Último cap. Oh my Cat.
Me dio miedo y emoción publicarlo. Como siempre, espero les guste.
Era cierto que la vida te podía consumir y agotar, pero el mundo era precioso y eso era lo que importaba.
-¡Ene, espera!-gritó de repente Ayano sintiendo unas gotas en la cabeza. Ene se detuvo logrando así sentir aquella humedad.
De repente un diluvio cayó sobre ellas.
-¡Ahhhh! ¡no puede ser! ¡Yo quería comer!-Gritó bajo una tienda mientras pedía que por favor la lluvia cesara.- Ayano, qué hac-de repente oyó un rayo. Se asustó.-Wha, no puede ser, ¡una tormenta!- En su país a veces venía tormentas raras últimamente, quizás era como decían las páginas que Kuroha frecuentaba, la tierra se revelaba contra los humanos.-Wha... que mal, parece que otro día tendremos que comer...-se dijo, tomando la mano de Ayano, intentando ir por todo lugar que estuviera bajo sombra para protegerse de la fuerte lluvia.
-Calma Ene, otro día podemos volver.
-Pero yo quería pasar tiempo contigo hoy...
-Umh... me pregunto como estarán Shintaro y Kuroha.- De repente soltó, preocupada por los chicos.
-Oh, es cierto, me pregunto como estarán que hacen el homosexual ese y su novio-soltó molestando al que no estaba presente para defenderse.
-¿H-homosexual?
-oh... ups, ¡¿lo dije en voz alta?!-soltó la chica notando lo lengua suelta que podía ser.- Diablos... ¡le dije que lo mantendría en secreto! ¡Qué clase de amiga soy, dios!-gritó al aire.
-E-espera, estás diciendo que Kuroha es... ¿homosexual?
-P-pues...-de repente su celular sonó, era una respuesta al mensaje que le había enviado a su amigo.-Oh, ¡mira! Kuroha dice que está con Shintaro. ...En un bus, yendo a su casa... . Wow, Kuroha es rápido...-soltó ignorando las causas de aquello.
-¡¿Q-q-quééééé?!-gritó Ayano.-¡No entiendo! ¿Son enamorados? ¡¿P-por qué no lo dijeron antes?! Shintaro... que pesado, no me dijo nada de aquello...-soltó, sintiéndose traicionada por su mejor amigo, tenía el derecho a saber su orientación, eran mejores amigos después de todo, los mejores amigos no se ocultaban secretos, incluso le parecía algo curioso y hasta bueno aquello. Llevó su puño al corazón. Le había hecho daño Shintaro al ocultarle todo.
-¿Eh? ¡No! Es solo que, Kuroha sí lo es, pero Shintaro no, o no sé, tengo esperanzas creo...
-¡¿Esperanzas?!
-Bueno, no te mentiré, me gustaría que Kuroha fuera feliz con él.-De repente hubo un fuerte y pesado silencio.
-¿Ene...?
-Kuroha me gusta...-Soltó sorprendiendo a sobremanera a la menor.-Pero, él no podría, aunque quisiera... y... me gusta mucho... y...-de repente su voz se empezó a romper.- y m-me gusta... m-mucho...- De repente la presa que contenía sus penas se empezó a desbordar, y con ello, sus lágrimas también empezaron a salir.
-Ene...-pronunció su nombre antes de acercarse para así abrasarla.
-Es que, ¿por qué no puedo gustarle? ¡¿N-no soy bonita?! ¡Q-quiero gustarle!- Estaba llorando amargamente pues las heridas se estaban abriendo.-Y siempre ocurre. No quiero... no quiero quedarme sola...-gritó entre lágrimas.
-No estás sola, me tienes a mi Ene...-le dijo mientras la abrasaba lo más fuerte que podía.- Yo estoy aquí, y te quiero mucho, y yo no te dejaría jamás. Porque...- la separó un poco para que así viera su rostro y notara que no le mentía.-Por que si fuera hombre, ¡sé que me gustarías mucho!-Ene sintió que la estaba animando de manera extraña. Rió por aquello.- Y sé que cualquier chico al conocerte, se enamoraría mucho de ti. -soltó sin pudor pensando en que era una frase muy normal.-Siempre estaré para ti.-Le dijo para de nuevo abrasarla.
Ene se sintió mal, odiaba el amor, y aunque por fin le recordaban una vez más que no estaba sola, sentía que quería que Kuroha la quisiera. Era triste, pero sabía que no había nadie malo en aquella historia llena de corazones rotos.
Pasaron los segundos hasta que miró de nuevo su celular.
-Oye Ayano-chan...-le dijo ya un poco más relajada, ya había dejado de llorar e hipar. Habían estado ahí un buen tiempo; muchos autobuses se había ido, y tenían algo de miedo de que otros no pudieran llegar.- Kuroha dijo que iban a dormir en su casa, ¿no te gustaría dormir en la mía? No es una casa perfecta, y mi cuarto ahorita está del asco, pero me gustaría estar contigo...-le dijo pidiendo que por favor no la dejara, temía hacer algo estúpido, aunque sabía que realmente nunca cumpliría, se decía que el mundo le gustaba incluso más que antes.
-Umh... le tendría que decir a mi padre, pero está bien. ¡Tendremos una pijamada!-soltó alegre, le gustaba poner en esos términos aquella salida, y realmente había siempre querido pasar tiempo con su amiga.
Esperaron juntas un último autobús hasta que llegó. Ene empezó a subir, y Ayano tomó su mano en aquel momento. Se sentaron juntas y durante el trayecto, Ene durmió en su regazo con una pequeña sonrisa.
El padre de Ayano al oir sobre la tormenta se asustó, llamó a su hija y cuando Ayano oyó el sonido de su celular y se dispuso a verlo, Ene aún en estado algo inconsciente se asustó y por el movimiento hizo que ambas chocaran sus cabezas de manera torpe.
-Au au...-dijo mientras sobaba su nuca adolorida.
-Jeje, Ene, es mi padre, creo que está preocupado...
-Oh, ¿Kenjirou "llega tarde"-sensei? ¡dile que le mando saludos!-gritó mientras Ayano contestaba, haciendo que su padre oyera todo por accidente.
