primera parte del capitulo 7. gracias por sus comentarios y nos leemos en 24 horas. muchas gracias por haber llegado hasta este capitulo. son unos soles! son mis soles... mil y un gracias.


NO soy debil


Cualquiera que los viera juntos (conversando, trabajando y entrenando), podría decir (pero no asegurar) que eran pareja de tortolitos en secreto. Nunca se les veía caminar de la mano, besarse o hacerse caricias; nunca nada más allá de un abraso, un apretón de manos y un empujón amistoso, de esos que se daban mientras hacían competencias de carrera…, cuando Natsu quería llegar primero a la línea de meta, y las "caricias o motivos" de Shotaro se lo impedían, ella simplemente empujaba a Ren para botarlo a medio camino. Así de fácil, así de simple y así de sexy (como lo describe Ren). Ella legaba siempre de la primera, claro.

Para el mundo, ellos, eran novios.

Para ellos, lo que tenían, solamente era una amistad.

– Bien, listo… ¡Pueden retirarse! - anunció Ren al nuevo grupo de reclutas que se veía obligado a entrenar.

Se pasó el ante brazo por la frente, secándose el sudor, y observó como el equipo de chicos empezaban a quejarse por las contracciones musculares y los calambres.

– ¡Eh! ¡Chicos! ¿HAY ALGUNO QUE SEA UNA NIÑITA? - preguntó alto y claro, obteniendo carcajadas como respuesta – Bien, ¡Entonces NADA DE QUEJAS! - sentenció antes de sentir un suave golpe en la espalda; Natsu lo acababa de golpear con un palo de bambú (el utilizado en el salto de garrocha).

Él la miro incrédulo. ¿Salto de garrocha? ¿es enserio?, se preguntó antes de omitir sus preguntas.

Ella sonrió de lado. – ¿Qué tal? – les dijo a los chicos nuevos, antes de volver a fijar sus ojos en Ren y fruncir levemente el ceño. – Escuche por ahí que estás diciendo que… ¿Las niñitas somos débiles? - preguntó con recelo, obteniendo la atención de los chicos nuevos.

Un "UH…" fue lo único que se escuchó por parte de los veinte alumnos de Tsuruga Ren.

El hombre sonrió y asintió.

Natsu miró a su espalda, observando que acababa de llegar Kanae Kotonami. Habían quedado para entrenar y aprovechar que el gimnasio estaría desocupado. Ahora, dudaba que aquello pudiera ser como lo habían planeado. Simplemente tenía un asunto "importante" que atender con Tsuruga Ren.

– ¿Qué está pasando aquí? - preguntó Kanae acercándose al grupo de nuevos reclutas, que miraban con emoción la situación.

– Parece que habrá pelea. – dijo uno de los chicos en tono de broma.

Kanae miró a su amiga y luego a "la mano derecha del presidente de la interpol". – Esto no puede ser verdad; seguro que es una broma. - musitó

¿Una broma? Pensaron Ren y Natsu al mismo tiempo. ¡Claro que no es una broma!

–Biológicamente, lo son, Natsu-chan. - contestó Ren, sacándose las vendas que usaba para proteger sus nudillos y manos. Uh, la-la… ¿Por qué cuando se pone asi, serio, se ve tan sexy? – Tú lo sabes mejor que nadie… fuiste tú quien me lo dijo. – agregó, sonrojando levente a la chica. – ¿Recuerdas? Ese día que no podías cargar las bolsas con los papeles de la fotocopiadora, yo te ayude y tú me dijiste "Muchas gracias, Tsuruga-san. Yo jamás podría haber cargado el saco de hojas. Son demasiados kilos… y las mujeres somos biológicamente incapaces".

Natsu alzó una ceja y soltó la garrocha de salto largo, actuando indignada. Incluso, esa mala voz mía le queda sexy….

– ¡Yo no hablo así! y ¡Jamás dije eso! - protestó.

– oh… sí que lo hiciste, Natsu. No te hagas la desentendida ahora.

La mujer se llevó las manos a la cintura y lo desafío con la mirada.

– ¡Natsu, recuerda que estamos aquí para entrenar… no para iniciar una pelea! - gritó Kanae desatando la furia entre los estudiantes. ¡Esto realmente iba a ser una pelea!

– ¿Una pelea? - preguntó Ren algo sorprendido. Por lo general, cada vez que entrenaba con Natsu y les tocaba enfrentarse cuerpo a cuerpo, él la dejaba ganar. Ella es tan débil, tan frágil y sus golpes son como los toques de una pluma. – ¡No!, lo siento, pero yo no pienso pelear con Natsu-san.

