El príncipe maldito
Por Katou Yuu
ADVERTENCIAS: yaoi, yullen, gente sin corazón.
DISCLAIMER: D. Gray –man le pertenece a Katsura Hoshino.
Kanda había notado el extraño comportamiento de parte del moyashi, el moyashi no podría amarle, sería una locura, pero cuando veía la caja era la imagen del albino la que venía a su mente.
Escucho que llamaban a su puerta, apenas dio el permiso algo cansado la puerta se abrió y entonces pudo ver a Allen quien mantenía la mirada al suelo.
- ¿Mañana te vas? - no respondió - Lo oí de parte de tu padre... yo... solo venía a despedirme - Kanda no encontraba palabras en ese instante para hablarle al moyashi, este simplemente siguió hablándole sin esperar una respuesta - También quisiera darte las gracias - forzó una sonrisa.
- ¿Por qué me agradeces?- pregunto un tanto extrañado.
- Ha sido gracias a ti que he tenido el valor de salir del castillo y... buscar las respuestas por mí mismo. No te quito más tiempo, estoy seguro de que será un viaje largo y necesitas descansar - esa sonrisa de nuevo - Ojala puedas encontrar a la persona que pueda devolverte tu corazón - Kanda sintió un profundo dolor en su pecho al tiempo que la caja en la mesa temblaba notablemente.
- ¡¿qué pasa?! - Dijo Allen alarmado al ver que Kanda tenía que sentarse y se agarraba el pecho - ¡iré por alguien!
- no, esa cosa ha estado así todo el día - dijo Kanda respirando
Allen se acercó y miró la caja, no paraba de moverse.
- pónmelo - dijo Kanda haciendo un esfuerzo por alcanzar la caja
- no, no podría, tu padre es la opción más segura - dijo Allen ayudándolo a sentarse de nuevo
- cuando mi padre aparece no se pone así - dijo abriendo la caja - ¡sólo hazlo! - dijo tomando el corazón y poniéndolo en manos de Allen - no quiero irme sin haberlo intentado.
- pero yo...
Kanda se desesperó, se abrió la camisa y esperó, pero Allen no sabía qué hacer, temía fallar y lastimarlo.
- mi pecho no ha dejado de doler desde que te vi en el mercado - dijo respirando agitado - puede ser por nuestras maldiciones, puede ser porque en verdad eres desesperante, sólo ponlo ahí.
Allen nervioso abrió la caja, sentía el corazón de Kanda moverse, era extraño pero era cálido y palpitaba porque era seguro que estaba vivo pero su latir era un tanto agitado, lo tomó en su mano viendo como brillaba de un color rojo intenso, lo acercó al pecho de Kanda que bajaba y subía de manera irregular, Allen deseó que esto realmente funcionara.
El corazón comenzó a incorporarse al pecho de Kanda, este se llevó una mano a donde ahora debía estar en su pecho y gritó adolorido. ¿Había hecho algo mal? estaba petrificado sin saber que hacer mientras Kanda se quejaba entre gruñidos con una mueca dolorosa en su rostro.
- Buscaré a alguien que...
- No te vayas Moyashi - lo tomó del brazo respirando entrecortadamente, entonces acercó al Moyashi a él, apresándolo entre sus brazos.
-lo hice mal, algo está mal - dijo Allen sintiendo los latidos acelerados y desordenados - necesitas un doctor. Kanda no lo escuchaba seguía abrazándolo y se esforzaba por respirar y no gritar. Jamás se había sentido así, tenía una mezcla de emociones que no podía distinguir, pensaba en su padre y en la gente que era buena con él a pesar de su comportamiento y luego pensaba en Allen, en que si le había puesto el corazón sólo podía significar que le amaba. Allen estaba apenado por lo ocurrido, no si el corazón había entrado no había manera más extraña de declarar su amor, pero ahora venía el problema, ¿Kanda sentía algo por él? Kanda sólo lo sostenía con fuerza y se apoyaba en él.- no sé qué hacer - dijo Yuu
Allen entendía que quizás Kanda debía estar abrumado por tener su corazón de vuelta, que las emociones y sentimientos volvieran de golpe le tenían en ese estado - No tienes que hacer nada - dijo Allen alzando su rostro viéndole a los ojos que por primera vez vio algo de brillo en ellos.
