Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En está historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?
Aviso:
.: Vampire Academy :. - POV General
.: (nombre) :. - POV Personaje
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Ritchelle Mead
~ Instinto de Sangre ~
Capítulo 7:
Buscando pistas
.: Jill :.
Debían ser las siete de la mañana cuando me desperté porque tenía sed. Mi boca estaba tan seca como si hubiera estado en un desierto así que decidí salir de la habitación para ir a la cocina. La casa de Abe era sorprendentemente grande y nosotros nos estábamos acostumbrando, nuevamente, a nuestro horario de Moroi ya que no había nada de que preocuparse.
Al llegar abajo vi al tal Boris salir de la cocina con una bandeja que contenía una taza con algo echando vapor y unas galletas. Me miro fijamente y juro que pude sentir como si me clavaran una estaca en el corazón pese a que su expresión no dejaba mucho que demostrar.
– ¿Necesita algo señorita Dragomir? –
Me sorprendí por el tono suave y dulce, además de formal, que ha usado. Negué con la cabeza y luego camine hasta la cocina haciéndole saber que podía servirme agua yo sola. Una vez que entre en la cocina me sorprendí bastante. Ya había entrado el día anterior, pero aún así es sorprendente. Había una especie de mesón que rodeaba las cuatro paredes, el refrigerador estaba a una esquina y la isla siempre estaba muy bien organizada. Saque un vaso desde uno de los cajones de arriba y lo llene con el agua de un bidón.
Por el marco de la cocina, uno tan grande como si fuese una ventana rectangular, solo que sin vidrio. Pude ver a Rose sentada en el chaise longue mirando unos papeles. Boris le dejo la bandeja en la mesa de centro y ella le dijo algo que no alcancé a escuchar y dudo mucho que solo sea un «gracias»
Salí de la cocina y fui hasta donde estaba ella. Me sorprendí bastante de verla despierta ya que ella sugirió volver al horario normal de nosotros y esperaba encontrarla dormida en lugar de despierta.
– Jill – Me miro sorprendida – Deberías estar durmiendo
– Tú igual – Tome asiento en el sillón frente a ella – ¿Qué haces?
Posé la mirada en el plato de galletas y la taza que desprendía un aroma a café fresco. La televisión estaba encendida, pero no parecía que alguien la estuviera viendo. Volví a mirar a Rose que tenía un montón de papeles con ella.
– Nada, ve a dormir – Dijo bruscamente sin mirarme. Me sorprendí un poco y luego suspire. Boris estaba parado junto a Rose como si esperara a que ella le diera una orden, pero ella no decía nada – Oye, ¿y este lugar?
Boris miro la hoja que Rose le entrego y negó con la cabeza. Ella suspiro pesadmente y la dejo a un lado sacando otros papeles.
– Si me permite, creo que lo mejor es salir en lugar de buscar con papeles – Dijo él cortésmente – Aunque eso vaya contra las reglas de su padre
– No dijo nada de que yo no podía salir – Rose lo miro tranquila – Amaneció así que no creo que haya peligro. ¿Ottawa por el norte o por el sur?
– Sur – Respondió el hombre entregándole unas llaves – El Dodge Dart Neon, 2013 es el que le ha dejado su padre. Color rojo
– Abe – Suspiro en derrota Rose – Ese hombre. Juro que dudo que sea mi padre. Probablemente es alguien que se hace pasar por el desconocido
– No lo creo, ustedes son tan iguales – Sonreí.
– Te dije que vayas a dormir – Rose se levanto del chaise longue y le entrego los papeles a Boris que asintió lentamente tomándolos. Ella tomo las llaves, una galleta y salió de la casa para ir al porche a sacar el auto.
Suspire en derrota y me levante para poder ir a mi habitación nuevamente. Boris no hizo comentario alguno, así que volví tranquila. Cuando llegue a mi habitación sonreí levemente al ver a Mia dormida aún. La habitación de nosotras era de un color rosado muy suave y lindo. Las cortinas eran oscuras para que la luz del sol no nos molestara.
Me recosté en la cama impaciente porque el día acabe y la noche llegue pronto. Ya quería volver a los juegos del día anterior en el lago. Nos divertimos tanto. Ahora que lo pienso: debo llamar a mi madre. Debe estar preocupada por todo lo que ha pasado que no me sorprendería en lo absoluto que quiera matar a alguien, en sentido figurado.
Cuando volví a despertarme era de noche y estaban por comenzar el desayuno. Boris nos informo que en una media hora más iban a llegar unos alimentadores así que si queríamos esperar podíamos, sino no importaba de todos modos. Yo preferí desayunar aunque sea un poco y después tomaría algo de sangre. En cambio Christian no desayuno nada, solo se sentó con nosotros, él dijo que prefería al alimentador. Me fije que Rose no estaba en la mesa lo que me llamo a atención.
– ¿Rose no bajará? – Pregunte tomando una tostada. Como si fuera algo por magia todos notaron la ausencia de la Dhampir rompe reglas, Lissa dijo que no la encontró en la habitación y pensó que tal vez estaba aquí abajo, pero obviamente no había notado que no era así.
– Ella no ha vuelto – Dijo Boris dejando en la mesa una tetera.
– ¿No ha vuelto? – Pregunte sorprendida. Rose salió a las siete de la mañana y ya eran las diez de la noche.
