Desclaimer: Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de Nakamura Yoshiki, ni tampoco las canciones que aquí se describen.

Capítulo VI ¡suegro!

Yashiro-San se encontraba más intrigado que antes ¿qué pudo haber pasado para que Kyoko fuera de la mano de otro hombre? ¿Por que Tsuruga - Ren se había quedado en ese estado?

Tsuruga - Ren se había quedad frente al elevador, con una mirada melancólica y perdida en punto fijo hacia la nada, ¿quién era ese que se llevaba a Kyoko de sus manos?, tenía que buscar una forma de recuperarla a como diera lugar, si no lo podía hacer como Tsuruga - Ren tal vez debería intentarlo como Kuon, pues no había logrado acercarse a ella de ninguna forma, desde aquel día, no aceptaba sus llamadas, ni contestaba sus mensajes, no tenía idea donde vivía ahora, pues la había ido a buscar al Darumaya, sus antiguos jefes le habían dicho que ya no estaba con ellos.

Yashiro - San logró sacar a su cliente de su ensimismamiento y logró caminar a la reunión que tendrían con el productor de una nueva película, pero aún así casi no comento nada pues seguía perdido en sus pensamientos, toda la negociación la hizo Yashiro - San.

- Ren creo que es mejor que vayamos a tomar algo, y me digas que es lo que esta sucediendo, hace semanas que no estas concentrado en el trabajo - Comento Yashiro - San reprendiendo a su cliente.

Tsuruga - Ren no tenía opción tenía que confiar en su manager para tener una posibilidad de recuperar a Kyoko, decido fueron un restaurante y durante el almuerzo le contó todo lo que había pasado con Kyoko, mientras el color iba dejando la cara de Yashiro - san, cuando Ren término de contarle lo que había sucedido, no podía articular palabra por la furia que lo embarcaba.

- ¡Pero que hiciste! - farfullaba Yashiro - San demasiado molesto como para que sus palabras salieran de sí, en una forma normal, Tsuruga - Ren nunca había visto a su calmado Manager perder los estribos de tal manera, era evidente que estaba conteniendo un rabieta - ¿cómo pudiste? ¿cómo pudiste lastimarla así? ¿no te parece que ya ha sufrido demasiado?. Su madre no la quiere, tal pareciera que quiere joderle la vida, fue criada toda su vida para ser la esposa de alguien que la despreció, la trato como sirvienta y se aprovecho de ella y ¿ahora tú?

- Lo sé, lo sé ¿crees que no me lo he repetido desde el día que sucedió? he estado arrepentido desde el día en que paso. Pero Yo no lo sabía... Yo no sabía que al fin ella ya me amaba. - Se reprendió a sí mismo mientras cerraba los puños sobre la mesa, con la cabeza mirando hacia abajo las lágrimas comenzaron a gotear por su nariz. Yashiro - San se sintió mal por él, comprendía que no tenía caso seguirlo torturando con reclamos pues ya bastante arrepentido estaba.

- ¿y que has hecho? ¿la has buscado? ¿le has intentado que trate de entenderte? - pregunto Yashiro - San curioso.

- No contesta mis llamadas, no responde mis mensajes, se niega a verme o hablar conmigo, la fui a buscar al Darumaya y me dicen que ya no vive ahí, no dejo una dirección donde encontrarla. Si la voy a buscar a donde graban su película causaría un gran alboroto y posiblemente se niegue a verme. Y tu viste lo que paso hoy. - Respondió un muy acongojado Ren.

- Por cierto ¿quién será ese chico con el que iba? nunca antes lo había visto, ¿no creo que sea Fuwa - Sho? - murmuraba Yashiro tratando de encontrar la explicación.

- No lo sé, pero no se la dejaré a nadie tengo que recuperarla de alguna manera, necesito saber donde vive ahora.

- No hay problema lo investigare con sus amigas de Love me, o veré si puedo investigar alguna actualización en sus datos de empleado - Dijo Yashiro - San entrando en su modo profesional - Te ayudare a recuperar a Kyoko, pero tienes que prometerme que dedicaras cada minuto, de cada hora, de cada día para hacerla feliz. Susurro un Yashiro amenazante.


Otra vez esa aura enfurecida estaba cerca de ella, se comenzaron a erizar los vellos de su espalda cuando la sensación de miedo pasó a terror, pensaba en voltear a ver que la causaba pero incluso tenía miedo de girar la cabeza

- Hirashi... Hirashi Kyoko - la voz de Kotonami enfurecida resonaba tras ella.

