) o que también pueda ser uno de los trucos de Lila siendo Volpina (la verdad si eso llegase a pasar juro que escribiré un fic de ella misma siendo degollada o quemada por lo bruja que es) así que probablemente en este episodio la misteriosa akumatización de Hawkmoth sea que todo parisino odie a Ladybug por los destrozos que hará en París y así puedan desconfiar en la heroína; y también en hacer que Chat Noir se vaya a sentir confundido por quién es su Lady. (Esto sería algo parecido a "Copigato").

Y hasta aquí hemos concluido con todo.

Espero que les haya gustado tanto el capítulo como las teorías.

Nos leemos muy pronto.

Seanme pacientes por favor.

Que tengan un buen día, tarde o noche.

Atte.: Queen-Werempire.