– ¿Dónde fue? – Pregunto Adrian tomando una tostada.
– Salió a la ciudad – Respondió Boris despreocupado, aunque yo sabía que en su tono de voz había algo de preocupación oculta.
– Seguro ya volverá – Comentó Dimitri serio. De él no sabía que esperar porque era casi imposible saber que estaba pensando.
Espere que fuera cierto y que no sucediera nada, entonces llego. Entro en la cocina con una sonrisa despreocupada y con un sobre en la mano. Tomo una tostada y miro a Boris.
– He encontrado algo – Sonrió – Espero que sea ese
– Vamos a ver – Boris saco las hojas del sobre y las miro sorprendido – ¿Quién te las ha dado?
Rose se encogió de hombros.
– Amenacé a un hombre –
Rodé los ojos. Rápidamente me sentí excluida de la conversación al igual que todos ya que no entendía para nada de que hablaban, incluso los otros dos Dhampir no sabían de que hablaban Rose y Boris. Ella hizo un comentario en ruso que hizo que Dimitri la regañará. Sea lo que sea que dijo apostaré a que fue una mala palabra.
– Podrían no ser reales – Dijo Boris entregándole el sobre con las hojas – ¿A quién amenazaste?
– No lo sé, era un viejo que me estaba acosando – Respondió despreocupada mientras tomaba otra tostada – Nadie ha oído nunca hablar de la tal Samara. Creo que no es de Ottawa
– ¿Y esa información? ¿Cómo la has encontrado? – Pregunto finalmente Dimitri entrando en la conversación.
– No es sobre Samara – Negó con la cabeza Rose – Es sobre Strigois de negocios. Algo así como Abe, pero en forma de Strigoi. Deben de haber unos treinta o más, pero no hay nadie que yo conozca así que obviamente esa persona no está en esta ciudad
– ¿Es posible no conocer a alguien que te conoce a ti? – Pregunto Eddie entrando – Piensa, no conocías a Samara y ella está empeñada en hacerte daño
– Creo que me falta información – Dijo Rose preocupada.
– Es probable – Dijeron Eddie y Dimitri. Los mire confundida, pero no dije nada. Pude notar que aparte de mí nadie más había notado que ellos hablaban sobre algo importante.
– Oye, por cierto, ¿no estás cansada? – Todos guardamos silencio ante la pregunta de Mia – Por lo visto estuviste afuera todo el día, ¿no?
– Dormí en un hotel – Dijo Rose evadiendo la mirada. Sea cual sea la razón no dudo que haya dormido en un hotel.
– Bueno, bueno, señorita rompe reglas – Adrian le sonrió – Iré al lago, ¿quién se apunta?
Mire a Adrian con la intensión de ir, pero nadie dijo nada así que preferí negarme.
.: Rose :.
Como nadie acepto la idea de Adrian, él se alejo molesto. Yo me reí entre dientes y volví a tomar otra tostada. Paso una media hora y llegaron unos alimentadores. Christian y Jill fueron con ellos a una habitación apartada dejándome con los demás. Yo mire el sobre y luego me fui a mi habitación.
– Ha sido una pérdida de tiempo – Dije lanzando el sobre en la cama.
– Apenas estás empezando – Escuche a Dimitri detrás de mí – Pronto lo encontrarás
– ¿No es mejor hacer una lista de enemigos? – Pregunte.
– Creo que no terminarías nunca –
– Gracias – Dije con sarcasmo.
Dimitri no dijo nada más, me rodeó por la cintura y luego me besó en el cuello. Sonreí levemente y me mordí el labio inferior. Debería tener mejores cosas de que preocuparme, como el hecho de que alguien quiere matarme a mí y a mis amigos.
Mire a Dimitri con una sonrisa y rodeé su cuello con mis brazos intentando olvidar que alguien efectivamente envió a la Strigoi a por mí. Nos besamos apasionadamente, y yo hubiera querido seguir adelante, pero Lissa como siempre tan oportunidad.
– Lo siento – Me miro sonrojada – Necesito hablar contigo, es importante
– ¿Por qué Christian no te arrastra lejos? – Pregunte mirando al techo luego de haber soltado un gemido. Lissa rió suavemente y luego miro a Dimitri.
– Enserio lo lamento –
Dimitri no dijo nada. Solo le sonrió.
– No te preocupes – Me besó en la mejilla y se fue. Gruñí.
– Oye, no tenías que echarlo – Me queje – No es justo. Yo no te molesto cuando estás con Christian
– No lo eche, decidió irse solo – Se defendió Lissa. Tomo una respiración profunda y me miro directo a los ojos.
Se sentía nerviosa, algo le estaba molestando y yo no podía decir si era algo malo malo o solo malo. Lissa me sonrió débilmente como quien quiere esconder algo y se sentó en su cama. Pensé y pensé en que podría estar escondiendo, pero para mí era imposible saber ya que me tenía la entrada bloqueada.
– Ok. Suéltalo – Dije rindiéndome por fin. Me senté en mi cama y la mire fijamente.
– Dijiste que la tal Samara te quiere a ti – Se notaba nerviosa – Eso significa que ambas estamos en peligro, ¿no?
¿Peligro ambas? Podría ser, pero no entiendo a donde va con esto. Es obvio que quiere decirme algo que le preocupa, pero no estoy segura de que.