- ¡ho - hola! ¿que te trae por aquí? - susurró temerosa mientras volteaba lentamente

- ¡Ah! ¡Así que no te extraña el nombre! Fui a buscarte al Darumaya ¡y me entero que ya no vives ahí! busco tu nueva dirección en las actualizaciones de personal de LME, lo que no fue nada fácil, tuve que usar mis encantos con el administrador y me encuentro con tu hoja de datos como Hirashi Kyoko - estado civil ¡CA - SA - DA! (MA - RRI - ED ) Tienes mucho que explicar - bufaba Kotonami casi echando humo por la nariz logrando llamar la atención de los presentes que se encontraban al rededor en el set de grabación.

- ¡Ca - Cálmate por favor! baja la voz que alguien te puede escuchar - murmuraba Kyoko apenas susceptible haciéndole señas con las manos para que bajara el volumen de su voz.

- CALMARME! ¿Y dices que soy tu mejor amiga? ¡me estoy enterando así de una cosa tan importante! ¡Cuando yo debí ser la madrina!¿Quién es?

- ¡Por favor! entre menos sepas es mejor

- ¡QUEEEE! Creo que es mejor que no sigamos siendo amigas, ya veo que no te importa nuestra amistad - bufaba Kotonami sobre actuando

- No, no, no, por favor te lo contaré todo pero este no es el lugar, en una semana es la fiesta de Takarada Lori, después de esa fiesta estaré un poco más desocupada prometo contarte todo después eso, pero por favor no dejes de ser mi amiga.

- Ni siquiera me vas a decir ¿con quién rayos te casaste? - era la pregunta obligada pues no había sido con Tsuruga Ren, su apellido hubiera cambiado a Tsuruga, ni con Fuwa Sho, entonces con quien demonios se había casado.

- ¡Con el diablo!, pero ahora no te lo puedo contar por favor ten un poco de paciencia. - contesto Kyoko para terminar pues ya la estaban llamando de nuevo al Set.

En realidad Kotonami no era una amiga muy apegada, pero Yashiro - San le pidió la nueva dirección de Kyoko, ella ni siquiera sabia que ya no vivía en el Darumaya, lo que pico su curiosidad, no descanso hasta obtener su nueva dirección y en el proceso descubrió que su apellido había cambiado y la razón no era otra más que su matrimonio, ahora quería saber toda la verdad.


Reino estaba en el lugar donde solía ensayar con los muchachos, les dio las partituras de dos canciones en específico "the phantom of de opera" con las modificaciones para que sonara en Metal y una nueva canción que había escrito en colaboración con una amiga, la cual ensayaría con ellos los próximos días.

- se escucha muy bien, ya quiero saber como se escucha con la voz de esa chica para que quede completa. - Comentaba Miroku al vocalista.

- Se que se escuchara genial - comentaba Reino esbozando una pequeña sonrisa en los labios, lo cual no paso desapercibido por Miroku.

- ¿será a caso que has cambiado por esa chica? -

- ¿ a que te refieres ? yo no he cambiado.

- claro que sí, apenas terminan los ensayos y te vas corriendo como si tuvieras algo que hacer, no has ido al bar con nosotros en meses y ni hablar de los fines de semana, no te vemos para nada a menos que tengamos evento, según tú te la pasas en casa... a decir verdad te ves mas relajado y menos malvado. ¿que te ha pasado? ¿ es esa chica?

- Claro que no ... solo he tenido algunas cosas que hacer, asuntos que resolver, ya sabes.

- Si tu lo dices... por otro lado, tu padre quiere verte me pidió que te dijera que pasaras hoy mismo por la tarde.

-¿Queeeeeé? ¿y por que no me dijiste eso desde el principio en lugar de preguntarme de mi vida amorosa y de lo que hago en mi tiempo libre.? no alcanzare a llegar. - Bufaba Reino enfurecido, salió disparado para ir a cambiarse y después ir a ver a su padre.

Cambio su vestimenta Gótica por un traje sastre hecho a la medida en color negro, se llevo el auto y se dirigió hacia la mansión de su padre.

Al llegar a la mansión estilo "Japón Imperial" un séquito de sirvientes ya lo estaban esperando, también vestidos a la usanza tradicional japonesa, su padre era un obsesivo por las costumbres Japonesas, no sabia como era posible que hubiera nacido él... mestizo.

