Libro 1. "Harry Potter y la piedra filosofal"

Cap. 7: Trol. Hermione. Mal de Ojo.

A la mañana siguiente, Nott no podía creer lo que veía. Harry y Draco se paseaban muy cómodamente por la sala común, con un aspecto cansado pero alegre. En realidad, Harry pensó que el encuentro con el perro había sido una gran aventura y Draco, bueno, el estaba feliz por estar vivo.

Después del desayuno se encontraron con Ron, quien apoyó a Harry y dijo a Draco que era un amargado. Mientras Harry le contó a ambos jóvenes sobre el paquete que había sido trasladado de Gringotts a Hogwarts, y se pasaron un largo rato pensando en que podría ser aquello para necesitar una protección así.

-Es algo muy valioso o muy peligroso –dijo Ron

-O las dos cosas –respondió Harry.

-No me digan que ya comienzan a planear otra manera de matarnos –dijo Draco.

-Nosotros no te arrastramos a nada, Malfoy-

-Cállate, pobretón, Slytherin no deja a uno de los suyos solo. Y mucho menos con leones –rugió molesto el rubio.

-Basta Draco. Todo estará bien, además, no dejare que nada te pase. Por otro lado, Hermione no quiere saber nada de eso y nos ignora –el rubio se sonrojo, pero giró la cabeza para que ninguno lo notara-

-Eso es un honor. Un regalo de Merlín –exclamó Ron-

Los chicos rieron y comenzaron a planear como vengarse de Nott. Y para su satisfacción, la oportunidad había llegado una semana más tarde, por correo. Las lechuzas volaban como de costumbre, pero todos miraban un paquete largo y delgado que traían seis lechuzas blancas. Harry se sorprendió cuando dicho paquete cayó sobre su plato, dejando también una carta, la cual leyó primero.

"NO ABRAS EL PAQUETE EN LA MESA.

Contiene tu nueva Nimbus2000. Marcus Flint te espera en el campo de Quidditch a las siete. Si faltas serás sancionado.

Profesor, Snape Severus".

Harry casi que salta de alegría. Le paso la nota a Draco. El rubio no hizo alboroto alguno, solo espero que Harry terminara de comer y lo arrastro a su habitación.

-Una Nimbus2000. Mi padre no quiso comprarme una, solo tengo la Cleansweep7-dijo Draco-

-Marcus dijo que esta era muy buena.

-Oh, sí, lo es. Pero ¡es injusto!-Draco se cruzo de brazos –tú puedes tener una escoba y yo no –hizo un puchero-

-Ya, ya. Podrás utilizarla cuando quieras –dijo Harry, cautivado por los labios del rubio.

La puerta se abrió de pronto, dejando ver a Crabbe, Goyle y Nott.

-Es una escoba –dijo Nott. Celos y rencor demostraba su rostro –Ahora sí que lo hiciste, Potter. Los de primer año no pueden tener una.

-No es cualquier escoba, ¿sabes? Es una Nimbus2000. Mucho mejor a tu Comet260 –dijo Draco-

-Cierra la boca, Malfoy. De tanto que lo defiendes parecen novios –Harry se sonrojo.

Antes de que pudieran replicar. La voz seseante y monótona de Snape se escucho:

-No se estarán peleando… ¿verdad?-

-Potter recibió una escoba, profesor –dijo Nott-

-¿Y eso en que te incumbe, Nott?-

-Los de primer año no pueden tener una-

-Potter tiene circunstancias especiales. Y debo decir que todo es gracias a ti –la cara de Nott era de horror- Ahora, a clases ¡todos!

El resto del día Harry tuvo que esforzarse por concentrarse en las clases y no en la nueva Nimbus2000 que estaba en su dormitorio.

En la cena, Harry comió sin darse cuenta que comía, solo pesaba en ir a las mazmorras y salir a volar. Draco le reprochaba que el comer así no fuera de un Slytherin, pero no le hizo caso. ¡Al diablo con los modales que el rubio con tanto esfuerzo le había mostrado!

Cerca de las siete Harry se encaminó al campo de Quidditch, jamás había visto un estadio como aquel. Deseoso de volver a volar, Harry subió a su escoba y rodeo los aros de quince metros, luego bajo a toda velocidad, acomodándose antes de tocar el suelo.

-¡Ohh! Excelente, Potter. Si que tienes talento. Ven acá –Marcus ya había llegado. Tenía una caja de madera –

Después de una larga conversación donde Marcus le explicaba todas las posiciones, las pelotas y las maniobras que Slytherin ponía en práctica, Marcus lanzaba pelotas de golf y Harry las atrapaba si dejar caer ninguna, Flint estaba satisfecho.