– De hecho, podría ser que los ataques recientes de Strigoi y Samara estén relacionados – Suspire – O al menos eso espero
– Rose, no creo que se relacionen – Dijo ella seria – De hecho pienso que ella quiere algo de ti
– O alguien – Murmure desviando la vista – ¿Crees que Tasha siga en prisión?
Mi pregunta le tomo por sorpresa. Obviamente no se lo esperaba. Suspire pesadamente y me pase una mano por el cabello.
– Yo he tenido ideas estúpida, pero esa es la gota que derramo el vaso – Me reí un poco, pero a Lissa no le hizo gracia.
– ¿Qué? No, oye, no parece que sea así. Tal vez sí, Tasha está detrás de esto – Dijo Lissa sorprendida – Digo, ya te inculpo de asesinato una vez, se hizo pasar por una amiga y casi te mata. ¿Qué nos puede decir que ella no es la culpable?
– ¿Qué está en prisión? – Levante una ceja.
– ¿Y si escapo? – Pregunto ella. La mire fijamente. Podría ser que Tasha esté detrás de todo esto, pero realmente lo dudo. Tal vez sea porque no podría acercarse a un Strigoi y mandarlo o porque realmente pienso que está en prisión. Pero no lo creo, ella no está detrás de esto.
Lissa quería aferrarse a la idea de que el único enemigo nuestro era Tasha, solo ella. Tal vez tenía miedo de que hubiera alguien más allá afuera que quisiera hacerle daño… además de todos los Strigoi, pero yo pienso que lo que más teme es que ese enemigo pudiera ser un verdadero peligro.
– Creo que no deberías pensar más en este asunto – Me levante de la cama y camine hasta la entrada – Deberías estar calmada y tranquila. Yo te voy a proteger y eso es lo único que debes saber
– Pero, Rose, no puedes – Dijo Lissa. Yo no la seguí escuchando ya que salí de la habitación con las llaves del Neon en mis manos. Eddie estaba sentado en la escalera con un vídeo juego portátil – ¡Rose!
Volteé a ver a Lissa y me encogí de hombros.
– Eddie, levantate, iremos al casino – Dije sonriendo de oreja a oreja.
– ¿Qué? ¿Estás demente? Abe dijo que no saliéramos y hacerlo de noche es casi tan peligroso como hacerlo de día o peor aún – Me miro sorprendido. Yo le di un asentimiento con la cabeza y luego baje las escaleras escuchando las protestas de Eddie y las quejas de Lissa.
– ¿Qué sucede? – Pregunto Adrian una vez que llegamos a la sala principal. Me fije que en lugar de estar afuera en el lago estaba jugando con una consola, algo de carrera ya que los demás estaban con él jugando.
– Saldremos – Dije volteando a ver a Eddie con una sonrisa – Dimitri – Me miro tranquilo, estaba leyendo un libro del viejo oeste – Te quedas a cargo mientras no este
– Rose, nos vamos a meter en problemas – Dijo Eddie preocupado – Además no podemos entrar
– Sí, sí, sí. Lo que sea – Rodé los ojos despreocupada – Vamos
– ¿Dónde irán? – Pregunto Mia intrigada.
– Al ca… –
– No interesa – Dije rápidamente – Nos vemos
– Iré contigo – Dijo Lissa mirándome fijamente. Supe enseguida, por su mirada, que no servía de nada quejarme y decirle que no ya que ella no lo iba a aceptar. Tenía algo de miedo de que nos sucediera algo, pero al final acepte.
Tomamos el Neon y nos fuimos a la ciudad. Lissa estaba sentada a mi lado y pude sentir lo nerviosa que estaba por tener que ir de noche. Ella hubiera preferido cualquier cosa a tener que cruzar la carretera de noche.
– Explica por qué vamos al casino porque honestamente dudo que quieras ganar dinero – Dijo Eddie.
– Tienes toda la razón – Sonreí echándole un vistazo rápido por el retrovisor. El camino era corto así que no me preocupaba mucho, cuando llegamos a la ciudad yo busque el casino y nos estacionamos cerca. Camine con las manos en los bolsillos de una chaqueta negra que traía puesta, la había comprado está mañana en unas rebajas y no podía evitarlo ya que cuando la vi supe que tenía que ser mía.
Entramos al casino, nadie noto que tres jóvenes que usaban unos jeans y una chaqueta, algo totalmente informal y casual, estaban en un casino al cual debías ir vestido de forma casual. El casino era más grande de lo que yo hubiera esperado, con fuentes de agua en la entrada y luces por todos lados. Sonreí levemente y entre.
– ¿Identificación? – Pregunto un gorila de la entrada. Cada uno de nosotros sacamos nuestro carnet de identidad para afirmar que éramos mayores de edad. Él hombre acepto aquello, pero no acepto la vestimenta así que gracias a un poco de compulsión de Lissa logramos entrar.
– Espero que esto valga la pena – Dijo Lissa preocupada – Si venimos a jugar entonces no veo por qué no traer a los demás
– No vengo a jugar – Busque con la mirada a barra de bebidas y sonreí cuando la encontré.
– No, claro que no, viene a emborracharse como todos estos giles – Dijo Eddie serio. Rodé los ojos y camine hasta la barra.
