Muchísimas grácias por todos los follows, los favs y en especial por todos los Reviews que son la salsa y el verdadero regalo por el esfuerzo de escribir estas historias.

Gracias a A. Nathaniel, Lica, Ana-List y Katra-Grey a los cuales he contestado ya por MP o por Facebook y a todos aquellos a los que no puedo responder por ninguna vía ya que no estáis registrados, os dedico unas palabras aquí:

ConstanzaMZ: Ai amiga… acabas de tocar un tema espinoso para mí y del cual me voy a explayar más abajo cuando termine el capítulo… ¿Por qué los guionistas no ponen juntos a Hotch y Emily? Lee abajo… porque tengo mucho que decir al respecto. Muchísimas gracias por tu siempre agradable y alegre comentario que me saca una sonrisa nada más leerlo. Me encanta saber que cada día te gusta más porque eso significa que mal no lo estaré haciendo. ¡Gracias, gracias, gracias!

GinaMO: Tu Review definitivamente me alegró el día, que no estaba llevándolo muy bien, además. En cuanto lo leí se me plantó una sonrisa en la cara que no me pude quitar ya. Me encanta saber que lo que hago gusta y por supuesto que voy a seguirlo hasta el final y espero poder tener tu opinión más a menudo. Lo de Penélope… xD si… quizá se desmaye en algún momento cuando lea algunas cosas. ¡Y para nada se me ha hecho largo tu Review! Muchísimas gracias por tu comentario, espero que te guste el siguiente capítulo.


Recordatorio:

En este capítulo se empieza a desengranar ya la historia del SUDES, y empiezan a aparecer algunas pistas más. Para los que no recordéis los nombres de las víctimas, hago un pequeño recordatorio:

Primera víctima: Ronald Carvin (Agente de Bolsa). Encontrado en su casa con las manos amputadas y la lengua entre sus brazos.

Segunda víctima: Jordan Lewis (Encargada de un complejo de oficinas). Encontrada aún viva por la mujer de la limpieza en su oficina, sin ojos y con la lengua cortada.

Tercera víctima: Isaac Mccanci: (Mecánico de 120kg). Encontrado en su casa, le habían hecho comerse las manos y los ojos de las dos víctimas anteriores antes de cortarle la lengua.

DISCLAIMER: Los personajes de Criminal Minds no me pertenecen, son creación de CBS.

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Capítulo 7 – Sentimientos

6 años antes…

CHULA VISTA, CALIFORNIA

El cuerpo de una adolescente había sido encontrado dieciocho horas después de su desaparición. No era algo fuera de lo normal. Las estadísticas decían que un secuestro relacionado con niños o adolescentes solía terminar con la muerte de la víctima durante las primeras veinticuatro horas. El problema era que la chica no había desparecido sola. Su amiga, de la misma edad, había desaparecido también, y no habían encontrado su cuerpo.

Se encontraban frente al cadáver, que había sido arrojado a una fosa de poca profundidad. No podían saber si el cuerpo pertenecía a Katie Owen o a Lindsay Vaughan, ya que tenía la cara y las manos destrozadas. Partían de cero y sin ninguna pista más que la declaración del padre de Lindsay, Jack, el cual había dejado a las niñas en el cine y no las había vuelto a ver más. Había hablado con el acomodador y este le había dicho que las chicas habían salido a mitad de la película a fumar y no habían vuelto a entrar.

Emily Prentiss miraba el cadáver de la chica con atención. Parecía que había sufrido toda una tortura antes de que la mataran.

Tiene moratones y cortes hechos como en capas.

Y las ataduras han penetrado en la carne. – La siguió Reid.

En esos momentos, Emily notó como Hotch se acercaba por detrás. Hacía apenas cuarenta y ocho horas desde que su jefe se había derrumbado en su casa frente a ella y la había besado. No sabía cómo sentirse al respecto. Aunque le había dicho a Hotch que no pasaba nada, no había podido resistirse a decirle que, si la besaba, fuera porque quisiera hacerlo y no por despecho. No sabía que se había apoderado de ella para decir eso. No podía dejar de pensar en qué pensaría Hotch al respecto. Seguramente creería que era una cualquiera que estaba dispuesta a tirarse a su jefe si este quería. No era la visión que quería dar, porque no era ese tipo de mujer. En ese momento notaba su mirada fija en su espalda y la ponía nerviosa. No era un nerviosismo negativo, era más bien expectación. Le costaba concentrarse con Hotch mirándola.

Hay un moratón alrededor del cuello. Fue estrangulada. – Apuntó, intentando volver a la investigación y dejar de pensar en el hombre que ocupaba sus pensamientos desde hacía casi dos días.

Misión fallida, porque Aaron dio un paso más y ella casi pudo notar su calor traspasarle. Lo curioso era, qué, al girarse a mirarlo, pudo comprobar que no estaba tan cerca como ella pensaba. Frunció el ceño, confundida.

