"¿Cómo es posible que un hombre adulto sea tan dependiente del cuidado de otro?" era la pregunta que cada tanto se aparecía en la cabeza de Kaoru Asahina, generalmente cuando se encontraba preparándole el desayuno, despertándolo para que no se ahogase en la bañera o bien vistiendo a su jefe y amante, Ryuichiro Isaka.

Aunque el mismo Asahina sabía muy bien que era probablemente porque el otro apenas sabía usar la tostadora o acordarse de no dormirse mientras reposaba en el agua, cosa que resultaba en la completa dependencia de Kaoru.

Era ver para creer: aunque él mismo lo dijera, seguramente nadie le creería que una vez prácticamente había tenido que salvar al editor en jefe de no estrangularse a sí mismo con el nudo de la corbata. O que también una mañana un muy dormido Ryuichiro había intentado sacar el pan tostado metiendo los dedos dentro del electrodoméstico que todavía no había terminado de hacer su trabajo.

Pero gracias al cielo, a Dios, o a lo que sea, Kaoru no tenía que preocuparse a la hora de dejar a Isaka trabajar: el hombre era tan habilidoso en su oficio, que su profesionalidad hacía parecer su inutilidad para las cosas de todos los días una completa calumnia. Y a pesar de encontrarse él también trabajando, era su momento de relajación.

Aún así, ni el subordinado podía creer que de vez en cuando era necesario asistir a Ryuichiro con el lavado de su cabello. Kaoru a veces pensaba que eso era porque al otro no le interesaba aprender a realizar ese tipo de cosas, y no que en verdad fuese así de torpe.

Y muy dentro de él sabía que una parte de la culpa era suya: Asahina era el había actuado de niñero sin que muchas veces se lo pidieran y era el que había mal acostumbrado al editor.

Pero al fin y al cabo, era esa dependencia la que los había mantenido unidos, muy desde el principio.


N/A: Seh, esto empezaba siempre con el uke, pero esta vez empecé con el seme :B.