S U P E R E S T R E L L A S

SIETE

Levantó la ceja sin poder evitar esa expresión de burla en su rostro. Nunca imaginó hasta dónde podía llegar Toshio con tal de conseguir lo que quería. Y en este caso necesitaba que su tía lo ayudara. Se fingió moribundo, lloró y suplicó hasta que ella accedió, vería la forma de conseguir un auto de lujo para cubrir su pequeño accidente y ahora restaba el punto más importante

"¿Cómo piensas mantener la mentira? Haruka debe ir a la escuela este lunes"

"Nada va a pasar porque no vaya… Ni le gusta estudiar ¿Verdad hermanita?"

"No me chantajes. Yo cumplí y quiero ir a mi escuela"

Al final cedió pero lo que su hermano no sabía era que lo planeó, estaba ansiando el cielo hiciera algo, sería feliz si no regresaba a la escuela y se sentía más dichosa de pensar en pasar unas semanas más con… ¡Disfrutando ser su hermano! No, el motivo se llamaba Michiru. A pesar que la ayudó la chiquilla seguía siendo arrogante y desquiciante pero…

"El que ya no iba a regresar" se burló Michiru el lunes al verla llegar

"Es que me gusta la mala vida" sonrió abrazándola por detrás "¿Quieres un burrito?"

"No"

"Si te desmayas te dejaré allí tirada"

"Dame eso" se lo arrebató mientras la rubia reía "El domingo debemos ir a misa y espero ya recuerdes cómo santiguarte"

"Que no soy católico ni intenciones tengo" reía encantada de sus clases de catecismo

"Cállate, un ateo como tú no sabe nada"

"No soy ateo" se destornillaba de la risa

"Que te calles, eres un niño malcriado y no sabes qué es bueno para ti… Así que ahora repitamos el padre nuestro… A ver si así se te pega algo ¿Por qué eres tan burro?"

"No lo soy" rechinó los dientes molesta. Nadie, ni su niña mimada, se meterían con su inteligencia

La llevó a sus clases especiales. Escuchó a más de un profesor que le gritaba. Pensó en su escuela, en que en una hora más tendría que conducir como si estuviera en el autódromo para ir por la tarea y volver a tiempo ¿Y si la llevaba? Podía decirle que iba por unos apuntes para su hermana moribunda, pero se arriesgaba a ser descubierta, que tal si la necia princesa se quería bajar del auto.

"Ya esta" por fin libre

"¿Y qué es todo eso?" señaló el pizarrón

"La derivada y la antiderivada… Cosas para personas inteligentes" contestó Michiru

"Claro" frunció el ceño "y si te dijera puedo resolverla"

"Entonces mi profesor tendría razón y cualquier ser puede hacer esas tonterías… Lo que a mí me deja muy mal parada" sonrió con burla

"Bien, mira esto" se paró frente al pizarrón para resolver la compleja ecuación. Explicó paso a paso lo que hacía mientras Michiru sentada sobre el escritorio la observaba "Creo tu profesor tiene razón" contempló con orgullo su trabajo "esto es para tontos"

"Sí" tomó su mochila y se salió

La alcanzó en el auto. La niña se estaba limpiando las lágrimas con su fino pañuelito. Haruka se rascó la cabeza un tanto contrariada, no pretendía hacerla llorar. Frunció el ceño y dio un portazo al subir al vehículo. Sólo jugaba

"¿Podemos irnos?" suplicó la chiquilla

"Sí"

La vio por el retrovisor, lloraba aún. Se veía tan triste que hasta el alma le dolió. Disminuyó la velocidad y a media calle apagó el motor para poder voltear atrás

"No era mi intención"

"¿Cómo lo hiciste?"

"No es tan difícil"

"Conduce ¿Quieres?"

"Sólo jugaba… sólo jugaba" pero no se atrevió a decir lo sentía

El martes la citaron en la madrugada. Ella era el chofer, no necesitaba estar allí, sólo filmarían unas escenas, podía irse a casa y regresar en tres horas, cuando terminaran. Así se lo hizo ver a la señora Kaioh pero Haruka no tenía tacto para tratar con las personas y sólo logró enfurecerla tanto que la dejó en la intemperie. Temblaba de frío, creía que de un momento a otro se desmayaría a causa de hipotermia. Extendió su mano temblorosa observando el cielo: llovía.

"Te morirás de frío" escuchó la voz de Michiru

"Y supongo te dará gusto"

"Más o menos" sonrió "toma"

Haruka levantó la ceja sorprendida, la niña le había llevado un termo con té caliente, unas galletas y su chamarra. Mil preguntas pasaron por su mente, entre ellas si el té estaría envenenado.

