Capítulo 7

Resentimientos

Kirishima regresó a su asiento, sobando sus manos en un gesto de nerviosismo nada usual en él. Todoroki lo observó esperando a escuchar lo que sea que tenía que decirles. Kirishima era un valioso amigo para él, al igual que Yaoyorozu. Si lo necesitaban, estaría allí para ellos.

—Luego del incidente donde conocimos a Midoriya le pregunte a Bakugo por él —soltó al fin el pelirrojo—. Esa noche dijo que, bueno...Midoriya era un inútil, que no sería su niñera de nuevo y muchas otras cosas típicas de Bakugo.

Eso molestó un poco a Todoroki ¿Con que derecho Bakugo llamaba "inútil" a Midoriya?

—Pero también y muy a su modo dijo que era una persona que se preocupaba por los demás, amable e inteligente.

—¿de verdad dijo eso? —soltó sorprendida Yaoyorozu

—Obviamente no lo dijo así, más bien fue algo como: "siempre se mete en los asuntos de los demás aun si sabe que tiene las de perder, es un debilucho y un idiota, además es asquerosamente amable y se cree inteligente, pero es no tan inteligente como yo" y cosas de ese tipo.

Por algún motivo eso tampoco le agrado a Todoroki.

—Hasta allí me pareció algo normal en Bakugo, pero cuando estuvimos en su casa y Midoriya le escribió al su celular preguntando a qué hora podría encontrarse contigo por lo de sus lentes las cosas cambiaron.

Casa de Bakugo Katsuki

Tres semanas y media atrás

12:15 am

Bakugo lo miró enojado, más de a lo que ya estaba acostumbrado, cuando se percató del mensaje que envió a Midoriya desde su celular. Parecía apunto de querer matarlo y no entendía del todo el porqué.

¡Vamos Bakugo! solo quería el horario de Todoroki, además-

¡PRECISAMENTE POR ESO IDIOTA!¡ES SU MALDITA OBSESIÓN POR LOS HEROES!

Kirishima se quedó en silencio, Bakugo era agresivo y usualmente soltaba insultos, pero eso no era normal, había odio, mucho odio en sus palabras.

¿Tiene... algo de malo? —le cuestionó con duda.

¡DEKU DE MIERDA ESTA BUSCANDO PELIGRO DE NUEVO Y TU LE FACILITAS LA TAREA!

Bakugo sostenía fuertemente el celular en sus manos y pequeñas explosiones empezaban a escucharse que poco a poco parecían incrementar su tamaño.

¿peligro? Solo quiere hacerse amigo de Todoroki. Estas exagerando Bakugo, cálmate—Kirishima se puso de pie intentando tomar a Bakugo de los hombros, pero rápidamente el rubio golpeó sus manos alejándose de él.

¡No lo entiendes Kirishima! ¡Este no es su mundo, él no debe estar cerca de nosotros, los héroes!

Es tu amigo de la infancia ¿no es así? Que importa si es un héroe o no, además Todoroki-

¡ESE IDIOTA NO ES MI AMIGO Y NUNCA LO SERÁ, NO ES COMO NOSOTROS! ¡ES UN MALDITO MUKOSEI INUTIL!

El sonido del celular haciéndose añicos en el suelo por la repentina descarga de enojo de Bakugo no fue tan sorprendente como escuchar esas palabras salir de su boca.

Kirishima se quedó en silencio sorprendido, pero no por el hecho de saber que Midoriya era mukosei, sí, era extraño hoy en día, pero eso era lo de menos para él. Lo que más le causaba molestia era el rechazo que Bakugo expresaba solo por serlo.

¡Cómo si un kosei definiera tu valor como persona!

¡NO IMPORTA CUANTAS VECES LE DIGA LO INUTIL QUE ES, NO ENTIENDE! —siguió vociferando Bakugo.

Pasó por su mente su yo de la escuela, antes de tener ese cabello rojo tan característico, cuando solo era un chico que se aparentaba fortaleza, pero se consideraba a si mismo inútil para ser un héroe, que su kosei no era suficientemente fuerte.

