Se encontraba en un lugar oscuro donde solo podía sentirse un frio que calaba hasta los huesos, incluso parecía que en ese lugar nunca existió la luz ni el tiempo. Extrañaba tanto a su hermano y sus amigo, todo era tan confuso para el ¿cómo era que había llegado a ese lugar o porque? Solo pudo abrazarse a sí mismo y tratar de soportar hasta que se le ocurriera como salir de ahí.

No supo cuanto tiempo paso hasta que comenzó a sentir una delicada tibieza sobre su cuerpo acompañada de una suave y humedad presión en sus labio que le impulso a abrir sus ojos. Tal y como lo pensó aquella sensación era producto de un beso y cálido beso que había estado esperando desde hacía mucho tiempo y sin saberlo. El contacto fue muy breve, pero debía reconocer que algo había en el que le pareció por demás familiar; ahora se encontraba aprisionado en unos fuertes y protectores brazos, podía observar que todo a su alrededor seguía en penumbras excepto aquel pequeño lugar donde él y su acompañante se encontraban, era como si la luz habitara en el.

Se sentía protegido y de cierta manera aliviada en los brazos de aquel extraño tanto que por un momento deseo que jamás se rompiera el contacto. Aquella persona vestía un pantalón negro con tirantes del mismo color, una camisa blanca sobre la cual estaba un chaleco y una gabardina a juego con el pantalón, su corbata era de estilo victoriano sujeta por un broche dorado muy peculiar al más puro estilo de la época victoriana; Aquel abrazo impedía que pudiera verle el rostro pero eso a él no le importaba.

.- Te he estado esperando desde hace mucho tiempo.

Shun: .- ¿Dónde estamos?

.-¿Eso importa ahora?

Shun: .-No, a decir verdad solo quiero quedarme asi un poco más.

.-Sabes que eso no es posible por Ahora.

El aroma desprendido por aquel hombre le traía tanta nostalgia, había en esa persona algo muy familiar. Aquel contacto era tan grato que deseaba probar una vez más el dulce néctar de esos jugosos labios y fundir su cuerpo con aquel que le proporcionaba tan cálido abrazo hasta poder ser un solo ser, pero ¿Por qué venían a su mente esos extraños pensamientos? Debería de ocuparse por salir de ese lugar y detener la destrucción del inframundo incluso aquel desconocido podría ser un enemigo, pero su corazón no obedecía los mandatos de su cabeza.

Una dulce melodía comenzó a sonar en la oscuridad a sonar en la oscuridad, no había duda era la misma que escucho cuando fue transportado a aquel extraño jardín y cuando apareció ese misterioso guerrero que le salvo la vida. El hombre frente a él retrocedió dos pasos e hizo una elegante reverencia para después estirar su mano hacia Shun, quien inevitablemente se sonrojo ante aquel acto tomo la mano que le fue ofrecida aceptando aquella petición silenciosa de baile. Por alguna razón Andrómeda no podía ver bien la cara de la persona frente él, lo único que podía apreciar era las finas ropas que llevaba ceñidas a aquel bien trabajado cuerpo, la tés pálida que acompañaba a unos jugosos labios y algunos mechones de cabello que con un elegante movimiento de su mano poso atrás de su oído izquierdo teniendo cuidado de que el pendiente que en este llevaba no se atorara en su guante. No supo en qué momento aquellas agudas notas un tanto metálicas fueron remplazadas por los armoniosos sonidos de las teclas de un piano o cuando comenzaron a bailar, lo único que quería y deseaba con toda el alma era que el tiempo se detuviera en ese lugar para permanecer a su lado por toda la eternidad.

A su mente comenzaron a llegar infinidad de imágenes, posiblemente recuerdos, tal vez de una vida pasada; en ellos se encontraba en una situación similar inclusive era la misma persona con la que baila en un hermoso y amplio jardín, más concretamente bajo la sombra de un frondoso árbol rodeado por multitud de sosales y flores de muchos colores. En aquella ocasión también se encontraba presente la misma melodía solo que en lugar de venir del exterior parecía provenir de sus corazones. Shun estaba embelesado con aquellos recuerdos, quería saber quién era esa persona que significaba tanto para él; aquellas imágenes eran tan vividas que incluso podía escuchar el suave murmullo de las hojas de los arboles.

Cerró sus ojos y se concentro en aquellas sensaciones que la melodía producía mientras copiosas lágrimas caían silenciosas por sus mejillas al recordar un fragmento de aquella hermosa canción:

Shun: .-Cuando tú me besas tiemblo de emoción. Recogiendo rosas catábamos al amor. Tu voz esta en el latido de mi corazón, más dulce que mis ensueños.

Aquellas sentidas palabras salieron de sus labios en un susurro al ritmo de la melodía completando la canción. Un poco de presión en su frente le obligo a abrir sus hermosos ojos color esmeralda, encontrando frente de si unos ojos más claros que los suyos viéndolo fijamente, en ellos podía verse claramente el amor y la devoción que a Shun le profesaba esa persona entre muchas otras cosas más que Andrómeda percibía. Solo fueron unos instantes en que pudo aprecias esas hermosas orbes tan familiares antes de que se cerraran lentamente mientras la canción entonada por Andrómeda era callada un nuevo beso.

La unión de sus labios comenzó con un suave roce por parte de ambos, Shun mantenía sus ojos cerrados mientras aquel hombre lo inclinaba hacia atrás sobre su antebrazo, entre abrió los labios un poco permitiéndole a aquella persona frente de si mayor libertad y contacto. Su labio inferior fue atrapado en los labios húmedos de su compañero haciendo una ligera presión con ellos para después entrar en la boca del menor donde una vez dentro comenzaron una suave danza con sus lenguas, intercambiando tiernas caricias explorando uno dentro del otro. Aquel beso fue sublime para el caballero de Athena llenándolo de sensaciones nuevas pero al mismo tiempo conocidas en aquel sencillo contacto.

Shun: .-Te amo.

.-Eso lo sé… Yo siempre te he amado Lacié.

Su corazón dio un salto al escuchar ese apelativo, podía escuchar y sentir sus palpitaciones fuertemente en todo el lugar. No pudo evitar alejarse debido a la sorpresa, justo antes de caer en el abismo donde ahora se encontraba él mismo había pronunciado esas palabras, las cuales le hicieron pensar que era el nombre de aquella melodía que todo este tiempo había venido escuchando y ahora ese sujeto lo usaba para dirigirse a él, ¿cómo era eso posible? Su nombre era Shun Kido un caballero de la elite ateniense.

Niño: .-Joven amo, joven amo ¿se encuentra usted bien?

Mujer: .- Señorito conteste por favor.

Niña: .-Hermano no te lastimaste?

Aquellas voces acompañadas de una fuerte luz lo distrajeron de aquellas palabras forzándolo a levantar el rostro. Podía escuchar el trinar de los pájaros provenir de aquella luz que aprecio de la nada en aquel extraño lugar, por lo que instintivamente alzo su brazo con la intención de tocarla, cuando estuvo a punto de hacerlo una callosa y ajada mano tomo la suya y sin previo aviso tiro de ella elevándolo por los aires.