Resumen: Un grupo unió a nueve chicas para alcanzar un milagro; pero ¿Cómo era la vida de estas chicas antes de µ's? Esto es lo que vamos a averiguar

Disclaimer: Love Live y sus respectivos personajes pertenecen a su respectivo autor

BUENO, HOLA A TODOS, PERDÓN POR LA TARDANZA DESDE EL ÚLTIMO CAPÍTULO, HABÍA TENIDO VARIOS INCONVENIENTES, PERO ESTOY MUY CONTENTA PORQUE YA CASI SALGO DE VACACIONES.

PARA NO INTERRUMPIR MÁS SU LECTURA, LES DEJO TODO MI CHORO MAREADOR EN LA PARTE DE ABAJO, ASÍ QUE…

POR FAVOR LEAN, Y DISFRUTEN DE ESTE NUEVO CAPÍTULO, QUE NOS NARRARÁ LA FUTURA IDOL NÚMERO UNO DEL UNIVERSO

Capítulo 7 "La sonrisa que brillará en el mañana"

—Buenos días Cocoa, Cocoro, Cotaro, tienen que despertarse ya, se les hará tarde para ir al colegio—dije despertando a mis tres pequeños hermanitos para prepararlos para ir a la escuela, y después prepararme yo misma para hacer lo mismo.

Prometí no volver a despertarme tarde después de mi incidente la semana pasada, y hasta ahora he cumplido con mi promesa, no solo porque no quería volver a plantarle cara a la directora Minami, sino porque es una promesa que le hice a mi papi, entonces es obligatorio que la cumpla.

Era una linda mañana soleada, tan hermosa como la primavera que nos la regalaba, así que recibí la energía del sol para acompañarme el día de hoy, que sería muy importante no solo por el bello clima, sino porque hoy sería mi primer examen de la preparatoria, y no solo eso, sería el de la asignatura que es más difícil para mí: Matemáticas.

Había escuchado de las alumnas de otros años que la profesora Makumi era la típica maestra de matemáticas que enseñaba cosas dificilísimas durante las clases y que el examen era aún más difícil, así que estaba completamente aterrada. Había estado estudiando todo el fin de semana, pero no podía asegurar que los temas me hubieran quedado completamente claros, porque me había quedado pensando en mi papi la mayoría de las clases del mes y apenas el fin de semana me di cuenta de lo difícil que es calcular las pendientes de las rectas y entender las funciones que en ellas trabajan.

Salimos de casa temprano, para evitar llegar tarde, esta vez mis hermanos estaban perfectamente desayunados, y tenían su almuerzo preparado para la tarde. Yo como siempre llevaba mi comida para desayunarlo en la escuela, pues si lo comía en casa no podría preparar la comida de mis hermanos a tiempo.

Mi mamá había salido de Tokio el viernes de la semana pasada, por un importante trato que tenía que hacer en la región de Kansai con unos conocidos empresarios de todo el país, pero regresaba hoy en el transcurso del día, por lo que hoy ya pasaría la noche en casa. Decía que nuestra economía se empezaba a estabilizar, y que esperaba que dentro de poco pudiera conseguir un empleo con tiempos más flexibles para poder hacerse responsable de mis hermanos y de mí, pero sobre todo de mis hermanos, ya que tenía la conciencia de que yo era capaz de cuidar de mi misma después de todos los retos que habíamos enfrentado en mi familia después de los últimos años.

Vaya… Al parecer en mis delirios mentales habíamos caminado desde nuestro apartamento hasta la guardería. Me despedí de mis hermanos, les desee un lindo día, les recordé que hoy mi mamá pasaría a recogerlos, y espere a que entraran antes de empezar mi veloz caminata a Otonokizaka. En el camino pase por un gran edificio en el centro de Akihabara, que al parecer no estaba terminado, pues en su parte superior aún faltaban algunos ventanales. El edificio parecía que fuera lo que fuera, sería una gran adición a los rascacielos del centro, pero por el momento parecía que faltaría mínimo un año para que empezara a funcionar al máximo de su capacidad.