Aquel chico simple que se paralizó de miedo cuando vio a dos de sus compañeras de clase en peligro.

Si Bakugo lo hubiera conocido así ¿lo hubiera despreciado de ese modo?

Eres un inútil cobarde Kirishima.

Le pareció escuchar decir a Bakugo en su mente con la misma voz teñida de desprecio y odio con la que hablaba de Midoriya, mirándolo fijamente mientras él no podía moverse producto del temor y la imagen de Bakugo en su mente parecía caerse a pedazos. La imagen de ese chico fuerte, valiente, que no se detiene por nada y que no se deja vencer por las adversidades parecía un espejismo que se desvanecía frente a él dejando a alguien que en realidad no conoce.

Y no quería conocerlo, no quería que todo lo bueno del rubio quedara sepultado de un momento a otro por un arranque de rabia.

Porque era eso ¿verdad?

Lo que decía era solo producto de su enojo ¿no es así?

Cuando se calme todo será normal y admitirá muy a su manera que se equivocó.

Si, quería creerlo así.

Solo lo dices porque estás enojado ¿verdad? —soltó Kirishima intentado sonreír, queriendo reafirmar de un modo u otro lo que pasaba por su mente.

Por favor Bakugo, por favor.

Rogaba en su interior, queriendo que el rubio se retractara de alguna manera.

¿enojado? — respondió Bakugo mirándolo severamente—¡Es lo que siempre he pensado! ¡Deku es un mukosei y no sé por qué no lo entiende! Desde que éramos niños se lo dije ¡le repetí una y mil veces que era un inútil que no podía ser un héroe, pero él no se rendía! ¡Siempre detrás de mí como un estúpido perro faldero!

No, no, no. No quería escuchar más.

Tomó su chaqueta del sillón y sin darle tiempo al rubio de reaccionar abrió la puerta, pero antes de salir se detuvo mirando a Bakugo que solo se había quedado en su lugar molesto.

Sabes, antes yo era alguien tan débil y cobarde que no se atrevía a dar un paso al frente. Si me hubieras conocido en aquellas épocas, me habrías despreciado del mismo modo que desprecias a Midoriya ¿no es verdad?

No es lo mismo Kirishima-

¡Si es lo mismo! Mukosei o no, no tienes derecho a juzgarlo por eso.

¡NO ENTIENDES NADA KIRISHIMA!

¿no? Lo rechazas por ser mukosei. Eso está claro. Se que aún no lo conozco bien, pero me parece buena persona, tú mismo lo dijiste hace unas horas, pero si se quiere acercar a nosotros ¿eso está mal? ¿Querer ser un héroe siendo mukosei está mal?

Kirishima no te metas en esto—soltó como una advertencia.

No Bakugo. Esta vez no voy a callarme y dejarte decir lo que te venga en gana y luego disculparme por ti. Por favor piensa en lo que dices y reflexiona en lo que ya has dicho— emitió un suspiro y una sonrisa melancólica se formó en sus labios— me agradas, demasiado, más de lo puedes imaginar, pero no puedo escucharte decir esto y seguir a tu lado como si nada.

Kirishima... ¿Qué estás-

Gracias por lo de hoy, me gustaría que hubiera acabado de otro modo.

Cuando Kirishima terminó se quedó en silencio por unos minutos. Se le veía abatido y confundido, tan enojado como preocupado.

—Me fui de allí de inmediato y desde entonces no me he acercado a él como de costumbre. Es decir—Kirishima se removía incómodo en su asiento—¡cómo podría! Por dios ¡el admitió haberlo tratado así desde que eran niños! ¡Y es tan...argh!

Kirishima dio un golpe al escritorio, uno que hizo saltar los lapiceros y los files. Pero ni el fuerte golpe podría compararse con la rabia que empezaba a formarse dentro de Todoroki.

—Pero aun así...—soltó Kirishima luego de unos minutos sosteniendo su cabeza con ambas manos despeinando su cabello.

No llegó a terminar la frase, pero Yaoyorozu y Todoroki entendían.

