Lunes. Ahora iba de camino a clase de esgrima, pensativo, con ese aire tranquilo que solía rodearle. Pero todo se esfumó cuando, al entrar en el gimnasio, todos se abalanzaron sobre él, queriendo saber como estaba.
-¡Matt! ¿Estás mejor?- Cuestionó con clara preocupación Mei.
-Estábamos muy preocupados por ti, aunque Francis nos dijo que estabas bien.- Comentó Tony, con el mismo tono que Mei.
-Juas, pues a mi lo que me preocupa más es que le ha podido hacer Francis con lo drogado que estaba.- Dijo Lovi, cruzándose de brazos.-¿Te tocó? ¿Hay que matarle? ¿Qué arma prefieres?-
-Ch-Chicos… Él no…-
-Oh, mon petits enfants, sabéis que yo nunca haría eso.-
Oportuno momento para que Francis apareciera, que llegaba de cambiarse del vestidor. Todos miraron acusadoramente al francés, que sonreía tan animado como siempre, como si nada ocurriera allí.
-El que digas eso nos preocupa aún más.- Natasha mataba con la mirada a Francis.
-¡Wa, Francis a hecho con Matt las cositas que Lud y yo hacemos por las noches! ¡Con látigos también! ¡BWAAAAAAAAAAAAAA!-
El que Feliciano dijera eso solo consiguió que a todos les cayera un enorme goterón, poco les importaba que Ludwig y él tuvieran sexo sadomasoquista, aunque a Lovi el simple hecho de que el alemán besase aunque fuese a su hermano le ponía enfermo. Y aquello solo hizo que su cabreo creciese.
-¡Le has sodomizado! ¡Matt, aléjate de él!- Exclamó el novio de Antonio, apartándolo de cierto chico que quería ponerse a su lado.
-¡Wa! P-pero él no…-
-¡Francis, te vamos a dar p'al pelo, osea!- La mirada de Feliks mataba millones de veces al nombrado.
Y así comenzó una pelea incoherente más, como la de todos los días, mientras Francis parecía querer seguir el juego. Así que, como pudo, consiguió abrazar por la cintura a cierto chico con gafas, sonriendo seductora y pervertidamente.
-Por supuesto que le he sodomizado… Pero no le he dejado marcas visibles, ¿Verdad, mon cherri?-
-¡F-Francis!- Exclamó Matthew, intentando deshacerse de su agarre.
-Vamos, no niegues que disfrutaste…- Murmuró con voz seductora, acercándose a su oído.-Tus gritos fueron de lo más gloriosos, sobretodo cuando gritaste mi nombre en ese orgasmo.- Terminó, dándole una mordida en la oreja.
Antes de que el francés pudiera darse cuenta, un fuerte golpe en la nariz lo echó para atrás, aturdido totalmente. Todos quedaron impresionados al ver la reacción instantánea de Matthew ante el mordisco en su oído, completamente sonrojado y casi muriéndose de la timidez, con los ojos fuertemente cerrados. Al verse libre del abrazo posesivo del rubio, abrió los ojos poco a poco, girando el rostro para ver como daba saltitos y quejidos mientras se tapaba la nariz.
-¡Francis! ¡L-lo siento, lo siento! ¡Lo siento!-
Con rapidez se acercó a él, mientras prácticamente todos reían con un goterón. Al poco imitaron a Matthew y se acercaron al chico herido, con todos el mismo pensamiento: Vaya con el tímido.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Ya estaban en el final de la clase, y Roderich los había llamado a todos para reunirse de nuevo después de las duchas, tenía que decirles lago importante. Como siempre, Matt fue el último en ducharse, y obviamente en llegar, y una vez lo hizo, comenzaron la charla.
-Y-ya estoy…- Murmuró Williams.
-Bien.- Roderich se aclaró la garganta, con un taco de papeles en una mano.- Dentro de dos meses comenzará el torneo nacional de esgrima. Me gustaría que os apuntarais, os lo podíais pasar bastante bien.-
-¡Osea, mola mogollón!- Exclamó Feliks.
-Machaquémosles.- Siseó Natasha.
-Será una buena experiencia.- Afirmó Kiku, sonriendo débilmente.