Traté de ignorar el edificio y seguí caminando por la monotonía de las calles de la ciudad de Tokio. Cada vez era menos común encontrarse con áreas verdes al azar en la ciudad. Todos los bellos árboles que había en los cruces tradicionales habían sido reemplazados por los nuevos edificios que erigían poco a poco en los cruces.

Después de diez minutos de larga caminata, estaba justo en el cruce que tenía que seguir para llegar a Otonokizaka, por lo que no fue muy tardado llegar a la preparatoria. Apenas llegué, pase al salón, y como aún era bastante temprano, este estaba vacío, pues solo la profesora Makumi había llegado.Estaba sentada en el escritorio del profesor, rellenando ese hueco que solo ella podría ocupar en el salón

—Buenos días Yazawa—dijo simplemente con su voz monótona, mientras revisaba un par de hojas con varias fórmulas impresas—, espero que hayas estudiado para tu examen, si lo hiciste te darás cuenta de que será muy sencillo.

Me limité a asentir pausadamente, pues parecía que hablaba más para sí misma que para mí. Sus ojos ámbar delataban que estaba lo suficiente concentrada en su lectura para ponerme la atención necesaria. Era una mujer extraña, pues a pesar de ser la típica profesora estricta, los número eran tan maravillosos para ella que parecía que siempre que hablaba de las matemáticas, su cabeza se encontraba en el cielo, rozando con las mismísimas nubes, tal como yo lo hacía cuando pensaba en mi difunto padre, en mi madre trabajadora y en mis hermanos. Si, la relación de semejanza es extraña, pero con algo hay que empezar ¿no es así?

—Profesora Makumi, ¿me permite salir al baño antes de que lleguen mis demás compañeras?—le pregunté en el tono más pasivo posible, pues no quería que pareciera que lo decía solo para que notara mi presencia en el salón.

Levantó la cabeza de sus formularios, casi molesta de que la interrumpiera y asintió

—Regresa antes de toque la campana ¿quieres?—dijo sin importancia, para después volver a meter la mirada en aquellas formulas que las alumnas soñábamos con comprender.

Salí del salón de 1-B, y segundos después me encontraba caminando en los pasillos de Otonokizaka, caminando directo a la oficina de Minami-san, ya que aún tenía pendiente esa carta compromiso, que era necesaria para el derecho a examen, pero en el camino me encontré dos cosas inesperadas.

Primero que nada, había una senpai de segundo año que se encontraba repartiendo folletos a todas las chicas que pasaban por ahí, invitando a todas las alumnas a proponerla como próxima presidenta del consejo estudiantil después de que la actual presidenta, Kanzo-senpai, se gradúe el año que entra.

——Buenos días querida compañera de esta institución, mi nombre es Mitzuki Kitayama, y como podrás ver soy alumna de segundo año de esta institución—se detuvo un poco, como si se le olvidara esa parte del discurso que no tenía perfectamente aprendido, y después empezó a hablar de nuevo, con su voz de político que me hartaba y no tenía tiempo de escuchar—Soy la presidenta del club de arte de esta institución, y en los próximos meses voy a contender por el puesto de presidenta del consejo de estudiantes. Deseo tener una buena relación con los alumnos de primer año, así que me alegra conocerte

—Gracias, no me interesa—dije cortante y seguí con mi camino, dejándola con el folleto en la mano. No tenía tiempo para participar en la propaganda política de quienes fueran que fueran estas tipas, y no es por envidia ni porque yo no sea capaz de convertirme siquiera en parte del consejo estudiantil por lo que mis calificaciones dan a conocer, por supuesto que no sería por algo así, después de todo to soy la número uno en todo lo que hago, así que si yo quisiera podría ser la mejor presidenta que haya tenido Otonokizakaen su historia reciente.

Seguí caminando rápidamente, pero antes de poder llegar a la oficina, me encontré a Minami-san, en el pasillo que me llevaría a su oficina. No era lo que esperaba, pero no me podía quejar, tal vez incluso me podría evitar el tener que volver a tener otra charla incómoda con ella en su oficina.