– Disculpa – Mire al cantinero. Él me miro fijamente.
– ¿Dhampir? – Susurro – ¿Moroi?
– ¿Moroi? – Pregunte y él asintió. Yo asentí para responder a sus preguntas.
– ¿Qué les sirvo? – Pregunto secando un vaso. Busque con la mirada en la barra y no vi a muchas personas – ¿Algo con sangre?
– Yo estoy bien – Dijo Lissa sacudiendo la cabeza. Obviamente el hombre no la reconoció sin la corona en la cabeza.
– Yo quiero información – Dije sacando un papel de mi bolsillo. Se lo entregue, él lo miro y luego me hizo un ademan a la derecha. Vi a un hombre sentado en la barra, con una mano sosteniendo una copa de algo, un brazo apoyado en el mesón. Hablaba con otro cantinero y traía un aspecto desaliñado como si hubiera perdido todo el tiempo bebiendo.
Nos acercamos a él pese a las inseguridades de Eddie y Lissa. Tome asiento a un lado, Lissa se paró a mi lado y Eddie tomo asiento al otro lado. El hombre rió divertido dejando salir un aroma a vodka recién ingerido. Me miro a los ojos y pude ver que realmente había estado tomando demasiado, pero seguía siendo consciente y de alguna forma estando sobrio. Los ojos eran marrones y su cabello estaba despeinado, pero era negro.
Soltó una carcajada sin humo.
– ¿Eres Bob Moore? – Pregunte seria.
– ¿Y qué si lo soy? – Me estaba desafiando. Rodé los ojos notando que probablemente no estaba sobrio del todo.
– Busco información sobre un Strigoi, su nombre es Samara – Dije apretando los puños ligeramente – Me dijeron que tú conocías acerca de todos los Strigoi en Estados Unidos
– Has venido con el hombre indicado – Dijo riendo nuevamente sin humor – Samara. Ah sí, la Strigoi de veintiún años. ¿Es rubia, no? – Asentí – Sí, la conozco. Pero la información no es gratis
Rodé los ojos suponiendo que era así. Busque en mi bolsillo y saque cien dólares. Él me miro con una ceja levantada.
– Eso no bastará – Negó con la cabeza – La información de Strigoi es mucho más cara
– Háblame de ella y veremos si merece más dinero – Dije bruscamente.
Pude sentir a Lissa tensarse a mi lado. Ella estaba realmente asustada de lo que yo pudiera hacerle al hombre y siendo yo, probablemente ya le habría sacado la información a golpes de no ser porque estábamos en un lugar público.
Saque un billete de cincuenta y se lo entregue a Eddie que me miro sorprendido. Le hice un ademán y entendió. Se llevo a Lissa lejos a cualquier juego. Iba a protegerla así que no me preocupe por ellos.
– Joven adinerada, ¿quién es tu padre? – Pregunto sonriendo – ¿O es que acaso eres una chica de negocios?
Rodé los ojos. Otra comparación con Abe.
– Habla – Dije mirándolo seria.
– Samara… – Su sonrisa se torno melancólica – Fue convertida a los veintiún años por un Strigoi que anteriormente era un humano. Es una historia de amor trágico, pero imagino que no es eso lo que quieres oír. Ella ha vivido mucho, tiene sed de sangre siempre, lastima para sus víctimas… Siempre las mata en menos de un segundo
– ¿Nunca ha dejado ir a nadie? – Lo mire sorprendida.
– No, una vez o hizo, pero luego mato al Moroi – Dijo serio – Es algo así como una mujer de negocios. Hace recados para los más poderosos, incluso para Moroi o Dhampir. No extrañaría que se vendiera al diablo solo para conseguir lo que quiere
– ¿Pide recompensa? ¿Qué cosa? – Pregunte intrigada.
– No lo sé, depende de la ocasión – Se encogió de hombros – Desde sangre hasta sexo o incluso un objeto
– ¿Dinero? –
– No. Nunca dinero – El hombre llamo al cantinero y le pidió un vaso de vodka. Yo lo mire sorprendida y pedí un martini. Por lo visto estaríamos un buen rato aquí – Hace favores a los demás y los demás a ella. Trueque. Secuestros, matanzas, destrucciones, allanamiento. Hay una lista sin fin
– Es una mafiosa – Sonreí maliciosamente. Por un instante sentí algo de envidia, no sé porque, pero era como odiara la idea de que haya bebido la sangre de otro. Intente no pensar en eso porque era estúpido – ¿Qué sabes sobre su último trabajo?
Bob me miro interesado y luego miro al cantinero. Él se alejo sin decir nada. Pensó un poco y luego bebió. Tome la copa de martini y luego espere una respuesta. Él aún no decía nada, no me respondía, pero parecía estar pensándolo muy bien.
– Su nombre era George. Le pidió que matara a su ex mujer, una Moroi, a cambio de dejarle beber su sangre – Dijo finalmente – Era un Dhampir. Desgraciadamente para él, ella no se contiene y lo mato también
Trague saliva. Y pensar que en cualquier momento puedo ser yo quien muera por dejarle beber mi sangre. Él me sonrió divertido.
