ONE PIECE MUSICAL!

Capítulo 7: La tesis de un ángel cruel

No pretendas convertirte en un ángel,
si lo logras, podría no gustarte…

-Luffy… Ninguno de nosotros queremos despedirnos de ti, lo sabes…

Noche, frío, viento. Suelo áspero y húmedo. Silencio, nadie quería hablar. Después de tantas aventuras juntos, al fin, después de tan largo viaje, tenían que separarse. Al fin Sombrero de Paja había cumplido su sueño, el One Piece, el Rey de los Piratas, su único y más grande anhelo. Ahora todo había acabado, y como bien sabían todos tenían que separarse. Sin rencores, sin rabias, sabían que era su destino. Sin embargo, un impulso enorme impedía a la pelirroja de separarse nunca del moreno. No quería, no podía. Le era imposible. Pero tenía que hacerlo.

-Ya… Nami… Te dejo a cargo de Going Merry.

La chica de poco no estalló en llanto, fijándose mejor en lo que tenía a su alrededor. Gente, mucha gente, sin Zoro ni Robin, los cuales habían huido para no tener que enfrentar el mismo futuro que su capitán, ahora rodeado y sujetado por la Marina.

Dispuesto a ser condenado a Muerte.

Viento golpea sin parar las puertas de tu triste corazón
sonreíste sin más, me miraste a mí,
un escalofrío nos invadió.
Absorto, lleno de obsesión,
en eso que deseabas tanto alcanzar,
tu dulce mirar, tu inocente sentir,
el destino no importa ya.

Luffy miró a Nami directamente a los ojos, sonriendo. Su mirada mostraba una sonrisa triste, resignada, y en sus ojos un brillo de tristeza. No quería dejarla.

Nami miró a Luffy. Su pecho al ver su sonrisa se estremeció, teniendo interiormente un ataque de pánico, pánico de no volverle a ver, de no ver nunca más su sonrisa, de no poder presenciar nunca más sus tonterías.

-Bueno, supongo que debemos despedirnos…-Luffy miró a los de la Marina que tenía al lado sujetándole con fuerza sus muñecas, impidiendo que hiciera algún movimiento comprometedor o peligroso-. Me estáis haciendo daño –les reprochó.

-¡Pe…pero… Yo no quiero que te vayas!-gritó Nami, exasperada, deshaciéndose del agarre de los soldados y cogiéndose fuertemente a la camisa del Sombrero de Paja, apretando su cabeza contra su pecho-. ¡No te pueden matar! ... ¡¿Me oyes?!

-Es lo que siempre he querido…

Pero tal vez algún día comprendas
que las alas son para volar.
Para impulsarte a un lejano futuro
distante de mi puro amor.

-¿Qué quieres?... ¿Morir?

-Oi Nami, tranquila¿quieres?

-¿Tranquila de qué, Luffy?... ¡TE VAN A MATAR!… ¡¿Te enteras?!

-Nami, moriré mañana y no creo que esta vez tenga suerte… Tranquila, que ya no se puede hacer nada.

-Oh, sí, claro, te van a matar sin remedio… ¡Y ME QUEDO TRANQUILA!

-¿Pretendías vivir siempre conmigo?

Has buscado convertirte en un ángel
y de nuestra ventana alejarte.
Abrir las alas y al cielo abrazarte
y dejar atrás todo lo que vale.
Ser humano, demonio cruel o ángel,
si lo logras puede no gustarte.

Los dos quedaron en silencio. Si los soldados estaban a su lado o no, no lo sabían, ni les importaba, no oían nada, solo sentían. Los ojos de Nami se empezaron a llenar de lágrimas.

Y es que tenía razón.

Ella hubiera querido vivir con Luffy, sabiendo que él la quería tanto como ella al mismo. Le hubiera gustado estar siempre con él. Pero lo peor era que… que sabía que no podía pasar. Sabía que tarde o temprano le encontrarían, le cogerían y lo matarían. Lo sabía, y eso dolía. Él había querido cumplir su sueño y, arriesgándose a alejarse de todos, lo había hecho.

-Luffy… te quiero… ya lo sabes.

Los guardias se lo llevaron.

Duermes, soñando quizás,
envuelto a las alas de mi corazón.
Que ahora lo sé, te eligieron a ti,
para un destino tan especial.
Cuando vuelva a amanecer
la luz de la luna triste mostrará
en tu espalda un fulgor,
una blancura, una luz,
y el tiempo no se detendrá.

La mañana llegó y con ella la terrible pero esperada ejecución. Había muerto en el mismo sitio donde Gold D. Roger, en las mismas circunstancias, con alrededor repleto de gente, gritando, los que le temían y los que lo admiraban.

Durmiendo. Un sueño muy largo.

Todos sus tripulantes habían asistido a la condena. Y todos lloraron por él. Fuertes o cobardes todos le querían.

Pero tal vez, algún día, yo encuentre
un sentido a este sufrir.
Quizá lo encuentre en esa vieja Biblia
que hace tanto que no leí.

Se retiraron tras la muerte. Duele. Duele mucho que, aún saber que un conocido, un amigo, la persona quizás más importante para ti tiene que morir, no llegas a asimilarlo hasta tiempo después. No llegas aún a entender que no volverás a verle, ni su sonrisa, ni sus ojos abiertos en busca de aventuras, ni su cálida voz que te ayuda a seguir, ni su altiva alegría endemoniadamente contagiosa. Se siente… un vacío extraño. Una parte de ti que se va, una lágrima más derramada.

Mientras la vida mantiene su curso
y yo sigo inmersa en él.
Pues te marchaste hacia otra existencia
que nunca podré alcanzar.

Los días transcurrieron lentos, sin vida. Sin Luffy. Sin nada.

¿Se puede olvidar a la persona que era realmente para ti¿la persona que te amaba¿la persona a la que amabas¿la que había dado más para ti de lo que nadie más hubiera dado¿la que arriesgó más de una vez la vida para salvarte¿la única que… que consideras importante?

Muchas cosas caen a veces en el olvido. Sin embargo… ¿por qué nunca puedes olvidar lo único que realmente desearías sacarte de la cabeza?

.-.-.-.-.OWARI.-.-.-.-.


Llega el final de este capítulo. No sé porque, pero no tengo facilidad alguna en hacer finales, pero claro, nada dura siempre. xD Espero que este nuevo capítulo os haya gustado, pues yo la verdad hace tiempo que lo tenía hecho y me había olvidado de él por completo. U. La canción es de Charm, se llama La tesis de un ángel cruel y es del anime de Evangelion, (Zankokuna tenshi no thesis).

Ja ne!

..AyeTah..

P.D: Etto... ¿Quedó muy cutre, por casualidad? No sé... uff... últimamente no tengo inspiración alguna para escribir, y eso me dura ya más de lo inimaginable.