—Yazawa-san, que mala suerte que empecemos el día de esta manera—dijo con una sonrisa burlona—Veo que has llegado bastante temprano el día de hoy, me pregunto qué es lo que se te ofrecerá, ¿será que quieres hacer otro lindo trato conmigo?

—Para nada directora—le dije con determinación—Vengo a concluir el anterior

—Vienes a concluir un trato y ni siquiera puedes saludar a la directora de la institución donde estudias de la manera correcta—dijo sonriendo con burla—. Creo que olvidas tu lugar, y que yo soy la directora, hacer una reverencia no vendría mal en este momento.

Estaba molesta por la burla y humillación en la que me encontraba en este momento, pero sabía que a fin de cuentas, la directora Minami tenía razón; este era su territorio, por lo que me resigne de muy mala gana a hacer una sutil reverencia ante ella

—Bien hecho, Yazawa-san, ahora que hemos terminado con estos formalismos, si dime, ¿en qué puedo servirte?

—Tome su carta compromiso, en la que me comprometo a no llegar tarde en lo que resta del semestre, y la cual he cumplido hasta la fecha—le dije entregando el documento con la firma de mi mami, ¿Cómo la convencí de firmarla? No fue sencillo, no fue sencillo para nada, pero mejor no entrare en detalles ya que esa historia no pone una sonrisa en mi cara.

—Muy bien, Yazawa-san, ahora que hemos acabado con ese asunto, puedes ir a hacer tu examen de Matemáticas, que empezará por cierto en un par de minutos—dijo con una sonrisa, que de ser burlona y cínica se había transformado en amable y sincera. He ahí la bipolaridad que podía llegar a tener la directora Minami—Mucha suerte, la profesora Makumi me puso a revisarlo para que lo aprobara para ustedes, y aunque es obvio que yo tuve todo correcto, no puedo asegurar lo mismo para las alumnas.

No creía que tuviera todo correcto, no creía que siquiera hubiera leído la mitad del examen, pero le seguí la corriente, asentí, hice una reverencia de despedida, y me fui corriendo de regreso al salón, a ver si podía alcanzar a llegar antes de que empezaran a llegar aquellas chicas que eran mis compañeras de clase en masa dentro del salón.

Ninguna de ellas era desagradable, pero simplemente era para mi imposible poder establecer una relación de cualquier tipo con ellas, ya que ninguna de ellas comprendía lo que era tener que cuidar de tres niños pequeños como si fueran su madre a la edad de quince años, y eso no era muy conveniente al momento de tener que manejar una relación de amistad.

Había llegado al salón justo a tiempo, pues faltaban cinco minutos para que empezara la clase y con esta el examen que iba a aplicar la profesora Makumi. Tome asiento en la banca en la que me había sentado cuando recién había llegado, mientras la profesora sacaba todos los exámenes desde dentro de su mochila. Sacó un fólder amarillo tamaño oficiodonde encontraba todos los exámenes para el grado de primer año.

Al tratarse de una situación especial, los tres grupos de primer año se juntaron para realizar el examen, ya que ese es el método de la profesora Minami para que las alumnas no se puedan pasar las respuestas entre los distintos grupos. Bastante ingenioso de su parte, de hecho, eso no se lo podemos negar.

Los sacó uno a uno y nos entregó uno a cada una de mis compañeras del grado, siendo la última a la que se lo encontró una chica rubia con una cola de caballo alta y sus ojos azules como el cielo, a quien yo no conocía de nada, que se había sentado en uno de los rincones de salón, con su mirada fría pero confiada, como si supiera lo suficiente para poder conseguir el puntaje perfecto en este examen que la mayoría de las alumnas sufríamos por entender.

—Pueden empezar—dijo la profesora Makumi, empezando a caminar alrededor del salón—Tienen exactamente una hora para contestar el examen, no más, no menos, después de que se cumpla el tiempo, los exámenes que no estén en mi escritorio serán anulados y por ende su calificación será automáticamente reprobatoria. Pueden copiarse entre ustedes, siempre y cuando yo no me de cuenta, porque si lo hago, de inmediato quien copie estará reprobada, y a quien le hayan copiado tendrá veinte puntos menos sobre la calificación final. Está estrictamente hablar con alguna persona que no sea yo durante la aplicación del examen, y por último, buena suerte a todas.

