¡Muchas gracias por sus reviews! ) Un capítulo más, el último por ahora porque me voy de vacaciones y no regreso en una semana. Yey! XD. ¡Espero que les guste!

"Confía En Mí"

"Edward, despierta"

El pequeño gruñó inconforme, pero forzó sus ojos a abrirse…logrando solamente entre abrirlos por supuesto, "…¿Qué?"

"Tenemos que ir al Cuartel en menos de una hora, debes levantarte"

Ed le echó un ojo al reloj en su mesita y marcaban las 7:00 a.m. Bueno, no era tan temprano realmente, por lo que se incorporó, bostezó y frotó sus ojos.

"Apresúrate, el desayuno está listo. Y abrígate, está frío afuera"

Roy entonces salió de la habitación mientras el chico se ponía de pie aún semi dormido y comenzaba a hurgar entre su ropa nueva. Por supuesto que usaría la chaqueta escarlata, pero fuera de eso simplemente tomó una camiseta con cuello de tortuga, unos pantalones y zapatos. Unos minutos después, apareció en el comedor donde el hombre ya comía algunas frutas y tomaba café, por lo que tomó asiento frente a él.

"El café es malo para tu hígado, ¿sabes?", Ed le dijo cuando la ama de llaves le entregaba su plato de comida, "No deberías tomarlo tanto"

"Vamos, es sólo café", le replicó tomando otro sorbo.

Edward sonrió y comenzó a comer. Estaba delicioso, por lo que comió bastante aprisa tomando pedazos de pan tostado a una velocidad impresionante mientras una sonrisa bailaba en los labios de Roy.

"Comer tan rápido es malo para tu digestión, ¿sabes?"

El rubio se detuvo en seco y lo miró irritado. Odiaba cuando Roy usaba sus palabras contra él. Ambos terminaron de desayunar y poco después caminaban rumbo al Cuartel en silencio, el pequeño mirando a su alrededor y notando como algunas personas abrían sus tiendas o caminaban hacia sus trabajos.

"¿Por qué no tienes auto?", le preguntó repentinamente.

"No lo necesito. Además, es más saludable caminar"

Ed no preguntó más al respecto ya que tenía sentido y siguió mirando a su alrededor. Sin embargo, le echó una mirada de reojo por un momento. Parecía feliz, saludando a todos los que conocía en su camino, algunos de ellos preguntándole quien era él, preguntándole por qué se había ido tanto tiempo. Al parecer tenía bastantes amigos, entonces, ¿por qué sentía que el hombre parecía…solitario?

"Te gustará mi equipo. Si vivirás conmigo lo más probables es que tengas que aguantarlos", Roy le dijo sacándolo de sus pensamientos.

Edward simplemente asintió mientras Roy agitaba su mano saludando a una anciana en una de las tiendas. "¿De qué se trata tu trabajo?"

Roy lo volteó a ver sorprendido ante la pregunta, "¿Mi trabajo? En tiempos de paz, generalmente me la paso firmando papeles…algo aburrido de hecho"

"¿Por qué no renuncias entonces?", el pequeño preguntó entrecerrando los ojos sin entender la lógica.

"Pues…el dinero es grandioso…", le dijo echando una risa ante el gesto confundido pero gracioso del rubio, "Te lo explicaré después, ya casi llegamos"

Ed enarcó una ceja, pero permaneció en silencio mientras entraban al lugar y el hombre saludaba a los guardias y ellos lo miraban a él confundidos. Dentro del Cuartel la escena fue la misma, oficiales mirándolo y murmurando cosas, Roy podría jurar que escuchó que alguien decía que finalmente había aceptado que tenía un hijo ya que era imposible que no lo tuviera.

Finalmente llegaron a la oficina del hombre y éste abrió la puerta donde sus subordinados ya estaban ahí en una amena plática…bueno, Fuery y Breda hablaban, Falman se reía, Havoc fumaba y Riza acomodaba algunos papeles en su escritorio.

Cuando entraron a la habitación, todos se pusieron de pie y saludaron al Coronel, pero entonces todos miraron incrédulos al pequeño detrás de Roy.

"Buenos días a todos. Este es Edward, como ya saben se estará quedando en mi casa y vendrá conmigo al Cuartel por un tiempo al menos", Roy comenzó posando una mano en la cabeza de Ed, pero éste simplemente perfiló los ojos. "Edward ellos son Falman, Fuery, Breda, Havoc y Riza"

El rubio inclinó la cabeza y todos le sonrieron. Havoc se acercó a él y se agachó aún con el cigarro en su boca…el cual Roy agarró y tiró a la basura.

"¡Hey!"

