Ostagar, Última Esperanza
Capítulo 6: Despertar
El calor era abrasador, tenía la sensación de que su piel se despegaría del cuerpo si seguía sufriéndolo. Una multitud de cadáveres estaban apilados al fondo de la gruta, parecían guerreros enanos pero el estado de sus cuerpos no permitía distinguirlos con claridad.
Los engendros se agolpaban en el estrecho pasillo subterráneo y caminaban sin ningún tipo de orden, entorpeciéndose los unos a los otros, como desesperados por alcanzar la salida. Mientras su mirada recorría el túnel con rapidez pudo contar cientos, quizás incluso miles de aquellos seres. Entre ellos contó diversos ogros y algunos demonios, seres aterradores y de aspecto diabólico pero ninguno de todos eso podía aterrar tanto a nadie como la mirada de Dumat, una mirada cargada de rencor y maldad, una mirada que parecía sentenciar a Kallian a una muerte horrible.
Una mirada que le recordaba su inevitable destino.
El sol empezaba a despuntar sobre la fortaleza de Ostagar cuando Alistair, acompañado de Leliana llegó hasta el portón sud, que daba paso a la extensa Espesura de Korcari, hogar de los Chasind y -según las leyendas- de la mítica bruja Flemeth.
Una silueta oscura se desdibujaba a escasos pasos del acceso a la Espesura. Allí estaba ella, el color de su pelo era tan intenso que el incluso el negro de su capa parecía menos oscuro, llevaba un arco y un carcaj cargado de flechas con el astil negro y la remera adornada con plumas blancas.
Cuando la elfa les vió acercarse dejó caer su capucha sobre sus hombros, mostrando así sus orejas, que sobresalían por encima de su pelo. Los primeros rayos de sol iluminaban las suaves facciones de su cara y Alistair no pudo evitar pensar que era lo más bonito que había visto desde el día de su nacimiento. Empezaba a sentir un gran cariño por la elfa.
Leliana avanzó la corta distancia que les separaba de Kallian para saludarla primera. Kallian respondió de manera sombría al cálido abrazo de la chica y luego repitió lo mismo con Alistair. Las sombras oscuras que se marcaban debajo de los ojos de la elfa no pasó por alto a sus compañeros ahora que se encontraban tan cerca.
No quiero exceder nuestra confianza Kallian, pero… ¿Has dormido algo esta noche? - La preocupación de Leliana golpeó con fuerza el frío que se alojaba en el corazón de Kallian pero no obtuvo una respuesta más clara que un gruñido de ella.
Has vuelto a verlo, ¿Verdad? - No hacía falta saber a quién se refería Alistair con ello.
Kallian asintió fríamente con la cabeza, la preocupación de sus compañeros reconfortaba su soledad pero su orgullo seguía en pie y no tenía pensado cambiar eso. Aún así pensó que tenía la obligación de romper el incómodo silencio que ella misma había creado.
- Os agradezco vuestra preocupación pero estoy bien - Dejó escapar un suspiro imperceptible - Duncan me pidió que guiase en esta misión, mi visión tiene más alcance y me muevo mejor en la naturaleza.
Sus compañeros asintieron con la cabeza y marcharon tras ella sin mediar palabra. Los soldados de guardia realizaron un saludo militar hacia el grupo mientras abrían el portón que les separaba de la peligrosa espesura. Sus expresiones no pasaron desapercibidas a los ojos de la elfa. Lo que no supo distinguir antes de que el muro les separase era si aquellas expresiones significaban pena por los compañeros caídos o por los tres que partían hacia lo que muchos considerarían un destino mortal. Suspiró con cierto aire de diversión, pensando en lo irónico que era el saber que si no perecía en su misión lo haría poco después por la infección.
Intentó mantener su mente en calma y olvidar, al menos por un rato, aquellos pensamientos. Tenía que permanecer alerta y preparada para desenvainar sus armas en cualquier momento.
Es horrible… los mandaron a una muerte segura - La voz de Leliana sonaba levemente conmocionada ante aquella barbarie, parecía acostumbrada a la muerte.
Eran soldados experimentados, sabían a que se enfrentaban y murieron con honor en la batalla - Contestó Altair mientras cerraba los ojos agónicos de uno de los cadáveres. Por desgracia su cuerpo se había reducido a poco más que sus globos oculares.
Kallian permaneció impasiva y en silencio intentando evitar el contacto visual con los cadáveres, pero, ¿donde iba a mirar para ello? El suelo estaba repleto de extremidades y de otras partes extraídas de los caídos en combate. Aquello no había sido una batalla corriente, el vencedor se había ensañado contra los cuerpos de sus enemigos, los había despedazado y esparcido sus restos por todo el lugar. Había a visto a hermanos elfos morir antes, enfermedades, ataques de lobos… pero nunca había visto algo tan cruel y monstruoso.
Pese a tratarse de humanos, la joven elfa se compadeció de ellos y espero que hubiesen muerto sin sufrir demasiado, pese a las claras evidencias de lo contrario.
Debemos irnos, los engendros podrían estar cerca y emboscarnos, cuanto antes nos alejemos mejor - Notó su propia voz algo temblorosa, y las miradas de sus compañeros lo confirmaron.
Me gustaría conocer sus nombres y darles un entierro digno pero - Leliana colocó una mano en su hombro negando con la cabeza antes de que el Guarda pudiese continuar.
