Summary: Especies distintas entre sí, una peligrosa por naturaleza y enamorada, la otra noble e indefensa ante los encantos de su amor, un accidente que lo cambio todo, una forma de apreciar lo que tiene, la tentación vista en los labios de un hombre y el pecado de ella al ceder a besarlos. ¿Qué será más fuerte los recuerdos de su pasado, el miedo de excederse en su fuerza o el amor que se tienen?.

Disclamer: Los personajes le pertecen a Stephenie Meyer, yo sólo me adjudico la trama de la historia, di NO al plagio.
Historia para mayores de edad por contenido fuerte y explícito en algunas escenas, si eres menor lees bajo vuestra responsabilidad. Este fic será un poco más oscuro en muchas partes debido a las circunstancias de la trama. Fuera de contexto.

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Capítulo 6

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Entre penas del recuerdo

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BellaPOV

"Estaba feliz, la dicha era la mayor viviente en mi corazón. Alegría, magnificencia, orgullo, amor, nada se lograba comparar con todas las emociones que sentía en estos momentos. Después de sellar nuestro compromiso, mi amor de ojos azules tuvo que partir a un extenso viaje de estudios por Europa por lo que la boda se realizaría hasta que él volviera.

Un mes, dos meses, tres, cuatro, cinco, un año había pasado desde su ida y aún no lo volvía a tener entre mis brazos. Las cartas solo habían durado los primeros 4 meses, en ellas me relataba las maravillas arquitectónicas que se encontraban en París, Moscú, Madrid, Berlín, Atenas, Roma, Londres, todos los lugares en los cuales podríamos haber vivido nuestro amor, él los visito solito, pero sabía en el fondo que era por nuestro futuro y podía esperar el tiempo que fuera necesario para poder reunirme con él.

La esperanza siempre estaba en mi corazón de que él volviera y me siguiera amando con la misma intensidad, si está había disminuido un poco, estaba dispuesta a entregarme a él solo por salvar nuestro amor y así estar junto al hombre al cual amaba y quería pasar el resto de mi eternidad, dejar descendencia y que nuestro amor fuera recordado por nuestros hijos, nietos y si teníamos la dicha, la de nuestros bisnietos.

Ya el quinto mes deje de recibir noticias suyas. Los días pasaban cada vez más lentos, haciendo que las horas y los segundos cada vez fueran muchísimo más despacio para las personas que no se encontraban en la situación en la que yo estaba. Impaciencia, nerviosismo, en mi estomago había un nudo que se había alojado y me hacia la vida mucho más complicada. Hipótesis. Miles de ideas vagaban por mi cabeza y ya no sabia que pensar. La confusión reinaba en cada poro y las neuronas que poseía mi organismo; ya no sabía que hacer, los días seguían pasando y cada uno de ellos se burlaba de mi sufrimiento, los rayos del sol que muchas veces lograban disipar las permanentes nubes, solo hacían empeorar mi dolor, era como si cada rayo fuera una cuchilla que se deslizaba por mi corazón haciéndolo sangrar en silencio por una ausencia que no sabia si alguna vez podría tener remedio.

Su familia me decía que estuviera tranquila, como si lo pudiera lograr, era estúpida su petición, ya había pasado un año desde su ida y alrededor de 7 meses sin noticias suyas. El compromiso seguía en pie y lo estaba llevando de forma ausente, ayudada por sus padres que infundían fuerzas en mi ser para que no decayera más de lo que ya estaba. Un día su hermano Gerard me informo que partía a Europa a buscar a Edgard, visitaría los lugares en los cuales había posado mi amado y no volvería sin él o por lo menos con noticias suyas. Una vez programado el viaje Gerard partió rumbo a Londres, ultimo destino en el cual Edgard nos había mandado noticias suyas, justo un mes antes de mi cumpleaños, el 13 de septiembre fecha en la cual cumpliría los 18 años.

Los días pasaban veloces por mi lado, como cuando corría por el bosque y los arboles pasaban rápidamente a mi lado mientras me sumergía en la espesura y oscuridad del mismo. El día tan esperado había llegado –esperado, pero ¿quién esperaba un cumpleaños en donde su prometido estaba ausente y un anillo reposaba en mi dedo? – su familia y la mía habían organizado una intima celebración para festejar un año más de vida. Ahora me pareció que este año era un sinónimo de sufrimiento y el comienzo de una muerte lenta y dolorosa si Edgard no volvía a mi lado.

