Fler no sabía que usar en esa velada, el momento que temía se acercaba y ella no podía postergar más ese encuentro; sabía que hasta ahora las cosas las había podido esquivar con facilidad, aparentar la dureza y resentimiento que sentía hacia Saouri había sido fácil a los ojos de Hyoga, el hombre que amaba no había podido descubrir en su mirada el dolor que le atravesaba, las dudas y los recuerdos que pugnaban por separarlos pero que ella ocultaba casi de manera estoica.
Al tomar por tercera vez de su maleta el vestido azul que había llevado, Hyoga salía del cuarto de baño con una toalla secándose el cuerpo. Fler no pudo reprimir una sonrisa de fascinación por la belleza física del hombre que se encontraba frente a ella…pero de nuevo la noche, la maldita noche acudía a sus ojos y ensombrecía su felicidad.
- Que delicia de baño, ya lo necesitaba y sacudiendo de nuevo su alborotado cabello rubio miró a Fler preguntándole:
- En verdad sabes lo bella que eres?
Fler lo miró fijamente y con lágrimas en los ojos le dijo:
- Te vi. besándote con ella esa noche…y apretando nuevamente el vestido entre sus manos, rompió a llorar.
Ikki descansó en el cuarto de Shun mientras este ponía en orden sus cosas, el peliverde reflexionaba sobre la necesidad de arreglar las cosas y a la vez si era o no oportuno contarle al dragón toda la verdad. Shun sabía que Shiryu no era feliz y por más que Ikki haya intentado desviar el tema de conversación, las cosas entre su hermano y Shunrei aún no estaban claras.
Decidió entonces salir del cuarto y darse una ducha, necesitaba al menos poner en orden sus ideas y no quería despertar a su hermano, ya eran demasiadas emociones juntas y no valía la pena adelantarse a lo que tuviera que pasar.
Luego del momento de pasión experimentado, Shunrei abrazó fuertemente a Shiryu quien se acomodó entre sus brazos y la besó en la cabeza. Dispuesta a no dejar pasar la oportunidad, la mujer lo besó nuevamente y le dijo:
- Todos están muy cambiados no crees?, me han dejado impresionada.
Shiryu sonrió y sin poder ocultar la amargura de su rostro, exclamó:
- Es increíble que estemos así, duele vernos tan distantes y fríos. Debo pensar en qué hacer porque siento que mis amigos y hasta yo mismo estamos muy perdidos.
Shunrei miró sagazmente al dragón y sin importarle mucho el significado de las palabras que acababa de escuchar continúo diciendo:
- Es curioso, el que más ha cambiado es Shun, siempre pensé que él era el más especial o por lo menos diferente, pero veo que la sangre es algo que no se puede negar. Se comporta tan salvaje e impertinente como su hermano.
Shiryu notó el tono de voz de Shunrei y mirándola fijamente le pregunta:
- Por qué lo dices?
- Es obvio, respondió la mujer, pero a él lo noto mucho más agresivo que al resto.
- Shun es el más honesto creo yo, afirmó el dragón.
- Pues hoy fue muy grosero conmigo, respondió Shunrei.
Shiryu se sentó de un saltó en la cama y contrariado preguntó:
- ¿A qué te refieres exactamente¿Qué fue lo que te dijo?
Shunrei se sentó de manera delicada en el borde de la cama y con una nota de fingida tristeza comentó:
- Cuando salí de tomar el baño Ikki iba subiendo las escaleras, como iba tan ebrio decidí ayudarle porque temí que se cayera, estábamos ya llegando a su cuarto, Shun salió.
- ¿Y qué pasó?, preguntó el Dragón con insistencia.
- Pues salió y nos vio y pensó que Ikki y yo estábamos haciendo no sé que cosas y me dijo que era…, en ese momento la mujer se quedó callada y luego metiendo su cara entre sus manos, rompió a llorar.
Shiryu viendo a Shunrei llorar, la acercó a sus brazos y con rabia mal disimulada le preguntó:
- ¿Qué eras qué?
- Una cualquiera, respondió Shunrei, yo sólo quería ayudar a Ikki y Shun me trató de esa forma.
Shiryu abrazó fuertemente a su esposa y conteniendo su ira respiró profundamente. Era obvio que las cosas estaban fuera de control, pero la actitud de Shun no tenía una explicación válida para el Dragón. Si Andrómeda sabía lo importante que era Shunrei para él, cómo era posible que la hubiera insultado de esa manera y lo peor, de acusarla junto con su hermano de quién sabe cuántas porquerías? Todas esas inquietudes atormentaban al dragón y desprendiéndose del abrazo de su mujer, procedió a vestirse lentamente.
Shunrei se fue calmando paulatinamente y con un dejo de inquietud en su voz le preguntó a Shiryu:
- ¿Qué vas a hacer?
