Estaba amaneciendo en Grimmauld Place y el sol comenzaba a filtrarse en los grandes ventanales. La sala estaba en completo silencio y el único ser que habitaba la casa se encontraba durmiendo en el sillón ubicado frente a la chimenea. En la mesita del costado se hallaban un par de anteojos, una varita y una botella de Whisky de Fuego por la mitad. Harry Potter, desparramado en el sillón respiraba pausadamente. Vestía las mismas ropas que el día anterior. Su brazo se dejaba caer hasta tocar el piso y un pequeño hilo de baba asomaba por su boca.

Había llegado de vagar por las calles toda la noche y se puso a buscar de inmediato alguna botella de alcohol para ahogar sus penas. Encontró algunas bastante viejas en uno de los muebles y opto por agarrar el Whisky de Fuego, después de la cerveza de mantequilla esa era la bebida que más le gustaba. Durante el viaje que realizo con sus amigos durante ese año, se había preguntado varias veces como podría haber sobrellevado algunas situaciones con una copa de alcohol en la mano. Había escuchado decir que el alcohol era una muy buena solución para superar las angustias. Ese día probaría que tan cierto era aquello. Busco un vaso, se sentó en el sillón de la sala y se sirvió tantas veces como pudo. Siempre había tomado un vaso o como mucho dos, pero esta vez ya iba por el quinto y el fuerte gusto de la bebida ya no se sentía tanto. Se dedico a tomar en silencio, tranquilo y despacio. Por momentos recostaba su espalda en el respaldo del sillón y luego de un rato volvía a incorporarse. Ya no quería que su cabeza siga trabajando así que solo dejo de pensar. Solo tomaba y disfrutaba del silencio. Pero no podía evitar angustiarse por pensar en aquella pelirroja que lo volvía loco. Se recriminaba mentalmente por ser tan recurrente con el tema, pero no podía evitarlo. Ginny significaba su mundo, era imposible no pensar en ella, y más cuando no la tenía cerca. Bebió un largo sorbo y tosió un poco. Cuando estaba por servirse el sexto vaso, o eso pensaba porque en realidad ya había perdido la noción de algunas cosas, sobre todo la cuenta de los vasos, sintió un crack que lo hizo sobresaltar abruptamente

- Kreacher – exclamó sorprendido y enfadado

- Señor – saludo el elfo haciendo una reverencia – Qué sorpresa encontrarlo por aquí. Creí que estaría en la casa de la familia Weasley

- No Kreacher, vine aquí para estar tranquilo – se rasco la cabeza – ¿Qué haces tú aquí?

- Kreacher viene a limpiar la casa y a fijarse si todo está en orden – explicó de inmediato a su amo – No le molesta, ¿verdad?

- No, claro que no – repuso Harry moviendo su mano. Se acomodo mejor en el sillón. Se sentía mareado y la aparición del elfo no había ayudado en nada a la sensación de vértigo que sentía en esos momentos a causa de la bebida

- ¿El señor asistirá a los funerales mañana? – preguntó queriendo saber

- Si, voy a ir – dejo el vaso arriba de la mesa. Se quito los anteojos y la varita y las dejo ahí también. Se recostó en el sillón – Será mejor que me vaya a dormir ahora mismo si mañana quiero estar medianamente bien

- Pero señor, ¿no irá al cuarto? – preguntó el elfo sorprendido

- No, estoy muy cansado para ir hasta allá. Dormiré aquí – se acomodo lo mejor que pudo – Kreacher puedo pedirte un favor

- Lo que el amo desee

- Despiértame mañana a las nueve por favor – y apoyó la cabeza sobre una de las almohadas del sillón y se dejo vencer por el sueño. Kreacher miro a su amo y fue hasta el armario, tomo unas mantas y lo tapo. Luego se dirigió a la cocina a limpiar, feliz de estar en esa casa y por tener el amo que tenia


- Amo – el elfo llamo a su amo – Amo Potter – volvió a llamar al ver que no le respondía. Ya había amanecido. Kreacher intentaba despertar a su amo con mucha insistencia

- ¿Qué? – pregunto Harry molesto

- Amo Potter, tiene que levantarse. En poco tiempo darán inicio los funerales

- Kreacher, no grites por favor – suplico su amo agarrándose la cabeza con ambas manos. Luego intento reincorporarse y al ponerse de pie un fuerte mareo lo volvió a sentar de sopetón. Estaba como aturdido. "Maldito alcohol", pensó recordando las copas de la noche pasada. Ahora se sentía pésimo. E igual debía levantarse e ir a Hogwarts. "Volveré a verla" ese pensamiento interrumpió al instante en su cabeza. No había ido al juicio el día anterior porque no quería verla. Lo había decidido la otra noche, cuando les había dicho a sus amigos que iría a Grimmauld Place y en realidad paso la noche en una plaza del Londres Muggle intentando despejar su mente. Entre tantas reflexiones que cruzaron por su mente, llegó a la conclusión de que no estaba lo suficientemente maduro como para afrontar la situación. Los recuerdos que vio le dejaron bien en claro que Ginny era inocente y que no era una mortífaga como él creía. Por supuesto que aquello era lo que más agradecía. Cuando la batalla termino y Ginny revelo su secreto él solo pensaba en la traición de ella. Nunca se detuvo a pensar si ella había matado a alguien o algo por el estilo. Solo le dolía el alma al suponer que su Ginny lo había traicionado, que se había unido a su mayor enemigo y que por ende tenía ganas de verlo muerto. Aquello lo atormentaba. Pero no era así y sus recuerdos lo habían confirmado. Pero sin embargo, pese al dolor que sintió al ver todas las atrocidades a las que se tuvo que enfrentar Ginny no podía dejar de pensar en la relación que había forjado con Malfoy. Todas las situaciones mostraban algo más allá de una amistad. La coartada, el casamiento, el cariño y la confianza. Y lo pudo ver en vivo cuando ambos estaban en la celda. Eso parecía más que una simple amistad y eso era lo que lo sacaba de quicio y no lo dejaba querer pensar. El solo imaginarse a Ginny con aquel espécimen lo volvía loco y lo enervaba. Ella había traicionado su amor y seguramente se burlaría de él. Coraje, eso era lo que sentía en esos momentos y fue lo que no lo dejo asistir al juicio. Sabía que la declararían inocente. Pero no quería ir a escucharlo ni mucho menos verlo. Se sintió culpable al pensar que no estaría ahí para sus amigos ni para la familia Weasley, pero a su vez estaba seguro que ellos lo entenderían. De todos modos le enviaría una carta a Ron para decirle que todo estaba bien y que los vería en los funerales. Si, había decidido no acudir al juicio, pero sabía que debía enfrentarse a ella en los funerales. Ni por el dolor más grande del mundo faltaría en ese momento...


Te das cuenta Draco, estaremos en el mismo curso. Terminare Hogwa... – exclamo mirando a toda su familia para recibir las felicitaciones por tan buena noticia, pero no pudo terminar lo que estaba por decir porque vio un par de ojos color esmeralda que la miraban fijamente

- Harry – su nombre salió en un sutil susurro de su boca. Lo estaba viendo, estaba ahí parado, junto a Ron, vestido con un traje negro y el cabello medianamente peinado. Aun no salía de su sorpresa y seguía parada junto a Draco intentando pronunciar alguna palabra cuerda. Harry la miraba intensamente y eso la ponía más nerviosa. "Estoy condenadamente perdida" pensó resignadamente.

- Hija, que bueno que puedas volver a Hogwarts – Molly estaba contenta por la noticia – Y si tú puedes regresar los demás también podrán ¿no?

Ginny seguía mirando a Harry sin parpadear. Ambos con la vista clavada en el otro y sin escuchar nada a su alrededor. Ginny no había escuchado ni una sola palabra de lo que había dicho su madre y cuando ella le llamo la atención cayó en la cuenta de que había otras personas alrededor suyo - ¿Qué? – atinó a preguntar cuando volvió a la realidad y vio las expresiones de desconcierto de los demás

- Te pregunte que si los demás también pueden regresar – repitió su madre

- Este, si. Supongo que sí – había vuelto a clavar su mirada en Harry y respondió sin mucho entusiasmo a su madre. Dio un paso hacia delante, justamente hacia el lugar en donde se ubicaba él – Hola – dejo escapar de sus labios ese saludo que tanto quería hacer pero que no se animaba por temor a la respuesta del chico. Pero Harry hizo algo que ella no se esperaba, o que por lo menos no podía comprender. Le dirigió una mirada de odio, o por lo menos a Ginny le pareció eso, y volteo indistintamente para hablar con sus amigos. Ginny se quedo paralizada en el lugar y luego de salir de su perplejidad decidió que lo mejor sería acercarse a hablar con él. Tal vez lo que ella pensaba no era lo que en realidad había pasado. Se dispuso a caminar pero...

- Molly, Arthur ¿Cómo están? – su tía Muriel se había acercado hasta la familia y abrazó a ambos con el mismo cariño

- Muriel, que bueno que hayas podido venir

- Nunca dejaría de asistir ¿En donde esta George? – noto que alguien sobresalía de toda una familia de pelirrojos y sonrió

- Hola tía – dijo George asomándose

- ¡Mi chiquito! Ven aquí – lo estrecho en un fuerte abrazo - Pensamos que no llegaríamos pero acá estamos. Somos familia y hay que apoyarnos siempre – lo separo un poco y le sonrió enternecida. George agradeció el gesto y le sonrió también - Y a ver a tus otros hermanos. Están todos tan crecidos. Como pasa el tiempo y... Pero si aquí está la pequeña traviesa – había localizado a su sobrina que tenia la vista perdida - Solo a ti se te ocurre hacer semejante locura. Mira que irte a meter en la boca del lobo – Ginny que se había visto obligada a prestarle atención le sonrío - Bueno, pero por suerte salió todo bien, gracias a que contabas con este héroe – y agarró a Draco de la mano - ¡Que linda pareja que hacen! ¿Acaso no son adorables? – los junto en una abrazo en el que ambos dejaron de respirar, para luego apartarse y mostrarle a la familia el paisaje de ellos juntos

- No tía, nosotros no... – intentó aclarar Ginny, no solo a su tía, sino que a cierto azabache que había vuelto a mirarla despectivamente para luego volver a ignorarla y ahora tenía su vista en el suelo. Ginny se confundió ante esa mirada y se sintió cohibida por sus ojos

- No hace falta que expliquen nada. Así es el amor

- ¿Amor? – Pregunto Draco confundido - ¿Usted no pensara que Ginny y yo? – la pregunta fue más bien hecha para Ginny, la cual asintió al imaginarse que era lo que pasaba por la disparatada cabeza de su tía y olvidándose por un momento de Harry y su confusión. Draco no pudo contenerse y largo una estruendorosa carcajada - ¿Ginny y yo? – volvió a preguntar mientras se limpiaba los ojos llorosos de tanto reírse

- Draco ¿Qué tanto te ríes? – preguntó preocupada Ginny

- De que tú... – la señalo - y yo... – se señalo – nosotros... – y no pudo seguir hablando porque la risa volvió a invadirlo

- Disculpa, pero ¿qué problema habría si hubiese un nosotros? – preguntó con sus brazos en su cintura con la común forma de jarro. Draco se percato de ello, sabía que ante esa pose y esa mirada venían problemas. Los demás miembros de la familia también conocían esa expresión así que decidieron alejarse un poco antes de que se desate la famosa furia Weasley de la chica

- No, no es nada en contra tuyo, es decir, tu no me gustas – confesó sin problemas y Ginny lo miro como para querer matarlo

- ¿Estas queriendo decir que soy fea? – preguntó indignada

- No, no, para nada – se corrigió él - Eres una chica muy linda, pero no eres mi tipo

- ¿Perdón? ¿Y se puede saber qué es lo que yo no tengo para no ser de "tu tipo"? – hizo las comas en el aire para luego cruzarse de brazos

- Este... – se rasco la cabeza ya bastante nervioso y preocupado por su salud si llegaba a decir algo que haga enfurecer aun más a la pelirroja – ¡No lo sé Ginny! De todos modos porque te molestas si yo tampoco soy de tu tipo

- Es verdad, tu a mí tampoco me gustas – ahora fue el turno de él para mirarla suspicazmente – Es decir, eres lindo, pero aun así te veo como una especie de hermano – él sonrió porque entendía perfectamente lo que ella decía. Nadie en la tierra podía negar que Ginevra Weasley era hermosa, pero para él, ella solo era Ginny, la chica que lo ayudo y que ahora era su amiga, prácticamente como una hermana – Igual no sé por qué dices eso de que tú no eres de mi tipo. Yo no tengo ningún prototipo de hombre para amar

- Si claro, pero no me vas a negar que los prefieres morochos y de ojos verdes – Ginny bajo la mirada apenada y la volvió a levantar para buscar al chico que estaba haciendo referencia Draco. Pero no encontró a nadie. Se dio cuenta de que en el lugar estaban Draco y ella solos. Él se había ido y ni siquiera le había prestado atención o le había preguntado como estaba. Era lo mínimo que podría haber hecho después de no haber ido al juicio. Y sin embargo, ahora ella estaba sola y él...