Luego de algunos minutos de palabras y explicaciones, Kenjirou se vio obligado aceptar. Le pidió que tuviera cuidado, y que por favor no estuviera con ningún chico, pues si alguno se le acercaba o si realmente no iban a dormir las dos y que se estaban yendo a una fiesta, o algo parecido, mataría a la persona que se le acercara lo suficiente. No iba a permitir que tocaran a su "pequeño bebe".
Recibió un "¡no soy un bebe!" por parte de Ayano y luego se despidieron.
El camino continuó así hasta que por fin llegaron al lugar. Tuvieron que caminar un poco, y se mojaron debido a aquello, pero cuando entraron, Ayano se sintió mucho mejor. Fue recibida por la familia de Ene, y luego de tomar un té, conocer a su familia, comer algunos deliciosos sandwiches, subieron a su cuarto.
-Wow, ¡tu cuarto es genial!-gritó al ver toda la bella decoración, era increiblemente grande a diferencia de todos los otros espacios, le haían consedido el cuarto más grande por su enfermedad. Habían grandes posters de videojuegos, animes, y demás en las paredes. Su cuarto le pareció el más hermoso.
-Oh, ¡y tienes una biblioteca de viedojuegos!-gritó, viendo que literalmente la chica tenía una biblioteca donde en lugar de libros, habían juegos de video.
-jeje, ¡solo lo mejor para mi!-gritó sintiéndose muy alagada.
-Wow, tu cuarto es genial Ene, me gustaría uno así.
-Pero, me imagino que tu cuarto será hermoso también Ayano-chan.
-Bueno, sí, pero no tengo tantas cosas.-dijo, olvidando la gran mesa que tenía, donde por encima de esta había un sitio especial para sus fotos familiares y las que tenía con sus amigos.
-Bueno, pues, ¡trabajemos este verano en algo y luego nos compramos cosas!-gritó pensando en su primer salario y en qué lo gastaría.
-sí, ¡suena divertido!-gritó pensando en trabajar en algo con su amiga.
Luego de aquello Ene le prestó algunas ropas de dormir, le quedaban por suerte, y sin más, Ene se soltó el cabello. A Ayano le pareció que se veía más hermosa que nunca.
-E-Ene, te ves muy linda...-le dijo algo sonrojada, jamás la había visto con el cabello suelto. Las ondas realzaban su belleza.
-¿De qué hablas? si estoy flacucha, ¡no tengo pechos!-gritó- Que envidia me das Ayano.-Le dijo inflando las mejillas.
-¿Ah? Pero si te ves muy bien, al diablo con eso, te ves preciosa~-soltó con honestidad. Ene se sonrojó, nadie le había dicho nunca aquello.
Y continuaron con lo suyo, parecían dos niñas en una pijamada para jovencitas de esa edad, pues empezaron a peinarse y a hacer las típicas cosas que hacían las chicas que dormirían juntas. Ayano maquilló un poco a Ene. Peinó y desenredó su bello cabello, y le puso algunos listones y cosas parecidas. Ene por su parte no era la mejor maquillista, por eso jamás se pintaba. El delineador se había salido, le había hecho un terrible peinado a Ayano, la había dejado terriblemente mal. Ayano se rió al verse en el espejo y entonces ambas se tomaron una foto con sus celulares. Ayano la colocaría en su cuarto cuando llegara a su casa y la revelara.
Así ambas rieron y al final, se echaron en la cama. Ene no quería dormir a pesar que estaba muy cansada por lo cual al final cogió una de sus almohadas y se la tiró a Ayano en la cara. Ayano rió y empezaron a pelear con las almohadas.
Cuando notaron que todas las plumas de una de las almohadas se habían salido, ambas de inmediato se echaron en la cama lo más rápido que podían para dormir de una vez.
Se vieron a los rostros con miradas cómplices y avergonzadas por lo que habían hecho. Se sonrieron y se desearon una buena noche antes de quedarse dormidas después de un buen día.
Kuroha bajó lentamente hacia la sala seguido de Mary. No podía creer que estuviera tan nervioso.
"Nervioso yo? Jajaja" fue lo que le dijo a la chica cuando ella le hizo aquella pregunta; y aun así, mientras decía que no tenía ningún miedo y que se contendría y demás, bajaba pesadamente.
No oyó la conversación para suerte de Azami, solo se acercó, y lo que vió, lo impactó.
Azami, su madre, tenía sus manos sobre las de Shintaro. Era casi blasfemia, era un ataque por la espalda. "¡Traición!".
-¿Mamá?-fue lo que salió mudamente de su boca. Engrosó la voz y llamó la atención de ambos. -Mamá, ¿es en serio? ¡Ah vieja! ¡¿estás seduciendo a mi compañero?! -preguntó.
Y luego de algunas palabras y acciones, la mujer se encaminó hacia la cocina. Allí Kuroha le hizo una pregunta al chico implicado en la situación y él solo respondió que no, que la mujer no le había dicho absolutamente nada.
Kuroha no lo sabían pero Mary los veía casi llorando gritando mentalmente "KuroShin es canon" y fantaseando con miles de escenarios que no llegaban ni la mitad a tener posibilidades de ser reales. Incluso pensaba en que se iban a besar.
-Ahhh Kuroshin-de repente salió de su boca, cosa que llamó la atención de Shintaro.
-¿KuroShin?-preguntó sin entenderlo. Kuroha solo se quedó en blanco, más pálido de lo que era, sonrojado también; queriendo que un tren lo atropellara de la peor manera posible. -¿Qué es eso?-preguntó Shintaro sin notar la unión de nombres.
-Ah... pues KuroShin... jajaja- Mary no sabía que responder.-Ah, mejor que Kuroha te explique, ¡él es el experto!
-Maldita hija de...-la miró con todo el "amor" de hermano que tenía en su corazón
-¿Kuroha?-preguntó Shintaro algo aburrido.
-Ah... pues Kuroshin es... una bebida que le gusta a Mary. Es... ya sabes, como ese té de hierbas o algo así llamado "Ayataka", si no mal me equivoco...-era absurdo. Se gritó aquello en la cabeza miles de veces.
-Ya veo, que raro.-Dijo sin interés.
-Sí, absurdo ¿no?-le dijo mirando a Mary de repente, casi matándola con la mirada. Mary salió corriendo hacia la cocina a ayudar a su madre pues el chico más alto la estaba fulminando en odio.
