Vergüenza, licor, amigos y escape
Nakora estaba echada en su cama, boca arriba, tenía las lágrimas ya secas en sus mejillas y miraba al techo, dolida por la vergüenza y por lo absurdo que había resultado la reacción de su madre. Parecía mentira, siempre que las cosas marchaban bien, que regresaba contenta y que su corazón reía, su madre le arruinaba las cosas y se encargaba de malograrle lo que sea que la hacía feliz.
Había vuelto caminando con Kakashi y habían hablado mucho. Jamás habían hablado tanto. El camino le parecía tan corto que, cuando encontró un desvío, le preguntó a su sensei por donde quería ir.
Por… Bueno, para serte franco, nunca había venido por aquí.
Entonces, ¿cómo pensaba regresarse por aquí?
Fue una suerte encontrarte, eso es todo.
Se había encogido de hombros y seguido caminando. Kakashi no quería demostrarlo, pero si Nakora le seguía preguntando más cosas, iba a terminar diciéndole que solo quería regresar con ella porque era ella y estaba celoso. Por suerte, ella se quedó callada.
Habían caminado juntos, primero algo separados, pero luego, mientras tomaban el desvío, el empedrado e inclinado camino les había echo resbalar un poco y tropezar de vez en cuando.
Cuidado.- Kakashi la tomó de la mano y la colocó en su brazo.- Agárrate firmemente, ahora, un pie a la vez.
Parecía como si se estuviese esforzando por enseñarle a caminar a una niñita de 9 años y no a una de 15. Ese aspecto de su personalidad, comportarse como si ella dependiese de él y necesitase que la protegiesen, la atraían demasiado. Solo imaginaba cómo sería estar con él en una situación más íntima, las cosas que sabría, lo que le enseñaría, lo erótico que sería llamarlo sensei en la cama.
¡Cuidado¡
Y por estar pensando tonterías, Nakora cayó camino abajo y se raspó las rodillas. Kakashi fue hacia ella y se aseguró de que se encontrase bien. Luego la había cargado en su espalda. Todo el camino había sido así. Una cercanía total, su espalda en contacto con sus pechos y la respiración agitada en su nuca. Para él eso no era muy soportable, pero tenía que serlo si no quería terminar arruinando las cosas.
Cuando habían llegado a su casa, Nakora se bajó de la espalda de Kakashi y su madre corrió a darle el encuentro. Estaba muy preocupada. Él intentó explicarle que habían ido a entrenar con los demás chicos del grupo. Otome no le hizo caso y le tiró una cachetada a Nakora en frente de él y de todos los ANBUS.
Aunque las lágrimas no surgieron, su rostro comenzó a enrojecer violentamente. A pesar de eso, Nakora solo se limitó a mirarla, sorprendida en un principio, pero luego recobró la compostura y recordó las tremendas palizas que en batalla había recibido. No lloró en frente del enemigo antes, no lo haría ahora, y menos en frente de tanta gente.
Kakashi estaba en suspenso. Jamás pensó que una mano tan delgada y pequeña pudiese golpear tan fuerte. Sentía lástima por lo que pasaba, pero estaba deslumbrado por la madurez que supuraba Nakora. Ella no se había quejado, había asumido las cosas de la forma más natural posible; demasiado natural, solo esperaba que esos golpes no fueran habituales.
Cuando entró, su madre le había dado el sermón de su vida. Sabía que discutirle no serviría. Cuando Otome se molestaba, cualquier cosa la hacía saltar. Podía ser extremadamente cariñosa o violenta.
Y ahora regresas cargada por ese tipo.
…- Guardó silencio, mirando hacia abajo.
¿Sabes el pánico que me entró cuando no volviste hasta estas horas?
…
¿Sabes qué hora es?
No.- Dijo, por fin, sumisa.
Son las 7.
…- Maldito clima de verano, me haz costado la felicidad
Te vas a retirar del equipo.
Mamá…
¡CÁLLATE¡ Te vas a retirar. Tu sensei es un mentiroso. He llamado a los padres de tus dos amigos, y ninguno me dijo que estaban en un entrenamiento. Tú me mentiste y ese señor también.
Mamá, nunca escuchas lo que te digo. Con todo el respeto que te mereces…
Con todo el respeto que te mereces, con todo el respeto que te mereces. Calla mentirosa de mierda, a ti ya no te creo nada. Es mejor ir a preguntar, salir a la calle como una mierda a preguntar donde se ha metido la porquería esta que tengo por hija, y nada. Está por ahí, Kakashi Hatake la lleva alzada. ¿Sabes lo que es saber que me desobedeces?
