Prueba exitosa

Cuando John terminó de insertar todos los cables se fue al área de las computadoras, desde ahí se monitoreaban los signos vitales de Sherlock así como el funcionamiento de los titanes. La parte dolorosa apenas estaba por comenzar.

- Listo Adam, puedes empezar –John sentía el estómago revuelto y unas enormes ganas de arrancar esos cables de Sherlock y salir corriendo de ahí-

Adam comenzó a apretar una serie de botones y una especie de corriente eléctrica entro en el cuerpo de Sherlock lista para alimentarse de él.

Al sentir el impacto, la espalda de Sherlock se arqueó de inmediato, su cuerpo se puso rígido y un grito ahogado salió de sus labios, en su rostro se podía ver una mueca de dolor y en su mano derecha un pequeño espasmo muscular.

La información de los impulsos eléctricos entro en la consola y de ahí John la mandó a las 5 pantallas que se encontraban en los escritorios, rápidamente los expertos comenzaron a teclear y después de 5 minutos se escuchó el movimiento de los titanes, cada experto tenía a su mando uno de ellos (5 expertos, 5 titanes).

Los expertos emocionados comenzaron a jugar con sus robots, analizando sus movimientos y la velocidad de estos, también que tan delicados eran al momento de tomar algo con sus manos, ese era otro de los motivos por los que se requería de una inteligencia humana, para que pudieran copiar los movimientos de una persona a través de su subconsciente, pues Adam no quería que con algún movimiento fuerte terminaran por matar a algún inocente.

El Mayor dio la orden de que abrieran la bodega y dejaran salir a los robots ya que afuera había aun más espacio y podían incluso probar sus comandos de vuelo, desde los monitores podían ver como los titanes se movían, lo fantástico que respondían a cada orden, Adam estaba maravillado, completamente extasiado, sus robots funcionaban a la perfección y todo se lo debía a Sherlock y al Mayor Watson por su atinada elección.

El pelirubio no podía quitar la vista de el genio que estaba haciendo eso posible, el cuerpo de éste se encontraba rígido, su espalda estaba recargada ya sobre la silla, pero su mano derecha continuaba teniendo movimientos involuntarios de vez en cuando, quería abrazarlo, quería acariciar su hermoso cabello, quería llenarlo de besos y sin darse cuenta comenzaron a pasar por su mente sugerentes imágenes.

John se veía acercándose al menor de los Holmes mientras éste se encontraba inmovilizado por los cables en aquella silla, besaría sus labios y ese hermoso cuello que de forma tan grácil estaba echado hacia atrás, deseaba lamerlo y dejar en el pequeñas marcas, se veía así mismo metiendo su mano por debajo del pantalón de deportes de Sherlock y acariciar sus testículos, apretarlos ligeramente, haciendo pequeños círculos con sus dedos en la parte baja del tronco, para después de un rato y habiendo logrado ocasionar una erección su mano subiría hasta el glande y con la yema de los dedos lo rosaría hasta escucharlo gemir, después le bajaría el pantalón y el boxer para dejar el pene al descubierto, se lamería los labios y se inclinaría ante él, comenzaría a pasar su lengua por el tronco y el glande, los besaría y jugaría con ellos con labios y lengua, hasta que su pene esté por completo en su boca y con un ritmo suave en un principio haría movimientos ascendentes y descendentes hasta escuchar al genio rogar por más, entonces aceleraría el ritmo, con una de sus manos seguiría acariciando sus testículos y la parte baja del tronco, con la mano libre se masturbaría, se deleitaría escuchando los gemidos de su amado, hasta culminar con la eyaculación de ambos.

El Mayor Watson sintió como su entrepierna se endurecía y eso lo hizo reaccionar, había olvidado en donde se encontraba, de forma discreta comenzó a voltear a todos lados y se dio cuenta de que nadie le estaba prestando atención, todos estaban entretenidos en los monitores. Pero cuando volteo hacia enfrente se encontró con los ojos de Sherlock.