Su discurso ya había sido suficiente como para asustarme, y apenas comenzaba el examen. Estaba sentada en una de las filas más cercanas al escritorio de la profesora Makumi, pero en frente de mi se había sentado una chica que era más alta que yo. Bueno, todas las chicas son más altas que yo, pero esta chica en particular no me permitía ver hacia el pizarrón.

Tenía el cabello de un color púrpura, largo y amarrado en dos coletas bajas, y su cabello estaba increíblemente desalborotado, a pesar de estar amarrado, ya que un poco de su cabello cubría mi examen entero. Era bastante molesto, pero me evite los comentarios.

El nerviosismo se podía notar en casi todas las alumnas que estaban contestando el examen, ya que no solo era un examen bastante complicado, sino que también era su primer examen de la preparatoria, y no llevaba un buen comienzo.

Empecé por responder la parte teórica del examen, pues es lo que más había estudiado y la única que sabía que pasara lo que pasara tendría correcta, ya que la respuesta no dependía de ningún procedimiento.

Apenas habían pasado veinte minutos de empezado el examen cuando la rubia de la esquina se puso de pie, camino hacia la profesora Makumi, entregó el examen, y salió del salón caminando altanera y orgullosa de su hazaña, dejándonos sorprendidas a todas por lo que acaba de hacer.

"Presumida" musité por lo bajo mentalmente mientras trataba de contestar uno de los problemas del examen, a pesar de que no era nada fácil, no había tenido tantos problemas como yo esperaba, y esa clase de resultados me inspiraban a seguir dando lo mejor de mí en lo que seguía del examen.

Habían pasado diez minutos desde que la chica aquella había salido del salón, cuando la profesora Makumi detuvo su caminar a un par de bancas de la mía. Reconozco que eso no me sorprendía para nada, porque estaba demasiado concentrada para siquiera notarlo, pero no pasó mucho tiempo cuando escuche a una chica salir del salón, levanté la cabeza para ver si era alguna chica de mi clase que yo conociera, y para mi desgracia lo era.

La chica salió derramando un par de lágrimas del salón, por lo que supuse que seguramente la habían descubierto haciendo trampa; la profesora simplemente la observaba con reproche y cuando hablo lo hizo de una manera que a mi parecer no fue la más correcta

—¿Terminaste o quieres seguir dejándote a ti misma en ridículo? Sal de mi salón ahora mismo, y a mi clase no vuelves a entrar hasta que hagas una reflexión acerca de lo que has hecho—dijo de una manera tan fría que cuando menos me lo esperaba no era la única que estaba observando aquella escena. Casi todas las estudiantes del salón mirábamos a la pobre chica que se veía mucho más pequeña que la profesora, a pesar de que la profesora era de mi misma estatura, y pues… No hay mucho más que decir al respecto de eso.—¿Ustedes que miran? Continúen con la elaboración de su examen que ya solo quedan veinticinco minutos para su aplicación.

Todas acatamos la orden casi inmediatamente y continuamos con nuestros asuntos. Acababa de llegar a la parte más difícil del examen y no podía responder nada de nada, era como si todo el conocimiento me lo hubieran robado de repente, ya que se trataba de un problema de cálculo de pendientes que no sabía cómo resolver. Me empecé a tensar mucho, pero solo era capaz de imaginarme a mí misma reprobando este examen y el gran regaño que me esperaría por parte de mi madre si eso llegaba a pasar. Esa idea me aterraba, pero ni siquiera eso era capaz de traer de vuelta el conocimiento a mi mente de nuevo.

"Nico, tu puedes hija, tienes que esforzarte y lograr superar esta prueba. Yo sé que tú puedes hacerlo, eres muy inteligente y capaz". Escuche claramente a mi papi hablándome, dándome ánimos para seguir y poder terminar mi examen.

No lo podía creer, mi padre estaba muerto, pero aún así imaginarlo aquí conmigo me daba la motivación suficiente para dar lo mejor de mí. Fue entonces cuando recordé claramente lo que tenía que hacer para poder resolver el problema.

