La verdad es que habría publicado antes pero se me desenchufó la net y como no tiene batería buena se apagó perdiéndose todo lo que había escrito pero me sirvió para corregir cosas que no me habían gustado.
Ya tengo planeada una continuación a esto pero no contare nada.
Al cine juntos
Habría sido una hermosa tarde de otoño, una tarde de otoño hermosa y tranquila, si no fuera que eran las tres de la tarde y estaban en verano. Eso y que estaban en el bunker tratando de meter a un monstruo que puede cambiar de forma en una jaula, una en la que estaría mientras que los tres pudieran investigarlo.
La pelea fue grande y Lee fue levemente lastimado, al igual que Ford pero Fidds se había escondido detrás de ellos y no fue de mucha ayuda.
— Ahora que terminamos con esto creo que me debes una y ya sé exactamente cómo cobrártelo — feliz de poder lograr lo que había estado planeando decirle a su hermano desde que se levantara ese día y viera el diario.
— Espero que sea dinero porque no puedo perder mi tiempo haciendo algo contigo hoy — pelee con esa cosa, la cosa que trajiste cuando era un huevo y que ahora nos quiere matar para tener tu diario — enojado mientras que la criatura los miraba divertido.
— Lo que pasa es que le interesa más la ciencia que estar contigo — dijo burlándose y fue mirado con odio por los tres miembros del trio misterio.
— Cállate y mejor vayamos al laboratorio a seguir hablando, que este experimento no nos dejara hablar tranquilos — dijo y el Cambiaformas se había convertido en él para burlarse pero los tres lo ignoraron y no volvieron a hablar hasta que estuvieron seguros de que nadie los iba a interrumpir.
— Ahora que estamos solo podemos hablar y lo que te voy a decir es algo que te va a encantar, la película que tanto estabas esperando se estrena este fin de semana y los dos podemos ir a verla, como vimos varias películas antes — tratando de no sonar emocionado y lo hacía solo por estar Fiddleford con ellos.
— Ya te dije que no tengo tiempo para eso, así que vas a tener que encontrar a otra persona que vaya contigo — eso no le gustó para nada a Lee.
— Pero es la película que querías ver y hasta me fui a un pueblo que está a varios kilómetros de aquí para conseguir las entradas — ofendido de que no le quisiera acompañar.
— ¿No te puede acompañar esa mujer que conociste en el bar, esa… Madison? — preguntó Fiddleford a lo que Ford lo miro con odio.
— Por dos razones, no soy yo al que le gustan esas películas y no quiero que ella me vea como alguna especie de nerd, cosa que los tres sabemos que no soy y nunca fui — no le gustaba hablar de eso, era de su parte menos seguro de la vida, en la adolescencia, cuando había conocido a Carla.
— Cuando admitas que eres un nerd vas a poder ir a ver la película tu solo y no me vas a molestar tratando de convencerme que vaya contigo — ya se estaba hartando Ford, no tenía ganas de tener que soportar las inseguridades de su hermano cuando estaba en medio de una investigación tan importante.
— No soy nerd, ustedes lo son, yo no entiendo nada de lo que está pasando en este lugar y te estoy haciendo un favor al invitarte a una película que le gustaría a un nerd como tu — no olvidando lo que tenía planeado.
— Si tantas ganas quieres de llevar a alguien al cine, puedo ir yo contigo — queriendo evitar que ellos se pelearan porque cuando ellos dos se peleaban las investigaciones se paraban y podían estar gritándose por días.
— No tienes que ser la niñera de este bebé que no quiere admitir que es un nerd encubierto, por el amor de Dios, si hasta tiene más libros de cosas de ciencia ficción que yo — eso enojo mucho a Lee que fue a encarar a su hermano empujándolo antes de hablar.
— No soy nerd, el nerd eres tu que se queda atrapado en un laboratorio todo el día no haciendo más que cálculos — esperaba que su hermano actuara de una forma igual de violente pero este le sonrió antes de hablar.
— Fíjate donde estás antes de decir eso — divirtiéndose al ver como Lee se ponía rojo de la ira.
— No tienen por qué pelearse — dijo Fiddleford metiéndose entre los dos — yo voy a ir al cine con Stanley, a mi me interesan esas cosas, hace bastante que no voy al cine y me gustaría ir — no estaba mintiendo, entre su trabajo y las investigaciones con los gemelos realmente no había tenido tiempo para hacer cosas como por ejemplo ir al cine o hasta comprarse ropa.