-Bueno, y... ¿qué opinas de mi casa? Es mejor que la tuya obviamente.-le dijo molestándolo.
-Jaja, muy gracioso Kuroha-le dijo olvidando el pasado del más alto, lo estaba mirando con odio.
-Jaja, no me vengas con enojos Shin, que es cierto, es más grande que cualquier casa en la ciudad.
Shintaro quería responder, pero de repente llegó a su nariz un olor increíble, olía realmente bien.
-wow, ¿qué es eso?
-Sopa, ¿qué más?
-Jaja, que gracioso-dijo con sarcasmo.-Es solo que, huele increíble...
Kuroha se sonrojó pues él, luego de que había lavado los platos, tuvo que hacerla. Jamás esperó que alguien le dijera que olía bien, más aún porque odiaba cocinar con toda su alma. Lo único que hacía que no se desesperara era pensar que "decapitaba las verduras", que al pollo "le daba una segunda muerte", que al agua la hervía hasta el punto de "ebullición y destrucción". Necesitaba pensar de ese modo pues si no mandaba todo al diablo.
-Gracias supongo.
-Diantres, ¡tú hermana o tu madre han de ser grandes cocineras! mi hermana Momo es pésima.-Kuroha se enojó.
-Sí, es cierto, como ellas son taaaan buenas, como las mujeres son siempre taaaan bonitas y son taaan buenas en todo...-dijo con asco.
-Kuroha, ¿estás bien?-Kuroha pensó en declararse y decirle a la vez cuanto odiaba que pensara en los típicos estereotipos de "mujeres en casa y hombres trabajando" demasiado sexista para él. Pero ese no era el momento ni el lugar, además, el recordatorio de su negligente odio al amor persistía; y Shintaro le parecía "tan heterosexual" en aquel momento, que un asco y odio se adentró en su ser.
-Sí, si.- le dijo mirando hacia algún lado de su sala.
Mientras Shintaro le pedía usar el teléfono, Azami se encargó de llevar la olla a la mesa. Mary colocó los platos y todos se sirvieron lo que quisieron. Shintaro luego de explicarle la situación a su hermana, y luego a su madre, se sentó y por amabilidad de parte de las dos mujeres, fue el primero en servirse. Estaba feliz pues realmente todo olía delicioso.
Comieron, rieron y pasaron un buen rato juntos. No entendía como Kuroha podía ser tan huraño con esas mujeres tan felices junto a él. Tenía suerte. Y el pensar en que todos comían en la mesa, no como su familia donde todos comían por su cuenta, mientras que ellos pasaban un rato juntos, le hacía sentir algo envidioso incluso. Quería tener una familia así.
Era definitivo, cuando se casara con Ayano haría eso. De inmediato negó. "no, no me gusta Ayano, ¿no?". Shintaro aún no definía sus sentimientos hacia la joven.
-Ah, que buena es usted señora, ¡cocina increíble!-Azami se sorprendió por las palabras del joven.
-Bueno Shin-chan, en realidad, no fui yo quien cocinó.-respondió
-O, ¿en serio? Entonces, supongo que fuiste tú, ¿no Mary?
-Jaja, estás cerca, pero hoy no pude debido a que tenía mucha tarea.- Respondió alegre.-El que cocinó fue...-miró entonces a Kuroha. Este solo comió lo más rápido que pudo su sopa y entonces sorbió haciendo un ruido atroz. Se sentía avergonzado ¿un hombre cocinando? Que homosexual.
-Espera, ¿las manos asesinas de Kuroha hicieron esto?- Preguntó no creyéndolo con una horrible cara de incredulidad.
-¿Asesinas?-preguntó Azami con algo de enojo.
-Ahh, ¡perdón señora!-gritó Shintaro avergonzado, el impacto había hecho que dijera las cosas sin pensar.-¡No quise decir eso! ¡Disculpe!
-Umh...-miró a Kuroha- Haru-chan, más te vale no estar haciendo cosas malas en la preparatoria.-Le dijo con desconfianza.
-No mamá, no lo hago. Calma Azami.- Le dijo mirando hacia otro lado.
Y la amena plática continuó hasta que por fin todos acabaron. Shintaro no pudo creer cuan agradable podían ser Kuroha y su familia, cuando entró en aquella casa y se llevó esa escena no esperó que se atrevieran a ser tan amables y normales con él.
Realmente eran una familia feliz.
Aún así para él todos estaban locos.
Luego de comer Shintaro intentó recoger los platos para lavarlos, pero Kuroha lo detuvo. "Tú eres algo así como nuestro invitado, así que no hay necesidad que hagas algo." Al principio sus palabras le parecieron maduras, pero cuando entonces Kuroha añadió: "es como si estuvieras secuestrado, tómalo así, ¡los secuestradores le dan todo a sus víctimas antes de matarlas!", Shintaro no supo como mirarlo.
Un "jaja, es broma" salió del alegre Kuroha. Eso no lo calmo, menos tranquilo estuvo cuando la madre de Kuroha le dijo que lo mejor era que durmiera con "Haru-chan". Sentía que en la noche el otro se iba despertar y lo cortaría en pedazitos, que tiraría su cadáver al río u otros miles de escenarios que había visto en programas de detectives. Estaba asustado e intranquilo, y cuando la hermana de Kuroha se empezó a hiperventilar y Kuroha prácticamente se la llevó, sintió que de nuevo estaba en peligro.
"Me voy a morir, ¡y ni siquiera pude decirle algo a Ayano! Moriré virgen... ¡Maldita tormenta!" Se gritó mentalmente.
Luego de varias horas de pláticas, muchas fotos que le mostró Azami y varios intentos de "plasmar la noche en una foto" por parte de Mary que quería un foto de él y Kuroha, se agotó.
-Shintaro-le dijo al notarlo bostezar.- ¿Tienes sueño?-Preguntó con inocencia Mary luego de que salieran de su cuarto, luego de que le mostrara sus dibujos y poemas con poca experiencia en estos.
-Sí, un poco, pero... no es la gran cosa, incluso, si es necesario, preferiría no dormir.
Mary en ese momento se sonrojó. Pensamientos inapropiados para chicas de su edad llegaron a su mente, se imaginó a Kuroha y a Shintaro "gastando" la noche juntos.
-M-mary, ¿estás bien?-se preocupó por su silencio.
