Suena el teléfono de Austria y él, que ha pasado las últimas horas al piano, tocando por inercia mientras pensaba, lo recupera distraídamente de su bolsillo y descuelga sin mirar.
—Hallo?
Suiza se queda callado unos instantes. Austria parpadea al no recibir respuesta e insiste un poco más.
—Guten tag?
—Österreich... —saluda al otro lado una voz seria—. Soy Schweiz
Austria se tensa de golpe y se atraganta un poco, tosiendo para ocultarlo.
—Hallo —responde en el tono más tranquilo que puede lograr... que es bastante. El helvético respira al otro lado del teléfono.
—¿Crees que pueda ir a tu casa?
—Creo que... —mira a la casa pensando en Alemania y en Hungría y en Italia—. Creo que puedo invitarte a un café en una cafetería —responde.
—Una cafetería... —valora—. No quiero hablar esto en una cafetería —responde frío y tenso.
—Está bien, ven a Berlin —cede a la primera sin ganas de oponerse, porque ni siquiera esperaba que le llamara en realidad—. No puedo prometer que no haya interrupciones pero...
—Bien... no tardo —responde y cuelga sin esperar respuesta. Austria se queda mirando unos instantes el teléfono y luego suspira... se levanta y se va al cuarto de Hungría.
Suiza se pone el saco, se cuelga el arma y sube, tocando la puerta del cuarto de Liechtenstein.
Demasiadas historias actualizándose a la vez, de ahí la tardanza. Sean pacientes, que esto ya está escrito...
¿Creen que mate a Austria? ¿O el austriaco logrará evadir los prroblemas de manera magistral (como siempre)? Los reviews no cuestan!
