Autora: Stunning sunset

Traductora: nekoumori

Disclaimer: Ninguno de los lugares o personajes me pertenece, pertenecen a Masashi Kishimoto,y en caso de que haya un OC a Stunning sunset.

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Pago: nombre. Algo que es pagado; una cantidad pagada; compensación; recompensa

"Lo siento muchísimo por lo de ayer." Dijo Sakura para pedir perdón la mañana siguiente. "A veces, mis pesadillas se vuelven … bueno, ya lo visteis. Para la gente normal, al abrir los ojos, la pesadilla se desvanece, pero … para mi, la oscuridad no se va nunca, la pesadilla no acaba … Ah, olvidadlo, supongo que debo estar un poco deprimida, no dejéis que os estropee el día."

Les sonrió, aunque todos sabían que no les iba a engañar con eso.

"Bien, id tirando." Continuó ella. "Si algún día volvéis a pasar por esta parte del mundo, pasaros por aquí, ¿de acuerdo?"

"¡Por supuesto, sensei!" Aceptó Gai de corazón. "'Una flor de la juventud como tú no debe ser olvidada! ¡Si tengo una misión por los alrededores en el futuro, voy a parar por aquí! ¡Es una promesa! ¡Si no vengo, voy a dar 200 vueltas alrededor de Konoha con mis manos!"

Itachi soltó un hn suavemente, maravillándose ante el hecho que Sakura parecía estarse tomando relativamente bien la rarez y entusiasmo de Gai, un logro que incluso los ninjas más pacientes que conocía no podían conseguir. Sin ella allí para entretener al hombre de verde, esperaba que el viaje de vuelta fuera el doble de horrible que el de ida.

Al final, consiguió despegar al emotivo shinobi de la niña, haciendo muecas mentalmente ante los ríos de lágrimas que se deslizaban por las mejillas del hombre y los dos desaparecieron en el bosque, dejando atrás una sola niña peli-rosa.

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La sangre cubría el suelo y las manos de Sakura, que lucía fuera de lugar en ella. Por supuesto, meter las manos en el pecho de alguien tenía la tendencia de hacer eso. Afortunadamente, Sakura estaba bastante acostumbrada a tener ninja venir a ella heridos y llevaba un delantal para evitar que la sangre manchara la ropa que Mikoto le había comprado.

Frenó el impulso de pasarse una mano por el cabello, sabiendo que llenarlo de sangre no era una buena idea. Bien, no podía ser peor que pintar marcas de guerra en la cara con la sangre, y ya tenía un montón de marcas sangrientas en las mejillas.

Sus manos volvieron a brillar verde mientras acababa de curar el pulmón perforado de la desconocida kunoichi. Los ojos de dicha kunoichi se abrieron lentamente mientras gruñía y escupía sangre en el suelo.

"Así que realmente eres tan buena como dicen." Murmuró, mirando el brillo verde en las manos de la niña desaparecer.

"Lo intento." Contestó Sakura con una sonrisa. "Aunque tengo más pacientes mujeres que pacientes hombres."

"Eso es porque los tíos no tienen suficientes pelotas como para ir a pedir ayuda a una mujer, menos aún a una niña." Bufó la kunoichi con una sonrisa ladeada.

"Y aún así tú si vienes." Remarcó Sakura, cogiendo un trapo para limpiar algo de la sangre en sus manos.

"Eso es porque no soy estúpida." Dijo la mujer arrastrando las palabras. "Mientras seas capaz, tu edad no me importa una mierda. Eso y es bastante raro encontrar un médico que te cure voluntariamente si no eres de su país. ¿No tienes miedo que un día, algunos de nosotros tratemos de matarte o secuestrarte, o incluso solo luchar por aquí y destrozarlo todo?"

La niña peli-rosa negó la cabeza gentilmente.

"Iie. Soy capaz de defenderme a mi misma y mi casa es terreno neutral. Todos saben que es mejor que no destrocen mi casa si quieren que les cure."

"Verdad."

La kunoichi se puso en pie, apartándose el cabello de los hombros y estudiando la niña.

"Es bastante raro que hayas decidido estar en terreno neutral con habilidades como las tuyas. Sería más normal que trabajaras en una aldea oculta, o en un pueblo. ¿Por qué estás aquí tan sola?"

Sakura suspiró profundamente, dejando caer los hombros.

"Es que... Este lugar... Medicina es todo lo que realmente me queda. Me gusta estar aquí. Es un lugar tranquilo y pacífico. Eso es... todo lo que puedo pedir, considerando todo... Podría ser mucho pero, ¿sabes?"

Fue pululando por la habitación, dejando cosas en su lugar lentamente pero eficientemente. Esta era su casa, su lugar seguro, el único lugar donde tenía el control. Fuera, ella estaba... dañada, incompetente, ineficiente... Aquí, en la oscuridad, este era su lugar. Aquí, ella tenía un objetivo, era útil... Su lugar ya no estaba en la luz... Nunca volvería a estarlo...

En la oscuridad iba a reinar.

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"Esto es extraño..."

