Naruto © Masashi Kishimoto
La doncella del eterno invierno.
Capitulo 3
Parte 5
Sasuke durmió por tres días completos. Mientras que su esposa solo se alejó de su lado para salir a plantar más semillas. Mientras se dirigía al castillo, los zorros comenzaron a gruñir y a rodearla. Preocupada miro a sus alrededores, pero no percibió a nadie. Aunque acepto que era probable que alguien la estuviese observando desde lejos. Cerca de ella escucho que algunas ramas crujían como si alguien estuviese caminando. Su corcel se le acercó para que lo montara. Atenta en todo momento miraba a todos lados mientras el trotar de su caballo la mecía. Los zorros intentaban mantener el paso del corcel, prestando atención a los alrededores. Al llegar al castillo Fumiko la esperaba.
- Mi señora ya le he dicho que no debe salir sola. Ahora que el señor Ichizo ha muerto Yuzuha-san no se quedara de manos cruzadas.
- ¿a qué te refieres Fumiko?
- No debería ser yo quien se lo contase, pero mi señor aun duerme… Yuzuha-san sabía perfectamente de la traición… ella parece inofensiva, pero es incluso más fuerte que Ichizo-san. Es probable que busque vengarse…
- Lo se… prometo no salir en estos días…
Entrando a la habitación se recostó junto a Sasuke, como si fuera una obligación muy grande custodiarle sus sueños. Al cerrar sus ojos verdes, Sasuke abrió los suyos. Había fingido que dormía cuando esta abrió la puerta. Aun trataba de evitar mirarla a los ojos, más sabia que tendría que hacerlo muy pronto.
- Sasuke ¿Por qué finges que duermes? –pregunto mirándolo a los ojos. Al no obtener respuesta prosiguió. Siento que me has estado evitando. Temes algo…quizás no es el mejor momento pero… no desconfíes de mí. No voy a traicionarte ni aunque mi familia me lo pidiese. Aunque algún día tenga que estar en su contra… yo estaré de tu lado. El pelinegro no le respondió nada y la miro pensativo. Acercándose a ella para acurrucarse en sus brazos, cerró sus ojos y se quedó dormido. Dos mañanas después despertó hambriento, desapareciendo en silencio hacia la torre de la prisión. Devorando y bebiendo como era su costumbre hasta saciarse. No deteniéndose hasta recordar el perfil de Sakura durmiendo. Algo que esperaba ver cada vez que despertaba. A pesar de que la sangre lo había salpicado se encamino a su habitación. Esta vez no pensó en ocultar su apariencia, pues Sakura ya la conocía. Lo había visto en momentos peores y sin duda más sangrientos.
- Me da gusto que ya hayas decidido salir de la cama –lo recibió con una sonrisa sentada sobre la cama. La pelirrosa observo las manchas de sangre y se puso de pie, caminando hasta él –Toma un baño, te preparare la tina. Reacciono tal como lo pensó, no importándole verlo en ese estado. –el agua esta lista Sasuke – Al salir de su baño Sakura no estaba en la habitación, cosa que lo hizo sentirse extraño. No comprendiendo muy bien lo que era se sentó a la orilla de la cama para empezar a cambiarse. Una sensación extraña se estaba formando en su estómago. Trato de analizar a que se debía, pero no pudo hacerlo. Pues se olvidó de la sensación tan pronto Sakura hubo entrado en la habitación.
- ¿Dónde estabas Sakura? –pregunto inconscientemente –.
- Estaba haciendo un poco de jardinería.
- ¿Con este clima?
- Si… aunque haya nieve estaba preparando algunas cosas para cuando llegue la primavera. Espero te gusten las flores cuando las veas florecer en tus bosques. Por cierto viendo que ya te has cambiado… quisiera que vinieras conmigo.
- ¿A dónde?