Escuchaba de fondo a sus compañeros conjeturar sobre las posibles causas que habían llevado a la chica a su muerte, pero no fue hasta que la profunda voz de Hotch irrumpió que ella prestó verdadera atención.

Quizá porque conocía a su agresor.

Miró a Hotch, intentando averiguar que parte de la conversación que ella acababa de perderse le había llevado a ese pensamiento. El joven Oficial de policía al mando de la investigación parecía estar tan perdido como ella.

Normalmente, destruyen su identidad para ganar tiempo antes de que los conecten con la víctima. – Empezó a explicar Rossi.

Y así pueden escaparse. – Terminó Hotch.

¿La otra chica seguirá viva? – Preguntó el Oficial y ella se sintió como en un partido de tenis. Mirando de Aaron al Oficial y del Oficial a Aaron, intentando volver a encontrarse, porque hacía rato que se había perdido en sus propios pensamientos.

Mientras no la encontremos, habrá que asumir que sí.

Rossi siempre guardaba esperanza hasta el último momento y más si el caso era relacionado con niños.

Algo es seguro. – Apuntó Hotch. – Aquí solo se deshizo de ella. Hay que averiguar dónde la asesinó.

Y esa era la parte más complicada, porque ni siquiera sabían cuál de las dos chicas era la que tenían delante y a cuál tenían que buscar ni dónde.

García hizo un filtrado del último mensaje enviado al móvil del Sr. Owen y gracias a eso descubrieron que la chica asesinada era Katie y que Lindsay seguía viva.

Por el tipo de tortura que se le había infligido a la víctima y los gritos de la misma en la grabación se dieron cuenta de que el SUDES tenía que haberla matado en algún lugar apartado de la civilización, ya que, de lo contrario, sus gritos habrían alertado a los vecinos. Calcularon un radio de unos quince quilómetros entre el lugar del secuestro y el lugar dónde el sujeto había abandonado el cuerpo y decidieron enviar a las patrullas a buscar en zonas industriales, casas abandonadas y bosques mientras Morgan, Reid, David y JJ iban a casa de los padres de Lindsay para ver si encontraban alguna pista y Hotch y ella iban al cine dónde habían desaparecido las chicas.

Y ahí estaban, Hotch y Emily en el coche, a solas, de nuevo. No sabía que decir, y eso era raro en ella, por lo que no le extrañó que Aaron reparara en ello.

Prentiss – Llamó su atención minutos antes de llegar al cine. - ¿Estamos bien?

Lo miró, y la duda que vio en sus ojos la afligió. No quería hacer sentir mal a Hotch. Imaginaba que, para alguien como él, que siempre mantenía un férreo control de las emociones, haberse derrumbado así tenía que ser algo muy duro. Lo último que quería era hacerlo sentir culpable.

Estamos bien. – Aseguró. – Es solo que no termino de acostumbrarme a que las víctimas sean niños.

No tuvo que sonar muy creíble, porque escuchó a su jefe suspirar.

Siento lo que pasó. No debí comportarme así.

Y con eso estaba dejando claro que su comportamiento había sido producto del despecho y la desesperación. Emily frunció el ceño cuando se dio cuenta de que eso, por alguna extraña razón, le molestaba. Pero era una profesional y ni lo que había pasado ni nada que pudiera venir relacionado a ello iban a interferir ni en su relación personal con Hotch ni en su relación laboral.

Hotch, no pasa nada. Estamos bien, de verdad.

Aaron asintió y pocos minutos después llegaron al cine. Era un lugar a pie de calle, muy iluminado, sin rincones oscuros en los que poder raptar a dos chicas sin que fueran vistos.

Desaparecen dos chicas, una muere y todo sigue como si nada hubiera pasado. – Se lamentó.

Es fin de semana. ¿Qué esperabas?

La sensación de que algo hubiera cambiado. – Hotch la miró de reojo y ella apartó la mirada. Ese había sido otro comentario desafortunado por su parte, porque bien podía ir dirigido al caso, o bien podía estar relacionado con lo que había pasado entre ella y Aaron. Si Hotch se dio cuenta, decidió pasarlo por alto.

¿Sabes qué película vieron?

Y con esa pregunta Emily se dio cuenta de que Hotch se había percatado del doble sentido de la frase y había decidido ignorarla. Por qué… ¿Qué más daría que película habían ido a ver? Ese no había sido el motivo del secuestro y no tenía relevancia para el caso.

Fuera la que fuera, salieron a la mitad a fumar un cigarro.

Si Hotch podía comportarse como si nada hubiera pasado ella también podía. Era precisamente lo que había que hacer.

Observó como su jefe miraba fijamente a dos chicas jóvenes que fumaban y charlaban en la entrada del cine.

¿De qué crees que estarán hablando? – Preguntó.

De chicos.

La respuesta hizo que se ganara otra mirada de reojo de Hotch.