Lo sabía, por supuesto que lo sabía, ese estúpido genio podía leer a una persona en cuestión de segundos, era más que obvio que se había dado cuenta de lo John había estado pensando, se sentía sumamente avergonzado, bajo la mirada y al cabo de unos segundos su vista volvio a alzase, vio a Sherlock nuevamente con los ojos cerrados y sus expresiones faciales endurecidas por el dolor.

Llevaban ya 3 horas cuando John dio la orden de terminar las pruebas, éstas habían resultado exitosas, todos en el área de computo estaban felices, no paraban de hablar de lo bien que había salido todo, incluso los comandos de vuelo habían tenido resultados positivos, el Mayor Watson se dirigió al área en la que se encontraba Sherlock, éste estaba temblando, al tocarlo ligeramente en el hombro, el hombre se sobresaltó ante el contacto.

- Tranquilo, solo vengo a quitarte los cables.

- ¿Ya ha terminado?

- Por el día de hoy –contestó John con tristeza mientras le quitaba los cables-

Sherlock trato de recomponerse en la silla, tomó algunas inhalaciones profundas y se alistaba para ponerse de pie.

- Te voy a traer una silla de ruedas.

- ¿Qué? ¿estás loco? ¡De ninguna manera! –grito Sherlock, todos en el área de computo voltearon a ver lo que sucedía-

- No creo que sea buena idea que camines en estos momentos, estás muy débil, además si intentas pararte lo más seguro es que te caigas, tus piernas no podrán sostenerte por algunos minutos, y te sentirás sumamente mareado.

Sherlock se sentía realmente débil pero jamás lo admitiría en voz alta.

- Dame un momento, solo necesito un momento, entré caminando y tengo que salir caminando.

- Esta bien, tomate todo el tiempo que quieras, les pediré a un par de hombres que se queden contigo para que te ayuden en caso de ser necesario y te lleven a tu habitación.

John le pasó una botella de agua a Sherlock para que pudiera hidratarse, una vez que lo vio un poco mejor lo dejo con dos hombres que esperaban por él afuera del área en la que se encontraba, el Mayor tenía que entrevistarse con el General Dimmock quien seguro saltaría de júbilo en cuanto escuchara las buenas nuevas.


Dimmock no daba crédito a lo que escuchaba, los titanes por fin estaban listos.

- ¡Maravilloso! ¡Simplemente maravilloso!, eso quiere decir que ya están listos para salir a las calles ¿cierto?

- Así es General, aunque me gustaría que salieran hasta el viernes para poder planear bien la estrategia a seguir –el tiempo en realidad lo quería para darle a Sherlock un poco de tiempo para descansar-

- Me parece perfecto, ¿cómo se llama el sujeto de prueba? Me parece que no me ha dicho su nombre.

- Preferiría que éste permaneciera en secreto.

El General lo vio con suspicacia, como sea tampoco le importaba de quien se tratara siempre y cuando los robots ya estuvieran listos.

- Como quiera, mañana daré un comunicado para hablar sobre los titanes, pero el viernes deberán estar en las calles y a partir de ese día los quiero diario afuera hasta terminar con la criminalidad en éste país, después de eso nos daremos a la tarea de cazar a los rebeldes, si es que aun queda alguno después de ver a nuestros robots en acción.

- Como usted ordene General.

- Gracias Watson, estoy profundamente agradecido con usted y extiendale mi agradecimiento a Adam también, una generosa gratificación se verá reflejada en sus depósito a finales del mes, puede retirarse.

Y con un movimiento de cabeza John salió de su oficina.


Eran las 8 de la noche y John no podía evitar sentirse intranquilo, quería saber como se encontraba Sherlock, así que no pudo más contra la incertidumbre y marcho rumbo a su habitación, al entrar éste se encontraba tumbado en la cama en posición fetal viendo hacia la pared.

Sin siquiera voltear a ver quien había entrado Sherlock sabía de quien se trataba.

- Mayor Watson ¿a que debo el honor?

- Solo quería saber como te encontrabas.

- Estoy bien, me duele un poco la cabeza y las piernas pero estoy bien.

- Déjame revisarte.

- Ya te dije que estoy bien –Sherlock volteo hacia donde se encontraba John y se sentó, recargando la espalda contra la pared- Dimmock estará feliz ante la noticia.

