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[06/06/17]


No hay nada dulce, piensa, acerca de la manera en que la mira. Hay afecto ahí, en algún lugar debajo de cosas más oscuras, feas. Son amigos antes que nada y lo que sentía por él entonces es lo mismo que siente ahora; sólo debe buscar un poco más profundo, últimamente. Mimi cepilla su cabello con cuidado, mecánicamente; ya conoce la técnica. Frunce el ceño ante su reflejo, arqueando su cuello con ojos que queman cada una de las marcas escondidas convenientemente en sus hombros y pecho. Hay más bajando por sus costillas, en sus caderas — está mallugada por todos lados, cuál durazno.

El dulce dolor de sus muslos la hace sonrojarse, una visión que la obliga a esquivar su mirada. Su teléfono ha estado vibrando un rato y lo recoge, revisando sus notificaciones sin mucho interés.

[7:11 p.m.]一乗寺 賢: ¿Estás en casa?

[10:15 p.m.]石田 ヤマト: Olvidé recoger lo que pediste. ¿Otro día?

[10:16 p.m.]一乗寺 賢: Hay algo que quisiera hablar contigo.

[10:21 p.m.]一乗寺 賢: Voy en camino.

Mimi frunce el ceño, viendo la hora en su teléfono y seguro, la pantalla se ilumina y su nombre aparece en caracteres grandes y amplios. Contesta la llamada al segundo timbre.

一¿Sí?

一Mimi-san, hola. ¿Estás en casa? Te envié un par de mensajes.

一Acabo de verlos. ¿Estás cerca?

一Llego en cinco minutos.

一Voy de salida一miente, caminando hacia la sala一. La puerta está abierta, pasa.

Cuelga y en tres minutos se ha quitado la pijama y está usando ropa cómoda, casual. Toma el primer abrigo en el armario, una bufanda, un gorro de lana y y una blusa de vestir que cubre sus brazos y tiene un escote pronunciado.

一¿Mimi-san?

一¡En la habitación!

El suave toque de Ken la encuentra registrando una gaveta y voltea a verlo, saludando con una sonrisa que ha estado practicando lo suficiente para ser muy veraz.

一¡Hello!

一Lo lamento 一Ken dice, serio一. Ya estaba aquí cuando finalmente contestaste.

一No te preocupes 一Mimi le dice, dándole un beso fugaz en la mejilla一. Fue algo inesperado, para ser honesta. ¿Está todo bien?

Ken titubea un momento, sin saber qué decir. Está atrapado en un extraño lugar y se da cuenta que es la primera vez que está en su habitación, a esta hora, solos, a pesar de tantas veces que ella ha estado en la suya. El rostro de Mimi está limpio y fresco, así que se ve más joven aún y Ken encuentra, repentinamente, que quiere besarla. Se derrite en su beso naturalmente, parpadeando con pereza cuando se separan.

一¿Ken-kun? 一pregunta, mareada一. ¿Estás bien?

Sus ojos quedan prendidos de las marcas azulonas de su garganta y las que se asoman por debajo de su blusa. En su mente, puede mapearlas perfectamente y sabe con una devastadora certeza que podría trazarlas todas, si se atreviera a tocarla. Lamenta pensar que se desvanecerán en unos días y lamenta pensar en algo más permanente. Ken pasa sus dedos por sus cabellos y luego, por su cansado rostro.

一Sigo pensando en ti 一las palabras se tumban de su boca, sin pasión alguna一. Cuando estoy con ella, me pregunto qué estarás haciendo.

Tú, tú, tú.

一¿Por qué?

Porque la conozco y no a ti, aunque eres a quién me estoy tirando.

一Porque contigo, nunca sé donde estamos parados.

Es la primera vez que se admite esto a sí mismo y no se arrepiente de lo poco elegante de sus palabras. Le gusta pensar que no tiene ilusiones o expectativas acerca de esta aventura, pero las preguntas se amontonan cada vez que ella se va y Ken no sabe si vale la pena cargar con ellas ya. Ella lo mira hacia arriba, sus ojos grandes y húmedos y cuando se mira así Ken casi quiere decirle está arrepentido y que la ama, aunque no lo está y no lo hace. Ya, puede sentir su ímpetu flaquear.

¿Estamos?

La sonrisa de Mimi es corta, pero dulce.

一Esa es una pregunta algo profunda, ¿no crees?

一No tienes que contestar ahora mismo.

Está doblando y desdoblando su bufanda entre sus dedos, mirándolo como si el resultado dependiese de él. Ken la mira tranquilamente desde su posición contra el marco de la puerta, ni aquí ni allá, esperando.

一¿Piensas que soy egoísta, Ken-kun?

Le toma un momento contestar pero está muy seguro cuando lo hace. Todo, excepto quizás esa primera vez, apunta hacia ello.

一Lo eres 一admite, su voz baja一: Pero también lo soy. Es por eso que estamos aquí, ¿no?

Finalmente, se pone de pie y se pone su abrigo, aún sosteniendo la bufanda en sus manos. No puede evitar el diminuto terror que lo rodea, dándose cuenta de lo que esto es.

一¿No puedes quedarte? 一pregunta patéticamente, aferrándose a pesar de que ya la está siguiendo hacia afuera.

一Es algo así como una emergencia 一le dice, viéndolo sobre el hombro一. Si no voy...

一Por supuesto, lo entiendo.

