Naruto Kaiten
La Saga del Pasado
Amigo
Naruto se encontraba en Ichiraku Ramen, disfrutando de una deliciosa comida y de la compañía de la persona que se había vuelto su más habitual compañera en los últimos años. Hinata reía al verlo comer de esa manera, atragantándose casi, pidiendo un plato después de otro. Los demás novatos se encontraban en ese lugar también, celebrando el nombramiento de Ino como Jounin, la única que faltaba de la promoción además de Naruto. Éste último se sentía un poco fastidiado por esta situación, que no tenía nada que ve con el nivel de fuerza, pues para todos era obvio que la fuerza de Naruto ya era de otro nivel, y los únicos que podían hacerle frente eran Neji, Lee y Kiba. Justamente, entrenando junto a estos tres había elevado su poder de manera considerable, así como los tres antes mencionados. Naruto estaba contento de poder tener a la mayoría de sus amigos cerca, aunque la falta de los dos más cercanos era obvia y dolorosa. Sakura ya llevaba 1 año y 9 meses fuera en Suna, y sólo faltaban 3 meses para que regresase de su entrenamiento con los kunoichis médicos de la aldea de Gaara. Y Sasuke, de Sasuke no sabían nada después de haberlo visto en la guarida de Orochimaru. Es así que Naruto había dedicado todo su tiempo a volverse más fuerte. Kakashi-sensei lo había estado ayudando. Día tras día, desde que el Sol salía hasta que se ocultaba, era tiempo de entrenamiento para Naruto. Sin embargo, aún no podía lograr derrotar a Kakashi, cosa que lo tenía fastidiado, pues el ninja-copia siempre era capaz de vencerlo en el último minuto, pero de cada una de estas derrotas, Naruto siempre sacaba una lección muy valiosa, y por lo general, aprendía la técnica que habían usado en contra suyo. Iruka-sensei pasó en ese momento, con los tres pupilos que tenía ahora al ser Jounin, es decir Konohamaru y compañía. Esto se debía a que el sensei anterior de Konohamaru y los chicos había partido en una misión a la lejana aldea de la niebla, y no volvería en un buen tiempo. Konohamaru y los demás acababan de pasar el examen Chunin y estaban presumiendo de su nuevo nivel ninja ante los demás.
- Naruto-niichan!- entraron gritando al local.
- Os!- les dijo Naruto, saludándolos, y volviendo a comer apresuradamente.
Los demás volvieron a ver quienes eran los que estaban entrando y saludaron a Iruka-sensei y a sus pupilos.
Entonces, mientas los demás comían, Lee sacó una cámara de fotos, y empezó a mover a todos con el fin de que saliesen en la foto. Algunos se quejaban, pero al final cedían, mientras las chicas se sentían un poco avergonzadas al estar en proximidad con los chicos, sobre todo Hinata, que quería salir junto con Naruto, sin embargo, este sólo prestaba atención a su comida.
- ¡Vamos, muchachos, posen para la foto!
Algunos se seguían acomodando y entonces Lee dejó la cámara sobre la mesita mientras ésta empezaba a brillar con un pequeño punto rojo. Y en ese momento, sin esperarlo, Hinata sintió que alguien la tomaba de la cintura y depositaba la barbilla en su hombro. Y entonces el flash de luz apareció en el lugar, grabando el momento para la posteridad.
Hinata aún sorprendida, volteó a ver quién era el que había salido con ella en la foto abrazándola de esa manera, pero sólo encontró a Naruto limpiándose la dentadura con un mondadientes. Él volteó, le sonrió y le guiñó un ojo. Ella volteó rápidamente hacia delante, con la cara totalmente ruborizada.
La tarde cayó rápidamente y los shinobis se fueron yendo cada uno por su camino hasta que sólo quedaron Naruto y Hinata. Él se ofreció a llevarla a su casa, lo que la chica aceptó avergonzada. Después de la lucha contra Pain, cuando ella se le declaró a Naruto, evitó al rubio durante un tiempo, y lo evitó más al enterarse de que él preguntaba por ella en la aldea. Al ser sincera consigo misma se dio cuenta de que tenía miedo de la respuesta de Naruto. Sin embargo, uno no se puede estar escondiendo todo el tiempo, así que llegó el día en que ambos pusieron sus sentimientos en claro. Naruto le dijo que apreciaba mucho lo que ella sentía por él, pero le confesó que aún permanecía confundido con lo que sentía y que no quería arriesgarse a tener una relación con ella y lastimarla. Esto tranquilizó bastante a la chica, pues, por que a pesar de que no era la respuesta que esperaba, se dio cuenta de que Naruto se preocupaba por ella, y que en algún momento podía llegar a albergar esos sentimientos que ella tenía hacia él.
Después de eso, ambos empezaron a frecuentarse más, al punto de llegar a forjar una relación de amistad muy fuerte, que se fortaleció más cuando ambos empezaron a entrenar juntos. Una vez por semana, Hinata se daba una escapada hacia un claro que Naruto había hallado en el bosque, a orillas de un pequeño lago. En ese rato Naruto empezó a enseñarle técnicas más poderosas, y ella le enseñaba a pelear a la manera de un Hyugga. Al final de éstos días, los dos siempre enrumbaban juntos a casa, en lo que se convirtió en una rutina mensual, pero, para pesar de Hinata, Naruto nunca intentó llevar su relación más lejos.
