Cena para cuatro

Crónicas de un mal entendido

"No lo puedo creer cual ingenuo puede ser, ahora mira la cena bizarra que da tu mujer"

Sonaba el timbre de la casa, para ser exactos era por lo menos las quinta vez y nadie se había dignado a recibirlo en la puerta. Brennan era una mujer puntual e impaciente.

Booth, creo que debemos irnos, no hay nadie en casa – le expresó tomándolo de la mano y digiriéndose de vuelta al auto.

No Huesos… ¿acaso no recuerdas que nosotros también nos atrasamos?, espera un poco más – dijo en son divertido, ante las mejillas rojas de su compañera, habían pasado una tarde, como hace mucho que no lo hacían.

Mulder, basta se van a ir – El agente especial Fox Mulder, tenía acorralada a su novia contra la puerta de la habitación, luego de haberla mimado en toda forma y hasta haberlas vestido y calzado, no dudó en comenzar a besarla contra la madera, le repetía que estaba hermosa y que no quería dejar que nadie más la viera con ese vestido azul eléctrico.

Déjalos, así te puedo dejar completamente satisfecha hoy… - dijo arrastrando sus palabras y levantando el cabello rojo de su hombro – y mañana – un beso profundo – y pasado… - y de un salto Scully lo había alejado, luego de sentir la subsección en su piel blanca, seguramente dejaría una marca muy notoria.

Iré a abrir, termina de vestirte – Le dijo la pelirroja antes de bajar, ciertamente le tenía excitada, pero la cena era para terminar de zanjar ese asuntillo del sótano y no estaba dispuesta a dejar pasar la ocasión.

Disculpen la demora, buenas noches – Temperance quedó impresionada, la casa estaba magníficamente adornada, y la mesa dispuesta, Scully era una ama de casa real, no como ella, mujer trabajadora y contemporánea.

No hay problema, habíamos llegado recién – respondió la antropóloga, mientras que Booth hacía los honores de entregar la botella de vino que traían como presente.

Gracias, adelante – La colorina los hizo pasar a la sala y les sirvió unos aperitivos – Mulder bajará pronto – dijo sin que la pareja preguntara.

Dana colocó algunos suvenir en la mesa y se sentó frente a ellos, el ambiente comenzaba a enrarecerse y eso hacía que Booth más que nadie se sintiera nervioso.

Mulder estaba más nervioso que en el previo de un examen a la próstata, retrasaba su llegada a la plata baja, solo para hacer un poco de tiempo y poder respirar el aire que su novia le arrebataría en cualquier momento. Le temblaban las manos para hacerse el nudo de la corbata. ¿Y si Scully quería envenenarlos a todos con los malditos gusanos?

Fox... baja por favor. Nuestros invitados ya llegaron – La voz de Scully era calmada... demasiado calmada.

Se miró al espejo, como si fuera a ser la última vez de su vida. Todavía era un hombre atractivo en sus cuarenta y tantos. ¿Porque tuvo que pasar ese incidente con Temperance? ¿Cómo iba a imaginar que la antropóloga terminaría ebria con tan poco?; al final el mismo y Scully se daban un par de copas en la oficina cuando los papeleos y los casos daban para largo.

Ya voy cariño - Ese día no acabaría bien. Lo sentía en sus entrañas.

Seeley estaba inquieto, mientras Fox bajaba las escaleras con cara de funeral.

Así que no era el único que sentía la bilis bajar y subir por su garganta... ¿tirando para sombrío, que pasaba con su "amigo"?. Estuvo tentado de coger a su mujer de la mano y esfumarse de la casa Mulder, pero de seguro Huesos le daba un zape en la cabeza por la majadería hacia sus anfitriones, así que mientras Fox se sentaba pesadamente en el sofá frente a ellos con una sonrisa de compromiso y ojos de "estamos fritos, pescaditos", sopeso los pro y contra de esa seudo amistad que tantos problemas le estaba causando.

Pondré algo de música para amenizar, ¿les parecer? – Preguntó Mulder, parándose como un resorte, luego de mirar las caras de todos y por sobre todo las miradas penetrantes de Scully y de Temperance. Se dirigió al aparato y lo encendió.

Me dicen el matador me están buscando, en una fría pensión los estoy esperando;
agazapado en lo más oscuro de mi habitación, fusil en mano, espero mi final…

Seeley se puso de pie y apago el radio, de forma rápida, mientras que ambos hombres intentaban que la camisa del traje no les ajustase tanto en el cuello, en esos momentos.

Por la cabeza de los cuatro pasó un pensamiento unánime, lo primero esa semana habían tenido una mezcla de canciones tan ajustadas a sus realidades, que asustaba ciertamente y lo segundo…

Mejor pasemos a la mesa – Dijo Scully y Brennan la siguió, mientras que ambos hombres en pleno silencio caminaron, como si fueran por el panteón de la muerte.

Sin una palabra más en la boca, Mulder ayudó a su novia a servir las ensaladas, mientras Booth, ajustaba la silla de Huesos.

Luego de casi 15 minutos en silencio, el ambiente no se toleraba y las miradas seguían.