-¡Sííí!-contestó nerviosa.- Oye Shintaro-kun, bueno... si deseas, pasa la noche con mi hermano, te podría, no sé... ¡mostrar sus dibujos! E-es un gran dibujante...- Dijo de nuevo con un sonrojo que escondía pensamientos no apropiados para alguien que aparentaba mucha inocencia.
-Ah... en realidad...-iba a negarse, pero el recuerdo súbito de lo que le había dicho Azami lo asaltó.-Esta bien, supongo que, ¿qué más da?
-¡Kya! ¡KuroSh-!- Iba a gritar algo más, pero entonces un libro le cayó en la cabeza.
-Reina~- A sus oido llegó aquella palabra que odiaba.-Reina, no deberías molestar a nuestro invitado con estupideces salidas de una niñita pequeña tan inmadura y estúpida~. Mejor vete a tu cuarto Mary-le dijo sonriendo pero también enojado. Por poco y gritaba algo estúpido una vez más.
-Auu... ¡Mamá, Haruka me está tratando mal!-gritó alto.
-¡Haruka!- Ella nunca lo llamaba por su nombre completo, siempre lo abreviaba en un "Haru-chan". Kuroha se había asustado pues la mujer cuando se enojada lo tiraba a los perros, destruía sus aparatos electrónicos, lo dejaba sin comer tres días, podía hasta mandarlo a la cima de un volcán como castigo, pero para su suerte no había uno cerca. Tenía castigos demasiado severos, incluso él admitía aquello.
-Ah... N-no Azami, no es nada. Es solo que Mary está molestando a Shintaro, solo eso, ¡ya sabes como se emociona con las visitas!-Gritó intentando parecer relajado.-Tú y tus sandalias no necesitan venir, menos el palo de escoba...
-Mary, ¿eso es cierto?-preguntó entonces a su nieta.
-Yo no estoy molestando a Shintaro...
-Shintaro, ¿es cierto?
-Ah... yo preferiría no meterme en esto...-respondió recordando un caso parecido, solo que con él y su hermana como protagonistas.
-Sí lo estás haciendo...-le contesto con la mirada más horrible que podía hacer Kuroha, mirando fijo a Mary. Si en algún momento parecía malo, ahora parecía diabólico, mas Mary no cedía ante eso, ese tipo de acciones no servían cuando la dulce niña sentía la decisión dentro de sí.- Uhm... -volvió a hablar después de varios segundos y una pelea de miradas que parecía no tener un ganador.- Mary, si me dejas ya ir y no molestar, te... daré material.- Respondió resignado.
-Ahhh, ¡¿en serio?!-gritó feliz.
-Síí...
-Ahhh ¡quiero algo de este último anime que estoy viendo! ¡Perfecto! Ahhh ¡A todos les gustará cuando lo suba!-gritó feliz.
-Mary, ¿sucede algo?-preguntó Azami molesta, pensando en que quizás lo mejor era subir al segundo piso, donde estaban ellos.
-No, nada, quizás solo me emocioné, ¡perdón mamá! Es que quiero ayudar a Shintaro a que duerma ya, le traeré sábanas creo.
Mary iba a bajar, pero entonces una montaña de sábanas apareció frente a ella.
-¡Monstruo!-gritó.
-Pff vamos reina, si es la chata de Azami-le dijo riendo.
-¡¿Chata?!-preguntó con enojo.
-Azami, afróntalo, eres chata~-le dijo riendo con malicia.
-¡Chata tu madre! ¡Toma esto de una vez mocoso!-le gritó.
Y en efecto, bajo la montaña de sábanas se podía ver a la pequeña mujer.
Kuroha tomó sus sábanas, las que sería de seguro para Shintaro, y le dio el resto a Mary, era una noche fría después de todo.
-Ten, toma.- Le dijo a Shintaro que estaba demasiado incómodo en ese lugar.
-Gracias.-Tomó las sábanas y casi se fue abajo por el increíble peso. La mujer de seguro era muy fuerte, pesaban bastante, o quizás como había dicho Ene, él era el de peor condición física.
Aunque él no lo supiera, en efecto Azami era fuerte. Ella era la que le había enseñado todas sus técnicas de karate y defensa personal a Kuroha y Mary.
Azami bajó las escaleras nuevamente y los dejó; creyó que quizás todo lo anterior era una pelea de hermanos, Haruka tendía a ser así, aunque claro, Mary tampoco no era un pan de dios, o al menos no lo era en todo momento.
Luego de eso Kuroha le indicó a Shintaro donde estaba su habitación. Shintaro caminó un poco hasta llegar y poder entrar en esta. Era de madera, como todo en la casa. Parecía realmente un cuarto muy corriente a pesar de que era el de Kuroha. Era espacioso.
-Bueno, puedes dormir ahí, yo voy a entrar a mi computadora, tengo algo de trabajo.- Le dijo despreocupado, señalando una esquina cerca a la fría ventana.
Shintaro miró el espacio, Kuroha lo quería matar de neumonía, eso era definitivo. De seguro por eso lo había traído ahí en primer lugar, pensó. Colocó el futón cerca a la cama pues le pareció un lugar más cálido.
Se iba a echar pero de repente vio la pantalla del computador; quería entrar. Entonces notó lo que Kuroha había dibujado, era un dibujo de los cuatro; de él, Ene, Ayano y Kuroha. Quizás lo había puesto por accidente, pues parecía que estaba viendo sus propios dibujos revisando si había alguna imperfección que anteriormente no notó. Se sorprendió, Shintaro sabía bien de sus facultades de dibujante. Parecía estar inspirado de aquel juego que habían creado él y Ene en el pasado. Al parecer tenía un diseño para los cuatro. Le pareció genial, era casi como una pintura.
-Hey Kuroha.
-Si quieres la máquina, no te la daré.
-¿Eh?
-Ni tiene wi-fi.- Shintaro sintió que le estaban metiendo una daga, en esa época, ¿sin Wi-fi? Era el fin del mundo como lo conocía.
-Bueno, si lo pones así, supongo que no. ...Pero no, para lo que te llamaba no era por eso. Esa imagen de nosotros con Ene y Ayano...