"No seas tonto" reía "ya sé que es una chamarra rosa pero no hay nada más ¿O prefieres morirte de frío?"

"No"

"Ya casi terminamos ¿Estarás bien?"

"Sí"

Terminaron a las cuatro de la mañana, la señora Kaioh le indicó llevara sólo a su hija de vuelta a casa y la recogiera a las seis para la escuela. La rubia lo hizo y cuando estuvieron en casa Michiru le sugirió se quedara allí a dormir.

"Acuéstate" con la mano la invitó a su lado

"No sabía fueras a la escuela… ¿En qué año estás?"

"En universidad" masculló entre dientes "supongo no llegaste a eso"

"No" cerró los ojos

Soñó con ella, como venía sucediendo desde hacía una semana. El ruido de un lápiz siendo usado la despertó. La chiquilla estaba resolviendo algunas operaciones, estaba tan concentrada que no se dio cuenta ya había despertado. La rubia no pudo evitar reír ante la idea de que el doctor tenía razón y la pobre niña estaba a punto de un colapso nervioso

"¿Te ayudo?"

"Ah" saltó asustada "creí dormías" se acomodó ese mechón rebelde detrás de la oreja "siento haberte despertado"

"Déjame ver eso… Mira, no es tan complicado"

Le llevó veinte minutos explicarle cómo realizar la derivada de Laplace. Michiru era muy inteligente, tanto que no necesitaba que ella fuera buena maestra. Sonrió y la niña pudo terminar el resto de las operaciones

"No creo eso lo aprendas por diversión"

"No" rió la rubia

"Apuesto tienes un coeficiente intelectual muy alto… ¿Por eso ya no estudias? ¿Te aburrías? A mí me pasa"

"No es eso" se rascó la nariz inquieta "hay cosas que son preferibles mantener en secreto…"

"¿Te da miedo ser quien eres?" por qué siempre usaba ese acento entre burlón y engreído. La rubia respondió con una sonrisita nerviosa

"No, a diferencia tuya no quiero ser un payaso de circo que asombra a los mortales"

"No tienes porqué ser tan grosero, sólo era una pregunta" tomó sus cuadernos y se fue de la habitación

Ella no podía entenderla, sólo era una niña malcriada. Sus tíos siempre fueron personas demasiado preocupadas por el qué dirán, suponía por eso su tío nunca los echó de la casa. Así que si ellos encontraban que Haruka distaba mucho de las personas comunes tendría dos reacciones. Una: Enloquecerían de gusto a un punto de terminar siendo lo que hoy era Michiru, el centro de atención y el sustento para un imperio que no deseó. Dos: Sería la vergüenza de la familia, porque jamás sería como los demás. Cualquiera era extremista y por tanto indeseable, así que el silencio fue la mejor opción.

Ya era muy noche. Había sido uno de esos días en que se deseaba no haber dejado la cama. Sonrió con amargura pues todos sus intentos por acercarse a Michiru siempre terminaban mal. Sabía cómo hacerla enojar y sobretodo llorar. Volvieron a discutir por su coeficiente intelectual a la salida de la Universidad y Haruka harta le gritó que no eran iguales, porque mientras la princesita buscaba siempre ser una atracción de circo ella anhelaba libertad. Después lo que se dijo fueron palabras que hirieron lo suficiente para sentirse la persona más cruel y miserable. La hizo llorar otra vez

"Sólo es una niña" se reprochaba a sí misma

La camioneta de su tío estaba estacionada en la entrada. Se suponía él regresaba hasta mañana. Abrió la puerta encontrando sólo oscuridad. La atmósfera de tranquilidad la rompió ese grito estruendoso. Sintió un fuerte golpe sobre su rostro que la dejó tendida en el piso. Las luces se encendieron mostrando a su rudo agresor

"No le pegues" gritaba su tía sollozando "es Haruka"

"Dijiste que ese truhán se había llevado mi auto" estaba aterrado por su cruel acto "y tú niña qué haces disfrazada de Toshio ¡Eres estúpida!"