Tal vez eran las prácticas de Quidditch o todo el trabajo del colegio cuando Harry se dio cuenta que ya llevaba dos meses en Hogwarts. El castillo era más su casa de lo que nunca había sido Privet Drive. Sus clases cada vez eran más interesantes, una vez aprendido los principios básicos.

En la mañana de Halloween los pasillos tenían un delicioso olor a calabaza asada. Lo mejor fue que el profesor Flitwick anuncio en su clase de Encantamientos que ya estaban listos para aprender a levitar objetos. El profesor puso a la clase en parejas para que practicaran. Como siempre, la pareja de Harry era Draco, ya para todos era claro que no podían ni siquiera insinuar querer ser su pareja en algo.

-Wingardium leviosa -dijo Draco y la pluma se elevó hasta el techo

-¡Vaya! Muy bien –dijo el profesor –miren todos, Draco Malfoy lo a conseguido-

Después de unos veinte intentos. Harry lo logró. Para el final de la clase se encontraron con Ron, quien dos horas antes había visto Encantamientos. El Weasley estaba de muy mal humor.

-No es raro que nadie la aguante –dijo –es una pesadilla, te lo dio en serio.

Alguien chocó contra Harry. Era Hermione. Harry pudo ver su cara y se sorprendió al ver que estaba llorando.

-Creo que te ha escuchado –dijo Harry-

-¿Y qué? Ya debe de haberse dado cuenta que no tiene amigos.

-Eso es cruel, incluso yo me lo hubiese guardado. Sabes que es una Sangre Sucia ¿no?-dijo Draco –

Y sin esperar la respuesta del pelirrojo Draco tomó a Harry de la mano y se lo llevó. No vieron a Hermione por los pasillos el resto de la tarde. Y cuando entraban al Comedor para la fiesta de Halloween escucharon como Parvati Patil le decía a su amia, Lavender, que la castaña estaba en el baño.

La decoración era magnifica. El banquete igual al de principio de año. Cuando ya se estaban sirviendo, el profesor Quirrell entró corriendo.

-Un trol… en las mazmorras… pensé que debía saberlo…-y se desplomó en el suelo-

Se produjo un tumulto. El director tuvo que hacer salir chispas de su varita.

-Prefectos –exclamó –conduzcan a sus grupos a los dormitorios, de inmediato.

Gryffindor, Ravenclaw y Hufflepuff comenzaron a salir. Slytherin se quejo, atemorizados, sus dormitorios estaban en las mazmorras. De repente Harry se acordó de Hermione, ella no sabía sobre el trol, tomo a Draco de la mano y se junto a los Gryffindor, encontró a Ron y se lo llevo con ellos.

-¿¡Qué pasa!?-exclamó Ron-

-¡Hermione! No sabe nada del trol.

-¡No, Potter, ni loco! Debemos volver –dijo Draco asustado.

-Debemos ir por ella. Es culpa de Ron por ofenderla esta mañana. Y de nosotros por no disculparnos –Draco aun quejándose siguió a ambos chicos-

-¡Percy!-Ron empujo a Harry tras una estatua, sin embargo no era Percy quien pasaba, sino Snape-

-¿¡Qué es lo que está haciendo!? Debería estar en las mazmorras con el resto de los profesores-dijo Harry-

-No lo sé-

Se arrastraron silenciosos, detrás de los pasos del profesor.

-Se dirige al tercer piso –hablo Harry-

-¿No sienten ese olor raro?

Todos se detuvieron. El trol. Era horrible. Y había entrado al baño de chicas. Donde estaba Hermione.

-¡Draco! Ve por un profesor. –Murmuró Harry-

-Ni loco te dejo aquí con esa cosa… y con el trol.

-Vamos, no es momentos. Solo lo distraeremos mientras tú llegas. Por favor –le miro suplicante, aferrándose a sus brazos-

-Está bien –y comenzó a correr hacia las mazmorras-

-¿Por qué lo hiciste?-

-No puedo ponerlo en peligro. Vamos.

Entraron, Hermione estaba pegada a la pared. A punto de desmayarse. El trol avanzaba hacia ella.

-Distráelo –gritó Harry, mientras tomó aun rifo y lo arrojo a la pared-

El trol se lanzo contra Harry, luego de unos minutos de distracción, de que Harry terminara en los hombros del trol y con su varita en las fosas nasales de la criatura. Ron conjuro un "Wingardium leviosa" al bastón del trol y le pegó con él. Dejándolo inconsciente.

