6. El Castillo MacMellark.

Johanna logró convencer a los nuevos esposos para que se quedaran a cenar. La esposa de Haymitch estaba fascinada con la joven morena y esperaba poder conversar con ella antes de que partiera a las tierras MacMellark junto a su marido.

Los cuatro se reunieron en la sala del castillo. Johanna era quien llevaba el liderazgo de la conversación haciendo preguntas a los nuevos desposados, sobre todo a Katniss.

- Me alegra que te casaras con Peeta, a veces pensaba que ese chico no encontraría pareja… - Johanna suspiró, colocando una expresión de tristeza. - ¡Pero mira! No solo se casó, sino que lo ha hecho con una chica encantadora. ¿No lo crees, Haymitch?

- Si encantadora y con carácter, yo lo comprobé. – Haymitch le envió una mirada de burla a su hermano.

- Si, como Johanna, ¿no hermano? - respondió Peeta con sarcasmo.

Ambos se lanzaron miradas frías. Johanna meneó la cabeza y puso los ojos en blanco, eran muy comunes sus discusiones como para preocuparse por ellas.

Katniss no tan acostumbrada a ellas, se preocupo, pero el silencio que se había instalado se vio interrumpido repentinamente, cuando las puertas de la sala se abrieron de par en par y todos pudieron ver a una niña pequeña de cabello negro entrando a la sala, la pequeña venía restregándose sus ojos de color azul. La niña estaba envuelta en un tartán demasiado grande para ella y la tela era arrastrada por el piso a medida que avanzaba.

- ¡Mami! - gritó la pequeña antes de lanzarse a los brazos de Johanna.

- Éire, mi pequeña. ¿Qué haces aquí abajo a estas horas…?

La pequeña se acomodó en los brazos de su mamá antes de responder.

- Me desperté y estaba solita...- hizo un puchero encantador.- No estaba ni padre, ni tú, mami… ¡y vine a buscarlos!

Johanna besó a su hija en la frente, mientras acariciaba las hebras de su negro cabello.

- Bien, pero me hubieses llamado...- sonrió encariñada.- Katniss, te presento al más pequeño de nuestros hijos, Éire... Éire ella es tu tía Katniss, es la esposa de tu tío Peeta.

La niña los saludó a ambos con una encantadora y linda sonrisa. Después estiró sus brazos hacia Haymitch, para que éste lo tomara. Haymitch no podía negarse ante una petición de su hija, como tampoco podía hacerlo con Johanna, por ello casi de inmediato tomo a su niña en sus brazos. Sin embargo, estaba incómodo de demostrar su lado cariñoso frente a la esposa de su hermano.

Katniss observaba la escena con sorpresa. Aquel hombre que se veía tan serio, se derretía como la nieve con el sol de primavera ante la presencia de Johanna o de su hija.

- Es una pequeña adorable Señora Johanna, se parece usted, aunque la pequeña tenga el cabello negro.

- Gracias por el cumplido, pero no me digas señora. – e hizo un gracioso gesto. – Llámame Johanna, ahora eres parte de la familia y estoy segura que Haymitch tampoco desea que le llames "señor".

Haymitch asintió.

- ¿Cuántos hijos tienen… Johanna?- sonrió.

- Cuatro...- suspiró.- La mayor es Alana, ella vive con su marido, no muy lejos de estas tierras. Los del medio son Kail y Kael, son gemelos y deben estar entrenando… olvidándose por completo de la cena.- frunció el ceño.- Y Éire, nuestra pequeña ángel, quien partirá el corazón de su padre cuando se case. - Después de decir esto, Johanna comenzó a reír.

- Hn. - Haymitch miró a su esposa con el ceño fruncido. Su Éire no se casaría, no aún al menos. Él no permitiría que cualquiera viniese a quitarle a su niña.

- Es mejor que pasemos al comedor. - Johanna continuaba riendo al levantarse de su silla. Tomo a Haymitch del brazo, éste cargaba a la pequeña Éire, y besó su mejilla.

La cena fue servida en el comedor, una vez que todos los comensales estuvieron en sus lugares. Haymitch ocupaba el lugar del señor de la casa, a la cabecera, a su derecha estaba Johanna. Peeta y su esposa fueron sentados a su izquierda, mientras Éire se quedo sentada en las piernas de su padre.