"No fumarás cerca de él, no seas tan descuidado"

El Teniente Segundo gruñó ante las risas de todos, pero le echó una mirada al niño, "¿Te estás quedando con él entonces?", le preguntó alzando un dedo hacia Roy. Ed simplemente asintió, "Te daré 5 scenz por cada secreto que encuentres sobre él"

Roy lo golpeó en la cabeza haciendo que Breda, Fuery y Falman rompieran en risas. Edward hizo su mejor esfuerzo para no reír, pero Riza en ese momento se acercó a él con una sonrisa dulce.

"¿Te ha tratado bien?"

El Coronel alzó una ceja un tanto ofendido, "¿Cómo puedes preguntarle eso? ¡Por supuesto que lo trato bien!"

Edward sonrió con suficiencia cuando vio como el rostro de Roy se tensó ante la mujer. Así que por alguna razón le temía, podría usar eso cuando sintiese que fuese necesario. Sin embargo, decidió ser bueno con Roy por el momento, "Si, me trata bien. Me compró mucha ropa"

Riza parpadeó un par de veces confundida ante el comentario al igual que el resto del equipo, Roy incluido. Por supuesto que no esperaban una respuesta tan educada, "Muy bien entonces", la rubia dijo finalmente aún con su sonrisa tierna.

"Todos vuelvan a su trabajo", Roy les ordenó repentinamente mientras se acercaba a un enorme librero en la oficina. Lo miraron confundidos, pero obedecieron. Por supuesto eso significaba que Riza había desaparecido ya por más papeleo.

El Flame Alchemist leyó rápidamente algunos títulos por un momento mientras Edward tomaba asiento en el sillón no muy seguro de que se suponía que debía hacer, pero pronto el hombre le señaló que lo siguiera a una de las mesas donde depositó al menos 7 libros.

"Tu entrenamiento comienza desde hoy, deberás leer estos libros y muchos más te esperan cuando hayas terminado"

Edward estaba sorprendido, pero asintió emocionado y tomó asiento abriendo uno de los libros. Roy notó lo rápido que el pequeño quedó absorto de lo que lo rodeaba y se sumergió en la lectura, pero repentinamente abrió otro libro y comenzó a leerlo también como si estuviese comparando la información…o algo parecido.

Satisfecho, el hombre regresó a su escritorio y comenzó a leer los documentos que debía firmar, pero dio un suspiro cuando Riza entró a la oficina cargando aún más papeleo. Era como si estuviese condenado a escribir su nombre por toda la eternidad. Para su suerte, Hughes venía detrás de Riza con una carpeta en mano, por lo que eso solo podría significa una cosa: distracción.

"Buenos días", saludó agitando su mano, pero entonces sonrió divertido al ver el gesto de depresión en el rostro de Roy, "¿Odiando la rutina?"

"No tienes idea"

Hughes esbozó una sonrisa y tomó asiento enfrente del escritorio, "Te tengo algo de información sobre lo sucedido ayer"

"…¿Tan pronto?", Roy dijo sorprendido, pero movió los documentos a un lado para enfocarse en lo que le traía, "Dime"

"…El problema es…que no hay nada que decir", le anunció entregándole la carpeta, "No pudimos encontrar nada acerca del atacante"

El Coronel alzó una ceja y abrió el archivo, "¿Qué quieres decir?"

"No hay nombre, número de seguro, licencia de manejo, nada. No existe"

"…Debes estar bromeando, eso no es posible"

"Bueno, de hecho…"

Roy alzó la mirada y entrecerró los ojos, "¿De hecho qué?"

Hughes se dio la media vuelta y notó que los demás estaban enfocados en sus tareas…bueno, en realidad decían algo sobre una apuesta.

"He visto esto antes…y resultó ser un miembro de la Unión de Alquimistas. O al menos eso confesó"

"¿Unión de Alquimistas? ¿Esos dementes aún andan por ahí?", Roy dijo casi irritado.

"Y lo estarán por siempre", Hughes murmuró, "Me preocupa que sepan acerca del chico"

Roy golpeteo la mesa con sus dedos pensativo, pero entonces clavó sus ojos en el rubio, "Me preocupa más el por qué lo querrían"

El Teniente Coronel siguió la mirada de Roy y se sorprendió de que Ed estuviese ahí, así que se puso de pie y se acercó a él, "Hola"

Edward dio un respingo y miró al hombre por unos segundos antes de decir algo, "H-hola"

"¿Para qué estás estudiando?", le preguntó checando los títulos de los libros.