¿Sabrán sus padres que fuman?

Esa vez fue el turno de Emily de mirarlo. No sabía qué clase de adolescente había sido Aaron Hotchner, pero cuando hacía esas preguntas solo podía imaginarse a un monaguillo de iglesia vestido de traje, con acné y pocos amigos que seguía los horarios fijados por sus padres a rajatabla. Por alguna extraña razón, tuvo que aguantar una sonrisa al pensar en Hotch de adolescente.

Los míos no lo sabían y si me ven vestida así… ¡oh!

Vio un atisbo de sonrisa en la comisura de los labios de Hotch y se encontró deseando que sonriera de verdad.

Dos adolescentes sin sus padres, saltándose prohibiciones y vestidas así por una razón.

Esa es la razón. – Apuntó al ver a dos chicos acercarse a ellas. – Está claro que no se conocen.

Pero lo desean. – Hotch la miró y se cruzó de brazos. El tono de voz de su jefe al decir eso había bajado un octavo. Notó de nuevo como su cuerpo reaccionaba con nerviosismo y se apresuró a decir algo.

¿Crees que se irán con ellos?

Como ya saben lo de Katie, no. – Aseguró Hotch y alzó una ceja al ver como las chicas rechazaban a los jóvenes mientras estos se quejaban - ¿Ves?

A veces a Emily se le olvidaba lo bueno que era Hotch en su trabajo.

Bien, hay mucha luz. No hay ningún callejón y… ¿en fin de semana?

Es difícil secuestrar a dos chicas. – Terminó Aaron la frase por ella.

A no ser que conociesen a quién se las llevó.

Vio como Hotch asentía tranquilamente mirando alrededor y se dio cuenta de algo. Desde que habían llegado allí, su jefe ya había llegado a todas esas conclusiones. ¿Por qué entonces seguían allí hablando?

El móvil de Hotch sonó en ese momento.

Hotchner.

Era Reid. Mientras ella y Hotch habían estado en el cine, el resto del Equipo había descubierto datos interesantes. Al parecer, Lindsay Vaughan tenía un pasado desconocido porque todos los datos que había de ella eran sacados de una novela que se narraba entorno a una chica llamada justamente Lindsay y tanto su habitación como la casa donde vivía no era la típica de una adolescente y un padre viudo.

Eso les resolvió la duda del porque Jack Vaughan iba siempre acompañado de su amigo Payton, el cual resultó ser ni más ni menos que un Oficial de Justicia de los Estados Unidos que protegía y vigilaba a Jack, que era testigo protegido del Estado.

En un primer momento pensaron que el asesinato de Katie y el secuestro de Lindsay habían tenido que ver con el hecho de que Jack había sido asesino a sueldo de la mafia McGregan de Boston, pero luego lo descartaron al encontrar el cuerpo de uno de los SUDES en una casa abandonada. Pertenecía a uno de los compañeros de clase de Katie y Lindsay.

Aunque se dieron prisa, no pudieron evitar que Jack Vaughan matara a Ryan Philips, el mayor de los SUDES y principal responsable del secuestro de las chicas e hiriera a Taylor Coleman, el menor.

Emily odiaba la política, y ese caso había girado en todo momento en torno a ella. Si Jack no hubiera sido un testigo importante del Estado, les habría contado la verdad sobre ellos antes y no habrían dado palos de ciego al principio y, sobre todo, habría pagado por matar a Ryan, cuando este ya se había rendido y no suponía ningún peligro, pero como era importante para alguien, para algún pez gordo, le habían dado otra identidad y le habían conseguido una bonita casa, en un bonito barrio dónde seguir viviendo la mentira que era su vida.

Suspiró resignada y sonrió para sí misma cuando de reojo vio a un conocido trajeado sentarse a su lado en el avión. Ambos se miraron un segundo antes de volver a su entretenimiento particular, Hotch a sus informes y ella a su revista.

Sí… al menos las cosas entre ellos estaban bien después de todo. Y eso era un alivio.

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En la actualidad…

— Bien, Agente Prentiss. Me alegro de que haya decidido empezar a hablar.

Emily fue vanamente consciente de que había hecho algo que no quería hacer y entonces pensó el por qué. La comida… El SUDES la había drogado para que hablara y temía lo que podía llegar a decir, pero no podía parar. Cada vez que él le decía: continúe, ella lo hacía, sin poder remediarlo.

Solo deseaba no decir nada que pusiera en peligro al Equipo, en especial a Aaron…

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En la actualidad

CUEVA DE GARCÍA, F.B.I., Unidad de Análisis de Conducta

QUANTICO, VIRGINIA

— Creo que no podré volver a mirarlo jamás de la misma forma.

Penélope García se lamentaba ante JJ mientras pensaba en lo que le había escuchado decir a Hotch y en los pocos correos electrónicos que había visto en el ordenador de Emily.