-¿Está… muerto?-hablo Hermione-

-No lo creo, solo inconsciente –dijo Harry, que se inclinó sobre el trol y saco su varita de la nariz de este-

Un momento después llegó la profesora McGonagall, seguida de Quirrell, Snape y Draco. Pero antes que cualquiera dijera algo, Draco gritó furioso:

-¡Potter! ¡Dijiste que solo lo distraerían mientras yo iba por un profesor! ¡Este lugar está destrozado!

-Señor Malfoy, por favor, tranquilícese –cruzado de brazos, Draco miro a Harry, dándole a entender que estaba en problemas. Por su parte la profesora estaba muy molesta -¿En que estaban pensando, por todos los cielos? Tienen suerte de que no los haya matado. –dijo con voz helada -¿Por qué no estaban en los dormitorios?

Snape miro a Harry interrogativo. El chico clavó la Mirada en el suelo. Deseo que Ron pudiera esconder su varita. Entonces, Hermione habló:

-Por favor, profesora McGonagall, me estaban buscando a mí.

-¡Hermione Granger!

-Yo vine a buscar al trol porque yo… pensé que podría… ya sabe, había leído mucho sobre el tema.

Harry, Draco y Ron se quedaron atónitos. Hermione Granger… ¿diciendo una mentira a su profesora?

-Si ellos no me hubiesen encontrado, yo ahora estaría muerta. Harry le clavo su varita en la nariz, Ron lo izo golpearse con su propio bastón y Draco la fue a buscar. Estaba a punto de matarme cuando ellos llegaron.

-Bueno, en ese caso –dijo la profesora contemplando a los niños- Hermione Granger; por su irresponsabilidad, Gryffindor perderá cinco puntos. Ya puedes irte –dijo y la niña se marchó- y a ustedes, Weasley y Potter, por haber tenido la suerte e derrumbar a un trol de la montaña, le doy cinco puntos a cada uno. Y a Draco Malfoy, por haber ido a informarnos, también le doy cinco puntos.

Los niños salieron de allí y cada uno se fue a su sala común; Ron a la torre de Gryffindor y Draco y Harry a las mazmorras. Aunque la niña de cabellos rizados los había estado esperando en las escaleras. Se produjo un incomodo "gracias", sacando a Draco que seguía molesto. Desde ese momento, ya no era tres, sino cuatro.

-Vamos Draco, no podía permitir que te quedaras-dijo Potter una vez en su habitación, solo estaban ellos dos, el resto estaba en la sala común.

-¿No, Potter?¿Por qué no?-

-Porque estarías en peligro, no podía permitir eso –el rubio se sonrojo y desvió la mirada-

-Y…¿Qué pasaría conmigo si fueras muerto?-fue un susurro que apenas se escuchó-

-Estarías a salvo, y eso para mí es suficiente.-y no se dijo más, solo se acostaron, ambos estaban muy cansados y sin apetito-

Cuando empezó el mes de noviembre, el tiempo estaba muy frío. Las montañas obtuvieron un tinte gris hielo. Hagrid descongelaba las escobas en el campo de Quidditch. Aquel sábado comenzaría la temporada de Quidditch. Harry tendría su primer partido, Slytherin contra Gryffindor.

Si ganaban, mantendrían su primer lugar en el campeonato de las casas. Nadie había visto jugar a Harry, además, solo los Slytherin sabían del puesto de Harry como buscador.

Era una verdadera suerte que Harry tuviese como amigos a Draco, Blaise y Pansy que por ser serpientes les gustaba sacar veinte en todos sus exámenes y a Hermione, que por ser ella, también ayudaba a Harry.

Hermione se había vuelto un poco más flexible con eso de romper las reglas desde el incidente de Halloween. El día antes del partido, los cuatro habían salido al patio helado, la muchacha había conjurado un fuego azul que mantenían en un frasco de mermelada. Frente a ellos paso Snape, cojeando, miró a los niños y se detuvo.

-¿Qué tienes allí, Potter?-

Era el libro sobre Quidditch. Harry se lo enseñó.

-Los libros de la biblioteca no pueden sacarse fuera del colegio –dijo –Cinco puntos menos para Gryffindor por no haber detenido a Potter.

-¿¡Qué!? Es injusto –se quejo Ron

-Seguro que se ha inventado esa regla –murmuró Harry, mientras Snape se alejaba –me pregunto que le abra pasado en la pierna.