Mamita, ¿Por qué no dices que realmente te molesta él y…
¡Me molestas tú, basura¡ No vas a salir, ya te han hecho daño. Sales una vez más de la casa y te reviento a golpes, ¿me entendiste? Te reviento la cabeza a patadas.
Y salió furiosa la señora Otome. Nakora aguardó 10 minutos para empezar a maldecirla en silencio y a insultar a toda su extinta familia. Tratando de no hipar, se sentó en la sillita de su escritorio y prendió la computadora. Abrió un archivo de Word en blanco y se puso a escribir.
Todas las cosas que sabía que su mamá nunca entendería, que no reconocería, que no escucharía, salieron impresas en casi 3 hojas de inmaculado tono blanco. Su madre estaba ordenando el armario que estaba en el pasillo, fuera de la puerta de Nakora, justo al frente de su habitación.
Otome sabía que no debía de ser tan efusiva, pero no podía evitarlo. Estaba paranoica desde que escuchó que dos ninjas se acercaron a su hija buscando una marca. La amaba demasiado como para permitir que alguien la tocase y la hiriera. Quería protegerla, quería que su mundo fuese perfecto. Solo anhelaba su bienestar y ya no sabía de qué forma lograr que la obedeciese a ella en vez de a sus hormonas.
Tenía miedo de que las cosas salieran mal y de que tuviera que revelarle a Nihomi el significado de su verdadera existencia. Y tenía que proteger a su la inexperta hija de su padre. Porque Otome sabía el destino que le aguardaba en el clan a Nihomi, lo duro que su corazón se volvería y lo doloroso que les sería a ambas volver.
Me parece imposible encontrarte aquí a ti, Kakashi.
Guy, no estoy de humor.
Já, aunque no lo creas, cederé ante este momento de angustia mis ansias por coronarme con la victoria número 51.
…- Kakashi solo dio otro sorbo a su vaso de ron puro.
Kakashi, yo sé que tú y yo ya no estamos en la edad de la pureza y de la impoluta juventud… por eso, ahogarte en alcohol solo te causará cirrosis.
Ahhh.- Suspiró fastidiado Kakashi.- Gracias Guy, recordarme lo viejo que estoy y que ya se me quemó el arroz me hace sentir mucho mejor.
Hum.- Con que es la edad, je, para esto no hay cura mejor que…- Vamos Kakashi, elije una chica. Si no la consigues podremos decir que, en efecto, los suaves y apasionados andares de la juventud ya te abandonaron por complet…
¿Qué no entiendes?- Rayos, creo se me pasó la cuenta con los tragos.- Pensó, un picado y muchas más sincero Kakashi.
Tú nunca explicas nada. No tengo el sentido de telepatía con el cual te comunicas tú.
Guy, comprende de una vez. Estoy abatido, estoy jodido, estoy…enamorado.
O.O
Después de una seria… y algo húmeda e inesperada… charla entre hombres, un mejorado Kakashi se levantó de la mesa agradeciendo el caldo de gallina y el café cargado que su amigo… y eterno rival… Maito Guy le había invitado.
Habían hablado de algo muy personal, como las fantasías eróticas que tenía Kakashi con su alumna y algunas de las que incluso Guy había sido víctima con alguna menor de edad. Después de sincerarse, la charla se profundizó.
Kakashi, tengo que preguntarte, ¿estamos hablando de solo sexo? ¿una atracción sexual?
No, bueno, al principio sí; incluso ahora, juega una parte muy importante en lo que quiero con ella.
Entonces te pido que lo reconsideres. Si tú solo sientes un lazo carnal que te une a ella, recapacita; no puedes asfixiar con tus inclinaciones a una flor joven y viva, de colores que aun no brillan con verdadero resplandor.
De todas las personas, ¿por qué ella? ¿por qué yo?
El sexo se da entre todo el mundo Kakashi, tú y yo sabemos eso bien.- Dijo Guy, ya que conocía las mil y una aventuras que había tenido en su vida y que Kakashi había tenido también.
