La cena en la casa de Filia había sido un éxito: Lita se había ofrecido para cocinar y preparó una gran cantidad de comida. Todos habían quedado satisfechos: ¡incluso Lina y Gourry! Serena también, claro. Durante el tiempo en que estuvieron en la casa de la dragona hablaron de sus aventuras: tanto las Scouts como Lina y sus amigos.
Más tarde, se despidieron de Filia y partieron hacia el hotel. Gourry y Zelgadiss dormirían juntos. Haruka, Michiru, Setsuna y Hotaru ocuparían una habitación; Ami, Lita, Rei y Mina, otra. Lina y Amelia compartirían habitación con Serena.
El ambiente parecía calmo: podía decirse que aquella era una noche tranquila, más allá de lo que había acontecido. Lo único que ocurrió y llamó la atención fue un golpe seco en el cuarto de las Inners: Lina y Haruka fueron las primeras en llegar a la habitación. Se encontraron con Mina en el suelo. Ami, Rei y Lita se veían apenadas. Quien decidió abrir la boca fue Rei:
-Adivinen lo que pasó…
Lo que en verdad había acontecido era que Mina se había puesto a bailar antes de ir a dormir, se había tropezado y se había caído. Las muchachas no lo podían creer: ¡tenía que ser ella!
Luego de regresar a su dormitorio, Lina dijo:
-Aun no entiendo cómo hizo para caerse…
-Verás, -explicó Serena - Mina es una persona muy activa. Una vez, una epidemia de gripe había azotado la ciudad. Ella fue la única de nosotras que no enfermó. Por eso, fue a cada una de nuestras casas a cuidarnos.
-Qué bonito gesto de su parte. – Opinó Amelia.
-¡Sí! – Admitió la princesa de la Luna. – Lástima que dejó las casas hechas un desastre… - concluyó recordando aquel día.
-No creo que haya tenido malas intenciones.
-No, para nada. Yo también soy algo torpe. Ustedes recordarán que les comentamos que Mina fue la primera en convertirse en Sailor.
-Sí. – Asintieron las hechiceras.
-Ella era Sailor V. Yo la admiraba mucho, ¿saben? ¡Sobretodo inspiró mis presentaciones!
-¡Son geniales! – Halagó la princesa de Seillune. – Tan llenas de pasión, con ese mensaje alentador de justicia qu… - la hechicera pelirroja le había tapado la boca con una almohada. Si no lo hacía podía no callarse.
-Ja ja, gracias por el cumplido, Amelia. Sailor V era muy famosa: incluso había historietas y juegos de video sobre ella.
-¿Juegos de video? – Inquirió Lina.
-Oh, sí. Son… ¡olvídenlo! Mañana Ami les sabrá explicar mejor. A lo que me refería era que tanto Mina como las demás han sido no sólo mis amigas y confidentes todo este tiempo. He aprendido mucho de ellas y también, gracias a eso, me he vuelto mucho más responsable y segura de mí misma.
Lina y Amelia sonrieron tras el comentario de Serena. Les estaba abriendo su corazón, estaban descubriendo lo puro y noble que era.
-Señorita Serena. – Se dirigió a ella la princesa de Seillune.
-Dime sólo Serena.
-¡Bien! Serena, tú también eres una princesa, ¿estoy en lo cierto?
-Creo que sí, en cierto modo. Hace mil años así lo fui en la Luna y, por lo visto, en el futuro seré reina en Tokyo de Cristal.
-¿Y qué tal ahora?
-Mi mundo es algo distinto. Si bien la gente sabe de nuestra existencia y que velamos por la paz, no saben toda nuestra historia. A decir verdad, es algo que no puedo aceptar aún. El hecho de que las Sailors sean mis guardianas…
-Significa que si la situación lo amerita se sacrificarían por ti. – Terminó la frase Lina.
-Exacto. Y, de hecho, ya ha sucedido…
-Como nos habían contado. – Musitó Amelia, pues las batallas de las Sailors fueron tema de conversación durante la cena. – Creo que te envidio: eres princesa pero no tienes asuntos reales que resolver, ni cenas de gala, audiencias…
-¡Ja, ja! – Rió Serena. – No, por suerte eso no.
-No sé de qué te quejas. – Lina se dirigió a Amelia. – Tú eres muy buena en lo que haces. – La hechicera le guiñó un ojo a su amiga, la cual respondió con una sonrisa y un pequeño rubor en sus mejillas por el halago que había recibido.