Sabían de los sentimientos de Kirishima hacia Bakugo, sabían lo mucho que el pelirrojo admiraba a Bakugo desde U.A convirtiéndose casi en el único verdadero amigo que Bakugo parecía respetar.

Todo esto debía de tenerlo muy confundido.

—No puedo imaginar lo difícil que debe haber sido escuchar esas palabras de odio durante toda tu infancia. Nunca nadie me dijo que era inútil, era yo mismo el que me lo decía hasta que me canse de eso y decidí cambiar— el agarre en su cabeza parecía ser más fuerte cada vez—si alguien hubiera señalado todos mis errores y me los hubiera restregado en la cara ¡no hubiera podido soportarlo!

—Kirishima, tranquilízate por favor —soltó Yaoyorozu preocupada al ver la respiración agitada del pelirrojo—tal vez es todo un mal entendido, sabemos cómo es Bakugo, llamaba inútil a casi toda la clase, además-

—Pero esto es diferente Yaomomo—interrumpió Kirishima, esta vez mirándolos—cuando lo decía a la clase no era con odio, pero con Midoriya... Se los puedo asegurar, era odio puro.

Todoroki solo escuchaba atentamente.

En ninguna de las conversaciones Midoriya había mencionado a Bakugo ni siquiera por casualidad, pero sabiendo esto...

—Ahora creo que entiendo—soltó Todoroki, y Kirishima y Yaoyorozu le prestaron atención—cuando Midoriya me comentó que era mukosei se veía aterrado. No lo dijo en voz alta, pero me pareció que tenía miedo de que yo lo rechazara por serlo.

—Debe ser por cómo fue tratado en su infancia—dijo Yaoyorozu pensativa—Los padres de Midoriya debieron llevarlo al doctor cuanto tuvo cuatro o cinco años y su kosei no se manifestó. Asumo que desde esa edad él lo sabe y bueno supongo que Bakugo lo supo también desde ese entonces, eso quiere decir que...

—A vivido toda su vida escuchando las estupideces de Bakugo desde los cuatro años...—completó Kirishima abatido.

Se quedaron en silencio y Todoroki tenía mil y un pensamientos dando vueltas en su cabeza. Él se había preguntado, cuando vio a Midoriya tan vulnerable, si había existido alguien en su vida como Endeavor. Alguien que lo hiciera sentirse inferior todo el tiempo, que apuntara sus errores una y otra vez, por un momento y al verlo sonreír cada día a pesar de todo pensó que tal vez no había existido alguien así, pero estaba equivocado.

Así como Endeavor era su verdugo, Bakugo Katsuki había sido el de Midoriya.

Y eso lo enojaba tanto.

Si él hubiera tenido a Midoriya como amigo de la infancia, si él lo hubiera conocido en vez de Bakugo, tal vez ambos serían otras personas, tal vez Midoriya con toda la dedicación que pone en las cosas que hace hubiera ingresado a UA con su propio esfuerzo, se hubiera graduado y estarían trabajando juntos como héroes.

Tal vez Midoriya... No. Midoriya habría estado con él luego del incidente de la cicatriz, lo habría apoyado, le habría dicho que todo estaba bien. Que está bien que quiera ser un héroe y nunca se hubiera sentido tan solo durante toda su vida.

Si él hubiera conocido a Midoriya en su infancia, lo habría tomado de la mano y lo habría protegido de todos los que quisieran burlarse de él.

Personas como Bakugo.

—¡Qué haces aquí de nuevo maldito Deku!

Escucharon la voz de Bakugo desde fuera de la oficina.

—¡Suéltame Kacchan!

Los tres se miraron y de inmediato se pusieron de pie. Todoroki fue el primero en salir a toda prisa de la oficina, seguido de Kirishima y Yaoyorozu.

Ni bien Todoroki divisó a Bakugo sintió que su lado izquierdo podría estallar en llamas en cualquier momento. Bakugo estaba sosteniendo con rudeza el brazo izquierdo de Midoriya arrastrándolo hacia el ascensor.