— Pues la verdad es que a mí no me extraña que Emily se haya fijado en él. – Comentó JJ, un tanto distraída. – Tiene su punto.

JJ pudo ver el volcán enrojecer antes de entrar en erupción. La boca de García se movía como si acabara de insultarla.

— Estamos hablando de Hotch, nuestro jefe. Ese tío serio que lo único que hace es trabajar y que tiene una mirada que…

JJ esperó a ver si García seguía, pero esta solo se quedó pensativa y cuando menos se lo esperó, dijo algo que jamás se hubiera imaginado, haciéndola dar un respingo.

— Madre mía… ¡que tiene su punto!

JJ la miró con expresión de: lo que yo decía, antes de coger el informe y las fotografías que acababa de imprimir su amiga y salir de allí, seguida por García que despotricaba sobre que le metía ideas raras en la cabeza, para reunirse con el resto del Equipo que estaban poniendo todo lo que tenían sobre el caso y sobre la relación de Hotch y Emily en orden.

— ¿Y Morgan y Reid? – Preguntó al llegar a la sala de conferencias y ver que no estaban por ninguna parte.

— Han ido a las casas de las víctimas de nuevo, a la de Emily incluida, mientras nosotros nos quedamos aquí repasando todo lo que nos diga Hotch. – Aclaró Rossi.

Y Hotch agradecía haberse quitado de encima a Morgan realmente. Se sentía más cómodo hablando de Emily con Rossi y JJ que con el resto. García llegó en ese momento tras JJ y él negó con la cabeza, sin saber que esperarse de ella.

Alargó la mano para coger el papel que le daba JJ y lo puso junto al resto de informes de las víctimas que tenían hasta ahora.

— 2008, cuatro estudiantes encontrados en una fosa llena de serpientes, a diez quilómetros de la American University en DC.

— Recuerdo ese caso – recordó JJ – Todos tenían cortada la lengua y el SUDES no se había llevado los trofeos, los había dejado allí. Pero, ¿no se barajaba la posibilidad de que el crimen fue cometido por estudiantes de la misma facultad?

Hotch asintió.

— Pero nunca logramos atrapar al SUDES o los SUDES, y la facultad hizo todo lo posible para que dejáramos de investigar el caso.

— Han pasado cuatro años, las pruebas estarán muy degradadas y costará más encontrar las que no obtuvimos por ese entonces. – Dijo David más para sí mismo que para el resto mientras comparaba la fotografía de las lenguas de los estudiantes con la de Ronald Carvin. – El corte parece ser el mismo…

Hotch tomó la fotografía que Rossi le daba e hizo la comparación, estando de acuerdo con su amigo y sintió que se le hacía un nudo en el estómago. No habían podido atrapar al SUDES en esa época, ¿lograrían atraparlo en la actualidad? Emily dependía de ello.

— Nos vamos a la Universidad.

Sentenció antes de coger los informes con prisa y dirigirse hacia la puerta, seguido por Rossi y JJ. García frunció el ceño cuando ninguno de ellos se despidió.

— ¡Sí, señor! – gritó, más para ella que para el resto, que ya se habían marchado. - Yo me quedaré aquí, esperando. Como siempre…

En cuanto se montaron en el coche, rumbo a DC, Rossi preguntó.

— ¿Por qué no nos contaste que Haley te había engañado? Habríamos estado ahí para ti de haberlo sabido.

Hotch lo sabía, pero no era algo que quisiera ir gritando a los cuatro vientos. Había tenido sus motivos para guardárselo para sí mismo.

— Tenemos que llegar pronto a DC. La última vez este tipo se nos escapó. Esta vez no podemos dejar que eso ocurra.

— Aaron… - Miró a su amigo de reojo. – Tenemos casi una hora de camino a DC. Por mucho que corras no puedes saltar por encima del tráfico. Responde.

Apretó los labios cuando vio la larga cola de coches atascados en la entrada de la I-95. Estaba atrapado, no le quedaba más remedio que seguir contando la historia.

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6 años antes…

JAIL HILL ROAD

HARTFORD, CONNECTICUT

Sí, JJ – Hotch escuchaba al otro lado de la línea como su subordinada le informaba de que Haley había contactado con ella para preguntar por él cuando él había decidido no cogerle el móvil. Aún se sentía molesto por cómo estaba llevando Haley todo el tema del divorcio y necesitaba poner algo de distancia para poder mantener sus emociones a raya. Al parecer, Haley ni siquiera iba a darle ese derecho. Ahora se dedicaba a molestar a sus compañeros.

Eh… No, ese es un tema personal. – Siguió escuchando como JJ le explicaba la breve conversación que había tenido con Haley. – Sí, gracias. – Le dijo cuando ella le advirtió que tuviera cuidado, pues su aún mujer estaba de un humor de perros por no haber podido localizarlo. Solo sentía que hubiera metido a JJ en medio de todo ese lío que solo les concernía a ellos dos. – Me encargaré de ello cuando vuelva. – Le aseguró.

