Fanfic BoruSara

Universo alterno

CAPITULO 7: "Los Ataques Continúan… Parte I"

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Boruto entró al camerino seguido de su manager Konohámaru. Aún estaba alterado por lo sucedido. Había estado esperando una oportunidad para acabar de una vez con su vida, pero hace unos momentos, cuando estuvo a punto de lograrlo aunque fuera accidentalmente; tuvo miedo, se había arrepentido tan pronto lo vio cerca, y lo primero en lo que pensó cuando miró a Sarada a su lado después de haberlo salvado fue: "No quiero morir" "Realmente tengo miedo". ¿Qué se supone que era eso? ¿Karma? ¿Por haberlo deseado? No lo sabía y de repente se sentía enfurecido consigo mismo por comportarse como un cobarde. De pronto la voz de Konohámaru lo sacó de sus divagaciones:

-Pase por aquí, revise que no tenga una contusión –le dijo el Manager aun doctor que entraba al camerino.

Boruto se molestó, él no tenía nada.

-¡Fuera de aquí! ¡Ya te dije que estoy bien Konohámaru! ¿¡Por qué rayos no me dejan en paz!? –gritó

-Vamos Boruto, tenemos que ver que no resultaste afectado –contestó su manager

-¡¿QUÉ NO ENTIENDES?! ¡QUERO ESTAR SOLO!

-Claramente se trata de un ataque de nervios provocado por el susto de lo sucedido… –el doctor no terminó porque Boruto le interrumpió.

–NO ES VERDAD! YO NO TENGO NINGUN ATAQUE DE NERVIOS Y AHORA SALGAN DE AQUÍ!

Konohámaru y el Doctor se dispusieron a salir de ahí, antes de cerrar la puerta, Konohámaru le dijo.

–Por cierto, tu padre y tu hermana estaban viendo el concierto así que… bueno… ellos vieron lo que sucedió y Naruto llamó para saber cómo estabas, le dije que bien pero él me sugirió que te dijera que llamaras a Himawari, porque está muy asustada y no dejaba de llorar así que… llámala y cálmala –luego de eso Konohámaru cerró la puerta tras de sí.

Konohámaru volteó a ver al doctor algo apenado por el comportamiento de Boruto.

–Lo siento Doctor Sai, el chico está en esa edad rebelde… ya sabe –trató de explicarse.

–Si, lo entiendo. Mi hijo a veces se pone difícil, así que leí un libro de adolescentes en el que decía que se trataba de algo hormonal, es eso a lo que muchos llaman "La edad de la punzada"… -comentó el doctor Sai con una sonrisa.

A Konohámaru se le resbaló una gotita, que raro era ese doctor.

–Bueno, me voy, tengo consultas que atender. Si necesitan algo llámeme ya tiene mi número.

Luego de quela puerta se cerrara Boruto suspiró y tomó su celular. Llamó a su hermana quien le contestó rápidamente.

–Hermano, ¿Cómo estás? ¿Estás bien?

–Estoy bien Hima, solo fue un susto jajaja, ya sabes que nada puede contra mí así que no hay de qué preocuparse –dijo él con una voz animada. Había olvidado lo bien que se sentía hablar con su hermana, hablar con ella era como escuchar a su madre.

Del otro lado del teléfono, Boruto escuchó el sollozo de su hermana. Ella había comenzado a llorar.

–Te extraño mucho hermano, hace mucho que no vienes. Prométeme que vendrás.

–Si. Te lo prometo pero no llores. Después de la gira iré para allá ¿está bien? –dijo él.

-Bueno pero ya lo has prometido, no puedes retractarte.

–No lo haré… ah… y como está el viejo, ¿sigue dejándote sola?

–Él está bien aunque algo preocupado por ti y No me lo vas a creer pero ahora trabaja en casa, casi siempre está aquí.

Boruto se sorprendió.

–Pues qué bien, es lo que debió hacer desde hace mucho… me tengo que ir, debo irme al hotel, no le digas que pregunté por él.

–No te preocupes tu secreto está a salvo conmigo, cuídate mucho.

–Tú también, adiós –Boruto colgó.

Suspiró y de repente se dio cuenta de que alguien no estaba con él. ¿Dónde se había metido esa chica?

Cuando Himawari colgó fue directo a la cocina en donde Naruto Cocinaba con un mandil rosa puesto. Ella sonrió, su padre se miraba chistoso.

–Papá, hablé con mi hermano.

Naruto desvió la mirada del sartén.

–¿Cómo está? ¿Qué te ha dicho? –preguntó ansioso.

–Está bien dice que solo fue el susto, además…

–¿Qué?

–Me preguntó por ti.

Naruto sonrió como bobo, su hijo quería saber de él.

–Pero no le vayas a decir que te dije porque me dijo que no te lo dijera.