Lo siento Alistair, de verdad lo siento - Cruzó su mirada con la del humano al pronunciar sus palabras temiendo que este viese en ella sus verdaderas intenciones. No podía aguantar un minuto más ahí reprimiendo las ganas de vomitar.
Siguieron los rastros de sus enemigos en dirección sur, alejados de los pequeños senderos que les dejaban a merced de los engendros. Dos horas más tarde, con el sol en su punto más alto hicieron un pequeño descanso junto a un pequeño manantial escondido entre puntiagudos zarzales. Había evidencias de roedores y otros animales pequeños, pero por suerte nada de engendros.
Después de asegurar la zona y refrescarse improvisaron un pequeño campamento en los bordes del manantial. Extendieron el mapa e intentaron situarse en el.
Siguiendo las indicaciones que nos dió Duncan debemos de estar al lado de uno de los lugares ocupados por los engendros.
¿Y nuestro objetivo? - Leliana preguntó con miedo de la evidente respuesta.
Justo detrás - Sentenció Kallian - Vamos a tener que atravesarlo para llegar hasta allí.
La tensión era tal que cualquiera de los tres podría haberla cortado con una de sus armas. según el mapa el asentamiento se encontraba en un paso entre dos pequeñas cumbres, si querían llegar al lugar sin pasar por encima de sus enemigos debería ser dando un enorme rodeo que les llevaría un tiempo que no tenían.
Tras repasar el mapa y haber repuesto sus fuerzas volvieron a aquél horrible camino, lleno de vegetación y ruinas de antiguas civilizaciones. Cuando los sonidos de los animales salvajes cesaron y los fragmentos de metal que antes habían compuesto armas y armaduras lanzaron fugaces destellos desde el suelo supieron que estaban llegando al lugar.
No tardaron en comenzar los oscuros siseos en la mente de la elfa. Los sentía, estaban cerca, podía notar la muerte y el sufrimiento que arrastraban aquellos seres como si fuese algo tangible. Alistair, que iba a la cabeza del grupo, hizo una señal con la mano y les pidió que se agazapasen entre la hierba alta. Habían llegado al lugar, ellas mismas podían oírlos en las cercanías.
Creo que no hay más de 10 o 12, parece una avanzadilla - Leliana no había contado mal, la vista que gozaba su compañera elfa lo confirmaba.
Eso quiero decir que o nos están esperando o… el ejército ya está cerca - Alistair parecía más preocupado que nunca - Atravesemos sus defensas antes de encontrarnos con Urthemiel.
Kallian dió un respingo al oír el nombre del archidemonio y desenvainó sus hojas con silenciosa lentitud, temiendo ser descubierta por el enemigo, señaló a Leliana y luego un pequeño roble - Leliana, ¿Crees que podrías cubrirnos desde ahí? - La joven asintió con una cálida sonrisa, la atención de la elfa le agradaba.
Yo dirigiré la ofensiva entonces - la mirada del ex-templario cambió mientras colocaba su escudo plateado y pasaba su mano por el grabado del glifo, parecía que su mente estuviese en otro lugar, quizás él ya estaba viviendo la batalla.
Kallian asintió mientras se acercaba silenciosamente hasta el borde de aquél muro de vegetación que les cubría. Cuando ambos se habían asegurado de que Leliana se encontraba en su posición y su arco estaba tensado saltaron dentro del claro en el que se encontraban los engendros posicionados. Un grito desgarrador de Alistair rompió el silencio y atrajo la mirada de los enemigos, que se lanzaron rápidamente hacía él, obviando a sus letales compañeras. Tres de frente, dos a la izquierda y un asesino genlock dejando sus escondites a escasos dos metros del flanco derecho de Alistair, los demás todavía estaban demasiado lejos para inlfuir en los movimientos de la elfa. Alistair giró su escudo, rompiendo con él el cuello del asesino antes de que este pudiese siquiera levantar su daga, antes de que su cuerpo se desplomara en el suelo dos de los genlocks que atacaban de frente ya yacían muertos con una flecha atravesando sus cráneos. Kallian sonrió ante su inminente victoria, abandonó la sombra del guerrero y rebanó el cuello del primer engendro escasos segundos antes de hundir su otra hoja en el cuello del segundo.
Ya son nuestros - el clamor de victoria del guarda aumentó la sensación de seguridad de Kallian hasta que vió como una red de luces se iluminaban alrededor de los pocos engendros que quedaban, eso explicaba porque no les lideraba un hurlock, tenían a un demonio con ellos.
No hicieron falta palabras, siquiera una mirada, los dos guerreros se prepararon para lo peor mientras corrían hacia sus enemigos. Alistair bloqueó el hacha oxidada del primero de los engendros mientras Kallian avanzaba tras degollar a dos enemigos,el tercero se lanzó contra ella de forma desesperada pero su sed de sangre acabó con una flecha de Leliana en su pecho. Las luces se levantaban varios centímetros del suelo ya, por muy rápido que fuese la elfa iba a ser imposible llegar hasta el engendro. El ser abrió la boca mostrando sus dientes podridos y repugnantes pronunciando el hechizo, no podría llegar hasta él, solo podía hacer una cosa.
Alistair, Leliana, agachaos - Gritó utilizando casi todo el aire de sus pulmones mientras sentía cómo el poder fluía a través de ella y su mano ardía, la levantó señalando a aquel demonio y dejó que su magia tomase forma a partir de su cuerpo.