Entonces no es solo eso. No quiero tomarla, no quiero levantarme una mañana y verla a mi costado reclamándome más o pidiéndome que reconozca que pasó algo entre nosotros. Quiero verla dormir, quiero verla gemir, quiero escuchar lo que me dice, quiero cargarla todos los días de un lugar a otro para que no se lastime ni se canse… y quiero que me dejes de mirar así.
Maito tenía los ojos brillantes y una lágrima escurría por sus ojos mientras que sus pobladas cejas sufrían por la ternura que en ese momento su eterno rival le inspiraban.
Si es así, snif, snif, pues te apoyo. Estoy contigo, de parte del amor esta vez. Si la amas, si la quieres, entonces te ayudaré.- Dijo, sonándose ruidosamente la nariz.
¿Qué puedes hacer tú?
Kakashi, acabo de ver la forma en la que la ves. No es solo una atracción física. Tienes todos los sentimientos que se aportan a una relación de verdad. Te mereces, por primera vez en tu vida, algo así de valioso.
¿C-cómo es eso?
Nunca antes te despertaste después de tener sexo y dijiste: ¡Quiero verla dormir¡ En cambio ahora es eso mismo lo que sientes.
¿Y tú qué sabes?
Yo querido amigo, he sido también víctima de los encantos juveniles de una mujer en desarrollo.
Nooo, ¿tú?- Dijo, fingiendo sorpresa, sarcásticamente.
Sí, así es. Sé que jamás te lo imaginaste, pero es verdad.
Claro que es verdad. Andas siempre con eso de la juventud, la juventud, que era extraño ya que no te metieses con una niña.
Pero te advierto algo, Kakashi. Arrancar a una flor en botón de su jardín es más letal que cortar una rosa roja y madura. Las flores en botón son inesperadas, no puedes saber su color ni como será su perfume cuando por fin eclosione, pero las cuidan afanosamente; su madre se dará cuenta de algo, te lo aviso.
…- Puede ser.
Y lo que es más. Desflorar a una joven puede ser verdaderamente excitante, pero tienes que cuidarte de que tu amor es genuino. Unas intenciones falsas solo marchitarán a la joven rosa, cuya eclosión se verá frustrada y ni el mejor jardinero o el más sublime de los fertilizantes podrá recuperarla.
Guy, estamos hablando de una chica, no de una planta.
Eh, sí, creo que me pasé con los términos naturistas. El punto es, Kakashi, que deberás cuidarla.
Estoy dispuesto a hacerlo.
Bien… ¿sabes qué es lo más hermoso de esa sensual juventud?- Preguntó, serio y apoyando la barbilla en las manos entrelazadas, viendo añoraciones correr como antes.
…
Presenciar el momento en que ese botón se abre.
Kakashi comprendía lo que Guy decía, pero creía que Guy lo comprendía mucho mejor. Cuando dijo la última frase, pudo adivinar una nostalgia que invadía el alegre e intenso semblante de su amigo. Parecía que, en algún momento de su vida, Guy no solo había sucumbido al placer de un cuerpo joven e inexplorado, sino al primer amor frustrado y mal cuidado. Se lo preguntaría, claro que sí, debía hacerlo… de no ser porque el cejón le dio una idea espectacular.
Dejando los recuerdos tristes de lado. Se me ha ocurrido algo fantástico.
¿Qué?
Dijiste que la madre, Otome, la quiere tener encerrada las 24 horas del día, ¿no?
Sí, y que además casi la deja sin dientes.- Dijo, recordando el amargo momento que pasó sin poder defender a Nakora de esa cachetada.
Bueno, la vez pasada me di una vuelta por la oficina central. Pedí una misión en la cual entretenerme yo y mis alumnos.
¿Y?
Bueno, yo esperaba algo más importante, pero nos dieron una misión en una feria.
Es perfecto para ti.
No me causa gracia. Y escucha, no es cualquier feria. Es La Feria del Día del Amor.
Voy comprendiendo.
La única misión que hay ahí es reforzar la seguridad pues el hijo de un rey irá ese día con su novia a divertirse en la feria.
Y habrán más Shinobis pertenecientes a la élite del rey.
Así es. Es prácticamente ir a divertirse mientras que otros hacen el trabajo.
¿Cómo hacemos el cambio? Tú tienes esa misión.
Vamos ahora.
Son las 12: 53.
Son tres días de servicio más uno de viaje y otro de relajo todo pagado, y la misión comienza mañana, que viene a ser prácticamente hoy.
Vamos.