- Se fue – susurró angustiada y consternada


La tumba, totalmente adornada por flores y frases de amor, se hallaba más que hermosa. O por lo menos eso pensó George cuando vio lo que sus amigos y familiares habían hecho con el lugar en donde descansaba tranquilamente su hermano. Fred, cuanto lo extrañaba. Sabía que la muerte era parte de la vida, pero nunca imagino que estaría llorando a su hermano en ese momento. Tenían tantos sueños todavía por cumplir. Juntos, como siempre habían estado. Porque Fred no solo era su hermano, también era su amigo, su compañero, la persona que siempre estaría a su lado, apoyándolo y cuidándolo. Era su gemelo. Nunca se había cansado de él, y sabía que nunca lo habría hecho. Compartían todo, y cada uno era feliz a su manera, pero juntos. Siempre le habían preguntado si no le molestaba tener un hermano idéntico a él, pero en realidad eran muy diferentes. Bueno, después de muchos años, George le había hecho entender a Fred que él era más guapo. Cuando pensaba en esas cosas, las risas, peleas, bromas y pequeños golpes, venían a su mente. Cómo lo necesitaba, y si bien nunca había creído nada acerca de la posible conexión entre gemelos, estaba seguro de que su hermano en estos momentos sabría que le estaba pasando y compartiría su sentimiento. Pero ya no sería así, Fred había muerto y George debía superar el terrible dolor de su perdida y acompañar a su familia. En cierto modo sabia que a Fred le gustaría aquello. El último recuerdo que tenía de él era su sonrisa, y con una sonrisa lo iba a recordar. Se limpio las lágrimas y se agacho con una sonrisa

- Gracias por tanto. Siempre te recordaré y haré que te recuerden como lo que eras, una gran persona. Hasta la próxima aventura hermano – y deposito una flor que había elegido especialmente, porque Fred siempre la nombraba cuando les faltaba agregar algún elemento a una nueva poción inventada por ellos

Se puso de pie nuevamente y le hecho un último vistazo a la tumba de su hermano. Sintió que unos brazos lo abrazaban por la espalda y apoyaban en ella su cabeza. Tomo las manos de la chica y las beso cariñosamente. Se dio vuelta para mirar como su pequeña hermana lloraba silenciosamente y la abrazo para reconfortarla. Ella se dejo abrazar y soltó un pequeño sollozo mientras se apretaba más a él

- Tranquila, todo está bien – le acariciaba el pelo y le daba pequeños besos para tranquilizarla – ¿Tú crees que a Fred le gustaría vernos llorar?

Ella se separo un poco y negó – Lo sé, pero no puedo evitarlo

- Descuida, es entendible, pero mira – le limpio su rostro con las yemas de sus dedos y le dijo mirándola a los ojos – a todos nos duele que él se haya ido. Y también sabemos que nunca lo vamos a olvidar. Pero piensa en que a él no le gustaría verte así ¿Si?

- Si, tienes razón. Lo mejor que podemos hacer ahora es despedirnos de él con nuestros mejores recuerdos y estar con mamá y papá para todo lo que necesiten

- Ellos nos necesitaran mucho y tenemos que estar bien. Por ellos, por los demás y sobre todo por Fred

- Si, te prometo que hare mi mejor esfuerzo para mantener la compostura – volvió a ser abrazada por su hermano

- Esa es la Ginny que me gusta – y ambos rieron ante el comentario – Ahora iré a caminar un rato para ver cómo está el colegio y el lugar. La verdad es que desde que llegue no tuve tiempo de ver lo que hicieron

- De acuerdo, yo me quedare un rato más por acá

- Bien, pero no estés mal ¿Si? - Ginny volvió a asentir y le regalo un beso en la mejilla a su hermano. Lo vio marcharse y se pregunto cómo demonios hacia para mantenerse tan calmado. Ella estaba destrozada. La muerte de su hermano y todo lo que había ocurrido en el último tiempo la estaba trastornando y la angustia se había presente cada vez mas. Volvió a mirar la tumba de su hermano y se emociono por todos los mensajes de amor que encontró. Volvió a soltar unas lágrimas pese a la promesa que le había hecho a su hermano. La presencia de Ron la hizo voltear

- ¿Todo bien? – preguntó su otro hermano acercándose y ella se seco rápidamente las lagrimas y ensayo una sonrisa

- Bien, supongo ¿Tú?

- Bien – Ron se metió las manos en los bolsillos

- ¿Feliz de estar siendo consolado por una de las mujeres más lindas del lugar? – preguntó chistosamente. Ambos miraban en dirección a Hermione que estaba hablando animadamente con Neville. Ron le sonrió y luego suspiro – Oh, ¡el amor! – exclamó divertida ella. Se estaba riendo del repentino color rojo que tomo la cara de su hermano y ya se sentía mejor

- ¡Ya! Deja de reírte, ¿quieres?

- Ronnie, no te avergüences de estar enamorado. No hay nada mejor que eso

- Si, tú lo debes saber bien ¿no? – Ginny lo miro como queriéndole que le explique por qué no había comprendido – Digo, estuviste más de siete años enamorada del mismo chico. Claramente tu más que nadie debe saber lo que es estar enamorada

- No quiero hablar del tema Ronald – intentó cortarlo porque sabía lo que se avecinaba. Desde que tuvo ese pequeño romance con Harry, Ron estaba pendiente de todos los aspectos de la relación. Era entendible que ahora quisiera saber que era lo que sentía luego de haber visto a Harry. Pero ella no quería hablar. Estaba dolida y quería evadir el tema a toda costa

- Pero...

- Pero nada. No entiendes que no quiero hablar del tema – su tono era cortante – Mejor hablemos de otra cosa - dijo mas delicadamente dándose cuenta de que no tenia porque agarrársela con su hermano. Después de todo el solo quería lo mejor para ella. Suspiro y vio que su hermano no decía nada, y sabia que tampoco lo haría porque había volteado a ver a Hermione nuevamente – ¿Ya le pediste que sea tu novia? – le preguntó queriendo saber

- No

- ¿Cómo qué no? – sorprendida se dio cuenta que su pequeño grito había llamado la atención a un par de personas que pasaban por ahí – ¿Por qué no? – susurro más despacio inclinándose más hacia su hermano

- Porque no creo que sea el mejor momento. Es decir, yo quiero estar con ella, no es que no sea así, pero a la vez pienso y con todo lo que está pasando no creo que una propuesta así sea la más indicada. Esperare un poco y se lo diré luego de que todo esto termine – se notaba que Ron estaba un poco triste por no poder decirle lo que en verdad sentía a su amiga y Ginny sabía que eso estaba mal

- Pero Ron ¿no crees que siete años ya fueron una larga espera? Además, ¿qué pasa ahora entre ustedes? – él la miro confundido – Si, es decir, ¿qué son? ¿Se besan y luego todo queda en la nada? ¿Qué crees que este sintiendo ella en estos momentos? La pobre no debe saber que decirte y seguramente se muere porque tú tomes la iniciativa y que la busques para aclarar todo

Ron reflexionaba todo lo que le había dicho su hermana. Tenía razón. Ciertamente ninguno de los dos había dicho nada acerca del beso que habían compartido y solo se acompañaron mutuamente y se comportaban tal cual se comportaban anteriormente. Claramente, ninguno se atrevía a tratarse como algo más que amigos y mucho menos si no establecían que tipo de relación llevarían adelante. Pero él seguía pensando que, en medio de los funerales, no podía sentarse tranquilo a hablar con ella y aclarar todo. Por supuesto que quería que sea su novia. Lo quiso así desde que la conoció prácticamente. Pero no era el momento. Había decidido que cuando todo acabara hablaría con ella y le expresaría libremente todos sus sentimientos. Le diría que la amaba y que quería estar con ella

- Ron, Hermione es la chica indicada para vos. No digo que porque vos no le digas nada ahora, ella se va a alejar de tu lado porque para tu suerte ella también está bien loquita por vos. Pero yo creo que nunca hay que esperar cuando del amor de trata. Ve y dile lo que sientes, ella estará más que complacida y nada mejor que un poco de felicidad a esta altura del partido – Ginny le toco levemente el hombro y froto un poco la espalda para transmitirle confianza y tranquilidad. Ron la miro y solo le sonrió en agradecimiento. Ella se alejo y él se quedo parado, esperando y buscando las palabras exactas para poder expresarse lo mejor posible. Ya estaba decidido, iría a declarársele a Hermione. Los pasos que los separaban ya estaban contados y Ron se puso en marcha


Sentada en aquel banquito se sentía más tranquila que nunca. Pese a la circunstancia estaba feliz de estar en aquel lugar. La brisa le pegaba levemente en el rostro y hacia que sus mejillas se tornaran un tanto rosadas. Fue agradable reencontrarse con todas esas personas. Sus compañeros y amigos de Hogwarts la recibieron efusivamente y ella estaba feliz por haberlos visto bien a todos. Había podido hablar con Neville y con muchas otras personas que no había visto en mucho tiempo. Cada uno tenía historias diferentes, algunas más dolorosas que otras, pero estaban tan unidos que parecía que aun se podía encontrar un poco de felicidad entre tanta tristeza. Y ella, por primera vez en su vida, se sentía parte de algo. Siempre había contado con sus dos mejores amigos, pero esta vez había algo más que solo dos personas que la hacían inmensamente feliz. Ahora tenía amigos, y nunca había sido tan feliz por eso

- Hola – aquello irrumpió en sus pensamientos y la trajo nuevamente a la realidad con una urgencia desesperada

- Hola – respondió tímidamente mientras se daba vuelta para encontrarse con el dueño de aquella voz que tanto conocía

- ¿Puede saberse el motivo por el cual estas alejada de las personas? – si bien sentía curiosidad la pregunta era hecha más bien para romper el hielo. Ron no era muy bueno cuando de hablar se trataba. Solía ponerse nervioso y decir cuántas babosadas se le cruzaran por la mente. Pero necesitaba hablar con ella y por eso prometió mantenerse calmo ante todo

- Tenía ganas de estar sola – se encogió levemente de hombros. La verdad era que sintió la necesidad de alejarse un poco del bullicio del lugar para poder despejar sus pensamientos y cuando lo dijo no creyó que su amigo fuera a entenderlo como algo malo