- Solo sígueme… debo mostrarte algo –Sasuke se sentía extraño montado en el corcel blanco. Y más porque era Sakura quien llevaba las riendas. Se sentía como si fuese una damisela en peligro sentado frente a Sakura y recargado sobre su pecho mientras cabalgaban. –mira ya hemos llegado –señalo el claro de un bosque. Ambos bajaron, Sasuke siguiéndola con seriedad sin tener idea alguna de lo que pensaba enseñarle. –
- ¿Qué es lo que se supone que querías enseñarme? No veo nada en absoluto…
- Espera y veras –la pelirrosa comenzó a hacer unos ruidos extraños con su boca, parecidos a un silbido. Pronto decenas de zorros blancos los hubieron rodeado. Sakura se hizo camino hasta una de las madrigueras para después regresar caminando con dos zorros pequeños que sin duda tenían poco de haber nacido. Sasuke por su parte actuaba cauteloso, pues no en vano sabia lo agresivos que podían ser. Sakura se postro frente a él y le ofreció los dos cachorros. –
- ¿Por qué me los das?
- Creí que te haría bien acariciarlos.
- Sakura sabes bien que son muy agresivos…
- Lo sé, pero no conmigo… además ninguno ha reaccionado ante ti… saben que confió en ti así que no te harán nada. Mucho menos los cachorros que ni siquiera han visto a un vampiro en su vida. Anda acarícialos. Su pelaje es muy suave sin duda te ayudaran a relajarte. Al tomarlos, uno de ellos le mordió el dedo haciéndolo sangrar. Pero tan pronto lo hizo comenzó a lamerlo para curarlo. –
- Acaba de morderme…
- Pero se ha disculpado lamiéndote…
- ¿entonces es esto lo que querías mostrarme?
- Si…
- ¿Por qué?
- Es muy simple en realidad… descubrí que este es el lugar donde vienen a dar a luz. Viven aquí hasta que los cachorros crecen y luego se internan en las profundidades del bosque. Después regresan a este lugar ya como adultos y tienen a sus propios hijos.
- Es esto a lo que te refieres cuando dices que amas descubrir cosas nuevas –pregunto con curiosidad –.
- Si…. –le contesto con una sonrisa – ¿acaso no es interesante? Que solo en este lugar vengan a verlos nacer y a criarlos.
- Cosas como esta… me temo que no me hacen sentir de la misma forma que a ti…
- Lo se… y te entiendo… la otra razón por la que te traje es porque este lugar es seguro. Estando aquí ningún vampiro podrá hacernos daño. Ellos nos defenderán…Solo quería mostrarte este lugar por si una vez es necesario tomar refugio aquí. Sé que quizás suene muy tonto, pero ellos son muy fieles y protectores.
- Solo contigo Sakura…supongo que es un buen lugar para ti entonces… aquí siempre estarás a salvo.
- Tú también lo estarás….
- Es a ti a quien protegen…
- Y tú eres mi esposo… ellos lo saben.
- Te gustan mucho ¿verdad? –le pregunto con curiosidad –.
- Si… son muy hermosos… tanto que empiezo a pensar que me gustaría vivir con ellos. Vivir y ser encontrada donde sea que haya zorros.
- Supongo que cuando quiera encontrarte deberé buscarlos a ellos primero… –la pelirrosa camino hasta él y lo abrazo, dejándolo confundido –.
- ¿Qué sucede?
- Nada es solo que escucharte decir que me encontraras… nunca antes me has buscado… siempre soy yo quien te encuentra…escucharte decir que me encontraras me hace muy feliz, pues quiere decir que piensas hacerlo algún día. Que un día confiaras en mí… y que me buscaras cuando desees verme.
- ¿En verdad te hacen feliz estas simples palabras?
- Si… mucho… mucho Sasuke. –él pelinegro no le dijo mas tan solo se limitó a jugar con los mechones de su cabello rosado por unos segundos. Deshizo el abrazo para mirarla y hablarle –.