— ¿Estás seguro de que quieres ir al cine conmigo? — eso le parecía muy raro porque para ser sincero no había ido al cine con nadie que no fueran sus padres, Ford o Carla, no había tenido amigos de niño y por eso siempre había estado muy pegado a Ford.
— Dije que quiero ir y quiero ir —todo sea por evitar que se pelearan.
Ford llevó a Fidds un poco lejos de Lee y le dijo en voz baja.
— Te digo en serio que no tienes por qué sacrificarte por él, es solo una película y ya se repondrá de no poder verla y creo que debería dejar de tratar de negar las cosas que le gustan, no es bueno para él y es molesto para todos los otros que estamos a su alrededor — Fiddleford sabía que eso era verdad pero Stanley le caía demasiado bien como para que la pasara mal.
— Si te soy sincero, tu hermano me cae bien y la verdad es que no quiero ir a mi casa porque Susan está más que insoportable y no sé porque pero creo que me olvide de hacer algo que debía y de ir a casa me va a dar un sermón que será uno de los más largos de la vida — dicho eso negó con la cabeza tratando de sacarse la idea de la cabeza.
— Esta bien, ve con él pero en algún momento vas a tener que enfrentar a tu esposa y en serio espero que estés equivocado con lo que piensas — negando con la cabeza mientras hablaba.
Una vez que dejara en claro eso, Fiddleford fue a hablar con Lee para ver a qué hora lo iría a buscar y para suerte de él era antes de que Susan volviera de trabajar y Ranger de la casa de su amigo, cosa que hacía para no estar solo en su casa.
Aprovecho el tiempo que estaba solo en la casa para bañarse, vestirse y hasta revisar algunos de sus escritos, todo lo cual dejo de lado cuando escuchara la bocina de Stanley, no era la de su moto, era la de un auto y cuando salió de su casa pudo ver al auto de Stanford estacionado.
No entendiendo que era lo que pasaba se subió al auto y al ver la cara de confusión Lee se rio.
— Ford me presto el auto, aparentemente te quiere demasiado como para que vayas en la parte de atrás de mi moto — le divertía que su hermano se hubiera puesto tan estricto con como tenían que ir al cine.
— Voy a recordar agradecerle cuando lo vea — feliz de no tener que ir en moto, odiaba tener que hacer eso y además de que se iban a morir de frio y no sabían si podría llover.
La verdad es que podrían saberlo pero ni se fijaron en el diario y no tenía ganas de hacerlo en ese momento.
Tardaron una media hora en llegar al cine y estuvieron parados en una cola donde muchos de los que estaban allí tenían disfraces y notó por la cara de Stanley que miraba a los otros con aparente envidia.
— Lastima que no tengamos disfraces como los demás — eso hizo que se riera Lee.
— Eso es lo que un verdadero nerd diría, a mi no me importa no tener un disfraz, no lo necesito, soy demasiado espectacular como para hacerlo — pasándose la mano por el pelo tratando de verse cool.
Eso molestó bastante a Fiddleford, dándole mentalmente la razón a Stanford con respecto a lo tonto que se veía Stanley al tratar de negar sus gustos por miedo a ser llamado nerd, eso era algo de la escuela y nadie llamaría a alguien tan intimidante como él de esa forma. Cualquier caso llamarían así a Fiddleford.
Era gracioso como una persona que se muestras siempre tan segura de sí misma pudiera llegar a tener ese tipo de miedos, pero Fiddleford tenía sus propios miedos y por eso no se sentía con el derecho a reclamar nada.
El momento de entrar al cine llego y Fiddleford pudo admirar como Stanley había elegido lo que para él era uno de los mejores lugares para ver una película, el medio. No es demasiado atrás ni se esta tan cerca que se tienen la pantalla pegada a la nariz, eso y que además estaba lejos de la última fila que es donde muchas veces las parejas iban a besarse.
La película empezó y Fiddleford miró en dirección de Stanley que estaba tratando de disimular su emoción pero la forma en la que se agarraba de los sujeta brazos fue que podía adivinar cuanto había querido ver esa película y no pudo evitar compararlo con un niño, eso le daba un aire tierno que nunca se imaginó que fuera capaz de poseer.
Fue varias veces durante la película que Stan apretara la mano de Fiddleford por la emoción de lo que estaba pasando y cuando Fiddleford miraba, lo que veía era una persona que estaba viendo serenamente una película.
A Fiddleford la película no le atrajo demasiado pero era un descanso, algo que no se había tomado hacía bastante y le estaba encantando poder hacerlo.
Cuando la película termino Stan no pudo evitar aplaudir pero paro en seco cuando se dio cuenta de que las luces se estaban encendiendo.