"Quieres decir que esto es fantástico."

"Eso también."

Sakura dejó fluir su chakra por el cuerpo de su paciente, concentrándose en la sensación del chakra de la mujer mientras se movía por su cuerpo por la técnica que le estaba enseñando a la niña.

"Esto es tan interesante..." Dijo sin acabar la frase por el asombro. "¿No vas a meterte en problemas por enseñarme esta técnica?"

La mujer mayor se encogió de hombros y explicó con una sonrisa ladeada, "Bien, realmente no te la estoy enseñando. Solo estoy dejando que veas como se hace por ti misma. Además, saber como hacer cuerdas de chakra es útil si te quedas aquí sola."

Sakura soltó un hmm distraidamente, aún concentrándose en la sensación de chakra corriendo bajo sus dedos.

"Hmmhm. Gracias por tu ayuda, esto va a ser definitivamente útil. Especialmente si tengo pacientes inconscientes."

De nuevo, la kunoichi se encogió de hombros y dijo, "Bien, sabes, me siento algo mal por no pagarte de algún modo, así que... Supongo que esto nos deja en paces."

"Cierto, aunque debo insistir en que hagas correr la voz de que estoy dispuesta a curar a prácticamente todo el mundo, deberías mencionar que es gratis." Comentó la joven doctora.

La kunoichi estiró los músculos, ajustó su falda, y volvió a ponerse la camiseta.

"Aún no entiendo porqué lo haces gratis, no es como si fueras rica o algo y si no pides que te paguen, ¿qué tiene tú a cambio?"

"Práctica, compañía, simplemente salvar vidas … ¿No es eso suficiente?"

La kunoichi estudió a Sakura con ojos sabios.

"Supongo … excepto que en lugar de hacerlo por una aldea, lo haces por cualquiera. Eso es … realmente … algo maravilloso. Nadie más lo hace. Tira adelante, niña, voy a venir de nuevo la siguiente vez que esté con las entrañas esparcidas por ahí o algo." Dijo tranquilamente, haciendo que la niña se echara a reír.

"Voy a tomarte la palabra. Voy a asegurarme de comprar algo de té para que estemos en paces entonces."

"He. Hazlo, niña." Dijo la kunoichi con un último despido. El sonido de sus pasos desapareció lentamente, y Sakura estuvo sola de nuevo.

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Jiraiya se abrió paso por el pequeño pueblo, frotándose las manos satisfecho.

"Bellezas, bellezas." Canturreó felizmente, casi saltando de vez en cuando. Se puso las manos en los bolsillos y se acercó la mujer más vieja a la vista, sabiendo que los vejestorios siempre sabían lo que pasaba por el pueblo.

"Hey, baa-san, he oído que hay una doctora bonita y exótica por aquí. ¿Sabes dónde puedo encontrarla?"

La mujer, que lucía más vieja que el mundo en si, le estudió durante ño que pareció una eternidad. Tanto tiempo, de hecho, que empezó a sudar nerviosamente.

"Aye … Hay una, ¿pero por qué debería contarte? No me pareces enfermo. A no ser que tengas gonorrea o sífilis o algo..."

El pervertido peli-blanco notó como se le enrojecían las mejillas ante la implicación.

"¡Claro que no!" Gritó. "Ya sé que no debo dormir con mujeres enfermas."

La mujer murmuró algo que sonó sospechosamente como "Ese no era el punto, pero..." Y rodó los ojos. "¿Entonces por qué la estás buscando?"

"...¿Vas a decirme dónde está?"

"Probablemente no." Dijo la vieja con una sonrisa feroz.

Jiraiya suspiró y se alejó de la mujer mayor. Iba a preguntarle a otra persona.

"¡Espera, espera!"

Que raro, la mujer repentinamente tenía una voz muy grave...

Una mano pesada se puso en su hombro, haciéndole girarse a encarar al joven que le había llamado.

"Lo siento, mi abuela puede tener sospechas de prácticamente todo el mundo. Buscas a Sakura-sensei, ¿verdad?"

El entusiasmo volvió a él.

"Hai. ¿La conoces?" Le preguntó el shinobi con una gran sonrisa.

"Por supuesto que si. Todos lo hacemos por aquí. No te preocupes, baa-chan hace eso con todos los que vienen. Quiere proteger a sensei. No sé porqué la estás buscando, pero si le haces daño, vas a tener a todos y cada uno de sus pacientes tras de ti para despellejarte vivo. Una vez dicho esto, ve a la cascada, vive en la cueva tras de ella."

Por fin algunas respuestas. Jiraiya casi estaba listo para abrazar al chico; pero no era una mujer, así que se aguantó y dejó sus manos quietas en sus costados.

"¡Gracias!" Exclamó y empezó a correr, de nuevo felizmente ansioso para conocer a la chica misteriosa.

Y entonces quedó decepcionado.

"¿Qué quieres?"

Ella era demasiado pequeña.

"Si no estás enfermo, ¿por qué has venido?"

Su voz era ligeramente demasiado aguda.