-Espera, ¡¿Viste la imagen?! ¡¿Que carajo alguien no puede tener privacidad en su propio cuarto?!-Le dijo sonrojado, rogando que no hubiera visto mucho.-Además - le dijo notando algo primordial.-Se suponía que dormirías en la esquina.-escupió con enojo sus palabras.- Así que vete allá de una jodida vez.-Le dijo enojado.
-Hey, ¡no soy un maldito perro!-respondió Shintaro.
-Pues ¡eres el perro de Ayano!-soltó Kuroha.
-¡¿Perro de Ayano?! ¿Y tú? ¡¿que con Ene?! Si son enamorados, deberían decirlo, dan asco escondiéndolo de nosotros.
-¿Ene?-Hubo un silencio.-Pff... ¡¿realmente crees que ella y yo somo enamorados?! Jajaja-gritó como si fuera el chiste más gracioso del mundo, para él lo era.- Esa mujer es la más despreciable, ni muerto soy su enamorado, está bien desquiciada la chica esa.
"Mira quien habla" Fue lo que pasó por la mente del más bajo.
-Oh... cómo decirlo, es tan... tonta, y ok, está enamorada de mi, pero importa poco, está bien loca, teñirte el cabello de azul solo porque quieres parecerte a un personaje inexistente o porque te sientes miserable. Esa mujer es rara.
Shintaro lo miró, eso era algo que no sabia de la joven.
-¿De qué hablas?
-Es que ella ha tenido problemas absurdos "Que nadie me ama" "Que quiero un enamorado" "que quiero ser feliz" Esa mujer es absurda, se muere con las cosas más estúpidas. Amor..., jaja.
Shintaro lo miró sin entender todo. El chico volteó a ver el dibujo que estaba arreglando en la computadora aún con risa. El más bajo no comprendió como el otro joven podía ser tan insensible si él mismo había tenido una vida así de mala. Notó entonces que en realidad, todos la tenían. Él, que había perdido a su padre; Ayano, que le ocurrió lo mismo pero con su madre; al parecer también Ene, que buscaba amor, y finalmente Kuroha, que tuvo una familia detestable. Todos tuvieron muchos problemas.
Se quedaron callados por varios minutos. Shintaro prefirió no sacar de nuevo el tema, solo pensó una que otra cosa sin valor y con el paso de los minutos se empezó a aburrir; pues quizás había bostezado antes, pero realmente aún no tenía sueño. Le disgustó el hecho de saber que al parecer a las 9 ya las luces se apagaban en esa casa, por lo cual tenía que estar en el cuarto de Kuroha; y no había computadora, al menos no una con internet, por lo cual se sentía miserable no pudiendo oír música, pues su celular estaba muerto además, y al parecer no tenían un cargador con su tipo de entrada.
"Gracias Ene" comentó nuevamente.
En ese momento pensó en Ene, esperaba que estuviera bien, la tormenta era fuerte, los rayos se oían muy cercanos y no habían parado en toda la noche. En efecto era una noche bastante peligrosa.
-Oye Kuroha, ¿sabes algo de las chicas?-preguntó de repente, captando su atención una vez más.
-Sí, Ene me envió un mensaje, estaba por comer algo con Ayano y tuvieron que cancelarlo; luego le mensajeé que ibas a venir a mi casa y ella insistió en que quería una "pijamada" también. Que estúpida, ¿no?
-Esa Ene, diciendo tonterías...-dijo sonrojado, las piyamadas era solo de mujeres, si le ponía nombre a lo que le estaba pasando, ese era "secuestro".
Shintaro en su aburrimiento se paró y miró a la pantalla.
-Aléjate humano.-Soltó como si nada Kuroha.-Prohibido ver.- Le dijo concentrado.
Shintaro solo miró lo que hacía, parecía algo como un escenario de guerra.
-¿Qué es eso?
-Nada.-soltó secamente Kuroha.
-Que aburrido era Kuroha...-le dijo mientras un rayo caía.
-No molestes.-respondió al hikikomori.
-Vamos, déjame entrar, ¡estoy que me pudro de aburrimiento! Y no tengo sueño, qué manía la de tu madre, ¡¿quién duerme a las 9?!
-Bueno, Mary lo hace.
-Me refiero... me refiero a alguien mayor de 14 años Kuroha.- Le dijo frustrado y con algo de sarcasmo.
-No seas pesado y ya duerme, quizás así se te quitan por fin las ojeras incluso jaja.-le dijo con desinterés, quería acabar el dibujo.
Pasaron varios minutos. Shintaro volvió al futón, y cuando por un segundo creyó que caería dormido, entonces oyó un grito.
-¡Ahhh!-era Mary.
-Mary-gritó Kuroha, corriendo como alma que lleva el diablo, saliendo de su habitación y yendo a la de su hermana.
-Mary, ¿estás bien?
-H-hay muchos rayos...-dijo llorando. Gritando al oír uno más. Se sentía muy sola en su cuarto, y los rayos no le dejaban dormir, era como cuando era pequeña, los odiaba pues el día que murió su madre, llovía de la misma manera. Era casi una fobia por parte de la albina, pensamientos tristes venían con cada sonido estruendoso.
-Umh... si deseas, puedes dormir con nosotros.-Le dijo tratando de no parecer un buen hermano mayor.-Si gritas toda la noche, no podré dormir.
-N-no ¡Ah! ¡Tú tienes que dormir con Shintaro! Es tu oportunidad, no quiero arruinarla...-le dijo casi llorando, recordando de repente a su madre, se sentía sola.
-Bah, deja de ser tan caprichosa imbécil, ven a dormir, cualquier día puedo... bueno, qué más da, si no duermo, es peor.
Mary salió de su cama y se acercó a la puerta.
-Hey Kuroha, ¿pasó algo?-apareció de repente Shintaro con una mueca de enojo, pero no estándolo en realidad, más estaba preocupado.
-No, es solo mi hermana, que es tan miedosita que le teme a unos rayos, que tonta, ¿no?-le dijo burlándose. Entonces pareció Mary abriendo la puerta y le golpeó el brazo. -¿Terminaste?-preguntó sin ningún dolor Kuroha.
-Tonto tonto ¡tonto!-gritó mientras más golpes venían.- ¡Eres un tonto Haruka!-Pero entonces cuando otro rayo cayó, lo abrasó lo mas fuerte que pudo.-Tonto Haruka.-le dijo finalmente llorando una vez más. Kuroha solo se burló y a Shintaro le pareció una escena entre adorable y muy extraña.