– Deberías saberlo – Dijo simplemente – Ella es un peligro. Nunca hagas un trato con un Strigoi
– Me parece extraño e incrédulo eso. Los Dhampir odian a los Strigoi y los matan para proteger a los Moroi –
– Lo sé. El hombre estaba loco, era un celopata – Bebí un poco del martini y luego fruncí el ceño. El sabor me quemo la garganta, me di cuenta de que era muy fuerte – No le importaba nada. Por culpa de eso acabo muriendo al igual que la Moroi
Baje la mirada.
– ¿No sabes de un trabajo que esté haciendo ahora? –
Él meneó la cabeza.
– Recientemente supe que estaba en las Vegas trabajando donde recibió un trabajo de un hombre. Buscar a una Dhampir me parece y llevársela. Ella no quería hacerlo, según sé, odia la idea de no matarlo cuando lo tiene enfrente, pero el hombre logro la manera de hacer que ella aceptara. Le prometió un objeto único y ella acepto. ¿Es coleccionista, sabes? Hay que tener cuidado –
Un hombre. Un hombre me quiere, ¿pero quién?
– No lo sé – Respondió como si leyera mi mente – No conozco al hombre, pero si te sirve de algo… es un Moroi.
Apreté los puños y me tome el martini de un sorbo. Una mala idea, pero preferí no tomarlo en cuenta.
– ¿Qué sabes sobre el ataque de Strigoi en manada? – Pregunte frunciendo el ceño – A la corte
– ¿No es obvio? Iban por la reina – Sonrió malicioso – Por tu amiga
Sentí mi corazón detenerse en ese momento. No esperaba que se diera cuenta de quién es Lissa en realidad. Como el cantinero no lo había visto anteriormente no supuse que él lo haría. Trague saliva e intente no pensar en nada más, no demostrar nada, pero no pude.
– ¿Por qué? –
– Es la última Dragomir, claro, también está en nuevo descubrimiento – Sonrió – La pequeña Jill – Me tensé – Supongo que si no es esa la razón entonces no sé que será. Desconozco esa información
Apreté los puños. Saque la billetera, otros cien y lo deje en la mesa. Él me miro tranquilo, con una ceja levantada pero no se quejo.
– Una cosa más – Dijo mientras yo pagaba el martini – Samara no juega con sus víctimas así que si ya lo hizo contigo, y fuera tú, entonces yo estaría preocupado por mi seguridad. Los tratos se rompen y ella lo hace muy seguido
Asentí con la cabeza y luego busque a Lissa por el vínculo. Estaba en las maquinas tragamonedas con Eddie. Gracias a nuestro vínculo logre encontrarla rápidamente. Me acerque a ambos y pude ver que Lissa estaba feliz de haber acertado nuevamente en el juego. Era su noche de suerte según supe por sus pensamientos.
– Eh Rose, es una idea haber venido – Dijo sonriendo – ¿Vamos al Póker?
– No, tenemos que volver – Sonreí levemente. Metí las manos en mis bolsillos de la chaqueta – Eddie conducirás tú, no creo poder hacerlo sin chocar
– Estabas bebiendo – Adivino él sorprendido.
– Solo tome una copa de Martini – Me encogí de hombros.
– Pues estás pasada a licor – Dijo Lissa con una mueca asqueada – Debió ser fuerte
Asentí lentamente y luego salimos de allí todos juntos. Caminamos al Neon y Eddie lo puso en marcha para volver a la casa de Abe. Yo iba en el asiento de atrás y Lissa estaba delante con Eddie. Repase la conversación con el viejo una y otra vez en mi cabeza, pero no le encontraba sentido. Ahora sé que es un hombre quien me quiere, pero no sé quien será. Un Moroi que intenta hacerme daño.
Cerré mis ojos intentando concentrarme en la razón de porque un Moroi quería hacerme daño a mí, pero no podía encontrar la respuesta y en mi mente, mi cabeza y mi razón la respuesta estaba frente a mí con una tarjeta que tenía un signo de interrogación enfrente, solo había que girarla y la respuesta aparecería, pero no podía tocarla. Era lejana.
El auto se sacudió con fuerza. Yo abrí mis ojos de golpe y mire a Eddie. Se detuvo el movimiento de auto. Nos bajamos y miramos la rueda pinchada. Que rayos. Eso no fue pinchado pro accidente, la rompieron apropósito. Esta respuesta ala pregunta invisible apareció como unas nauseas en mi estomago. Strigoi.
Busque con la mirada, pero tenía borrosa la vista y apenas distinguía la carretera del césped y los árboles de las personas… personas… no hay personas. Son los Strigoi.
– Cuida de Lissa – Di un paso enfrente. Tres pares de ojos rojos me miraban fijamente. Apreté los puños y rápidamente saque mi estaca. Pude sentir a Lissa asustada. ¿Razón? Obviamente no porque pudieran hacerle daño a ella… sino porque mi estado no era el mejor para combatir y a ella le preocupaba que pudiera morir si o si ahora.
Apreté los puños con fuerza y me lancé contra uno de ellos que se había acercado rápido en un intento de atacarme a mí. Rodamos por el suelo y yo con mi estaca en mano intente matarlo, pero era mucho más rápido para mí y por eso termine estacando el suelo en lugar de a él. Se movió lejos con rapidez en los pies. Busque a Eddie y lo vi defendiendo a Lissa de uno de ellos. Uno conmigo; uno con Eddie. ¿Dónde estaba el tercero?