Me pareció que la profesora Makumi me estaba observando, por la inclinación de su cabeza pude ver que estaba entre confundida y alegre por ver como yo escribía con rapidez y con convicción las respuestas del examen. Tenía la esperanza gracias a la bendición de mi padre, y eso era lo que más me importaba en este momento.

Por desgracia, mi papi tardo un poco en darme su bendición; me quedaban tan solo diez minutos para que se acabara el tiempo del examen.

La chica que estaba en frente de mi había estado recargada en el asiento por más de media hora, poco después de que la rubia saliera del salón. Se veía bastante relajada para estar en un examen, ni siquiera la rubia que había terminado primero se veía tan calmada como ella.

Cinco minutos. El tiempo se me agots, tengo que dejar de pensar en cosas ridículas porque es un momento importante

"Corre hija. Todavía puedes lograrlo, es un último esfuerzo que tienes que hacer. Tu alegría es mágica, impúlsate a ti misma con tu sonrisa, y todo lo que te propongas te saldrá perfecto.

—Lo haré así papi—le dije en silencio, apenas como un susurro, a pesar de que sabía qué le estaba hablando a la nada, que mi padre no estaba ahí, que él me esperaba a mí, a mis hermanos y as mi madre en el paraíso al que se había adelantado.—No te fallaré, dónde quiera que estés.

Termine el último reactivo, ya solo quedábamos tres chicas en el salón, la chica del pelo morado que estaba en frente de mí, una chica que no conocía para nada, ya que era del grupo de 1-B. Nos pusimos de pie al mismo tiempo la chica que no conocía y yo, y le entregamos el examen a la profesoraMakumi, que con un gesto me indico que me quedara en el salón.

Cuando la vi de frente, pude observar claramente que la otra chica, la del pelo morado, no estaba escribiendo. Tenía las manos recargadas en su asiento y miraba por la ventana al cielo de ese día que no era ni soleado ni frío. Dos minutos después, la campana sonó, indicando que la clase había acabado, y la chica, como si fuera su señal, se levantó de la banca sonriente, y le dio el examen a la profesora.

—Justo a tiempo profesora—dijo entregando el examen y haciendo una reverencia hacia la profesora. Tenía esa manía de hablar de una manera curiosamente melodiosa y fuerte, con una entonación diferente a la de las otras alumnas que había escuchado

—Gracias, Tojo-san—dijo la profesora con una mueca que no era ni de alegría ni de molestia, más bien era acorde a su aire sombrío de todos los días—Ahora bien, tengo que pedirte que te retires, pues tengo que hablar con tu compañera de un asunto muy serio.

La chica emitió un pequeño quejido, como un puchero, y salió del salón haciendo antes otra reverencia ante la profesora.

—Y bien, Yazawa-san, ¿Qué tal te pareció el examen?—dijo sin inmutarse, tratando de mantenerse lo más relajada posible

—Estuvo un poco complicado profesora—dije, tratando de dar por terminada la conversación, pues la situación de que me hubiera detenido empezaba a preocuparme

—Vayamos al grano Yazawa-san, ¿estabas hablando con alguien durante el examen?—pregunto aún calmada

—PARA NADA PROFESORA—hable lo más rápido que pude, pues sabía a donde iba con esta declaración

—Te escuché cuando lo hiciste, fue como si le hablaras a alguien a quien quieres mucho—dijo pensativa—, pero si vuelves a hablar aunque sea con ti misma en alguno de mis exámenes, me veré obligada a cancelártelo. Por el momento solo te realizaré la observción

—Está bien profesora—dije, conteniendo todas las emociones que sentía en ese momento, cosa que al parecer ella misma estaba haciendo también, pues no espero ni cinco segundos para decir que podía retirarme.

Cuando salí del salón para ir a la clase de Ciencias, encontré a la chica a la que la profesora Makumi había sacado del salón, llorando un rincón del pasillo. No pude evitar sentir lastima por aquella chica, por lo que me acerqué a ella.