- Sakura aún me siento algo cansado… quiero dormir…
- Bien vayámonos al castillo. –al recostarse en la cama de nuevo se quedó dormido mientras su esposa le acariciaba sus cejas. Mientras se quedaba dormido había pensado que le sería difícil conciliar el sueño si ella no estaba a su lado. De tantas cosas que había sentido últimamente al menos ya había comprendido que la necesitaba cerca para descansar. Para dormir con tranquilidad. Eso y que en ese punto ya no pensaría en si ella lo traicionaría. No le importaba, pues de alguna forma u otra su persona buscaba su presencia. Había sido así desde un principio. Aunque él se había dicho que no la dejaría acercarse inconscientemente él se había acercado a ella. Era una contradicción. Pues entre más se decía que quería estar lejos de ella más se había acercado. Y prueba de ello eran todas las veces que había tenido esa hambre voraz después de dormir con ella. Veces que hubieran ocurrido con menos frecuencia si la hubiera rechazado cada una de esas veces. Pero rechazo fue algo que nunca pudo sentir del todo. Así que en vez de insistir en rechazar… debería tratar de pertenecer. De tener un lugar junto a ella. Después de todo quizás es como Fumiko le había dicho antes de casarse. Que quizás la sangre de su futura esposa podría ayudarlo a controlar sus instintos. Una esposa que en realidad nunca fue necesaria. Pues había sido Ichizo quien lo había sugerido. Diciéndole que le daría poder y seguridad al reino. Más la realidad era otra. Era solo una forma de abrirle las puertas al mejor postor. Ahora entendía por qué insistía tanto con el clan Aburame y Yamanaka. Mientras que Fumiko le imploraba que se casara por su propio bien, Ichizo lo hacía por interés propio. Sakura una esposa que a esas alturas ya no le era tan necesaria… pero aun así tampoco le pediría que se marchase. No estaba seguro de lo que quería, pero al menos entendía que la presencia de su esposa le brindaba cierta serenidad inesperada.
Durante toda esa semana la única forma en que logro conciliar el sueño, fue durmiendo junto a Sakura. Con ella acariciando sus cejas hasta que su conciencia se dormía tras cerrar sus pesados parpados. Tales días habían tenido una tranquilidad inesperada. Algo que lo perturbaba, pues estaba esperando a que Yuzuha se presentara ante él a cobrar venganza. A recuperar el cuerpo de Ichizo que ahora descansaba en el cuarto que pompeaba la sangre. No se lo había dicho a Sakura, pero Ichizo no había muerto. No del todo. Su castigo había sido el peor… convertirse en un proveedor de sangre. Incluso si Yuzuha lograba llevarse el cuerpo, este no despertaría. Nadie que pasara por ese ritual despertaba jamás.
El momento había llegado. Inquietándose esa tarde al distinguir con su nariz, un aroma conocido. Era la sangre de uno de sus hombres. Se incorporó lentamente de la cama, pues no deseaba despertar a Sakura. Despertarla implicaría muchas cosas. Una de ellas, la que más le inquietaba era que le siguiera hasta el enfrentamiento y saliera lastimada. Después de todo había formado una especie de cercanía con Yuzuha. Sin duda se pondría triste al saber que él se enfrentaría a ella. Y ella…ella detestaba la tristeza. No quería seguir siendo ser el causante de que la felicidad se alejara de ella.
- Fumiko has todo lo posible para que no me siga… para que no me busque.
- Sí, mi señor vaya con cuidado… Hiromu lo espera ya en el patio central.
- Fumiko ¿has visto a Sasuke? Llevo rato buscándolo por el castillo ¿salió?
- Salió con Hiromu mi señora. No tardara.
- Entiendo… Fumiko si regresa y se ocupa en algún otro asunto házmelo saber por favor.