"Kami, no otro descerebrado idiota..."

Su suspiro era lindo, pero su sarcasmo era mucho menos apreciado.

"Sal. De. Aquí. Ahora."

"Whoa, whoa, ¡espera un momento!" Deja que lo entiendo todo. ¿Tú eres la doctora que es tan buena curando y está dispuesta a curar a cualquiera que venga?"

La niña, incluso sin ojos, lucía completamente indiferente.

"Lo siento, no puedo curarte de tu perversión." Dijo ásperamente y volvió a machacar algún tipo de hierba medicinal.

"... Eso ha sido cruel."

"Pero no por ello menos cierto."

Silencio. Silencio. Siiiiiiiilencio...

"Y aquí estaba yo imaginando una chica bonita de grandes pechos en un uniforme de enfermera tres tallas demasiado pequeño..." Murmuró dándole una mirada a la niña.

"Lo siento si no soy lo que te esperabas." Espetó la pequeña niña con voz cortante. "No todos podemos estar a la altura de tus estándares."

Permaneció en la mesa, con las manos pasando por encima de los cuchillos hasta encontrar el que buscaba, finalmente cogiendo uno pequeño con una hoja muy afilada.

"Ah, bien, no importa, siempre puedo encontrar mujeres hermosas en otras partes, ¿ne?" Preguntó Jiraiya con un tono ligero para aliviar la situación.

"Como voy yo a saberlo." Se encogió de hombros Sakura. "No puedo verlas. Hoy en día suelo basar mis impresiones en las voces de la gente más que nada."

"¿Eres tan mala médico que no puedes ni curarte los ojos?" Preguntó el hombre mayor indiferentemente, esperando la reacción de la pequeña dragoncita.

Tal y como esperaba, se giró hacia él, la ira le tiñó las mejillas de rojo, pero su respuesta, cuando espetó en voz glacial, le sorprendió tanto que bajó la guardia y por ello se encontró catapultado a través de la cascada para aterrizar varios metro dentro del bosque por el impresionante golpe que recibió en el abdomen. Agradeció a su suerte que no hubiera usado el cuchillo.

"No puedes curar lo que ya no existe."

Con los orejas pitando, se quedó tirado entre los árboles, recordando la cara de dolor devastador que estuvo en la cara de la pequeña antes de que fuera substituido por la cara de rabia absoluta ante la cruel pregunta. Aunque aún le dolía que Tsunade le hubiera rechazado de nuevo la última vez que la había visto unos días antes, desquitarse con la niña, sin importar lo mucho que le recordaba a la pechugona rubia, era imperdonable. Era un caballero de corazón, pero esa parte de caballero suya había saltado por la ventana en el momento en que había soltado La Pregunta. Se pasó la mano por la cara, cerrando los ojos mortificado.

No puedes curar lo que ya no existe.

Kami, era un imbécil.

Se puso en pie, gruñendo en parte por sus pensamientos y en parte por el dolor infligido por la niña.¿Era pariente de Tsunade o algo?

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Sakura se acurrucó, deseando desaparecer. Se abrazó a si misma con sus pequeños brazos y miró al suelo, sentada en el suelo con la espalda contra la entrada de la cueva, contra el hombre que conocía pero no conocía, quien era bueno, pero no lo era, quien le había herido más de lo que pensaba posible. ¿Dónde estaba el pervertido feliz de la vida que había educado a su mejor amigo? ¿Y por qué había estado esperando algo? ¿Por qué no había conseguido desprenderse de él como había intentado? La herida era nueva, demasiado nueva para que pudiera ignorarla. Y dolía jodidamente demasiado.

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Jiraiya entró en la cueva cautelosamente. Tenía que pedir disculpas y no tenía nada de ganas de que el golpe de antes se repitiera y acabara volando hacia Suna.

En la oscura cueva, no se podía oír ni un ruido. ¿Acaso había parado de machacar hierbas?

Se aventuró hacia dentro de puntillas, mirando curiosamente lo que le llamaba la atención, y paró de repente al verla. Lucía increíblemente pequeña y asustada, y la manera en que se rodeaba con sus bracitos de manera protectora , parecía que quería hacerse lo más pequeña posible.

Sin atreverse a tocarla, paró detrás de ella y murmuró lo más suavemente que pudo y tratando de transmitir lo culpable que se sentía. "Lo siento. Me recuerdas a alguien a quien conozco y el resentimiento que siento por sus acciones me llevó a lo de antes. Yo... Esto no no hace que lo de antes sea correcto, pero no he venido a hacerte daño o reírme de ti. Yo … Por favor dime como puedo redimirme."

Y entonces esperó, sintiéndose como cuando era un niño y su madre le regañaba por algo malo que había hecho.

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Bueeeno, aquí el capítulo siete.

Por cierto, cuando contesto los comentarios (si son preguntas y tal) me es más fácil hacerlo por PM, lo digo por avisar y tal.

Como siempre agradezco a todos aquellos que me han dejado comentarios y animo a los que no lo han hecho a que lo hagan ;)

Nos leemos pronto :3