Eternidad
Ok, como Stephenie es mi comadre, me ha prestado sus personajes así que también son míos xD La historia es una adaptación de la saga 'Inmortales', & aquí les traigo el primer libro. Yo solo me encargo de adaptarlos :$ Capítulo beteado por Yeya Lazzari, Betas FFADwww facebook com / groups / betasffaddictio . Nena, sin tí no sería nada ;)
Gracias a tooodas las chicas del grupo de Lullaby FFAD que han sido tan lindas de hacerme portadas & cosas así, gracias :)
Capítulo 7
Durante el camino al restaurante todo en lo que puedo pensar es el comentario sarcástico de Marie, lo completamente grosera que fue al decirlo y luego desaparecer. He estado suplicándole que me cuente acerca de nuestros padres, rogándole por un poquito de información durante todo este tiempo, pero en lugar de decirme lo que necesito saber se pone nerviosa, actúa reservadamente rehusándose a explicarme por qué aún no han aparecido.
Uno puede pensar que el estar muerto hace que la persona actúe mejor, sea más amable, esto no sucede con Marie: sigue siendo igual de irritante, aguafiestas y prepotente que como cuando estaba viva.
Renée deja el auto con el valet y nos dirigimos al interior, al ver el enorme recibidor de mármol, los arreglos florales del exterior y la increíble vista al océano, me arrepiento de todo lo que pensé. Mi hermana tenía razón, el lugar es real y enormemente snob*. El sitio al que traerías a una cita, no a tu huraña sobrina.
La recepcionista nos conduce a una mesa cubierta por un blanco mantel, adornada con velas, saleros y pimenteros que parecen pequeñas piedras de plata. Cuando me siento, observo a mí alrededor. Me cuesta creer lo glamuroso que es todo, especialmente comparado con los restaurantes a los que estoy acostumbrada.
Tan pronto como lo pienso, me detengo. No vale la pena comparar el antes con el después, o darle reversa al vídeo de cómo solían ser las cosas en mi cerebro, aunque a veces estar alrededor de Renée hace difícil no hacerlo. Que sea la gemela de papá es un constante recordatorio.
Mi tía ordena vino tinto para ella, una soda para mí y la cena. Al momento que nuestra mesera se ha ido con el pedido, Renée se recoge el cabello rubio largo hasta el mentón tras su oreja, sonríe cortésmente y dice:
—¿Cómo está todo? ¿La escuela? ¿Tus amigos? ¿Todo bien?
La quiero, no me malinterpreten, estoy agradecida por todo lo que ha hecho. Pero sólo por el hecho de que pueda lidiar con un jurado de doce hombres no significa que sea buena en conversaciones sencillas. Aún así la miro y respondo:
—Sip, todo está bien. —De acuerdo, quizá tampoco soy buena en conversaciones. Renée pone su mano sobre mi brazo para decir algo más, pero antes de que pueda articular palabra, ya estoy levantada y fuera de mi silla.
—Regresaré enseguida —farfullo tropezando. Me dirijo de vuelta por donde vinimos sin detenerme a pedir indicaciones, ya que la mesera a la cual empujé por accidente, me miró de una manera que me dio a entender que dudaba que lograra salir por la puerta y llegar al pasillo a tiempo.
Camino en la dirección que ella inconscientemente señaló, paso por un pasillo lleno de espejos enormes con marcos dorados, el hotel está lleno de invitados, al ser viernes, para una boda que no debería ocurrir nunca, por lo que veo.
Un grupo de personas pasan muy cerca de mí, sus auras arremolinándose con energía llena de alcohol, están tan fuera de control que me está afectando también dejándome mareada, con náuseas y la cabeza tan revuelta que cuando miro a los espejos veo muchos Edwards mirándome.
Entro a los baños dando traspiés, sosteniéndome de la encimera de mármol lucho para calmar la respiración, centrándome en las orquídeas de los jarrones, las lociones aromáticas, y la caja de toallas desechables puestas sobre una gran bandeja de porcelana. Así comienzo a sentirme más tranquila, centrada y contenida.
Supongo que me he acostumbrado tanto a la energía que encuentro al azar en cualquier lugar que he olvidado cuán insoportable puede ser cuando bajo las defensas y el iPod está en casa. Pero eso no fue lo que me hizo escapar de la mesa, la sacudida que recibí cuando Renée puso su mano sobre la mía se sintió como un puñetazo en las entrañas, estaba llena de una soledad aplastante, una tristeza tan callada.
Se sintió peor al darme cuenta que su situación era por mi culpa.
Renée está sola en una manera que he tratado de ignorar, aunque vivimos juntas no nos vemos tan seguido. Ella usualmente está en el trabajo, yo en la escuela, las noches y fines de semana me los paso encerrada en mi habitación o fuera con mis amigos. Supongo que a veces olvido que no soy la única con personas a quienes extrañar. Incluso cuando ella me acogió y trató de ayudarme, sigue sintiéndose tan sola y vacía como el día en que todo pasó. Pero por más que quiera extenderle la mano, calmar su dolor, simplemente no puedo hacerlo.
Estoy demasiado dañada, soy rara, un fenómeno que escucha pensamientos y habla con los muertos, no puedo dejar que me descubran, es imposible que me arriesgue a acercarme mucho a cualquiera. Lo mejor que puedo hacer es terminar la preparatoria, irme a la universidad y que Renée pueda volver a su antigua vida, tal vez entonces pueda estar con ese chico que trabaja en su edificio, que aún no conoce, pero al que conocí en el momento que me tocó.