En cuanto entro al estudio vio a su padre sentado en la silla principal regio, imponente, intimidante como siempre, vestido con un traje impecable de las mejores marcas, a pesar de ser un hombre maduro, aun era muy apuesto y las canas que comenzaban a teñir su cabello lo hacían verse aún más atractivo. Era muy parecido a Reino, apenas los rasgos de los ojos distaban un poco al igual que el color del cabello, su padre tenía los ojos mas rasgados y el cabello negro.

- Buen día padre.

- ¿Cuando pensabas decírmelo? - recriminaba su padre levantándose de su lugar inmediatamente, para dirigirse a la mesa de las bebidas a prepararse un coñac con hielos.

- ¿Qué cosa? - contesto Reino totalmente relajado con las manos en los bolsillos, pues a pesar de que su padre imponía, a él no lo intimidaba ya había pasado por bastante como para que personas así lo intimidaran.

- ¿Qué te has casado? - farfullaba su padre enfurecido.

- ¿Cómo lo has sabido? - preguntaba el joven sorprendido, enderezando la postura y sacando las manos de los bolsillos.

- ¿Cómo lo he sabido? Así que es verdad... tu estas comprometido con la hija del clan del dragón plateado, es necesarios que deshagas ese matrimonio inmediatamente, y como lo he sabido sabes que tengo contactos en todos lados y a diferencia de ti ellos me respetan, en cuanto se dio cuenta mi contacto del registro familiar me aviso, esperando que fuera un error.

- Yo nunca hice tal compromiso, el que lo hizo fue mi hermano, no es mi culpa que haya muerto, no tomaré su lugar y no pienso deshacer mi matrimonio, aunque tu o el mismo infierno me lo pidan - respondió Reino enérgico y furioso.

- Sabes que tengo maneras de deshacerme de quien sea y como sea.

- No te atreverías, Yo no te lo permitiría ya lo hiciste con mi madre, en ese entonces era muy pequeño para defenderla, pero ahora tendrás que pasar sobre mí para tocarle uno solo de sus cabellos- Contesto Reíno con un deje de preocupación y furia en la mirada.

- Así que la amas...- afirmo su padre llevando se un vaso de coñac con hielos a los labios.

- Nuestra relación es más complicada que solo amor.

Su padre estaba sorprendido por esa respuesta ¿que podría ser más complicado que el Amor?.

- Bien. Si ella no me demuestra ser digna del heredero del clan Yakusa, o deshaces tu matrimonio o Yo me desharé de ella. Vamos a la sala del té, donde tu linda esposa nos esta esperando.

Reino estaba sorprendido y aterrado al mismo tiempo, ¿cómo que los estaba esperando? no tuvo tiempo de reaccionar pues su padre ya había salido del estudio, en cuanto se despabilo salió apresurado atrás de él.

Cuando entro a la sala del té su padre ya estaba sentado en la cabecera con dos de los líderes más viejos e importantes del clan, sentados a su lado dejando un sitio a lado de su padre, para que Reíno se sentara.

Después de unos segundos entro abrió la puerta corrediza un hombre para darle paso a Kyoko, quien estaba vestida con un impecable Kimono, y debido a que no le habían dado tiempo a quitarse la peluca solo la peino como si fuera su cabello real en un moño tradicional.

Kyoko entro con pasos pequeños con la vista hacia el piso y con sus manos unidas frente a su regazo, sin pisar ninguna de las lineas del tatamí, como lo dictaba la tradición ya casi olvidada. Los ancianos sorprendidos se voltearon a ver el uno al otro.

- Así que tu eres Kyoko, bien yo soy Hirashi Ryuuzaky y soy el padre de tu esposo. -

Los dos ancianos se sorprendieron aún más ante la declaración.

Inmediatamente Kyoko se hinco desde el otro lado, e inclino su cabeza hasta casi tocar el piso una Dogueza para disculparse, en el actual Japón ya nadie las hace.

- Lamento mucho que no lo haya conocido antes, y que mi esposo y Yo hayamos tomado la decisión de casarnos sin consultárselo ni decírselo antes. Por favor discúlpenos a ambos.

Esa actitud, esa sumisión y esos modales tan bien realizados si sorprendieron al padre de Reino, y al mismo Reino quien dentro de si, pensaba que tal vez sería posible obtener la aprobación de su padre.

- Supongo que es algo que tengo que discutir con mi hijo, ahora nos harías favor de realizar la ceremonia del té para mis invitados y para mí, pues para nosotros es como conocerte en la familia.