Midoriya parecía decirle que lo estaba lastimando, pero Bakugo no daba atisbos de soltarlo, es más estaba creando pequeñas explosiones en su brazo, quemando poco a poco la chaqueta amarilla que llevaba el peliverde.

Esto era más de lo que Todoroki podía soportar.

Sin decir nada se acercó a ellos rápidamente y tomó a Midoriya del brazo derecho. De inmediato el peliverde se puso en guardia, pero al notar la presencia de Todoroki soltó un suspiro aliviado relajando el brazo derecho.

—Midoriya es bienvenido a la oficina cuando quiera Bakugo, no eres nadie para correrlo de esa manera—soltó visiblemente enojado Todoroki.

—¡Vete al infierno mitad y mitad, esto no te concierte en lo absoluto! El idiota de Deku no tiene nada que hacer aquí, tiene que irse de inmediato, ya fue demasiado con este jueguito — dijo con un tono de amenaza impreso en sus palabras.

—¡Tú no eres quién para decidir qué hago y que no Kacchan! —soltó Midoriya que aprovechando la distracción del rubio se soltó del agresivo agarre de Bakugo, retrocediendo a la seguridad que le brindaba estar al lado de Todoroki— ya no soy un niño, no tengo miedo de ti.

—¡Estúpido nerd! ¡Que no ves que tienes que permanecer lejos de los héroes!

—¡¿por qué?! ¡¿Por qué siempre me menosprecias de ese modo?!

—¡porque no entiendes! ¡Porque buscas el peligro sin pensar en las consecuencias!

—¡Es mi vida yo hago lo que quiera tú no tienes que intervenir!

—¡Entonces que se supone que haga! ¡Verte lastimarte otra vez! ¡Esperar a que termines en coma de nuevo! ¡ESTUPIDO DEKU QUE NO VEZ QUE SOLO QUIERO PROTEGERTE!

Todos se quedaron el silencio y Bakugo no dijo ni una sola palabra más mientras se alejaba dando zancadas enojado.

Todoroki miró a su costado observando el rostro de Midoriya que estaba desencajado del asombro. Parecía no entender lo que le había gritado el rubio, pero de repente se recompuso, apretando fuertemente los puños temblando ligeramente.

—¿protegerme? —susurró con un tono lúgubre logrando que Bakugo se detuviera—no digas estupideces. Si hubieras querido protegerme no me hubieras destruido poco a poco durante toda mi infancia, no me hubieras golpeado mientras defendía a otros de tu abuso, ni mucho menos me hubieras tratado con tanta repulsión y odio como si yo fuera algo completamente insignificante. ¡Si hubieras querido protegerme...!

Cuando Midoriya levantó la mirada parecía luchar con las pequeñas lágrimas que querían escapar de sus ojos y su mano derecha busco con impaciencia la suya. Todoroki sintió el agarre con fuerza, pero a la vez temblando como si necesitara sostenerse de él para no caer. No entendía muy bien que sucedía y había tanto por procesar en ese momento que necesitaba un tiempo para saber cómo actuar, pero de sentir los dedos temblorosos de Midoriya aferrarse a su mano con desesperación dejó todo pensamiento de lado y solo correspondió entrelazando sus dedos con los suyos tratando de trasmitirle su apoyo.

—Si hubieras querido protegerme... No me habrías dicho que me tirara desde la azotea de la escuela y rezará para que en otra vida tenga un kosei—soltó esta vez como un susurro—sabias cuánto te apreciaba, cuánto te admiraba, sabias que no importaba cuanto me rechazaras estaría allí siempre. Yo te lo dije, una y mil veces. Así que no te atrevas a decirme que querías protegerme cuando todos los días eras tú el que mataba por dentro.

Vio como la espalda de Bakugo se tensaba. Pensó que esta vez respondería, que diría algo, pero antes de siquiera saber si lo haría o no Midoriya tiró de su mano en dirección hacia las escaleras. En un primer momento y como un acto reflejo, se detuvo en abruptamente impidiéndole al ojiverde dar un solo paso. Como respuesta, Midoriya quiso soltarse para salir corriendo de allí, pero Todoroki no lo soltó. Tiró de él unas dos o tres veces más pero no estaba dispuesto a soltarlo.

