DISCLAIMER.- Ninguno de los personajes me pertenece (con algunas excepciones). Son propiedad de Masashi Kishimoto-sama.

Capítulo siete- Misión 1: Shikamaru, el galán

―¿Se siente mejor, Iruka-sensei?― preguntó Sakura, rellenando –desde su escritorio- rápidamente el informe del estado del paciente.

―Por supuesto, dado que he sido atendido por la gran Haruno Sakura― afirmó el mayor con una sonrisa amable ―aunque sigo creyendo que no era para tanto.

―Ustedes, los hombres, y su manía de no querer darle demasiada importancia a las cosas…― suspiró la pelirrosada, divertida― cualquier herida puede acabar en infección, para eso estamos los médicos. Bien, ya puede retirarse.

―Come algo, pequeña: te veo muy delgada― aconsejó Iruka, levantándose de la camilla en la que había sido atendido.

―Es sólo que tengo mucho trabajo estos días. Ya pasará.

―Eso espero. Cuídate― dijo a manera de despedida el castaño, revolviendo los cabellos de la Haruno como cuando era pequeña.

―¡No se olvide pasarse la pomada que le receté!― le gritó Sakura divertida cuando él estaba atravesando la puerta. Una vez estuvo sola, aprovechó para estirarse en su asiento.

¡Qué cansancio! Estaba que iba de casa al hospital, del hospital a las misiones (si había) y de ahí a casa de Seiko. No le gustaba que la Minami caminara sola a altas horas, por lo tanto iba ella a su casa. Tener novia sí que consume tiempo… ¡Y también dinero! La llevaba a lugares bonitos y le obsequiaba cosas. Sin darse cuenta, se había convertido en el estereotipo del "hombre en una relación", caballeroso y atento.

―¿Qué estarán haciendo Naruto, Sasuke y los demás?― preguntó a la nada, pensando que tal vez estaba descuidando su amistad ahora que había caído en las redes de las relaciones serias. Pensaba en eso cuando una de las enfermeras tocó su puerta y la abrió lo suficiente como para asomar su cabeza.

―Sakura-san, ya es su hora libre.

―De acuerdo― dijo Sakura, guardando su bata en el perchero, y despojándose de sus guantes.

―Yo le recomendaría ponerse coqueta, Sakura-san― le dijo la chica en tono travieso, la pelirrosada la miró extrañada ―Hay un muchacho que la está esperando en la entrada.

― ¿Un muchacho?― preguntó confundida, sin hacer caso del "ponerse coqueta". ― ¿Quién?

―No lo sé, no lo vi muy bien, pero le dijo a la secretaria del primer piso que necesitaba verla y que por favor le avisemos a usted.

― ¿No será alguno de mi equipo?― preguntó la kunoichi, saliendo de su despacho seguida por la otra.

―Con todo respeto, Sakura-san, los integrantes de su equipo no son lo suficientemente delicados como para mandarla llamar. Suben directamente.

―En eso tienes razón. Dejé los informes en mi escrito- ¡Eh! ¿Qué haces?― preguntó Sakura extrañada al ver que la otra le acercaba un brillo labial a la boca.

―Me lo agradecerá después, Sakura-san― alegó la otra, repasando los labios de la aludida con el brillo y luego le dio un empujón hacia las escaleras. ―¡Suerte!

La Haruno continuó su camino con una gran interrogante escrita en su frente, disfrutando del aroma que aquel brillo labial le había dejado. Bajó hasta el primer piso y se dirigió a la secretaria:

―¿Quién me busca?

La otra le señaló con una mirada (pícara) hacia afuera del edificio, un muchacho de espaldas apoyado en un poste.

―De acuerdo, nos vemos más tarde― se despidió, a lo que la otra le hizo un guiño.

"Cómo andan las hormonas en este hospital…" suspiró interiormente, acercándose hacia aquel muchacho.

―Emm… ¿Hola?― preguntó cuando ya estaba detrás de él. ― ¿Tú me estás buscan…?

Paró de hablar en cuanto aquel muchacho se dio la vuelta y la miró.

―Sakura.

