Buenas! se que me matareis, pero más vale tarde que nunca...No es un gran capítulo porque no avanza nada y además es corto... pero es un lemon! (eso debe compensar algo, no?? xD)

Deciros que en el próximo habrá más trama, digamos que este es un mini capítulo de paz...porque las cosas se pondrán un poco duras para nuestros protagonistas (porque el amor no siempre sale bien). Pues eso, que siento haber tardado y que tal vez antes de irme de vacaciones haya algo (yo creo que si!).

Naruto no es mio...y en algunas escenas me inspiro en diferentes libros! Por lo demás la historia salió de mi mente perturbada y tal!

besets!!!!

El después

Cuando abrí los ojos toda la realidad de lo que había pasado cruzó por mi mente y lo único que pude hacer fue sonreír como un tonto, porque estaba seguro de que esa debería ser mi cara en esos momentos. Estiré el brazo y encontré la cama vacía pero tibia, hacia poco que Sakura no estaba. Me incorporé y observé todo a mi alrededor, aún no me lo podía creer, había pasado una noche maravillosa, empecé a rememorar todo lo acontecido y una sonrisa se me congeló en la cara. Acababa de llegar al momento en el que le decía que la quería.

Cómo pude ser tan idiota? Me acababa de descubrir totalmente ante ella, no es que haya algo de malo en el hecho de decírselo, pero si en su respuesta.

Silencio.

Me abrazó y se fue deslizando hacía cierta parte de mi anatomía. En ese momento dejé de pensar en lo que le había dicho y me empecé a concentrar en las sensaciones…que por cierto fueron…buf!... Creo que está volviendo a crecer.

La cuestión es que su táctica de distracción fue realmente buena. También me vino a la mente la relación que tenía con Naruto, aún no me la había explicado y realmente, no sabia si me gustaría su respuesta.

Agudicé el oído y me vino el sonido de la ducha. Me levanté con una sonrisa dispuesto ha olvidar las preocupaciones y disfrutar del comienzo del día.

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Con la frente en la pared y el agua cayéndome por la espalda intenté relajarme. Una y otra vez me venía a la mente las imágenes y sobretodo las palabras de la última noche. Cuando me dijo que me quería no le pude contestar porque sinceramente no lo sabía, ni lo se. Se que me gusta, que estoy cómoda con él, que me encanta mirarlo y para que mentir, me encanta como lo hace.

De repente escuche como la puerta se abría y supe que iba a vivir uno de los mejores polvos de mi vida.

A medida que se acercaba mis pezones se iban poniendo más duros en anticipación de lo que iba a suceder.

Lo sentí detrás de mi, me rodeo con sus brazos, me apretó contra él y en un momento me olvidé de todo. Sentía su erección clavándose entre mis piernas y lo único que podía desear era que me la clavara hasta el fondo.

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Cuando se volvió hacia mi su belleza me golpeó como un puño, era preciosa, y solo por el simple hecho de mirarla sentía que se iba a correr de un momento a otro, por eso baje una mano hasta la base de mi pene, lo apreté con fuerza para detener el cho­rro de semen.

La tomé por los codos y la empujé hasta que quedó sentada en el banco que había dentro de la ducha. Me arrodillé entre sus piernas y acerqué la boca a su sexo.

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Al primer contacto de la punta de la lengua de él, ella soltó un grito y se estremeció. Sasuke sintió sus temblores en la parte interna de los muslos. Le gustaba el sabor de ella.

Acercó las manos a los pliegues entre las cade­ras y los muslos y deslizó los pulgares en su sexo, que abrió para dejar al descubierto el clítoris hin­chado y la apertura húmeda.

La besó, con la boca abierta sobre su sexo, y sin­tió los testículos duros y el pene empujando en di­rección a su vientre. Quería penetrarla, la sola idea era... Se estremeció y la penetró con la lengua.

Sakura dio un respingo y se arqueó contra él, apoyada en las manos, colocadas con firmeza a la altura de las caderas. Subió las rodillas hasta el pecho y puso los pies en los hombros de él. Su respuesta casi acabó con él. Rodeó el clítoris con la lengua y empezó a succionarlo mientras la aca­riciaba con el mismo ritmo con que acariciaba su pene con la otra mano.

Levantó la vista y vio que ella se lamía el labio superior mientras lo observaba acariciarse. Los dedos de ella rozaron su glande, subió los talones al banco y se sentó con las rodillas levantadas y separadas, mostrándose por completo.

Y entonces colocó la mano entre sus piernas e introdujo un dedo en su sexo. Sasuke no po­día creer lo que veía. Sobre todo cuando ella lo miró a los ojos y dijo:

—Quiero ver cómo te corres.

Sasuke se puso en pie, un gesto que situó su pene directamente en la línea de visión de ella y se acarició cada vez con más fuerza mientras la miraba. Lanzó un gemido y se abandonó, soltando el se­men en el aire lleno de vapor, acariciando su pene hasta que no le quedó nada dentro. Y aun entonces seguía duro.

Él se dejó caer en el banco situado en frente del de ella. Sakura se levantó y se puso en pie de­lante de él. Tendió la mano hacia la toallita y el champú que había en un estante y procedió a la­varse el pelo.

Sasuke no podía parar de mirarla.

Cuando buscó con la mano la toallita y el gel, él sintió las primeras punzadas de deseo e hizo una mueca. La observó lavarse el cuello y los pe­chos y su pene se endureció aún más, tirando en dirección a su vientre y pidiendo que lo acaricia­ran. Él se negó y esperó.

Pero cuando ella se lavó el sexo con las ma­nos, mirándolo a los ojos, Sasuke supo que había llegado el momento.

Se puso un condón, se acercó a ella y la em­pujó hacia la pared.

Respiró hondo y se dijo que debía ser más amable, pero entonces ella le clavó los dedos en los hombros y colocó los talones en la parte de atrás de los muslos de él, situándose entre su cuerpo y la pared.

Sasuke deslizó un brazo detrás de Erin para sujetarla y ella le soltó un hombro y buscó su pene, que guió hacia su sexo. Él la penetró y ella soltó un respingo y dejó los dedos en torno a la base del pene.

Sakura empujó con fuerza. No podía hacer otra cosa. No tenía espacio para retirarse, estaba obligado a sentir su glande presionando la vagina de ella una y otra vez.

La abrazó con ambas manos, apretó su pecho contra el de ella en busca de apoyo y explotó en su interior. Sakura gimió, con las dos manos aferra­das a los hombros de él. Gritó con fuerza y se hu­biera caído si él no llega a sujetarla. Sasuke sin­tió sus contracciones y se estremeció por la intensidad de la respuesta del cuerpo de ella. Sakura también se estremeció, con la cabeza echada ha­cia atrás, la espalda arqueada y las manos planas contra la pared.

Cuando la fuerza de su clímax empezó a remitir, él se dejó caer al suelo, sosteniéndola todavía, toda­vía enterrado en su interior. Ella lo abrazaba con brazos y piernas, por lo que él no habría sabido de­cir dónde empezaba uno y acababa el otro.

El agua seguía cayendo. El vapor seguía su­biendo. Sasuke se apoyó en la base del banco, abrazó a Sakura. En ese momento deseó no separase de ella nunca.

Continuará...

No saben la que se les viene encima jojojojo!

pd: una vez más me disculpo!