-Tú al menos tienes un príncipe. – Le volvió a hablar la princesa de Seillune a Serena. Ella se sonrojó mucho y contestó:
-Bueno, sí. Darien es más que eso para mí. Más allá del destino, nuestro pasado y futuro, es una gran compañía. No podría hacer nada sin su fuerza. Su apoyo y el de las chicas es lo que necesito para seguir y prgresar.
-¡Qué bonito lo que dices!
-Ustedes también deben tener sus corazones contentos…
-¡¿A qué te refieres? – Preguntaron las dos hechiceras.
-¡Vamos! Soy despistada pero hasta un ciego se daría cuenta de su relación con Gourry y Zelgadiss. Al menos admitan que se percibe lo que sienten por ellos…
-¡Te equivocas! – Negaron las dos juntas.
-Hasta hablar del tema hace que se sonrojen. – Las miró de reojo riendo.
Así, continuaron su charla hasta dormirse.
En otra habitación, Haruka golpeaba una mesa:
-¡No puede ser que actúen así! Parece que estuvieran de vacaciones…
-Calma, papá-Haruka. – Intentó tranquilizarla Hotaru.
-Es verdad. No sabemos los planes del enemigo, ¡podría aparecer en cualquier momento! – Alertó la talentosa violinista. - ¡No está bien que estemos tan desprevenidas!
-Sin embargo, ése es el problema. – Advirtió Setsuna. – El no saber dónde está, cuáles son sus planes, si sabe cómo regresar o no: eso es lo que nos debe mantener alertas.
-Sus planteos son interesantes pero no veo que lleguen a la conclusión correcta. – Xellos había aparecido en la habitación de las Sailors del Sistema Solar Externo.
-¡¿Qué haces aquí? – Se paró de inmediato Haruka.
-Aguarda, aguarda. No vengo a causar problemas. Sólo estoy aquí para guiarlas.
-¿Guiarnos, eh? ¿Y cómo sabremos si nos mientes o no? – Preguntó Setsuna.
-Consúltenle a Lina. Yo no miento. Creo que no pierden tiempo escuchándome.
-Habla, entonces. – Ordenó Haruka.
-Bien. Creo que deben pensar que si hubiese querido regresar sabiendo la forma de hacerlo, nunca lo hubiesen visto.
-Eso tiene sentido. – Admitió Hotaru.
-Por otro lado, es cierto que no tenemos la certeza de cuándo vendrá realmente. Sin embargo, esto puede significar que se esté acostumbrando al cuerpo que tomó. Cuando lo domine por completo aparecerá. Ahora bien, visto y considerando que su objetivo principal es Sailor Moon la buscará a ella.
-Entonces lo mejor será que estemos en algún lugar alejados de las ciudades…
-¿Por qué vienes a nosotras? – Consultó Setsuna.
-Bueno… - el demonio se puso una mano en el rostro en gesto pensativo – creo que porque las veo como la parte del grupo que está más comprometida con la misión…
-¡Eso no significa que las demás no estén comprometidas! – Opinó la pequeña Scout.
-No digo eso. Quizás ustedes tengan más iniciativa al respecto.
-¿Y por qué nos ayudas? ¿No eras un demonio? Al menos donde vivimos un demonio no haría eso…
-No dije que las ayudaría, sólo que las guiaría…
-Recuerda, Hotaru, - explicó Michiru – que Lina dijo que el objetivo de la raza de los demonios era destruir el mundo con sus propias manos.
-Sin embargo, - habló Haruka – eso no explica quién lo envía y por qué. Me refiero a que podría ir a la hechicera y vino a nosotras…
-Eso… - dijo Xellos abriendo sus ojos – es un secreto. – Dicho esto, desapareció.
Haruka rió a carcajadas y luego agregó:
-Es increíble cómo me irrita este sujeto…
Al día siguiente, durante el desayuno, Michiru explicó lo que había acontecido en su habitación en la noche anterior. Lina fue la que tomó la palabra:
-Ese demonio de pacotilla… siempre haciendo de las suyas. Aunque debo admitir que tiene razón al decir que no sabe el modo de regresar. Bien, lo mejor será que nos vayamos a algún lugar alejado de los pueblos…
-Creo saber dónde podemos ir… - Zelgadiss llamó la atención.
