me enamoré de ti. – sentí como mi respiración se frenaba. – Te amo Julieta. Nunca pensé decírselo a nadie, pero de verdad me enamoré de ti. No quiero perderte.

Sus palabras me habían tomado por sorpresa. Me estaba confesando que me amaba.

Continuaba sin aliento, solamente escuchando sus palabras en mi cabeza una y otra vez, como si estuvieran gravadas por fuego sobre mi mente. Sabía que jamás las iba a olvidar, y por eso mismo intentaba tomar todos los detalles del momento. El color de sus ojos, que parecían arder por el reflejo de las llamas de la fogata, la palidez de su rostro y el sutil sonrojo de sus mejillas que aseguraba, estaba nervioso, casi tanto como yo. Su sonrisa nerviosa, su respiración agitada, su aroma tan peculiar, y por sobre todo, sus labios tan perfectos tan cerca de los mios. No lo pensé dos veces y rodeé con mis brazos su cuello. Nuestros labios se unieron y lo que comenzó como un beso tierno fue combirtiendose en algo completamente pasional, al grado de que terminé recostada sobre él en la arena mientras el subía su mano acariciando mi pierna.

-Yo también me enamoré de ti – suspiré contra sus labios – eres tan perfecto! ¿Cómo no hacerlo?

-Te equivocas… estoy lleno de defectos – respondió haciendo que ambos nos sentaramos y mirando hacia otro lado

-No es verdad, para mi, todo en ti es perfecto, - Tomé su rostro entre mis manos haciendo que me viera a los ojos – Tus celos incontrolables, la forma en que cuando te enojas arrugas la frente y entrecierras los ojos, eso te hace ver muy guapo – reí un poco – la forma en la que me haces sentir como si estuviera en una montaña rusa, miles de sensaciones en el mismo día, en e mismo momento. Con cada gesto me haces sentir en otro planeta, te amo por como eres, para mi todas esas cosas que tu llamas ´´defectos´´ para mi son tus mejores cualidades.

Todo eso era verdad. Esos pequeños detalles de él que yo los amaba, que me hacían amarlo día con día. Decían que es necesario conocer de años a las personas para lograr enamorarse, pero eso era una completa mentira. Apenas dos semanas despues de conocerlo, yo estaba segura de que daría mi vida por ese hombre.

-Por eso te amo, por que eres todo lo que había soñado y me obligaba a negar, juro que, antes de hacer este viaje le pedí al cielo que me mandara un ángel, y te trajo hasta mi. Eres perfecta – sus palabras siempre lograban hacerme sentir que era la mujer mas afortunada sobre la tierra, y sin duda, si el estaba a mi lado, lo era.

-Y ahora? Que vamos a hacer? – pregunté abrazandolo y recargándome sobre su pecho

-No lo sé, pero algo es seguro, ahora que te tengo no te voy a dejar, eres lo mejor que me ha pasado y por nada del mundo me voy a alejar de ti. Se que mucha gente se va a oponer, se que eres menor que yo, se que va a ser imposible de creer para muchos. Pero se que no puedo vivir sin ti. Voy a luchar por ti, pase lo que pase, siempre juntos.

Aquella noche la pasamos en la Isla, demostrándonos sobre la arena lo mucho que nos amábamos. Esa noche, por primera vez hicimos el amor y no solamente sexo, esa noche nos entregamos en cuerpo y alma haciendo una promesa que ambos deseábamos cumplir, aun cuando el destino quisiera impedírnoslo. El futuro podría ser sobrio, pero si estaba el a mi lado, podría superar cualquier cosa, incluso el tener que hablar con mi padre. Por que él era mi fuerza, la roca que me sostenía aun contra la impetuosa corriente.

Por la mañana, los rayos del sol nos despertaron dándonos directo en el rostro. Al principio creí que seguíamos acostados en la arena, pero estaba en un lugar mucho mas cómodo y limpio. Sobre una cama matrimonial con doseles y una bella vista a la arena blanca junto al mar. Sentía su brazo aferrado a mi cintura haciendo que estuviera muy cerca de él.

-Buenos días dormilona – me saludó con un pequeño beso en los labios y comencé a estirar mis brazos para desperezarme.