―¡¿Shi… Shikamaru?! ¡¿Eres tú?!― exclamó incrédula. Aquel muchacho no podía ser el Nara porque, para empezar, tenía el lacio cabello negro cayéndole hasta un poco más abajo de los hombros.

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―¿Todo listo?― preguntó Ino, sentada ya en su puesto frente a tres televisores en los que se veían distintos ángulos del lugar donde estaba su compañero de equipo. La División de Inteligencia les había proveído –por orden de la Hokague y sin saber para qué- cámaras tan diminutas que eran capaces de ser portadas por insectos adiestrados de Shino.

―Afirmativo― pronunció Ten Ten.

Sasuke miraba todo con infinito desprecio. ¿A qué punto les estaba haciendo llegar Sakura con su afán amoroso? No le agradaba nada la idea de que Shikamaru iba a intentar seducir a la pelirrosada. ¿Por qué no él? Estaba seguro de que con solo una mirada o una agarrada de la mano, podría hacer que la kunoichi en cuestión volviera a quedar flechada por él. Pero ¿qué podía hacer? Fue lo que decidió Tsunade…

―Ne, chicas, ¿vieron la cara de perro que tiene el Uchiha?― preguntó Ten Ten, al tiempo que las tres muchachas –sin ningún atisbo de disimulo- se dieron la vuelta a ver al susodicho, que fulguraba con la mirada aquellas desdichadas pantallas.

No pudieron evitar reír.

―Que se joda, ¿quién le manda a ser un imbécil orgulloso?―opinó Ino.

―Solo esperemos que Sasuke-san mantenga la calma…― dijo Hinata.

―¿Calma? Ese chico no la conoce…― afirmó Ten Ten. Y nuevamente se giraron a mirarlo con curiosidad, aunque se retractaron al instante al ver que él había dejado de fulminar con la vista a las pantallas para hacerlo con ellas.

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Shikamaru se hallaba esperando a la pelirrosada. Había preferido esperarla afuera debido a las miradas lascivas que le mandaban las secretarias, enfermeras y enfermas adentro del hospital. Generalmente, él no tenía tanta popularidad entre las femeninas, no era algo que buscara tampoco, pero ahora sentiría lástima por Sasuke y Naruto. Ino definitivamente tenía talento.

Escuchó pasos detrás suyo y cómo Sakura le hablaba, por el auricular escondido que tenía escuchó la voz de Ino:

Hazte al interesante pero no al aburrido― le aconsejó.

Volteó los ojos: qué problemático que era todo este asunto.

―Sakura― pronunció, poniendo la voz más gruesa que pudo.

―¡¿Shi… Shikamaru?! ¡¿Eres tú?!

―¿Esperabas a alguien más?― le preguntó con una semi sonrisa.

―N-No… Es sólo que nunca te había visto con el cabello suelto, y tampoco sabía que usabas ropa como ésa― respondió Sakura, algo cohibida, señalando la indumentaria de Shikamaru. Ino le había hecho usar una camiseta negra de cuello en V que resaltaba sus hombros y brazos y que quedaba a la perfección con el pantalón de jean ajustado a la cadera y zapatillas negras.

Dile que hay muchas cosas que no sabe de ti.

―Hay muchas cosas que no sabes de mí, Haruno.

―¿Ah, sí?― preguntó Sakura, alzando una ceja. Su emoción por conocer la nueva imagen del Nara ya se había disipado un poco ―Interesante. Pero lo que quiero saber es porqué me estabas buscando.

Frente, maldita creída… Apuesto a que te está comiendo con los ojos y se hace a la que no, ¿verdad?

―Nada importante. Tsunade-sama quería que te dijera que necesita ayuda con los archivos de la Torre mañana a la tarde, que tienes permiso para no venir al hospital.

―De acuerdo… ¿Y te vestiste así para venirme a decir eso?

Ríete de la manera más encantadora que conozcas.

Shikamaru cumplió la orden y la kunoichi lo miró con cierta duda en sus ojos.

―Así me encontró Tsunade-sama y no pensaba cambiarme para venir a verte, no creí que te alteraría tanto.

―Bueno, no es que me altera, lo que pasa es que…

Corta su monólogo e invítala a comer. Trata de que no suene como una cita, sino como que estás algo apurado.