- Moyashi, tu... ¿Por qué...? - Kanda trataba de encontrar las palabras correctas pero su mente estaba hecha un lío y solo había dicho cosas al azar pero Allen lo comprendió.
- Porque eres tú, tonto Kanda - se puso de puntillas y lo besó, Kanda sintió que enloquecería, de golpe apartó a Allen, sentía su cara caliente.
Allen pudo ver la cara del príncipe enrojecerse, algo inesperado pero encantador, no pudo evitar esbozar una sonrisa.
- Lo siento, no debí sin tu permiso - dijo fingiendo estar apenado.
- Esto sentías... - su voz era nerviosa y miraba a todos lados - ¿cuándo te besé? - dijo Kanda apretando los ojos, su corazón no se calmaba, quería decir que deseaba que lo hiciera de nuevo pero la vergüenza se lo impedía.- sí - dijo Allen acercándose y tomando su mano con precaución - por eso no quería que pararas.- estás loco? - dijo apretando la mano de Allen.- ¿me das permiso para besarte? - dijo Allen sonriendo.
Kanda miró al moyashi, ya lo había detallado bien los días que habían estado viajando juntos pero ahora era diferente, se sentía extraño de tenerlo tan cerca, esos labios rosados que le sonreían gentilmente, quería sentirlos de nuevo.
Se acercó al albino, quería probarlo de nuevo, Allen se quedó quieto, cerró sus ojos, Kanda se detuvo, realmente le gustaba el Moyashi? el latido en su pecho no hizo más que confirmárselo , lo besó, era un contacto algo superficial, pero no era suficiente, quería más, Allen había abierto su boca inconscientemente y aprovechó la oportunidad para introducir su lengua en la boca del otro, su cuerpo se movió por si solo y de un momento a otro tenía al moyashi recostado contra el suelo mientras le besaba apasionadamente.
Kanda miró al moyashi, ya lo había detallado bien los días que habían estado viajando juntos pero ahora era diferente, se sentía extraño de tenerlo tan cerca, esos labios rosados que le sonreían gentilmente, quería sentirlos de nuevo.
Se acercó al albino, quería probarlo de nuevo, Allen se quedó quieto, cerró sus ojos, Kanda se detuvo, realmente le gustaba el Moyashi? el latido en su pecho no hizo más que confirmárselo , lo besó, era un contacto algo superficial, pero no era suficiente, quería más, Allen había abierto su boca inconscientemente y aprovechó la oportunidad para introducir su lengua en la boca del otro, su cuerpo se movió por si solo y de un momento a otro tenía al moyashi recostado contra el suelo mientras le besaba apasionadamente.
- ¿me amas? - dijo Allen mientras suspiraba por los besos que Kanda ponía en su cuello
- no lo sé - dijo el príncipe metiendo las manos bajo la ropa del otro - sólo te beso porque quiero.
- ¿entonces no crees que seamos el uno para el otro? podríamos pasar el resto de nuestras vidas juntos.
- ¿qué? - dijo Kanda deteniéndose - nosotros a penas y nos conocemos - dijo él totalmente confundido por lo que sentía su corazón "nuevo" - ¿cómo voy a saberlo?
- Entonces deberíamos parar esto - Allen sostuvo las manos de Kanda para sacarlas debajo de su ropa - Es algo apresurado, aún debes estar confundido - trató de apartar a Kanda de él pero Kanda no se movió.
- Después de que me seduces de esa manera, ¿ahora pretendes parar?
- Yo... solo no quiero que hagas algo de lo que quizás te arrepientas no estás seguro de tus sentimientos sobre mí y... - Allen desvió la mirada porque él aunque estaba enamorado temía de que para Kanda esto terminara significando nada, después de todo mañana se marcharía del palacio, de vuelta a su reino.
- no entiendo - dijo Kanda levantándose
- no tienes que besarme sólo porque puse tu corazón en su lugar - dijo Allen poniéndose de pie
- no lo hago por eso
-entonces ¿por qué? - dijo Allen esperando que dijera que lo amaba o cuando menos, que sentía algo por él.
- no sé, moyashi - dijo desesperado
Allen bajó la mirada.