Kyoko asintió con la cabeza y comenzó la ceremonia, fue dejando cada uno de los instrumentos como en la casa de los Fuwa le habían enseñado, uno a uno de forma impecable y perfecta después de todo la habían educado para ser la esposa perfecta para su hijo. Paso las tazas y en cuanto termino quedo con las manos sobre su regazo, era la estampa de la japonesa perfecta.

Hayashi Ryuuzaky estaba alzaba una ceja, estaba realmente impresionado. Por primera vez se había quedado sin palabras, ni siquiera él había podido educar a su propio hijo con modales tan refinados y tradicionales.

- Kyoko te acompañaran a tu habitación, necesito hablar algunas cosas con mi hijo.

Kyoko se levando he hizo una reverencia para despedirse, se dio la vuelta con cuidado dando pasos cortos, y con la cabeza inclinada, en ningún momento volteo a ver a Reino.

- Bueno debo admitir que por lo menos has elegido bien, es una chica con la educación adecuada. - musito el padre de Reino en cuanto la chica salió.

- Es verdad, además de ser linda ha sabido usar adecuadamente el Kimono - Completo uno de los ancianos - y su educación es muy tradicional por lo que se puede ver.

- Jamás creí que mis ojos verían a un joven de esta época haciendo una Dogueza para disculparse a la usanza tradicional es increíble - repuso el otro anciano con una sonrisa de satisfacción. - podemos esperar que ella si pueda "educarte" jajajajaja - rieron los ancianos al mismo tiempo, y su padre se unió a las risas.

Reino no encontraba palabras para decir algo, estaba acostumbrado a estar a la defensiva, se sentía... ¿orgulloso? jamás había tenido ese sentimiento, por lo tanto no sabía como definir esa rareza en el pecho, estaba orgulloso que la llamaran "su esposa" y estaba orgulloso de que la estuvieran alabando por su pulcra educación y su belleza.

- Pero sabes que el que su educación sea impecable no es suficiente, en cuanto los otros clanes se enteren en especial el clan del dragón plateado, la atacaran - Re puso su padre en un tono serio.

- Es por eso que nadie debe de enterarse padre, nadie debía de enterarse. - Refuto Reino con la misma seriedad.

- No puede tapar el sol con un dedo Hayashi - Kun, teniendo tantos infiltrados en las oficinas públicas como nosotros, es solo cuestión de tiempo para que se enteren. - Comento uno de los ancianos.

- Por tu seguridad y la seguridad de tu esposa deberán vivir aquí por un tiempo para que ella reciba entrenamiento, necesita aprender a disparar un arma, a manejar un auto e inclusive una moto, y algunas técnicas de defensa personal por lo menos.

- Padre no podemos hacer eso, tenemos nuestras vidas, nuestras carreras.

- Será mejor que lo consideres, o él que se deshaga de tu esposa no seré Yo, más vale que la vigiles, sabes que ser la esposa del heredero Yakusa tiene sus riesgos.

- De acuerdo hablare con ella, si me permite retirarme. - se despidió Reino para poder hablar con Kyoko, tenía razón tenía que enseñarle a defenderse pues si llegaba a oídos equivocados su vida podría correr peligro.


En cuanto Kyoko se dio cuenta que el que abría la puerta de su habitación era Reino sus demonios empezaron a rondar el ambiente, toda la habitación se lleno de un aura oscura y terrorífica mientras la chica veía con desprecio y odio a su esposo.

Reíno estaba fascinado al verla así, era su Diosa de la oscuridad, se estaba excitando y no podía controlarse.

- Hola Cariño me alegro que estés bien - Saludo Reino casual.

- ¿Hola Cariño? ... ¿Hola Cariño? ... es lo único que tienes que decirte, después de que dos gorilas prácticamente me secuestraron del estudio de grabación y me trajeron aquí para conocer a tu padre.

- Bueno no eres la única que tiene problemas con sus padres. Así que ya lo sabes... mi padre es un Yakusa.

- ¿es un Yakusa? tu padre es "ÉL YAKUSA" es el líder del clan dragón dorado ¿cómo pudiste no decírmelo?

- No sabía como decírtelo.

- Pues podrías haber dicho "caperucita debo advertirte que cuando te cases con migo el líder de los Yakusa se convertirá en tu suegro ya que es mi padre- Musitó Kyoko fingiendo perfectamente la voz de Reino.