- Oh, en ese caso... – decepcionado se dio media vuelta

-No. Espera – lo freno rápidamente poniéndose de pie hasta alcanzarlo

- Pero... creí que querías estar sola – dijo resueltamente Ron un tanto intimidado por el repentino acercamiento. Si antes estaba enloqueciendo por la encantadora fragancia de la chica, ahora se podía decir que está totalmente trastornado. Su plan de mantenerse calmo se iría por la cañería si ella llegaba a acercarse un centímetro más

- Si, pero es distinto si de ti se trata – confeso con soltura aunque manteniendo un leve rubor en sus mejillas - Ven – volvió a sentarse en donde estaba antes y señalo a un lado del banco para que él pudiera sentarse. Ron camino con paso pausado y se acomodo a su lado. Y con todo lo que estaba pasando por su cabeza solo le quedo exhalar el poco aire que tenía en los pulmones

- Siempre me gusto el aire que se respira en este lugar – ya habían pasado un par de minutos desde que los dos se habían ubicado en aquella banca y el silencio ya se estaba haciendo insoportable. Ron no sabía cómo comportarse y Hermione no estaba muy distinta a él. Ambos tenían la vista clavada en el suelo y apenas y se movían. Pero Ron no podía soportar aquello mucho más y se dio aun más valor para cumplir con el cometido que se había propuesto, por eso soltó una nueva frase, de las que él llamaba, "frase topadora" y no había falta ningún genio para deducir que eran frases "para romper el hielo"

- A mi también – le contesto Hermione - Pero más me gusta el de tu casa – decidida lo miro a los ojos y sonrió sinceramente cuando vio la sorpresa en aquellos azules que tanto le gustaba

- ¿Enserio? Pero mi casa huele a...

- A familia – soltó rápidamente - Si, Harry dice lo mismo. Siempre hay olor a hogar

Y al igual de rápido que dio comienzo la conversación, llego el silencio y ambos jóvenes se encontraban mirando hacia la nada, pensando en lo que podía decir. En realidad estaban enfocados en lo que querían decir. Se querían decir tantas cosas, pero a la vez tenían tanto miedo de ser rechazados o lastimados.

- Hermione... – la voz de Ron sonó determinante

- Ron, yo quería... – hablo Hermione a la vez que su amigo

Ambos se miraron y sonrieron algo avergonzados. Tanto tiempo en silencio y tenían que hablar los dos juntos. Ella, ya recuperada del momento intento hablar para ponerle fin a la situación, o como ella lo prefería, darle inicio a una situación, pero Ron al darse cuenta de sus intenciones aclaró rápidamente

- No, déjame hablar a mí – lo había pedido como si se tratara de un niño pequeño, y por supuesto que ella no se pudo resistir en lo absoluto. Con una sonrisa en sus labios asintió permitiéndole tomar la palabra - Hermione, yo todo este tiempo he sido un verdadero idiota

- ¿De qué hablas? – pregunto sorprendida por el comentario de su amigo. Definitivamente no se esperaba aquella confesión y comenzaba a temer por el desencadenamiento de la futura conversación

- De una verdad que es innegable. No, no trates de refutarme porque en el fondo sabes que tengo razón – quería decir todo lo que sentía y no quería que lo interrumpieran. No porque le molestara o algo por el estilo, sino mas bien tenía miedo a acobardarse y por eso acallar todos sus sentimientos. Pero no lo iba a permitir. Esta vez no se quedaría con todo lo que le pasaba guardado. Y menos si se trataba del amor. Se dio aun más valor y continuo con su monologo - Todos estos años tuve la estúpida idea de callar y ocultar mis sentimientos. Y ahora, una vez que paso algo entre nosotros, ambos hacemos la vista gorda. Hermione yo... A mí me pasan cosas contigo, y no es cosa de hace unos meses. Me gustas desde que tengo memoria, creo que siempre me gustaste pero yo me negaba a creerlo. Hasta que cada vez se hizo más fuerte y yo comencé a sentir celos y amor por ti. Yo... Sabes que no soy muy bueno en estas cosas – se rasco la cabeza como un signo de nervios - más de una vez me dijiste que tengo menos sensibilidad que una cucharita de té, pero solo quiero que sepas y que quede bien en claro, que ese beso no fue algo del momento y nada más. Yo, yo te correspondí ese beso porque en verdad lo deseaba – estiro su mano hasta encontrarse con la de ella. Hermione dio un respingo pero se tranquilizo inmediatamente frente al suave tacto de aquellas manos. Sus dedos se entrelazaron y ninguno de los dos pudo reprimir una esperanzadora sonrisa - Lo deseaba hacia mucho, pero no tenía el valor para dejarme llevar. Como siempre tú siempre estás un paso más adelantada que yo. Creo que en el futuro eso será una ventaja – agrego riendo. Ella también lo hizo. Todavía no distinguía si era por los nervios o por la emoción - Lo que intento decir es que quiero tener un futuro contigo, y no solo como un amigo. Hermione, yo... – sus manos estaban transpiradas y el calor lo estaba sofocando. Volvió a rascarse la cabeza y carraspeo para aclarar su voz. Ella lo miraba expectante, queriendo escuchar lo que intuía que él iba a decir. Hizo una mueca un tanto extraña para poder infundirle confianza y Ron no lo pensó más. Solo dejo escapar de sus labios aquello que tanto anhelaba – Quieres ser mi novia?

- Ron, yo... – desde hace años sabia que la respuesta era sí, pero todo había ocurrido tan deprisa que no podía emitir sonido. – Por supuesto que quiero. Es lo que más deseo desde el momento en que me di cuenta que te amo – y se echo a sus brazos desesperadamente. No quería ser brusca pero la euforia del momento había tomando el control de la situación, y ambos, radiantes de felicidad solo tenían ganas de dejarse llevar - Te amo Ron – se separo un poco para poder verlo a los ojos y asegurarse de que él no se había arrepentido ante su confesión

- Te amo – así de simple era su respuesta y Hermione estaba más que complacida de escuchar aquellas dos palabras que había esperado por tanto tiempo – Entonces eres mi novia oficial – ambos se pusieron de pie

- ¡Si, por supuesto que sí! – se echo a sus brazos luego de darle un sutil beso en los labios, y en el abrazo él no pudo contenerse y la alzo y comenzó a dar vueltas. Reían y disfrutaban del momento, nunca antes habían estado tan bien - Ya, bájame Ron, estamos dando todo un espectáculo

- Lo siento – la depositó delicadamente en el suelo e hizo una mueca de disculpas

- Descuida, así y tal cual cómo eres me gustas – aclaró ella y volvió a rozar sus labios en un dulce beso. Ron no salía de su embobamiento. Estaba maravillado con aquella personita que tantas cosas le podía hacer sentir

- Eres perfecta – le corrió un mechón de pelo y acaricio dulcemente du cara. Sus sonrisas eran imborrables. Se abrazaron y besaron por un tiempo más hasta que se perdieron entre las personas del funeral, pese a las protestas de cierto pelirrojo


- ¿Draco? – Ginny se acerco cautelosamente. Draco volteó lentamente y suspiro. Luego volvió su vista hacia la tumba

- Si, lo sé, creo que se verá mal que este acá, pero no pude evitarlo

- Tranquilo, créeme que yo más que nadie se lo que sientes – apoyó su mano en la espalda del chico brindándole su apoyo

- Era mi tía después de todo ¿no? - él la miro intentando saber si lo que sentía en esos momentos era correcto. Ginny lo miro con dulzura y le dio un beso en la mejilla

- Era tu tía. Estaba loca - aclaró y ambos sonrieron - Pero era tu tía

Se quedaron en silencio unos momentos frente a la tumba. Cada uno, lo quisieran o no, se estaba despidiendo de aquella mujer que tanto los había hecho sufrir, pero que sin embargo les causaba cierta aflicción. Sabían que si alguien los veía cerca de esa tumba pensaría mal o produciría más de un comentario entre los presentes, pero no les importaba. De cierto modo sentían que eso era lo que necesitaban para ser libres al fin. Sobre todo Draco. Despedirse de todo el pasado que tanto lo atormentaba y lo frenaba para comenzar una nueva vida. En medio de tantos pensamientos comenzaron a escuchar unos pasos acercándose. Voltearon a la vez. Se trataba de Hermione quien se para junto a ellos y miro la tumba

- Sabía que en algún momento los vería por acá

- ¿Y tú? ¿Por qué estás aquí? – indagó Ginny

- Porque lo sentí y no pude reprimir acercarme – volvió a reinar el silencio – No tengo un muy buen recuerdo de la última vez que me enfrente a ella – tanto Ginny como Draco entendieron que no se refería al enfrentamiento de la batalla, sino al de tiempo atrás, en la mansión Malfoy – No sé si estarás al tanto pero me cruce con ella una vez en la mansión. No es fácil de contar pero...

- Hermione – la paro su amiga – Yo si estoy al tanto de lo que paso en la mansión – y luego de una pausa agrego – Yo estaba ahí – lo dijo tan rápido como pudo y busco de inmediato la mirada de su amiga. No sabía qué era lo que podía llegar a pensar ella ni que le iba a decir ante esta revelación

- ¿Tú...? – titubeo mientras temblaba. Nunca se espero enterarse de aquello. Había visto a Draco en la mansión, pero nunca se imagino que su amiga también estaría allí

- Si, y en verdad créeme que lo siento mucho. No podíamos hacer nada. Draco intento salvar, por así decir, a Harry, pero tampoco podíamos arriesgarnos a ayudarlos escapar porque nos exponíamos nosotros y... – hablaba rápido y tartamudeando apenas en algunas palabras. Los nervios y la angustia se habían apoderado de ella. Sabía que Hermione estaba en todo su derecho de enojarse en caso de que así lo hiciera, pero no lo soportaría. No podría soportar el odio de su amiga. Ya bastante dolor estaba sintiendo por el rechazo de otras personas. "No. Hermione no. No puedo permitir que ella se enoje conmigo. No puedo permitir que me odie. No, no soportaría que ella se aleje de mi" se encontró pensando egoístamente. La miro intentando adivinar que era lo que estaba pensando

- Me estaba torturando – dejo escapar con lágrimas en los ojos

- Lo sé, y me siento terrible con ello – Ginny quiso acercarse pero ella se alejo. Aquello le dolió más que nada. Su rechazo se le hacía insoportable. Las lágrimas empezaban a golpear en sus ojos y el peso en su pecho no la dejaba respirar - Todavía tengo pesadillas y escucho... – sabía que estaba excusándose y que por nada del mundo tendría perdón, pero no sabía que decir para que su amiga la entendiera. Se miraron a los ojos, Ginny buscando el perdón y Hermione... alguien irrumpió en la escena antes de que ellas pudieran hablar, o más precisamente antes de que Ginny pudiera enterarse de que tan enojada estaba su amiga

- ¿Qué pasa? – Ron y Harry se acercaban a paso apresurado al ver el estado de su amiga, y ahora novia del primero. La pregunta fue entre dura y preocupada

- Nada – respondió su novia intentando retener sus lágrimas. Le temblaban las manos. Qué manos, ¡todo el cuerpo! Parecía una gelatina. Aquello no paso por desapercibido y Ron la abrazo para reconfortarla. Miro a su hermana en busca de una explicación pero la encontró en un estado similar al de Hermione

- ¿Por qué están así? ¿Qué les hiciste Malfoy? – lo señalo acusadoramente mientras soltaba apenas a Hermione

- Yo nada, mira que les voy a hacer algo – se defendió - Estas demente o qué Weasley