Y noticias nada. Hasta que un día después de muchos en los cuales no brillaba el sol para mí, una carta de Gerard fue un pequeño rayo de luz, esta decía que había recorrido todo Londres y después de recorrer mucho había dado con el paradero de Edgard. Mi corazón estaba contento y reía en mi interior. La carta también relataba que Edgard lamentaba haber dejado de comunicarse por tanto tiempo conmigo y me seguía amando cada vez más, pero que volvería en medio año más para realizar nuestro enlace matrimonial.

Dos años habían pasado desde su partida y ya contaba con 20 años, mi amor volvería en una semana más y llevaríamos a cabo nuestro enlace. Los preparativos estaban listos, el lugar, los cientos de invitados de ambas familias, la comida y mi vestido.

Nos habíamos traslado desde casa a un antigua iglesia, lo cual me había llamado la atención ya que Edgard solicito expresamente que esta estuviera en las cercanías de un bosque y que el sol no llegara por ningún lado, argumentando que contrajo una enfermedad extraña que no le permitía estar a la luz del sol directamente y venía a buscar una cura también ya que en Londres no la había encontrado.

Estaba dentro del carruaje que me conduciría a la iglesia y una visión me hizo dudar hasta la medula: la iglesia a oscuras y Edgard que me esperaba en el altar, pero no veía a nadie de mi familia y después todo se volvía rojo, como si ríos de sangre empañaran la iglesia. Pero mi amor era más grande que cualquier duda de último momento, ya no había vuelta atrás porque ahora me encontraba en las afueras de la iglesia a punto de ser feliz.

Lentamente mi padre abrió la puerta del carruaje, poso su mano delicadamente en la mía y me infundio los ánimos necesarios para salir a una nueva vida. Mis pasos eran torpes de por si, el vestido de un blanco radiante me hacia resaltar más la palidez propia de mi piel, pero no lograba distinguir mucho adentro de la iglesia. Un órgano y las primeras notas de una canción que ya en estos tiempos era la tradicional me indicaron que debía empezar mi peregrinar a la felicidad. A la melodía del Ave María que estaba cantado por un coro de bellas mujeres me introduje de la mano de mi padre en la iglesia. Paso a paso me daba cuenta a mi alrededor que había mucha gente que no conocía, todos eran de una palidez y hermosura casi irreales, todo estaba iluminado con altos cirios por los pasillos de la iglesia y en el altar estaba lo más precioso que mis puros ojos pudiesen alguna vez ver: Edgard, vestido con un hermoso atuendo negro y una capa del mismo color hasta el suelo, mientras su mano estaba estirada hacia mí para recorrer juntos la vida.

Amada Bella estas radiantesu voz no era la misma que yo recordaba era mucho más musical, su palidez se había acentuado remarcando los lugares en los cuales estaban sus venas, sus ojos ya no eran azules sino que de un rojo furioso como si fueran verdaderos pozos de sangre, sus facciones que antes habían sido aristocráticas ahora eran mucho más afiladas lo que le hacían darle un aspecto un poco tétrico y los músculos que una vez fueron mi perdición, ahora eran un verdadero tormento al estar tan toscos enfundados en su traje.

Tome su mano y el choque produjo un escalofrío en mi espina dorsal. Un extremo frío recorrió cada una de mis terminaciones nerviosas mientras mi mirada estaba atada a la suya. Sabía que este no era el mismo Edgard que yo conocí hace años, algo le había pasado en ese viaje y muy pronto cuando se llevara a cabo nuestra unión lo descubriría.

El Ave María ya había acabado por lo que reinaba un silencio casi sepulcral que si no es por la voz del sacerdote quien había comenzado la ceremonia, hubiese jurado que esto era un velorio. La titilante luz de las velas daban un reflejo oscuro de las personas y hacían opacarse mucho más las sombras que de por si poseían los ornamentos del altar mayor. Mi mirada se fijo en un gran Cristo crucificado que parecía que estuviese llorando en silencio por la perdida de uno de sus ángeles puesto que sus facciones no eran la típica de amor, compasión al prójimo, nada de eso, a pesar de ser una escultura su cara reflejaba más terror que alivio al observarla.

