¡Hola! Un nuevo capítulo de Liberame. Está dedicado a mi amiguita LittleYaoist. Ella me ha apoyado mucho para que concluya este fic, al igual que Luis carlos... y todos lo que me dejan un review... espero que les guste... Este capítulo se basa en Butters y como lo engañan a él... es muy importante, así que, lean!

Capítulo Nº7: ¿Nuevo AMIGO?

El horario de egreso escolar se hizo presente y el alumnado se apresuró a salir del edificio escolar. Había quedado grabado en su corazón las veces que el rubio de parka anaranjada lo escoltaba hasta su hogar.
-Oye, K-Kenny. -dijo tímido Butters.
-¿Qué pasa? -respondió mirándolo a los ojos.
-¿Quieres que nos vayamos juntos a casa? - soltó al fin.
-Oh. Lo siento, Hoy mismo no puedo. -una joven del instituto pasó frente a ellos y detrás de ella los ojos del rubio vestido de naranja la siguieron. -¡Nos vemos mañana! -saludó gritando corriendo tratando de acercarse a la chica.
Los hombros del rubio que se quedaba solitario cayeron y su semblante se oscureció. Al parecer tenía que encaminarse él solo a su morada. Mientras se dirigía hacia su destino... tomó su teléfono celular. En el se encontraba una valiosa foto para el, una en la que estaban Kenny y él. Pudo sacarla durante el festival. Era su más grande posesión. Al intentar meter el celular en su bolsillo el aparato cayó al suelo. Escuchó algo que le pareció muy particular... pisadas tras de sí. Tuvo un presentimiento. Se volteó para encontrarse con la nada. Hizo una mueca y siguió con su ruta. Un escalofrío lo estremeció. Sabía que alguien lo seguía. Tenía la corazonada de eso. Tuvo miedo. ¿Quién sería? ¿Se animaría a voltearse para descubrirlo? En ese momento el valor lo había abandonado por completo, las rodillas le temblaban y trató de acelerar el paso, para perderlo de vista. Eso fue lo único que se le ocurrió hacer.
-¡Espera por favor! -gritó alguien a sus espaldas.
-¿Es a mí? - dio media vuelta la cabeza sin dejar su apresurada caminata.
-¡Sí! Contigo hablo.
-¿Qué quieres de mí? -preguntó algo asustado el rubio.
-Encontré este móvil en el suelo y tú eres el de la foto ¿Verdad? Solo quería devolvértelo. -el joven sonrió, parecía una persona agradable.
-¡Vaya! ¡Muchas gracias! - dijo complacido Butters, tomando en sus manos el artefacto.
-En realidad no fue nada. - dijo modesto, frotándose la nuca con la mano.
-Bueno, lo fue para mí. - dijo bajando la mirada.
-Tengo algo de hambre. ¿Me acompañas a merendar algo? - preguntó al rubio.
-Claro. -en ese momento recordó lo que sus padres le habían dicho de hablar con gente desconocida. Pero él muchacho no parecía peligroso, para nada. Más bien, lucía interesante. -Claro. - tomó una decisión, muy distinta a la que sus padres le hubieran permitido... pero el hecho de romper una de las reglas de sus padres le provocaba una sensación, como un cosquilleo y subía su adrenalina. La sangre se agolpaba en su rostro, tiñendo sus mejillas de color carmín.
-Vamos a esta cafetería. Su comida es exquisita. -comentó el joven que tenía cabello negro.
-Me gustaría saber tu nombre. -dijo apocado el rubio.
-Mi nombre es Nick ¿Y el tuyo? -preguntó.
-Todos me dicen Butters. Así que puedes llamarme así. -sonrió complacido
-Mucho gusto Butters. Eres una persona muy agradable. -le dijo de cumplido.
-Bueno... gracias. Tú también me agradas. - rió el rubio.
-¿Qué quieres pedir? Hoy invito yo.
-¡Qué amable eres! - dijo agradecido en realidad. -Siento que me estoy aprovechando de ti. -dijo ruborizado el joven de campera celeste y frotando sus nudillos, gesto característico en él.
-Yo quiero un chocolate caliente con un trozo de pastel de limón. -ordenó a la mesera el muchacho.
-Mmm... No sé. Todo se ve delicioso. -dijo indeciso. ¿Qué tal un batido de fresa y un cupcake de chocolate? -dijo pensativo.
-Me parece una buena opción. -sonrió el joven y la camarera se retiró con los pedidos tomados.
-Y dime... ¿Qué haces? -le preguntó curioso.
-Solo voy al instituto. No hago muchas actividades extracurriculares.
-¿Trabajas? - dijo el pelinegro.
-No. Mis padres dicen que no estoy listo todavía para eso. Ellos son muy exigentes.
-Y ¿No se enojaran si les dices que te quedaste conmigo? Será mejor que no le digas a nadie que estuviste conmigo ¿Sí? Que sea nuestro secreto. -le guiñó un ojo cómplice.
-Está bien. - dijo confiado el rubio.
-¿Me dejas tomarte una foto de ti? Para tenerla en mi móvil.
-Bueno... supongo que no tiene nada de malo una fotito. - sonrió para el lente y se quedó muy quietito. El flash iluminó el rostro del pequeño escolar indicando que la fotografía había sido tomada.
-Gracias. La guardaré. - sonrió de costado con algo de malicia en sus ojos que nadie había notado.
-Tengo que irme a casa ahora. -dijo Butters una vez acabada la amena merienda.
-Recuerda... ni una palabra acerca de mí.
-¿Entonces que le digo a mis padres? -preguntó nervioso.
El hombre se puso en posición pensativa. -Dile que te quedaste en el colegio y listo. - dijo sin penarlo dos veces.
-No lo puedo concebir. -dijo angustiado.
-Bueno, tú piensa algo. - dijo.
-No se me ocurre nada. Estoy seco de ideas. -dijo Butters.
-¡Ya sé! Diles que decidiste unirte a alguna actividad extracurricular y listo. Seguro que no vana desconfiar de eso. - dijo el pelinegro.
-Está bien. Eso haré. - el muchacho de celeste se levantó de la mesa con lentitud.
-Sí. Yo también tengo que marcharme ya. -dejó el dinero de la cuenta más propina en la mesa antes de marcharse. -¿Quieres que en acompañe parte del camino? Yo vivo cerca de aquí.
-Sí, por supuesto. -afirmó. -Te lo agradezco. Me alegraste el día, realmente.