—No creo que llorar te vaya a ayudar—le dije como saludo, sentándome a su lado

Siguió llorando como cinco minutos, no paraba y se desplomó sobre mí. A pesar de que lo que ella había hecho estaba mal, y por ende merecía el castigo que le dieron, veía su esfuerzo en cada una de las clases, y me sentía mal al ver como se desplomaba ante mí, como mis hermanos cuando sus pesadillas los atormentaban en las noches, bloqueando como una sombra sus sonrisas inocentes y deslumbrantes

—Pero fracase—dijo, llorando una vez más—Todo me salió mal, y fue por mi ambición; lo sabía todo, todo o tenía correcto, todo menos esa pregunta. Pero soy una tonta, y lo perdí todo por ambiciosa, por querer ser la mejor, termine siendo la peor; la humillada, la tramposa, la reprobada, la fracasada…

—No continúes con tu discurso que no te va a servir más que para lastimarte más, mejor piensa en como harás para mejorar en el siguiente examen—le dije tratando de animarla, aunque creo que fui un poco dura

—Pero… No es tan sencillo superar esto que acaba de suceder—dijo un poco cabizbaja, derribada y herida

—¿Cómo dices que te llamas?—le pregunte de repente, a lo que ella se levantó y dijo

—¿En serio no sabes cómo me llamo? Somos compañeras de clase—dijo sorprendida por la pregunta, como si pensara que estaba bromeando, aunque no lo estaba haciendo; la verdad es que no me interesaba ninguna de aquellas chicas, por lo que ni siquiera sabía cómo se llamaban la mayoría de mis compañeras

—¿Crees que te estaría preguntando si lo supiera?—pregunte sarcásticamente—No, si te pregunto es porque no sé cómo te llamas

—Me llamo Akemi Fujibayashi—dijo presentándose con una reverencia

—Ahórrate todo eso, deberías de saber que te voy a decir Akemi y ya—dije con un falso aire de superioridad, —soy Yazawa Nico.

—Yo si te conozco Yazawa-san—dijo sonriendo un poco

—Ahora levántate, que si te quedas todo el día ahí te vas a meter en problemas—dije levantándome con una sonrisa y empezando a caminar hacia el salón de Ciencias.

—Espero poder verte después—dijo sonriendo genuinamente-

—Espero que no sea en estas condiciones—le dije, cuando estaba aún lo suficientemente cerca de ella como para que me escuchara.

—Cuenta conmigo para cualquier cosa que necesites—fue lo último que alcancé a escuchar de ella, cuando me aleje de aquel pasillo y me acercaba al salón de Ciencias

Cuando reflexionaba no podía explicarme porque había hecho lo que acababa de hacer, obviamente no ganaba nada animando a la chica rechazada que acababa de hacer trampa en el examen, pero al ver como se había puesto con todo y mis frases que no eran las mejores para animarla no pude evitar sentirme bien conmigo misma; era como si la frase que me decía mi papi cuando aún vivía no fuera algo que me dijera solo porque yo era su hija. Era darse cuenta de que una sonrisa si puede ser lo suficientemente mágica para animarme no solo a mi misma, sino para animar a los demás.

Ese debía ser mi objetivo a partir de ahora, esforzarme por poder transmitir alegría a los demás, es a lo que mi padre se refería cuando decía que mi sonrisa era mágica; no solo es capaz de hacer que mis penas y tristezas se vean disminuidas, sino que también pueden ayudar a los demás a que las suyas también se aligeren.

El único problema era que no tenía ni la menor idea de cómo transmitir una sonrisa a las demás personas, después de todo no era más que una alumna de preparatoria de 15 años. Pero en mi corazón sabía que la hallaría, y que no estaba sola, pues tenía la ayudad de mi padre, de mi madre y de mis hermanos, y ahora, tal vez por accidente, la de Akemi, así que tenía esperanza, sabía que existía la manera de causar alegría en la gente, y cumplir con la misión de mi papi.

Pasó el resto del día con tranquilidad, aunque no volví a ver a Akemi hasta la última clase del día, cuando me dio una pequeña sonrisa antes de salir sola del salón.