Bajan juntos en el elevador, en silencio. Mimi descansa su cabeza contra su hombro y tararea una melodía que no conoce, sus dedos rápidamente surcando la pantalla de su teléfono mientras Ken mira directo hacia en frente y trata de no sentir que la noche ha sido un esfuerzo desperdiciado.

一¿Te puedo acompañar a algún lugar? 一pregunta al llegar a la entrada de su apartamento一. Ya es tarde.

Mimi voltea su rostro, sin saber a dónde pretendía ir a pesar de la certeza de dónde acabará. Es una cobarde y lo sabe; Ken probablemente lo sabe también, porque suelta una risa nerviosa, bajo su aliento que apuñala su corazón.

一Claro 一dice一, buenas noches, Mimi-san.

Quizás es la formalidad que la irrita, pero sus dedos aprisionan su muñeca con su espalda hacia ella, mientras se iba.

一¿Podemos hablar de esto mañana?

No hay respuesta inmediata pero delicadamente, se separa de su agarre, dejando que su mano caiga sin gracia a su lado.

一¿Ken?

一Si lo deseas 一luego agrega, petulantemente一, he terminado.

Incapaz de enfrentar el triunfo en esta terrible ausencia, Mimi gira en dirección opuesta y comienza a caminar.

.

[6:05 p.m.]太刀川 ミミ: Llego en quince minutos.

La rabia ha disminuído y se sienta algo confundido, pero más que todo avergonzado de su comportamiento. En las noches anteriores, su lista de remordimientos ha incrementado exponencialmente y es todo lo que puede hacer para evitar esconder su rostro en una almohada. Cuando ella llega, con el cabello revuelto por el viento y sus mejillas rosa, ya ha olvidado la mitad de ellos. Para cuando sus labios chocan con los suyos y sus brazos se cuelgan alrededor de su cuello, a Ken ya no le interesa a qué vino.

No llegan hasta la habitación, la primera vez. Ken gruñe al sentir su espalda chocar contra el sofá y suspira cuando le arranca su vestido; ella aprieta sus mejillas cuando lo besa. Salpica su piel con besos duros y los azules, verdes y negros se encuentran con rojos y rosáceos y disfruta verlos florecer en el espacio de su cuerpo. No hay nada dulce acerca de la manera en que toma su cuello, nada delicado en como tira de su labio inferior pero es exigente y suplicante a la vez; cruel y desesperado mientras ella lo folla. Logra ver su reflejo en el espejo detrás de ella y ahora no puede ver hacia otro lado mientras se introduce en ella, murmurando en su oído.

No se cree capaz de seguir viéndose mientras lo hacen de nuevo, así que después de venirse, la carga fuera de la sala, chocando contra los muebles hasta que llegan a la cama, donde se acuesta y desliza sus muslos juntos respirando pesado, viéndose hambrienta y abandonada. Ken se tarda poco en buscar un condón nuevo; sólo sabe curar una de esas dos.

Era tímido, las primeras veces que lo hicieron pero desde entonces, se ha vuelto más atrevido y cruel. Mientras descansan, Ken lentamente traza un pálido seno, el dorso de sus dedos susurran contra un sólido pezón antes de pellizcar, duro; en un momento de debilidad, la lame lentamente. Mimi lo observa con ojos a medio cerrar, silenciosa.

一No puedo jugar más a esto 一le dice, aunque hay poca convicción detrás de ello.

一¿Quién dice que estamos jugando a algo?

Ken la mira con resentimiento.

一Tú lo haces, Mimi.

一Y si lo hago 一ella suspira, besando el huevo de su garganta一. ¿Por qué no puedes seguir jugando?

Abriendo sus ojos azules, Ken se encuentra momentáneamente sin palabras y lo agobia, porque nunca esperó sentir este tipo de pérdida.

一Porque no puedo ganar 一admite finalmente一. No juegas limpio, Mimi-san.

Espera que le divierta y lo hace, por un momento, riendo por lo bajo.

一¿Vas a decirle?

Ken se tensa aunque ella se acerca, descansando su mejilla contra su pecho. Tan casualmente, le pregunta estas cosas mientras descansan desnudos y quiere correr, huír de ella pero también quiere tirársela de nuevo, así que no se mueve. Se pregunta si esto es lo que Yamato quiso decir cuando dijo 'no te dejes atrapar en sus juegos', si es esto lo que le hizo a él, también.

一No lo sé 一dice finalmente一. Ella y yo ... no he dormido con ella, siquiera.

一¿Lo harás? 一Mimi pregunta, en esa misma voz一. Dormir con ella, digo.

一No lo creo.

一Está bien.

一¿Eso te alegra?

一Un poco 一admite一, no debería, lo sé. Pero no puedo evitar sentirme celosa.

La está viendo fijamente ahora, una mezcla de sorpresa e indignación en su rostro. Mimi parpadea; se ve cansada pero fiel en su admisión y esto no ayuda nada a su humor.

一¿Estás celosa? De Miyako 一dice, su voz bajando un octavo一. Eres increíblemente egoísta, ¿lo sabías?

Ella se gira con apatía hacia él, casi aburrida.

一¿No es por eso que estamos aquí, ahora?


Key: Porque se mira más bonito.

一乗寺 賢: Ichijyouji Ken
石田 ヤマト: Ishida Yamato
太刀川 ミミ: Tachikawa Mimi