Camino a la casa del rubio...

-Y que me dices ¿Tienes muchos amigos? -le preguntaba a Butters.
-A veces siento que sí, pero hay veces que yo también me lo pregunto...
-Ya veo. Pero ¿Ya has tenido relaciones con alguien? -preguntó descaradamente
-¡¿Qué?! ¿Qué dices? ¡Claro que no! Soy casto. - dijo con vergüenza.
-Y ¿A qué se debe eso?
-¿A qué te refieres? -preguntó inocente.
-Eres un chico muy atractivo. Me parece de ensueño que alguien tan guapo como tú no haya tenido esa clase de relaciones.
-Creo que no estoy listo para ellas.
-Y ¿Cuándo crees que estarás listo? -dijo cambiando su semblante.
-Tal vez en unos años, si es con la persona que me gusta. -dijo Butters, pensando en Kenny.
-Eso suena muy tierno. y ¿Ya ahí alguien especial en tu vida? dijo el pelinegro.
El jovencito solo atinó a sonrojarse. Nunca le había dicho a nadie de su pasión secreta por el rubio de parka anaranjada.
-Si hay alguien, pero es un secreto. -guiñó un ojo el rubio.
-Hasta aquí llego yo. -anunció. -Tengo que doblar para allá.
-Está bien. ¡Nos vemos Nick! - lo saludó con su maño. Dio media vuelta y se encamino las cuadras que faltaban para llegar a su hogar.
Mientras tanto el joven pelinegro había emprendido un camino sombrío, un callejón tenebroso. Más adelante había un hombre que esperaba a su cómplice.
-Llegas tarde. -dijo con voz grave el hombre.
-Tuve algunas complicaciones, no hay nada de que preocuparse. - dijo el joven con el que había compartido la tarde Butters.
-¿Pero la tienes? -insistió el hombre.
-Fue muy sencillo. -Sacó de su bolsillo delantero un celular. Apretó unas teclas y le mostró a su secuaz la foto de Butters.
-Es perfecto. Buen trabajo. - sonrió con maldad el hombre que se escondía con su negro atuendo.

CONTINUARÁ...

N/A: ¡Muchas gracias por leer! Ahora empieza lo mejor, para mí... soy un poco sádica, ¿Ustedes no? Espero que les guste tanto como a mí. Déjenme un review... ándale, no sean malos... ¿Siiii?
Nos vemos en el próximo capítulo, que será pronto, porque no pienso dejarlo n/n