- no te preocupes - dijo sonriendo - me alegra que encontraras lo que buscabas, ahora podrás ir a donde quieras - se acercó y lo abrazó - y su algún día vuelves a pasar por aquí, me dará gusto verte - besó su mejilla y salió de la habitación
Kanda quiso decir algo, pero sabía que Allen esperaba una declaración de amor que no estaba seguro si podía ofrecer.
Al rato alguien toco la puerta su corazón dio un salto esperando por alguna razón que fuera el moyashi pero era su padre el cual lloro y lo abrazo con todas sus fuerzas al saber que su corazón había sido devuelto.
- ¿Cómo? ¿Quién lo ha hecho?
- El moyashi - desvió la mirada y su padre lo miro enternecido.
- Entonces el príncipe Allen... oh por dios, pedirás su mano ¿no es así? - Kanda se quedó en silencio.
- ¿Cómo voy a pedir la mano de alguien a quien no..."amo"? no comprendo nada todo era más sencillo sin esto aquí -se llevó una mano al pecho.
- ¿no le amas? - dijo el rey confundido - pensé que por eso habías ido tras él cuando desapareció - dijo tomando las manos de su hijo.
- no, fui tras él porque ambos íbamos tras Komui - dijo el príncipe desordenándose el flequillo con desesperación.
No entendía por qué todos lo presionaban y le cuestionaban sobre sus sentimientos hacia Allen. ¿Por qué no podían quedarse tranquilos?
- tranquilo - dijo su padre palmeando su espalda - poco a poco tus sentimientos se pondrán en orden. ¿Estás de acuerdo con volver a casa? - dijo el rey esperando dar tranquilidad a su hijo pues si permanecían ahí, todos permanecerían a la expectativa pensando que habría boda.
-sí, volvamos - dijo Kanda sintiendo que una parte de él quería quedarse aunque no sabía por qué.
A la mañana siguiente, el rey y su hijo salieron del castillo. Kanda había esperado que el moyashi bajara a despedirse, sin embargo no ocurrió. Mientras perdía de vista el castillo, su corazón dolía un poco.
Allen los vio partir desde la ventana. El príncipe se había ido tal como anticipó. No le amaba y ahora no volvería a verlo pues ya estaban en otoño.
Allen había tratado de olvidarse del príncipe Kanda Yuu, aunque era una tarea difícil, se había quedado encerrado en su habitación, pues no creía que fuera a encontrar el amor, si no era Kanda Yuu, ¿quién era su verdadero amor?
Los reyes decidieron que el tiempo para Allen se estaba agotando, pues quedaba poco para la llegada del invierno y eso implicaba su cumpleaños número 18, la búsqueda de un esposo era ya tarea de vital importancia,
Un baile había sido organizado nuevamente, entonces se sabía que quien lograra ganar el corazón del príncipe rompería la terrible maldición, los jóvenes del reino fueron convocados y Allen trataba de ser cortes y amable con los presentes, forzarse a amar a alguien, quien fuera, un joven muy amable le invitó a bailar, no tuvo más opción que aceptar pues sentía que todos le observaban, el joven lucía tan agradable y gentil, por qué no se podía enamorar de alguien como él? De repente a mitad del baile se detuvieron pues alguien más pedía la oportunidad de bailar con él.
Allen levantó la mirada, era Link, estaba vestido con sus mejores galas y por primera vez, no llevaba armas. Por un momento había pensado que Kanda había vuelto, pero de todas maneras lo que escuchó le sorprendió.
- sé que soy un simple guardia, pero permítame intentar pues yo estoy enamorado de usted. - le dijo al oído mientras bailaban - si no puedo abrir el cinturón, yo... no volveré a molestarlo con mis sentimientos nunca más.
- Link, te agradezco pero... - Allen no pudo evitar soltar una lágrima - ya no tengo el cinturón, el príncipe Yuu...
- entiendo, no tiene que decirlo. - dijo Link derrotado
Allen siguió bailando con Link. Link era su caballero más fiel en el reino, pese a que le había confesado su amor por él, por qué no podía corresponderle, sabía que Link cuidaría siempre de él, también quería lo mejor para el reino pero... solo lo veía como un amigo.