-Os daré estos papeles para inscribiros. El torneo durará alrededor de mes y medio o dos meses.-
Roderich comenzó a repartir los papeles, mientras todos comentaban alegremente aquel hecho. Matt miraba pensativo dicha inscripción, ¿Se apuntaría o no?
-Ya podéis iros todos… Excepto Francis y Matt. Quiero hablar con los dos.-
Ambos se miraron, extrañados (Ahora el francés con una pequeña vendita que cruzaba horizontalmente su nariz), y esperaron a que todos se fueran. Una vez fue así, Rode comenzó a hablarles.
-Bien, Francis, quería pedirte un favor. Quiero que des clases intensivas de esgrima a Matthew.-
-¿H-ha?- Matt quedó incrédulo ante aquello.
-Veo potencial en ti, Matt, pero aun no consigue sacarlo. Francis, si ambos queréis, puede darte clase y así mejorarás mucho.-
-Por mi no hay problema… ¿Te apuntas, Matt?- Cuestionó con cierta esperanza Bonnefoy.
-O-Oui…. L-le preguntaré a Padre si m-me da p-permiso.-
-Claro, no hay problema. Nos vemos el miércoles muchachos.-
Y así, salieron los tres del gimnasio.
-.-.-.-.-.-.-.-
-P-pero de verdad… N-no hace falta que m-me acompañes a c-casa…-
-Quiero acompañarte, no te vaya a pasar algo. Además, mi casa está casi al lado.-
-Y-ya pero…-
-¿Qué haría yo si te apartan de mi lado, Mon Cherri? Moriría de tristeza.-
Esa pregunta dejó más que aturdido y sonrojado a cierto rubito, pero más confuso le dejó el que Francis se hubiera alejado de él al instante, sonriendo con ciertos nervios.
-No quiero recibir otro golpe, jejeje…- Murmuró con un goterón.
-O-Oh… l-lo siento, de verdad… yo… fue sin q-querer…-
-Lo sé, lo sé… pero por si acaso~… Anda, ¿Ese no es Nicolás?-
Ya estaban cerca de casa de la Iglesia, y Matt alcanzó a ver como Padre iba a la parte de atrás con la bicicleta. Seguramente acababa de llegar de la compra, que tenía que hacer en bici porque no tenía coche.
-S-Si…-
-Pasaré a saludarle, que hay que caer bien al suegro.-
Antes de que Matthew pudiese decir o reaccionar de alguna manera, Bonnefoy ya estaba corriendo hacia la caseta que había detrás de la Iglesia, entre pequeñas risas. Sin esperar mucho, Matt imitó el gesto, aun confuso.
-Padre Nicolá~s, soy yo, Francis.-
El francés había entreabierto un poco la puerta que, claramente, no estaba cerrada, avisando al cura de que estaba allí.
-¡Oh, Francis! Ven pasa pasa, ¿Y Matt? ¿Qué te trae por aquí?..Y madre mía ¿Qué te ha pasado en la nariz?-
En cuanto Nicolás preguntó por él, Williams entró en la casa, respirando un poco agitado por la carrera y sonriendo con cierta timidez y culpabilidad a aquel que le adoptó por la última pregunta que le hizo este a Francis.
-No es nada, no es nada… Y bueno, quería traer a Matt, no fuera a ser que le pasase algo.-
-Es todo un detalle, Francis. Ven, pasa al salón y siéntate.. Matthew, ¿Me puedes ayudar un momento a colocar la compra?- Cuestionó amablemente el cura, siempre sonriendo.
-C-Claro Padre, ahora mismo….- Contestó, pasando con rapidez a la cocina.
-Oh, Padre Nicolás, yo también quiero ayudar.-
-No no no, de eso nada… Eres un invitado, así que debes estar tranquilo.-
-Pero seis manos trabajan mejor que cuatro, ¿No? Déjeme ayudarle, por favor.-
Con esta determinación, el cura, entre risas, fue incapaz de negarle nada al francés, así que le dejó pasar para ayudarles. Pero antes le enseñó la casa: Pequeña, sencilla y muy acogedora (La dejo a vuestra imaginación owo)
En una corta charla, acabaron por colocar todo en su sitio, sonrientes y felices. Nicolás y Francis parecían llevarse bastante bien, algo que, siendo sinceros, alegraba interiormente al menor de los tres.
-¿Por qué no te quedas a dormir?- Cuestionó, como siempre amable, el cura.