–Baya, mi niña sí que es muy considerada –le dijo para luego abrazarla, estaba muy contento.

–¿Papá?... ¿no hueles a quemado?

–La comida!

–El equipo de seguridad ya está preparado para que salgas, la prensa se ha juntado para hacerte preguntas sobre lo sucedido pero no te preocupes yo hablaré –le dijo Konohámaru.

Boruto asintió y se cubrió con una capucha oscura y salió siendo seguido por su mánager.

Afuera todo era un caos, la prensa se arremolinaba alrededor de Boruto mientras era protegido por su equipo de seguridad. Los flashes de las cámaras le estaban provocando dolor de cabeza.

"¿Cómo estás?, ¿Qué sucedió ahí? ¿Se trató de un accidente?"

Él solo podía escuchar a su mánager contestando. Entró a la camioneta y se asustó al ver a Sarada ahí dentro.

–Por dios tú otra vez…

–¿Ya te sientes mejor?

–¿Dónde estabas? –preguntó ignorando la pregunta de ella. No sabía porque pero le molestaba que ella se desapareciera así de repente sin decirle nada, ¿Qué no se suponía que era su ángel? Rápidamente cayó en cuenta de su comportamiento. A él no debería importarle.

–No quería molestarte, creo que has tenido suficiente por hoy…

–olvídalo no es como si me importara que rayos haces.

Sarada frunció el ceño, tenía ganas de soltarle un buen golpe por esa actitud que para ella era muy infantil. Por otra parte se alegró de que no insistiera en el asunto, ya que realmente ella había estado siguiendo a Hidan hasta que el shinigami se perdió de vista.

Ahora tendría que estar más alerta.

–¿Lo has hecho? –preguntó Kakuzu.

–No, justo cuando estaba a punto de lograrlo una chica apareció de la nada y lo salvó.

–Sólo haz lo que tengas que hacer y trae al muchacho ¿Qué tan difícil puede ser?, es sólo un mocoso por dios.

–Ya lo sé. Solo fue un golpe de suerte… la próxima vez no fallaré.

Una semana después…

Esto era extraño para ella, normalmente ese shinigami habría hecho su siguiente ataque, pero durante los últimos 7 días no había aparecido. De pronto, como si lo hubiera invocado, sintió un escalofrío dentro del cuarto de hotel donde se encontraba; hace unos minutos, Boruto le había dicho que se daría una ducha e incluso bromeó con ella al decirle que podría acompañarlo si quería.

"Sarada es en el baño rápido"

Ella escuchó la voz de Hinata y de pronto lo vió. El shinigami caminaba lentamente hacia el baño, él suponía que ella no podría verlo… pero ella si lo veía y pudo fingir que no lo hacía.

Esto era peligroso… trató de pensar en algo pero no tenía tiempo. Hidan estaba parado frente a la puerta del baño y sonrió… luego desapareció.

Ella suponía que él ya había hecho algo y corrió hacia el baño, no lo pensó dos veces y entró. Boruto, quien estaba completamente desnudo y a punto de meter los pies a la bañera se sorprendió cuando ella lo tomó del brazo y lo jaló hacia ella.

–¡Cuidado! –gritó ella

De pronto, un aparato para dar electroshocks que funcionaba como protección cayó al la bañera provocando una descarga eléctrica en el agua. Boruto se sorprendió por lo sucedido, si él hubiera entrado, tal vez… sacudió la cabeza y la miró.

–¿Qué fue eso? ¡¿Cómo rayos se supone que llegó eso aquí?! –preguntó él.

–No lo sé… sabía que algo andaba mal y solo vine aquí –dijo ella tratando de que éste le creyera-. Oye… ¿Podrías ponerte algo sinvergüenza?

Boruto cayó en cuenta de su situación. Pero al ver a Sarada desviar la mirada algo ruborizada sonrió traviesamente.

–¿Qué pasa? ¿No te gusta lo que ves? –dijo para extender los brazos y mostrarse sin pena alguna.

Sarada sabía que él quería molestarla y ella no le daría gusto. lo miró al rostro con el rostro apacible y conteniendo las ganas de ruborizarse. El chico era tan atractivo.

–Vaya… pensé que podría ser más grande. ¿Ese es un tamaño normal? O ¿Es promedio? Realmente no lo entiendo –dijo ella.

Boruto se sonrojó. No se suponía que ella reaccionara así. Tomó la toalla rápidamente y se cubrió. Frunció el ceño.

–¿Cómo te atreves? Por supuesto que está grande, aunque te entiendo, no es como si estuviera en acción. Pero si quieres verlo, podrías ayudarme. –dijo él intentando recuperar la compostura.

–Por lo visto ya se te olvidó que te acabo de salvar de morir electrocutado ¿no?

–Eres una aburrida, me iré a bañar a la otra habitación.

Boruto salió de ahí ¿Qué rayos le pasaba a esa chica? ¿Por que no solo caía?