Cuando colgó el teléfono, Reid se dirigió a él, sin mirarlo. Se notaba que los temas personales afectaban en la misma medida que inquietaban al joven Doctor.

¿Todo va bien?

Sí. – Le aseguró.

Podemos entrevistarlo otro día.

Agradecía que Reid se preocupara por él, pero no tenían otro día. El propio asesino Chester Hardwick, había accedido a entrevistarse con ellos para su investigación de personalidad criminal. No podían perder la oportunidad de sacarle información a ese desalmado que había matado, que se supiera seguro, a veintitrés mujeres.

Bueno, lo van a ejecutar la semana que viene. – Él no podía dejar de hacer su trabajo porque a su mujer le apeteciera molestarlo.

Empezaré yo si necesitas…

Reid – lo cortó Aaron antes de que continuara y le hizo un gesto con la mano, dejándole claro que su vida personal y su vida laboral eran dos cosas distintas.

Perdón. – Se disculpó el más joven.

Hotch asintió, dando el tema por zanjado y entonces entró Abner Merriman, ayudante del alcaide y encargado de la prisión estatal de Connecticut. Les explicó el procedimiento para poder entrevistarse con un preso, cosa que ellos ya se sabían de memoria.

¿No irán armados?

Nos desarmamos antes de entrar. No es la primera vez que venimos a una prisión. – Contestó Hotch con severidad, y pudo ver como Reid sonreía, preso del nerviosismo. Tenía que controlarse. Ni Reid ni Merriman tenían culpa de sus problemas.

Merriman los guio hasta una sala dónde podrían interrogar a Hardwick y les explicó cómo funcionaba el sistema de seguridad para entrar y salir. Consistía en pulsar un timbre que emitía una señal luminosa y un pitido para advertir a los guardias de que podían abrir la puerta para dejarlos salir.

¿Son fotos de los crímenes? – Preguntó Merriman cuando vio las fotografías relacionadas con los crímenes de Hardwick que Reid dejó sobre la mesa.

Algunas sí. – Respondió el joven Doctor.

Merriman pareció interesado. Hotch estaba perdiendo la paciencia. Quería entrevistar a ese tipo y largarse de allí en cuanto pudiera.

Por favor. – Alargó la mano para que el ayudante del Alcaide le diera las fotografías. – Si estas están a la vista se les daría más importancia. – Le dijo, refiriéndose a las fotografías que había estado mirando Merriman. – Cuando entre, querría darle la oportunidad de que nos enseñe lo que él considera más importante. – Le explicó, aunque realmente lo que quería decirle era que se largara y les dejara hacer su trabajo, pero Aaron Hotchner era demasiado diplomático para comportarse así.

Claro, perdón.

Hotch asintió, restándole importancia. Sabía que estaba siendo impertinente con el pobre hombre que solo tenía curiosidad.

En ese momento entraron dos guardias con Chester Hardwick y preguntaron si lo dejaban encadenado. Reid dijo que sí, pero Hotch, le llevó la contra.

No, no es necesario.

Reid le preguntó de vuelta, asombrado de su decisión. A decir verdad, no le extrañaba. Él era una persona previsora y rara vez anteponía su seguridad o la de los miembros de su Equipo ante un asesino a menos que fuera realmente necesario, pero ese día no estaba siendo él mismo.

Solo vamos a hablar, ¿verdad Chester?

Retó al preso con la mirada que no dudó en devolvérsela. Desde ese momento, la entrevista estaba destinada al fracaso.

Reid le preguntó por su infancia al recluso y cuando este mintió, Hotch explotó.

No venimos a perder el tiempo. – Espetó. – No vivía en una casa bonita ni en una calle tranquila… – Podía ver de reojo como Reid lo miraba confuso por su forma de actuar. – … sino en unas viviendas de protección oficial de East Bridgeport a cuál de ellas peor. De adolescente fisgoneaba a sus vecinas por la ventana y les robaba la ropa interior de los cajones en cuanto tenía ocasión, y provocó cientos de incendios por los que cumplió dos años en el correccional de menores.

Reid lo cortó, antes de que su actitud pudiera ponerlos en un aprieto.

Le hemos investigado ampliamente, Sr. Hardwick, hablando con casi toda la gente que le ha conocido, incluida su madre.

Estaba orgulloso de ese chico. Reid era inteligente, había conseguido con una sola frase darle la importancia al asesino suficiente para arreglar lo que Hotch había estropeado minutos antes. Chester no hablaría si se sentía atacado. Spencer se había dado cuenta y había sabido actuar a tiempo.

La temperatura es fría. Es una época con días cálidos y noches frías. – Comentó Hardwick, mirando por la ventana que habían abierto minutos antes como condición para que él hablara.

Va a llegar el verano. – Le siguió la corriente Reid.

