Capitulo 6

Una promesa

"Contempla con ojos radiantes el mundo que te rodea, porque los mayores secretos se esconden siempre donde menos se piensa.

El que no cree en la magia nunca la encontrará"... (Roald Dahl)

El joven Li estaba recargado en la pared fuera de la habitación del señor Amamia, Sakura estaba sentada frente a el, el joven Tsukishiro estaba a su lado, y Touya del otro, la señorita Akizuki sorpresivamente no estaba pegada a el.

Tomoyo cargaba a Kero, el joven Hiraguizawa estaba junto a ella con su guardián, y yo también, esperando que salieran Sonomi y el señor Kinomoto junto con el doctor de aquel cuarto donde se encontraba, aun vivo mi jefe.

Todos estábamos impacientes, no sabíamos que pasaba pero si podíamos saber que su presencia era débil, y cada vez se sentía menos.

El doctor salió después de una hora, que me pareció eterna, y por su rostro note que no habían buenas noticias.

Lo acompañe a la puerta, pues Sonomi y el señor Kinomoto nos explicarían su condición, pero una enfermera se quedo para cuidarlo.

Cuando volví, ellos salían del cuarto con cara triste, Sonomi fue quien dijo.

- La salud del abuelo se ha deteriorado mucho, por lo cual necesitamos ser muy fuertes ahora, no quiero engañarlos, porque se lo mucho que les importa y no tendría caso, es muy probable que no sobreviva la noche

Aunque no esperábamos una muy buena noticia, no queríamos escuchar esa, sobre todo Sakura y yo.

- No es cierto...

Dijo Sakura, se veía un poco pálida, porque ella realmente quería mucho al señor Amamia

- Tía, tenemos que buscar a otros doctores, debemos llevarlo a un hospital.

- No Sakura, tu abuelo se negaría si estuviera conciente, el nunca quiso hospitalizarse, pese a que ya estaba enfermo cuando llegamos

Todos me miraron y Tomoyo pregunto.

- Tu... ¿lo sabias?

- Padece de un extraño virus al corazón, a mediados del año casi le dio un infarto, por eso la razón de la medicina

Todos se veían más preocupados por la noticia, yo no pude contener mi tristeza, simplemente dije mi sentir...

- por esa razón no quería yo viajar a Japón, sabia que si mi jefe lo hacia ese viaje no tendría regreso... aquí hay tantas cosas que le duelen, el a su edad y con su enfermedad no debió haberse esforzado tanto

El señor Kinomoto dijo entonces, ante el pesado ambiente:

- No podemos rendirnos, su bisabuelo siempre ha sido un hombre muy fuerte, es cierto que es un hombre anciano, pero muchos jóvenes envidiarían su vitalidad, solo debemos cuidarlo y esperar, después de todo el doctor dijo que había una pequeña posibilidad de que si respondía apropiadamente su organismo por más de veinticuatro horas, se salvaría.

Las veinticuatro horas más largas de mi vida.

Dos horas después el señor Amamia despertó, débil pero conciente de lo que había ocurrido, yo fui la primera en entrar a verlo, afortunadamente pude verlo despertar

- Madeline...

Su voz estaba apagada, se notaba la dificultad que tenia para hablar, sus labios estaban pálidos y las ojeras de su rostro mostraban el terrible estado de salud en que se encontraba, además de estar rodeado por muchos tubos que iban desde su nariz a darle oxigeno, porque hasta respirar le costaba, hasta su mano derecha, donde tenia en el extremo un catete con suero, por último un aparato que estaba pegado a su dedo media los latidos del corazón, mostrando si empeoraba o se establecía... sus latidos en ese entonces eran lentos.

- Señor Amamia, no debe esforzarse ahora, trate de descansar, fue gravemente herido y...

El interrumpió lo que decía tomándome la mano y diciendo con la misma dificultad.

- Madeline... necesito ver... la... debo hablar... con Sa... kura, porque se... que me queda poco

Tenia unas enormes ganas de llorar en ese momento, tantas que mis ojos se pusieron muy rojos no pudiendo disimularlo

El sonrió levemente y dijo...

- Gracias... gracias por todo... Madeline

No pude más y derramando unas cuantas lagrimas dije.

- No lo hubiera hecho por nadie más, ha sido un honor servirle

Y era cierto, porque sabia que si el se moría mi vida dejaría de tener un sentido

Pero haciendo caso a las indicaciones que me dio deje entrar a uno por uno de los integrantes de los Amamia y amigos para que pudieran verlo.