– ¡Vamos Sempai! - gritaron sus aprendices. – ¡Demuéstrele quienes mandan aquí!

Kanae suspiró, se pasó la mano por el cabello y terminó por sentarse al otro lado del gimnasio. Observó y volvió a suspirar. –Natsu va a ganar… esto no es buena idea. – alcanzó a decir antes de que un chico se sentara junto a ella a observar el show.

–Claro, claro. Seguro que Natsu-chan ganara… ¡Terminara llorando! -

Kanae miro fríamente al chico, obligándolo a tragarse sus palabras.

Al cabo de cinco minutos, los estudiantes de Ren, uno que otro brigadista que pasaba por allí y Kanae, estaban sentados en las orillas del gimnasio; resguardando su seguridad y a la expectativa de ver una verdadera lucha de titanes.

Natsu se quitó las vendas que usaba en su mano, las cuales se había puesto para practicar con la garrocha.

– Vamos, no te contengas…- le dijo a Ren y este soltó una carcajada que lo llevo a ignorar la patada que Natsu le propinaba en el estómago. – ¡He dicho, "no te contengas"! - gruñó molesta, viendo como su Sempai caía de rodillas al piso.

¿¡Estaba de coña!? ¡Natsu no podía hacerle eso al gran Tsuruga Ren! … seguro que el hombre se estaba dejando ganar. Todo el mundo creía que se estaba dejando ganar… Todo el mundo, menos Kanae; ella sabía que Natsu era una roca cuando se trataba de combate cuerpo a cuerpo.

– Maldita sea. - se escuchó que mascullaba Ren antes de ser golpeado nuevamente por la chica, aunque, esta vez, detuvo el puñetazo y le giró de tal forma que terminó sobre ella en el piso. Jaque…

Natsu soltó un gemido (una de sus armas súper secreta); suavizando el agarre de Ren, cambiando de posición para montarse sobre él e intentar estamparle el puño contra el rostro.

– Juegas sucio, Natsu. - comentó Ren deteniendo el golpe en el momento.

– Soy realista. – le corrigió antes de sonreír. –Me apegó a la realidad de los hechos.

– … más bien, yo diría que eres una idealista. - comentó él sonriéndole, y recibiendo por respuesta, un fuerte cabezazo de parte de la chica.

Mierda, se tomó demasiado literal lo de "idealista". Pensó Ren, quedando en blanco por nos segundos. Veo que su cabeza y sus ideas sí que tienen fuerza de combate…

Ren la libero del agarre, ante la primera impresión y Natsu logro ponerse de pie, a pesar de que el cabezazo le había dejado algo desconcertada.

– ¡Alto, deténganse! - exclamó Kanae intentando detener la pelea, pero el grupo de estudiantes y el resto de brigadistas, la detuvieron. Nadie les privaría la única oportunidad de ver pelear a mano limpia, como la que estaban llevando dos de las autoridades más respetables de la Interpol.

– Veo que no te conozco. - comentó Tsuruga Ren colocándose de pie mientras se palpaba la frente. ¿Cómo era posible que aún siguiera con vida, después de ese falta golpe? Seguro que su IQ bajaba veinte puntos después de aquel brutal choque de "inteligencias".

Natsu lo miró enfurecida, pero, luego de unos segundos, relajó su mirada y actuó algo asustada. – Ren… estas sangrando. - dijo al tiempo que se ponía frente a él para observar la herida que le había proporcionado. – yo… lo siento mucho. -dijo palpando la zona enrojecida por la sangre.

Que linda… siente haberme golpeado y roto la cabeza. Talvez… solo talvez, ¿debería dejarla ganar una vez más? ... no, ¡definitivamente no!

– No hay nada que sentir, Natsu. Esto aún no acaba. - dijo tomándola por desventaja y derribándola de un solo movimiento.

Ren volvió a quedar sobre ella.

Natsu volvió a invertir las posiciones quedando sobre él. – …No somos débiles, entiéndelo.

Ren soltó una risita y Natsu se enfureció tanto que pensó en machacarle un ojo hasta dejarlo ciego; pero antes, él la levanto junto consigo y le obligo a mantener sus piernas alrededor de su cintura. Fall in love.

¿¡Que RAYOS!?, pensó la mitad de los espectadores. (Si Kijima hubiera estado allí, hace mucho ya hubiera intervenido en la pelea; todo por salvar a su pequeña belleza de las manos tiranas de Ren) ¿Seguro que ellos no eran novios? Por más que fuera una pelea y se estuvieran dando duro (bien fuerte y duro), ¡Nadie atacaba con tanto cariño y calculo a su contrincante!… al final de cuentas, ninguno de los dos tenía más heridas que el otro.