Allen decidió descansar un poco, pues toda la atención le tenía algo mareado, fue el balcón a tomar algo de aire, vio a alguien allí recargado contra la baranda, apenas podía ver bien al extraño que llevaba como rasgo distintivo una cola de caballo que se mecía con el viento, por un momento le recordó al cabello de Kanda y tuvo que desviar la mirada y apoyar su cabeza en la baranda mientras recitaba en su mente que "Kanda no volvería"
Suspiró y se abrazó a sí mismo por el frío, en breve sería invierno y todo habría terminado. Estaba tan cansado del ruido y de los bailes, de buscar a alguien que pudiera romper su maldición y de esperar que Kanda volviera pues ese baile sólo le hacía recordar el momento en que se habían encontrado.
- quisiera disculparme - dijo el hombre que estaba en las sombras - y pedirte que bailes conmigo.
Allen reconoció la voz, era más serena, aunque en algunas palabras titubeaba.
- Kanda! - Allen trató de acercarse, pero el otro movió una mano para evitar que continuara avanzando.
- si te veo no podré seguir hablando - dijo nervioso.
- entonces cómo vamos a bailar si estaos lejos.
- espera moyashi - respiró y apretó los puños tratando de reunir valor - quiero disculparme porque... - se cubrió la cara, al parecer estaba más nervioso de lo que Allen podía apreciar - en cuanto llegué a casa me di cuenta que debía volver.
- preguntó de manera automática pues no quería sacar conclusiones tan rápido.
- ¿Realmente tengo que explicártelo? - Kanda parecía algo nervioso, Allen se quedó en silencio pues esperaba una respuesta - Me gustas, ¡ya lo dije! - Kanda se llevó una mano al pecho, no había muerto.
- Kanda yo...- Allen lo miraba incrédulo.
- He regresado por ti estúpido Moyashi, si no te ha quedado claro - lo señaló acusadoramente y Allen no pudo contener la risa, algunas cosas al parecer no cambiaba y ser amable del todo no iba con Kanda, aunque le hubiera dado algo de escalofríos que Kanda se comportara como sus pretendientes allí adentro.
- Está bien, bailaré contigo - se limpió unas lagrimillas y lo tomó del brazo sin darle tiempo de pensar o actuar, porque el Moyashi ya lo había arrastrado al centro del salón.
Bailaron toda la noche y hablaron de todos los temas. Aunque Kanda estaba muy nervioso al principio y todo el tiempo la pasaba con la cara roja, pronto se calmó y tomó confianza, reía y mostraba sus dotes para el baile.
Allen no podía pedir más. Cuando todos habían bebido y comido, algo decepcionados porque al parecer el príncipe ya había favorecido a Kanda, el príncipe aprovechó para tomar su mano y llevarlo lejos pues sus padres los llamaban.
- ¿qué haces? - dijo Kanda corriendo tras él por los jardines del palacio
- comenzarán a preguntar cosas de matrimonio y herederos - dijo Allen con cara de fastidio - no quiero que te hagan huir de nuevo.
- ¿Herederos? - Kanda desvió la mirada y se detuvo dejando a Allen un tanto confundido, quizás había hablado de más.
- Kanda? - el príncipe tiro de él y lo llevo en la dirección contraria, con los reyes - ¿E-espera, que haces?
- Lo que debí haber hecho hace un buen tiempo- llegaron los padres de Allen y estos emocionados saludaron a Kanda, habían enviado una invitación secretamente a su reino.
- Quiero pedir la mano de su hijo - dijo directamente dejando con la boca abierta a todos los presentes incluso a Allen.
- nos sentimos complacidos por recibir su petición - dijo el rey Neah tomando la mano de su esposo.
- nosotros lo aprobamos si nuestro hijo está de acuerdo - dijo el rey Mana.
Todos miraron a Allen esperando su respuesta, sólo pudo asentir.
De inmediato se comenzó a discutir acerca de la fecha para la boda y donde sería la ceremonia, el banquete y la luna de miel.
- ¿lo dices en serio? ¿No vas a arrepentirte? - dijo Allen, todo le parecía un sueño.
Kanda tomó su mano y la puso sobre su pecho.
- fuiste capaz de regresarlo a su lugar a pesar de lo malo que fui contigo y cuando pienso en ti, se vuelve loco - dijo Kanda totalmente rojo.
-K-Kanda - sus mejillas se sonrojaron - Yo también... yo también ciento lo mismo.
Ambos se miraron sonrojados, los reyes sonrieron complacidos, y entonces el anuncio oficial se hizo, todos aplaudieron felicitando a los novios.