- Mira tú... – Harry estaba preocupado por el estado de Hermione pero sin embargo se había mantenido un poco alejado de la situación por la presencia de cierta pelirroja. Sin embargo la voz de Draco lo hizo molestar y se enojo mas al suponer que la angustia de su amiga era por aquel sujeto

- No te metas que contigo no estaba hablando – sentencio terminantemente Draco sin ningún temor

- Te voy a... – dio un paso hacia adelante para acercarse pero alguien se lo impidió

- No Harry – lo paro Ginny interponiéndose entre él y Draco

- ¿Lo defiendes? – si antes estaba molesto por la presencia de Draco ahora estaba más que enfadado por la actitud de la chica. Se puso firme. Estaba dispuesto a enfrentarse a ambos. Pero antes de que pudiera decir algo los ojos tristes de ella lo traspasaron en un par de segundos. Con el objetivo de ignorarla por completo no se había dado cuenta de que Ginny se encontraba en el mismo estado que Hermione. Sintió un terrible deseo de abrazarla y reconfortarla tal cual lo estaba haciendo Ron con su novia. Pero no podía, se suponía que debía odiarla. Ginny vio la confusión en sus ojos y creyó que por un momento Harry volvería a ser el mismo de siempre. Desde que se vieron solo se había dedicado a echarle miradas de odio y a alejarse lo más posible de ella, lo cual por supuesto la estaba matando. Finalmente dejo escapar una de las lágrimas. No por el temor a la posible reacción de Hermione, sino por la indiferencia y desprecio que había demostrado Harry para con ella. Y aquella maldita lágrima causo estragos en el morocho. Harry se sintió desfallecer al verla tan indefensa. No podía, aunque quisiese no podía odiarla. Y en un acto de amor levanto su mano para borrar aquella lágrima

- Ni se te ocurra tocarla – saltó Draco y alejo a Ginny de Harry para enfrentarlo directamente. Este quedo con su mano en el aire y con la frustración de no poder tocarla a flor de piel. "Definitivamente mataré a este carbón" pensó enfurecido

- Ya basta. Estamos en un funeral, pueden ubicarse por favor. No es momento para peleas – Hermione quería frenar la inminente pelea

- Él empezó – acusó Harry ya hirviendo de la bronca

- Yo no...

- Draco, basta. Por favor. Y tu Harry también córtala – la voz de Ginny se escucho sumisa. Todavía no estaba repuesta por todas las emociones que estaba viviendo. Seguía pensando en cuáles eran las intenciones de Harry hacia unos segundos. "Si lo que quería era consolarme, mataré a Draco por metido"

- Yo no tengo la culpa de que el rubio de mamá sea un imbécil – escupió. Claramente Harry quería descargar su bronca contra Draco, pero Hermione no se lo iba a permitir

- Ya no importa. Parecen dos niños de cinco años cada uno

- ¿Puedo saber que era lo que pasaba? – preguntó Ron que todavía deseaba saber el motivo por el cual su novia lloraba. Con aquella pregunta todos parecieron volver a la realidad y recordaron el motivo inicial por el cual discutían. Ginny volvió a sentirse mal y quiso acabar con el tema lo antes posible

- Nada Ronald, no molestes – ya estaba de mal humor. Primero confesarle semejante barbaridad a su amiga. Segundo no saber qué era lo que ella opinaba al respecto. Tercero que la interrumpan de tal manera. Cuarto que Draco se pelee con Harry. Y quinto el deseo de saber que le ocurría a Harry pero no poder hacerlo

- Lo siento hermanita, pero no estaba hablando contigo – dijo burlonamente Ron. Miro a Hermione para que ella hablara

- Ron, no es nada. Solo estábamos charlando

- Si, hasta que ustedes llegaron e interrumpieron como si no existiéramos

Ron no le creía nada. Para empezar Hermione no se ponía así porque así. Además Ginny estaba muy a la defensiva. Tenía que saber que era lo que había ocurrido. Miro a Harry para pedirle ayuda, pero este tenía la vista clavada en el piso. Ron enfoco su vista hacia donde lo estaba haciendo su amigo y leyó muy claramente el nombre "Bellatrix Lestrange" grabado ahí. Levanto su mirada sorprendido para encontrarse con los ojos de Harry, el cual no parecía estar sorprendido ni nada por el estilo, solo se dedico a echarle una mirada resentida y llena de odio a Ginny y Draco. Ron movió la cabeza pensando que se estaba confundiendo. Harry no podía estar enojado con Ginny, aunque la actitud que había tenido con ella ese día... Bueno, en realidad el que no haya ido al juicio el día anterior ya era una clara señal de que algo muy grave ocurría. Se prometió hablar con él después, ahora debía encargarse de su novia. La miro y volvió a mirar en dirección a la tumba. Todavía no podía creer que la profesora McGonagall haya decidido enterrar a los mortífagos en los terrenos del colegio. Si bien estaban más alejados que los caídos en la guerra, seguían ocupando espacio, que en su opinión, no se merecían. Hermione pareció adivinar sus pensamientos y dudas

- Si Ron, es verdad. Mira estamos sobre la tumba de Bellatrix y de ella mismo estábamos hablando – su novio ya no pudo contenerse más y la miro enternecido. Todavía seguía maldiciendo por lo que había ocurrido en la mansión Malfoy. Pensar que pudo llegar a perderla en manos de esa loca lo hacía querer morir. Volvió a mirarla con un dejo de preocupación y después volteo a ver a Ginny - Y si – continuo lentamente - también ya sabe lo que sucedió en la mansión, para nuestra sorpresa, aunque ya no debería de serlo, no solo Draco estaba en la mansión ese día

- Ginny, ¿tú? – Ron no se encontraba muy distinto a Hermione unos momentos atrás. Y Harry por su parte no salía de su sorpresa

- Si, estuve ahí de principio a fin –confesó penosamente - Bueno en realidad más también – agregó después

- ¿Y si tú estabas ahí como es que no...? – Harry estaba perplejo y sentía que cada vez le costaba más comprender lo que su amiga había dicho

- No podía hacer nada. Si yo me exponía no solo me perjudicaba terriblemente sino que también lo metía a Draco en el asunto

- Pero la estaban... – las palabras no salían de su boca. No podía creer que aquello fuera verdad y que Ginny no hubiese hecho nada por su amiga

- Si Harry, ya saben que era lo que me estaban haciendo, pero Ginny tiene razón ¿Que podían hacer sin dejarse en evidencia? – Ginny tomo aquella aclaración como un signo de perdón de su amiga. La miro con ojos ilusorios queriendo confirmar sus pensamientos. Hermione solo le sonrió y eso fue todo lo que necesito para exhalar un suspiro de alivio. Le devolvió la sonrisa y miro a los demás que seguían mirándola confundidos y dolidos ante todo. Y entonces sintió que el perdón de Hermione no le era suficiente e intento terminar de justificarse ante el resto

- Pero créannos que de pasar un par de minutos más íbamos a intervenir. Ya lo habíamos decidido

- Ah, mira vos. Creo que ahora podemos quedarnos más tranquilos – de mas estaba decir que la respuesta de Harry estaba cargada de ironía. Todos voltearon a verlo y el azabache siguió hablando - La parejita feliz saldría al rescate. Pero bien, mi pregunta es, ¿cuánta sangre debía de haber redamada para que los tortolos irrumpan en la habitación? ¿O cuantos más gritos debía dar Hermione para que vayan a rescatarla? Fueron dos cobardes – sentencio duramente - Y dices ser su amiga. Eres una maldita atorranta que prefirió refugiarse con este, bajo los brazos de tu peor enemigo con tal de salir con vida

Ginny quedo abatida. Aquellas palabras tan hirientes la atravesaron duramente. No quería pensar en que Harry tenía razón. Nadie más que ella sabía lo que había palidecido ese último año, pero el odio y la decepción que le trasmitían aquellos ojos esperada la dejaban desamparada y expuesta a cualquier tipo de dolor. La angustia que sentía hacía ya tiempo se le volvió a hacer presente y su mundo se vino debajo de un momento a otro. Las lagrimas se hicieron presentes en sus ojos y su pecho comenzó a subir y bajar más torpemente de lo normal

- Mira, te detienes ahí mismo antes de que tenga que pegarte tan fuerte que los finos vidrios de tus horribles gafas se incrusten en tus hermosos ojos – Draco no pudo soportar ver a su amiga en ese estado y por eso la defendería así tenga que enfrentarse a Potter o a Weasley o a quien sea. No estaba dispuesto a que Ginny sufriera más de lo que ya había sufrido en el último tiempo - Te recuerdo Potter que fue gracias a mí ayuda que nadie te reconoció. O te olvidas que te cubrí pese a saber tu verdadera identidad. Y además no obstante con ello, también les facilite el escape. Tú no solo agarraste mí varita, sino que yo tampoco hice nada para impedir que huyan, y así de grande fue el castigo por ello

- Draco – la voz de Ginny temblaba de emoción y de dolor. No quería que los demás pelearan por su culpa, pero tampoco podía hacer nada para impedirlo ya que las palabras no salían de su boca

- Y déjame decirte que no les basto con castigarme a mí sino que también se metieron con ella solo por ser la hermana de tú acompañante – Ginny llevo su mano inmediatamente al hombro, prácticamente como si fuese por inercia. Todos notaron esa acción y Draco miro de mala manera a Ron. Si bien estaba enojado con Harry no pudo contenerse. Ya quería que quedara bien en claro que la vida de ellos en aquella mansión no fue tan color de rosa como así lo pensaban - Así que no me vengas con tus jodidas quejas, porque podre entender que no me soportes, pero ella no tiene nada que ver. Y te vuelvo a avisar, atrévete a meterte con ella y deberás atenerte a las consecuencias. Parece que no entiendes la parte de no hablar sin saber antes que fue lo que realmente paso. Tienes ganas de cagarte la vida, hazlo, puedo asegurarte que no me interesa en lo más mínimo, pero no hables sin saber, porque de no ser así, yo mismo me encargare de que te arrepientas de cada una de tus palabras

Harry estaba pasmado. Nunca creyó que Malfoy le cerraría la boca de tal manera y no pudo evitar ver la mano de Ginny apoyarse sobre su propio hombro. Le encantaría poder ver qué era lo que tenia ahí. Inmediatamente cuando Draco dijo que a ella también la habían castigado se imagino un par de crucio, pero al ver que ella se tocaba el hombro descarto esa idea por completo. Se pregunto que le habrían hecho para que ella se tomara esa parte del cuerpo ¿Acaso llevaría una marca? "Malditos hijos de puta" pensó furioso "Le llegaron a hacer algo y juro que los encontrare a todos y los haré pagar con creces". Pero ahora no podía hacer nada, y no solo eso, sino que Draco lo había callado por completo. Miro a Ginny y vio que había un par de lágrimas perdidas por su rostro. Y también noto que Ron y Hermione seguían sin quitarle la mirada de encima. Su bronca ante la situación no podía estar más a flor de piel y pensó en mandar a todos al demonio. Pero antes de poder decir algo, sus propios impulsos lo obligaron desaparecer


- Harry – Hermione lo llamaba mientras intentaba alcanzarlo – Harry James Potter si no te detienes en este mismo instante juro que te hechizare – le gritó furiosa mientras lo apuntaba acusadoramente

- ¿Qué quieres Hermione? – volteó para enfrentar a sus dos amigos luego de entrar en Grimmauld Place

- ¿Se puede saber qué demonios te ocurre? ¿Por qué te vas así? Y sin decir nada – una vez que Harry desapareció, Ron y Hermione se miraron sorprendidos por la repentina huida de su amigo. Se disculparon distraídamente de Draco y de Ginny, quienes estaban aun más sorprendidos que ellos, y marcharon tras su amigo ya que ambos se imaginaban cual había sido el destino de este