Oye, Sakura, te ves hambrienta, ¿quieres ir a comer algo? Estuve de aquí para allá toda la mañana y no he tenido tiempo de comer nada…

― ¿A comer?― preguntó Sakura, algo tímida. ―Cl-claro, justo a eso iba… Pero, ¿no se enojará Temari?

― ¿Por qué habría de enojarse?

Esa pregunta instaló un silencio incómodo.

―A Seiko…― empezó la pelirrosada, desviando la mirada, sintiéndose absurda sin entender muy bien el porqué― A Seiko no lo agradaría si yo fuera a almorzar con un amigo y vestida como tú lo estás.

¡Lo tengo! Dile que Seiko debería saber que entre tú y ella jamás pasará nada.

Shikamaru se sintió algo contrariado, pero decidió hacerlo dado que Ino era la experta.

―Seiko ya debería darse cuenta de que entre tú y yo jamás pasará nada―le respondió sin darle importancia y empezando a caminar.

La voz de Sakura lo hizo detenerse.

―¿Qué trataste de decir con eso?

La expresión que la muchacha tenía en su rostro le hizo saber al Nara que si no obtenía ayuda de Ino en este momento, estaría perdido.

La Haruno dio unos cuantos pasos hacia él.

―¿Crees que yo no soy suficiente como para estar contigo?

"No es a lo que me refería" estaba a punto de decir él, pero la voz de Ino lo detuvo.

Sonríe y dile que no lo crees.

―Pero…― susurró Shikamaru, bajito.

¡Hazme caso!

―No, la verdad no creo que lo seas― la expresión de Sakura era entre una dolida y una molesta.

―¿Puedo saber el porqué?

Dile que porque es lesbiana.

Está claro, porque eres lesbiana― respondió Shikamaru sonriente, haciéndole caso a su instinto masculino y mirando a los labios de la Haruno, que se sonrojó a más no poder.

―Ci-cierto. Vamos, estoy que muero de hambre…― masculló ella, empezando a caminar rápidamente.

Apuesto a que se está planteando dejar a su noviecita y violarte, Shikamaru― comentó Ino, y ahora fue el turno del aludido para sonrojarse.

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―Oye, Shikamaru…― dijo Sakura con algo de sushi en la boca –no muy usual en ella-, recibiendo la atención del castaño― te queda muy bien ese look. ¿Por qué no lo usas más seguido?

―No lo sé, es para ocasiones especiales…― respondió distraído Shikamaru. Esta misión era un fiasco, Sakura desde hace rato que ya no lo miraba con ese brillo coqueto en los ojos. Al contrario, se veía más cómoda que nunca mientras hablaban de cosas triviales.

―¡Oh! ¿Y qué ocasión especial es ésa, eh? ¿Le darás a Temari su merecido? ¿Eh, eh?― preguntó Sakura, en tono travieso. Shikamaru entreabrió los labios, ¿qué muchacha habla así tan abiertamente de esas cosas con un varón?

―N-No, ni siquiera sé cuándo llegará…― respondió algo cohibido.

―Bueno, se lo darás tarde o temprano y dejará de estar con ese humor de perro todo el tiempo…― comentó la pelirrosada, volviendo a su comida.

¡Vamos, Shikamaru cabeza hueca: la misión se está yendo al carajo! ¡Tú eres el hombre, toma las riendas de la situación!

―No es tan fácil como tú crees…― gruñó en voz baja el Nara, algo harto del asunto. Pero fue escuchado por la Haruno.

―¿Cómo que no? ¡Si es bastante fácil! Lo único que tienes que hacer es ser súper detallista.

―¿A qué te refieres?― preguntó el castaño, súbitamente interesado, antes de beber de su vaso de soda.

―Es que, bueno, a las mujeres les gusta sentirse mimadas. A pocas les agrada la idea de ir directamente al grano― explicó la pelirrosada como si tal cosa ― Quieren que te las ganes. Una buena cena, unas cuantas flores, una que otra palabra bonita… ¡Y ZAS! ¡Te la llevas a la cama y le das duro hasta que grite tu nombre completo y el de tus ancestros!― finalizó con entusiasmo.