-No sé, pero espero que le duela mucho –dijo Ron con amargura-

-Tsk, no pienso quedarme aquí a escuchar como ofenden al profesor Snape –dijo Draco poniéndose de pie y mirando a Harry significativamente.

-Bien, bien. Vamos a la sala común –dijo Harry-

-¿Por qué él siempre hace lo que Malfoy quiere?-preguntó Ron-

-¿No te has dado cuenta? Si que eres idiota –respondió Hermione-

Esa noche la sala común de Slytherin estaba llena de comentarios mordaces hacia el equipo de Gryffindor. Draco se estaba divirtiendo, él también, pero se sentía nervioso por el partido así que pensó en ir a recuperar su libro con Snape. Le dijo a Draco y este insistió en acompañarlo.

Salieron a la sala de profesores, tocaron unas cuantas veces pero nadie respondió. ¿Tal vez Snape había dejado el libro allí? Valía la pena intentarlo. Abrió un poco la puerta y vio una escena horrible. Snape y Filch estaban allí, solos. Snape tenía la túnica por encima de las rodillas y una de sus piernas estaba magullada y llena de sangre. Filch le estaba alcanzando unas vendas.

-Esa cosa maldita…. –mascullaba Snape -¿Cómo puede vigilar uno tres cabezas al mismo tiempo?

Harry retrocedió lentamente junto con Draco. Caminaron sin decir nada hasta estar a una distancia considerable.

-¿Sabes lo que quiere decir?-dijo Harry-

-Intentó pasar al perro en Halloween. Pero… ¿Por qué?-

-Quiere lo que sea que está allí-

-No puedo creer eso de Severus…-Draco se veía sorprendido-

-¿Por qué no?-

-Es mi padrino, lo conozco. El no haría algo así, y sin embargo las pruebas son demasiadas-

-¿Tu padrino?-Harry estaba sorprendido-Bueno, no importa, tenemos que decirle a Hermione y Ron.

Ambos se pusieron de acuerdo en decirles antes del juego. Y se fueron a dormir.

La mañana siguiente amaneció brillante y fría. Con todos ablando sobre el primer partido.

-Tienes que comer, Potter, necesitamos ganar –dijo Blaise-

-No quiero nada-

-Harry –y ese era el tono de advertencia de Draco. Sin embargo, no quería hacerle caso.

-No tengo hambre-

Lucharon un poco para que el nuevo buscador comiera algo. A las once, todo el colegio estaba en el campo de Quidditch. Harry pudo ver como Slytherin tenía pancartas en su honor. Y como Ron y Hermione no sabían si apoyarlo o no. Esa mañana Harry había recibido una carta junto a una tarta de los Malfoy que decía:

"Buenos días, mi niño, Draco me contó sobre el partido. Que Salazar te ayude a ganar.

Comparte ésta tarta con Draco y mantén tu magia a cien.

Con cariño:

Malfoy Narcissa

Llena de honor a mi antigua casa, Potter.

Malfoy Lucius."

Draco le dijo que esa era la forma en la que su padre le daba ánimos. Harry se sentía, en cierto modo, parte de esa pequeña familia, que le daba ánimos en su primer partido.

Con su túnica verde y plata, salió a jugar. Hooch no confiaba en Slytherin y a Lee Jordan, el comentarista de Gryffindor, le costaba ser imparcial. La Snitch apareció y cuando Harry estuvo a punto de tomarla, desapareció. Harry esquivo una bludger que paso peligrosamente por su cabeza y entonces ocurrió. La escoba de Harry se volvió loca, quería derrumbarlo. Lee seguía narrando el partido, la primera anotación fue de Slytherin.

Entonces la gente comenzó a señalar a Harry. La escoba dio una vuelta feroz y él solo se sujetaba de una mano.

En las gradas, Hermione revisaba con los binoculares de Hagrid a cada persona, hasta que solo se centro en Snape.

-¿Qué haces?-preguntó Ron

-Lo sabía, mira –Ron tomo los binoculares.- le está haciendo mal de ojo a la escoba.

Y sin esperar respuestas se levantó y cruzó hacia donde estaba Snape. Tropezó con Quirrell pero ni se disculpo. Cuando llego a que Snape conjuro las llamas azules al borde de la túnica negra.

Súbitamente, allí arriba, Harry había recuperado el control.

Harry iba a toda velocidad hacia el suelo. Todos vieron como llevaba su mano a la boca, como si fuera a marearse, tosió y algo dorado cayó en su mano.

-¡Tengo la Snitch!- gritó Harry sosteniéndola sobre su cabeza-