Yo y mi mala costumbre de preguntar cosas malas para que luego la respuesta se presentara ante mí como un problema. El tercer Strigoi salto desde un árbol sobre mí. Me lo quite rápidamente y luego le di una patada.
Corrí lejos de ellos para hacer que me siguieran y fue así. Tenía tan borrosa la vista por culpa del martini que estar en la oscuridad tampoco me hacía ningún favor. Choque con un árbol que no vi en el camino. Si antes mi vista era mala, ahora era peor. Me frote la zona golpeada en la frente y luego me puse en pie tambaleándome. Vi al Strigoi frente a mí y me agache al ver que intento golpearme con un puño.
Apoye las yemas de los dedos en el césped y, en cuclillas, estire mi pierna derecha para luego girar como un reloj. Eso hizo que el Strigoi cayera de espaldas y me diera una oportunidad de estacarlo, pero para rematar mi mala suerte de ahora: no tenía la estaca. Santo cielos. ¿¡Por qué tengo tanta mala suerte esta semana!?
Arranque una rama del árbol y se la clave en el pecho. Tenía el filo suficiente para atravesar el cuerpo del Strigoi, pero no para matarlo porque solo una de plata lo haría. La estaca logro paralizarlo, lo que me dio tiempo de buscar mi estaca en el suelo. A tientas en la oscuridad logre encontrar la estaca dos segundos antes de sentir como me arañaban el brazo. Un Strigoi salió de la nada, debe ser el otro, e intento hacerme daño, pero fui más rápida y le clave la estaca en el pecho.
Tome la estaca y volví con el otro Strigoi, pero me lleve la sorpresa de que éste no estaba donde lo deje. Lo busque con la mirada aún borrosa, pero con la adrenalina mandando en mi cuerpo.
– ¡Rose! – Me di la vuelta y vi a Eddie peleando con el Strigoi que yo había dejado anteriormente paralizado. Corrí a él rápidamente, pero antes de llegar me detuve al ver que sacudía la cabeza – ¡Lissa!
Lissa. Busque con la mirada y la vi asustada. Un Strigoi intento acercarse a ella y ella solo retrocedía sin querer provocarlo. La cólera creció en mí y corrí a él rápidamente, antes de que pudiera hacer algo para evitarlo mi estaca ya estaba clavada en su pecho.
– ¡Liss! – La abracé preocupada. Ella me correspondió con fuerza, temblaba. Una vez que me separé de ella vi a Eddie acercarse, ambas lo abrazamos y yo le eche un vistazo a cada uno de los Strigoi. Cuatro. El cuarto debió haberse escondido y espero a que Lissa estuviera sola para atacar.
Caminamos devuelta al auto y fue entonces cuando al adrenalina en mi cuerpo comenzó a desvanecerse y los efectos del Martini volvieron lentamente. Que desgraciado. Buscamos una rueda extra en el maletero y la cambiamos, una vez terminado subimos y nos fuimos.
Al llegar a la casa de Abe no podía decir que tuve un viaje de vuelta de lo más gratificante, primero estaba pasando los efectos de la bebida y segundo nos atacaron Strigoi. Lo cierto es que después de eso el viaje se me hizo borroso. No recuerdo mucho de lo que paso o lo que hablamos. Estuvimos cerca de dos horas fuera, parece que la conversación y el viaje fueron más largos de lo que pensé.
Al Entrar en la casa, algo mareada, me encontré con una sorpresa que no esperaba. Janine Hathaway estaba frente a mí cruzada de brazos mirándome enojada. Por un momento pensé que no era real e intente tocarla, pero me golpeó con la mano. Agite la mía y luego sacudí la cabeza con fuerza.
– ¿Estás borracha? – Pregunto enojada.
– No – Dije con un tono más agudo de lo que hubiera preferido – ¿Borracha, yo? Eso no – Reí divertida.
– Tomo un Martini que estaba demasiado fuerte para su gusto – Dijo Lissa colocando las manos en mis brazos – Se vino todo el camino hablando incoherencias o cosas en clave ya que no le entendimos nada
– Eso no es verdad – Reí. Parpadeé. Me calle – ¿O es verdad?
– ¿Dónde fueron? – Pregunto Alberta apareciendo de la nada desde la sala.
– Eh, si es Petrov – Dije sonriendo de oreja a oreja. Intente caminar a ella, pero por un mareo me quede quieta. ¿Realmente estaba borracha? No, eso es imposible. Yo pedí el martini y estaba muy bien antes de venir aquí, es imposible. Aunque por otro lado me tome más de la mitad de un solo sorbo.
– Será mejor que tomes asiento – Dijo Eddie llevándome a un sillón.
Pude ver a todos reunidos en la sala. Coloque una mano en mi cabeza y mire a todos confundida. Intentaba pasar el efecto y Dimitri ayudo con un vaso de agua.
– Oh diablos – Me queje sintiendo un dolor de cabeza. Presiento que ese dolor no se debe al martini sino al golpe con el árbol. Oh joder. Solo yo puedo tener un accidente tan tonto como ese.
Lissa me miro preocupada y coloco una mano en mi hombro.
– Creo que necesita dormir –
– Estoy bien – Dije frunciendo el ceño con los ojos cerrados – Solo un vaso de agua y estaré como nueva en poco tiempo
– ¿Dónde estuvieron? – Pregunto Dimitri preocupado.