- Mucho….yo…lamento todo esto.

- No, en realidad no lo lamentas, querías que los robots funcionaran y yo era la mejor opción, después de mi hermano claro está.

John no sabía que decir y tardo un poco en hablar.

- No puedo negar que estoy maravillando ante el funcionamiento de los titanes, pero lamento que tuvieras que ser tú, lamento que te lastimen.

Después de unos momentos en silencio John continuó.

- El día de mañana podrás descansar, los titanes no saldrán sino hasta el viernes, pero después de eso será todos los días, al menos por un mes creo yo.

- Te confieso que me sorprendió mucho verte el día de ayer, no sabía que te habías dedicado a la milicia, después de que me fui a estudiar a Alemania no volví a saber nada de ti, bueno tampoco es como si te conociera, pero a veces te veía en el Regent's Park.

- Me gustaba caminar por ahí –contestó bastante avergonzado y con la mirada en el piso, ya que solo iba a ese parque para poder verlo a él-

Sherlock volteo hacia la ventana que tenía a la derecha.

- ¿Cómo está Víctor? Supongo que en un par de días estará listo para salir.

John se tensó al escuchar ese nombre, todo el sentimiento de tristeza y preocupación cambió a desprecio en cuestión de segundos, por lo que su rostro se endureció.

- El sábado al medio día lo regresarán a su casa.

- Y por supuesto él no sabe que estoy aquí.

- No

Sherlock notó la molestia en la voz de John, éste estaba a punto de irse cuando vio que en la mesita de la esquina estaba la cena sin tocar.

- ¿No has cenado?

- No tengo hambre.

- ¡Tienes que cenar! Sherlock estás muy débil, las pruebas fueron muy duras y habrá aún más trabajo en los próximos días, ¡tienes que alimentarte bien!

- O de lo contrario no les serviré, descuida estoy seguro de que mi cerebro seguirá funcionando a la perfección.

- No es eso, es que no está bien, y no tiene nada que ver con tu cerebro, es porque me preocupa que no te alimentes idiota.

De alguna manera el repentino cambio de actitud en John lo hizo sonreír de medio lado y alzando una ceja le contestó.

- Uno; no tengo hambre, dos; mis brazos están débiles, tres; tú eres quien quiere que cene, así que si tanto te preocupa tendrás que darme de comer en la boca.

Ante esto el Mayor Watson se quedo inmóvil, los colores comenzaron a subirle por el rostro, y sin darse cuenta fue hacia el plato y empezó a cortar el trozo de carne que había en el, cuando terminó se acercó al pelinegro y empezó a darle de comer, mientras éste sonreía de forma maliciosa.

- Necesitas ayuda para algo más –el Mayor lo dijo en un tono un poco molesto pero sobretodo avergonzado un vez que termino de alimentarlo-

- No gracias, soy perfectamente capaz de hacerme cargo de mi mismo -contestó con una sonrisa-

John bufó y justo cuando estaba a punto de salir, Sherlock volvió a hablar

- ¿Vendrás a verme mañana?

- Vine porque estaba preocupado por tu estado después de las pruebas, no sé si vaya a tener tiempo mañana.

- ¿Al menos puedo salir a caminar? Me voy a aburrir-

- Siempre que lo hagas acompañado de dos guardias.

Sherlock rodó lo ojos.

- John no me voy a escapar, te dí mi palabra –contestó con fastidio-

Ante la mención de su nombre el aludido sintió como una corriente eléctrica recorria su cuerpo, recordándose que debía guardar en su memoria la voz de ese hombre pronunciándolo, no pudo evitar ponerse un poco nervioso.

- Aun así no podrás salir de determinadas zonas y habrán algunos guardias vigilando, se que no intentaras escapar pero…..

- ¿No confías en mi?...oh, ya veo, es por mi hermano, no debe saber que estoy aquí, entiendo, te prometo que tendré cuidado.

- Gracias


Comentarios:

ro: Te agradezco muchísimo todos tus comentarios y sugerencias, me han sido de mucha utilidad, de verdad agradezco enormemente el que te tomes la molestia de leer y comentar