Sarada se recargó en la puerta y dejó salir todo el aire que había contenido, no sabía cómo explicar esa sensación, nunca la había sentido y no sabía qué hacer.

Hinata había visto la escena y se apenó por Sarada. su hijo necesitaba unas buenas lecciones de moral. ¿Cómo era posible que hiciera eso frente a una chica? Definitivamente Naruto debía hablarle sobre su comportamiento. Aunque dudaba que pudiera hacer algo, después de todo algo similar le había pasado a ella con Naruto en la Universidad. De solo recordarlo se sentía tan apenada.

Faltaba una fecha más para terminar la gira y Boruto sentía que pronto explotaría contra Sumiere, esa loca seguía con sus insinuaciones y para acabarla, Sarada casi ni le dirigía la palabra por lo sucedido en el baño. Pensándolo bien, aceptaba que se había pasado un poco, ¿en qué rayos pensaba cuando lo hizo? A, si, quería provocarla, ver su reacción. Pero al parecer eso no había funcionado.

Se encontraba en una sala de reuniones, esperaba a Sumire y otras personas para hablar sobre el contrato de la gira. Sabía por dónde iba la cosa, querían alargar la gira porque al parecer estaba teniendo una respuesta positiva por parte de los fans. Pero no. El no aceptaría trabajar más con ella.

De pronto la puerta se abrió y Sumire entró. Cuando lo vió, ella sonrió y se acercó. Se sentó junto a él. Justo en ese momento Sarada apareció tras él sin que este se diera cuanta.

–Hola Bor… –ella no terminó de hablar

–Te pediría de favor que no me dirijas la palabra… por lo menos aquí deberías dejar de fingir.

Sumiré sonrió –Vamos Boruto, pensé que habías olvidado que te engañé con mi mánager.

Sarada se sorprendió al escuchar eso.

–Te dije que no me hablaras.

Sumire se carcajeó –No es posible que sigas resentido, pero tú tuviste la culpa, no hacías más que llorar por tu madre y eso no me parece de hombres… aunque ahora te vez mejor que nunca y yo quiero que retomemos las cosas.

Sarada se molestó por aquella muestra de cinismo y salió de ahí. Afuera tomó su collar y se materializó. Sin pensarlo entró a la sala. Boruto se encontraba parado y visiblemente alterado mientras miraba a Sumire con resentimiento. Volteó a mirarla y se su expresión cambió a una de asombro.

–Boruto, lo siento pero tengo mucha hambre y quiero que me lleves a comer. Además no conozco este lugar.

–¿Y quién rayos eres tú? –preguntó Sumire algo molesta.

Boruto la miró sorprendido, ella estaba materializada, así que Sumire la podía ver.

Sarada se acercó a él ignorando a la chica. Él se encontraba hipnotizado por ella, sin pensar le preguntó.

–¿Ya no estás molesta por lo que pasó?

–No. Solo quiero ir a comer algo.

El sonrió. Y le gustó que ella se ruborizara levemente. Obviamente lo había recordado.

–¿Quién es ella?! –gritó sumiré alterada por el comportamiento de Boruto al ignorarla.

–No te interesa nada que tenga que ver conmigo.

Sumire le miró indignada.

Boruto tomó a Sarada de la mano y pudo sentir la calidez que emanaba. Sintió un paz que creyó no sentiría más. la guió a una de las silla y la sentó junto a él.

–¿Qué haces? ¡Ella no puede estar aquí!

–íngórala… –le dijo Boruto a Sarada. Ella asintió.

Las personas entraron junto con Konohámaru y tomaron asiento.

–¿Quién es esta chica tan hermosa? –preguntó Konohámaru mientras la miraba sonriente.

–Ella viene conmigo, así que se quedará aquí –contestó Boruto.

–Bien… entonces continuemos –dijo uno de ellos.

Sumire golpeó la mesa y se levantó.

–¡No!, si ella no sale de aquí entonces me salgo yo!

–Entonces vete –contestó Boruto fríamente.

Los hombres que estaban en la mesa incluyendo abogados y empresarios los miraron impresionados, ellos no sabían que ellos se llevaran tan mal. Es decir, en los conciertos se mostraban muy cariñosos.

Boruto decidió hablar.

–Supongo que se han dado cuenta que no nos soportamos… pues bien, si la razón de esta reunión es que el contrato se alargue para mas fechas, desde ahora les digo que no voy a firmar nada. No voy a trabajar más con Sumire Kakei, así que si es todo me retiro.

Boruto se levantó de la mesa, tomó a Sarada de la mano nuevamente y salieron de la sal ante la atenta mirada de todos.

–¡Oye! ¡Boruto! –gritó Konohámaru pero este ya se había ido-. Jejejeje bueno señores, creo que ya es todo.

Por fín actualización …. Perdón por la tardanza.