– En un casino – Sonreí un poco más tranquila – Fui a ver a un hombre que sabía acerca de todos los Strigoi
Cabeceé un poco.
– ¿Qué te dijo? – Pregunto mi madre. Estaba por responder algo cuando no sé qué paso que todo se volvió negro de golpe.
Al día siguiente, cuando abrí los ojos era cerca de las cinco de la tarde. Yo estaba en mi habitación recostada en mi cama con la misma ropa del día anterior. Lissa no estaba durmiendo y mi cabeza gritaba por una aspirina pronto. Me puse en pie sintiendo un ligero mareo y camine al baño. Busque en un botiquín y encontré una aspirina. Gracias al cielo. Me la tome y me queje del dolor. Luego solo salí.
– No recuerdo haber bebido tanto – Me queje bajando las escaleras – Apenas si una copa
Bostecé un poco más tranquila y camine hasta la cocina para darle a mi estómago algo que no me destruya. Comí un pan con mantequilla y por la ventanilla vi a mi madre sentada en la mesa con unos papeles. Me froté los ojos solo para asegurarme que no era una ilusión.
– Oh espera – Me acerque a ella sorprendida – ¿Tú cuando has llegado?
– Anoche – Respondió sin mirarme – Probablemente no lo recuerdes ya que estabas borracha
– No estaba borracha – Me senté frente a ella – Solo ligeramente mareada
– Ligeramente – Bufó.
– ¿Qué haces? – Pregunte posando la vista en las hojas que ella tenía.
– Reviso tu investigación – Me miro fijamente – Y ahora que estás consciente puedes decirme a que fuiste a un casino además de emborracharte
– Yo solo tome una copa de martini, no es mi culpa que haya estado tan fuerte – Fruncí el ceño – Ni siquiera sabía que estaba fuerte hasta que me lo tome todo de golpe
Ok. No debí de haber dicho eso ya que la mirada de mi padre era desaprobadora total. Trague saliva y golpeé la mesa frenéticamente con un dedo índice mientras apoye mi mentón en la palma de la mano.
– Fue irresponsable, no debí de haberlo hecho – Admití – Lo sé. Por culpa de eso nos atacaron, pero oye, logre defender a Lissa y evitar que le hicieran daño, ¿no? Al fin de cuentas lo que importa es eso y no mi estado
– Creo que tienes un mal concepto de importante – Dijo ella sin mirarme – Tienes suerte de que Eddie estaba contigo para protegerla
– Ya sé, ya sé. Fue un error – Rodé los ojos – No debí de haberlo tomado
– Al menos lo entiendes – Dijo mirando las hojas – ¿Quieres decirme ahora para qué fuiste?
– Solo si tú me quieres decir por qué no te habías contactado conmigo – Fruncí el ceño – No fue divertido. Estaba preocupada
– ¿Tú? – Levanto una ceja y yo me encogí de hombros – No es necesario. Te encargue una misión y es lo único que debe de importarte
Suspire.
– Solo sé que hay un Moroi detrás de mi cabeza y le pagó a un Strigoi para llevarme con él – Respondí a su indirecta pregunta no hecha – No sé quien sea, pero realmente se las trae conmigo
– Un Moroi – Dijo pensativa – Te has hecho muchos enemigos, ¿no? Podría ser cualquiera
– Siento que la respuesta está frente a mí – Deje de golpear la mesa y entrelacé los dedos de ambas manos – Pero no puedo agarrarla – Hice un movimiento con las manos para hacerle entender como se escapaba de mí la respuesta – La veo, la siento y luego… es como agua corriendo entre los dedos. Se resbala y se aleja sin que pueda volver a tomarla. No sé quien pueda ser, pero presiento que conozco la respuesta
Ella me miro fijamente por unos segundos. Probablemente piense que estoy loca y no me molestaría aceptar la idea. Suspire pesadamente y luego levante la vista al techo. Claro que lo piensa. Casi estaba por decir algo cuando la puerta de la casa se abrió y pude ver a Christian.
Sonreí levemente cuando lo vi abrir la boca para hacer uno de sus usuales comentarios, pero guardo silencio cuando mi madre lo fulmino con la mirada. Él paso a la cocina tranquilamente intentando fingir que no nos prestaba atención.
– Creo que es probable que sea cierto. Así funcionan las lagunas mentales – Dijo ella.
Rodé los ojos – Yo no estaba borracha y mucho menos olvido cosas. Ya te lo he dicho, fue un accidente, ese tipo me estaba irritando
– Rose, independiente de eso, lo que importa es la información que nos falta – Apreté los puños.
– Muy bien – Me forcé a sonreír – Janine, muy bien, pero no se te olvide que mi laguna mental no me permite olvidar a las personas que me importan
– Basta Rose, no es el momento – Espetó. Apreté los puños y me puse en pie.
– Maldito momento en que creí que las cosas iban a estar bien para ambas. Pensé que la relación madre e hija iba a mejorar, pero me equivoque. Así como siempre. Pues bien, ya volviste, puedes hacerte cargo de cuidar a Lissa y a todos los demás. ¿Yo? Pues me voy, tengo mejores cosas que hacer que escucharte –
Estaba llena de cólera, no quería hablar con nadie en ese momento. Subí a la habitación que compartía con Lissa y saque un cambio de ropa. Luego salí de la habitación con la maleta.
