Star Wars pertenece a George Lucas y ahora, también a Disney. Los libros en el cual está basado esto fueron creados por Jeffrey Brown; en cuanto a la trama se podría decir que 75/15 dividida entre Jeffrey y yo.


7

Nadie podía negar que Darth Vader, Lord Oscuro señor de los Sith amaba a sus hijos. Lo que sí era un misterio era el saber cuánto. Sí, nadie dudaba del ciego amor que tenía hacia sus hijos, pero una cosa era amarlos y mimarlos y otra muy diferente adornar parte de la nave con tema de Navidad. Así como no sabían hasta donde llegaba el limite de su Señor Oscuro por esos niños, tampoco sabían cómo se habían enterado. Hasta donde sabían, esos niños no tenían noción del tiempo más allá de cuando su padre les ordenaba dormir —no existen días o noches en el espacio— ni tampoco conocían de festividades más allá del día del padre, cuyo día celebraban cada vez que a los mocosos les daba en gana.

Así como así un día los mellizos se despertaron preocupados porque dentro de una semana sería Navidad y la nave no estaba decorada en absoluto. Es decir, ¿cómo planeaban que Santa los encontrara ya no digamos sin árbol, sino sin siquiera un simple adorno? ¿qué si de dónde habían sacado eso? Nadie lo sabía, pero las guirnaldas se podían ver por doquier y las esferas colgaban amenazadoras en los corredores, como recordándoles del poder absoluto que gozaban sin saber dentro y fuera de esa nave. Pero lo hecho, hecho estaba, y todos se encontraban en sus puestos —en el imperio tampoco existen días libres, por muy Navidad que sea— trabajando con desgana y sintiendo un poco menos de la presión habitual al no tener a su jefe rondando por el puente, donde podía estrangularlos sin previo aviso.

Que Darth Vader no se encontrase merodeando en busca del más mínimo error era ya suficiente regalo para cualquiera. En fin, que el infame Lord Oscuro se encontraba en esos momentos sosteniendo una ridícula taza —¿desde cuándo podía alguien tomar lo qué sea con un maldito casco en medio?— con tema Navideño —de nuevo, ¿de dónde sus hijos habían sacado todo eso?— viendo cómo sus hijos hacían un alboroto de cualquier cosa. Que si estaban despiertos Santa no llegaría, que si la nave no estaba lo suficiente decorada, que si las galletas que habían horneado no eran lo suficientemente buenas, que si su padre no bebía del chocolate que habían hecho...

—¿Escucharon eso? Pregunto Leia de pronto y Luke guardó silenció y miró al techo de la habitación.

—¡Papá, creo que escuché Tauntauns en el techo! Exclamó Luke de repente, con ojos brillantes y sonrisa de un millón de voltios.

—¡Es Santa! ¡Luke, hay que dormir ya! En un instante Leia y su mellizo se habían hecho un ovillo entre las sabanas y apagado las luces, dejando a su padre aun parado a los pies de sus camas con una taza humeante de chocolate caliente en medio de la oscuridad. Sí, Tauntauns; eso o uno de sus inútiles soldados imperiales tirando los regalos de sus hijos al piso. Como todo no quedara perfecto habría algunas vacantes nuevas en la armada.


Tauntauns: Seres relindos que viven en la nieve y aquí son el equivalente a los renos de Clauss.