"Mustang-San me dijo que esto era mi entrenamiento. Es bastante interesante de todas maneras"

"¿Entrenamiento? Eso suena aburrido", opinó con una risa divertida y tomando algo de su bolsillo de su chaqueta, "¿Por qué mejor no te enseño algunas fotos de mi hermosa Elysia?"

El niño miró la foto que Hughes casi le pegó en la nariz un tanto irritado al escuchar la mimosa voz del hombre. Roy solo sacudió la cabeza, pero siguió leyendo el documento que su amigo le había traído. Era verdad, las huellas digitales del atacante no lo ligaban a algún nombre o identidad lo cual lo preocupó bastante.

Sin embargo, antes de que pudiese ponerse a analizar el asunto, la puerta de su oficina se abrió y el General de Brigada Basque Grand apareció con dos subordinados detrás de él. Todos se pusieron de pie y saludaron al hombre al tiempo que este caminaba hacia Edward.

"Ven con nosotros, niño"

Los ojos de Roy se abrieron como platos y se acercó al confundido Ed aún saludando a Basque Grand, "Señor, Edward se sentirá más tranquilo si lo acompaño"

El General de Brigada le dedicó una dura mirada dejándole claro que estaba siendo irrespetuoso, por lo que tuvo que apartarse en contra de su voluntad. Ed sintió un escalofrío recorrer su espalda cuando los ojos del hombre encontraron los suyos, pero tenía que ser valiente ya que Roy ya estaba bastante preocupado.

El pequeño salió de la oficina detrás del hombre y caminó por el pasillo tratando de controlar su nerviosismo, aunque no estuviese seguro de por qué estaba tan intranquilo en primer lugar. Subieron un largo camino de escalares hasta lo más alto del edificio donde pudo ver una impresionante puerta, la cual Basque Grand tocó y abrió.

Edward miró fijamente al hombre sonriente que se había puesto de pie y se aproximaba al General de Brigada hablando en susurros. Sin embargo, pronto caminó hacia el rubio quien intentó contenerse de salir corriendo del lugar.

"Hola Edward", el hombre le dijo con una voz demasiado dulce que no le quedaba en lo absoluto, "Un gusto conocerte"

El pequeño se quedó quieto confundido, ¿qué debía decir? ¿Gusto en conocerlo también? Por suerte, Basque Grand parecía tener algo de prisa.

"Señor, debo dejar los Cuarteles en unos minutos"

Bradley asintió y se puso de rodillas enfrente del rubio, "Escuché que el Coronel Mustang te salvó de ese terrible laboratorio"

Edward enarcó una ceja…¿por qué le hablaba cono si tuviese 5 años?, "Si…señor"

El Fuhrer le sonrió dulcemente, "Y ahora te quedas en su casa", Ed simplemente asintió bastante incómodo, "¿Por qué?"

"¿Por qué?", preguntó confundido.

"Si, ¿por qué el Coronel te pidió que te quedaras en su casa?"

Edward se quedó en silencio por un momento recordando lo que Roy le había dicho, "Porque…quiso. Nos hicimos…amigos"

Bradley sintió, por supuesto aún no convencido, "Es extraño, ¿no crees? ¿Estás seguro de que esa es la razón? ¿Nada que ver con el hecho de que no eres…un niño ordinario?"

El rubio dio un respingo y sus ojos se abrieron como platos. Sin embargo, hizo su mejor esfuerzo para permanecer calmado y sacudió la cabeza, "No señor"

El Fuhrer entonces se puso de pie y acarició su cabeza, "¿Quieres quedarte con él?"

"…Si"

"Entonces puedes retirarte", le dijo finamente alzando una mano.

Edward se dio la media vuelta y se apresuró a salir de la oficina mientras la sonrisa del Fuhrer se transformaba en una mueca de suficiencia y el General de Brigada lo veía confundido.

"Veremos si Mustang está realmente calificado para esto"

……………

Roy, por su parte, miraba a través de la ventana moviendo su pie impacientemente mientras esperaba al niño. Esto estaba totalmente mal, no podía entender por qué no podía estar presente si solo le iban a hacer una pregunta. Algo estaba fuera de lugar.

Y si que lo estaba cuando vio en shock como Edward corría hacia la entrada del Cuartel. Sin pensarlo dos veces, brincó de su asiento y salió a toda velocidad de la oficina corriendo tan rápido como podía con la esperanza de no perder al pequeño por ahora, se preguntaría que había pasado después.

El hombre salió del edificio y dio vuelta a su derecha seguro de que Ed había tomado ese camino, sin embargo, se detuvo ya que no supo a donde correr después de ese punto ya que había desaparecido. Rechinó sus dientes con furia y alcanzó una cabina telefónica encerrándose con un portazo.