- Porque ya estoy grande y haré lo que se me dé la gana. No necesito una mamá, gracias – dijo ácidamente. Hermione lo miro perpleja

- Tranquilo amigo – dijo Ron intentando calmar las aguas. Si bien no le gusta la forma en la que Harry trato a su novia, no iba a recriminarle nada por el momento – Nosotros solo estamos aquí para ayudarte en lo que necesites

- No necesito nada – respondió terminante – Y mucho menos ayuda

- Esta bien – dijo Hermione cansadamente – Solo quisimos venir a verte para saber si estaba todo bien y ya que no necesitas nada nos vamos – le tomo la mano a Ron y comenzó a guiarlo hasta la salida

- En realidad necesito hablar con Ron de algo. Ven – señalo el sillón para que sus amigos pudieran tomar asiento y así hablar más cómodos. Por el momento debía olvidarse de su enojo con Ginny y concentrarse en la charla pendiente que tenia con Ron

Una vez los tres sentados Harry tomo la palabra

- Kingsley me comento de una misión. No Hermione, no interrumpas – la freno sabiendo que ella algo iba a acotar. Hermione frunció el rostro pero se acomodo mejor en el sillón para contener su ira – Me dijo que enviaría a un grupo de aurores a buscar a algunos mortífagos que lograron escaparse y que están ocultos. No sabe de cuánto tiempo se trata pero este grupo parte al finalizar esta semana. Me invito a ir

- ¡No! – exclamó Hermione

- Y me dijo que te dijera a ti también de ir – agregó señalando a su amigo e ignorando por completo a Hermione

- ¿Qué? – exclamaron ambos igualmente sorprendidos

- ¡No! ¡De ninguna manera! – sentencio Hermione – Ninguno de los dos irá a ningún lado

- Harry, yo... – Ron seguía estupefacto. Que al gran Harry Potter le ofrezcan algo tan importante como aquello, bueno ¿Pero a él? Él solo era un chico, proveniente de una muy humilde familia y por el que nadie daría nada. Como siempre se había dicho, no era nada más ni nada menos que el simple amigo de Harry Potter, "el elegido", "el niño que vivió" o como quieran llamarlo. Estaba consternado y su cara lo reflejaba al cien por ciento. Harry al ver que su amigo seguía asombrado le dijo:

- Yo iré. Tu puedes tomar la decisión que quieras – Hermione se había puesto de pie y miraba a Harry como para querer matarlo y a la vez cambiaba su expresión a una triste suplica cuando miraba a Ron

- Pero... ¿Y el colegio? – Intentaba dar algún argumento que haga que sus amigos se queden – Ustedes escucharon a McGonagall y dijo que podíamos regresar y terminarlo

- El colegio no importa – Harry le quito importancia al asunto – Kingsley me dijo que no nos hacía falta terminar Hogwarts para conseguir un buen puesto como auror

- Los gemelos no terminaron el colegio y les fue bien – reflexiono Ron evaluando la situación

- Ron, ¿cómo puedes decir eso? – Hermione se acerco hasta él – Siempre es importante terminar los estudios y perfeccionarse y...

- Ah, por favor Hermione, no vengas ahora con tus estúpidos discursos sobre el estudio y la responsabilidad y no se cuanta mierda mas

- Tú cállate. Nadie te pidió opinión – zanjo firmemente su amiga. Ron se sorprendió por la manera en que se estaban hablando sus amigos. Generalmente él era el que discutía o se peleaba con Harry y ella intentaba arreglar las cosas. O que él se peleara con ella (lo cual solía pasar bastante seguido) y Harry tuviese que intervenir para solucionar las cosas. Ahora, en esta situación, él no sabía qué hacer o decir para que sus amigos dejen de gritarse – Ron – lo llamo Hermione cambiando radicalmente el tono de su voz - Yo... yo no soy nadie para decirte nada – decía ya comenzando a angustiarse – pero en verdad me gustaría que te quedaras

- ¿Tú que harás? – le pregunto a su novia preocupado. Harry rodo los ojos, ya bastante impacientado

- Iré a Hogwarts – su decisión ya estaba tomada y la seguridad con lo que lo decía lo dejaba ver bien en claro – ¿Y tú?

Ron lo medito por unos minutos. Harry, que estaba de pie, se había acercado hasta la chimenea y estaba apoyado en ella. Ron y Hermione seguían juntos, separados por unos pocos centímetros, y ella estaba desesperada por saber la respuesta de él. Ron estaba confundido, feliz y apenado. Confundido porque todavía no podía creer que Kingsley lo haya llamado a él al igual que a Harry, cosa que le traía una felicidad inmensurable. Y apenado por el destino de su novia. Si ellos dos se iban, ella quedaría sola en Hogwarts. "Pero por lo menos estará segura" pensó dándose ánimos pero un escalofríos le recorrió el cuerpo cuando pensó en lo que había sucedido con Ginny. "Si, pero eso ahora ya no puede pasar. Además estará con ella y por mucho que me moleste también estará Malfoy por cualquier cosa". La idea seguía sin gustarle mucho, pero la oferta de Harry era muy tentadora. "Solo un imbécil rechazaría semejante oportunidad" le escucho a su conciencia decir "Tu eres un imbécil?". Pasados unos minutos Ron finalmente les comunico su decisión a sus amigos

- Iré con Harry

A Hermione se le partió el corazón y lagrimas amenazaban con salir de sus ojos. Pero se debía mostrar fuerte ante ellos dos. Harry se giro y asintió con la cabeza, como queriéndole decir a su amigo que había tomado la decisión correcta. Ron ya estaba seguro de su resolución pero le dolía tener que dejar a su novia. La miro por un momento esperando a que ella hablara. Inconscientemente agradeció que no haya nada pesado o filoso cerca de ellos porque estaba convencido de que la ira de Hermione Granger se desataría en cualquier momento y él sería el blanco del ataque. Pero hasta ahora no había pasado nada, ella seguía con los ojos aguados mirando a la nada

- Hermione, entiende, yo quiero hacer esto. Si puedo ayudar de alguna u otra forma a que por fin haya paz lo hare. Sé que a ti no te gusta y créeme que lo que menos quiero es dejarte sola, pero esta vez Harry me necesita. Imagínate que podría ocurrirle si va solo – se rio ante este último comentario. Creyó que un pequeño chiste ayudaría a cortar con ese ambiente en ese momento. Hermione no se rio pero tampoco se puso a gritar como Ron lo venia esperando

- Entiendo – dijo resoplando. Harry y Ron se miraron sorprendidos. Con las reacciones inesperadas de su amiga, nunca sabían a lo que debían atenerse – ¿Qué? – Pregunto molesta al ver las expresiones de ambos chicos – No me miren así. De todos modos diga lo que diga ustedes de irán igual

- Así es – ratifico Harry. Ya quería dar por terminado el tema. Si ambos partirían al finalizar la semana debían prepararse y organizar un par de cosas

- ¿Y tu familia Ron? – quiso saber Hermione – ¿Qué les dirás?

- La verdad. Que acompañare a Harry y juntos cumpliremos con esa misión

- De acurdo. Si eso es todo – Hermione saludo a Harry con la mano y deposito un dulce beso en los labios de su novio. Este seguía anonadado por la calma de ella ante la situación – Los dejo para que arreglen todo

- Pero... – Ron estaba sumamente perplejo. Nunca creyó que alguna vez preferiría que Hermione le gritara algo antes que le sea indiferente. Ella por su parte, cada vez estaba más cerca de la puerta mientras que su novio balbuceaba palabras inteligibles

- No te preocupes Ron, entiendo, ustedes dos no quieren seguir en el colegio y prefieren ir a ayudar a los aurores aunque ya sean un montón – y termino por aclarar – No lo comparto, pero lo entiendo. Solo me queda decirles que tengan cuidado

- ¿A dónde vas?

- A tu casa. Te espero ahí. No tardes y tengan mucho cuidado, si supuestamente todavía hay mortífagos sueltos por ahí pueden venir a buscarlos – si bien la advertencia era para los dos ella lo dijo mirando directamente a Harry, días antes, el indeseable numero uno

- Descuida, yo estaré bien. Como te dije antes no necesito de una mamá que se preocupe por mí

. Si, lo sé – tenía la cabeza gacha y su mano apoyada en el picaporte de la puerta. Se sentía dolida y no porque ambos se irían y la dejarían sola por no sabía cuánto tiempo, sino por la actitud de su amigo para con ella. Se volteo lentamente luego de enjuagarse unas rebeldes lagrimas – Pero a diferencia tuya, yo si necesito una madre, y por eso este fin de semana iré a buscarlos. Con ustedes o sin ustedes – se volvió y giro la perilla – Y no se preocupen por mí, estaré bien sola o tal vez le diga a George que me acompañe, no lo sé. Hasta luego, yo también debo alistarme – y salió de la casa dejando a sus amigos sumamente perplejos

- ¡Mierda! – Ron maldijo por lo bajo y salió tras la chica sin decirle nada a su amigo. Harry, ya solo en medio de la sala y percatándose del terrible error que había cometido pateo una silla que estaba a su lado y siguió a Ron maldiciéndose a si mismo


Hermione apareció en La Madriguera y corrió escaleras arriba hasta llegar al baño y encerrarse ahí. Estaba agradecida porque no había nadie en el comedor y pudo evitar que la vieran en ese estado. Las lágrimas no cesaban y los sollozos cada vez eran más fuertes

- Hermione ¿qué sucede? – preguntó preocupada su amiga al entrar al baño. Había escuchado la puerta del baño azotarse y salió para ver que ocurría. Al abrirla nunca se imagino que vería a su amiga en ese estado. Hermione no le respondía y los sollozos eran cada vez más fuertes. Se agacho a su lado y la abrazo para consolarla. Solo se dedico a acariciarle el pelo y a susurrarle palabras reconfortantes. Y así el llanto de su amiga se fue calmando y los temblores de su cuerpo acallaron junto a sus sollozos – Si, eso es. Calma – la animaba – Todo estará bien – se separo un poco del abrazo y le dijo mirándola a sus entristecidos ojos – ¿Qué paso Herms?

- Pásame un poco de papel – le respondió lo más tranquila posible. Ginny le paso un poco de papel que había a un costado y espero a que Hermione se termine de sonar la nariz. Luego se estiro un poco y tiro todo a un cesto que había por ahí. Volvió a mirarla, pendiente de todo lo que hiciera y dijera su amiga

- Ron... – pese a que su llanto había acabado, le costaba hablar naturalmente. De todas formas no pudo terminar de decir lo que quería porque su amiga no la dejo terminar

- ¡Lo sabia! – exclamó enfadada – Sabia que tenía que ser por ese idiota. No puedo creer que ya se haya mandado una cagada ¿Qué te hizo? – Hermione, la cual no había tenido tiempo de interrumpir a su amiga en ningún momento se dispuso a intentar frenarla por milésima vez, pero nuevamente no obtuvo resultado – No, sabes que, no me lo digas, no importa, lo matare de todas formas – y se puso de pie dispuesta a hacerle frente a su hermano y cuando estaba por dar el primer paso sintió que le tomaban la mano y la frenaban. Era Hermione que se había puesto de pie al igual que ella

- Ron no me hizo nada – Ginny la miro sorprendida pero luego al ver la perplejidad de su amiga se sintió más desconcertada que nunca – Bueno, más o menos, no lo se...