- Claro que si…Sakura-sama…
- Estaré tomando un baño. –se despidió la pelirrosa. Iba pensativa, pues Sasuke había roto finalmente la rutina. No despertaba o salía de la cama hasta que ella abría los ojos también. Sería bueno o malo… ¿sería por que finalmente se sentía mejor? Desnudándose con lentitud seguía pensando en Sasuke, estremeciéndose al escuchar a lo lejos un leve aullido. Un aullido y el olor de la sangre de Sasuke. Cambiándose de inmediato salió corriendo hasta el patio donde un zorro blanco la esperaba. En su hocico llevaba un pedazo de tela, sin duda del pantalón de Sasuke. Tenía su olor al igual que el aliento del zorro, la sangre de Sasuke estaba allí. – ¿Qué sucedió? –viendo la pata del zorro saco sus conclusiones. Sasuke había salido del palacio y había pisado al zorro. Este lo había mordido y arrancado tela de sus ropas. Supuso esto viendo la pata del zorro la cual se veía lastimada. Estaba segura que no había sido a propósito. – ¿Por qué me has traído un pedazo de ropa? ¿se ha portado mal con ustedes? –al decir esto el zorro comenzó a correr. Sakura siguiéndolo, pues acababa de percibir el aroma de Sasuke no muy lejos del castillo. Recordando el estado de alerta que Sasuke había mantenido en los últimos días, comenzó a sospechar. Fumiko se lo había dicho. Yuzuha no era para nada inofensiva. Y su clan estaba emparentado con el emperador. Llegando justo cuando Yuzuha corría hacia él para herirlo con su espada. Parecía que Sasuke estaba teniendo problemas para enfrentarla. Hiromu y algunos de sus hombres estaban enfrentándose a quienes habían acompañado a Yuzuha para cobrar venganza.
- Parece que su esposa ha decidido reunirse con nosotros –señaló Yuzuha. Sasuke se volvió por encima de su hombro y su mirada se cruzó con la de Sakura quien respiraba jadeante, como si hubiera corrido más rápido de lo que su cuerpo podía aguantar. –No cumplió su promesa Sakura-sama… me aseguro que nuestro regente no le haría daño alguno a mi amado Ichizo.
- Sasuke está bien… yo no te juzgare… si piensas acabar con su vida… yo lo aceptare… – aseguro al ver que la miraba con culpabilidad. –
- Veo que ha logrado engañarle Sakura-sama… respeta todo cuanto dice y hace... ciegamente ¿es acaso por amor? Porque si así lo es… no me parece justo que lo tenga. No cuando yo ya no lo tengo… cuando he perdido a mi esposo… cuando ha sido convertido en dispensador… para abastecer a estas tierras…. –la pelirrosa guardo silencio unos segundos y después se volvió a Sasuke –.
- Sasuke nada de lo que ella pueda decirme me pondrá en tu contra… no te preocupes y concéntrate en la batalla… –el pelinegro la miro asintiendo con la cabeza y comenzando a caminar hasta su enemiga. Lucharon por unos minutos más hasta que Yuzuha se subió a la copa de un árbol y de nuevo se dirigió a Sakura. –
- Que confíe de esa forma tan ciega… a ciegas por él… me dice que no sabe qué relación hay entre Sasuke y la muerte de su primer esposo –ante tales palabras los pies de Sasuke flaquearon. Había estado a punto de correr hacia ella para atacarla, pero sus palabras lo detuvieron en seco. Intranquilo se dirigió a Sakura –.