Hotch en cambio, no quería seguirle el juego. Ni siquiera quería estar allí.

Para usted no. – Le aseguró, retándolo de nuevo.

Para mí no. – Hotch pudo ver que, aunque Chester le había dado la razón, no estaba siendo del todo sincero. ¿Qué escondía?

Reid acudió de nuevo al rescate.

Bien, vamos a hablar de los detalles del caso. ¿Por qué eligió usted a Sheila O'Nell?

Enséñeme una foto, no me sé los nombres.

¿Su intención es poder volver a revivir aquello? – Hotch se sentía a cada segundo más furioso. No se encontraba bien y algo se les escapaba con ese preso.

Yo tengo una memoria prodigiosa. – Le aseguró Hardwick. – Creía que buscaban ustedes la verdad. Ellas no significaban nada para mí. – Razón por la que no se sabía sus nombres y pedía la fotografía. – Eran juguetes, una diversión… y desde el momento en que decidí matarlas era imposible que se salvaran.

Hotch había estado frente a cientos de asesinos en serie, pero no dejaba de sorprenderle la brutalidad y la falta de alma y misericordia de alguno de ellos.

Suplicaban, lloraban e intentaban negociar, pero a mí me daba igual porque no me importaban nada. A veces he deseado ser normal. Haber tenido una vida normal. Pero no la tuve.

¿Por qué quiso que viniéramos? – Preguntó Aaron cuando se dio cuenta de que no iban a sacar información relevante de ese hombre.

Para oler el aire.

La burla de sus palabras llevó a Hotch a querer irse de allí. Ordenó a Reid que se marcharan.

Buen viaje, Chester. Va a dónde debe estar.

Tocó al timbre, una y otra vez para que les abrieran la puerta, pero no obtuvo respuesta.

Son las cinco y diecisiete. El paseo por el patio empieza a las cinco.

Y ahí estaba lo que no le había cuadrado en ningún momento a Hotch. Habían caído en una trampa.

Todos los guardias están fuera con los reclusos. No habrá nadie para abrir la puerta al menos… durante trece minutos, y tardé escasamente cinco en hacer esto. – Les mostró una de las fotografías que Reid había dejado sobre la mesa dónde había a una mujer mutilada.

Aaron pudo sentir el miedo de Reid.

Durante su investigación no les habría venido mal hacer alguna pregunta que otra sobre las alarmas de seguridad. – Les aconsejó el recluso.

Conozco las alarmas. – Aseguró Hotch, pero la realidad era, que no había caído en que eso podía pasar. No había considerado necesario el uso de armas para ir a hacer una entrevista a un preso y ahora estaban encerrados con él y desarmados.

Les aseguro que no me van a ejecutar la semana que viene, después de haber matado a dos agentes del F.B.I. Me han salvado la vida viniendo aquí.

Reid puso distancia entre el preso y ellos, pero para Aaron, eso era lo que faltaba para terminar de perder el control.

Por desgracia para usted, no soy una chica de metro sesenta y cincuenta quilos. – Se quitó la americana del traje, dispuesto a pelear. – Siempre eligió a víctimas que no podían hacerle frente… – Lo retó, para hacer sentir a ese canalla como aun cobarde. - …y los descansos los pasaba mirando a su espalda… – Se quitó la corbata, demostrándole que estaba dispuesto a enfrentarse a él. Poniéndolo más furioso para hacerle perder el control. - … temiendo que llamaran a su puerta, temiendo que alguien como yo esperara al otro lado para encerrarlo. En el fondo… - lo señaló, enfatizando sus palabras. - … es usted un cobarde.

Chester hizo el amago de echarse sobre Aaron cuando Reid lo detuvo.

¡Chester! ¿Quiere saber por qué mató a esas mujeres?

Salvados por la campana. La pregunta de Reid les dio el tiempo necesario para que los guardias acudieran a abrirles la puerta y pudieran salir de allí ilesos.

De camino a Quantico, no pudo evitar disculparse con Reid.

Has sido muy inteligente distrayendo a Hardwick hasta que llegaron los guardias. – Empezó.

Yo suelo rendir mejor bajo un estado de intenso terror. – Hotch se había dado cuenta de eso. A Reid solo le había faltado mearse en los pantalones. Se había escondido detrás de la columna lejos de ellos y solo había salido cuando vio que él iba a enfrentarse sin remedio a Chester.

Lo siento. – Se disculpó con su joven subordinado.

¿Por qué? – La duda de Spencer era real.

Por provocar esa situación. – Declaró, siendo consciente de que, desde el inicio, había actuado de forma impulsiva e incorrecta.

No lo hiciste.

Hotch medio sonrió. Sabía lo que estaba intentando hacer Reid. Quería no hacerlo sentir culpable por haberse dejado llevar por sus sentimientos.

Pero no fui de mucha ayuda.

Sí, en eso tienes razón.