El primero que permití que entrara era al joven Hiraguizawa, mi jefe agradeció brevemente a el la ayuda prestada a Sakura, el entrenamiento que poco a poco había dado resultados de mejoría y la paciencia que tenia, pero sobre todo agradeció que animara a Tomoyo a entrar al concurso.

Los demás esperaban afuera mientras tanto, todos estaban impacientes, la siguiente en entrar seria Sonomi.

Ella miraba con mucha tristeza a su abuelo, y el le dijo.

- Siempre hiciste lo que yo te dije... la razón de tus tristezas, de tu matrimonio.. fue mi culpa, pero tu nunca me juzgaste... ¿por qué?

- Quizás, inconscientemente, siempre quise ser como Nadeshiko, ella contaba con grandes poderes y era respetada por la Sociedad, sobre todo, siempre quise que me miraras alguna vez como la veías a ella

Mi jefe entonces comprendió algo, Sonomi siempre se sintió por debajo de Nadeshiko ante el, y era algo que cualquiera se hubiera imaginado, porque Nadeshiko y el señor Amamia tenían mucho más en común.

Por esa razón mi jefe tomo su mano y la apretó con fuerza, Sonomi entonces levanto la mirada y lo vio a los ojos con lagrimas

- Nadeshiko era importante para mi... pero nunca quise hacerte daño, lo que hice fue inconsciente, jamás pensé que... mi comportamiento te hiciera sentir inferior... porque te amo, y siempre serás importante, para mi

A penas salió Sonomi no pudo contener el deseo de llorar, que había sido disimulado con mucho esfuerzo ante la presencia de su abuelo, el señor Kinomoto entonces la abrazo mientras sollozaba en silencio y todos se deprimieron aun más, Touya fue entonces el siguiente en entrar.

Touya se acerco a su bisabuelo, tomando asiento a un lado de su cama y con algo de tristeza le dijo...

- Lo siento, no tenia idea de lo mal que la estabas pasando y yo diciendo mis tonterías

El señor Amamia sonrió brevemente y dijo:

- Al contrario... eres tan obstinado como tu madre, eso me gusta porque se que con tu carácter formaras un buen futuro para todos, para mis bisnietas... para tu padre, para ti...

- Bisabuelo... yo también quiero agradecerte, porque has hecho muy feliz a Sakura, y ella te tiene mucho cariño

- Touya... debo pedirte un favor... dale su espacio... ella... necesitara tomar sus propias decisiones, por favor... no cometas el mismo error... que cometí con tu madre, cuando no pude ver... esa mirada de amor que tenia, su felicidad, eso valía más que mi orgullo y miedo de perderla... porque llegara el día y no quiero que te arrepientas como yo

Este mensaje hizo dudar a Touya, porque comprendía que su abuelo se refería a que llegaría el día en que Sakura tendría que enamorarse de alguien... y su mirada se veía confundida

Aparentemente no le gusto lo que escucho, auque era cierto.

Touya salió poco después, y fue el joven Tsukishiro, el señor Amamia agradeció sobretodo a el, la gran influencia positiva que era para la familia Kinomoto, y se veía preocupado al señor Amamia al decir esto...

Pero el joven Tsukishiro, amable y sonriente como siempre le prometió que cuidaría a Sakura y a Touya con su vida de ser necesario, y también sabia que su otro yo lo apoyaba.

El siguiente que paso, fue el amable señor Kinomoto, quien seguramente jamás se hubiera esperado lo que mi jefe le dijo...

- Gracias... una vez más, porque se que mis bisnietos no pudieron tener mejor padre.

El señor Kinomoto negó lo dicho... y agrego

- Fue fácil, son muy buenos muchachos

Y el señor Amamia miro a aquel hombre que alguna vez había sido su rival y dijo

- Ahora... será mi turno quizás de hacerte sufrir... por eso te pido que por favor me disculpes, porque no es a propósito

El señor Kinomoto confundido pensó en ese momento que mi jefe se refería a las batallas que Sakura y Touya tendrían que enfrentar, pero no solo fue por eso.

Eso lo descubrimos hace poco.

Luego de el, llamo al joven Li, el se noto sorprendido por esto.

Y al entrar no supo realmente que decir, ni que hacer, conocía a mi jefe tan poco y quizás a eso se debía su incomodidad, pero el señor Amamia lo invito a sentarse a su lado y con dificultad pregunto.

- He visto... que tu y mi bisnieta son muy buenos amigos, ¿no es así?

El joven se sonrojo bastante, y repentinamente parecía que la pregunta lo había congelado, pues no movió ni un músculo y el señor Amamia sonrió y dijo.

