¿Alguien me puede explicar qué le pasa a fanficiton? Jo... Menuda faena he tenido. No sé por qué no me dejaba subir el capítulo (Lyann hace pucheros)
Espero que con el próximo capítulo no me de tantos problemas... en fin.
En el anterior capítulo Pansy acababa de descubrirlos. ¿Y ahora qué? jeje
PASAD Y LEED
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Capítulo VII
Descubiertos
Malfoy parpadeó un par de veces e intentó calmarse.
-No sé de qué me estás hablando, Parkins...
-No te hagas el tonto, Draco –lo cortó ella-. Conmigo no.
Malfoy cerró la boca y le sostuvo la mirada. Sabía de sobras que cuando Pansy Parkinson tenía una cosa clara, nada la haría cambiar de opinión. Así que se limitó a esperar a que ella diese algo. Pero como la joven no articulaba palabra, suspiró resignado.
-¿Por dónde quieres que empiece? –preguntó el muchacho.
Pansy lo miró y se sentó en el césped, cruzándose de brazos.
-Por el principio, si no te importa.
Malfoy sonrió y la imitó, sentándose él también.
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-¡Señora Pomfrey, ya me siento bien, quisiera irme ya! –insistió Hermione por enésima vez aquella tarde.
La enfermera puso los brazos en jarra y la miró con el entrecejo fruncido.
-Ni hablar, señor Malfoy. Usted pasará aquí la noche en observación.
Hermione bufó y se recostó en la cama. Estaba cansada de estar en la enfermería. Desde que aquella mañana la habían ido a visitar Pansy y Draco, nadie más había vuelto a pisar la enfermería. Recordó fugazmente que cuando ella estaba enferma, Ron y Harry no se separaban de su lado. Incluso había días que dormían allí, a pesar de las negativas de la enfermera Pomfrey. Ginny también pasaba muchas horas con ella, haciéndola reír con sus bromas. Y Neville y Luna también solían visitarla frecuentemente cuando se ponía enferma. Incluso Lavander y Parvati se pasaban por allí alguna vez.
Pero en cambio, a Malfoy no lo había visitado nadie, a pesar de que todo Slytherin había visto su tremenda caída. Se suponía que él era el líder, el príncipe de Slytherin. Y sin embargo, nadie se había dignado a pasarse por la enfermería a preguntar por él.
Sin saber muy bien por qué, una extraña tristeza se apoderó de ella. Así que se dio media vuelta en la cama y se dispuso a intentar dormir un rato.
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Pansy permaneció callada, asimilando la historia que Draco acababa de contarle. Se quedó pensativa unos segundos.
-Yo se lo diría a Snape igualmente–sentenció la muchacha finalmente.
Malfoy negó con la cabeza, recordando el suspenso en pociones.
Viendo que el muchacho no pensaba cambiar de opinión, bufó y se recostó en la verde hierba que envolvía la orilla del inmenso lago.
-¿Y ahora qué? –pregutó Pansy entornando los ojos.
-Bueno, ya casi han pasado dos días... –murmuró Draco, bastante abatido-. Sólo quedan cinco...
Pansy suspiró y se puso en pie, imitada por Draco.
-Está bien, está bien –se resignó mientras se sacudía la túnica, que había quedado cubierta de briznas de hierba-. Voy a encubrirte esta semana. Pero que sepas que no me hace la menor gracia que esa Gryffindor esté en tu cuerpo. Ella no sabe apreciar lo valioso que es –agregó con una pícara sonrisa.
Malfoy le devolvió la sonrisa mientras dirigía sus pasos hacia el castillo, dejando atrás a Pansy.
La Slytherin permaneció en silencio, pensativa.
Lo cierto es que Hermione Granger no le caía excesivamente bien que digamos. Y sin embargo, ahora se encontraba en el cuerpo de "su chico". Aunque Malfoy no era técnicamente su novio ni nada por el estilo, ella siempre lo había considerado suyo. Y la idea de que otra chica tuviera ahora el control sobre su cuerpo no le hacía ni pizca de gracia.
De pronto, una fugaz idea se forjó en su cabeza. Y sin poderlo evitar, soltó una carcajada, divertida por lo que se le acababa de ocurrir.
"Muy bien. Si Granger quiere estar en el cuerpo de Draco, que se atenga a las consecuencias"
Y con una maliciosa sonrisa se dirigió hacia el interior del castillo.