Pase la gran parte de la ceremonia absorta observando lo que tenía ante mis ojos y si no hubiese sido por la frialdad de la mano de mi amado, hubiese pensado que esto era más bien una película de terror. Sentí su agarre tensarse en mi mano hasta el punto en el que casi lanzo un gemido de dolor, fue entonces cuando me di vuelta a mirarlo y ver que tenía el aspecto de un cazador al asecho de su presa, fue el detonante de pequeños temblores en mi cuerpo.

Un destello brillante llamo mi atención y me fije que la ceremonia también tenia una pequeña misa adentro, ya que ahora estaban en el momento de la consagración. Al levantar el sacerdote el cáliz vi como Edgard sacaba su lengua y se relamía su labio inferíos de derecha a izquierda y viceversa. Que yo sepa el cáliz contenía vino con unas gotas de agua nada más, a no ser de que en esta ocasión fuera otra cosa. Cuando lo dejo en el altar "sin querer queriendo" derramo unas gotas de vino sobre el mantel el cual era de un blanco impoluto haciendo que fuera mucho más perceptivo al ojo humano el rojo oscuro del vino sobre una superficie blanca.

Sentí movimiento a mi alrededor y muchos de los presentes de una belleza casi sobrenatural que se encontraban sentados en las ultimas filas, ahora se encontraban en la primera y segunda, medio agazapados sin razón aparente a mis ojos. Mi amado también tenía su espalda semi encorvada hacia adelante pero su agarre además de ser frio estaba tenso en mi mano.

Posteriormente llego el momento de la comunión, fue aquí donde me vi liberada del agarre de mi futuro esposo; él recibió la hostia y el sacerdote le entrego el cáliz en donde tomo el vino, parecía que era rico ya que fue un gran sorbo, luego comulgue yo y me toco beber del cáliz, el vino tenia un color oscuro, una consistencia viscosa mientras lo paladeaba en mi lengua, pero era un gusto que se me hizo familiar cuando una vez me clave con una aguja mientras cosía uno de mis ajuares y me lleve la yema de mi dedo a la boca, el sabor el mismo de la sangre. Al darme cuenta de que estaba bebiendo sangre solté abruptamente el cáliz haciendo que se derramara un poco de sangre en mi vestido.

Te ves más hermosas con esas manchas de sangre sobre tú vestido Bellame lo había confirmado y ahora veía sus ojos oscurecidos por algo que no sabia como interpretarlo.

¿Por qué me hiciste beber sangre si esto tiene que ser vino? –.

Simple, quería que te fueras familiarizando con el sabor de la sangredicho esto muchos gritos acudieron a mis oídos y me di vuelta para mirar a la asamblea, muchas de las personas pálidas tenían en sus brazos a otros de los invitados los cuales parecía que estuviesen desmayados.

¿Qué les pasa a esas personas?ahora si que tenía miedo, esto verdaderamente se estaba convirtiendo en algo horroroso de principio a fin.

Digamos que ahora están sintiendo un placer tan fuerte que se mezcla con el dolor que sintieron por la mordida de mis colegas.

¿Por qué los mordieron y…?la pregunta murió en mis labios al ver a mis padres también "desmayados".

Ahora que apreciaba este paisaje me daba cuenta en una observación más profunda que toda la ropa de los asistentes que estaban "desmayados" se encontraba impregnada de sangre.

Es simple Isabella, somos vampiros y necesitábamos alimentarnos–.

No puede ser posible si tú eres una persona buena, esto tiene que ser una broma…–.

Me ves, ves la apariencia que tengo, todos los que me acompañan son vampiros igual que yo, en el viaje a Europa hace 2 años tuve un accidente y una de ellas me encontró moribundo en las cercanías del bosque y decidió convertirme, gracias a ella ahora tengo "vida".

¿Qué quieres de mí entonces? –. En estos momentos el sacerdote quien anteriormente parecía ausente se dirigió a posarse detrás de mí.

Te quiero a ti Isabella–. Dicho esto se acerco a mí, me tomo de los brazos y se dirigió a prisa hasta posar de manera ruda su boca sobre la mía en un beso cargado de deseo, después se dirigió de manera rápida hacia mi cuello al lado donde se encontraba la vena yugular en donde exhalo su frio aliento sobre mi piel.