Cuando se subieron al auto, Stan no pudo evitar abrazarlo y con el ímpetu del momento no pudo evitar besarlo de una forma violenta mientras que lo abrazaba, después se fue al asiento de atrás y se lo llevo a Fiddleford con él. Ya en el asiento de atrás los besos siguieron y otra vez las manos de los dos empezaron a explorar sus cuerpos tratando de darle al otro la mayor cantidad de placer posible.
Todo fue bien hasta que las manos de Lee llegaron temblando de placer hacía el pantalón de Fiddleford y fue en un brote de conciencia que llevo sus manos encima de las de Lee.
— No puedo, esto va demasiado rápido, no puedo seguir con esto — fue por la cara que tenía Fiddleford que, sin decir nada, salió del auto y volvió a entrar en el asiento de adelante mientras se arreglaba el pelo.
El ingeniero lo imito, solo que él se tuvo que arreglar la ropa porque tenía la camisa desabrochada y afuera del pantalón.
Se sintió como un idiota pero antes de que pudiera decir algo Ford hablo.
— Vamos a seguir actuando como si aquí no hubiera pasado nada — lo decía mirando al frente pero había algo que le decía que estaba dolido por lo que acababa de pasar.
— No creo que pueda seguir haciendo eso, entre nosotros está pasando algo y la verdad es que no sé qué hacer al respecto pero no creo que ignorarlo sea algo bueno o algo que podamos — estaba hablando de la forma más sincera que podía.
— Lo nuestro no puede ser, es imposible pero no voy a negar que me atraes mucho más que mi novia y eso no pensé que fuera algo que yo jamás diría — se sentía raro, sabía que estaba traicionando a alguien pero en realidad no le importaba, sabía que se sentiría mejor con ese hombre que estaba sentado con él en el auto, aunque nadie lo entendiera.
— Lo mejor es que tratemos de tranquilizarnos lo más que podamos y ya tendremos otra charla como esta — fue todo lo que se le ocurrió decir y con eso dicho fueron de vuelta a Gravity Falls.
Nada se dijo durante el viaje de vuelta, los dos estuvieron callados hasta que Lee estacionó el auto delante de la casa de Fiddleford.
— Nos vemos mañana, Fidds — tratando de sonar tranquilo y lo único que Fiddleford pudo hacer fue asentir con la cabeza.
— Mañana hablaremos más tranquilos y trataremos de llegar a una solución para esto — sonriendo levemente, cosa que a Lee le encantó e hizo que se sonrojara un poco — me gustó la película, la verdad es que esperaba que fuera aburrida pero me gusto — habiendo dicho eso se fue del auto a su casa no dejando tiempo para que Lee diga nada.
Cuando Fiddleford entrara en la casa, su esposa lo estaba esperando y lo único que le faltaba para ser la típica imagen de la esposa que espera enojada eran ruleros y el palo de amasar.
— ¿Dónde fuiste? — preguntó con fingida calma pero Fiddleford sabía que estaba más que furiosa.
— Tuve que hacer algo con los gemelos Pines y me tomó más tiempo del que pensaba — esperando que esa fuera una respuesta satisfactoria.
— Por eso dejaste plantado a tu hijo — acercándose a él, intimidando bastante y más por ser levemente más alta que él.
— ¿Qué hice qué? — no entendiendo a su esposa, no recordaba haber prometido algo.
— Le prometiste que ibas a llevarlo a pescar y no lo hiciste y lo peor es que no es la primera vez que haces algo así. Estaba muy desilusionado — enfurecida con lo que su esposo había hecho y cuando Fidds estaba por ir al cuarto, Susan lo detuvo.
— Vete a dormir al sillón ya te lo prepare — con un tono de voz que no dejaba lugar a la discusión.
— Por lo menos déjame ir al cuarto a ponerme el pijama — tratando de que se apiadara de él pero ella solo lo miro con odio y se fue al cuarto.
Después de sacarse la ropa hasta quedar en camiseta y calzoncillos se acostó en el sillón no pudiendo evitar enfurecerse de lo que estaba haciendo su esposa pero el estar así vestido le hizo pensar en Stanley y en lo mejor que estaría de estar con él, en sus brazos, esos que tan seguro lo hacían sentir, solo esperaba que cuando hablaran la solución de Stanley no fuera irse, porque no podría soportar perderlo.
Cuanto se había complicado su vida y por cuan poco.
Espero les siga gustando lo que yo escribo y espero opiniones, hasta acepto insultos, solo que no esperen que la respuesta sea educada.