- Sakura vete por favor. Aléjate de este lugar… te veré en el castillo dentro de un rato…
- Supongo que no quiere que lo sepa… pero no pienso quedarme callada…deseo torturarlos a ambos…
- Sakura vete –le grito Sasuke – Sakura debes irte –nunca pensó que llegaría a preocuparle algo parecido. Pero temía que Sakura se enterara que había sido él quien había asesinado a su primer esposo. –
- Yuzuha… Ichizo-san él… tu… son traidores –la pelirrosa comenzó a hablar – debes rendirte…si te rindes te prometo que intervendré por…– un punzante dolor en su hombro silencio sus palabras. Al ver la flecha que había penetrado en su hombro la retiro de inmediato. Tirándola a un lado para después llevar sus dedos al borde de la herida y tocarla. En ese momento varios zorros la rodearon. Lo más pequeños recostándose junto a sus pies para darle calor. Sasuke la veía con preocupación evidente. Al verlo angustiado le sonrió como siempre lo hacía y le hablo –Estoy bien Sasuke… tú has lo que debas hacer. –le sonrió de nuevo. De nuevo se sintió culpable, pues ahí estaba ella sonriéndole. Y no estaba seguro si lo haría de nuevo o si esa sería la última sonrisa. Sabía bien que en cuanto Yuzuha dijera lo que sabía, la posibilidad de que Sakura lo detestara era probable. Viendo como los zorros la cuidaban se volvió a su enemiga, esperando a que esta revelara lo que sabía. Era inevitable… ya era inevitable –.
- Aun después de ser herida y de saber que aquí corre peligro, decide quedarse, Sakura-sama. A lado de su esposo… me pregunto si se quedara a su lado al conocer la verdad. Más que nadie usted debe entenderme. Perdí a mi esposo… usted ya ha perdido a uno de ellos… quizás a este también. Duele mucho… me pregunto si el dolor que experimento al perder a Hideyori-sama fue tan grande como el mío por Ichizo… mi Ichizo un cuerpo adentro del castillo. Convirtiéndose en el alimento de… las vidas insignificantes de este reino.
- ¿Hideyori? –repitió Sakura en voz baja mientras una imagen de su primer esposo se formaba en su mente. –
- Le veo sorprendida… no muchos saben que fue su esposa. En realidad era como un mito. La esposa de Hideyori-sama… un vago rumor en nuestro mundo. Una mujer muy hermosa decían. No cualquiera podía verla. Ni siquiera aquellos cercanos a Hideyori la conocían, siempre la mantenía en el castillo y en sus tierras. No deseando que otros la vieran. Que otros la codiciaran, incluyendo al mismísimo emperador. Ese matrimonio fue hace mucho tiempo y duro varios años. Llegando a su fin hasta que el gran Hideyori del clan Ono, mano derecha del primer ministro del emperador, murió al tratar de entrar a estas tierras. Queriendo obtener la tan codiciada sangre. Murió bebido por completo… devorado por completo al igual que cada uno de los que lo acompañaron. Sus pulmones y corazón comidos a mordidas por el gran regente de estas tierras. Siempre me pareció extraño que no se supiera mucho de su esposa… el porqué de que nadie la viera con frecuencia. Aún tengo la duda Sakura-sama ¿no podría aclararla para nosotros? –Sakura volvió su mirada hacia los hombres de Sasuke que aun combatían contra quienes habían acompañado a Yuzuha. De ahí volvió su mirada hacia Sasuke, quien le daba la espalda mientras veía fijamente a su enemiga. A penas si logro percibirlo, pero lo noto. Sasuke había intentado volver su rostro hacia ella, pero no podía hacerlo. Algo lo detenía. Quizás lo que Yuzuha acababa de decirle era verdad. Que Sasuke había sido quien había matado a su primer esposo. Dándose cuenta que él no se volvería a mirarla se dio la vuelta y comenzó a retirarse. Los zorros siguiéndola de cerca. Antes de continuar su camino se volvió a mirar a Yuzuha. Una mirada que a pesar de verse vacía la hizo estremecerse. Al ver a Yuzuha reaccionar de esa manera Sasuke se volvió a la figura de Sakura que se alejaba. Sintió una fuerte opresión al no poder imaginar siquiera lo que Sakura había sentido al saber más sobre la muerte de Hideyori. Apretando nuevamente su espada aprovecho para arremeter contra Yuzuha.
Al llegar al castillo se dirigió a la habitación que compartía con Sasuke. Topándose con Fumiko en uno de los pasillos.
