Disclaimer: Ni Harry Potter ni sus personajes me pertenecen. Todos los derechos reservados a J.K. Rowling. y a Warner Bros.
Hugo Weasley
El pequeño Hugo Weasley caminaba tembloroso por el pasillo. No importaba cuan detallado su hermana, padre y madre le hubieran contado sobre el castillo, seguía siendo impresionante. Miró a su lado y Lily estaba igual. Eso le reconfortó.
Llegaron al Gran Comedor y casi se desmaya, pero agarró un poco del temple que no tenía y siguió al subdirector. En la mesa Gryffindor vio a James, a su hermana y a un montón de cabezas pelirrojas, que reconoció como sus primos. En la mesa Slytherin estaba Albus, y Hugo tembló. Sabía que su padre se había vuelto indiferente a su primo, y ya no lo trataba. James tampoco.
Los colocaron en fila de frente a todo el comedor, y el sombrero comenzó a cantar.
Hugo se tranquilizó a sí mismo. Iba a ir a Gryffindor. No había posibilidad de ir a otra casa. Además, tampoco quería ganarse el despreció de Roxanne, Lily, James, Victoire, Molly II, Dominique, Louis, Fred, Lucy, su hermana y sus padres. Oh, no…
Vio como a su mejor amiga y prima la enviaban a Gryffindor, y su hermano aplaudía efusivamente desde la mesa, casi asfixiándola en un abrazo, mientras que Albus aplaudió también feliz, pero tranquilo.
Fue uno de los últimos en ser llamados, y trastabilló varias veces antes de sentarse en la silla y que el sombrero le tapara los ojos.
…Dime que eres el último Weasley, por favor…
—Uh… si, eso creo. —dijo Hugo, confundido.
Gracias a Morgana. He visto demasiados pelirrojos en una vida. Veamos que tenemos aquí…
Hugo se removió varias veces en su asiento, nervioso. ¿Por qué el sombrero se tardaba tanto? Solo era cuestión de gritar "Gryffindor", y se acababa el rollo.
Astuto, si, logrado gracias a tus bromas. Inteligente como tu madre, especialmente sensible y tímido, aplacado por todos tus familiares, pero con grandes ideas. Gryffindor no te iría bien…
Y su mundo se desmoronó.
Uh… sí. Tengo la casa perfecta para ti, muchacho.
—¡NO! ¡Espe…!— su reclamación fue cortada por el sofocante grito del sombrero, ¡SLYTHERIN! Esto era surrealista ¿qué hacia un Weasley en Slytherin, con los sangre pura?
Le dejó el sombrero al subdirector, sin mirarlo, y caminó autómata hacia la mesa de las serpientes, viendo como aplaudían, y como todos sus primos se habían quedado de piedra. Se sentó al lado de Albus y enfrente de un chico rubio.
—Felicidades, Hugo. —le animó su primo de ojos verdes, dándole unas palmadas en la espalda, ahí fue cuando volvió al comedor. Albus le miraba compasivo, pero había un deje de felicidad en sus ojos.
—Ni te preocupes. Te la pasaras muy bien aquí, en Slytherin. —le dijo el chico de pelo rubio. Parecía de la misma edad que Albus, de ojos grisáceos y piel pálida.
—Hugo, te presento a mi mejor amigo, Scorpius Malfoy. —el rubio le tendió la mano, y Hugo la agarró, feliz. Al menos, no estaría solo con todas las serpientes, y si tenía un poco de suerte, podría hacer más amigos.
Aunque no se sentía tan suertudo como para evitar que su padre lo matara o le diera un infarto cuando lo supiera. Tal vez las dos cosas…
Notas del Autor: Al igual que pasó con Teddy, Albus Severus y Hugo, desde que conocí de su existencia me cayeron genial. No se porque, pero bueno. Y desde que pensé en hacer este fic, ya estaba decidido que lo iba a poner en Slytherin.
Siguiente capítulo: Hermione Granger.