La mañana pintó bien para Nakora. Seguía con hinchazón en los ojos, pero sus sueños habían sido hermosos. Soñó que Kakashi la llevaba de la mano por unos árboles y luego se veía una gran cascada. La desvestía lentamente y la sumergía en el agua. Luego, cuando ella salía a flote, él estaba detrás de ella en el agua también, la levantaba con los brazos y la giraba para estar frente a frente. Después, casi mágicamente, se encontraba gritando de éxtasis sobre el pasto mojado, viendo el rostro de su amado sensei y su sonrisa. Comenzó a gritar su nombre, el clímax había llegado… pero luego advirtió que no era ella la que gritaba, sino su madre.
Levantó la cabeza asustada. Era indecente soñarse en esas situaciones con él, pero que además se sumase la voz de su mamá repitiendo el nombre de Kakashi, eso ya era enfermizo.
Pensó que seguía alucinado tal vez, pero seguía escuchando voces. Algunas decían el nombre de su sensei, otras el nombre de su madre, y otras intentaban hablar frenética y educadamente para hacer entrar en razón a la señora.
No va a ir, tiene que quedarse aquí, a salvo.
Es una misión que el Hokage nos encargó, señora.
¿Cómo sé que no me miente? La vez pasada, ya jugó a favor de los chicos…
Señora Otome, el camino que yo escoja a usted no le importa. Pero esta es una misión oficial firmada y aprobada por el Hokage y ni yo, con lo buen Ninja que soy, podría falsificar tan bien esta firma.
Le mostró los papeles. Se había adelantado sabiendo que la mujer probablemente le sacase en cara lo que había ocurrido anteriormente.
No iré, no lo consiento; usted es un mentiroso.
Pues discúlpeme por hacer el esfuerzo de que no se de lo que se dio la otra noche.
…- Otome sabía de lo que hablaba.
Intenté solucionar un poco las cosas y aminorar su enfado, pero usted reaccionó de la misma manera que solo una madre desnaturalizada puede reaccionar.
Oh fuck no. Kakashi, no le digas eso a mi madre o pasarás a mejor vida.- Pensó, tratando de vestirse para salir a la misión, cargando sus churikens y rogando al cielo que Otome no le volase el cráneo de un golpe.
Usted no me va a decir cómo debo reaccionar…
¿Pero el día que termine por enfurecerse tanto que le de de palazos a Nakora sí se lo debo decir? Estos son otros tiempos, ya nadie agarra a golpes a sus hijos y menos en público como si fuese un espectáculo muy bonito para todo el mundo.
Eso pudiste decírselo ayer a mi padre cuando me castigó por haber tirado el inmundo túnel- Pensó Bijin, recordando el primer castigo real que había tenido.
Prometo no volver a decir mentiras, pero por favor, que mi mamá no lo mate.
¿Acaso cree que lo único que hago es castigar a mi hija? Nakora se lo puede decir, yo la amo y raras veces le levanto la mano.
Es verdad, sensei, fue un desliz, créale, es en serio
Pero cuando lo hace, es muy severamente.
Yo mato a la persona que se atreva a tocarla y ni yo misma aguanto la idea de hacerlo.
Entonces, discúlpese y déjela ir…- Un último intento ahora que se puso blanda Pensó
Lárguese de aquí, no va mi hija a ninguna parte. ¡Fuera¡
A Kakashi no le quedó de otra. Las reglas eran claras, si por fuerzas de la naturaleza algún integrante del equipo no podía asistir, entonces se partía sin él. Había que reconocerlo, la madre de Nakora era una fuerza infranqueable de la naturaleza. Estaba dando media vuelta cuando miró otra vez a la casa. En la ventana del segundo piso, estaba pegada al vidrio Nakora, con un pizarrón blanco y unos marcadores.
Pero ¿qué…? Ahí dice… espérenme en la puerta… de Konoha… voy a la misión… me escapo… apóyeme… por favor…punto.
Nakora volvió a escribir algo y lo levantó.
- Ahí dice: Deje de señalar la ventana y leer en voz alta… tienes razón…- Dijo Kakashi, un poco azorado.
Guardó los plumones y escondió el pizarrón debajo de su cama. Aun tenía que alistarse y no se había bañado ni lavado el pelo desde ayer que habían ido justamente por el arenoso túnel. Se metió al baño y se refregó con todo lo que tenía. Salió rápido y se dio de narices con su madre.