En realidad, no sabía qué hacer.

Por un lado, es algo que a él no le concierne. Tal y como Midoriya había dejado de insistir en su pasado, sentía que él no tenía el derecho a exigirle alguna explicación de todo lo ocurrido.

Y por el otro, lo único que quería era saber. Saber sobre el dolor y la pena que guardaba en su corazón y tratar, aunque sea un poco, de aliviar su carga.

Tal vez, era necesario todo esto, que Midoriya escuchará la respuesta de Bakugo, que aclararan sus diferencias. Eso era lo más lógico, y el curso adecuado de acción, pero al ver la mirada de Midoriya que ya no podía contener las lágrimas, su respiración agitada y el silencioso "por favor... Déjame ir" que imploraban sus labios le dijeron que no estaba listo.

Afirmó el agarre del ojiverde, pero en vez de quedarse quietó paso entre Kirishima y Yaoyorozu entrando a su oficina llevando consigo a Midoriya. De inmediato tomó las llaves de su auto de la primera gaveta de su escritorio y su maleta sin soltar el agarre de su mano, y salió mirando a sus amigos en el umbral. Ambos entendieron sus intenciones y asintieron de inmediato dándoles permiso. Todoroki avanzó llevándose consigo a Midoriya hacia las escaleras y antes de perderse en los pisos inferiores volteo de reojo para ver a Bakugo.

Cerraba los ojos, volteando la mirada, con los puños presionados con fuerza a ambos lados de su cuerpo. Mordía su labio inferior como conteniéndose de decir o hacer algo. Por una fracción de segundo le pareció a Todoroki que quiso dar un paso hacia ellos con la intención que escapaba de sus labios en forma de un "espera" pero no tuvo tiempo de mirar u oír más cuando bajaron las escaleras.

Tal vez Bakugo tenía intenciones de aclararlo todo.

Tal vez.

Pero era claro que Midoriya no quería escucharlo, y Todoroki no haría nada que Midoriya no quisiera hacer.

Jamás.

Condujo a una velocidad prudente, pero lo más rápido que se le tenía permitido, mirando cada cierto tiempo a su lado. Había llevado varias veces a Midoriya en su auto y siempre eran paseos llenos de conversaciones y risas. Midoriya siempre llenaba el silencio de los viajes solitarios a los que estaba acostumbrado con sus infinitas palabras haciendo agradable hasta el más aburrido embotellamiento.

Pero ahora todo era silencio.

A su lado Midoriya miraba perdido por la ventana, con una mano apoyada en su mentón, pequeños lamentos escapando de sus labios.

Odiaba verlo de ese modo.

Se detuvo en una luz roja y Midoriya salió de su letargo sacando el celular del bolsillo de su chaqueta amarilla levemente quemada en su brazo izquierdo. Desbloqueo la pantalla y luego de unos segundos giró su rostro para verlo.

—Todoroki...— soltó volviendo a guardar su celular, su tono de voz era suave pero no el usual sino uno lleno de tristeza provocándole un malestar en el pecho— lamento las molestias, pero ¿podrías llevarme a U.A? se me hace tarde para trabajar con Hatsume.

—Estamos de camino a mi departamento queda relativamente más cerca que el tuyo y con este embotellamiento creo que será la mejor opción.

—Pero Todoroki tengo que-

—Estoy seguro que a Hatsume no le importará que faltes por un día. Además— enfocó sus ojos heterocromáticos en los verdes apagados de Midoriya aprovechando que los autos no avanzaban en ese tramo, sacó de su bolsillo un pañuelo y lo pasó por las lágrimas secas en el rostro del menor— mírate Midoriya, no estás en condiciones de trabajar. No con un rostro así.

Dejó el pañuelo en manos de Midoriya enfocándose de nuevo en la vía.

De reojo observo a chico mirando su reflejo en el espejo retrovisor para luego limpiar el resto de lágrimas secas en su rostro. Se quedó absorto viéndose por un momento y luego cubrió su rostro con ambas manos hundiéndose en el asiento.