Paso las manos por mi cabello, me retoco con un poco de brillo labial y me dirijo nuevamente a la mesa, determinada a intentar con más empeño hacerla sentir mejor sin arriesgar mis secretos. Me siento en la silla, bebo un poco de soda y sonrío.
—Estoy bien. De verdad —pongo mi mejor cara esperando que me crea—. Cuéntame sobre tus casos ¿Hay algún muchacho guapo en el edificio?
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Después de la cena espero afuera mientras Renée hace fila para pagar al valet. Estoy tan metida en el drama que ocurre delante de mí entre la futura novia y su supuesta dama de honor que literalmente salto cuando siento una mano sobre mi manga.
—¡Oh! Hola —exclamo, al momento en que me encuentro con sus ojos, siento mi cuerpo inundándose de calor y hormigueos.
—Te ves increíble —dice Edward con su mirada viajando del vestido a los zapatos antes de regresar a mi rostro—. Casi ni te reconozco sin la capucha —sonríe—. ¿Disfrutaste tu cena?
Asiento silenciosamente sintiéndome tan noqueada que me sorprende que pueda hacer al menos eso.
—Te vi en el pasillo. Hubiera saludado, pero noté que estabas muy apurada.
Lo miro fijamente preguntándome qué está haciendo aquí solo, en este ostentoso restaurante un viernes en la noche, vestido con una chaqueta de lana oscura, camisa negra con el cuello abierto, jeans de diseñador y botas. Indumentaria que parece ser demasiado seria para un chico de su edad, aun así se ve bien en él.
—Un visitante de afuera —responde a la pregunta no pronunciada de mí parte. En ese momento Renée aparece, ambos se estrechan las manos y finalmente logro decir:
—Eh… Edward y yo vamos juntos a la escuela —¡él es ese que hace que mis manos suden, el estómago me dé vueltas y es en lo único que pienso!—. Se acaba de mudar de Nuevo México —añado esperando que sea suficiente hasta que el auto llegue.
—¿De qué parte de Nuevo México? —Renée pregunta y sonríe, no puedo evitar preguntarme si también está inundada de la misma maravillosa sensación que yo.
—Santa Fe —le responde con esa encantadora sonrisa tan suya.
—¡Oh! He escuchado que es un lugar maravilloso. Siempre he querido ir allí.
—Renée es fiscal —farfullo concentrándome en la dirección por donde el auto llegará en solamente diez, nueve, ocho, sie…
—Nosotras vamos a ir a casa, puedes venir sí quieres —mi tía ofrece. La miro boquiabierta, llena de pánico preguntándome cómo no supe que diría eso. Luego observo a Edward, suplicando que se niegue.
—Gracias, pero tengo que regresar —responde señalando sobre su hombro, mis ojos siguen esa dirección, me detengo en una despampanante pelirroja con un vestido negro informal y tacones aguja.
Me sonríe pero no amablemente, los labios pintados de brillo rosado se curvan en una ligera mueca, sus ojos están muy lejos y distantes para leer. Hay algo en la expresión e inclinación de la barbilla que me indica que el simple hecho de que Edward y yo estemos parados juntos, es motivo de gracia, diversión y burla para ella.
Me giro para mirarlo, asombrándome de encontrarme tan cerca de él, sus labios húmedos y abiertos a sólo pulgadas de mí, él roza sus dedos contra mi mejilla y toma un tulipán rojo de detrás de mí oreja.
Lo próximo que se es que estoy sola mientras Edward entra al restaurante con su cita. Miro el tulipán, tocando sus sedosos pétalos rojos y me pregunto de dónde pudo haber salido, en especial siendo dos estaciones después de primavera.
No es hasta más tarde cuando estoy sola en mi cuarto, que me doy cuenta de que la pelirroja tampoco tenía aura.
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Debí haber estado en un sueño muy profundo porque me despierto al escuchar a alguien moviéndose por mi habitación. Siento la cabeza tan aturdida y turbia que ni siquiera abro los ojos.
—¿Marie?—mascullo—. ¿Eres tú? —Como ella no responde sé que está tramando una de sus travesuras, pero estoy muy cansada para jugar. Entonces agarro mi otra almohada y me la pongo sobre la cabeza. Cuando la vuelvo a sentir digo—: Escucha Marie, estoy cansada, ¿de acuerdo? Lo siento si fui grosera contigo y si te hice sentir mal, pero de verdad no tengo ganas de hacer esto a las… —Levanto la cabeza, abro un ojo para mirar el reloj despertador—. A las tres cuarenta y cinco de la mañana. Así que, ¿por qué no regresas a donde sea que vas y dejas esto para una hora más normal? Puedes aparecerte con ese traje que me puse en mi graduación de octavo grado, no diré ni una palabra. Lo prometo.
Sólo que ahora que dije todo eso, estoy despierta. Por lo tanto aparto la almohada y distingo su forma imprecisa en la silla de mi escritorio, preguntándome qué podría ser tan importante para que no pueda esperar hasta la mañana.
—Dije que lo siento, ¿está bien? ¿Qué más quieres?
—¿Puedes verme? —pregunta saliendo del escritorio.
—Por supuesto que puedo… —Me detengo a mitad de palabra al darme cuenta que la voz no es la de Marie.
*Snob: se denomina a una persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etc. de aquellos a quienes considera distinguidos o de clase social alta para aparentar ser igual que ellos.
Muchas gracias a todas las chicas que se toman la molestia de dejar un review, así como las que han marcado favorito. Eso significa mucho para mí, gracias. Nos leemos pronto.
Leonciita16, Alexz Darcy Black, mvfap18, Judith Cullen, .parraguez, Nadiia16, keibi, Geenne.
Lullaby SH