– ¿Dónde vas? – Pregunto Christian mirándome sorprendido. Lo hice a un lado ya que me bloqueaba el camino a las escaleras.
– ¿Estabas ahí? Me voy – Dije molesta – Tengo que encontrar a alguien antes de que me encuentre a mí
Al llegar a la sala me encontré no solo con mis amigos y mi madre, sino con Abe. Levante una ceja confundía y él me sonrió levemente. Estuve a punto de hacer un comentario sobre su presencia cuando preferí mantenerme callada.
– Eh, Problemas, ¿dónde vas con esa maleta? – Pregunto frunciendo el ceño. Mire a mi madre y luego a él nuevamente.
– Iré a buscar respuestas – Dije con firmeza. Siempre la cabeza en alto – No me quedaré aquí de brazos cruzados
Abe estaba cruzado de brazos con una expresión seria. Todos, salvo mi madre y él, me miraban sorprendidos. Como si mi respuesta los tomará por sorpresa, probablemente es así. Justo cuando mi madre iba a decir algo él la interrumpió.
– ¿Volverás? – Miro la maleta.
– No lo creo – Me burlé – No tengo intensiones de hacerlo
– Tú y tus viajes – Suspiro exasperado – Bien, entonces… allí está la puerta
Me sorprendí un poco, pero no lo demostré. Me encogí de hombros y escuche a mi madre quejarse, Abe solo le respondió con una sencilla frase: tú la pusiste a cargo. Supe enseguida que ella se arrepentía y claro, yo estaba dejando mi cargo de cuidar de los demás y protegerlos, iba a ir a ponerle un reloj a mi vida. Mis locos planes siempre terminan igual.
Salí rápidamente, aunque a Lissa no le apreció y al igual que una vez intento usar la compulsión para que la llevará con ella o no me fuera, gracias a Dios que no le hice caso y me fui. Una vez que salí de la casa vi el cielo celeste y el sol que aún brillaba. Cinco de la tarde, perfecto para no encontrar peligro.
– ¿Entonces, es todo? – Me di la vuelta y vi a Abe parado en el pórtico. La puerta detrás de él estaba cerrada.
– Eso creo – Baje la mirada – No quiero irme y dejar a Lissa o a Dimitri, pero siento que debo hacerlo y encontrar mis respuestas
– ¿Para poder detener al Strigoi o para demostrarle a tu madre que puedes hacer bien las cosas sola? – Pregunto serio.
Levante la mirada.
– No lo sé. ¿Ambas? – Me encogí de hombros – No interesa
– Te vas a matar afuera – Dijo serio.
– Ya he hecho viajes y mírame, a salvo – Sonreí.
– Tal vez no tanto – Dijo él entregándome una bolsa – Probablemente te sirva de algo
Tome la bolsa y rodé los ojos, aunque debo admitir que sonreí un poco. Una bufanda de cashmir tejida con varios colores y los más brillantes. Era la misma que una vez me entrego para volver a la academia luego de haberme ido voluntariamente (como siempre que me escapaba).
– Usa el dinero de la tarjeta, no te preocupes y puedes – Hice una mueca triste dramática – Llevarme mi Neon
Levante una ceja y mire la bolsa. Las llaves estaban allí.
– Si quieres puedo caminar – Dije tranquila y despreocupada.
– No, déjalo, no lo hagas más difícil – Alzo la palma – Ten cuidado Problemas. Si necesitas que vaya a por ti entonces llámame y te traeré devuelta
Mire a entrada – Tengo planeado seguir a Samara… Buscaré las respuestas de por qué ella me quiere cazar. ¿Quién está detrás de mí? Lissa tiene razón, ambas aquí estamos en peligro y lo mejor es que yo me vaya
– Tu lógica nunca tiene sentido – Suspiro pesado – Ten cuidado
Me encogí de hombros y subí al Neon. Mire a Abe desde la ventana y vi como me asentía lentamente. La cosa es… que yo no quería irme, pero la advertencia del anciano y la información que me dio era clara: yo era un peligro estando con ellos. No podía arriesgarme a que algo le sucediera a Lissa o alguien más. Solo tenía que irme y si me despedía probablemente no podría irme, iba a ser difícil así que preferí solo irme.
Puse el auto en marcha y allí me fui… a la siguiente aventura que podría ponerle fin a mi vida.
Continuara…
Aquí ha terminado el capítulo de hoy que ha dejado una intriga bastante grande. Algo tenía que hacer, ya llego la hora de comenzar a sentir intriga por qué les va a deparar el futuro a nuestros personajes favoritos. ¡Damas y caballeros! No se pierdan el siguiente capítulo que espero que les deje sin aliento.
~ Comentarios:
- consueelo: Que bien, me leí todos los libros y también me gusto, ahora lista para la pelicula. Que bueno que te guste el fics y por supuesto que seguire escribiendo
- ginnyluna griffindor: Wusakjaskj lo siento, pero mi política es... si no revela nada de la historia entonces puedo responder y si lo hace no lo respondo. De todos modos la respuesta está, creo, en el siguiente capítulo
Bueno eso ha sido todo por hoy y espero que les haya gustado.
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Se despide Lira12 (L)