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Hermione apenas durmió aquella noche. Nadie más la había ido a visitar. Por un momento, a Hermione le pareció ver a Malfoy pasar por delante de la puerta abierta de la enfermería, pero en ningún momento entró. Aquello decepcionó bastante a la muchacha, sin saber muy bien por qué. A fin de cuentas ¿a ella qué le importaba que Malfoy no fuese a verla?
Así que cuando la tenue luz del sol comenzó a filtrarse entre las azules cortinas que cubrían la ventana de la enfermería, se incorporó y se levantó de un salto.
La señora Pomfrey, que acababa de aparecer de no se sabía dónde, la miró con aire desaprobatorio.
Hermione señaló con el dedo la ventana.
-Es de día. Ya he pasado la noche en observación –dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
La enfermera suspiró resignada y le hizo un gesto conforme podía retirarse.
La joven Gryffindor salió de la enfermería saltando al estilo Heidi, ante la atónita mirada de la señora Pomfrey. Pero Hermione no se percató de ello.
Una vez estuvo fuera se golpeó levemente la espalda con la mano derecha, demostrando así la flexibilidad de las articulaciones de Malfoy. Sonrió al comprobar que no le dolía en absoluto, a pesar del fuerte golpe que había recibido el día anterior.
Así que, aún con la sonrisa dibujada en el rostro, se dirigió hacia la sala común de Slytherin. Recogería un par de libros de la habitación de Malfoy e iría a la biblioteca a estudiar un rato. A fin de cuentas, con todo aquello de la transformación estaba descuidando sus estudios.
La sala común estaba completamente desierta. Aquello no le extrañó en absoluto, pues era un domingo por la mañana. Todos estaban disfrutando del sol, o bien vagueando por el castillo. E incluso había gente que todavía dormía.
Así que se dirigió con paso decidido y subió las escaleras, abriendo impulsivamente la mano del dormitorio.
Algo la detuvo en el dintel de la puerta.
Pansy se encontraba sentada en su cama, con las piernas cruzadas insinuantemente. Llevaba una camisa blanca, con los botones de arriba desabrochados y una falda de cuero negra que apenas le cubría los muslos.
Hermione se quedó paralizada en la puerta, sin saber muy bien qué hacer. No sabía por qué, pero aquello no le daba buena espina.
-¿Qué haces aquí, Pansy? –interrogó la muchacha, intentando parecer calmada
La Slytherin le dedicó una media sonrisa y se levantó, acercándose peligrosamente a ella.
-Te estaba esperando para "darte la bienvenida" –su tono de voz era tan suave que casi rozaba la dulzura-. ¿No quieres?
"Tierra trágame. Por favor, que explote la sala común, que nos ataque un ejército de gnomos, que aparezca alguien... pero ¡¡sacadme de aquí!!"
-Esto... Pansy... es que acabo de salir de la enfermería y estoy cansado... –intentó suplicar la chica, retrocediendo aún más.
Pansy soltó una risita y avanzó dos pasos más, quedando apenas a unos centímetros de ella. Con la mano derecha cerró la puerta tras Hermione, dejándola encerrada allí.
-Nunca has estado cansado a la hora de acostarte conmigo –le recriminó Pansy, sin borrar la sonrisa de su cara
Hermione comenzó a sudar de forma exagerada. Tenía que salir de allí y tenía que hacerlo YA.
-Es que... –Hermione logró retroceder hasta la otra punta del dormitorio-. Bueno... no sé si voy a ser capaz de...
Aquello se le estaba escapando de las manos. Ella, Hermione Granger, era incapaz de encontrar algo que la sacase de aquella situación. La sangre comenzaba a no llegarle a la cabeza y su respiración se estaba acelerando. Por un momento estuvo tentada de saltar por la ventana, pero matarse ahora no era la solución.
Pansy no tardó en colocarse frente a ella de nuevo. Hermione no entendía por qué, pero la situación parecía divertirle mucho. Agarró a Hermione de la túnica y la empujó hasta la cama.
Hermione comenzó a plantearse la posibilidad de pegarle una patada a Pansy y salir de allí corriendo... Pero a ver cómo solucionaba luego la acusación de intento de homicidio que recaería sobre ella... genial, aún era capaz de pensar en ironías.
Pansy comenzó a acercarse peligrosamente al rostro de Hermione
"¡Ah, no¡Eso sí que no¡Debía pensar algo y debía hacerlo ya!"