-Mary, ¿estás bien?-preguntó Azami apareciendo por fin. Esa era la desventaja de dormir en el primer piso.
-Te tardaste Azami.-soltó crudamente el más alto.
-Calláte Haru-chan. ¿Mary, está bien?
-S-solo, no puedo dormir, hay muchos rayos...-Azami recordó que a Mary no le gustaban, pero como actuó tan bien en la cena aún con estos, creyó que el miedo se le había ido. Al parecer eso era falso.
-Umh, si deseas, puedes dormir conmigo.- Le dijo.
-Va a dormir conmigo mamá, no te preocupes.
-Pero Haru-chan, tú tienes un invitado, y no me hace molestia.
Había una costumbre entre ellos, esta era que cuando Mary tenía miedo iba con Kuroha. Si tenía pesadillas o días malos, dormía con él; no tenía miedo de él pues sabía que era homosexual, y era su costumbre, siempre lo hacían, desde muy pequeños así lo habían hecho. Era el cuarto más cercano después de todo.
Kuroha y Azami se miraron casi esperando la respuesta del otro, iban a decir algo pero entonces Mary interrumpió.
-Y... ¿si dormimos todos juntos?-preguntó de manera inocente.
-Oh...-respondieron los otros dos miembros de la familia.
-No te molesta, ¿verdad Shintaro-kun?-le preguntó Mary acercándose al chico.
-Umh...-se sintió realmente incómodo con la propuesta. -S-supongo que no me hago lío.
-Bien.-respondió feliz Mary.
-Supongo que iré por el futón grande.- musitó Azami dirigiéndose al primer piso.
-Oh, ¡yo te ayudo mamá!-gritó Mary tras ella.
Kuroha y Shintaro se quedaron solos. Hubo un silencio que se rompió al hablar Shintaro.
-Guau, que familia tan curiosa...- Fue lo que dijo.
-Solo es divertida.-Respondió Kuroha con algo de nostalgia en su voz.- Solo son divertidas, y es placentero pasar la vida junto a ellas.-Dijo de manera corta y casi filuda, sintiendo que algún día eso iba a terminar.
-Oye, tú las quieres, ¿no?
Kuroha entonces se alejó de él con brusquedad.
-Quién dice eso, ¿ah? Vamos, ¡solo me aprovecho de ellas! ¡Me dan comida gratis!-soltó.
-Jaja, no te preocupes, yo también solo tengo una hermana y una madre. Se parecen un poco. Aunque... mi madre no es como la tuya, y mi hermana tiende a irse con sus amigas.
-Y de paso tú te encierras a jugar videojuegos con Ene, que patético eres Shintaro.-
-Hey, no molestes.- Respondió más que enojado.
De nuevo un silencio mientras esperaban.
-Oye... Azami me contó...-Iba a decirle lo que su madre le había contado. Shintaro estaba seguro que Kuroha como él tendía a colocar una barrera de un kilómetro de los demás. -Azami me dijo que tú...-No importaba que quisiera hablar con él sobre el tema, aún así titubeaba.
-Escúpelo de una vez.
Shintaro iba a hablar cuando alguien se le adelantó.
-Kuroha, ¡baja!-gritó la mujer de cabello negro.
-Shintaro, ¡tú también ven!-gritó Mary con un tono alegre.
-¡Ya vamos!- Gritó Kuroha en respuesta. Se dirigió entonces a su computador a apagarlo y a guardar lo que había avanzado.
Shintaro en ese momento recordó cuando oyó el dolido pasado de Ayano mucho tiempo atrás, justo como él ella había perdido a un ser muy querido, y que "ya estaba harta de ser tan inútil", como podía llegar a pensar Ayano. Ayano se maldecía porque sentía que decepcionaba a su padre con sus bajas notas. todo lo que sentía tenía que sacárselo pues el dolor la consumía y hatsa cierto punto, necesitaba liberarse.
Al final de todas las lágrimas y quejas, ella le agradeció por oírla mientras gritaba. Quizás en ese instante empezó a sentir un fuerte sentimiento hacia su amiga, uno diferente de la amistad. Aún con el tiempo no estaba seguro el joven de mirada gélida si sentía algo por ella. Recordó entonces una promesa que hicieron: Si alguien se sentía mal como ellos dos lo hacían, debían ayudarse entre todos, pues, "era mejor compartir penas sinceras a sonrisas falsas". Quizás Kuroha necesitaba eso también, la soledad te podía matar y volverte a la vez la persona más loca. Iba a ser valiente. Un héroe lleno de coraje como le había dicho en aquella ocasión Ayano.
-Ey Kuroha, tú no eres el único con una mala vida- Soltó Shintaro desde el marco de la puerta con una mirada neutral
-¿Ah? ¿qué con eso tan de repente?- Respondió como si no fuera nada, como si sus palabras no le hubieran llegado al alma.
-Yo sé que es perder a alguien querido, mi padre está muerto.- Kuroha abrió los ojos.-Pero, no te cierres. Una vez yo de igual manera odiaba a todos, me odiaba a mi, odiaba el mundo y en realidad, sé que se siente; pero no es bueno quedarse ahí. Hay mejores cosas que la venganza y el odio...-le dijo con un semblante casi enojado
-Umh... no sé de que me hablas.- Respondió.
-Vamos, no te pongas así, ¡ves! ¡por eso solo tienes una amiga! ¡Ene!
-Hey, tengo más.
-¿Así? ¡a ver!- respondió con odio.
Kuroha se cayó pues conocía a muchas personas, pero solo a ella la podía considerar "amiga". Mary y Azami eran familia, no entraban en esa categoría.
-Exacto, eso se llama soledad.- Soltó.
-Y, ¿qué importa?
-Yo me quedé atrapado en la soledad por varios años, no te quedes ahí tú también.-le dijo, recordando que ya no estaba solo.
Kuroha terminó de apagar el ordenador y se dirigió hacia él. Lo miró directo a los ojos, casi viendo su alma muerta, justo como la de él.
-Deja de decir tantas estupideces Shintaro.- Fue lo ultimo que le dijo antes de bajar.
Shintaro se enojó con él. Bajó con desgano hacia el primer piso y se maldijo por querer ser una buena persona por primera vez en su vida.
Él no era el "héroe" que Ayano le decía que podía llegar a ser.