¿Qué haces?
Me baño, ayer estaba muy sucia y me dormí así. Buenos días.- Le dio un besito nervioso.
¿Por qué tienes tu ropa de entrenamiento en la cama?
Oh, es que, pensé que hoy… supuestamente…
Nakora, no irás a esa estúpida misión. Vas a quedarte aquí.
Sí mamá. De todas formas no pensaba ir.
A mí no me engañas, los ANBUS estarán afuera, no podrás salir.
Maldita vieja, cómo jodes.
Jamás había podido engañarla a ella. Con su madre no había mentira que valga, no había forma de actuar frente a ella; le tenía tanto respeto y cariño, que no era capaz de hacer una mentira creíble ante ella.
Aun así, cerró la puerta de su cuarto y se cambió y peinó. Estaba por elegir su ropa cuando escuchó la puerta. Era Guy, había ido a hablar con su madre. La plática continuaba, escuchó algo sobre los 5 días de misión a los que se iban el resto del grupo, el lugar y la cantidad de ropa que Bijin estaba llevando.
Otome apreciaba a Guy, así que no malinterpretó los comentarios del hombre sobre la misión. Pero Nakora sabía bien lo que pasaba. No era casualidad que Guy apareciera a hablar en voz alta sobre los detalles importantes de la misión a la cual no iría y de la cual no sabía nada.
Alistó un poco de ropa bonita para impresionar a su sensei al escuchar sobre el último día todo pagado y de relajo que tendrían y se amarró el pelo mojado para que no le cayese a la cara. Se lavó los dientes en el baño y se puso el protector de Konoha en la pierna, como solía usar. En eso, escuchó unos pasos hacia su habitación. Pensó en el escándalo que su madre haría si la encontraba con la banda puesta y la ropa de entrenamiento, por lo que se quitó todo a la velocidad de la luz y se puso un vestido rojo con aplicaciones en marrón y amarillo muy corto y para nada parte de los conjuntos de entrenamiento que usaba.
La puerta se abrió y un boquiabierto Guy miró de arriba abajo a la chica.
¿Qué no escuchaste lo que le dije a tu madre hace un rato?
Pensé que eras ella y me he cambiado asustada.
Pues ya no importa. Tu mamá está atendiendo la puerta.
¿Quién es?
Asuma.
¿Él también?
¿Él también qué?
¿Quién organizó todo esto?
Agarra tus cosas… ¡oh! nadie, solo pasábamos por aquí y oímos las aberraciones que Otome y Kakashi se dijeron. Oye, ¿qué opinas? Del odio al amor hay solo un pas…
¡Jamás¡
Hey tranquila…
Digo, no me gustaría tener al sensei de padrastro…
Claro, porque entonces no podrías estar con él. Sabía que no me equivocaba. Kakashi me debes una. Bueno, aunque piénsalo no sería tan malo…
He dicho que no.
Está bien, está bien, juventud explosiva e impulsiva. Vamos, cuélgate de mis piernas.
¿Cómo?
Te esconderé con esto.
Guy sacó una… una cosa que no se veía y que parecía ser absolutamente nada.
No veo nada ahí.
Es una capa invisible. La rociamos con un spray de la invisibilidad.
¿Y por qué no me rocían a mí mejor?
Porque… oh, es cierto, ¿por qué no hicimos eso?
Tras un plop al más puro estilo de Condorito, Nakora se agarró de las cintura de Guy y amarró sus cosas en torno a su pecho. Él la cubrió con la capa y ella se bajó, había olvidado algo.
¿Qué haces?
Lo había olvidado. Esta carta se la dejaré a ella.
Eran tres páginas, las que había escrito la otra vez cuando estaba molesta. Las puso sobre su cama y luego volvió a subirse a Guy y él la cubrió con la capa, bajó luego al primer piso como si nada.
¡Ah¡ Guy, ahí estabas, te había estado buscando.
¿Qué ocurre Asuma?
Necesitaba que me ayudases con algunas cosas, un asunto serio con Kurenai.
Mujeres, creo que deberíamos de pedirle consejo a Otome en esos casos.
Jajaja, yo ya no estoy para esas cosas. Tendrás que arreglártelas con Guy, Asuma.
Guy salió por la puerta de perfil, rengueaba ligeramente, pero Otome pensó que podría deberse a un calambre. Los despidió y cerró la puerta.