—Lo siento— escapó su voz entre sus manos.

—No tienes nada de que disculparte. Duerme un poco, al parecer hay problemas en el centro y tardaremos en llegar.

Se recostó de costado con su rostro mirándolo. Todoroki se estiró y reclinó el respaldar del asiento, Midoriya de inmediato subió sus piernas acomodándose más plácidamente.

Poco a poco sus ojos empezaron a cerrarse y su respiración se volvió lenta.

— Gracias... Todoroki...

Fue lo ultimó que dijo antes de que se quedara profundamente dormido.

Todoroki sonrió ligeramente al ver una expresión más tranquila en el rostro del menor. Midoriya que era tan alegre y fuerte, que no dudaba en tenderle la mano, que sonreía y se preocupaba por él, por primera vez se había desecho en un dolor y tristeza tan profundo delante suyo que un nudo se formaba en su garganta.

Midoriya, tan cálido y valiente aguantaba su dolor para no preocupar a nadie.

Sin percatarse realmente estiró su mano, acomodando con cuidado un par de mechones verdes que caían sobre su rostro. Dejo su mano por unos instantes sobre su mejilla pasando ligeramente sobre las pecas que la adoraban, el tiempo pareció detenerse.

No había prestado atención hasta ahora de los rasgos de Midoriya, es decir, era evidente el brillo inigualable de sus ojos verdes y las pecas en sus mejillas, pero con una inspección más cercana pudo notar el largo de sus pestañas y lo rizadas que eran, la forma en que sus pecas parecían ser estrellas que contrastaban con el tono de su piel, la suavidad de la misma bajo su tacto, la nariz ligeramente respingada y sus labios rosados.

Sus rasgos eran finos, delicados, sus suspiros suaves y cálidos.

Escuchó el sonido de su corazón resonando en sus oídos y algo extraño instaurase en su pecho mientras seguía embelesado sosteniendo la mejilla del menor que parecía entregarse por completo a sus acciones.

Una triste lágrima se deslizó hasta llegar a sus dedos percatándose al fin de cuan cerca se encontraba y del sonido incesante de las bocinas de los autos detrás de él.

Extrañado por su comportamiento secó la lágrima con sus dedos y se alejó tomando la palanca de cambios avanzando por la vía con una interrogante rondando por su mente.

¿Qué había sido todo eso?

Cálido.

Se sentía tan cálido que solo quería permanecer cerca de esa fuente de calor. Se acercó lo más que pudo a ella, aspiró un suave aroma que lo envolvía y lo tranquilizaba meciéndose entre la realidad y el sueño. De pronto sintió como era dejado sobre una superficie suave perdiendo el calor que tanto anhelaba y el aroma tan agradable que lo envolvía. Se revolvió inquieto.

No quería dejarlo ir.

Algo suave cubrió su cuerpo brindándole calor, pero nada se comparaba con la sensación anterior.

No quería esa manta. Quería los brazos que lo sostuvieron hace unos instantes.

Con pesadez abrió los ojos, levantándose ligeramente para quedar sentado en el sillón. Exploró el lugar y no reconoció donde se encontraba, sobó sus ojos queriendo aclarar la imagen frente a él, pero el sonido de unas tazas a lo lejos llamó su atención fijando su mirada a donde creía que provenía el peculiar sonido.

Sobó sus ojos de nuevo y parpadeo varias veces.

Todoroki Shoto estaba en la cocina vistiendo un ligero polo negro y un buzo que parecía bastante cómodo, andaba descalzo por la cocina, a pesar del ligero aire frío que entraba por las mamparas y corría por la estancia, Midoriya se cubrió con la manta percatándose al fin, que no llevaba su chaqueta amarilla ni sus zapatos y tampoco tenía idea de cómo había llegado allí.

Pero no le importaba.

Porque no había ningún pensamiento en su cabeza, ni un solo atisbo de inseguridad o de temor, no había odio ni resentimientos, sino todo lo contrario, había paz y tranquilidad, el suave sonido de las campanillas de viento colgadas en la amplia terraza y el melódico sonido de las pisadas sobre el piso de madera. Como si el tiempo se hubiera detenido entre la fría brisa, la calidez de la manta y la amabilidad de Todoroki extendiéndole una taza tibia de té.