-Oh, me parecería estupendo.-
-Pide permiso a tus padres, y si te dejan te prepararé la habitación de invitados.-
En ese momento, Francis hizo una extraña mueca, como si intentase ocultar la tristeza que inundó repentinamente sus ojos.
-Claro. Disculpadme un momento, voy a llamar.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-¿Y te acuerdas cuando Roderich resbaló y se agarró sin querer a la falda de Mei?-
Los tres había terminado de cenar, y ahora esperaban a que la comida bajase un poco, entre divertidos comentarios y risas.
-Vaya vaya, os lo pasáis realmente bien.- Dijo riendo Nicolás.- ¿Y donde estudias Francis?-
El hombre lo preguntó con una mirada amable, levantándose para recoger un poco la mesa, a lo que ambos muchachoes le imitaron.
-En la Universidad Aymé de Diseño y Moda.-
-V-vaya… e-esa es una d-de las u-universidades más p-prestigiosas d-del mundo..-
-Enhorabuena. Seguro que es una maravilla estudiar ahí.- Comentó Padre.-Está cerca de a la que tú quieres ir, ¿No Matthew?-
-¿Quieres ir a la de medicina?-
Francis parpadeó un par de veces mientras miraba a ese chico tan delicado aparentemente. Se lo imaginaba más como veterinario, florista o músico, aunque… seguro que con una bata de enfermera no estaba nada mal. Ese pensamiento le hizo reír pervertidamente para sus adentros.
-O-Oui… m-Me faltaban puntos para e-entrar, y por eso…. M-me apunté a esgrima.-
No todos eran como Francis, con tanto dinero que le salía por las orejas. Ahora entendía porque el chico estudiaba tanto, o más bien, porque se esforzaba tanto en todo: era una persona humilde, y no hacía las cosas por capricho. Siempre procuraba enseñar lo mejor de si.
-Bueno muchachos, ya son las diez y media… Me iré adormir. No os acostéis tarde, que mañana hay clase.-
-Oui… Buenas noches, Padre.-
-B-Buenas noches, P-Padre…-
Con una gran sonrisa, Nicolás dio un beso en la frente a cada uno, antes de salir de la cocina, murmurando entre risas lo crecidos que estaban ambos jóvenes.
-Me encanta Nicolás.. en cierto modo me alivia que vivas con él, se le nota que te quiere muchísimo.-
-B-Bueno… T-Tus padres t-también te quieren…¿No?-
Y de nuevo esa mueca extraña se hizo presente en el rostro del francés. Matt se sintió culpable al momento, así que acarició un tanto su mano, en señal de apoyo.
-¿E-Estas bien? ¿ ocurre?-
-…Hagamos un trato, Matthew.- Empezó a decir ante la atenta mirada del menor.- Yo te cuento mi vida y tu me cuentas la tuya.-
Williams se lopensó unos segundos antes de asentir despacio, sonriendo con calma.
-D'accorde.-
-Vamos a sentarnos… Estaremos más comodos.-
La propuesta del otro no le parecía nada mal, así que guió a Bonnefoy hasta el salón, donde cada uno se sentó cada uno a un lado en el sofá. En un gesto algo infantil quizás, Francis se echó sobre las piernas del menor, apoyando la cabeza en estas.
-¿F-Francis?-
-¿Me dejas quedarme así? Se está tan a gustito~- Murmuró con una sonrisilla de lo más feliz mientras se restregaba contra su abdomen, divertido por el sonrojo del otro.
-B-bueno… vale….- Murmuró por lo bajo.
-Estás tan hermoso sonrojado…-
Por unos momentos se miraron fijamente, pero Matt no consiguió mantener la mirada por mucho tiempo. Así que, en un leve suspiro, Francis comenzó a contarle su historia.
-.-.-.-.-.-.-.-.-
¿Qué les pareció? ¡Muajajaja! Les dejaré con la intriga de saber la historia de cada uno, eso para el próximo capítulo nwn
Respondiendo a la posdata de Madellinne Lamperouge, quien sabe quien sabe~ Ya veremos como avanza la historia ^^
Besos y… ¡MUCHAS GRACIAS POR SEGUIR LEYENDO! ;^; Me alegráis el día con los prev ¡Y no es broma! ^^ ¡Chu~!