- Mi señora ¿ya ha tomado su baño?
- No. Fumiko me dirijo a hacerlo en estos momentos…
- Pensé que ya lo había hecho…
- Fumiko ellos parecen llevar la ventaja… espero no equivocarme…aunque si hacen con ellos lo mismo que con Ichizo-san...Sasuke llegara aquí hasta la noche.
- ¿Cómo dice? –pregunto sorprendida, pues se suponía que Sakura no sabía a donde había ido Sasuke –.
- Creo que dormiré otro rato Fumiko… tomare mi baño mas tarde. Pero si eres tan amable me gustaría que me trajeras uno de esos jabones que me regalaste ya hace tiempo.
- ¿El de bergamota?
- Si…
- En seguida se lo traigo mi señora. –recostándose en la cama de nuevo comenzó a recordar a su primer esposo. Un esposo que siempre le sonreía y era amable con ella. Nunca le trato mal siempre le dio su lugar. Esa sonrisa en la que nunca confió… hubo un tiempo que intento quererlo, quizás amarlo. Pero tales sentimientos nunca se le presentaron. Ya que siempre supo que detrás de toda esa amabilidad y buenos tratos algo le ocultaba. Salían a pasear y pasaban algunas noches juntos. Siempre durmiendo lejos del cuerpo de ella. Muy en el fondo sabía que no la quería y que la trataba con respeto por la alianza formada. De la misma manera ella aprendió a respetarlo y a darle muestras de afecto ocasionales, pues después de todo era su esposo. Mas siempre lo tuvo claro, toda esa amabilidad siempre fue una fachada. Incomparable a Sasuke que si sentía fastidio al verla no dudaba en demostrarlo con sinceridad. Y como había dicho Yuzuha, siempre la mantenía oculta, que nadie la viese. Muchos pensaban que eran celos. Que no deseaba que nadie la viera. Y algo había de ello, pero no por lo que todos habían imaginado. Parte del misterio, ella lo había descubierto, pero aun había algo que le era desconocido. Algo que la hacía temer y relacionado a su propio clan. Después de su muerte había descubierto lo que él había planeado hacer con ella.
Se habían casado cuando ella a penas se aproximaba a los treinta y nueve años. Una niña dirían los vampiros adultos. Casados por varias décadas sin que él la tocara. Enviándole regalos con frecuencia para disculpar su ausencia en la villa. Era mayor que ella y tenía décadas sirviendo al ministro del emperador, quien siempre había querido derrocarlo, deseando tomar su lugar. Había pensado en contarle a Sasuke sobre ese asunto tan pronto este se sintiera más tranquilo, pero no tuvo la oportunidad. Después de que este muriera a manos de Sasuke como ahora sabia, entendió el porqué de tanta amabilidad a pesar de no sentir algo de amor por ella.
Al escuchar las noticias de su muerte claro que lloro, no en vano habían pasado décadas juntos. Era la costumbre él siempre estaba allí. Con afecto disfrazado o no, él estuvo allí. Por mucho tiempo estuvo allí. Por eso al descubrir la verdad sintió por primera vez lo que era la decepción. Siendo la única razón por la cual se había casado con ella, el seducir a uno de los consejeros del emperador. Si Hideyori no se hubiese casado con ella, lo hubiera hecho alguien más. Y necesitaban buscar aliados seguros. El solo la estaba cuidando hasta que fuera necesario, separarse y enviarla con otro hombre. Durante ese matrimonio aunque sonrió sin cesar no vivió nada significativo, todo era tedio y monótono. Por eso empezó a pasar cada día más tiempo en la naturaleza, con los animales. Recibiendo como única explicación que había muerto defendiendo al ministro en un gran enfrentamiento. Nunca le dijeron que había sido en esas tierras… por querer obtener la sangre tan anhelada. La sangre de la gente de esas tierras. Tierras que Sasuke quería proteger. Regresándoles su independencia.