¡Oh por favor basta! – dijo Booth, el ambiente ya estaba lo suficientemente tenso, cuando llegaran a la casa de los Mulder, como para ahora seguir con miradas indiscretas y perturbadoras por parte de las féminas de la mesa, una porque tenía celos evidentes y la otra porque aún no comprendía realmente que había pasado ahí, estaba siendo observada como en un microscopio y eso que aún no pasaban de las ensaladas de la cena.

¿Qué pasa Booth, no entiendo? – dijo Brennan y era verdad, no lograba captar la magnitud de lo que estaba ocurriendo y eso fue desde que entraron en la casa.

Mulder simplemente agachaba la cabeza en son de "aquí manda mi novia" y Scully ahora miraba al de forma intercalada a su novio a Brennan como si nada hubiera pasado.

Nada, la parecer nada… ¿cierto Mulder? – el susodicho solo sonrió de forma forzada, mientras la pelirroja se ponía de pie, para servir el plato fuerte.

¡Amor, estaba buena la ensalada!, ¿Qué te parece si pasamos al postre?, ¿Sin apetito cierto? – Preguntó a los invitados de su novia.

Pero que dices Mulder, me la pasé toda la tarde cocinando, para que no prueben mi platillo especial – ciertamente la voz de la agente de x-file, era delicada, pero escondía algo muy tétrico detrás de esa ceja levantada.

De seguro los chicos, comen carne toda la semana amor – Las alertas de Brennan se dispararon y miró a Booth, pidiendo en silencio una ayuda.

Booth, entendiendo el dilema, le instigó a que no dijera nada, prácticamente le suplicaba con la mirada.

Disculpa Dana, soy vegetariana – Dijo Brennan y Booth se pasaba la mano de forma muy disimulada por el cabello, mientras sentía que el calor venía y se iba.

¡Oh!, entonces rechazas mi cena Temperance – expresó la colorina con cara de pocos amigos.

Amor… - dijo Mulder.

Huesos… - Dijo Booth, al ver la perorata que le soltaría a su anfitriona.

Dana, soy vegetariana desde los 14… Estudios realizados por la Asociación Dietética Americana y los Dietistas de Canadá concluyeron que una dieta vegetariana correctamente planeada es adecuada en cualquier etapa del ciclo vital – dijo, tajante – Así que te agradezco la cena, pero no consumiré ningún tipo de carne. ¿Pensé que tú también lo eras?.

Y era cierto, Dana Scully no consumía carne, solo ensaladas y yogurt dietético de a base de soya, se sintió atrapada, miró de forma disimulada a su compañero y este sonrió de medio lado, con ese puro gesto le hirvió la sangre.

Temperance, eres una desconsiderada, pero no te preocupes, SE QUE MULDER Y BOOTH, comerán con gusto – El Agente Mulder tragó en seco, tendría que comer esas cosas. Seeley vio la cara de su compañero que iba de lo más pálido al verde y recién supo que algo extraño había con la procedencia de la dichosa carne.

Huesos… Yo… - Dijo preocupado Booth.

Si, de seguro para Booth será una delicia, es un hombre carnívoro – contestó, ajena al dolor de su marido, que no sabía qué diablos iba a comer y porque le preocupaba tanto a loco del otro lado de la mesa.

Mulder se puso de pie y llevó el plato cérvido a Booth, el hombre negaba, suplicando con la mirada.

¡Vamos Booth!, no me hagas esto y ayúdame a terminar con esta locura – Mulder le dijo prácticamente al oído a su colega.

Soldado que corre, sirve para otra guerra Spooki – expresó mirando el hermoso plato, con una pequeña porción de arroz y la carne al costado hermosamente decorada con verduras y nueces.

¡Cobarde! – dijo entre dientes, cuando Scully, puso frente a él, otra plato igual al de su compañero y sirvió a Brennan, solo arroz y brotados con frutos secos.

Creo que no… - Brennan apretó la mano de Booth, por debajo de la mesa y lo miró con cara de asesina serial – Debe estar delicioso, ¡Buen provecho! – se persigno de forma mental, miró al cielo y comió el primer bocado, ante una mirada de "eres todo un sometido" que le dio Fox.

¿Querido no tienes hambre? – Preguntó Scully, sonriendo de lado a lado. No había logrado que ella comiera, pero Fox debería pagar el precio por los dos.

¡He… yo! – tomó los cubiertos y lentamente cortó un trozo.

Me sorprende que no comas más rápido, agente Mulder, he probado antes las comidas de Dana y son realmente exquisitas – inquiriera Brennan, sin saber cuál era el real trasfondo de la demora en la comida.

Miró el trozo, pasó saliva y respiró hondo, rogó a todos sus amados extraterrestres que lo abdujeran ahora, pero nada ocurrió mientras daba las primeras mascadas a la carne.

¡Rico! – sonrió Booth.

¡Muy bueno!, como siempre amor – dijo Mulder.

Segundos después, ambos hombres estrellaron la cabeza en el plato.

¡Booth!

¡Mulder!