"No"

"Es" tartamudeaba la mujer "déjalo, él no se lo ha llevado…"

"¡Dónde está ese canalla!" gritaba sulfurado "mujer, no puedes seguir protegiendo a ese truhán"

"No hizo nada…"

Ni siquiera con la pierna enyesada dejaba de meterse en problemas. Su tío comenzó a gritar. Haruka ya no pudo más, la rabia de esos días conjugado con un extraño sentimiento de culpa la hizo intervenir, se adelantó al cruel acto de su tío, detuvo esa tosca mano que empuñaba ira contra una indefensa mujer. Él molesto por tanta insurrección dirigió entonces el golpe a la rubia

"Vete, y no vuelvas a tomar mi auto"

"¡No le pegues más!" lloraba la mujer besando las mejillas de la rubia "la matarás… Anda Haruka, vete" volvió a besarla "yo me haré cargo"

"No, ya no voy a dejar que te maltrate" se interpuso entre ella y el robusto hombre. Medía más que la rubia y qué decir de su complexión, si quería con un solo golpe la mataba pero ella no se atemorizó, ni siquiera cuando la golpeó

"¡Tío ya basta!" gritó Toshio "ya hombre, no pasó nada, el auto está bien y es tarde ¡Todos a la cama!" reía como si aquello le resultara cómico. Pero esa escena la rubia la conocía bien y sabía cómo terminaría.

Unas horas después ellos estaban en la habitación. Los sollozos de su tía habían cesado y el silencio que unos minutos antes había imperado fue roto por las risitas de su hermano. Haruka volteó a verlo con cierta intriga, tal vez algún mal golpe hubiera atrofiado su cerebro o el maltrato de años logrado que enloqueciera

"No te metas, mírate" levantó su rostro "no te metas"

"También es mí tía"

"Y eso qué" volvió a reír "desde que éramos niños siempre he sido yo quien se encarga del tío borracho y furioso, o el tío frustrado y furioso, o el tío amargado y furioso, o el tío golpeador y furioso" se tendió en la cama "deja de hacerle al héroe…"

"¡La estaba golpeando! Y tú no puedes con él"

"Menos tú" cerró los ojos "y ya no hables, tengo sueño"

A eso se refería su hermano con ser afortunada, la cuidaron tanto que pocas fueron las palizas que ella presenció o recibió, siempre era Toshio el héroe del día, el chiquillo maltratado y problemático. Ya no quería estar en esa casa, quería una nueva familia, en donde ella pudiera ser ella y librara sus propias batallas

"Qué" contestó el celular molesta "no tengo tiempo" era Michiru "¿Y yo tengo la culpa niña? No me interesa, no me pagan por cuidarte… No, no voy a hacerte ningún favor. Está bien, deja de llorar, odio lo hagas ¡Con un carajo madura!" y le colgó

"¿Quién era?" preguntó Toshio

"Que te importa"

Se estacionó. Bajó del auto enfurecida pero rabió más cuando la vio allí sentada en la banqueta. Su vestidito de princesa estaba rasgado y ella tenía algunos arañazos en los bracitos. La tomó del brazo con brutalidad para llevarla hasta el auto. Dio un fuerte portazo y subió a ocupar su lugar como chofer. Condujo largo rato, confundida, perdida, molesta, sintiéndose atrapada. No necesitaba que nadie la protegiera. Detuvo el auto.

"No vuelvas a hacerlo" masculló la rubia

Se bajó del auto sólo para agarrar a patadas un pobre tambo de basura que sin deberla ni temerla pagó por toda la ira que sentía. Cuando se sintió mejor cayó de rodillas sollozando. Se sentía impotente, tan fuera de sí que hubiera querido gritar o maldecir pero sólo dejó escapar unas lágrimas que se revelaron a su duro corazón.

"Hay noches así" se hincó Michiru a su lado "pero ya verás que mañana todo se verá mejor" le ofreció su pañuelo

"Vete al maldito auto"

"Pediré un taxi… Ve a tu casa"

"¡No necesito de tus favores niña estúpida!"

"¿Y alguna vez yo he dicho eso? Si te llamo es porque soy yo quien te ha necesitado… No sabes cuanto" se levantó encaminándose a la autopista.

Haruka se quedó allí por largo rato. Levantó la mirada al cielo suplicando como lo hacía de niña hasta que se dio cuenta hacía mucho los dioses contestaron a sus plegarías, de mil formas lo hicieron pero ella se empeñó en no ver, escuchar o sentir… tanto que dejó pasar lo mejor de su vida. Volteó la mirada hacia atrás… Ella ya se había ido. Subió al auto y se quedó allí observando la nada

"¿Dónde estás?" dijo al escuchar la voz de Michiru

"En casa… acabo de llegar ¿Lograste que el bote confesara?" intentaba animarla

"No" sonrió "sólo llamaba para saber llegaste bien"

"Sí, gracias. Debo colgar" parecía lloraba

"¿Estás bien?"

"Cosas de niños… De esas que a ti no te interesan" y colgó.