- Yo no hablo así, ¿y como es que lo sabes todo?

- Saito - San me lo dijo en el camino.

-¿Quién diablos es Saito - San?

- Es el guardaespaldas de tu padre quien me contó todo en el camino para que no me asustará, pero la realidad resulto ser más atemorizante, que el pensar que estaba siendo secuestrada.

- Además se supone que no lo tenía que saber nadie, como iba yo a saber que mi padre se enteraría. ¿Cómo supiste como comportarte?

- Es una mansión del Japón Imperial, los sirvientes están vestidos con Yukatas tradicionales, me dieron este Kimono para vestirme, era fácil deducir que la gente que vive aquí aprecia el uso de las tradiciones y buenas costumbres japonesas. - Contesto Kyoko aún molesta con su aura negra sobre de ella, sus demonios de furia comenzaban a rondar al rededor de Reino, pero al parecer él estaba fascinado, le hacían cosquillas y le provocaban escalofríos que lo excitaban aun más.

- Y... ¿y dónde aprendiste todo eso? no... no he conocido a nadie que sepa tan bien las costumbres. - pregunto Reino con la voz ya entre cortada y con el calor llegando a su cabeza.

- En la casa de los padres de Fuwa Shou, técnicamente me educaron para algún día ser su esposa.

- ¡Oh, ya veo! entonces debo agradecer a los padres de Fuwa Shou por haber educado tan bien a "mi esposa" - otra vez ese sentimiento al mencionarla como Suya, como su esposa, que diablos le estaba pasando, le gustaba decir eso.

- Ni te emociones tanto, sabes que esto no durara mucho. ¿por qué diablos me miras así? ¿a caso estas babeando? - Farfullo Kyoko al ver que el cantante la miraba como corderito embelesado.

- No preguntes... cof ... cof .. tengo que decirte otra cosa tenemos que vivir aquí por un tiempo -

-¡Queeeeeeé?! - grito la chica dejando explotar toda su aura de enojo y furia haciendo incluso que los vidrios de la habitación se rompieran. - El joven cantante la miraba fascinado, no podía creer tanto poder espiritual en tan delicada criatura, podía jurar haber visto que levito un poco, consiguiendo que algo explotara también entre sus pantalones, había llegado sin siquiera tocarla.

- Creo que será mejor que regrese cuando te calmes y te explicare todo. - Susurro Reino apenas con un hilo de voz, el que necesitaba calmarse era él, ¿cómo había logrado esa chica excitarlo tanto?, si antes verla en su caracterización de la "Diosa de la noche" fue una delicia, ahora verla en un Kimono tradicional con esa aura de furia rodeándola era demasiado para él, se había puesto duro tan solo al entrar y verla en la habitación, y había llegado en su última explosión de furia, definitivamente eso no le había pasado desde el instituto, ni siquiera recordaba que alguna vez le hubiera pasado, era demasiado tiempo en que esa chica lo tenía en el celibato, era la explicación que le daba a lo que le acababa de ocurrir, el nunca había sido precoz.

Agradecía aún tener ropa en su antigua habitación en la casa de su padre, después de darse un baño con agua fría, bajo nuevamente a ver a Kyoko salieron de la habitación, Reino llevo a Kyoko a los jardines mientras le explicaba por que era necesario que vivieran ahí por un tiempo y no solo eso, si no que también ella tendría que tomar una especie de entrenamiento pues ser su esposa sería algo complicado.


Llevaban casi dos semanas con ese ritmo tan agitado, Kyoko había dejado de asistir a la escuela y solo presentaría los exámenes finales, pues en las mañanas recibía el entrenamiento por diferentes miembros del clan Yakusa y por las tardes asistía al set de grabaciones.

Reino se encargaba de tratar de enseñarle a conducir un auto, pero era demasiado frustrante para Reíno, la chica no tenía nada de coordinación pies - manos - volante, ya había chocado dos veces, y cada e que se bajaban del auto el joven cantante bajaba pálido y agradecía aún seguir vivo. Lo peor de todo es que la Chica pensaba que lo hacia muy bien y no podía esperar a la siguiente clase de manejo. Ni pensar que su padre le había dicho que también le enseñara a usar la motocicleta.

El propio padre de Reino le estaba enseñando a disparar armas.

Saito- San le enseñaba el uso de navajas, y cuchillas. Se sorprendía pues al parecer tenía habilidad para su manejo.