- Como que no lo sabes Hermione – Ginny intento sonar lo más calmada posible, pero ya estaba comenzando a exasperarse por no entender nada. Su amiga solía ser muy clara explicándose, pero debía aceptar que por esta vez no estaba entendiendo nada de nada. Después de unos segundos cayó en la cuenta de que tal vez Hermione no quería contarle lo que le había pasado, así que opto por dejarle bien en claro lo que haría – Si el idiota te lastimo yo misma me encargare que sufra, y muy lentamente y de eso puedes estar segura. Este último tiempo he aprendido más cosas de las que se creen y se imaginan

- Ginny ¿cómo dices algo así? – Hermione la miro horrorizada

- Es la verdad. Mira, no te digo que me convertí en el mismísimo Voldemort, pero puedo asegurarte de que ya no soy esa estúpida que se deja pisotear por quien sea. Ya no – parecía que intentaba convencerse más a ella misma que a la propia Hermione

- Ginny, descuida. No es nada – volvió a sentarse en el piso

- ¿Cómo que no es nada? ¿Te has visto? Estas completamente demacrada

- Gracias – dijo irónicamente

Se escucharon unos golpecitos en la puerta y las dos voltearon sobresaltadas. Detrás de la puerta una voz se hizo escuchar

- Ginny ¿está todo bien? – era Draco

- Si Draco, no te preocupes. No pasa nada

- ¿Segura? – Pregunto no muy convencido – Abajo hay un lio bárbaro y... – la puerta se abrió de golpe asustando un poco a Draco y dejando ver a una Ginny bastante interesada

- ¿Qué pasa abajo?

- Llego tu hermano Ronald y quiere subir a toda costa para ver a Hermione. Pero tu madre no se lo permite

- ¿Por qué? – la curiosidad y la incertidumbre la estaban volviendo loca. Quería saber que era aquello tan terrible que había pasado y había ocasionado toda esa situación

- Porque dice que vio a Hermione subir cuando llego y le exige explicaciones y ya no se mas porque preferí subir para ver qué pasaba – dejo de ver a Ginny para pasar su vista a Hermione. Seguía sentada en el piso y su cara se veía un tanto mejor que antes. Sin embargo Draco se dio cuenta de que estaba llorando – Granger, ¿estas bien?

- Si, todo bien – respondió poniéndose de pie y arreglándose un poco la ropa – Será mejor que baje para calmar las cosas

- No espera, primero dime que tienes - exigió su amiga

- Ginny no...

- Yo las dejo si quieren - Draco se sintió de mas y creyó que lo mejor era irse así las dos hablaban. Aunque le hubiese gustado poder quedarse. Prefería estar ahí y parecer invisible que ir abajo y soportar todos los gritos y malas miradas

- No - lo freno Hermione - Draco, no hace falta – hizo una pausa - Ron y Harry se irán a una misión como aurores no se cuanto tiempo - soltó sin dejar salir el aire

- ¿Qué? - atino a decir Ginny. Todo había sido muy rápido. No solo cuando lo dijo sino la forma en que lo había hecho. "No, no puede ser" pensó tristemente "Tiene que ser mentira. Harry no volvería a abandonarme otra vez". La voz de su amigo la hizo salir de sus pensamientos

- Es decir que no irán a Hogwarts

- Así es. Se van este fin de semana - para Ginny este hubiese sido un comentario sin importancia, pero el temblor en la voz de su amiga le hizo notar que había algo más importante que una simple frase al pasar. Y entonces se le vino a la cabeza la charla que había tenido con ella antes de ir a los funerales

Inicio Flash Back

Ambas están sentadas en la cocina. Estaban esperando a que todos bajen. Ya listas y arregladas intentaban no pensar mucho y solo se dedicaban a disfrutar del silencio. Ginny escucho a su madre gritar. Estaba retando a Ron porque no quería ir a ayudar a Draco con el tema de la ropa

- Creo que por más que lo intenten esos dos nunca se llevaran bien - dijo Ginny graciosamente resignada

- No lo creas. Te parezca o no tu hermano está muy agradecido con Draco por haberte ayudado

- Bueno, podría demostrarlo un poco mas no lo crees

- Bueno Ginny, no puedes pretender tanto de una persona. Pero dales tiempo. Ambos tendrán lo suyo pero ya verás que Draco terminara por agradarle a toda tu familia

- A ti ya te cae bien. Digo, por lo menos eres la única que lo llama por su nombre

- No voy a negar que siempre lo odie, y tú más que nadie sabes que el muy tarado me daba motivos. Pero creo en que las personas pueden cambiar. Draco es así porque sus padres lo hicieron así. Pero por suerte ya se dio cuenta de que tenía que cambiar, y haya sido por vos o por cualquier otra cosa lo hizo. No me disgusta tanto el nuevo Draco - ambas rieron

- Hablando de padres. Mamá me dijo que luego de los funerales irías a buscar a tus papas

- Si, ya hable con Kingsley. Me dijo que pondrá a mi disposición un traslador para este fin de semana. Si todo sale bien ya para el lunes estamos en casa nuevamente

- Que suerte amiga. Me imagino que ya los debes extrañar

- No te das una idea de cuanto

Fin Flash Back

- Pero ¿no dijiste que irías a buscar a tus padres este fin de semana?

- Si... Pero no importa, ya les dije que iría con George o...

- No puedo creer que mi hermano te haga esto - soltó Ginny indignada - Y mucho menos Harry. Tú que siempre lo acompañaste y estuviste en todo momento. Si hasta lo que paso con tus padres lo hiciste para poder ir con él - estaba tan encimada en sus cosas que solo calló cuando escucho que su amiga volvía a hipar - Oh, Herms, ya no llores, nosotros te acompañaremos, ¿no es así Draco?

- Yo... - dijo el aludido no muy convencido

- Si Draco, tu también iras

- Ginny no hace falta - Hermione hablaba mas por cortesía que por cualquier otra cosa. Claro que quería que la acompañaran. Estaba aterrada de que pasara algo malo. Por eso no podía soportar que sus amigos se vayan y la dejen sola en un momento como ese

- No Granger, Ginny tiene razón. Si no te molesta ambos te ayudaremos e iremos contigo. Cuantas con nosotros en lo que quieras

- Gracias - ya estaba un poco mejor y se sentía acompañada por su amiga - Gracias a los dos - agrego emocionada dejando escapar un par de lagrimas

- Pero por qué sigues mal - comentó ofuscada Ginny - Está bien que entre los dos no igualamos a mi hermano, pero intentaremos ponerle lo mejor

- No es eso. Es que...

- ¡Ya sé! - exclamó Draco sorprendiendo a las chicas. Agarro su varita y murmuro un hechizo que causo que su pelo rubio se transformase en un llamativo pelirrojo - ¿Y? ¿Qué les parece? - pregunto dando una vuelta y moviendo su cabeza con una mueca seductora. Claro que lo que menos causo fue un enamoramiento en las chicas, si no que ambas largaron una estruendorosa carcajada

- ¡NO! - exclamó divertida Ginny

- Como que no es tu color – opino Hermione luego de reponerse de la risa

- ¿Cómo que me queda mal? - pregunto fingiendo enfado - Pasa que ustedes no entienden nada de belleza y moda - se adentro mas en el baño y corrió a Ginny, que seguía riéndose por la apariencia de su amigo, del espejo. Se miro un par de segundos e hizo algunos gestos. Hermione contenía la risa pero Ginny la hacía sonar por las dos - Bueno - agrego mientras se ponía de perfil - En realidad viéndolo bien... - se rasco la barbilla

- ¡Ya! - dijo Ginny ya más calmada pero igual de divertida - ¡Quítate eso!

- Bueno, yo solo quería hacer un intercambio - ya había pronunciado el contra hechizo y su pelo estaba volviendo a la normalidad - La oferta seria mas tentadora. Dos pelirrojos a cambio de uno

- Suerte que ya teníamos uno cubierto ¿no? - agregó divertida Ginny mientras señalaba su pelo y reía junto con Hermione

- No, vale aclarar que ya sabemos que Draco será comerciante en un futuro - y las amigas volvieron a reír

- Graciosas. Búrlense todo lo que quieran, pero por lo menos me conformo con haberte hecho reír un poco

- Si, gracias

- Herms, ¿pasa algo más?

- No, no es nada

- Yo iré abajo a ver como siguen las cosas - Draco entendió que por ahí Hermione no quería hablar por su presencia, así que prefirió dejarlas solas - Las espero - agrego antes de salir y cerrar la puerta tras él

Ya solas las chicas, Ginny se acerco a su amiga. Ambas estaban agradecidas por la retirada de Draco. No porque les molestaba si no que ahora, estando solas seguramente podrían hablar más libremente. Hermione se había sentado al borde de la bañera y miraba el piso. Ginny apoyada en el lavamanos esperaba impaciente que su amiga hablara de una vez, pero no resistió más y hablo ella

- Herms, puedes contarme ahora – intento animarla haciéndole notar la ausencia de Draco, pero ella siguió en silencio – Mira a mí también me duele que se vayan, pero es decisión de ellos. Y si sigues así por lo de tus padres, ya dijimos con Draco que te acompañaríamos – pero inmediatamente agrego – Bueno, si no quieres que vaya él nosotras podríamos...

- No Ginny – negó de inmediato – El problema no es Draco. Para nada. Y aunque no lo creas te diré que él será de gran ayuda

- Pero...

- Pero estoy un poco dolida – Ginny no entendió – Harry me trato mal y...

- ¿Que hizo qué? – exclamo sorprendida y reincorporándose en pocos segundos

- Si, lo sé, suena raro hasta decirlo. Sabes que yo con Harry tengo una gran relación y lo considero como un hermano. Y yo se que el a mi también, pero no se que le paso. Viste que hoy estaba algo raro, supongo que era por el tema de los funerales y todo eso. Pero la realidad es que discutimos y bueno, eso...

- ¿Pero qué paso? ¿Qué te dijo? – estaba ansiosa por saber. Ese día Harry se había comportado muy extrañamente con ella y no había tenido ningún momento para encararlo y arreglar las cosas. Él se había ido de golpe y para su parecer bastante molesto. Hermione y Ron se fueron tras él pero nunca creyó que su molestia fuera tal como para pelearse con su amiga. No con ella, y menos con el vínculo que compartían

- Un par de cosas – era claro que Ginny no se conformaba solo con aquella respuesta y su expresión lo dejo bien en claro, por lo cual a Hermione no le quedo más que explicarse mejor – Como por ejemplo que no lo molestara, que no necesitaba una mamá, entre otras cosas – su cambio de voz dejaba ver que no se había repuesto del dolor que le causaba, pero intentaba estar bien – Pero ya no importa

- ¿Cómo que no importa Hermione? – Dijo exaltada – Él no tiene ningún derecho a decirte todo aquello y menos a tratarte mal. No luego de todo lo que hiciste por él. Que se la agarre conmigo porque ahora se hace el dolido y que se yo, bueno, pero no tiene porque pelearte y hacerte sentir mal por nada – estaba que echaba humo. Ya se había puesto de bastante mal humor a causa del comportamiento del chico durante la mañana, pero eso ya era mucho – ¿No necesita nada? – Pregunto suspicazmente luego de haberse decidido a enfrentarse a él – Un medico es lo que va a necesitar después de que lo agarre – y enojada salió del baño lo más rápido posible para bajar hasta el comedor

- No Ginny – intento detenerla Hermione inútilmente. Ambas ya se encontraban fuera del baño y Ginny enfilaba con paso apresurado hacia las escaleras – ¡Espera!