La Slytherin cada vez estaba más cerca
"¡Piensa, Granger, piensa!"
Parkinson ya había cerrado los ojos...
"¡¡Socorrooooooooo!!"
-¡SOY GAY! –chilló Hermione casi sin pensarlo
Automáticamente Pansy se apartó de ella, como si tuviera la peste.
Hermione se mordió la lengua, maldiciéndose a sí misma. Tenía un cerebro prodigioso y sin embargo incapaz de usar un par de neuronas para inventar una excusa creíble. Genial. Sencillamente genial. Acababa de cargarse la vida social de Draco Malfoy. Aquello no podía ir peor.
-Eh...bueno... –balbuceó la muchacha. Tenía que arreglar aquella situación como fuese.
Alzó la cabeza para mirar a Pansy, esperando ver la decepción en su rostro. Acababa de romperle el corazón y...
¡Un momento!
¿Se estaba riendo?
Efectivamente, la Slytherin hacía muecas raras, como si estuviese haciendo un esfuerzo enorme para no reírse. Pero al ver la cara que puso Hermione, fue incapaz de aguantarse más.
Soltó una carcajada y comenzó a reírse escandalosamente. A Hermione no le hubiese extrañado que las risas de Pansy se hubiesen oído hasta en el campo de quidditch.
La Slytherin se agarraba el estómago con ambas manos, incapaz de detener las carcajadas. Tuvo que tumbarse en el suelo, pues no pudo mantener la compostura.
Hermione miraba a Pansy desternillarse de risa en el suelo completamente anonadada.
Acababa de enterarse que su novio, su amante, o lo que quiera que fuese Malfoy era gay y lo único que se le ocurría a la muchacha era descojonarse en su cara.
-Pansy... ¿qué... –comenzó Hermione
-Esta... sí que no... me la esperaba, Granger –logró articular entre risa y risa.
La Gryffindor tardó un par de segundos en asimilar las palabras de Parkinson. ¿Había oído mal o acababa de llamarla Granger?
Al ver la cara completamente desencajada de Hermione, Pansy hizo un esfuerzo sobrehumano para paralizar la risa y adoptar una expresión más o menos serena.
-Ya lo sé todo. A Draco no le ha quedado otro remedio que explicármelo todo. Como estudiante serás la mejor, pero como actriz eres pésima, monada –dijo la muchacha con aires de suficiencia, dejando escapar sin querer otra risita.
Hermione no podía creérselo. Lo sabía. Pansy Parkinson lo sabía. Y sin embargo le había hecho pasar el peor momento de su vida.
-Entonces... por qué... me... –incapaz de acabar la frase a causa de la conmoción, señaló la cama como toda explicación.
Pansy volvió a reírse de nuevo. Pero la expresión de Hermione le obligó de nuevo a recuperar la compostura.
-Joder, Granger, era una broma –le aclaró agitado la mano, como si pretendiese espantar una mosca con ella. Pero la cara de Hermione continuaba siendo un poema-. Te lo tomas todo muy a pecho¿no?
Ahora que Hermione había logrado calmarse un poco, su cerebro comenzó a funcionar con normalidad y la sangre volvió a llegar a su cabeza.
-Entonces... ¿vas a encubrirnos? –preguntó con una nota de temor la Gryffindor.
Pansy asintió, aunque a juzgar por su expresión, no parecía muy convencida de ello.
-No me queda otra. Draco me lo ha pedido –puntualizó la muchacha no muy convencida-. Así que esfuérzate por no cagarla –la amenazó Pansy levantando el dedo índice en las narices de Hermione
Y dicho esto, giró sobre sus talones y se dirigió con paso firme hasta la puerta, dispuesta a irse ya. Hermione, incapaz de controlarse, la llamó cuando tenía la mano en el pomo de la puerta.
-Te has pasado un montón –le recriminó la Gryffindor con un deje de amargura, señalando de nuevo la cama.
Como toda respuesta, oyó las carcajadas de Pansy alejarse por el pasillo.
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¿Y bien¿Qué tal? No tireis bombas, por favor XD
No sé si os habrá gustado. Yo personalmente, mientras lo escribía y me imaginaba la escena, me reía sola ante la pantalla del ordenador.
Como avance del próximo capítulo, os digo que ahora le toca a Draco. No solo lo va a pasar mal Hermione¿no? Jeje
Besos, abrazos y gracias por leerme.
Lyann