Ademas había ido a ensayar con la banda varias veces a la semana y terminaban bastante entrada la noche, pues la presentación en la fiesta de Takarada Lori estaba a la vuelta de la esquina. Kyoko terminaba agotada. Reino ni siquiera se atrevía a despertarla pues se quedaba dormida en el auto, por lo que el la subía cargando y solo le quitaba los zapatos, la dejaba dormir, luego él se ponía la pijama y se acostaba a su lado, tenía semanas que ya no dormía en su "ataúd" y no concebía dormir en ningún otro lado que no fuera a lado de ella aun que se despertara con una pierna de ella aprisionando las suyas.

Al siguiente día Reino la estaba esperando, en cuanto llego la llevo a la cocina, para terminarle de preparar una hamburguesa, con papas. Reino no lo sabia pero las hamburguesas eran la comida favorita de Kyoko.

- ¿y esto por qué? - pregunto Kyoko sorprendida pero se le hacia agua la boca.

- Necesitas comida occidental tiene más calorías, y con el ritmo tan agitado que has llevado últimamente estas perdiendo peso.

Tenía razón su ropa comenzaba a quedarle un poco grande, pero era raro ver que Reino se preocupara así, al grado de prepararle comida el mismo.

Cuando subieron a la habitación Kyoko se puso su pijama y se miro por el espejo, era verdad estaba perdiendo mucho peso, los huesos de la clavícula comenzaban a notarse, Reino se paro a tras de ella y sin previo aviso con sus dos manos aprisiono su pechos palpándolos con sus dedos. Kyoko se quedo de piedra ante la acción y un escalofrío caliente le recorrió el cuerpo, mientras su mandíbula caía hasta el suelo.

- ¿Lo ves? has comenzado a perder volumen también en estas, y de por si no había mucho que perder. Musito Reino mientras seguía palpando sus senos.

- Pero cómo te atreves, pagaras por esto - musito Kyoko cuando al fin reacciono y sus demonios de ira comenzaron a salir.

Después de unos minutos Reino estaba como niño regañado sentado en posición de flor de loto con los brazos cruzados en un rincón del cuarto, con una clara marca de una pequeña mano en la mejilla, pero a pesar de eso estaba tratando de contener pequeñas risotadas, el aura de Kyoko se había encendido como a él le gustaba y había encontrado el interruptor para hacerlo las veces que el quisiera, aunque las consecuencias eran dolorosas.

Kyoko finalmente se había acostado en el futón matrimonial del cuarto que el padre de Reino les había asignado.

- Supongo que el día de hoy tendré que dormir en otra habitación - dijo el joven cantante molesto.

- Claro que no, ni loca me quedo sola, ¿sabes cuantos años tiene esta mansión? y ¿cuantos fantasmas pueden andar por aquí?, ven acuéstate aquí pero no me toques otra vez de esa manera. - le susurro Kyoko con la voz temblorosa por el miedo, y le señalo su lado del futon.

- Reino se acerco para acomodarse a su lado, y agradecía que la luz estuviera apagada o no podría ocultar su sonrisa de felicidad.

Al siguiente día reino le preparo un Bento con pasta y ravioles rellenos de carne, acompañados con pan de ajo, e incluyo su cepillo de dientes pues era comida muy condimentada. Cuando Kyoko lo recibió estaba demasiado sorprendida para decir una palabra además de no escuchar las instrucciones que Reino le daba, sobre la comida condimentada.

- Debes comerlo todo de acuerdo, te ayudara a que no pierdas mas peso ¿queda claro? - Farfullaba Reino como una madre estricta.

- ¿Tu lo hiciste? - fue lo único que atino a decir Kyoko.

- Si, así fue.

- Pues gra... gracias, prometo comerlo todo.

Muchas gracias por seguir esta historia, quisiera tener mas tiempo de escribir, pues ya tengo la idea de lo que sigue, pero para variar ¡no he tenido tiempo! y como de malas ya había escrito más de la mitad de este capitulo y se fue la luz perdí mi avance y tuve que volver a empezar :'(

Perdonen que no agradezca adecuadamente pero saben que sus Reviews son muy importantes para mi y los atesoro como no tienen idea. Se que la historia no cumple con los canones de los personajes y que ya se desvío de la original, pero bueno para eso es el Fancfic, para liberar tu mente y echar a volar tu imaginación con tus personajes favoritos, espero les guste tanto como ami.

Un saludo y un beso a todos, tratare actualizar más rápido.