En el comedor el ambiente no era el mejor de todos. La señora Weasley se encontraba junto a la escalera, evitando así que cualquiera pueda subir por ella. Ron la enfrentaba y Harry se encontraba a su lado. El señor Weasley junto a George estaban sentados en el sillón escuchando toda la discusión. Charlie se encontraba apoyado sobre la mesada de la cocina. Los demás integrantes de la familia habían ido a comprar un par de cosas para la cena. Draco estaba apoyado contra la pared a un lado de la escalera y medio refugiado atrás de la Molly. Después de sentirse un poco intimidado por las miradas de Harry, decidió mantenerse alejado de la situación para no generar más conflictos. Estaba más que seguro que su presencia enervaba al chico. Los gritos retumbaban en toda la sala y la discusión parecía no tener fin. Los Weasley eran muy cabeza dura cuando querían

- Mamá – resoplo Ron ya bastante cansado

- Ya te dije que no – la señora Weasley había visto la llegada de Hermione por más que ella no lo hubiese notado. Se pregunto si lo mejor sería subir, pero no pudo tomar una decisión porque segundos después del arribo de la chica, aparecieron primero su hijo Ron y luego tras el Harry. Se dio cuenta de inmediato que algo había pasado y por el malestar de Hermione supo que era algo grave. Observo a Ron amagando a subir rápidamente las escaleras pero lo detuvo. Pasara lo que haya pasado ella debía saberlo y más que nada, no dejaría que su hijo suba a hostigar a la pobre Hermione. Conociéndolo seguramente la haría sentir peor – No subirás esas escaleras hasta que me digas que sucedió, o hasta que ella baje para contármelo todo. Si la hubieses visto entrar. La pobre...

- Señora Weasley – interrumpió Harry. Se sentía terriblemente mal y deseaba con toda su alma ver a su amiga y pedirle perdón de mil maneras. Se había comportado como un imbécil con ella. Y hasta por su maldito deseo de irse lo más rápido posible para poder escapar de todo lo había hecho olvidar del viaje que debía realizar su amiga para buscar a sus padres – Sabemos que Hermione está mal. Tuvimos una pequeña discusión y ella se fue sin que nosotros tuviéramos tiempo de disculparnos – explicaba tranquilamente – Es por eso que queremos verla

- ¿Y por qué se tienen que disculpar si se puede saber?

- No, no se puede saber – dijo Ron bastante molesto amenazando con avanzar. Ya se había cansado de discutir con su madre – Ahora si nos disculpas...

- ¡Cuidado con el tono de voz Ronald! que por mas grande que seas sigo siendo tu madre – lo regaño. Luego volteo y hablo más calmamente – Draco, ¿dónde está Hermione?

Draco se sintió intimidado. No por la pregunta de la señora Weasley y mucho menos por como la había dicho, sino por la mirada acecina que le había lanzado Harry. Y también Ron. Ambos estaban extremadamente de mal humor y eso sumado al odio masivo de Harry, hizo que Draco quisiera esconderse detrás de una puerta. Estaba seguro que si las miradas mataran, él ya estaría unos cuantos metros bajo tierra. Se dio cuenta de que la señora Weasley estaba esperando a que le respondiera. Tomo valor e intento sonar lo mejor posible

- Esta en el baño con Ginny. Si quiere las puedo llamar y...

- No hace falta Draco, ya estamos acá – la voz de Ginny apareció e hizo girar a todos. Estaba bajando con pasos pesados la escalera y se podía ver a una Hermione que la seguía. Se notaba que estaba molesta y su amiga temía por lo que pudiera llegar a decir. La señora Weasley se corrió un poco para que las muchachas puedan bajar completamente. Una vez en el comedor Ginny exclamó apuntando a Harry – ¡Tú!

- Ginny, no, aguarda – intentó frenarla Hermione una vez que llego a su lado. Pero su amiga la ignoro completamente

- ¿Se puede saber que mierda te ocurre? – la pregunta fue rápida y seca. Hasta el mismo Ron se sorprendió por la manera en que lo había dicho. Harry la miro seriamente. Estaban frente a frente y la tención los estaba matando, pero nadie decía nada

- ¡Ginevra! – dijo su madre regañándola y bastante enojada – Vuelve a repetir esa palabra y llegaras a Hogwarts sin necesidad de tomarte ningún expreso. Nosotros no los educamos así – dijo indignada haciendo también referencia al anterior comentario de su otro hijo

- Lo siento mamá. Pasa que cuando las cosas me molestan no logro contenerme – por mas que le había respondido a su madre, ella no había dejado ni por un minuto de ver a Harry. No sabía si era por su enojo o por el extraño brillo que encontró en los ojos de él. Pero no se iba a dejar amedrentar y menos a dejarse vencer. Tenía ganas de cantarle unas cuantas verdades a la cara y por más que su presencia la distraiga tanto hasta el punto de perderse pensando en él todo el tiempo, esta vez no se contendría. Se liberaría expresando todos sus sentimientos. Pero cuando iba a retomar la palabra la voz de su hermano la freno

- Hermione, yo...

- No, tu tampoco digas nada- se giro un poco para ver a su hermano. Estaba enfadada con Harry, pero con Ron también. No podía negarlo. Hermione se encontraba atrás de ella y sabia que seguía mal y ella a diferencia de sus amigos, no la dejaría sola – ¿Qué clase de novio eres? Sabía que no tenias experiencia pero tampoco te hacia tan bruto

- Tú no te metas si no sabes – Ron no estaba muy distinto que ella. Cuando había visto bajar a Hermione la vio tan vulnerable que le dieron ganas de correr a su lado y decirle que lo golpee por ser un verdadero idiota. Quería abrazarla, besarla y saber que no iba a perderla. Pero sabía que su hermana le sacaría los ojos en la primera de cambio. Prefirió aguardar un poco a que los ánimos de Ginny se calmaran. Pero tampoco iba a permitir que lo hiciera sentir peor de lo que ya se sentía. Sabía que había estado mal, pero ella no era quien para decirle nada

- Si lo sé

- Se puede saber de que están hablando

- Ron y Harry irán a una misión como aurores

- ¿Qué? – exclamaron los presentes que desconocían la información

- Así como lo oyes. Ambos se irán ESTE FIN DE SEMANA – y remarco la última frase

- Gracias hermanita – dijo Ron irónicamente mirando con odio a su hermana. Se fijo en su madre y vio que aun no se reponía por la noticia dada tan bruscamente por su hermana – Mamá – la llamo – Kingsley nos propuso, a Harry y a mí, ir a una misión junto con un grupo de aurores

- ¿Pero qué le pasa a ese hombre? – ya había puesto sus brazos en forma de jarra como hacia siempre que estaba molesta por algo – Ustedes son muy chicos. Ni siquiera terminaron Hogwarts

- Si mamá, lo sé. Pero eso no importa

- ¿Cómo que no importa? Si que importa, y mucho. Creen que voy a permitir que vayan y arriesguen sus vidas. Ya bastante hicieron ustedes por este mundo y ya es hora de que tengan una vida normal

- Señora Weasley – intervino Harry – si no vamos a esta misión jamás tendremos una vida normal. Así es – corroboró al ver la expresión, no solo de la señora Weasley sino de todos los miembros de la sala – todavía hay un par de mortífagos sueltos y si no los atrapamos de inmediato créame que correremos grandes peligros

- ¿Pero por qué ustedes tiene que ir?

- Porque Kingsley nos lo pidió mamá – Ron ya estaba cansado de la discusión, él solo quería arreglar las cosas con Hermione – Entiende, nosotros queremos ir y lo haremos porque ya somos grandes y podemos elegir qué hacer con nuestras vidas – la señora Weasley no podía decir nada, su hijo tenía razón. Ellos ya eran mayores de edad y por más que a ella le doliera, ellos estaban en todo el derecho a ir y luchar junto con los aurores. Ron se dio cuenta de que su madre ya se había resignado y en su contra había aceptado su decisión – Mamá – se acerco hasta ella y la abrazo para confortarla – Nosotros sabemos lo que hacemos, así que confía ¿sí? – la miro a los ojos – No nos pasara nada, prometemos cuidarnos y que volveremos lo antes posible

- Ron tiene razón señora Weasley – intervino Harry – Estaremos bien y volveremos antes de lo que usted se imagina – Molly sonrió a su hijo y a Harry y ambos se sintieron aliviados y conformes con su apoyo

- Bueno, en realidad si alguno se quiere perder por ahí – susurró Ginny por lo bajo, pero todos en la sala lograron escucharla

- ¿Perdón? – pregunto Harry. Ginny lo miro haciéndose la desentendía y se fue al lado de Draco para no responderle. Se mordería la lengua antes de mandarlo al demonio delante de todos. La señora Weasley volvió a mirar a sus hijos, sabia por su intuición de madre que algo malo estaba ocurriendo

- Bueno, entonces ya está decidido. Ustedes se irán a esa misión y tu Hermione te quedaras aquí e iras a Hogwarts, ¿no es así?

- Así es señora Weasley – respondió Hermione amablemente – Iré a buscar a mis padres y luego volveré para terminar mi último año en Hogwarts

- Nosotros iremos contigo – afirmó Ron. La señora Weasley sonrió y miro a su marido quien asintió al entender que quería su mujer y abandono la sala llevándose a su hijo

- Será mejor que me vaya a hacer la cena, cada vez se hace más tarde – y sin más, siguió a su marido e hijo hasta dejar a los cinco chicos solos en el comedor

- Ron, no hay problema, ustedes tienen que ir a esa misión y yo lo entiendo

- Mira – se acerco y le tomo la mano. Levanto su vista y sus ojos se conectaron en un sinfín de palabras y emociones – Yo... Nosotros fuimos unos imbéciles – Ginny suspiro irónicamente, ganándose una mala mirada por parte de su hermano y de Harry. Mas sin embargo Ron volvió a ignorarla para concentrarse en lo que en realidad le importaba en esos momentos, su novia – Pensamos en nosotros y no nos acordamos de ti, ni de tus decisiones. Ambos te pedimos disculpas. Pero quiero que sepas que iremos contigo cueste lo que cueste, así haya que dejar de lado la misión o aguantarnos unas cuantas quejas – miro a Harry para que corroborara lo que estaba diciendo y él solo asintió firmemente. Hermione se moría de ganas por abrazarlos a los dos por ser tan dulces, aunque antes le habían hecho mal, ahora se veían tan decididos a apoyarla que solo pudo sonreírles agradecidamente

- Hablaremos con Kingsley para poder ir después. Vamos a ir con vos a buscar a tus padres – reafirmo Harry, ya mucho más tranquilo, luego de ver la expresión de su amiga

- Si solo lo hacen por eso no se preocupen porque Hermione no irá sola - dijo Ginny ácidamente - Draco y yo iremos con ella

- ¿Y quién dijo eso? - preguntó desafiándola Harry

- Nosotros lo decidimos cuando nos enteramos que ustedes la habían abandonado

- Bueno, pero ya se pueden ir bajando del plan porque nosotros seremos quienes la acompañen

- No por favor, no queremos interferir en sus compromisos. Váyanse este fin de semana y de ser posible no vuelvan por un largo tiempo

- Nos iremos cuando nosotros queramos - exclamó ya bastante molesto Harry. La discusión ya no podía sostenerse más y los presentes ya estaban comenzando a sentirse incómodos - Nosotros iremos con Hermione

- No – Ginny era consciente de que ya parecía una niña de cinco años peleando por algo que ya sabía que estaba perdido, pero no podía controlarse

- Ginny - intervino Draco - Deja que ellos vayan. Ya está todo solucionado

- Pero...

- Eso es. Escucha a tu querido noviecito. Creo que será la única vez que veras salir de su boca algo tan inteligente

- ¿Mi qué? Draco no es...