Por un momento se sintió completo.

— ¿té? — le preguntó Todoroki con la taza frente a él—no es como tú lo preparas, pero creo que ayudará, la mañana está un poco fría.

Tomó la taza envolviéndola entre sus manos, disfrutando de la calidez del té. Observó la taza de color negro con pequeñas llamas y brillos coloreando la superficie.

La reconoció de inmediato, sonriendo.

Trazó con los dedos cada una de las texturas mientras sentía el peso de Todoroki tomando asiento a su costado con las piernas cruzadas, a una distancia prudente en el sofá y con una taza igual en la mano.

—Cuando salieron a la venta me gustaron este modelo de tazas— soltó Todoroki mientras él seguía absorto en las texturas— cuando Fuyumi se enteró compró media docena y me las regaló. Es entretenido verlas cambiar con el frio y el calor. A veces simplemente la sostengo con ambas manos intercalando la temperatura solo para ver cambiar los patrones de llamas a copos de nieve.

—Yo tengo que tener una jarra de agua caliente y otra de agua fría para hacer eso, pero no te lo voy a negar, es hipnotizante verlas—respondió tomando un sorbo.

Se quedaron en un cómodo silencio bebiendo té y Midoriya aprovecho para repasar el departamento del héroe.

Solo un par de sofás, una mesa frente a ellos y la tv, además de algunas cajas de cartón regadas por la sala. No había fotos o cuadros, algo que indicara algo de la personalidad de su dueño. Tal vez lo único eran las campanillas de viento en la terraza y una maceta con plantas de bambú.

De algún modo parecía que se hubiera mudado recientemente o que no tenía ni el más mínimo interés en vivir en ese departamento. Y no encontraba algún motivo, ya que el departamento era amplio, bien iluminado, con una linda terraza y acabados refinados. Ni que decir de la vista desde la terraza, aparentemente estaban en un piso alto y se veía los edificios de la ciudad y el cielo en perfecta proporción.

¿Por qué entonces a Todoroki no le agradaba?

Divagó en su mente entre las posibles respuestas durante un rato, perdiéndose de nuevo entre sus pensamientos. No podía evitar preguntar.

—¿Te acabas de mudar?

—No, llevo un par de meses aquí— respondió Todoroki dejando su taza vacía en la mesa frente al sofá, girando un poco su cuerpo para mirarlo directamente apoyando su brazo en el respaldo del sillón, subiendo una pierna al sofá—pero no he tenido ánimos de arreglar.

Todoroki apoyó su rostro en su mano y su cabello cayo ligeramente hacia un lado de su rostro.

Encantador

Pensó en aquel instante y no pudo evitar acomodarse también en el sofá para verlo directamente, subiendo ambas piernas, acurrucándose en el respaldo sosteniendo la manta.

—Si quieres te ayudo. Algunos dicen que soy bueno decorando— propuso

Todoroki emitió una pequeña risa.

—No me gusta mucho este departamento, tal vez me mude.

—¡Pero la vista es genial! Mi departamento tiene buena vista, pero la tuya lo supera sin lugar a dudas— soltó envolviéndose en la manta dejando apoyar su rostro en el respaldo del sillón desordenando sus rizos verdosos.

—Te equivocas, creo que la tuya es mucho mejor, además tu terraza está llena de plantas y tu departamento se ve lleno de vida.

—Es porque lo he decorado a mi gusto. Aunque no lo creas me tome mi tiempo en ello. Deberías darle una oportunidad, es un lindo lugar.

—Si me ayudas creo que lo intentaré entonces. Pero si al final no me gusta me mudaré al instante.

—Hecho.

Se quedaron en silencio por un tiempo en la misma posición mirándose el uno al otro.