¿Estas lista amor? –. Ni siquiera me dejo responder, lo próximo que sentí fue como 2 cuchillas se enterraban en mi cuello mientras bebía gustoso de mi sangre. No se cuanto tiempo en realidad paso, pero hubo un momento en el que una solitaria lagrima descendió por mi mejilla y supe que ya no había vuelta atrás. Esperaría la muerte en los brazos de la persona que amaba sin saber realmente en lo que era, la persona que me quito mis sueños y mi felicidad. Antes de perder completamente la noción del tiempo escuche que me decía:

No te dejare morir, pero ahora serás como yo aunque estarás sola.

Días después, no se cuantos en realidad, desperté. Me encontraba tendida en un bosque con el vestido de novia manchado con sangre en la parte superior pero había una diferencia notoria entre el "antes" y el "ahora. Escuchaba todo de una forma mejor, como más nítido en su estado primitivo podía decirse, poseía un tacto más delicado en donde la textura de el pasto, las hojas secas, todo lo que se encontraba a mi alrededor era en un grado mayor; mi garganta ardía de una forma escandalosa, era un deseo primitivo que había en mi interior, sed podría ser pero no precisamente de agua, todavía retumbaban en mi memoria las palabras corto punzantes de Edgard, "vampiro". Ahora estaba sola y vacía aquí en medio de un bosque sin más compañía que la soledad y la sed que me quemaba por dentro. Debía encontrar sangre para alimentarme y haría lo que fuera por obtenerla. Mis oídos captaron el sonido que realizaban a mucha distancia unos animales por lo que me dirigí corriendo a ver de que se trataba en el camino no me caí cosa fue extraña pero si la condenación que había sido realizada a mi persona tenia sus ventajas, tendría que aprovecharlas en lo que ahora seria mi vida.

Una gran manada de ciervos se abría paso ante mis ojos, sus cuellos expuestos, la sangre caliente corriendo a gran velocidad por sus venas, los latidos apresurados de sus corazones, todo me llamaba a gritos a que fuera a por ellos, por lo que siguiendo mis instintos más primarios me abalance sobre ellos. Clavar colmillos, succionar, desgarrar, lamer y repetir un mismo ciclo nuevamente, me los había bebido a la gran mayoría, ahora solo quedaban los cuerpos fríos e inertes que esperaban una futura descomposición. Mi aspecto no era el mejor, si el vestido si ya en si estaba manchado en la parte superior con sangre, ahora de blanco no tenia nada, estaba totalmente de un color rojizo oscuro y lleno de ramitas, pelos y hojas secas.

Y así fueron pasando los años y años. Mi existencia era monótona y vacía, no tenia a nadie que fuera de mi misma especie y las confusiones muchas veces me hacían cometer algunos errores que hasta el día de hoy me pesaban".

Había decidido dejar a Edward un rato solo, quería pensar un poco en mi misma, en los últimos acontecimientos que habían sucedido, pero no se porque mi mente viajo al pasado, a aquel en el que fui feliz hasta cierto punto, hasta que la eternidad se cruzo en la vida de mi prometido y tomo decisiones por ambos sin antes consultármelo.

Ahora la vida la miraba con otros ojos, pero siempre con cuidado tratando de evitar todo lo que me pudiera causar algún tipo de riesgo tanto a mí como a otros seres humanos. No quería ser la novia que tomara decisiones sin consultarle al novio o cualquier similar, ya que el sufrimiento que había tenido y las noches en las cuales las lagrimas secas salían a flote habían sido incalculables. Siempre me perseguiría la imagen de la novia que "murió" en el altar por su amado, la que le robaron todo y la dejaron vacía.

Pero ahora todo era distinto, amaba a Edward como nunca me imagine que podría amar a un hombre nuevamente y estaba lista para contarle mi gran secreto, solo esperaba de que no me abandonara pese a la adversidad y el riesgo que estaba latente como cada palpito que daba el corazón de Edward al encontrarse junto a mí.

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Muchas gracias a: Erill Cullen, paky, yolabertay, Rosa Cullen Facinelli y T.K. Kira quienes dejaron un hermoso review en el capítulo anterior, se los agradezco mucho. Espero que este capítulo sea de su agrado, aunque si lo sé… fue demasiado trágico en cuanto a la forma en que convierten a Bella T_T, pero les digo que será más que necesario para la continuación de la historia.

Se cuidan.