- Katniss, tal vez te cueste adaptarte a las costumbres de estas tierras, por eso te ofrezco mi ayuda. Sé que es difícil acostumbrarse a algunas cosas cuando eres recién llegada… - ofreció Johanna.

- Gracias.- asintió con una sonrisa.- Por sus palabras debo suponer que no es nativa de este lugar.

- No lo soy, soy inglesa… como tú. - sonrió.

Katniss le devolvió la sonrisa, enarcando una ceja. La morena se sorprendió al saber que Johanna también era de Inglaterra, era bueno conocer que tenía una coterránea a quien dirigirle sus dudas.

Después de la cena, Peeta y Katniss partieron hasta las tierras MacMellark. Estas estaban a pocos kilómetros de las de Haymitch. Johanna y Katniss se prometieron visitarse mutuamente lo más seguido que pudieran.

El recorrido duró cerca de una hora. Antes de llegar al castillo, Katniss pudo ver unas ruinas, la morena miro a su esposo interrogativamente, pero éste no dijo nada. Pronto pudo ver las murallas que rodeaban el castillo. Al atravesarlas, se convirtió en el centro de la atención de los soldados y aldeanos. Llegaron hasta el centro del patio de armas, donde toda la gente se reunió para poder ver a la desconocida joven que venía con su señor.

- Quiero que me escuchen… - comenzó a hablar Peeta en voz alta.- Ella es Katniss Everdeen de MacMellark, mi esposa, señora de estas tierras desde el momento que la desposé, así que espero que la respeten como a mí.

Katniss hizo una reverencia a la gente, que respondió con aplausos y vítores para su nueva señora.

El castillo de Peeta era tan grande como el de Haymitch, aunque se notaba que necesitaba algunos arreglos. Katniss sonrió, ella se encargaría de ello. Miró a su esposo que le enseñaba el lugar. El rubio la dejó en la habitación que compartirían desde ese momento en adelante. Sus pertenencias ya habían sido llevadas al lugar.

Peeta debía hablar con Boggs antes de descansar. Boggs se había quedado a cargo del castillo a su partida y, ahora que había regresado, debía ponerse al tanto de todo lo ocurrido durante su ausencia.

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Una tina de agua tibia había sido preparada para que tomara un baño, pero Katniss decidió que esperaría a Peeta, tenía el deber de ayudar a su señor a bañarse. Su madre le había explicado una larga lista de tareas que debía llevar acabo al casarse, posiblemente su marido le digiera que no era necesario que le ayudara, pero ella quería hacerlo.

Se quitó la ropa y se coloco un camisón. Luego cepillo su cabello y comenzó a ordenar sus pertenencias. Entre sus cosas encontró un medallón de madera, en el cual estaba tallado un sinsajo. Cada miembro de su familia poseía un medallón igual, cada uno tiene tallado una figura que los representa. Los medallones fueron hechos por su padre, después de los Desdichados Incidentes, cada vez que alguno estuviera en problemas, debían enviar el medallón a un miembro de la familia para que acudieran en su ayuda. Ella ahora podría comenzar la tradición en su familia.

Katniss sonrió al pensar en la posibilidad de tener hijos.

- ¿En qué piensas? - preguntó Peeta al entrar a la habitación.

- En nosotros... creo que funcionará. - sonrió.

- Yo también lo creo.

- Gracias.

- ¿Por qué?

- Por raptarme. - la risa de Katniss inundó la habitación - Ahora mi señor, lo ayudare a darse un baño y no quiero oír ninguna objeción.

El rubio acepto las órdenes de su esposa, se metió al agua y dejo que ésta le diera un baño.

- Peeta, esas ruinas...

- Eran el antiguo castillo MacMellark, allí murió mi padre y mucha de nuestra gente. Fue Snow, él es un hombre cruel y sin honor.- dijo fríamente, respondiendo a la pregunta no hecha.

Katniss sintió un escalofrió recorrer su espina dorsal.

¿Qué hubiese sido de mí sí me hubiera casado con ese hombre? – pensó Katniss.

- Yo cuidare de ti. – dijo el rubio, al ver el miedo en los ojos de la morena.

Peeta tomo a su esposa de la cintura y la metió a la tina con todo y ropa.

- Y yo te cuidare a ti, señor. – murmuró Katniss, mientras Peeta comenzaba a quitar el húmedo camisón.