Volvió a casa a las ocho de la mañana. Se tendió en el sillón mientras su tía la abrazaba suplicando porque no volviera a irse de esa forma. Cerró los ojos para ver si Morfeo perdonaría su ineptitud y le daría el placer de soñar con ella. Pero no pudo ni dormir, sus pensamientos acelerados se lo impedían. La consciencia pidió por perdón pues se desquitó con la persona menos indicada. Aún la escuchaba llorando y se veía a ella gritándole no lo hiciera más porque sus problemas eran sólo niñerías…

"No es para tanto" comenzó Toshio "tú te lo tomas todo tan apecho"

"¿No lo es?" contempló su rostro lastimado "entonces debo encontrarlo divertido como tú"

"No, sólo no permitas que nadie te amargue tu vida. Y mejor ve a mi trabajo o me despedirán"

"Con qué auto"

"No sé" se encogió de hombros "tal vez mi tía linda quiera prestarnos el familiar, el mismo que te llevaste anoche… Qué susto creí sería hijo único, eso significaría más atención para mí, me gusta la idea pero es mucho problema cuando tienes tantas cosas que ocultar" la hizo reír

"¿Qué vamos a hacer?"

"Lo mismo de siempre, olvidarlo"

"¿No estás cansado de esto?"

"Mucho" sonrió con tristeza "pero la vida es así… Y mejor veamos qué podemos hacer por mi empleo porque veo tú no tienes entusiasmo en conservarlo"

"Es tú empleo" masculló molesta

Toshio tuvo suerte, uno de sus amigos del trabajo devolvería el auto hasta dentro de dos semanas pero la persona a la que debía transportar ya había vuelto a su país, así que se lo prestó a cambio de que le presentara a una muchacha que él juraba amaba. Haruka llegó tarde al trabajo. Lo primero que escuchó fue el grito de terror de la señora Kaioh pero no fue por la tardanza sino por cómo se veía

"¿Quién te golpeó niño?" Haruka bajó la mirada "¿Te has peleado con algún vago? ¡Di algo niño!"

"No señora… Tuve un accidente, se me cayó un mueble encima" qué excusa tan patética

"Ya es tarde, anda muévete ¿o esperas el auto se conduzca solo?"

"No"

Todo el camino la señora no dejó de regañar a Michiru por sus juegos absurdos que la habían dejado con esos horribles arañazos en los brazos. Ella rió alegremente y prometió no volver a jugar nada peligroso. Haruka la observó por el espejo retrovisor, la tramposa cruzó los dedos anulando su promesa.

"Bien, recógela a las once ¡Y llega temprano niño!"

"Sí señora"

Estuvo puntual. Los muchachos salían de la universidad y la rubia estaba atenta esperando por ella. La vio, se veía tan radiante y llena de vida, nada parecido a la niña que recogió ayer. Entonces el alma le dolió porque le dio la espalda, sólo se portó como un ser ruin y la abandonó a su suerte. Frunció el ceño y ella contestó con una encantadora sonrisa.

"¿Quieres un té?"

"No" contestó con sequedad la rubia

"¿Me esperas? Voy a comprar uno" señaló la cafetería "si quieres puedes venir… No tardaré"

"Está bien"

Se sentaron en la primera mesa que vieron libre. La niña le mostró su cuaderno y le pidió verificara sus operaciones. La rubia la observaba con recelo, estaba esperando por esa actitud arrogante y vengativa, después de todo lo merecía.

"¿Cómo te hiciste esos arañazos?"

"Escapar de casa es más difícil de lo que imaginas, me falló el cálculo y me caí ¿Cómo te hiciste esos golpes?"

"Que te importa" masculló

"¿Te cuento algo?"

"No"

"De todos modos lo haré. Cuando somos chicos nos sentimos muy frustrados porque no podemos hacer lo que anhelamos"

"Sí claro" sonrió con burla "nunca obtuviste ese pony rosa que tanto querías" pero Michiru continuaría ignorando sus comentarios

"Y si permitimos que la amargura se apodere de nuestro corazón no son a ellos, los que nos lastimaron, los que afectamos sino a nosotros mismos. La idea es no acostumbrarnos a la tristeza y luchar por nuestros sueños con todas nuestras fuerzas"

"O hacer berrinches para que los cumplan a cualquier costo"

"Un día crecemos y vemos que siendo adultos somos más incapaces que antes de darnos cuenta cuánto podemos lastimar a los demás… Y si logramos saberlo ya es tarde, porque los herimos tanto que ellos se han ido. Pero podemos pedir disculpas. A veces funciona. Si te digo un secreto ¿lo guardarás?"