El Dragón vistiéndose lentamente la camisa dentro de su pantalón y acomodando con presteza su pantalón, miró con ternura a su mujer y dijo:
- Combatí con mis hermanos por Saouri y lo que siempre quise es que todos estuviéramos en paz y fuéramos felices. Quiero mucho a Shun porque no es sólo el hermano menor de Ikki sino el mío, pero a pesar de todo ese amor que le tengo, creo que es momento de que alguien lo corrija, porque jamás voy a permitir que alguien te falte el respeto de esa manera.
Shunrei, mirando a Shiryu calculó la posible reacción del peliverde, aunque su plan estuviera dando resultado, aún cabía la posibilidad de que Ikki interviniera, ese sí podía ser un gran tropiezo, porque el Fénix podría confirmar la versión de Shun… todo por su querido hermanito como siempre.
Asumiendo una posición aún más sufrida, Shunrei se arrodilló ante el Dragón y le comentó:
- Siento muchísimo que las cosas hayan tomado este rumbo, sabes tan bien como yo que ellos para mí son como mis hermanos. Venimos acá tratando se solucionar muchas cosas y para ver a los viejos amigos, pero creo que fue un error y lo que pasó con Shun me lo confirma. Él actúo de una manera que no me esperaba y haces bien en reclamarle, pero te cuidado con su hermano…sabes que Ikki defenderá a su hermano haga lo que haga.
- Lo sé, pero creo que será consciente de que hay cosas que no se pueden dejar pasar, respondió el Dragón. Y dándole la mano a su esposa le ayuda a levantarse. - No debes avergonzarte por lo que pasó, Shun te pedirá disculpas ya que lo conozco o al menos creía conocerlo.
Shunrei toma de la mano al Dragón y mirándolo a los ojos le dice:
- Por favor, que al menos nadie más se de cuenta, la situación es ya bastante vergonzosa como para que los demás lo sepan, te lo pido por favor.
- No pasará nada, eso te lo aseguro- y soltando delicadamente la mano de la mujer sale de la habitación en busca de Shun.
Seiya decidió hacer las cosas con calma, sentía a Saouri cerca y sabía que ella lo necesitaba. Quería esconderse de su Diosa pero eran más fuertes las ganas de tenerla cerca, por ello decidió salir de su escondite y preparar su entrada triunfal…debía hacerlo bien se repetía de nuevo, al menos tenía ese derecho…ambos debían tenerlo se decía.
Bajó lentamente y cuando alcanzó el piso notó una presencia que lo observaba.
- Maldición, murmuró
- Me preguntaba, cuánto debía esperar para que bajaras de ahí.
Seiya se dio la vuelta lentamente y con una amplia sonrisa, exclamó:
- Quería saber si esta mansión es tan segura como siempre has dicho Saouri y riendo, tomó la mano de la Diosa y la besó.
Saouri sonrió y mirando a Seiya le respondió:
- De vez en cuando algo se nos escapa….sabes que no puedo ser perfecta, ahora, dame un abrazo, así es como se saludan los amigos que vuelven a encontrarse no?
Ante la sola mención de la palabra "amigos" Seiya sonrió con tristeza, si Saouri supiera que era el hombre más feliz del mundo sólo cuando la veía o al menos cuando lo tocaba, entendería que para él ella nunca podría ser su amiga. Dudó por un minuto, pero ante la invitación de su Diosa no pudo menos que armarse de valor y abrazarla fuertemente.
Saouri sonrió y cerrando los ojos pidió al cielo que ese minuto fuera eterno. La respiración de Seiya, su cuerpo, el roce de su cabello…todo eso le ayudaba y la hacía renacer de nuevo, quería y anhelaba tanto al Pegaso, que todas las preocupaciones y miedos se acabaron al menos por un momento con ese abrazo.
Cuando se soltaron de lo que para ellos fue mágico, se quedaron mirando y sonrieron. Pudieron quedarse así durante un buen rato, de no ser por Tatsumi quien interrumpió a la Diosa al avisarle que la cena estaba casi lista.
Seiya sonrió al ver a Tatsumi y acercándose le estrechó fuertemente la mano, mientras le decía:
- Tatsumi, tanto tiempo...
Tatsumi estrechó la mano del Pegaso y mirándolo a los ojos le contestó:
- Me alegro de verlo señor Seiya, su cuarto y sus cosas están donde usted las dejó. Y soltándose procedió a retirarse.
- Tatsumi siempre tan expresivo, exclamó Seiya y mirando de nuevo a la Diosa le preguntó:
- Y los demás?
Saouri miró de una forma inexpresiva al Pegaso y con un dejo de amargura en la voz le contestó:
- Adentro…pero creo que tendrás que verlos por ti mismo….
Seiya, inquieto por tal respuesta le dijo:
- Pasa algo?
- Nada, es sólo que no son los mismos – y algo desanimada, le indicó a Seiya que la acompañara a buscarlos, sin imaginarse la escena que estaría por presenciar.