Pero entonces llegaron los días como éste, en los que los pequeños gestos de dulzura de Naruto hacia Hinata empezaron a hacerse más frecuentes, por lo que la chica empezó a tener esperanzas de nuevo.
Ambos empezaron a caminar, rumbo a la mansión Hyugga, él con las manos detrás de la cabeza y mirando a un lado, y ella con las manos adelante y mirando al suelo. Las cuadras seguían avanzando y ella seguía mirando al suelo, y entonces una manga negra apareció en su campo visual, y una mano, más cálida de lo que esperaba tomó la suya gentilmente, y entonces levantó la mirada para encontrar que la mirada de Naruto no apuntaba hacia ella sino al frente, pero pudo notar una pequeña sonrisa en los labios de éste.
No se atrevió a decir nada para no romper el mágico momento que estaba viviendo, ambos caminando de la mano como pareja era como un sueño para ella, pero era un sueño que se había vuelto realidad. Sin embargo, el tiempo le jugó una mala pasada y sólo 5 minutos después la mansión Hyugga apareció ante sus ojos.
Entonces volvió a sentir frío en sus manos y se dio cuenta de que Naruto la había soltado. Entonces ella estaba ansiosa por saber que era lo que Naruto iba a hacer a continuación, pues levantó la mirada y vio al chico rubio un poco tensionado. Entonces él volteó hacia ella, y quedaron mirándose a los ojos… Naruto la tomó de los hombros, y entonces, cuando ya se estaban acercando, una voz interrumpió el momento, voz que Hinata maldijo desde su interior.
Parado en el muro exterior de la mansión Hyugga estaba Ayame-sensei, un jounin recién llegado a la aldea, conocido por todos debido a su carácter amable y bondadoso. Él, al igual que Kakashi, había estado entrenando a Naruto durante los 6 meses que estaba en la aldea, por lo que Naruto y Hinata le habían agarrado cariño, pero en este momento, sobretodo Naruto. Ayame Sao era moreno, en cierto modo parecido a Sasuke, excepto por el mechón de pelo ensortijado que le caía en la frente y las gafas negras y cuadradas que usaba. Vestía un sencillo conjunto de pantalón negro con un polo azul, y unos guantes que le alcanzaban casi todo el antebrazo, de color negro y amarillo. Además, su bandana era de color rojo. Había ganado fama en la aldea por ser el único en portar el "Ryugan", un poder especial que radicaba en sus ojos, que se tornaban de color turquesa y sus pupilar giraban formando un símbolo celta antiguo llamado Triskell. Hasta el momento, sólo Naruto había apreciado el poder del Ryugan. La habilidad del Ryugan era simple. Cada una de las hojas del Triskell representaba una parte del cuerpo de una persona, el cuerpo, la mente y el alma. Es decir Sao podía observar el comportamiento de cada una de estas partes a la vez, lo que hacía que su contraataque fuera el más eficaz que Naruto hubiese visto. Él único inconveniente era la restricción del tiempo, pues Naruto se dio cuenta que Ayame-sensei sólo podía usar ese poder durante 2 minutos por día. Jamás había visto que era lo que hubiese sucedido si lo usaba más tiempo, pero tampoco quiso arriesgarse a saberlo.
- Al fin te encontré, Naruto.- le dijo, bajando del muro de un salto.
- ¿Cómo está Ayame-sensei?
- Muy bien, muy bien- le contestó él, y entonces reparó en Hinata.- Por lo que veo, tú estás mejor, acompañado de Hinata-chan- le sonrió a ella- ¿Éste idiota ya se te declaró?- le preguntó.
- Esto… yo…- decía Hinata, frotándose las manos.
- ¡Sensei!- le reclamó Naruto.
- Vale, vale- río Ayame-sensei.- Vine a decirte Naruto- le dijo al rubio- que la Hokage quiere verte.
- ¿Ah, sí? ¿Qué quiere ahora la vieja Tsunade-obaachan?
- ¡Jajaja!- rió Sao- Bueno, bueno…-dijo parando de reír- He oído que algunos de los consejeros querían una entrevista contigo.
- ¿Los consejeros?- se extrañó Naruto- ¿Qué podrían querer ellos de mí?
- Creo que es algo relacionado a tu viejo amigo Uchiha.
- ¿Sobre Sasuke?- dijo Naruto alarmado.
- Pues es lo único que escuché.
Hinata, que también estaba pendiente de la conversación de los dos hombres, se dio cuenta de lo tarde que era, por lo que decidió entrar de una vez a la mansión, dónde su primo estaría preocupado por no saber en qué lugar ella se encontraba.
- Esto… Naruto-kun, yo…
- Ah- dijo él- lo siento Hinata-chan, pero debo irme con Ayame-sensei ahora.
- Sí, entiendo-dijo ella.
Entonces, Naruto levantó su mano en señal de despedida, y él y Ayame-sensei empezaron a saltar por los tejados de las casas rumbo al edificio de los Hokage.
Y entonces, Hinata, con un vuelco en su corazón, se dio cuenta de que Naruto podía ser más que su amigo…