Pudo ver de reojo la sonrisa de Spencer y decidió que le debía una explicación. Le costaba tanto hablar de su vida personal… pero Reid se merecía saber por qué había actuado así.

Haley quiere que firme los papeles del divorcio sin oponerme para que no malgastemos dinero en abogados. – Sin importar lo que él creyera o sintiera de verdad.

¿Tú no quieres?

A decir verdad, no sabía lo que quería. Por una parte, amaba a Haley. Por otra parte, estaba Jack y si no tuviera bastante con ello, Emily se había sumado a la ecuación, porque, desde que la había besado, tenía tantas ganas de alejarse de ella como de volver a besarla.

Lo que quiero, no lo conseguiré. – Porque un hombre no podía tenerlo todo. No podía conservar a Haley y a Jack y a la vez dar rienda suelta a sus deseos con Prentiss.

Cuando llegaron a Quantico, el resto del Equipo aún no había vuelto de ayudar a Rossi en una misión en Indianápolis, así que se encerró en su despacho y decidió que tenía que poner de una vez las cosas en su sitio. Tenía que firmar el divorcio, centrarse y mantener a su Equipo al completo, Prentiss incluída, lejos de su vida personal, para seguridad de todos.

En cuanto firmó, sintió ganas de llorar y entonces notó que alguien lo miraba desde lejos.

Prentiss…

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En la actualidad…

I-95, CERCA DE WASHINGTON DC

— Y por eso decidiste mantenernos al margen de tus problemas y no contarnos todo por lo que estabas pasando. – Dijo Rossi, aunque no se le veía muy convencido de que hubiera hecho lo correcto.

JJ pensó que esa había sido la mayor estupidez que había hecho su jefe y amigo jamás. Había problemas que simplemente no se podían ocultar y el tema "Haley", iba a darles a todos dolores de cabeza en un futuro no muy lejano…

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En la actualidad…

SONATEC BUILDING, Complejo de Oficinas

WASHINGTON DC

— No puedo creer que lo hayan mantenido oculto tanto tiempo. – Morgan necesitaba desahogar su frustración. – Lo peor de todo es que yo tonteaba con Prentiss a diario y ninguno de los dos dijo nada al respecto. He estado haciendo el tonto, Reid.

Orgullo herido. Ese era uno de los peores sentimientos que podía albergar el ser humano. Reid era joven, pero había tenido ese sentimiento en más de una ocasión y entendía como se sentía Morgan al respecto.

— No me malinterpretes – Siguió.

— No lo hago. – Le cortó Reid, mientras abría los cajones del escritorio de Jordan Lewis, la segunda víctima, y observaba su contenido.

Morgan suspiró y decidió mejor seguir con el caso. Ya tendría tiempo de meter la cabeza bajo un cubo cuando encontraran a Emily.

— Veamos… yo soy la mujer de la limpieza – Empezó Derek desde la puerta de la oficina. – Entró y me encuentro a mi jefa sangrando, sin ojos, sin lengua, pero viva. ¿Qué hago?

— Llamo a emergencias. - Contestó Reid sin mirarlo y agradeciendo que hubiera dejado el tema de Hotch y Emily, mientras observaba los títulos de Jordan en la pared enmoquetada.

— La llamada a emergencias se produjo a las 22:37, pero según el registro diario, la mujer de la limpieza venía cada día a las 21:00 en punto a limpiar el despacho. ¿Por qué esperar casi dos horas para llamar a emergencias?

Reid y Morgan se miraron, entendiéndose.

— Por qué no me interesa que la víctima sobreviva. – Concluyó Reid.

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CONTINUARÁ

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Bueno, como podéis ver, tenemos a una más metida en el ajo. La mujer de la limpieza. ¿Qué relación creéis que tendrá esa mujer con el SUDES? ¿O pensáis que es mera casualidad y quizá la mujer llegó más tarde ese día? Vamos… jugárosla y decidme que pensáis.

Sé que este capítulo ha sido largo y ha contenido dos recuerdos, pero me parecían necesarios, uno para aclarar los sentimientos de Emily después del beso de Hotch y el otro para enfatizar sobre los sentimientos de Hotch con todo el tema de Haley, porque, a partir de ahí, podemos ver que el siempre inmutable Aaron Hotchner, pierde el control en más de una ocasión y que, además, se aleja de Emily bastante, hasta la cuarta temporada.

Los recuerdos transcurren durante los capítulos 3x12 y 3x14. Me parece curioso que en el 3x12 Emily no dejaba de mirar a Hotch entre confundida y embobada (a parte de la conversación casi absurda ante el cine, porque Hotch ya había llegado a la conclusión de que era más de un SUDES antes de ir allí) y en el 3x14, Hotch perdiera el control de esa forma, hasta el punto de poner en peligro a Reid y a él mismo después de recibir la llamada de JJ. Otro punto curioso es la última escena en la que Hotch firma los papeles y se ve el plano de Prentiss mirándolo, dejando claro que ahí, pasa algo entre ellos que desconocemos.