Salí de la escuela con el sol de la tarde acompañándome todavía; sabía que tenía que ir a recoger a mis hermanos a la guardería, así que en cuanto deje atrás Otonokizaka y las preocupaciones que de ahí brotaban, empecé a correr hacia mi casa, donde seguramente mis hermanos ya estarían esperándome.

En el camino, cuando cruzaba por el edificio que había visto en la mañana, en el centro de Akihabara, tropecé con una chica peculiar que caminaba por ahí. Tenía un uniforme parecido al mío, solo que era blanco. La chica tenía los ojos verdes y el cabello castaño, y tenía unos cuantos papeles en la mano, los cuales le ayude a levantar.

—Oh, discúlpame pequeña—dijo en cuanto me vio, ayudándome a levantarme

—¿Estás perdida? —dijo una chica que estaba junto a ella,que se acercó al ver el problema que tenía la chica castañatenía el cabello de un color castaño rojizo, y una mirada púrpura fija en la otra chica.

Al parecer me tomaba por una niña de primaria o algo así ¿Quién se creía que era?, su amiga era solo un par de centímetros más alta que yo, pero me deje llevar, y fingí que estaba perdida, me dijo por dónde ir.

Me fui caminando enojada hasta llegar a casa, donde mis hermanitos ya me esperaban. Les di de cenar y después seguí con mi rutina típica, reflexionando sobre mi peculiar día, y sobre todo por la aparición celestial de mi papi durante el examen de la profesora Makumi; sabía que algún día lo encontraría, y ese día volveríamos a sonreír los dos juntos como lo habíamos hecho hace tantos años.

"Esa es la sonrisa más grande que podré dar, la sonrisa que brillará cuando despierte en el mañana."

FIN DEL CAPÍTULO

¿Y BIEN? ¿QUÉ TAL LES PARECIÓ EL NUEVO CAPÍTULO?

SIENDO HONESTA CON USTEDES, LA VERDAD ES QUE AUNQUE SÍ HE ESTADO MUY OCUPADA, TAMBIÉN ME HABÍA QUEDADO SIN IDEAS PARA ESTE CAPÍTULO, POR ESTAR PENSANDO EN VARIAS OTRAS HISTORIAS QUE VIENEN A MI MENTE Y QUE ESTOY PENSANDO ESCRIBIR EN CUANTO TERMINE ESTA (AL RITMO QUE VOY TAL VEZ DENTRO DE AÑO Y MEDIO). LA VERDAD ES QUE SUELO ESCRIBIR CUANDO VIAJO A LA CIUDAD DE MÉXICO, Y VIAJÉ TRES VECES ESTE MES, PERO MI ESCRITO NO ME CONVENCÍA Y LO TERMINABA REPITIENDO.

PERO TAMBIÉN LES CUENTO QUE EL VIERNES ES MI ÚLTIMO DÍA DE CLASES, POR LO QUE ESPERO EN MIS VACACIONES PODER ESCRIBIR UN CAPÍTULO A LA SEMANA. (ASÍ PODRÉ LEGAR TAL VEZ HASTA EL CAPÍTULO 10 ANTES DE VOLVER A REGRESAR A LA ESCUELA).

Y BIEN… DEL CAPÍTULO COMO PODRÁN VER, NICO DESCUBRIÓ A ALGUNAS FUTURAS CELEBRIDADES POR ACCIDENTE, (A-RISE) Y A AKEMI, QUE TOMARÁ UN POCO DE IMPORTANCIA EN SU HISTORIA, AL IGUAL QUE NOZOMI (PERDÓN POR EL SPOILER).

OTRA COSA QUE LES PUEDO DECIR ES QUE NO SUBESTIMEN LA IMPORTANCIA DE LOS PROFESORES QUE HAN APARECIDO EN LAS HISTORIAS HASTA AHORA, PORQUE CADA UNO SERÁ IMPORTANTE DENTRO DE LA HISTORIA DE CADA UNA DE LAS INTEGRANTES DE µ's. POR EJEMPLO, LA PROFESORA MAKUMI EN EL CASO DE NICO.