Azami y Mary habían movido algunos muebles y ahora había un gran espacio en la sala donde había el más inmenso futón que hubiera visto en su vida. Al parecer ciertamente todos dormirían ahí.
Con desgano se echó al lado de Kuroha que parecía ya dormir. Al lado de este estaba Mary que se sentía cálida, y a su lado, al otro extremo, estaba Azami.
Y entonces se intentó relajar, sintiéndose el más idiota, admiraba a Ayano que debía ser valiente intentado ayudar a todo el mundo con sus problemas.
Iba ya a dormirse, pero entonces oyó a Mary.
-!Buenas noches Shintaro!
-Oh, ...buenas noche Mary- se sonrojó recordando que estaban en el mismo futón.
-Buenas noches mami Azami.
-Buenas noches Mary-chan.- Le dijo dándole un beso en la frente, haciéndola reir.
-Buenas noches Shintaro-san-dijo Azami.
-Gracias, buenas noches señora Azami...
-Buena noches Haru-chan-soltó la de ojos rojos.
-Buena noches Kuroha-dijo Mary.- Espero duermas bi-
-¡Ya duérmanse de una vez!- Soltó entonces Kuroha que aún seguía despierto.-Diablos, ¿se van a gastar todas la noche diciendo "buenas noches tal"?-soltó.
Y así el silencio se hizo presente.
-Cuida tus modales jovencito.-fue lo que salió de Azami.
-Sí sí. Buenas noches a todos.-Dijo al aire antes de dormir.
Y así los cuatro durmieron juntos.
Realmente fue una buena siesta en una noche tormentosa, una de las mejores que tendrían los cuatro, pues podían compartir el calor en aquella noche algo fría. Aunque Shintaro se preguntó si realmente había oido un buena nochespor parte de Kuroha.
Era de noches, ella sentía una gran necesidad de decirle algo. Lo iba a hacer.
Él sabía bien sus sentimientos, pero no se debía dejarse llevar por estos.
"Gracias por todo Ayano"-soltó en la madrugada luego de que la tormenta acabara, abrasándola, agradecida porque la chica le recordaba que no estaba sola.
Se posicionó sobre él, viendo su rostro dormido. Sentía que su cuerpo le pedía poseerlo, pero su consciencia le recordó que ahí estaban su madre y su hermana.
"No, no lo hagas, al menos no hoy"
"jaja, no hay de que, gracias a ti"-le dijo la chica, asustándola.
-¡Ahh! ¿Estabas despierta?
-Sí, me desperté cuando sentí que tú te habías despertado... y bueno, no quise decir nada...-le dijo riendo.-Y... yo también soy feliz junto a ti, había días en los cuales estaba muy muy triste, mi mamá había muerto y no sabía que hacer. Lloraba y lloraba mucho cuando era pequeña.
-Ayano...-soltó no esperando aquello.
-Tener amigos... es una de las cosas más bonitas. Tú, Shintaro y Kuroha, hacen mis días muy felices. No sé que haría sin ustedes...-le dijo casi llorando de felicidad pues era cierto, y siempre se los había querido decir. Todos ellos la habían salvado de un mundo triste y lleno de pena.
Recorrió con una mano su rostro. "Te robaría un beso, pero no sería verdadero, ¿no?" Le preguntó al ser inconsciente bajo él.
-Me gustas mucho Shintaro. -soltó al fin.- Me gustas, y debe ser un pecado. El amor es tan lamentable y asqueroso... que no me debería haber sentido tan feliz cuando me dijiste que no estaba "solo"-le dijo con voz pausada y triste.
Depositó un beso en su rostro calmo una vez, pero otros se unieron más veces a estos; y antes de perder el control, se alejó de él entonces. Ya era suficiente de "estupideces" y de dejar a su corazón latir.
Se echó y miró en dirección a Mary. Estaba dormida.
-Gracias.-Soltó de manera corta y neutral. Quizás estaba dirigido a Shintaro, quizás a su madre, o quizás a Mary.
Y sin más volvió a los brazos de Morfeo.
"Buena noches, Shintaro"
-Gracias-le dijo entonces Ayano.- Eres una gran persona, me alegro mucho de haberte conocido.
Ene sentía que lloraría pero no dijo más, ya había llorado lo suficiente.
-Gracias a ti, Ayano.-le dijo antes de dormir una vez más, aunque esta vez, abrasando a la joven y siendo correspondida por ella.
Era un cálido abraso.
Ambas era muy felices.
El sol salió, había un final a la tormenta. Había luz al final del túnel.
-Oh... esto lo añado a mi colección de yaoi~-dijo Mary sonrojada. Kuroha estaba abrasando a Shintaro inconscientemente.-¡Esto le encantará a Kuroha!-se dijo de manera placentera, haciendo que entonces Kuroha se despertara.
Abrió bien los ojos, y cuando lo notó, se dio cuenta que tenía un brazo alrededor de Shintaro.
-¡Ah!-gritó alejándose, sorprendido por aquello.
-¡¿Ah?!-gritó de repente Shintaro, el grito lo despertó. Su cabello estaba más que desordenado, el de todos en realidad.
-Jeje, sonríe.-le dijo Mary para entonces tomarle una foto al sorprendido chico.
-¿M-Mary?-preguntó, sonrojándose al instante pues tenía una cara recién levantada.
-Mary, ¡deja eso!- Kuroha le iba a quitar la cámara pero entonces ella le tomó una foto.
-Jeje-le dijo feliz.
-¡Maldita reina del diablo!-gritó Kuroha.
Habían dormido de manera dulce y plácida; y aunque habían dormido abrasadas, al despertar, Ene estaba casi en diagonal en la cama, extendiendo los brazos como nunca y babeando.
-Comida...-decía. Se movió e hizo que Ayano cayera de la cama súbitamente.
-¡Ah!-gritó Ayano sintiendo su cuerpo caer, rompiendo su sueño donde era ella la heroina y salvaba al mundo con uno de sus héroes de la infancia.
-Eh, ¡¿mamá?!. Vengan malditos, ¡no se robarán nada!- Dijo con poca consciencia mientras alzaba su almohada sin plumas como arma.
-E-ene, ayúdame-dijo el ser que yacía bajo al lado de la cama.
-¿Ah?, ¡A-ayano!-gritó al notar que se había caído.-¡¿qué pasó?!