…………..

Edward dejó salir un suspiro y se trepó en un árbol del parque tratando de descansar un poco pero oculto. Había estado corriendo por quién sabe cuánto tiempo ya, pero estaba seguro de que estaba lo suficientemente lejos del Cuartel….lejos de Roy. ¿Cómo pudo haber sido tan estúpido?

Por supuesto que todo había sido demasiado bueno para ser verdad…El hombre no le había pedido que se quedase porque fuesen amigos, era una razón estúpida, o al menos ahora que lo pensaba lo era. Roy estaba interesado en su alquimia, eso era todo. Como todos los demás.

Pero…quizá había querido creer en Roy ya que había sido el único en tratarlo bien, como nadie antes. Demonios, quizá debería haber hablado con el primero, pero no podía asegurar que le dijese la verdad; sólo tenían dos meses de conocerse después de todo.

Edward suspiró de nuevo en clara resignación y estaba a punto de recostarse en la rama cuando notó que un hombre lo estaba mirando fijamente desde el suelo. Trató de reconocerlo, pero no pudo ubicarlo en su mente.

"…¿Puedo ayudarlo en algo?", el rubio finalmente decidió preguntar.

El hombre esbozó una ancha sonrisa, pero no una que mostrase buenas intenciones…"No debiste correr de esa manera, Edward, estabas a salvo con el Coronel"

'Esa voz…¿por qué le era familiar?'

"¿Sabes algo? No te pareces nada a Trisha"

Los ojos dorados del pequeño se abrieron como platos. La voz…esa voz…pesadillas, miles de pesadillas del día en su mamá murió y esa voz estaba ahí. Lo cual sólo podía significar una cosa…Edward brincó del árbol y miró al hombre en shock, pero inmediatamente junto sus manos y transmutó un cuchillo levantando la punta hacia el hombre.

"T-tú", el chico comenzó rechinando sus dientes, "¡TU MATASTE A MI MAMÁ!"

El hombre le sonrió maliciosamente, "Vaya, estoy conmovido. Me recuerdas"

Sin embargo, antes de que Ed pusiese actuar, el hombre tomó la cuchilla del arma y un círculo de transmutación en el dorso de su mano se activó transformando el cuchillo en pedazos.

"¿De verdad crees tener oportunidad contra mí?"

Edward retrocedió pensando rápidamente cómo evitar que el hombre se le acercarse, pero lo único que vino a su mente fue huir, correr. El hombre frunció el ceño y tocó el césped para transmutar una barrera enfrente del rubio.

"Vamos, no hagas esto más difícil", su atacante le dijo acercándose.

Ed entró en pánico. No sabía cómo pelear y el miedo nubló su mente, pero no pensaba darse por vencido y trasmutó su automail en una cuchilla.

"Soy mejor alquimista que tu, nada de lo que hagas servirá para salvarte"

"¡¿Por qué mataste a mi mamá?!", Edward repentinamente bramó retrocediendo hasta que se topó contra la barrera.

Su atacante esbozó una sonrisa maquiavélica, "No quería matarla a ella, sino a ti"

Los ojos del pequeño se abrieron como platos, parecía que salían de sus órbitas. Había sido su culpa…"¡¿Y quién demonios eres?!"

El hombre se detuvo enfrente de él y sonrió complacido, "Bueno, ya que vas a morir de todas maneras, no importa que te lo diga. Mi nombre es Shou Tucker, soy un miembro de la Unión de Alquimistas"

Tomó un cuchillo de su cinturón rápidamente, pero Edward aprovechó ese pequeño momento para atacarlo con su automail haciéndole una cortada en el pecho. Tucker maulló de dolor y dejó caer el cuchillo por lo que Ed lo pateó para que no pudiese alcanzarlo.

Y entonces, echó a correr tan rápido como pudo sin mirar atrás tratando de salir del parque que había caído en las penumbras, estaría a salvo si encontraba gente.

"¡NIÑO ESTÚPIDO! ¡VUELVE AQUÍ!"

El pequeño cerró los ojos y siguió corriendo escuchando los jadeos del hombre demasiado cerca. Finalmente pudo divisar el final del parque y salió, pero se detuvo en seco ya que había una calle enfrente de él con autos pasando.

Miró atrás, pero el hombre ya no estaba ahí o seguía dentro del parque. Aliviado, trató de recuperar el aliento y calmarse para decidir que debía hacer, pero dio un brinco cuando un auto se detuvo enfrente de él. Estaba a punto de correr de nuevo cuando una voz conocida lo hizo voltear hacia el conductor que estaba saliendo del auto; era Havoc.