-Creí que nos habíamos quedado dormidos en la playa – susurré aun con voz adormilada

-Corrección, tú te quedaste dormida, yo estaba despierto y te cargué hasta aquí – acarició mi rostro y los recuerdos de la noche anterior llegaron a mi golpeándome fuertemente haciéndome sonrojar ligeramente. Habíamos hecho muchas cosas nuevas, como por ejemplo hacerlo dentro del agua. - ¿Qué tienes amor?

-Nada, solo recordaba lo de anoche – le di un ligero beso en la mejilla antes de salir de la cama sin importarme que estuviera desnuda. Ya llevaba toda la noche viéndome así, ¿Qué mas daban un par de minutos?

Dos horas despues de eso, ya me había duchado y mi ropa estaba limpia, así que subimos al yate, aun que realmente no entiendo por que terminamos lavando nuestra ropa si a final de cuentas teníamos que nadar hasta el yate una vez mas. El regreso hasta el muelle fue increíblemente agradable. Ambos diciéndonos el uno al otro a cada momento ´´te amo´´. La palabra sonaba tan natural, pero al mismo tiempo tan profunda por el sentimiento. Era algo que solamente a él podría decirle.

Al llegar al muelle subimos a su moto y fuimos directamente al hotel. Ayer había hablado con Angela, pero en ningun momento le dije que pasaría la noche fuera, además, siempre que dormía en la habitación de Stephen le decía. De seguro Rose estaría hecha una furia.

-Hoy pasaré lo que resta del día con las chicas – le dije una vez que estábamos esperando el elevador

-Esta bien, pero promete que nos veremos en la noche, no podría estar sin verte tanto tiempo, mi hermosa – besó ligeramente mis labios

-Lo prometo – sonreí ahora besándolo yo – ¿nos vemos en el bar?

-A las nueve en punto – guiñó el ojo y bajó del elevador en su piso. Yo subí unos cuantos mas y en cuanto la puerta se abrió deseé estar en cualquier sitio menos ahí

-¿Se puede saber donde mierda estabas? – la hermosa, melodiosa y tranquila voz (notese el sarcasmo) de mi rubia amiga hizo que mis tímpanos se encontraran en peligro de extinción. Ya veía venir el interrogatorio mas grande del mundo.

-En una isla de los padres de Romeo – contesté nerviosa. Miraba como Angela intentaba guardarse la risa. Maldita.

-¿Y tu esperas que yo me quede muy tranquila cuando tu te vas, dices que vuelves en un rato y no pasas la noche en este hotel? Ya te lo dije bella, es muy cursi su historia y todo, pero esto no termina de agradarme. – Lo sabía, Rose me lo había dicho muchas veces. Pero ahora las cosas eran diferentes

-Rose, pero hoy, mejor dicho ayer… me dijo que me amaba, que en realidad se había enamorado de mi como yo de él – tenía aun esa sonrisa boba en mi rostro, sin embargo, mi amiga no parecía comprender la importancia de esto – ¿Acaso no estas feliz por mi? – pregunté un poco molesta. Algunas veces ella podía llegar a ser bastante fría.

-Isabella, dime su nombre – Rose había adoptado una posición seria, y miraba como Angela había dejado de reir y nos miraba preocupada

-Romeo – dije segura

-Su verdadero nombre, Isabella – ok, entendía el punto.

-No me importa lo que pienses Rosalie, hoy en la noche lo voy a ver y vamos a hablar claramente, creí que al menos me apoyarías.

No esperé una contestación de parte de ella y me fui corriendo hasta mi habitación azotando fuertemente la puerta y cerrándola con llave. No iba a llorar, por que yo nunca lloraba, pero si me dolía mucho que ella no me apoyara.

Me metí a la ducha dejando que el agua corriera sobre mi cuerpo y alejara todos los pensamientos de lo que acababa de ocurrir, prefería recordar todo lo que había acontecido la noche anterior. Despues de una hora bajo el chorro de agua, me animé a salir y buscar algo para vestirme. Un bonito vestido que quedaba a media pierna y cruzado de la espalda, con un ligero vuelo. Me maquillé bastante natural, solo un poco de polvo y rímel, además de un bonito labial. Después de un par de intentos logré encontrar unos zapatos que le quedaran bien. Hacer esto sin la ayuda de Rose no era nada fácil, pero aun así, no iba a tragarme mi orgullo y pedírselo, pues sabía que me lo negaría y prefería evitarme un numerito de esos.

Eran las nueve menos cinco cuando salí de mi habitación. No parecía haber nadie mas, lo cual me ayudó pues no tenía ganas de ver a Rose, Angela no tenía la culpa pero así evitaba preguntas incomodas.