La morena dejo las preocupaciones a un lado cuando su marido la besó.

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Al día siguiente, Katniss se encontró sola en la cama, al tocar el lugar donde durmió Peeta lo sintió frío, por lo que supuso que se había levantado hace ya un tiempo.

La morena se levantó y comenzó a buscar a Peeta. En el patio de armas había una gran agitación. Pudo ver a su esposo, a Gale y a los demás guerreros rodeando algo. Los rostros de todos estaban serios. La morena se acercó hasta ellos y logro ver lo que estaba dentro del círculo.

Lo que logro ver eran los restos de un animal, era un caballo. Era... ¡Era su caballo! Estaba muerto, lo habían matado, se habían ensañado con el pobre animal. Sus patas estaban atadas, tenía múltiples cortes y heridas.

Peeta vio a su esposa parada en el círculo e hizo una mueca, no hubiese querido que ella viera los restos del caballo, pero no tuvo tiempo de sacarlo del patio de armas. Quería acercarse hasta ella y abrazarla, pero no podía desmostar debilidad ante sus hombres. Esperaba que Katniss le gritara por dejar su caballo abandonado en aquel prado, pero en lugar de eso, la vio regresar a la casa con su elegante porte y con un semblante tranquilo.

Varios sirvientes que estaban en las puertas del castillo intentado saber que ocurría.

- ¿Qué ocurre señora? ¿Qué es lo miran los guerreros? - preguntó uno de ellos a Katniss.

- No es nada, solo un caballo muerto. – respondió impasible y siguió caminando hasta su habitación.

Peeta se sintió orgulloso de su esposa, ese sentimiento se le instaló en el pecho. Uno de los emisarios, que habían traído los restos del caballo, se dirigió a él.

- Señor nuestro jefe, el señor Crouch, quiere que entienda que no es su culpa. Snow dejó el animal muerto en nuestras tierras. Lo dejó con esta nota, dice que es un regalo de nupcias.

- Dile a tu señor que no los culpo de nada, ahora retírense.

Peeta le encargó a Boggs que enterraran el cuerpo del animal, él tenía que ir a ver como se encontraba Katniss. Corrió hasta su habitación. Halló a Katniss sentada sobre la cama, mirando por la ventana. Se sentó a su lado y la atrajo hasta su cuerpo con un abrazo.

- Estas temblando. ¿Te encuentras bien?

- ¿Quién fue?

- Snow.

- ¿Disfruto matándolo, verdad?

- No pienses en ello. – Katniss besó su frente.

- ¿Por qué nos envió sus restos?

- Quería que yo los viera.

- ¿Es porque yo estoy contigo?

- Si... No te preocupes, sabes que te protegeré.

Katniss asintió.

- ¿Quién ha traído al… caballo?

- Los soldados de Crouch, sus tierras lindan con las nuestras y con las de Snow. Esta en medio de nuestro odio mutuo, pero él no apoya ni a uno, ni al otro.- murmuró y abrazó a su esposa. Katniss se dejó confortar por su marido.
- ¿Él intentara atacarnos?

- No directamente, mi hermano es el juez de paz de la región y nos ordenó parar las hostilidades. No he podido entregar pruebas de su culpabilidad en la muerte de mi padre, hasta no tenerlas no podré vengarlo.

Katniss estaba preocupada, por el momento no podía hacer mucho, pero buscaría la manera de ayudar a su esposo. Peeta nunca más estaría solo.

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Algo de...

Para los nombres de los hijos de Haymitch y Johanna, escogí nombres Celtas.

- Alana: Hermoso, Pacífico
- Kail: el poderoso
- Kael: Guerrero poderoso
- Éire: Diosa/Madre de la fertilidad

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Hola, perdón por la tardanza pero la facultad me absorbe mucho tiempo ya que estoy a la mitad de la carrera y ya empezaron las prácticas y ahorita estoy en exámenes bueno solo me faltan dos pero en fin...

Prometo no abandonar ninguna de las historias, soy lectora como mucho de ustedes y me frustra el hecho de que no terminen la historia. Pero prometo que haré un poco de tiempo para no dejarles tanto tiempo sin capitulo nuevo.

Saludos, espero y les guste y gracias a todos que siguen esta historia y los que la pusieron como favorita, alerta y a los que la comentan.

Nos vemos!

Pd. quejas comentarios sugerencias etc... un review =)