Esto era un empate.

– Suéltame. - escupió Natsu molesta (más molesta que sonrojada), luego de unos segundos de intentar zafarse.

– Claro que no, se a la perfección que, sin tu punto de apoyo, eres completamente débil… conozco a la perfección tu manera de atacar, Natsu. - explicó Tsuruga Ren riéndose tiernamente de ella.

¿Quién se creía que era como para reírse de ella? Natsu lo miro enfurecida, frustrara y más que sonrojada; ¡Si, ya, hasta parecía un tomate!

– Se, que, si no eres capaz de pararte en tus dos piernas, te ves incapacitada para pelear. - agregó el brigadista, despertando la sorpresa en todos los presentes

¡Ese era el sempai Tsuruga Ren! ¡Siempre tan inteligente y al pendiente de los pequeños detalles! Los chicos se levantaron a aplaudirlo y ovacionarlo, a pensar que Natsu aún no se rendía. Ellos ya veían como era que la lucha se daba por terminada; marcando a Ren como ganador.

– Suéltame, Ren.- dijo Natsu secamente, sin expresión alguna en su rostro.

Ren sonrió de oreja a oreja y negó. –ríndete y, recién, pensare en soltarte…

Natsu asintió y suspiró, abriendo el silencio en el gimnasio. Todo el mundo, incluso Kanae, estaban al pendiente de la rendición de la chica.

¿Enserio se iba a rendir? NO, nunca jamás. Solo quería agregarle un poco más de drama y emoción.

No, no, no, no, no, no, Natsu, no. pensaron Kanae y Kyoko al unisón. Ambas veían venir lo que pasaría y no; no era algo que pudiera suceder así, sin más.

– No me rendiré, Ren. Las mujeres no lloramos como ustedes dicen… nosotras. Yo. - respiró hondo y apoyó su adolorida frente contra la del chico, para reducir el espacio y poder susurrar solo para él. –Nosotras somos fuertes… así que suéltame. - pidió suavemente, manteniendo el secreto de sus palabras únicamente entre ellos dos.

Ren asintió y suspiró. – te soltaría, encantado, pero, no me pienso dar por vencido… no eres más fuerte que yo, Natsu-chan… no quiero decir que seas inferior, pero, te faltan años luz para lograr ganarme… y quiero que comprendas eso.

Natsu alzo una ceja y frunció los labios. Lo miro a los ojos.

– Que esto te sirva de lección Natsu. Tu ni siquiera conoces mis puntos débiles, jamás te fijas en ellos… date por vencida y aprende la lección. No seas orgullosa.

¿Orgullosa, yo? Que buen chiste.

– No soy orgullosa. El decir que NO soy débil, no me convierte en alguien orgullosa... el defender mi nombre, mi capacidad, mi voluntad; No me hace débil. - susurró secamente, recibiendo una absurda sonrisa de parte de él.

Y, aparte, claro que ella conocía sus puntos débiles… se los sabía de memoria. ¿Qué clase de psicópata, asesina en serie y brigadista de la interpol seria, si no se supiera los puntos débiles de quienes la rodeaban?

El único que no tiene puntos débiles es Sho-chan... pero tú, Ren, tu eres un huevo frito entre las manos de Natsu. Pensó Kyoko antes de intentar convencer a Natsu de que se diera por vencido. Por favor, Natsu-san. No pasa nada si pierde una sola vez… no pasa nada si le permite ganar. Por favor.

– ¡Ríndete! -grito un chico interrumpiendo el momento y despertando la ansiedad en los espectadores.

Natsu lo miro de reojo y lo apuñalo con la mirada, antes de mirar a Ren y sonreír.

– No me harás caer con tus sonrisas, Natsu, eso no funciona en combate.

La chica asintió, suspiró, subió sus brazos a los hombros de su oponente, acaricio suavemente la tela de la polera de algodón con la que Ren entrenaba, y pego sus labios a los del hombre. Fue un simple toque, un beso casi inexistente. Pero allí estaba lo que todos habían deseado ver alguna vez; Natsu acaba de besar a Tsuruga Ren.

Suave, cálido, tierno y emotivo.

Separaron sus labios a los segundos, les faltaba el aliento. Se sonrieron y acercaron suavemente sus rostros, nuevamente, en busca que aquel dulce e inocente placer.

Las sonrisas no funcionan en combate, pero los besos… son como bombas en esta guerra, Ren.

En el amor y en la guerra, todo vale Tsuruga-san. (al menos eso era lo que Shotaro siempre le repetia)


(parte 1, fin)