- Ella necesitara apoyo... cuando yo no este... por eso te quería pedir un enorme favor

El joven Li, cambio su rostro a uno muy serio y el señor Amamia le dijo

- Quiero... que me prometas... que la vas a cuidar, siempre

Y hay si respondió el joven, mirándolo con firmeza, le dijo a mi jefe

- Se lo prometo señor Amamia, por la memoria de mi padre

Mi jefe tomando aire dijo con dificultad...

- Yo se.. que no podría.. confiar en alguien mejor

Tomoyo paso después que el, mientras el observaba de reojo a Sakura, quizás pensando en la promesa.

Ella miro con tristeza a su bisabuelo, había estado llorado momentos antes, pero trataba de disimularlo

- Tomoyo... siento mucho que hallas sufrido... pero me alegro tanto escuchar tu voz, no debes dudar en ti, al igual que cuando cantas, tu magia se debe también al creer en ti misma

- Abuelo, no se que decirte... no quisiera fallarte

- No, eso jamás lo arias... tu eres muy importante para mi, siempre será así...

- ¡¡¡Abuelo!!!

Yo saque entonces a Tomoyo, su despedida fue muy breve porque este comenzó a tener espasmos, que fueron calmados con medicamentos que le aplico la enfermera con inyecciones vía intravenosa, que aunque eran fuertes no lograron que se durmiera, porque su voluntad era más y estaba conciente, de que no le quedaba mucho.

Solo faltaba alguien, Sakura entro entonces, que hasta escuchar que le llamaba salía de sus pensamientos, que debían ser hacia su abuelo porque se veía muy triste

- Sakura...

Dijo su bisabuelo, y ella, al verlo en esa cama, con su pálido semblante y sus débiles latidos se acerco sin poder evitarlo, corriendo y abrazándolo con todas sus fuerzas.

Y no dijo nada, porque quizás tenia al igual que yo, un nudo en la garganta

Se notaba que había estado llorando, sus ojos estaban hinchados.

El señor Amamia, como pudo, la abrazo, tratando de consolar y corresponder el cariño que ella le tenia a el.

- Mi querida Sakura...

- Abuelo... no quiero... no quiero que te mueras

Pero al contrario de lo que cualquiera hubiera imaginado, el rostro de el se veía aunque enfermo, tranquilo.

- Quisiera... haber hecho más por ti, lamento tanto que tenga que ser así...

- No digas eso, por favor... no quiero que te despidas de mi

- Escúchame Sakura, es... importante, hay un lugar... donde puedes ir a entrenar tu magia, ese lugar se encuentra en Europa.

Sakura se sorprendió de lo que su bisabuelo le decía, el continuo después de tomar aire...

- Ellos... te recibirán, si decides irte y entrenar... pero también tienes la opción de quedarte, tu decides...

- Abuelo... no, no digas eso, tu eres mi maestro, tu me vas a enseñar

- Sakura, la muerte no es el final... no debes estar triste, porque yo...

Dijo tomando con su mano derecha el rostro lleno de lagrimas de la joven y acariciándolo con ternura

- Estoy muy orgulloso de ti.. y me has hecho muy feliz, me llevo muy buenos recuerdos... de... ustedes... los amo...

Esas fueron sus últimas palabras, luego Sakura solo miro como su cálida mano caía, pues el... acababa de morir.

Pero ella aparentemente no quería creer lo que veía..

- No... ¡abuelo!, por favor... ¡¡¡ABUELO!!!

Los gritos de Sakura llamaron la atención de todos los que esperaban afuera, y entraron al momento, Sakura era retirada del cuerpo de su bisabuelo con dificultad, mientras intentaba, inútilmente, la enfermera de salvarlo.

Sakura no quiso seguir viendo la escena, y salió corriendo, tratando de darle estimulo al corazón de mi jefe se le daban shocks, pero era inútil.

Sonomi, yo y Tomoyo llorábamos ante la terrible perdida, los demás estaban perplejos, el final había sido efectivamente muy rápido en tiempo, y terriblemente doloroso, esos serian unos momentos que jamás podríamos olvidar.

El joven Tsukishiro, Touya y el joven Li, fueron después en búsqueda de Sakura, al final después de un largo rato de búsqueda la encontraron, se quedo bastante tiempo en el jardín, junto a la fuente de delfines que tanto le gustaba a su abuelo, había llorado demasiado, y quizás por esa razón el cansancio la había vencido, pues se encontraba dormida, aun con unas cuantas lagrimas en los ojos.

¡Fin del Capitulo!

¡

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