-Nada, solo me caí, perdón jeje-le dijo un poco enojada.
-Oh, ten más cuidado para la próxima-le dijo Ene sin saber cuan mal dormía.
-Jeje, lo haré...-le dijo mientras tomaba su mano.
Los cuatro habían pasado la tormenta en casas de alguno de ellos. El sol había salido y entonces los cuatro se dirigieron al mismo punto de encuentro del día anterior. Por suerte se había cancelado las clases del lunes. Era irónico pues ni uno de los cuatro por primer vez quería eso. "Habían estudiado", estaban "preparados" para el examen.
-Tehe~-dijo Ene.- Bueno, ya que todos estamos aquí, ¡¿qué les parece si vamos a comprar algo?! Ayer quería ir a un restaurante y la tormenta no nos dejó. ¿Qué les parece? ¿Vamos Ayano?-preguntó vivaz.
-Umh... claro, ¿porqué no?
-Ey, chicas, quizás ustedes quieran ir, pero yo no.-dijo Shintaro algo enojado. Sentía que quería darse un baño con urgencia, el día anterior había usado la ropa de Kuroha después de todo.
-Vamos Master, ¡será divertido!-le dijo Ene-¿O no Kuroha?
-Umh... me da igual, pero si hay comida, yo voy.
-Jaja, ¡eres un vortex!
-¡Cállate!
Ayano sonrió al ver la escena, siempre la hacían reír.
-Vamos Shintaro, será divertido, si quieres, lo pedimos para llevar, o no sé. Vamos, yo también no me he podido dar un baño porque Ene insistió en encontrarnos ni bien despertáramos, pero, vamos a desayunar todos, ¿qué te parece?
Shintaro con solo oir su voz se calmó y entonces analizando mejor la situación, aceptó.
Los cuatro empezaron a caminar por un camino del gran parque.
-Y, Kuroha, ¿algo pasó anoche?
-Nada que necesites saber.-soltó de manera seca y casi gruñendo.
-Oh... entonces, le diste duro contra-
-¡Cállate!-gritó tapándole la boca.
-¿Duro contra qué?-preguntó Shintaro con algo de asco.
-Jaja-empezó a reír Ayano porque sabía los sentimientos del chico y le daba particular risa como había actuado Kuroha.-Oigan chicos...-de repente soltó con una voz muy apacible.- ¿No les parece que después de la tormenta... hay un cielo azul?-pronunció. Sonriendo entonces, se sentía feliz y el cielo sin nubes le parecía hermoso.-Quizás hay momentos triste, pero, soy feliz de que podamos pasar un día más, todos juntos.-los miró con una gran sonrisa sincera.
-Jeje, somos un cuarteto, ¿no?- Dijo de la nada Ene.
-Jeje, sí, creo que sí.
-Un cuarteto de locos en todo caso.- Dijo sarcástico y feliz Kuroha, sentía que tenía amigos y sabía que era cierto.
-¿Locos? Umh... si lo dice Kuro, supongo que sí.- Rió fuerte.
-¿Un cuarteto de locos?- Pronunció Shintaro.- Suena raro chicos.
-¡Pero es cierto Shintaro!-respondió Ene recordando lo que le había pasado hace dos días. -Mira, tenemos al homosexual.
-¡Ene!
-Al hikikomori.
-Ene...
-A la depresiva
-Eso sonó feo Ene.
-Y por último, a la suicida.-les dijo sonriendo y señalándose, haciendo que los dos chicos la miraran con sorpresa y que Ayano se entristeciera un poco.-¡Y eso no evita de que seamos, un cuarteto feliz!.-Dijo con una bella sonrisa.-Y creo que todos aquí, eso te incluye Kuroha, queremos pasar un día más con los otros.- Los tres chicos se miraron.
-Todos queremos pasar un día más con los otros...- Soltó Ayano.-Suena bonito Ene.
-Y es verdad~ A mi no me lo niegan~.-Dijo riendo.
-Umh... basta de decir cosas muy maricas chicas, mejor vamos a comer por favor.- Interrumpió Kuroha con algo de hambre, felicidad y vergüenza.
-¡Ok~! Pero primero...- Entonces Ayano acercó a todos y se colocó ella en medio mientras ponía su celular frente a todos.
-¡Somos el cuarteto feliz!-gritó mientras todos sonreían y la cámara del aparato tomaba una bella foto.
"Somos un cuarteto feliz"
-Fin-
...
Sentí que lloraría al final...
Asfasda...
Realmente espero les guste tanto como a mi todo este fic. Sobre todo el final "de fotografía" jeje. Aunque la parte de las chicas me quedó corta, supongo que más me inspiraban los chicos junto a Mary y a Azami jeje.
A sido una experiencia muy divertida para mi el hacer esto, muchos problemas de ellos yo los he vivido y siento que decirlo al mundo es un poco raro, pero son parte de mi pasado. En parte escribí esto para intentar animar a quien fuera que tuviera problemas, porque, todos los tenemos, sean fuerte, o sea que parezcan muy simples.
Siempre hay luz al final, eso la vida me lo ha mostrado, aunque parezca que no, siempre hay un bello final. O al menos, yo quiero creer que podemos construir un buen final a pesar de todo, aunque claro, "final" es algo triste pues algo ha acabado, pero eso no evita que incluso cuando estemos mal, podamos intentar ver el mundo como un día soleado.
Sé que esto es muy sentimental de mi parte, OMG, pero, bueno, soy una marica, que les puedo decir :/v.
Si tienen problemas, saben donde encontrarme. Espero nos hagamos buenas amigas y claro, que salgan de su abismo de problemas, escribí esto por eso.
Por cierto, muchas querían Kuroshin! Fue gracioso leer eso. Bueno, Kuro le dio no solo uno, si no muchos besos. Y uhm... me dan ganas de escribir algo relativo a esto... Chicas, por qué siembran en mi un deseo de KuroShin? (/w\)
Nyan... es hora de acabar con mi discursito. Sean felices~ muy felices~ pues hay día tristes, pero también habrían días bonitos~. Sé que es difícil creer en mis palabras pero bah, quería decirlo, cada uno tiene una manera de pensar jeje.
Sin más, cuídense. Pamela se despide regando amor y abrasando hasta a su gato -LOL-
Saludos~ :3