LES DIGO CON ALEGRÍA QUE EN CUANTO PUBLIQUÉ ESTE CAPÍTULO SE COMPLETARÁN MIS PRIMERAS 30,000 PALABRAS, Y EN SERIO LES AGRADEZCO A USTEDES, LAS PERSONAS QUE ME HONRAN LEYENDOME POR HABERME AYUDADO A CRECER EN ESTOS MESES.

BUENO… ¿QUÉ PUEDO DECIR? AHORA SI PASÓ MÁS DE UN MES DESDE EL ÚLTIMO CAPÍTULO Y EN SERIO ME DISCULPO POR ESO, PERO ES QUE ME ACUERDO DEL CAPÍTULO 5 Y PREFIERO TARDAR UN POCO MÁS DE LO NECESARIO EN ACTUALIZAR QUE DE COSTUMBRE.

BUENO… QUERÍA DAR UN POCO DE PERESPECTIVA EN TERCERA PERSONA DE ELI Y DE NOZOMI, YA QUE PARECÍA QUE NICO Y ELLAS DOS IBAN EN UNA ESCUELA DIFERENTE, CUANDOO YA COMPARTÍAN LOS MISMOS AIRES EN OTONOKIZAKA, Y ES POR ESO QUE SE ME OCURRIÓ QUE REALIZARÁ TODO PRIMER AÑO SU EXAMEN EN EL MISMO SALÓN (EN MI ESCUELA NOS COMBINAN DE DIFERENTES GRADOS Y GRUPOS, TAMBIÉN TOMÉ UN POCO DE INSPIRACIÓN DE ESO)

TRATARÉ DE HACER LOS MISMO CON MAKI Y MIS DOS NIÑAS FAVORITAS DE µ's (HANAYO Y RIN) Y PUES… CREO QUE DEJARE DE HACER SPOILERS DE CAPÍTULOS QUE TAL VEZ NO REALICE HASTA DENTRO DE DOS MESES, ASÍ QUE, PASARÉ A RESPONDER SUS COMENTARIOS DEL CAPÍTULO PASADO:

Blacknao: Gracias por tu lindo comentario, puedo decir que gracias a Dios si me fue bastante bien en mi primer trimestre en la escuela, y de hecho es gracias a eso que puedo seguir escribiendo para ustedes. Espero que disfrutes el capítulo y sigas disfrutando de la historia. Lindo inicio de semana para ti también.

Biso47: Muchísimas gracias, me alegra mucho saber que estás viendo una mejoría en mi manera de escribir y en mi redacción, en serio me alegra saberlo, en la secundaria a donde voy tomó clases de Lectura y Redacción, y mi maestra me dice que aunque mi redacción es bastante básica, también ha visto un avance (saqué 100 en la asignatura _), así que me alegra que se pueda notar

Con tu comentario empecé a leer "Linda locura", y aunque no he tenido tiempo para terminarla, con lo poco que he leído me enamore de la preciosa personalidad que tiene Nozomi en tu historia, que como todas tus historias que he leído, me parece maravillosamente escrita.

La verdad es que en serio, encontré todos estos fics por accidente, en Enero del año pasado, pero es de esos accidentes de los que no me podría arrepentir nunca, así como empecé a ver Love Live, creo que han sido dos de los accidentes más significativos de los últimos años de mi vida.

En serio que aunque no lo creas tu Rin de HyakuMonogatari me causó pesadillas por un tiempo, pero creo que se debe a que tengo mi trauma con los espejos, así que desde que leí "Reflexión", supe que me iba a asustar, pero la verdad es que estaba decaída e ignore mis advertencias mentales en ese momento. En Navidad vendrá a visitarme una prima mía, y creo que con ella leeré las historias de las otras chicas de µ's.

Bueno, espero que disfrutes del capítulo, espero poder leernos próximamente, y que disfrutes tus vacaciones.

BUENO, CREO QUE ESO ES TODO POR EL MOMENTO, ASÍ QUE, GRACIAS POR LEERME, ESPERO QUE ESTÉN BIEN, YO SOY ARAMARU Y…

OYASUMINASSAN.