Shikamaru no supo si la soda se le escapó por la boca o por sus fosas nasales, pero estaba seguro de que nada de lo que tomó quedó en su organismo. Sakura simplemente río, ignorando las miradas curiosas del resto de los comensales.

Por Kami… Definitivamente, la misión se fue a la mierda…― suspiró Ino por el micrófono, derrotada ―Bueno, al menos muéstrale los beneficios de la caballerosidad y paga la cuenta.

El Nara, una vez repuesto de la atorada, le hizo una seña al mozo para que traiga la cuenta, pero cuando estaba a punto de cancelarla, la mano de Sakura se lo impidió.

―Deja, esta vez te invito yo.

¡No dejes que ella lo pague! ¡Tienes que hacerlo tú! ¡Ella es la mujer; tú eres el hombre!

―Imposible. Ya lo estoy haciendo yo.

―¡Anda! Tú pagaste la anterior vez, cuando fuimos al BBQ por esa trampa que te pusieron Naruto y Kiba, ¿recuerdas? ― insistió Sakura, decidida.

¡Shikamaru: actúa de una vez! ¡Ella es la mujer, tú eres el hombre!

A Shikamaru aquella voz ya le estaba llegando a la coronilla.

―No, Sakura, no te dejaré.

―¿Por qué no?― preguntó la kunoichi, frunciendo el ceño.

¡Tú eres el hombre!

¡Porque yo soy el hombre!―exclamó Shikamaru, molesto y mareado por tanto alboroto. Comprendió un segundo después -al ver la expresión de indignación mezclada con ira de la pelirrosada- en que debió haber mantenido el hocico cerrado.

―¡Ah! ¡Perdóname por olvidar ese detalle!― empezó Sakura con su voz más aguda de lo normal ― Cierto, me olvidaba del enorme ego de los hombres, que no pueden concebir que una amiga mujer les pague el almuerzo. Porque las mujeres no somos capaces de poder costear un almuerzo…

―Sakura, yo no quise-

―… porque la sociedad les llenó de esas estupideces la cabeza y…― siguió mascullando la Haruno, el genio sin saber qué hacer.

―Ayúdame ahora, Ino…― susurró bajito.

Es que no sé qué hacer― respondió Ino, sinceramente, haciendo que el Nara voltee los ojos.

―… porque todos tienen la misma mentalidad retrógrada― finalizó la pelirrosada, el castaño lo agradeció porque aunque no había escuchado nada de lo que había dicho, sí que se tardó un buen rato con su monólogo feminista ― Pago yo, Shikamaru.

Sin que pudiera hacer nada, la kunoichi consiguió lo que quería al tiempo que ambos se levantaban.

Bueno, por lo menos llévala hasta el hospital.

―Te acompaño hasta el hospital, Sakura― anunció Shikamaru, rendido, y cuando ya habían salido del establecimiento y se encontraban caminando hacia su destino, unos muchachos pasaron corriendo por el costado de la chica, que al estar enfrascada en su banal conversación con el Nara no les dio importancia, y casi cae.

De no ser por el castaño, que la atrapó por los brazos para impedirlo.

Pregúntale, de manera muy MUY sexy, si no le han hecho daño― ordenó Ino. Shikamaru se preguntó qué demonios significaba "de una manera muy MUY sexy", pero hizo lo que pudo.

―¿Te han hecho daño?― le preguntó suavemente, y siguiendo su instinto, le miró fijamente los ojos y después los labios.

―No…― respondió Sakura, algo confundida. ―Estoy bien.

Unos escasos segundos pasaron, hasta que el sonido de una sandalia tamboreando el suelo hicieron que ambos miraran en esa dirección.

Una muy molesta Temari los observaba con una ceja alzada y una valija en la mano.

―¿Y bien? ¿Interrumpo algo? ― preguntó de manera mordaz.

El Nara, generalmente tranquilo, se tensó como una cuerda y soltó bruscamente a la muchacha que sostenía entre sus brazos, haciendo que ésta soltara una exclamación.

―No es nada de lo que parece…―se apresuró a rectificar.