- No me interesa – la corto desinteresado - Hermione, nosotros iremos contigo, no te preocupes – la abrazo y ella le correspondió el abrazo. Ron se les unió y Ginny, muerta de rabia y con lagrimas en los ojos corrió escaleras arriba para encerrarse en su cuarto y no querer salir más


La habitación estaba totalmente desordenada. Cuando llego del ministerio se había prometido limpiar, pero el cansancio le había ganado. Termino diciéndose que ordenaría al regreso de los funerales, pero el repentino incidente, vivido unos momentos antes, se lo había impedido. Ahora, luego de la cena, no tenia excusa para justificar el desorden de su cuarto, pero sinceramente poco y nada le importaba. Estaba tirada en su cama, con la cara hundida en su almohada, intentando no dejarse doblegar por el dolor y la impotencia. Lo odiaba, definitivamente lo odiaba. Lástima que decirse aquello era una terrible mentira y se moría de la bronca por ello. No podía odiarlo si lo amaba con todo su ser. Odiarlo se le hacía imposible, por más que creyera que, en cierto modo, él se lo merecía. Quería gritar, arrojar cosas, o simplemente golpear a alguien. De un momento a otro alguien irrumpió en la habitación y Ginny levanto su mirada simplemente para mandar al demonio a la persona que estaba entrando, sea quien sea. Pero todo insulto quedo acallado cuando lo vio entrar por esa puerta

- Disculpa, creí que estaría Hermione – Harry retrocedía para abandonar el cuarto

- No descuida – lo freno reincorporándose e intentando disimular lo mejor posible su tan demacrado estado – No hay problema

- Sera mejor que me vaya – volvió hacia la puerta dispuesto a marcharse

- ¿A dónde? – la pregunta lo tomó por sorpresa. Volteo y se encontró directamente con ella, ya que se había puesto de pie y estaba más cerca que antes. Se notaba que había estado llorando

- ¿Perdón?

- ¿Qué a dónde es que vas? – sus manos se encargaban de acomodar un poco sus ropas mientras que lo miraba directamente a los ojos - ¿Te vas a esa misión? ¿Te vas con Hermione? ¿Huyes de todos? ¿O de mí?

- Mira, no tengo tiempo para responder a todo...

- Tiempo, tiempo – llevo sus brazos hacia arriba en señal de desesperación - Por favor, no seas hipócrita. Créeme, se qué tiempo es lo que te sobra, solo que no quieres gastarlo en mi

- ¿Y si es así qué? – Harry se adentro en el cuarto pese a las quejas que estaba haciendo su razón en ese momento

- Harry, por favor, dime ¿qué es lo que te sucede? – se acercó suplicante - ¿Por qué actúas así conmigo? Tú no eres así

- Entonces no me conoces – retrocedió hasta chocar contra una de las paredes del cuarto

- Claro que te conozco, y bien sabes que mejor que nadie. Pero no logro entender que es lo que te sucede ¿Por qué eres así? – él se mantenía callado. Ella comenzaba a exasperarse, pero se dio cuenta de que él no tenía ganas de hablarle - Entonces supongo tienes razón y al fin y al cabo no te conozco – fue un susurro penoso

- ¿Tú no me conoces? – preguntó irónicamente y elevando un poco la voz - Yo no te conozco. Es que... ¿Cómo puede ser posible que hayas hecho todas esas cosas?

- ¿De qué hablas?

- Por favor, no te hagas la tonta. No ayudar a Hermione, tu amiga, casi hermana se podría decir

- Ya dije que...

- No me importan tus escusas. Estaba en peligro. Ella te necesitaba. Todos te necesitábamos – se movió de un lado a otro gritando y reprochándole todos sus actos - Pero no solo nosotros estábamos ahí ¿Qué hay de Luna? ¿Qué hay de ella? Apuesto lo que quieras a que sabias que estaba ahí. Pero acaso te preocupo en algo. No, claro que no. La señorita estaba fingiendo llevar la gran vida junto a ese otro...

- Harry...

- No, no digas nada, no hace falta. Yo mejor... – tenía que salir de ese cuarto en ese mismo instante o no sabía que podría pasar

- No, espera – lo freno con la mano pero él se alejo como si su tacto le quemara - Debes escucharme. Todo tiene una explicación. Tal vez las pruebas que presente en el juicio no fueron suficientes para ti

- No, descuida. Créeme que dejaron todo muy claro. Sobre todo una en la que besabas pasionalmente a Malfoy

- ¿Es por eso? ¿Todo esto es por eso? – sonrió aliviada dejando escapar la tensión. Volvió intentar acercarse a él, pero Harry nuevamente se alejo - Harry, Draco y yo...

- Ya te dije que te ahorres tus explicaciones. No me interesan en lo más mínimo – grito fuera de sí

- No me grites – ella también estaba levantando la voz

- Grito todo lo que quiero. Ya me canse. Me voy

- Puedes irte a donde quieras, no me importa - dijo Ginny que seguía gritando. Ya no podía contenerse más

- Es obvio que no te importa. De todos modos tu querido Draquito se quedara aquí, contigo - le espeto Harry elevando aun más el tono de voz

- ¡Ah dios! Es que no entiendes ¡entre Draco y yo no hay nada!

- Si claro, y yo soy Hugh Jackman - agregó con ironía

- Hugh ¿qué? - pregunto inocentemente Ginny. Por la curiosidad se había olvidado de mostrarse enojada ante él. Harry por su parte se ablando unos segundos por el infantilismo de la chica, pero volvió a ponerse firme al recordar el porqué de la discusión

- No importa. Mejor me voy, no me gusta estar perdiendo el tiempo - comenzó a caminar en dirección a la salida

- Si, vete. Al final es lo único que sabes hacer. Irte. Tan cobarde eres que no sos capaz de enfrentarte a mí ¿A qué le temes? ¿A qué te confiese que si estuve con Draco?

- ¿Entonces lo confirmas?

- Es lo único que te interesa ¿no? Y así podrás saber si por mi serás el hazme reír del mundo mágico. "La ex-novia del elegido es ahora la chica de su peor enemigo" ¿No es así?

- No me interesa lo que hagas con tu vida. Puedes ir y revolcarte con tu amado huroncito cuantas veces quieras – dijo apretando los dientes

- Si es que tanto lo deseas así lo haré – amenazó sin titubear

- Claro, ahora usas la excusa de que te acuestas con él porque yo te obligo – sonrió cínicamente – Era lo que te faltaba para volverte una verdadera pu... – pero él no pudo terminar de hablar porque Ginny le había dado vuelta la cara de un terrible cachetazo. Se tomo la mejilla golpeada y la miro duramente. Ginny estaba con las mejillas encendidas mientras que respiraba irregularmente. Sus ojos reflejaban inmensurable odio pero a la vez una profunda angustia

- No te atrevas a decir nada – dijo ya con sus ojos aguados. Harry se dio cuenta de que se había propasado pero no quiso hacer nada para enmendarlo. Le dirigió una última mirada de odio y se intento alejar rápidamente

Ginny contenía el llanto. No quería que él la viera llorar. Debía ser fuerte y no dejarse amedrentar por ese idiota. Pero estaba muy dolida y la pena que sentía en esos momentos era tan grande que no creía que podría soportar mucho más. No quería dejarlo ir, por más que se lo había dicho. No quería que se aleje de ella ni por un día, ni por meses, ni por horas. Prefería escuchar todos sus insultos y soportar cada uno de sus reproches a tener que separarse de él

- Nunca creí que llegara a odiarte

- Las cosas cambian. Tu más que nadie debe saberlo

- No tengo ni nunca tuve nada con nadie. Menos con Draco

- No te creo – volteo para mirarla y se encontró con sus angustiados ojos. Tal vez ella estaba diciendo la verdad, pero tal vez no. Y él no sería un tonto que caería en sus engaños. No se dejaría manipular por sus ojitos yo no fui y la postura de ingenua e indefensa que estaba tomando la chica en esos momentos - De todos modos no te gastes en explicarme porque no me interesa. Lo único que me gustaría saber es ¿qué le viste?

- ¿De qué hablas?

- Si, es decir, que clase de artimañas utilizo para que caigas rendida a sus pies

- Eres... – alzo la mano para volver a proporcionarle otro fuerte golpe pero él la freno en el aire agarrándola fuertemente por la muñeca

- No chiquita. Me puedes levantar la mano una vez, dos no lo permito

- Vete al demonio – se soltó bruscamente

- Mmmm, no quiero. Me molestaría tener que verte por ahí

- ¿Quieres saber que fue lo que vi en Draco? - él la miro intrigado. Nunca creyó que ella aceptaría que si tenía algo con Malfoy y mucho menos que le explicara el porqué se había enamorado. Tragó fuerte para escucharla y poder contenerse en caso de que ella quiera lastimarlo - Por lo menos él si me valora como mujer y me da mi lugar. Él nunca me abandono y sé que no lo hará

- No sabes lo que estás diciendo

- Claro que lo sé. O te molesta saber que Draco es mejor hombre que tú en todos los aspectos – sabía que era una total y completa mentira. Nadie podía igualarse a Harry, él era superior a todo, pero la bronca la estaba obligando a decir todas esas mentiras

- No sigas hablando por qué no sabes... - Harry hablaba entrecortadamente

- No sé ¿qué? Piensas que estoy con Draco y me revuelco con él, pues bien. En tú mano tienes grabado que no debes decir mentiras, entonces hagamos que tu acusación sea cierta del todo - y comenzó a caminar hacia la puerta

- ¿A dónde vas? - la frenó Harry agarrándola del brazo

- ¿A dónde crees? A revolcarme con mí amado huronci... Draco! - se corrigió de inmediato

- No lo harás – sentenció firmemente

- Pero quien te entiende. Primero quiere una cosa, después otra. Pero sabes que, ya me canse. Creo que ya me entraron ganas de que me den una buena sacudida - la apretó con más fuerza y la acerco más a él. Estaban a escasos centímetros y Ginny sentía que toda su piel se quemaba en donde él la estaba tocando – Suéltame, me estas lastimando – lo dijo mas por el nerviosismo del acercamiento que por el dolor que le producía la presión de Harry sobre su brazo. Pero Harry no la soltó, sino que se apego aun más a ella. Sus respiraciones ya eran una y sus narices se chocaban en un sutil roce. Ginny perdida en sus ojos no resistió el impulso de querer besarlo. Levanto su cabeza y avanzo para chocarse con los labios de él. Pero en el momento en que casi se vende al mismísimo infierno, él se alejo y la dejo inmóvil en su lugar. Ginny abrió los ojos y las lágrimas amenazaban con salir, nunca creyó que él la rechazaría. Tragándose su dolor y evitando su mirada se dio vuelta y se dispuso a marchar, pero no pudo avanzar mucho porque unos fuertes brazos la envolvieron por la cintura hasta hacerla girar. No tuvo tiempo ni de pensar en lo que estaba pasando porque una vez que sintió los labios de él sobre los propios, se perdió en aquel tan anhelado beso


PERDOOOON POR LA DEMORA! ESTA VEZ TARDÉ MAS DE LO PREVISTO.. PASA QUE ALGUNAS OBLIGACIONES NO ME DEJAN TIEMPO PARA SENTARME Y ESCRIBIR TRANQUILAMENTE

pero bueno, acá les traigo un nuevo cap, que tiene de todo un poco y como siempre espero que les guste y puedan disfrutar de leerlo tanto como yo cuando lo escribo

desde ya MUCHISIMAS GRACIAS POR LOS REWIEWS! SIEMPRE SIRVEN Y ANIMAN BASTANTE!

espero que la proxima tenga mas tiempo y pueda publicar mas rapidamente, pero no prometo nada

comenten que opinan y si les gusto y como ven la historia!

besos y hasta la próxima!