Observó el peculiar color de sus ojos y los hermosos matices que lo conformaban, aquella mirada llena de comprensión de un momento a otro se tensó junto con la expresión de sus labios. Midoriya entonces entendió que Todoroki quería saber, pero al mismo tiempo no quería inmiscuirse en sus asuntos. Tal vez por el hecho de que él había dejado de insistir sobre su lado izquierdo, o por cómo había resultado todo en un escándalo en la oficina. Si lo pensaba un poco era injusto que le exigiera al héroe abrirse cuando él no había sido del todo sincero sobre su pasado, o ni siquiera sobre el mismo. Todoroki solo conocía la superficie de su vida, los datos que son evidentes desde el momento que se conocieron y pequeños atisbos de cosas irrelevantes que lo llevaron a donde está ahora, pero ¿los verdaderos motivos? ¿Las razones detrás de cada una de sus decisiones? ¿El tiempo que estuvo fuera de Japón? Todoroki no lo sabía y viendo su expresión sabía que no lo obligaría a contarle.

Él era tan amable.

Suspiró cerrando sus ojos verdes.

Si quería que Todoroki confiara en el tendría que confiar en Todoroki también.

—Solo tienes que preguntar—soltó mirando la indecisión en los ojos del héroe, esbozando una sonrisa alentándolo a saciar su curiosidad.

—No voy a obligarte a contarme algo que no quieres. No sería justo.

—No me vas a obligar a nada, soy yo el que está dispuesto a responder lo que sea que preguntes.

—No quiero incomodarte después de lo que pasó.

—Nunca me había sentido más cómodo en mi vida que hablando contigo Todoroki.

No pudo evitar soltar lo que su corazón sentía y sus mejillas se sonrojaron de inmediato, pero aun así prosiguió sin esquivarle la mirada

—Confió en ti. Pregunta lo que quieras.

—Entonces...—soltó Todoroki—Quiero saber quién es Midoriya Izuku en realidad.

Se sorprendió.

Esperaba que Todoroki preguntará directamente sobre su relación con Bakugo, que le cuestionará sobre su supuesta amistad. Pero Todoroki había ido más allá preguntando probablemente nada relacionado, por lo menos no directamente.

—A cambio—soltó Todoroki —yo te diré quién es Todoroki Shoto en realidad.

—No es necesario Todoroki—acotó de inmediato —no necesitas decirme lo que no quieres. Sé que no es algo que te agrade hablar así que no tienes que-

—No me estás obligando—interrumpió—así no respondas mi pregunta estoy listo para decirte quién soy.

De un momento a otro sintió la calidez de mano de Todoroki sobre la suya, dedos que tímidamente se enredaban juntos. Cuando por fin se unieron se sostuvieron fuerte y levantaron sus manos a la altura de sus rostros admirando el modo en que parecían calzar perfectamente.

Se sonrieron.

Su corazón latía suave en su pecho y sus mejillas se sonrojaron ligeramente pero no había timidez, solo sentía comodidad y tranquilidad como si fuera algo natural, algo que estaba destinado a ser. Se sentía bien, se sentía como si todo calzara en su lugar.

Respiró sosteniendo fuertemente la mano de Todoroki bajándola al sofá, pero sin soltarla.

¿Quién era Midoriya Izuku en realidad? Pensó por unos instantes.

—Midoriya Izuku era un niño que quería ser héroe con todas sus fuerzas.

Comenzó su relato y vio como aparecía un brillo de curiosidad en los ojos del héroe. Se maravilló ante su mirada, tan parecida a la de un niño apuntó de escuchar sobre un cuento de hadas.

Solo que el suyo no tenía nada de magia.

Aunque tal vez podría llamar a este momento mágico.

Sonrío, con los ojos de Todoroki siguiendo cada una de sus expresiones como si fuera la única persona del mundo.

Esperaba que la tarde fuera lo suficientemente larga, había mucho que quería contarle.

Hello! ¡Feliz navidad! ¡Atrasada, pero feliz navidad! Y ¡FELIZ AÑO NUEVO! Quise hacer algún especial navideño, pero no funciono T-T ni para fin de año. Lo siento.

Por si quisieran saber de mi y de mis dibujos todos feitos les dejo mi…

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¡Espero que hayan pasado una linda navidad!

¡Los quiero!