"Si prometes ya no seguirme diciendo estupideces"

"Tú crees que yo soy una niña mimada y consentida que nada sabe del mundo real"

"Eso no es secreto" rió animadamente

"¡Cállate tonto! ¡Escucha! Mi familia no siempre fue rica y yo no nací famosa. Mi madre provenía de una familia acomoda, pero mi padre era un hombre un tanto como se dice, bien, no era el correcto para ella pero a mamá no le importó. Se casaron y me tuvieron. Ella era joven e ilusa" se acercó a su oído para decirle el secreto "eso dice ella en su defensa, dice que el amor te hace tan ciego que sólo ves lo que quieres ver" se separó de ella "y mis abuelos le dieron la espalda ¡Si tienes ese feo marido no tienes familia!" sonaba graciosa haciendo esa voz ronca "se supone que las historias de amor terminan con un final feliz pero a ella no le pasó. Papá nos golpeaba" Haruka levantó la ceja divertida "hasta que mamá se cansó y se separó de él, durante un tiempo estuvimos muy tristes, te acostumbras a eso a tal grado que crees esta bien, es raro de explicar, eso dice mamá porque yo estaba feliz de no ser maltratada y no lo extrañé nada ¡Nada! Y todo estuvo mal, ella empezó a tomar y luego se deprimió tanto que… Bueno no importa, un día la vida mejoró y ya no pasamos hambre ni penurias… Lo que quiero decir es que cuando crees que la vida va mal te das cuenta que ésta puede ir aún peor y cuando ya no ves salida y crees todo perdido algo más pierdes hasta que un día despiertas sabiendo que no puedes decir tocaste fondo porque no hay tal y así como hoy fue un pésimo día, mañana será diferente… para bien o para mal pero es divertido" sonrió con coquetería "porque tienes la certeza que un día el sol volverá a brillar y la suerte te sonreirá… Así que deja de ser un amargado y gritarme al teléfono no llore por mis niñerías porque tú no tienes la más mínima idea de quién soy yo"

"Ni tú de mí"

"Eso es lo que crees Tenoh pero yo te conozco más de lo que tú mismo puedes conocerte"

"Ya vamonos, es tarde"

Hasta hoy nunca se había preguntado por el señor Kaioh. Pasó todo el resto del día pensando en lo que le dijo hasta que llegó a la conclusión que esa niña estaba loca. Sólo que no quiso quedarse con dudas

"¿Por qué me dijiste de tu padre?"

"Porque sé guardarás el secreto y te falta algo de esperanza… Dios no hace milagros, los hacemos nosotros, cada día que decidimos hacer nuestras vidas mejores."

"¿Por qué supones que alguien me maltrata?"

"¿He dicho yo algo semejante?" la miró con duda "¿Te maltratan? ¿Tienes una novia golpeadora? Yo creí te habías peleado con un novio o esposo celoso" rió a carcajadas. Cuando vio que la rubia estaba enfadándose volvió a su postura seria "porque te portas como yo cuando él me pegaba, es todo. Lo intuí y creo acerté"

"No te metas en mi vida, sólo somos… Soy tu empleado ¿Lo entiendes niña?"

"Sí…" bajó la mirada "ah y quería un pony azul… ese es mi color favorito"

NOTAS

Hola chicos y chicas un poco retrazado pero ya listo y en el proximo capítulo por fin ¡ ¿Michiru embarazada? ! No se pierdan el enredo amoroso que esto ocasionará y el giro inesperado que está por dar esta historia ¿Descubrirán a Haruka? ¿Se enamorarán? ¡No se lo pierdan!

Tambien ya estrenamos nueva historia: "Tokio de Cristal: Child's Play" una divertida divertida historia donde las scouts se enfrentaran al mayor reto de su vida, lidiar con sus propios hijos. Amor, romance, drama, mucho humor y grades secretos que se guardan en el palacio de Tokio de Cristal ¡No se lo pierdan!

Se Renta. Una apuesta nos puede llevar muy lejos quiza tanto que podemos hallar algo mas que una derrota o victoria. Haruka cansada de las estafas de Michiru se propone darle su merecido pero ¿Podra engañlarla? o sera que de nuevo ella perderá y quien sabe tal vez Michiru aprenda que los juegos pueden terminar en un... beso

Y por último pero muy importante: Gracias a todos ustedes por el apoyo dado, por los reviews y mensajes para ustedes es sólo unos minutos (algunos) para mí muy importante así que espero sigan dejandolos y conocerlos así como las opiniones o sugerencias que tengan (Ya saben, malas o buenas)