La boda se organizaría pronto, días antes del cumpleaños de Allen, todos comenzaron con los preparativos.
Pero a pesar de la inmensa felicidad que sentía Allen, no podía ignorar su preocupación por la noche de bodas. ¿Qué haría si le rompía el pene a su esposo?
Se ofreció un banquete la noche antes. Previniendo los futuros problemas, se envió una invitación a todos en el reino, incluyendo al infame Komui y a Lenalee. Ella respondió agradecida aunque no dijo si asistirían. Era peligroso, pero lo era mucho más no invitarles.
Ambos novios se encontraban ansiosos, los reyes ya pensaban en nombres para los herederos y pasaban todo el día avergonzando a sus hijos.
Allen había permanecido atento a los últimos detalles de la ceremonia, apenas había comido del gran banquete pues sentía un terrible agujero en el estómago producto de lo ansioso y nervioso que lo ponía la boda.
Tuvo que retirarse a su habitación, vio de reojo a Kanda que parecía estar en la misma situación que él aunque no había podido escapar por tener a su padre allí atento.
Link le escolto a su habitación, Link había sido comprensivo con su decisión y el rechazo a su confesión, lamentaba no haberle correspondido pero este solo respondía que velaba por su felicidad.
A la mañana del día de la boda, ya quedaba poco para su unión, vio frente al su traje de bodas, el sastre lo había hecho de un hermoso color blanco que simbolizaba su pureza aparte de que había dicho de que era el color mejor iba con él, como estaban en invierno su traje era algo abrigado para protegerle del frio, apenas pudo comer algo, no vio a Kanda puesto que su padre decía que era mala suerte verse antes de la boda.
Se vistió y respiró profundo.
- moyashi? - escuchó que alguien decía desde la puerta mientras se abría.
- ¡Kanda no! ¡Se supone que no debemos vernos! - dijo Allen cubriéndose
- ¿crees en esa tontería? - dijo Kanda molesto porque le habían empujado la puerta.
- con todas las cosas que nos han ocurrido ¿no crees que es mejor no correr riesgos? - dijo Allen preocupado.
- tengo días sin besarte - dijo Kanda enrojeciendo.
Allen también quería besarlo.
-Espera - dijo envolviéndose en una sábana - cierra los ojos.
Kanda los cerró y sintió como los suaves labios del moyashi se juntaban con los suyos.
Fue un contacto breve pues Allen dio un paso atrás y cerró la puerta sintiendo su corazón latir acelerado porque sabía que en pocas horas seria desposado por Kanda.
- N-nos vemos en la iglesia - dijo algo nervioso y escucho un "Si " de parte de Kanda.
Se sentó en su cama y tomo algo de agua, tratando de calmar sus nervios, todos estarían allí en la ceremonia observándole, dio un vistazo al espejo buscando algún defecto, todo parecía en orden, llamaron a su puerta, seguramente ya venían a buscarle para llevarle a la iglesia, abrió la puerta confiado cuando se encontró un rostro familiar e inesperado.
- Que haces aquí...Tyki?
- no creerías que iba a faltar a la boda -dijo Tyki sonriendo y tomando al príncipe de la mano.
- agradezco que vinieras - dijo Allen soltándole - creo que deberías alcanzar a los demás invitados
Tyki rio y le tomó del brazo con fuerza.
- yo pedí tu mano primero.
- sí pero...
- con esto - dijo bajándose los pantalones y mostrando que llevaba un extraño artefacto que parecía blindar su pene - ninguna maldición importará.
- ¡suéltame! - dijo temiendo lo peor
- lo siento, debiste cooperar - dijo tomando un jarrón de una mesa y golpeando su cabeza.
Allen cayó inconsciente y Tyki lo cargó apresurándose hacia la salida.
NOTAS:
Después de una tormentosa lucha he regresado. Tal vez creyeron que había muerto pero en realidad sí, tenían razón y además andaba un poco de parranda. Espero que les haya gustado este capítulo y me disculpo de antemano por todos los errores que tiene pues sólo di una revisión rápida de la redacción. No creo que haya esperanza de corregirlo, la verdad jajajajaja. Si también quieren dar señales de vida, dejen un comentario para dar su opinión sobre el rumbo de la historia pues aún falta ver la maldición de Allen en acción. Besos y abrazos.