"¡Hey, ven aquí! ¡Te hemos estado buscando todo el día!", el hombre le gritó molesto acercándose a él, "¡¿Dónde habías estado?!"

"..Y-Yo..", Edward volteó al parque de nuevo. Esta vez notó que Shou Tucker estaba mirándolo detrás de un árbol, pero ya que Havoc no era un alquimista y había venido solo, decidió no decir nada, "Lo siento"

"Sube, el Coronel se va a suicidar si no sabe de ti pronto"

El chico parpadeó un par de veces, pero no pudo evitar sonreír, "…Soy tan estúpido"

…….

Roy miraba fijamente al pequeño, ambos sentados en la mesa del comedor ya en casa. Edward estaba cabizbajo usando sus flecos como un escudo, demasiado avergonzado para levantar la mirada.

"¿Me vas a decir por qué huiste?", el hombre comenzó tratando de mantener su tono de voz calmado, pero Ed no dijo nada, "Creo que merezco una explicación"

Finalmente, el rubio levantó la cabeza usando todo su esfuerzo para no soltar esas lágrimas que amenazaban con asomarse, "Lo siento"

El hombre no dijo una palabra por un momento notando como Ed desviaba sus ojos avergonzado, por lo que dio un suspiro y se puso de pie acercándose a él. Repentinamente, el chico sintió como el Coronel le daba un manotazo en la cabeza.

"¡HEY!", atinó a bramar.

"Bradley te dijo algo y le creíste, ¿no es así?", Roy dijo cruzándose de brazos. Edward solo lo miró por un momento y luego dejó caer la cabeza de nuevo, por lo que el hombre dejó caer sus brazos y posó una mano en su hombro, "Todo está bien, sé lo difícil que es confiar en alguien"

"…¡¿Entonces por qué me golpeaste?!"

"¡Porque ahora me atrasé con mi trabajo y Riza va a dispararme si no lo termino mañana!"

"¡Eso no es mi culpa! ¡Es porque eres lento y perezoso!"

"¡Tuve que buscarte todo el día cabeza de chorlito!"

"¡Estaba huyendo de ti! ¡¿Se suponía que debía darte mi itinerario?!"

En ese momento, ambos notaron que la ama de llaves estaba mirándolos con la charola de comida en sus manos, por lo que tomaron asiento en silencio como si nada hubiese pasado. La mujer dejó la bandeja y casi salió corriendo del comedor temerosa de que comenzarían a gritar de nuevo. Roy simplemente dio un suspiro.

"¿Estás seguro que estás bien?", le preguntó finalmente.

Edward rápidamente asintió…quizá demasiado rápido. Había preocupado al hombre bastante para un día, por lo que decidió no decirle nada de Tucker. Empuñó sus manos bajo la mesa al pensar en el hombre y como, por primera vez en su corta vida, había deseado matar.

"¿Algo te preocupa?"

Ed se relajó y lo miró, "Es solo que no sé por qué creí las palabras de ese hombre después de todo lo que has hecho por mí", atinó a mentir. Bueno, no era una mentira precisamente, pero no era lo que había estado pensando.

"Está bien, créeme, es probable que no hubiese confiado en mi si fuese tú", le dijo con una sonrisa, "Me es difícil confiar en alguien"

Edward entrecerró los ojos pensativo, tratando de elegir sus palabras cuidadosamente, "¿Entonces por qué piensas que confiaré en ti?... ¿Confiar en que sólo quieres ayudarme?"

Roy enarcó una ceja y dejó su taza de té en la mesa, "¿Qué te dijo Bradley?". El pequeño bajó la mirada y se rascó la cabeza, lo suficiente para que el hombre entendiese, "Te dijo algo de tu alquimia, ¿verdad?"

"…Algo así"

El Coronel frunció el ceño y empuñó sus manos resistiendo el deseo de golpear la mesa. Maldito hombre, debió haber previsto que diría algo como eso, "Edward, ¿confías en mi?"

Los ojos dorados del niño encontraron los oscuros de Roy. Ed no había tenido dudas de eso, no entendía realmente como se había dejado manipular de esa manera. El rubio asintió con una sonrisa llena de seguridad y Roy se la regresó.

"Estás retrasado en tu entrenamiento por cierto. Te daré 10 libros más mañana, mínimo", el hombre agregó repentinamente antes de tomar un sorbo de su té, "Y me debes 20 scenz ya que perdí la apuesta con Havoc y Breda de que te cuidaría bien…y ya te perdiste. Fuery y Falman perdieron también".

Edward dejó caer la cabeza en la mesa, pero sonrió contento, "Claro".

…………….