Subí al elevador y esperé pacientemente llegar hasta el primer piso donde se encontraba el bar. Había unas cuantas parejas dispersas por el lugar, lo busqué con la mirada pero no lo encontré. No le di importancia y me senté en la barra pidiendo un Martini de manzana para esperarlo. Estaba decidida a decirle mi nombre y que él me dijera el suyo. Quería estar con él y nada me iba a impedir aquello.

Los minutos fueron pasando y yo cada vez estaba mas ansiosa, se me hacía muy raro el que no estuviera ahí, habíamos quedado de vernos a esa hora, incluso el había dicho que quería verme. ¿Le habría pasado algo?

-Disculpe, podría prestarme el teleforo? – pregunté el barman. El asintió y tomé el teléfono del hotel para llamar directo a su habitación, sonaba y sonaba pero nadie parecía querer contestar. Entonces pensé que era por que ya venía en camino.

Cinco minutos despues revisé el reloj una vez mas, no había señales de él. Eso me preocupó aun mas así que agarré mi bolso y fui directo a la recepción, de nuevo estaba el chico que el otro día nos había atendido. – ¿Disculpa, sabes si el huésped de la habitación 365 salió? – pregunté

-Espere un momento – revisó un par de minutos la computadora y me miró – así es, salió esta tarde – confirmó

-¿No dijo cuando volvería? – me parecía extraño que no hubiese regresado

-No señorita, pero de seguro llamará para hacer reservación cuando quiera volver – sus palabras me dejaron en shock. Sentí como si la sangre se me hubiera escapado del cuerpo dejándome completamente palida y con un horrible vacio en el estomago

-Perdon, creo que no te entendí bien, ¿lo que estas tratanto de decirme es que se ha ido del hotel? – no entendía como logré decir aquellas palabras pues para mi me era imposible reaccionar

-Así es, y ha dejado la llave adicional de la suite del piso 29. Señorita se siente bien? – preguntó preocupado

Yo comenzaba a ver todo negro, pero no iba a desmayarme, tomé aire y me senté en la sala de lobby. Esto no podía estar pasando, era una broma de muy mal gusto. Apenas ayer me estaba diciendo que me amaba y ahora resulta que se había ido de aquí. Esto no podía estar pasando. Ignoré al chico y tomé el elevador pasando la pulsera por el escáner, tenía que llegar a mi habitación cuanto antes, estaba segura de que era una broma y Romeo estaría ahí con una sonrisa y un ramo de flores. Las puertas se abrieron y miré a Rose sentada leyendo una revista cómodamente, pasé de ella y abrí la puerta de mi habitación, estaba vacía, tal y como lo había estado en cuanto me fui. Sentía los pasos de Angela y Rose detrás de mí

-Que pasa Bella? – preguntó Angela preocupada al verme en ese estado

-Donde esta? – pregunté un poco fuera de mi

-donde está quien?

-Romeo, Rosalie, donde está?

-Es que acaso no habías quedado de verte con él? – su voz dejaba en claro que pensaba lo mismo que yo

-Se fue Rosie… me dejó – la abracé fuertemente y comencé a sentir como las lagrimas saladas empapaban mis mejillas. Sentía mi cara empapada y mis sueños morir lentamente.

-Quedate con ella Angela

Los brazos de Angela sustituyeron los de Rosalie mientras la veía salir de la suite. No quería saber a donde iba, solo quería dormir y que cuando despertara me dijeran que todo había sido una pesadilla, que él seguía ahí conmigo y nada ni nadie nos iba a separar nunca. El era mi otra mitad. Sin el jamás podría estar completa.


Muuuuuuuuuuuchas gracias por sus reviews a

CaMuChI

marian24

Rose Cullen Manson

namy33

tonasidanni

Melii sowk

hildiux

MarieAliceIsabella

Que bueno que les siga gustando la historia. La verdad era que no pensaba subir capitulo ahora, pero en vista de que ha sido el capitulo que mas reviews a tenido me ha llegado la inspiración divina (?). Nammy este es solo el pricipio, ademas, en verano todos pueden darse un respiro, hasta nuestro amado Edward :) espero que les guste el capitulo, algo triste pero aquí apenas comienza la historia, si será bastante larga así que no se van a deshacer de mi tan fácilmente. :) espero seguir recibiendo todos sus comentarios :D gracias a todos :D