¿Sabíais que la escena de Hotch y Reid en la prisión está basada en un caso real dónde los verdaderos protagonistas se llamaban Robert Resseler y Edmund Kemper?

¿Qué os ha parecido? Si os ha gustado ya sabéis, hacedme feliz dejándome un Review.

Lo siguiente es pura liberación de mis sentimientos reprimidos durante estos meses…

AVISO, ESTO ES UNA MERA OPINIÓN PERSONAL SIN ÁNIMO DE OFENDER A NADIE

Esta semana al fin he podido ponerme al día (más o menos) de la serie. Resulta que aún no había visto la temporada 12, estoy por la mitad, y tengo varias cosas que decir porque si no las digo reviento.

Estoy realmente enfadada con la CBS. Sí, no es nada nuevo, ya lo estaba en cuanto me enteré de que habían despedido a Thomas Gibson y aquí quiero aclarar algo: No defiendo la violencia, si Gibson realmente (y esto queda en duda porque ninguno lo hemos visto…), le dio una patada a Virgil Williams (al cual no me creo ni por compromiso, que tiene una cara de Perla extraviada que no se la aguanta ni él…), merecía una sanción. ¡Pero ya se la dieron! El castigo inicial eran dos episodios sin aparecer. Sanción suficiente, ya que por cada episodio deja de ganar 100.000$.

Hasta ahí todo bien. Forma correcta de actuar de la CBS. ¿Cuándo la cagaron? Cuando decidieron que no volvería más.

No solo no han dado una buena salida al personaje, sino que ni siquiera se han dignado, en todos estos meses desde agosto que lo despidieron, a decirnos a los fans de la serie el motivo verdadero de su despido. Hay quien dice que es por las reiteradas malas actuaciones de Gibson en el set con el resto de compañeros, otros dicen que no, que es únicamente por lo de la patada a Virgil, y hay incluso quién ha dicho (sin tener pruebas) que era porque llegaba borracho más de una vez, cuando su pecado fue que lo cogieran conduciendo UNA vez bebido. Mata a un perro y te llamarán mataperros para toda la vida.

¡BASTA de difamar!

Se merecía una sanción, se la dieron, pero ¿despedirlo? Eso fue una putada y no solo para él sino para todos. Hotch es la esencia de Criminal Minds. Desde que Hotch no está han hecho lo imposible porque la serie funcione. Han traído a un ejército para reemplazarlo, han vuelto a contratar a Paget Brewster (Emily Prentiss), han hecho un arco con Reid (el cual me parece horrible y no lo comentaré por si hay quién no ha visto aún la decimosegunda temporada), han hecho un final de temporada de WOW y aun así… han perdido dos millones de espectadores y han ganado enemigos y sumado quejas.

Primera cagada: Despedir a Thomas Gibson.

Segunda cagada: Que pongan la excusa de que está en protección de testigos y que el equipo ni se inmute cuando ha sido su líder y ha peleado por ellos durante once años.

Tercera cagada: Traer a Prentiss sin Hotch. ¿What? Como fan Hotchniss que soy se me revuelven las tripas de verlos separados.

Cuarta cagada: Que Derek Morgan vuelva después de dejar CM (aunque decidió irse él y aquí no hay nada que hacer) y que únicamente salga seis minutos de un capítulo y diga dos frases. Si lo traéis de vuelta en un capítulo al menos que tenga más protagonismo…

Quinta cagada: Lo que han hecho con Reid no tiene perdón. La serie ha bajado calidad, la línea argumental ha perdido la frescura y el misterio de las primeras siete temporadas y están dando palos de ciego, sacándose tramas de la manga cuando esa no es la solución al problema.

Sexta cagada y más grande de todas: No escuchar las peticiones de los fans, porque los fans somos su público y sin público no hay serie. Han renovado decimotercera temporada y volverá en octubre. Espero, de aquí a entonces, que recapaciten y hagan volver a Hotch, de lo contrario y lo tengo clarísimo, va a ver la serie su padre.

Ayer Thomas subió una foto a Instagram y Lica me comentó: ¡Se ha cortado el pelo como Hotch de nuevo! Eso es una prueba de que va a volver… Solo puedo decir: Ojalá amiga, ojalá.

Mientras no sea así…

(Arroba)ImThomasGibson (Arroba)CBS ABCStudios (Arroba)CrimMinds_CBS No other character can ever replace. We want Thomas Gibson back! He made CM magic. If Hotch doesn't come back, the viewer is zero.

#NoHotchNoWatch, #CBSUpfronts2017, #ThomasGibsonRocks, #GibsonArmy, #MissingThomasGibson, #CMRIP, #LovingThomasGibson, #BringBackThomasGibson, #WeLoveAndSupportThomasGibson, #WeSupportThomasGibson

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