―¿Ah no? ¿Exactamente qué parece? ― preguntó la rubia, emanando un aura peligrosa.

―Solo vinimos a almorzar, Temari― aclaró Sakura, ciertamente divertida con la situación.

―Ajá, ¿a solas? ¿Abrazaditos?

―Yo, em, yo…― balbuceó el Nara, por primera vez deseando que el escuadrón RASPADILLA acudiera en su ayuda, pero no.

―Te dije que se enojaría, Nara― recordó Sakura.

―¿Enojada? No, no estoy enojada…― comenzó Temari, tirando bruscamente la valija a su costado ―Lo que pasa es que vengo como estúpida de Suna a Konoha a pasar unos días con el estúpido de mi novio. Estúpidamente no lo encuentro en su casa y pregunto por él en su estúpido trabajo para que me digan que está en una estúpida misión secreta supuestamente de la Hokague. Sin tener las estúpidas llaves de su estúpido apartamento no tengo adónde ir, así que vengo a buscar algo para comer porque estúpidamente no lo hice antes para llegar más rápido― los otros miraban perplejos a la rubia, porque estaba hablando demasiado rápido y sin respirar― ¿Y con qué me encuentro? Con el estúpido de mi novio, abrazando a la estúpida de la Haruno, saliendo de su estúpida salidita, cuando debería estar en su estúpida misión.

Terminó de hablar hiperventilando, y Shikamaru ya sentía que había empalidecido hasta llegar a su límite. Pensó que Sakura iba a responder agresivamete, por el hecho de haber sido llamada "estúpida", pero a cambio solo dijo:

―¿Sabes que has utilizado la palabra "estúpido" y sus derivados por lo menos unas diez veces en todo tu discurso?

―¡No me jodas, Haruno, te voy a …!― Shikamaru la tomó los hombros.

―¡Te digo que no es lo que parece: Sakura es lesbiana!― aclaró el castaño.

―¿Lesbiana? ¿LESBIANA? ¿PERO TÚ ME TOMAS POR ESTÚPIDA?― vociferó Temari, tratando de zafarse del agarre― ¿SABES QUE ES LA EXCUSA MÁS POBRE Y ESTÚPIDA QUE ME PODÍAS HABER DADO?

Sakura solo rió ante la situación, vio su reloj y comprobó que ya era hora de irse.

―Bueno, compadres, yo me retiro― se despidió ―Cálmate, Temari, te van a salir canas…―comentó traviesa antes de irse, ignorando los "¡Vuelve aquí, maldita Haruno!" que salían de la furiosa boca de la rubia.

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Ino, Ten Ten, Hinata y el resto miraban perplejos la escena.

―No es que la misión fue un fracaso … ¡Fue un desastre!― exclamó Ten Ten. ―¿Cómo se supone que lograremos nuestro objetivo si nos va así de mal?

―No lo sé…― suspiró Ino, fastidiada ―tendremos que seguir tratando.

―¿A quién le toca la siguiente? ― preguntó Ten Ten, mirando a los chicos que estaban en la sala.

Éstos se miraron entre sí, con cierto temor dado que Shikamaru había protestado bastante con el cambio de look a cambio de Ino.

―Tsunade-sama ya mandó la siguiente misión― comentó Shino, alcanzándole a Ino unos papeles.

La rubia ojeó por unos momentos, y luego se echó a reír.

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N/A: ._. Creo que mejor dejo de prometer cosas que luego no puedo cumplir. No quiero dar excusas para tal abandono, es algo realmente difícil de hacer pero al fin y al cabo es también algo que amo n_n , y sé que ustedes son tan buenas que me perdonarán.

Muchas muchas MUCHAS gracias a: lovetamaki1; Luna Haruno; Mar Angys Dreams; Beeth; Aome-Hime; Guest (es solo para darle humor :D) ; Momo; Minene Uryuu y Misaki mei de Ichimaru sama por sus hermosos reviews. Bienvenidas a las nuevas en la historia, también en Fav & Follow.

De verdad lamento la demora, espero haberlas compensado con el cap n_n .

¡Que tengan un lindo día/noche/tarde/amanecer! :D